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jueves, 22 de diciembre de 2011

El Pesebre en llamas.


El pasado 20 de diciembre, un revoltijo inmundo de agrupaciones comunistas se dio cita en la Plaza de Mayo para recordar la caída del funesto delarruismo, y la serie de oscuros episodios que envolvió a aquella infeliz jornada.
En tales circunstancias se quemó impunemente un pesebre y un árbol navideño, amén de consumarse las consabidas pintadas agraviantes sobre el frente de la Catedral. Las imágenes del Nacimiento estaban bendecidas, y habían sido hechas por las piadosas manos de unas ex alumnas del Colegio María Auxiliadora. En cuanto al árbol, y más allá de la vulgarización comercial que de él se ha hecho, no deja de ser un símbolo tradicional del lignum vitae, del leño de la vida, prefiguración del de la Cruz.
Nada cuesta deducir que el  hecho tiene todos los caracteres de un sacrilegio y de una profanación.
Es cierto que aquellos manifestantes blasfemos expresaron su oposición al actual gobierno. Pero también es cierto que coinciden con él en lo sustantivo; esto es, en la subversión cultural, espiritual y moral, en virtud de la cual, unos y otros viven para ultrajar al Decálogo cada día.
Acaso como un símbolo procaz de lo que decimos, Fernando Esteche, uno de los visibles responsables de la manada agresora, es al mismo tiempo profesor en la Universidad Nacional de La Plata, y en carácter de tal ocupó el palco oficial con que las autoridades educativas kirchneristas premiaron a Hugo Chávez el 29 de marzo de 2011. La libertad de la que goza para consumar reiterados desmanes y delitos a la vista del público, es la prueba ilevantable de su condición de compañero de ruta de los actuales dueños del poder.
El Gobierno, pues, no es ajeno a este vejamen. No sólo porque nada hace para contener el salvajismo o para castigarlo después, sino porque lo engendra y alimenta, lo acompaña y cultiva, toda vez que el desprecio a las enseñanzas de la Fe Católica es política de Estado.
El Ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santili, se quejó por los ciento cincuenta mil pesos que costó reparar el daño al espacio público. ¡Insensato crapuloso! Como si la ofensa al Verbo Encarnado fuera una cuestión presupuestaria o una alteración del paisaje.
El Jefe de Gabinete macrista, Horacio Rodríguez Larreta, twitteó “lamentar muchísimo que  volviera a vivirse lo que justamente se estaba repudiando”. ¡Imbécil consumado! Como si diez años atrás las masas se hubieran movilizado para repudiar la persecución a la Iglesia. Como si no hubiera un solo y único hilo conductor entre la gimnasia revolucionaria del marxismo, otrora y ahora, década mediante.
La DAIA condenó la afrenta “a un símbolo de la grey cristiana, representativo del espíritu de paz y armonía que las fiestas encarnan”, reafirmando “sus principios permanentes de respeto a los símbolos de todos los credos, de fortalecer los valores de promoción de la diversidad y la armónica convivencia de todos quienes conformamos el mosaico multicolor del tejido social argentino”.
¡Hipócritas! ¡Sepulcros blanqueados! Como si fueran equivalente el Misterio de la Encarnación y los falsos cultos, la Religión Verdadera con las mendaces, la manifestación de Cristo con los tenebrosos enredos sectarios, el horrísono Talmud con el Santo Evangelio, la Natividad del Redentor y las maquinaciones de los deicidas.  Como si no fuera la causa de tanto estropicio “la promoción de la diversidad”, eufemismo vil utilizado para encubrir a los  peores degenerados. Como si “el mosaico multicolor” no fuera otra elipsis para justificar la lenidad absoluta de cuanto pervertido ande suelto.
Cristina y su séquito peronoide, que parlan en cadena a cada instante para inaugurar una cloaca con el nombre de “él”, o comunicarle al país los últimos estertores de su rencor indigno, callaron ante tamaña irreverencia. ¡Miserable ella, de mil maneras merecedora de ser llamada estulta, irreligiosa e infame. Antítesis de la mujer cristiana, deshonor para sus congéneres y encarnadura penosa de arrogancia y maldad. Heredera política al fin de aquel cínico impar que incendiaba los templos, enmandilaba sus leyes, judaizaba sus programas de gobierno y declaraba a la vez su pertenencia a la grey católica.
Los obispos, por supuesto, también callaron. El Arzobispado de Buenos Aires repone el pesebre, vuelve a bendecir las imágenes, llama a la convivencia pacífica, a la construcción de una sociedad plural, al ecumenismo irrestricto de todas las creencias, y todo sigue su curso. ¡Ciegos que guían a otros ciegos! ¡Pastores devenidos en lobos! ¿Qué más tiene que suceder para que tomen conciencia de la tragedia que estamos viviendo? ¿Qué nueva conducta endemoniada tienen que presenciar para que escudriñen y vean con claridad lo que está sucediendo, para que reaccionen con firmeza, para que luchen con varonía, para que llamen a la resistencia activa y ardiente en defensa de la Cruz? ¿En qué momento crucial de sus carreras eclesiásticas fueron emasculados de consuno, para que nadie quiera quebrar la colegialidad cobarde, llamando al combate frontal contra los enemigos de Dios y de la Patria?
En cuanto a los incendiarios, llegan tarde y en vano al festín del demonio. El Cristo que adviene ha derrotado al furente Herodes y ha dado cumplimiento a las profecías. Nace en la próxima, en las anteriores, en las futuras y en las eternas Nochebuenas. Él es el fuego, la lumbre, la llama, la brasa y el ardor.
Contra su ígnea divinidad se estrellan los Caifás y el Sanedrín en pleno. Contra su rostro irrefragable se tumban las teas de los caínes y los judas. Sobre su pecho manso y viril habita el cirio de la Pascua Nueva, las candelas lumínicas de María Santísima, el blandón de José, la promesa intacta de venir a la tierra a arrojar fuego (Lc. 12, 49), y a desear que su combustión amorosa y salvífica se extienda victoriosa sobre todas las naciones de la tierra.

Antonio Caponnetto.

martes, 29 de noviembre de 2011

Marcha de católicos contra la "Cristianofobia". Video.

Publicamos el video de la marcha que harían los católicos el 29 de octubre del 2011 contra la cristianofobia que se está viviendo en Francia.

Rassemblement des catholiques à Rennes contre la christianophobie from DICI on Vimeo.

La noticia relacionada puede leerse aquí.

martes, 1 de noviembre de 2011

Cinco mil católicos marchan en París contra la cristianofobia y las obras blasfemas.


El evento organizado en París, este sábado (29 de octubre de 2011), por Civitas con el apoyo de diversos movimientos y asociaciones católicas ha sido un gran éxito, con cerca de 5,000 personas -en su mayoría jóvenes- recorriendo las calles de la capital francesa bajo la lluvia, detrás de una pancarta que indica “Francia es y debe seguir siendo católica”. En la marcha participaron  también diversos sacerdotes.

Esto fue para denunciar los ataques de odio y desprecio sufridos por el cristianismo y la figura de Cristo en la comunidad llamada “cultural”, la cristianofobia en general y particularmente contra las obras de teatro blasfemas, tanto la exhibida como otra que se pretende presentar.

Fue un largo paseo digno, donde hubo consignas, cantos y oraciones. Las cifras de los manifestantes superaron las estimaciones que  se calculaban en cientos y no en miles de participantes.

La prefectura desvió el curso del evento, hacia un lugar estrecho, muy lejos de donde se llevó a cabo la blasfemia.


Evento improvisado posterior a la marcha.

Culminada la marcha y tras vigorosos discursos, entre ellos de Alain Escada, secretario general de Civitas, y del abad de Cacqueray (FSSPX), la manifestación se dispersó.

Después, varios de esos participantes llevaron a algunos grupos a la Place du Châtelet, con ganas de protestar contra el teatro, donde la obra se desarrolla, ante la presencia de Frédéric Mitterrand, “el ministro de Cultura”.

El primer grupo de jóvenes católicos llegó ahí pacíficamente, pero tuvo que dar marcha hacia atrás pues la Compagnies Républicaines de Sécurité de la Policía Nacional de Francia los recibió arrojando gas lacrimógeno contra la multitud, sin perdonar ni  siquiera a los sacerdotes presentes. 

Con gran tensión, frente a frente, los católicos se arrodillaron y comenzaron virilmente a rezar el rosario. Los sacerdotes se encontraban en la primera línea al frente de los fieles. 

Otros grupos de los manifestantes llegaron después (alrededor de 400 personas en total), y de nuevo se hizo lo mismo que la noche anterior: oraciones, cantos y lemas, durante dos horas antes de la dispersión general a las 23hrs.

Como dato curioso informamos que durante la marcha, un grupo de musulmanes del Centro Zahra (chiítas) simpatizó con los católicos y  se les se unió, lo mismo hizo en el evento improvisado en la Place du Châtelet, un pequeño grupo de islamistas de “Forsan Alizza”.


Ver video del evento inprovisado en el Place du Châtelet:



Visto en el Blog Catolicidad.

Jóvenes católicos que protestan contra pseudo-obra de teatro blasfema en París reprimidos por la policía.

“Una mano secreta desde la noche oscura ha ordenado una campaña cristofóbica”


Jóvenes católicos contra la cristofobia blasfema en Francia. “Yo os digo que quien me reconociere delante de los hombres, también Yo lo reconoceré delante de mi Padre que está en los cielos, pero a quien me negare ante los hombres, también Yo lo negaré ante mi Padre”.


París, 28 de octubre de 2011. En el Théâtre de la Ville de París se presenta una injuriosa obra blasfema en la que se ve a un joven que limpia los excrementos de su viejo padre ante un gran retrato de Jesucristo, “pinceleado” con esos mismos excrementos. Al final de la representación, el retrato se convierte en el blanco de unos niños que le arrojan bombas. El último mensaje de la pseudo-obra es: «Tú no eres mi pastor».
Cientos de jóvenes católicos de diversos grupos y parroquias se han alternado en diferentes fechas, durante toda esta semana, rezando de rodillas en la acera del teatro, para manifestar su indignación. Un grupo -Renouveau Français- interrumpió la obra con una pancarta y se puso a orar en el foro, siendo abucheados por el público que gusta de las blasfemias. Fueron apresados todos sus integrantes por la policía gala, lo mismo que muchos de los jóvenes -de ambos sexos- que se han venido manifestado con oraciones fuera del teatro.
«¿Las autoridades no tienen miedo de perder cualquier credibilidad cuando hacen llegar camionetas llenas» de agentes «para arrestar a gente que reza y que no es violenta?», pregunta por su parte la Fraternidad San Pío X en Francia, que ha participado significativamente, junto con los demás grupos católicos -como Renouveau Français y Civitas Institut- en las oraciones frente al teatro. Continúa así su comunicado: «Si, por casualidad, un espectáculo de este tipo hubiera ridiculizado...a un Rabino o a Mahoma mismo, ¿de cuántos gritos indignados de protesta no se habría llenado toda Francia?». El mismo comunicado anuncia que el sábado 29 de octubre «seremos muchos para arrodillarnos, sin violencia, únicamente rezando», en la Place des Pyramids, frente al Théâtre de la Ville. Varios grupos católicos han confirmado su presencia para esa fecha.
En la laica Francia, la Liberté es una cosa sagrada, casi para todos; pero para los católicos, l’égalité y la fraternité, no operan por lo visto.
Es la doble moral de una república que odia su propia cultura católica y está de rodillas ante los musulmanes, que rezan todos los viernes y todos los días durante el Ramadán, en una gran cantidad de calles de París y en otras partes de Francia, sin ser molestados por esa república “laica”.
Docenas de católicos rezando diariamente en la calle para protestar contra la blasfemia han sido literalmente rodeados por policías, y muchos puestos bajo custodia como si fueran delincuentes que hubieran cometido los peores actos de violencia.
¿Por qué no la policía y las autoridades tendrían la misma reacción con los musulmanes si se llegaran a manifestar en contra de una falta de respeto al que consideran su profeta? ¿Acaso habría la misma reacción si los judíos protestaran en contra de una afrenta de alguna obra de teatro contra la Torá? Por supuesto que no. Aunque por principio de cuentas, seguramente tales obras teatrales contra musulmanes o judíos no serían autorizadas para representarse. Ahí, en la república de la Liberté se aplica la ley del embudo contra los cristianos.
Como durante una de las representaciones, según los responsables del Théâtre de la Ville, alguien arrojó una "bomba" fétida al escenario que inundó de mal olor el foro así como huevos contra los asistentes, la Conferencia Episcopal se deslindó de ese -supuesto o real- tipo de actos que no comparte, pero llamó a una "libertad de expresión respetuosa con lo sagrado” y señaló que "los católicos aspiran, como ciudadanos, a ser respetados en el corazón de su fe”.
Tras una semana de protestas continuas el alcalde de París, Bertrand Delanoë, ha expresado su “consternación” y su “inquietud”, afirmando que la ciudad no puede tolerar las supuestas “expresiones de fundamentalismo (sic) e intolerancia (sic)” de los católicos, señalando que va presentar queja formal contra los que protestan.
Los diversos grupos de jóvenes católicos en vez de intimidarse han reaccionado con mayor fervor; así, este viernes 28 de octubre de 2011, más de cien estuvieron rezando frente al teatro donde se representa la pseudo-obra teatral blasfema y se esperan varios cientos para el día siguiente (29), como ya está anunciado. Los manifestantes han señalado que estas obras blasfemas son financiadas por el Departamento de Cultura (Fréderic Mitterrand es el Ministro de Cultura), entre otras instituciones.
La organización Institut Civitas ha mostrado su satisfacción por el hecho de que “una bella juventud se una para defender el honor de Cristo”. “Alegrémonos de ver que, desde la primera función de esos espectáculos obscenos y blasfemos en París, la indignación de los cristianos se manifiesta con dignidad y firmeza, y sin embargo sin excesos”, señala la asociación en su página web, que denuncia que se tratará de montar el mes entrante otra obra blasfema en París, contra la cual también se manifestarán y buscarán que sea prohibida.

Visto en el Blog Catolicidad.

Video I:


Video II:


Video III:

lunes, 14 de marzo de 2011

Por el honor de la Sangre.


Sangre de Cristo embriágame

Mientras el mundo gemía el drama de Japón, sucedido en el inicio de la Cuaresma; mientras el luto desplegaba su ropaje austero sobre el corazón de los hombres decentes, nos llegó la noticia, según la cual,  un grupúsculo burdelesco de funcionarios oficialistas, encabezados por el actual ministro de Economía, se daba cita en  el bar “Perón Perón”, ubicado en lo que llaman ahora Palermo Hollywood, y que otrora supo ser, decentemente, un cielo de relinchos y de crines, al decir de Jorge Luis Borges.
La banda orgiástica del kirchnerismo tenía su propósito expreso en aquella jornada luctuosa de marzo: presentar un nuevo vino, llamado El Justicialista, que según sus promotores, sumaría aún más alegría a la que ya tiene el pueblo como consecuencia de las bondades múltiples que prodiga este Gobierno. Henchidos de ínfulas electoraleras -que es estar rebosante de chapuzas- los hijos de Cristina libaron y brindaron por lo que juzgan su inmodificable y seguro triunfo político.
Personajes de talante prostibulario se aglutinaron alrededor del neobrebaje, convencidos todos de que se puede imponer la alegría popular por decreto de necesidad y urgencia. Y cada uno de ellos, a su turno y copa en garfio, sintióse autorizado a expresar alguna sonora porquería.
Llegado el momento del palurdo que funge de Secretario de Cultura y que para abreviar llamaremos Jorge Coscia- dijo, según registro de las crónicas: “El vino es bíblico. El famoso pedo que se agarró Noé aparece en la Biblia, el primer libro.” (cfr. La Nación, 12-3-2011, p. 18).
Todos se rieron con ganas, según apunta a renglón seguido el mismo informante. Es lógico que así fuera. Existe un patólogico reír propio de los idiotas o de los degenerados- el perfidum ridens, que expresa el gozo que les causa ver la humillación de los demás. En este caso el humillado era nada menos que el Patriarca Noé, cuya embriaguez (Gen. 9,18-29) es figura de esa copa densa de los pecados del mundo, que el mismo Cristo pidió auxilio al Padre para poder beber (Mt. 26, 42). Así lo vieron exégetas de nota, y el mismo Buonarotti lo plasmó en uno de sus frescos, el último de la serie del Génesis que está en la bóveda de la Sixtina.
Pero para el Secretario de Cultura paradigma del intelectual K- Noé es apenas un borracho, y el sacrilegio un divertimento de taberna peronista. Es que Coscia, como sus pares de Carta Abierta, merecen ser discípulos de aquella extraña Escuela de Slovenrie, para quienes orinar, peer y vomitar era el modo connatural de expresarse.
Faltaba lo peor, y al final llegó en aquella tenida patibularia. El Ministro de Agricultura, que responde al nombre de Julián Domínguez, alzó una de las botellas de El Justicialista, y se animó, incluso, a comparar el vino con la sangre de Cristo, que dio la vida por la humanidad, con la sangre de Kirchner, que dio la vida por la política (Cfr. La Nación, ibidem).
Hay una sola manera argentina de castigar esta blasfemia, y es horadando la lengua del impío, como enseñaba el Gral. José de San Martín. ¿Quién se atreverá a hacerlo, mientras le explica al reo que el señor Kirchner no derramó ninguna sangre por nada ni nadie, sino que reventó una noche bajo el destino maldito del insensato, al que el Supremo Juez le pregunta: ¿para quién será lo que has amontonado? (Mt. 12, 16-20). ¿Quién se atreverá al justiciero hierro candente, para que el fuego lave, junto con la injuria, la mitología grotesca que ha transformado en héroe y en santo al más vulgar de los canallas y al más ladrón de los rencorosos?


Y hay una sola manera católica de castigar esta horrible imprecación. La explica San Alfonso María de Ligorio en su Sermón IX para el domingo XXIV después de Pentecostés- citando a San Juan Crisóstomo: cuando oigas blasfemar a un hijo vuestro, rómpele la boca, santificando así vuestras manos (Cfr. Obras Ascéticas, Madrid, BAC, 1954, vol.II, p. 523). ¿Quién osará aplicarle la merecida pena? ¿Acaso alguno de estos obispos felones que cuando sale algún curazo agalludo a contener a los viles, acaba pidiéndoles perdón y acallando al valiente?
No; nadie excepto el Dios de los Ejércitos castigará a estos repugnantes blasfemos. Que no se llaman sólo Boudou, Coscia o Domínguez, porque tienen los mil nombres de los obsecuentes que rodean el trono de la jaca.
Por eso, desoiré en la ocasión a las voces amigas que me piden no trasgredir los límites de la mesura. Pero ¿si no estoy dispuesto a este minímisimo gesto de santa indignación por el honor de la preciosa Sangre de Cristo, por quién lo haré?
Escuchen pues, esbirros y esbirras kirchenristas que han sido o serán capaces de tamaña perfidia; escuchen lo único que merecen escuchar con voz tronitonante: son todos ustedes una manga de hijos de puta.

Sanguis Christi, inebria me.

Antonio Caponnetto, revista “Cabildo”.

jueves, 3 de marzo de 2011

Gritarán las piedras.


Ruego al lector que por lo menos eche un vistazo diagonal a estas líneas.
El laicismo nos recuerda verdades que la formación catequística pretende hacernos olvidar: “Hubo una vez” en la Argentina algo llamado unión entre la Iglesia y el Estado, es decir, el ideal de la Ciudad Católica, la Cristiandad. “Hubo una vez” un cuerpo social que quería vivir públicamente según las leyes del Divino Salvador. “Hubo una vez” estatutos con fuerza de ley que exigían el respecto irrestricto de Cristo y de su religión. No en la edad media, sino en el siglo XIX, por si algún cronólatra acaba de estornudar.
Pase y lea. Se trata del retiro de la imagen “Nuestra Señora de Luján” del salón de Pasos Perdidos. Quieren reemplazar ese espacio único dedicado a la Virgen por imágenes relativas a la multiplicidad de creencias.


H. Cámara de Diputados de la Nación.

Proyecto de resolución.

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

Nº de Expediente 8492-D-2010

Trámite Parlamentario 184 (01/12/2010)

Sumario SOLICITAR A LA H. CAMARA EL RETIRO DE LA IMAGEN DE “NUESTRA SEÑORA DE LUJAN” DEL SALON DE PASOS PERDIDOS Y HABILITAR UN ESPACIO MULTIRRELIGIOSO AL QUE PUEDAN ACCEDER MIEMBROS DE DISTINTAS NECESIDADES ESPIRITUALES. 

Firmantes: BASTEIRO SERGIO ARIEL.

Giro a Comisiones PETICIONESPODERES Y REGLAMENTO RELACIONES
EXTERIORES Y CULTO.

La Cámara de Diputados de la Nación

Resuelve:

1.- Disponer el retiro de la imagen de “Nuestra Señora de Luján” que se encuentra entronizada en el Salón de Pasos Perdidos.

2.- Habilitar en el ámbito de la Cámara un espacio reservado de carácter multirreligioso al que puedan acceder sus miembros para satisfacer sus necesidades espirituales.
   
Fundamentos.

Señor presidente:

Por iniciativa de la entonces diputada nacional Nélida del Carmen Parra y decisión de quien en esa época presidía a esta H. Cámara el 8 de setiembre de 1997 se procedió a la “Solemne Entronización de la Imagen de la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján Patrona de la República Argentina[1] en el Salón de Pasos Perdidos de esta casa que nos alberga.
Al día siguiente una escueta crónica del matutino La Nación daba cuenta de que habían participado de la ceremonia “el presidente de la Cámara de Diputados Alberto César Pierri, el secretario de Culto Ángel Miguel Centeno, el obispo de Mercedes-Luján monseñor Emilio Ogñénovich, el obispo de la Eparquía Armenia monseñor Vartán Waldir Boghossián y el presbítero Espósito de la Catedral de Luján además de otros miembros del cuerpo legislativo”.
Agregaba el periódico que durante el acto la diputada Parra había manifestado: “Sé que desde su lugar María pacificará los espíritus, templará las ideas, alejará a los malvados e iluminará a quienes gobiernan nuestra querida Argentina en un eterno mensaje de amor y comprensión. Ella seguramente inspirará a este cuerpo legislativo lo que es mejor para lograr el bien común”.
Previamente el entonces titular de la Cámara había escrito: “Al entronizar la imagen de Nuestra Señora de Luján no reconocemos tan solo en ella su carácter de Reina y Madre de los argentinos y de tres repúblicas del Plata (el subrayado es nuestro) sino también su sabiduría maternal que nos ayuda a comprender los porqués de las causas justas a superar los dolores y las adversidades y que nos guía hacia el bien común hacia metas sanas y honestas que por difíciles que nos parezcan habremos de alcanzar”.
Recordando que nuestra Constitución Nacional dedica dos artículos -el 14º y el 20º- para garantizar la libertad religiosa, las profundas creencias expresadas por la diputada (mc) Parra y por el ex presidente de esta casa no merecen más que nuestro debido respeto.
Sin embargo lo dicho por una y otro nos remiten a épocas preconstitucionales en las que la relación del Estado con la Iglesia Católica Apostólica Romana se encuadraba en lo que el Dr. Carlos S. Fayt denomina “sistema de unión o armonía perfecta” [2] y en el que hay una profesión de fe católica por parte del Estado que además sujeta su actividad política y legislativa a los principios católicos” [3].
Al decir preconstitucionales nos referimos a los sucesivos y fallidos ensayos para la organización nacional que se iniciaron con el Estatuto Provisional del 5 de mayo de 1815 que en su segundo capítulo titulado “De la Religión del Estado” establecía:

Artículo 1º: La Religión Católica Apostólica Romana es la Religión del Estado.

Artículo 2º: Todo hombre deberá respetar el culto público y la Religión Santa del Estado.

En la misma línea pero avanzando un poco más el “Reglamento Provisorio para la Dirección y Administración del Estado” dictado en 1817 por el Congreso de Tucumán disponía: “Todo hombre deberá respetar el culto público y la Religión Santa del Estado: la infracción de este artículo será mirada como una violación de las Leyes fundamentales del país”. (El subrayado es nuestro).
El mismo Congreso de Tucumán pero ya trasladado a Buenos Aires aprobó la Constitución de 1819. Según ella “La Religión Católica Apostólica Romana es la Religión del Estado. El Gobierno le debe la más eficaz y poderosa protección y los habitantes del territorio todo respeto cualesquiera que sean sus opiniones privadas”. A continuación ratificaba que “la infracción del artículo anterior será mirada como una violación de las leyes fundamentales del país”.
Finalmente la Constitución de 1826 sostenía que “su religión (la de la Nación Argentina) es la Católica Apostólica Romana, a la que prestará siempre la más eficaz y decidida protección y sus habitantes el mayor respeto sean cuales fueren sus opiniones religiosas”.
Estas definiciones previas a la Constitución que nos rige hubiesen dado sustento tanto a lo declamado por la diputada (mc) Parra y el ex presidente Pierri como a la entronización de una imagen católica en un ámbito público estatal como es el Salón de Pasos Perdidos.
Sin embargo la Constitución de 1853 produjo un cambio en el vínculo del Estado con la Iglesia mediante su actual artículo 75 que en su inciso 22 le otorga al Congreso de la Nación la atribución de “aprobar o desechar (...) los concordatos con la Santa Sede”.
Desde la vigencia de esta atribución del Congreso de la Nación la relación Estado-Iglesia se inscribe en lo que para Fayt es el “sistema de la colaboración o de concordato” que implica que el Estado negociando en igualdad de condiciones con la Iglesia fija mediante un acuerdo los respectivos campos de actividad.
Esta demarcación de incumbencias convirtió al Estado argentino en un Estado no confesional y fue lo que le permitió sancionar en las décadas inmediatas a la sanción de la Constitución de 1853 las denominadas “leyes laicas” -entre ellas la de Educación Común la de Matrimonio Civil y la de creación del Registro Civil- todas destinadas a transferir a la órbita estatal funciones que hasta entonces estaban bajo tutela eclesial.
Esta Cámara de Diputados como tales parte del Estado no confesional. Por cierto ello no implica desconocer el derecho de sus integrantes a profesar libremente su culto pero el ejercicio irrestricto de ese derecho no los habilita a instalar en un ámbito público y plural como es el Salón de Pasos Perdidos símbolos propios de una determinada religión que por su sola presencia pueden alterar el espíritu de quienes no comulgan con ella. Y mucho menos a pretender que el objeto de su devoción sea el que inspire “a este cuerpo legislativo lo que es mejor para lograr el bien común” o el que ayude a sus miembros “a comprender los porqués de las causas justas”.
Al respecto es bueno recordar que vivimos en una sociedad que registra una creciente diversidad de adscripciones en términos culturales, políticos, ideológicos y religiosos entre otros. Bajo estas circunstancias el Estado tiene un doble desafío. Por un lado garantizarnos la libertad para vivir en consonancia con nuestras convicciones. Por otro asegurarnos la pacífica y cordial convivencia en el marco de nuestras divergentes miradas. En el tema que nos ocupa la casa que nos alberga como diputados y diputadas de la Nación debe constituirse en un ámbito imparcial ante el universo de confesiones, único modo de respetar a todas por igual, garantizar igualdad de trato a quienes las profesan y no interferir en las convicciones de aquellos que no adscriben a ninguna de ellas.
Al proponer el retiro de la imagen de la Santísima Virgen María entronizada en el Salón de Pasos Perdidos no desconocemos que muchos/as de nuestros/as colegas que son sus devotos sentirán que pretendemos privarlos de la ayuda espiritual que ella les brindaría.
Lejos está ello de nuestra intención. Entendemos que en esta casa se desempeñan fieles de las más diversas confesiones que en ocasiones necesitan de un ámbito apto para reflexionar a la luz de sus creencias. Es por ello que proponemos la habilitación en este edificio de un espacio reservado y de carácter multirreligioso al que puedan acceder todos aquellos que necesiten vincularse con sus respectivas deidades.
Convencidos de que nuestras propuestas apuntan a garantizar la igualdad de oportunidades para el ejercicio de la libertad religiosa que reconoce la Constitución Nacional solicitamos la aprobación del presente proyecto.

Notas:
[1] Así se titulaba el tríptico con membrete de la H. Cámara que fue distribuido previamente para publicitar el acto.
[2] Derecho Político. Depalma, Bs. As., 1985, Tomo I6ª edición inalteradap. 345/346
[3] Carlos Lombardi. “Símbolos católicos en dependencias del Estado. Aportes para el debate”. Buscar en la Web.