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viernes, 30 de octubre de 2015

El triunfo de la ambigüedad: Los pasajes más polémicos de la relatio final del Sínodo.

Artículo visto en AdelanteLaFe, 25-Oct-2015.


El triunfo de la ambigüedad – Los pasajes más polémicos de la relatio final del Sínodo

Hay seis puntos en la Relatio Final que son los más controvertidos, los números 70-71, 75 y 84-86, los cuales obtuvieron menos “sí” y más “no” en las votaciones que otros puntos. Los parágrafos 84-86 (sobre los divorciados vueltos a casar) consiguieron 187, 178 y 190 votos “sí” y 72, 80 y 64 “no” respectivamente. El número mínimo de votos para que un texto sea incluido en la Relatio Final era 177, por lo que el n.85 se ha colado por un solo voto.

El pasaje 85 (que consta de dos parágrafos) es especial; cita la Familiaris Consortio 84 de Juan Pablo II pero omite la parte en que se prohíbe la comunión a los “divorciados y vueltos a casar”. También se abre un camino hacia la descentralización doctrinal al hablar de las “directrices del obispo” con respecto al “divorciado vuelto a casar”.

Nuestro comentario inicial puede encontrarse en la parte inferior de este post, el cual se ha ampliado ante el discurso del Papa contra los conservadores; un signo evidente de frustración y un vistazo aterrador de su teología (¿desde cuándo es posible oponer la “letra” y el “espíritu” de la doctrina CRISTIANA?). Seguiremos el lunes.

Situaciones complejas

69. El sacramento del matrimonio, como unión fiel e indisoluble entre un hombre y una mujer llamados a acogerse recíprocamente y a acoger la vida, es una enorme gracia para la familia humana. La Iglesia tiene la alegría y el deber de anunciar esta gracia a cada persona y en cada contexto. Se siente hoy, de modo aún más urgente, la responsabilidad de hacer redescubrir a los bautizados cómo la gracia de Dios opera en su vida – incluso en las situaciones más difíciles – para conducirlos a la plenitud del sacramento. El Sínodo, mientras que aprecia y anima a las familias que honran la belleza del matrimonio cristiano, pretende promover el discernimiento pastoral de las situaciones en las que el recibimiento de este don resulta difícil de ser apreciado, o en diversos modos comprometido. Mantener vivo el diálogo pastoral con estos fieles, para consentir la maduración de una coherente apertura al Evangelio del matrimonio y de la familia en su plenitud, es una tremenda responsabilidad. Los pastores deben identificar los elementos que puedan favorecer la evangelización y el crecimiento humano y espiritual de aquellos que se encomiendan al Señor y a su cuidado.

70. Que la pastoral proponga con claridad el mensaje evangélico y tome los elementos positivos presentes en aquellas situaciones que no correspondan aún o no más a ello. En muchos Países un creciente número de parejas conviven, sin ningún matrimonio ni canónico, ni civil. En algunos Países existe el matrimonio tradicional, concertado entre las familias e incluso celebrado en diferentes etapas. En otros Países en cambio se encuentra en aumento el número de aquellos que, después de haber vivido juntos por largo tiempo, solicitan la celebración del matrimonio en la iglesia. Se opta a menudo por la simple convivencia a causa de la mentalidad general contraria a las instituciones y al compromiso definitivo, pero también a la espera de una seguridad existencial (trabajo y salario fijo). En otros Países, finalmente, las uniones resultan de hecho siempre más numerosas, no sólo por el rechazo a los valores de la familia y del matrimonio, sino también por el hecho de que casarse es percibido como un lujo, a causa de las condiciones sociales, y es así que la miseria material orilla a vivir uniones de facto. Todas estas situaciones son confrontadas de manera constructiva, buscando transformarlas en oportunidad de camino de conversión hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio.

71. La elección del matrimonio civil o, en diferentes casos, de la simple convivencia, muy a menudo no es motivada por prejuicios o resistencia en contra de la unión sacramental, sino por situaciones culturales o contingentes. En muchas circunstancias, la decisión de vivir juntos es señal de una relación que quiere realmente orientarse hacia una perspectiva de estabilidad. Esta voluntad, que se traduce en un vínculo duradero, confiable y abierto a la vida puede considerarse como un compromiso sobre el cual implantar un camino hacia el sacramento nupcial, descubierto como el plan de Dios sobre la propia vida. El camino de crecimiento, que puede conducir al matrimonio sacramental, será animado por el reconocimiento de los rasgos propios del amor generoso y duradero: el deseo de buscar el bien del otro antes del propio; la experiencia del perdón pedido y dado; la aspiración a constituir una familia no cerrada sobre sí misma y abierta al bien de la comunidad eclesial y de la sociedad entera. A lo largo de este recorrido podrían ser valoradas aquellas señales de amor que propiamente corresponden al reflejo del amor de Dios en un auténtico proyecto conyugal.

***

75.Una dificultad particular presentan las situaciones respecto al acceso al bautismo de personas que se encuentran en una condición matrimonial compleja. Se trata de personas que han contraído una unión estable en algún momento en el cual al menos una de ellas no conocía la fe cristiana. Los Obispos están llamados a ejercer, en estos casos, un discernimiento pastoral proporcional al bien espiritual de éstas.

El discernimiento y la integración

84.- Los bautizados que están divorciados y vueltos a casar civilmente deben estar más integrados en las comunidades cristianas en los diversos modos posibles, evitando toda ocasión de escándalo. La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no solo sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino para que puedan tener una feliz y fecunda experiencia de ella. Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos.

Su participación puede expresarse en diversos servicios eclesiales: es necesario por ello discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas. Ellos no están y no deben sentirse excomulgados, y pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que los acoge siempre, los cuida con afecto y los alienta en el camino de la vida y del Evangelio.

Esta integración es necesaria también para el cuidado y la educación cristiana de sus hijos, que deben ser considerados los más importantes. Para la comunidad cristiana, cuidar a estas personas no es un debilitamiento de la propia fe y del testimonio acerca de la indisolubilidad matrimonial, sino que así la Iglesia expresa en este cuidado su caridad.

85.- San Juan Pablo II ha ofrecido un criterio integral que permanece como la base para la valoración de estas situaciones: “Los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones. En efecto, hay diferencia entre los que sinceramente se han esforzado por salvar el primer matrimonio y han sido abandonados del todo injustamente, y los que por culpa grave han destruido un matrimonio canónicamente válido. Finalmente están los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido” (Familiaris Consortio, 84). Es entonces tarea de los presbíteros acompañar a las personas interesadas en el camino del discernimiento según la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del Obispo. En este proceso será útil hacer un examen de conciencia, a través de momentos de reflexión y arrepentimiento.

Los divorciados vueltos a casar deberían preguntarse cómo se han comportado con sus hijos cuando la unión conyugal entró en crisis, si hubo intentos de reconciliación, cómo está la situación del compañero abandonado, qué consecuencia tiene la nueva relación sobre el resto de la familia y la comunidad de fieles, qué ejemplo ofrece a los jóvenes que se deben preparar para el matrimonio. Una sincera reflexión puede reforzar la confianza en la misericordia de Dios que no se le niega a ninguno.

Además, no se pueden negar que en algunas circunstancias “la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas e incluso suprimidas” (CCC, 1735) a causa de diversos condicionamientos. Como consecuencia, el juicio sobre una situación objetiva no debe llevar a un juicio sobre la “imputabilidad subjetiva” (Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración del 24 de junio de 2000, 2a).
En determinadas circunstancias las personas encuentran grandes dificultades para actuar de modo distinto. Por ello, mientras se sostiene una norma general, es necesario reconocer que la responsabilidad respecto a determinadas acciones o decisiones no es la misma en todos los casos. El discernimiento pastoral, teniendo en cuenta la conciencia rectamente formada por las personas, debe hacerse cargo de estas situaciones. También las consecuencias de los actos realizados no son necesariamente las mismas en todos los casos.

86.- El recorrido de acompañamiento y discernimiento orienta a estos fieles a la toma de conciencia de su situación ante Dios. El coloquio con el sacerdote, en el fuero interno, concurre con la formación de un juicio correcto sobre lo que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena en la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer. Dado que en la misma ley no hay gradualidad (FC, 34), este discernimiento no podrá nunca prescindir de las exigencias de la verdad y la caridad del Evangelio propuesta por la Iglesia. Para que esto suceda, deben garantizarse las necesarias condiciones de humildad, reserva, amor a la Iglesia y a su enseñanza, en la búsqueda sincera de la voluntad de Dios y en el deseo de alcanzar una respuesta más perfecta a ella.

[Traducción de rorate]

¿Nuestro apunte?

El cristianismo siempre ha tratado sobre la Presencia y Palabra de Dios, no sobre encontrar excepciones legales, y acuerdos para no ser santo. El judaísmo post-segundo templo y el Islam siempre han sido estrictamente religiones legales. Los fariseos (los ancestros directos de la corriente dominante del Judaísmo post-segundo templo) que tanto intentaron desacreditar a nuestro Señor, llevaron a cabo precisamente ese trabajo -razón por la que es tan irónico que el papa Francisco use tanto la palabra “fariseo” como una crítica, cuando su uso de la misericordia evidentemente oculta el uso de los detalles legales, excepciones y subterfugios para rodear las claras palabras del Señor. Sucedió en el lamentable motu proprio sobre la nulidad del matrimonio, debilitando la indisolubilidad. Ahora, con esta ambigua declaración permitiendo la posibilidad del sacrilegio -que sólo fue aprobada a causa de su presión personal, con el número más bajo de votos posibles, que llegaron de sus delegados personales-, se ha debilitado de nuevo el matrimonio, el más fecundo (literalmente) de los Sacramentos, por el que nuevos hijos de cristianos nacen a la vida material para reponer la Iglesia y el cielo. Todo esto es un asunto lamentable. Pasarán siglos antes de que este lío se deshaga. Que Dios nos ayude.


miércoles, 28 de octubre de 2015

Francisco: “El mundo nos mira (…) nos llama a colaborar entre nosotros”.


Foto ©EFE

Palabras de Francisco en la Audiencia General interreligiosa, 28-Oct-2015.

Queridos hermanos y hermanas:

Doy la bienvenida y agradezco a todas las personas y grupos de diversas religiones presentes en este encuentro para recordar juntos el 50 aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. Con este importante documento, la Iglesia manifestaba su aprecio y estima por los creyentes de todas las religiones y todo lo que de bueno y de hermoso hay en ellas. En estos últimos años han sido numerosas las iniciativas, las relaciones institucionales o personales con las religiones no cristianas, encaminadas a promover la amistad y la unión entre los hombres. El Señor desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tales, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad.

El mundo nos mira a nosotros los creyentes, nos llama a colaborar entre nosotros y con los hombres y las mujeres de buena voluntad que no profesan alguna religión. Es importante continuar con un diálogo interreligioso abierto y respetuoso, que ayude a conocerse más y afrontar juntos muchos de los problemas que afligen a la humanidad, como el servicio a los pobres, a los excluidos, a los ancianos, la acogida a los emigrantes, el cuidado de la creación, así como asegurar a todas las personas una vida más digna. Debemos dejar un mundo mejor de cómo lo hemos encontrado. Y para favorecer este diálogo lo más importante que hacer es rezar, la oración. Cada religión según su propia tradición. Con el Señor todo es posible.

El llamado “diálogo interreligioso” no es para buscar la conversión del que anda en el error, como son quienes se encuentran en las falsas religiones a las cuales Francisco les dirige la palabra, sino para “conocerse más y afrontar juntos muchos de los problemas que afligen a la humanidad, como el servicio a los pobres, a los excluidos, a los ancianos, la acogida a los emigrantes, el cuidado de la creación, así como asegurar a todas las personas una vida más digna.” Palabras de corte totalmente masónico donde Cristo brilla por su ausencia. Las palabras de San Pedro en los Hechos 4, 12 parecen no tener importancia dogmática.

Y la repercusión mediática e ideológica de esta audiencia interreligiosa, por ejemplo, en ABC, 28-Oct-2015.

Papa Francisco: «La prioridad del diálogo entre religiones es rezar unos por otros»

Judíos y musulmanes en la audiencia general del 50 aniversario de la declaración «Nostra aetate»

JUAN VICENTE BOO Corresponsal En El Vaticano

Ante líderes religiosos sobre todo judíos y musulmanes, pero también budistas, hindúes, jainistas y sijs, el Papa Francisco ha afirmado este miércoles que: «la prioridad del diálogo entre religiones es rezar unos por otros: ¡Somos hermanos!». La audiencia general en la plaza de San Pedro ha incluido, un extraordinario momento de oración conjunta en silencio, «cada uno según su propia tradición», terminado espontáneamente en un gran aplauso.

Los líderes de las principales religiones del mundo participan en uncongreso internacional que se está celebrando en la Pontifica Universidad Gregoriana con motivo del 50 aniversario de la declaración «Nostra aetate» del Concilio Vaticano II, que dio un cambio radical hacia el diálogo y la actitud positiva respecto a las demás religiones.

La lluvia de la mañana dio una magnÍfica tregua durante el encuentro en la plaza de San Pedro, donde se veían las más variadas vestimentas tradicionales de todo el mundo y un buen grupo de personas que agitabanramos de olivo a cada referencia a rezar por la paz.

Después de las palabras del cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Dialogo Interreligioso, tomó la palabra el cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, que se ocupa también de las relaciones con el judaísmo debido a la raíz común de ambas religiones.

El cardenal Koch dirigió un saludo especial en nombre de la delegación de 150 personas del Congreso Mundial Judío, presidido por Ronald S. Lauder, que celebra en Roma la reunión de su consejo de gobierno.

«Una familia humana»

Entre los fieles se notaba, por las banderas, la presencia de judíos argentinos, en una delegación presidida por el rabino Claudio Epelman, director del Congreso Judío Latinoamericano y buen amigo de Jorge Bergoglio desde hace muchos años en Buenos Aires.

En su discurso, el Santo Padre recordó que «el Concilio Vaticano II fue un momento extraordinario de reflexión, diálogo y plegaria para renovar la mirada de la Iglesia sobre sí misma y el mundo». Añadió que el mensaje de la declaración «Nostra aetate» es absolutamente actual pues subraya «la creciente interdependencia de los pueblos», el «origen y destino común de la humanidad», la «unicidad de la familia humana» y «el aprecio de la Iglesia por los creyentes de todas las religiones, pues no rechaza nada de lo bueno y verdadero que en ellas hay».

A los encuentros interreligiosos para rezar por la paz, iniciados por san Juan Pablo II en 1986 en Asís y continuados por Benedicto XVI, el Papa Francisco ha añadido reuniones en el Vaticano para abordar problemas de la humanidad, como la realizada el año pasado para hacer frente juntos a la esclavitud contemporánea y el tráfico de seres humanos.

Francisco insistió en que «el mundo nos mira a los creyentes, y nos exhorta a colaborar entre nosotros y también con las personas que no profesan ninguna religión para dar respuestas eficaces en numerosos terrenos: la paz, el hambre, la miseria, la crisis medioambiental, la violencia cometida en nombre de la religión, la corrupción, el deterioro moral y la crisis de la familia, la economía, la finanza y, sobre todo, la esperanza».

El Papa reconoció que «a causa de la violencia y el terrorismo se ha difundido una actitud de sospecha o incluso de condena de la religión», y recordó que cada una tiene que hacer frente a los fanáticos de sus propias filas, como ya dijo en varios grandes discursos, especialmente en sus viajes a Turquía y Estados Unidos.

martes, 6 de octubre de 2015

Despedido por dar Conferencia de prensa, NO por pecados en contra de Dios y la naturaleza.


No ha sido despedido por el grave escándalo que produce tales declaraciones a los medios, no por el pecado contranatura ni por la profanación perpetrada al sacerdocio católico, se lo expulsa por “la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de Sínodo resulta muy grave y no responsable, ya que apunta a someter a la Asamblea sinodal a una presión mediática injustificada.

[Visto en Adelante la Fe, 05-Otc-2015]

Despedido por dar Conferencia de prensa, NO por pecados en contra de Dios y la naturaleza

Mientras ayer ayudamos en Twitter a dar la noticia y avanzar esta historia en el mundo de habla inglesa, gracias a un clérigo Polaco maravilloso al que agradecemos, no vamos hoy a ahondar ampliamente sobre este asunto de un prelado Vaticano que se declaró así mismo como un homosexual practicante, ya que este hombre lo que desea es atención y no vamos a dársela en demasía.
Así que les traemos esta noticia a aquellos que no nos siguen en Twitter, para que conste. Y también para que conste, el hecho de que el Vaticano está ahora, por primera vez en la historia, usando palabras como “en una relación gay” en un sitio oficial para describir a un sacerdote activamente homosexual.
Y, otra perla: De acuerdo al vocero del papa, el que este sacerdote sea homosexual, no es lo que lo hizo ser despedido, de acuerdo con sus numerosas publicaciones. No, eso merece “respeto”, de acuerdo al Vaticano. La única razón por la que fue despedido es que haya sostenido una conferencia de prensa antes del comienzo de la Asamblea sinodal sobre la familia, lo que sometería a los sacerdotes del Sínodo en una “presión mediática injustificada”.

Seamos claros: el Vaticano, a través de audiencias papales (con transexuales y homosexuales) y ahora sus medios de comunicación están ayudando a llevar a normalizar la homosexualidad.

(Radio Vaticana) El director de la oficina de prensa de la Santa Sede Federico Lombardi reaccionó el sábado a las revelaciones que realizó un prelado de alto rango del Vaticano, de que se encuentra en una relación gay.  [sic]

Monseñor Krzysztof Charamsa, Polaco de 43 años ha vivido en Roma por 17 años y ha trabajado en la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 2003.  También sirve como Subsecretario de la Comisión Teológica Internacional y enseña teología en dos de las universidades Pontificas de Roma, la Gregoriana y la Pontifical Athenaeum Regina Apostolorum.

En una breve declaración, Federico Lombardi dijo “la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de Sínodo resulta muy grave y no responsable, ya que apunta a someter a la Asamblea sinodal a una presión mediática injustificada.” Agregó “Ciertamente, Mons. Charamsa no podrá seguir desempeñando las tareas precedentes en la Congregación para la Doctrina de la Fe y las universidades pontificias, mientras que los otros aspectos de su situación competen a su Ordinario diocesano”.

Adjunto encontrará la declaración del director de la oficina de prensa de la Santa Sede Federico Lombardi:

“Acerca de las declaraciones y entrevistas concedidas por Mons. Krzystof  Charamsa cabe señalar que – a pesar del respeto que merecen los hechos y circunstancias personales y las reflexiones sobre ellos –  la elección de declarar algo tan clamoroso en la víspera de la apertura de Sínodo resulta muy grave y no responsable, ya que apunta a someter a la Asamblea sinodal a una presión mediática injustificada.
Ciertamente, Mons. Charamsa no podrá seguir desempeñando las tareas precedentes en la Congregación para la Doctrina de la Fe y las universidades pontificias, mientras que los otros aspectos de su situación competen a su Ordinario diocesano”.

(De Radio Vaticana)


[Traducción de Rocío Salas. Artículo Original]

lunes, 31 de agosto de 2015

El infierno tan temido.


[Wanderer, 29-Ago-2015]

Es verdad lo que dicen algunos comentadores del blog: hay temas mucho más importantes que las correrías del papa Francisco. En absoluto los hay perorelativamente a las circunstancias actuales, el tema de Bergoglio no puede dejar de discutirse y, en conciencia, debemos estar alertas y alertar. El daño que está causando esté personaje no es fácil de medir.
La ilustración del post es una miniatura de una manuscrito renacentista: Livre de la Vigne nostre Seigneur, France ca. 1450-1470 (Bodleian, MS. Douce 134, fol. 85r). Representa el infierno donde, en un caldero, se hierven un papa, cardenales, obispos y frailes. En tiempos actuales, el monje ilustrador habría sido piadosamente misericordiado. Los hombres de otros tiempo, en cambio, tenían bastante claro cómo eran las cosas.
Yo no sé si merece el infierno. Eso lo sabrá Dios. Pero sí puedo afirmar la gravedad de una de las últimas travesuras pontificias.
En Italia, como en muchos otros países europeos, se organiza el Family Day, una enorme manifestación de la que participan movimientos de laicos, diócesis, colegios católicos, etc., a fin de reafirmar el valor de la familia tradicional (un papá y una mamá) y rechazar el matrimonio gay y la implementación de la teoría del género. Estos grupos no solamente se reúnen en el gran día (ver aquí) sino que también organizan campañas alertando a los padres de los peligros que aparecen para la educación de sus hijos en este sentido. Y así, una de las alertas era acerca de dos libros que habían aparecido: Piccolo uovo, que cuenta la historia de un huevo que no quiere nacer porque no sabe qué vida y qué familia le tocará en suerte. Para poder entenderlo, parte en un viaje a fin de conocer diversos tipos de familia: un papá y una mamá; dos papás, dos mamás, etc. La historia del libro se presentó en forma de obra de teatro a la que asistían alumnos de escuelas primarias italianas. Por supuesto, Family Day y otras organizaciones pusieron el grito en el cielo por este escándalo. Y algo similar ocurrió con el segundo libro de la misma autora: Jean tiene dos mamás. El alcalde Venecia ordenó retirar ambos libros de las escuelas.
La escritora de ambas obras se llama Francesca Pardi y vive en Venecia “en pareja” con otra mujer y sus cuatro hijos. La señora Pardi es una lesbiana militante por los derechos de los homosexuales que se ofendió por el ataque que sus obras literarias recibían por parte de los católicos. Y no tuvo mejor idea que escribirle al Papa Francisco relatándole la situación y enviándole copia de sus dos libros para que el Pontífice viera lo bueno que eran para la educación de la juventud.

Lo grave del caso es que el bondadoso Papa Bergoglio le respondió a doña Pardi a través de uno de sus secretarios. En la respuesta, el Santo Padre le agradece por el delicado gesto y por los sentimientos que los han provocado, y le desea una cada vez más fructuosa actividad al servicio de las jóvenes generaciones y de la difusión de los auténticos valores humanos y cristianos. Pueden chequear la noticia en varios sitios de Internet, por ejemplo acá y acá
Por cierto, al rato tuvo que salir el Padre Lombardi a decir que la carta del Papa no pretendía promover enseñanzas contrarias al Evangelio. 
Yo me pregunto: ¿se dá cuenta el Papa Francisco lo que está haciendo? ¿Se da cuenta del escándalo que produce? ¿Cómo quedan los miles de laicos y sacerdotes que hacen lo imposible para defender la doctrina católica en materia tan sensible como el matrimonio y la educación de los hijos, cuando el jefe de la Iglesia envía la bendición y el aliento a sus enemigos? Y recordemos que el Francisco en ningún momento envió su bendición y cercanía a Family Day o a Manif pour tous


Si esto no merece el infierno, yo no sé qué lo merece.

martes, 28 de julio de 2015

Juan Manuel De Prada: Pedir perdón.


Un artículo del periodista y escritor Juan Manuel De Prada relativo al pedido de perdón realizado por Francisco con relación a la conquista de América.

[Visto en XL Semanal, 28-Jul-2015]

PEDIR PERDÓN

Hace unas semanas, escuchábamos al Papa (en sintonía con sus predecesores) pedir perdón «por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América». No entraremos aquí a señalar, por archisabidos, los peligros de enjuiciar acontecimientos pretéritos con mentalidad presente. Señalaremos, en cambio, que como cabeza de la Iglesia el Papa sólo puede pedir perdón por los crímenes que haya podido perpetrar o amparar la institución que representa; pues hacerlo por los crímenes que pudiera perpetrar o amparar la Corona de Castilla (luego Corona española) es tan incongruente como si mañana pidiese perdón a los sioux por los crímenes perpetrados por Búfalo Bill. Además, el Papa sólo puede pedir perdón por crímenes que la Iglesia haya podido cometer institucionalmente, con el amparo de leyes eclesiásticas, no por crímenes que hayan podido perpetrar por su cuenta clérigos más o menos brutos, salaces o avariciosos; pues pedir perdón por acciones particulares realizadas en infracción de las leyes emanadas de la instancia suprema es un cuento de nunca acabar que no sirve para sanar heridas, sino tan sólo para excitar el victimismo de los bellacos.
Yo vería muy justo y adecuado que la reina de Inglaterra o el rey de Holanda pidieran perdón por los crímenes institucionalizados que se realizaron en las colonias sojuzgadas por sus antepasados, donde los nativos por ejemplo tenían vedado el acceso a la enseñanza (en las Españas de Ultramar, por el contrario, se fundaron cientos de colegios y universidades), o donde no estaban permitidos los matrimonios mixtos (que en las Españas de Ultramar eran asiduos, como prueba la bellísima raza mestiza extendida por la América española), porque sus leyes criminales así lo establecían. Pero me resulta estrafalario que el Papa pida perdón por crímenes cometidos por españoles a título particular, y en infracción de las leyes promulgadas por nuestros reyes. Porque lo cierto es que los crímenes que se pudieran cometer en América fueron triste consecuencia de la débil naturaleza caída del hombre; pero no hubo crímenes institucionalizados, como en cambio los hubo en Estados Unidos o en las colonias inglesas u holandesas, pues las leyes dictadas por nuestros reyes no sólo no los amparaban, sino que por el contrario procuraban perseguirlos. 
Colón había pensado implantar en las Indias el mismo sistema que los portugueses estaban empleando en África, basado en la colonización en régimen asalariado y en la esclavización de la población nativa. Pero la reina Isabel impuso la tradición repobladora propia de la Reconquista, pues sabía que los españoles, para implicarse en una empresa, necesitaban implicarse vitalmente en ella; y en cuanto supo que Colón había iniciado un tímido comercio de esclavos lo prohibió de inmediato. En su testamento, Isabel dejó ordenado a su esposo y a sus sucesores que «pongan mucha diligencia, y que no consientan ni den lugar a que los indios reciban agravio alguno ni en su persona ni en sus bienes». Este reconocimiento de la dignidad de los indígenas es un rasgo exclusivo de la conquista española; no lo encontramos en ninguna otra potencia de la época, ni tampoco en épocas posteriores. Los indios fueron, desde un primer momento, súbditos de la Corona, como pudiera serlo un hidalgo de Zamora; y los territorios conquistados nunca fueron colonias, sino «provincias de ultramar», con el mismo rango que cualquier otra provincia española.
Algunos años más tarde, conmovido por las denuncias de abusos de Bartolomé de las Casas,Carlos I ordenó detener las conquistas en el Nuevo Mundo y convocó en Valladolid una junta de sabios que estableciese el modo más justo de llevarlas a cabo. A esta Controversia de Valladolid acudieron los más grandes teólogos y jurisconsultos de la época: Domingo de Soto, Melchor Cano y, muy especialmente, Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda; y allí fue legalmente reconocida la dignidad de los indios, que inspiraría las Leyes de Indias, algo impensable en cualquier otro proceso colonizador de la época. Por supuesto que durante la conquista de América afloraron muchas conductas reprobables y criminales, dictadas casi siempre por la avaricia, pero nunca fueron conductas institucionalizadas; y la Iglesia, por cierto, se encargó de corregir muchos de estos abusos, denunciándolos ante el poder civil.
Antes de pedir perdón por crímenes del pasado, conviene distinguir netamente entre personas e instituciones; de lo contrario, uno acaba haciendo brindis al sol. Tal vez procuren muchos aplausos, pero son aplausos de bellacos.

www.juanmanueldeprada.com

viernes, 10 de julio de 2015

Dos blasfemias “artísticas”.

Ambas se parecen en algo, son una blasfemia a la Cruz Redentora de Cristo.


León Ferrari, “artista” de izquierda encarnizadamente anticatólico y miembro fundador del Club de impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles (CHIABAPAI).


Luis Espinal Camps, sacerdote jesuita español tercermundista.

Del pedido de perdón de Francisco por los pretendidos crímenes “contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.


“Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que “cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia”. Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM, el Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que san Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo él «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América. Y junto, junto a este pedido de perdón y para ser justos, también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos, que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la Cruz. Hubo pecado, hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón, y por eso pedimos perdón, y pido perdón, pero allí también, donde hubo pecado, donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres que defendieron la justicia de los pueblos originarios.”

(Francisco, discurso en el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares,
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 9-Jul-2015.)


El Dr. Antonio Caponnetto, a quien solemos publicar en nuestro Blog, nos recuerda un antiguo escrito suyo que viene al caso del discurso, embebido en la ideología anti-hispánista e indigenista, de Francisco en Bolivia. Aquí el artículo:

Francisco debe pedir perdón

Si los múltiples medios oficiales y oficiosos no se han puesto de acuerdo para fabricar un horrible montaje, todos hemos visto y escuchado a Francisco en Bolivia, este 9 de julio de 2015, diciendo que “la Iglesia tiene que pedir humildemente perdón por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada Conquista de América”.

No fue el único extravío grave de palabras y de gestos que tuvo el  Obispo de Roma en este viaje por América del Sur, pero sin dudas es uno de los más escandalosos y ultrajantes.

Ofende a la Verdad Histórica, a la Madre España y, sobre todo, a la Iglesia Católica, de la que se supone es su Pastor Universal. Son, en síntesis, las de Francisco, palabras inadmisibles, cargadas de injusticias, de calumnias, de vejámenes y de oprobio. Palabras mendaces que alimentarán todo el inmenso aparato mundial del indigenismo marxista, y que se sumarán al proceso de deshispanización y de desarraigo espiritual lanzado contra América Hispana. El daño que ya están provocando es incalculable.

Son muchos los historiadores y pensadores de nota que pueden desmentir fácilmente la temeraria afirmación de Francisco, pues la misma no resiste la confrontación con las investigaciones solventes y eruditas.

Hasta nosotros mismos, movidos por el amor filial a la España Eterna y a la Esposa de Cristo, nos hemos ocupado de este tema hace ya muchos años y desde entonces lo venimos haciendo en la escasa medida de nuestras fuerzas.
Por eso nos parece oportuno reflotar un viejo escrito, el cual -aunque publicado hace ya largo tiempo y sin las muchas actualizaciones que cabrían hacerle para mejorarlo-  contiene una síntesis de criterios y de datos que contradicen el sofisma de Francisco. Lo adjuntamos en el presente mail.

El Papa debe pedir perdón. Sin duda. Pero no por los supuestos crímenes contra los supuestos pueblos originarios, sino por haber violado la Verdad para agradar al mundo. Debe pedir perdón a la Iglesia, a la Hispanidad, al Occidente y a la Cátedra de la Cruz, profanada por la hoz y el martillo, cuyo símbolo funestísimo le fue entregado por un patán roñoso, y no tuvo el coraje de quebrar a golpes de báculo.

Recemos por él, como lo pide. Pero recemos asimismo por las víctimas de su docencia errática, confusa, engañosa, sincretista y heretizante. Esas víctimas somos todos nosotros. Nosotros, los fieles de a pie, los bautizados, los simples feligreses y parroquianos. Los católicos, apostólicos, romanos.

Antonio Caponnetto


TRES LUGARES COMUNES DE LAS LEYENDAS NEGRAS
Por Antonio Caponnetto


Introducción

La conmemoración del Quinto Centenario ha vuelto a reavivar, como era previsible, el empecinado odio anticatólico y antihispanista de vieja y conocida data. Y tanto odio alimenta la injuria, ciega a la justicia y obnubila el orden de la razón, según bien lo explicara Santo Tomás en olvidada enseñanza. De resultas, la verdad queda adulterada y oculta, y se expanden con fuerza el resentimiento y la mentira. No es sólo, pues, una insuficiencia histórica o científica la que explica la cantidad de imposturas lanzadas al ruedo. Es un odium fidei alimentado en el rencor ideológico. Un desamor fatal contra todo lo que lleve el signo de la Cruz y de la Espada.
Bastaría aceptar y comprender este oculto móvil para desechar, sin más, las falacias que se propagan nuevamente, aquí y allá. Pero un poder inmenso e interesado les ha dado difusión y cabida, y hoy se presentan como argumentos serios de corte académico. No hay nada de eso. Y a poco que se analizan los lugares comunes más repetidos contra la acción de España en América, quedan a la vista su inconsistencia y su debilidad. Veámoslo brevemente en las tres imputaciones infaltables enrostradas por las izquierdas.

El despojo de la tierra

Se dice en primer lugar, que España se apropió de las tierras indígenas en un acto típico de rapacidad imperialista.
Llama la atención que, contraviniendo las tesis leninistas, se haga surgir al Imperialismo a fines del siglo XV. Y sorprende asimismo el celo manifestado en la defensa de la propiedad privada individual. Pero el marxismo nos tiene acostumbrados a estas contradicciones y sobre todo, a su apelación a la conciencia cristiana para obtener solidaridades. Porque, en efecto, sin la apelación a la conciencia cristiana —que entiende la propiedad privada como un derecho inherente de las criaturas, y sólo ante el cual el presunto despojo sería reprobable— ¿a qué viene tanto afán privatista y posesionista? No hay respuesta. 
La verdad es que antes de la llegada de los españoles, los indios concretos y singulares no eran dueños de ninguna tierra, sino empleados gratuitos y castigados de un Estado idolatrado y de unos caciques despóticos tenidos por divinidades supremas. Carentes de cualquier legislación que regulase sus derechos laborales, el abuso y la explotación eran la norma, y el saqueo y el despojo las prácticas habituales. Impuestos, cargas, retribuciones forzadas, exacciones virulentas y pesados tributos, fueron moneda corriente en las relaciones indígenas previas a la llegada de los españoles. El más fuerte sometía al más débil y lo atenazaba con escarmientos y represalias. Ni los más indigentes quedaban exceptuados, y solían llevar como estigmas de su triste condición, mutilaciones evidentes y distintivos oprobiosos. Una "justicia" claramente discriminatoria, distinguía entre pudientes y esclavos en desmedro de los últimos y no son éstos, datos entresacados de las crónicas hispanas, sino de las protestas del mismo Carlos Marx en sus estudios sobre "Formaciones Económicas Precapitalistas y Acumulación Originaria del Capital". Y de comentaristas insospechados de hispanofilia como Eric Hobsbawn, Roberto Oliveros Maqueo o Pierre Chaunu. 
La verdad es también, que los principales dueños de la tierra que encontraron los españoles —mayas, incas y aztecas— lo eran a expensas de otros dueños a quienes habían invadido y desplazado. Y que fue ésta la razón por la que una parte considerable de tribus aborígenes —carios, tlaxaltecas, cempoaltecas, zapotecas, otomíes, cañarís, huancas, etcétera— se aliaron naturalmente con los conquistadores, procurando su protección y el consecuente resarcimiento. Y la verdad, al fin, es que sólo a partir de la Conquista, los indios conocieron el sentido personal de la propiedad privada y la defensa jurídica de sus obligaciones y derechos.


 Es España la que se plantea la cuestión de los justos títulos, con autoexigencias tan sólidas que ponen en tela de juicio la misma autoridad del Monarca y del Pontífice. Es España -con ese maestro admirable del Derecho de Gentes que se llamó Francisco de Vitoria— la que funda la posesión territorial en las más altos razones de bien común y de concordia social, la que insiste una y otra vez en la protección que se le debe a los nativos en tanto súbditos, la que garantiza y promueve un reparto equitativo de precios, la que atiende sobre abusos y querellas, la que no dudó en sancionar duramente a sus mismos funcionarios descarriados, y la que distinguió entre posesión como hecho y propiedad como derecho, porque sabía que era cosa muy distinta fundar una ciudad en el desierto y hacerla propia, que entrar a saco a un granero particular.
Por eso, sólo hubo repartimientos en tierras despobladas y encomiendas "en las heredades de los indios". Porque pese a tantas fábulas indoctas, la encomienda fue la gran institución para la custodia de la propiedad y de los derechos de los nativos. Bien lo ha demostrado hace ya tiempo Silvio Zavala, en un estudio exhaustivo, que no encargó ninguna "internacional reaccionaria", sino la Fundación Judía Guggenheim, con sede en Nueva York. Y bien queda probado en infinidad de documentos que sólo son desconocidos para los artífices de las leyendas negras.
Por la encomienda, el indio poseía tierras particulares y colectivas sin que pudieran arrebatárselas impunemente. Por la encomienda organizaba su propio gobierno local y regional, bajo un régimen de tributos que distinguía ingresos y condiciones, y que no llegaban al Rey —que renunciaba a ellos— sino a los Conquistadores. A quienes no les significó ningún enriquecimiento descontrolado y si en cambio, bastantes dolores de cabeza, como surgen de los testimonios de Antonio de Mendoza o de Cristóbal Alvarez de Carvajal y de innumerables jueces de audiencias.
Como bien ha notado el mismo Ramón Carande en "Carlos V y sus banqueros", eran tan férrea la protección a los indios y tan grande la incertidumbre económica para los encomenderos, que América no fue una colonia de repoblación para que todos vinieran a enriquecerse fácilmente. Pues una empresa difícil y esforzada, con luces y sombras, con probos y pícaros, pero con un testimonio que hasta hoy no han podido tumbar las monsergas indigenistas: el de la gratitud de los naturales. Gratitud que quien tenga la honestidad de constatar y de seguir en sus expresiones artísticas, religiosas y culturales, no podrá dejar de reconocer objetivamente.
No es España la que despoja a los indios de sus tierras. Es España la que les inculca el derecho de propiedad, la que les restituye sus heredades asaltadas por los poderosos y sanguinarios estados tribales, la que los guarda bajo una justicia humana y divina, la que Ios pone en paridad de condiciones con sus propios hijos, e incluso en mejores condiciones que muchos campesinos y proletarios europeos Y esto también ha sido reconocido por historiógrafos no hispanistas.
Es España, en definitiva, la que rehabilita la potestad India a sus dominios, y si se estudia el cómo y el cuándo esta potestad se debilita y vulnera, no se encontrará detrás a la conquista ni a la evangelización ni al descubrimiento, sino a las administraciones liberales y masónicas que traicionaron el sentido misional de aquella gesta gloriosa. No se encontrará a los Reyes Católicos, ni a Carlos V, ni a Felipe II. Ni a los conquistadores, ni a los encomenderos, ni a los adelantados, ni a los frailes. Sino a los enmandilados borbones iluministas y a sus epígonos, que vienen desarraigando a América y reduciéndola a la colonia que no fue nunca en tiempos del Imperio Hispánico.

La sed de Oro

Se dice, en segundo lugar, que la llegada y la presencia hispánica no tuvo otro fin superior al fin económico; concretamente, al propósito de quedarse con Ios metales preciosos americanos. Y aquí el marxismo vuelve a brindarnos otra aporía. Porque sí nosotros plantamos la existencia de móviles superiores, somos acusados de angelistas, pero si ellos ven sólo ángeles caídos adoradores de Mammon se escandalizan con rubor de querubines. Si la economía determina a la historia y la lucha de clases y de intereses es su motor interno; si los hombres no son más que elaboraciones químicas transmutadas, puestos para el disfrute terreno, sin premios ni castigos ulteriores, ¿a qué viene esta nueva apelación a la filantropía y a la caridad entre naciones.
Únicamente la conciencia cristiana puede reprobar coherentemente -y reprueba- semejantes tropelías. Pero la queja no cabe en nombre del materialismo dialéctico. La admitimos con fuerza mirando el tiempo sub specie aeternitatis. Carece de sentido en el historicismo sub lumine oppresiones. Es reproche y protesta si sabemos al hombre "portador de valores eternos", como decía José Antonio, u homo viator, como decían los Padres. Es fría e irreprochable lógica si no cesamos de concebirlo como homo aeconomicus.
Pero aclaremos un poco mejor las cosas.
Digamos ante todo que no hay razón para ocultar los propósitos económicos de la conquista española. No sólo porque existieron sino porque fueron lícitos. El fin de la ganancia en una empresa en la que se ha invertido y arriesgado y trabajado incansablemente, no está reñido con la moral cristiana ni con el orden natural de las operaciones. Lo malo es, justamente, cuando apartadas del sentido cristiano, las personas y las naciones anteponen las razones financieras a cualquier otra, las exacerban en desmedro de los bienes honestos y proceden con métodos viles para obtener riquezas materiales.
Pero éstas son, nada menos, las enseñanzas y las prevenciones continuas de la Iglesia Católica en España. Por eso se repudiaban y se amonestaban las prácticas agiotistas y usureras, el préstamo a interés, la "cría del dinero", las ganancias malhabidas. Por eso, se instaba a compensaciones y reparaciones postreras —que tuvieron lugar en infinidad de casos—; y por eso, sobre todo, se discriminaban las actividades bursátiles y financieras como sospechosas de anticatolicismo.
No somos nosotros quienes lo notamos. Son los historiógrafos materialistas quienes han lanzado esta formidable y certera "acusación" ni España ni los países católicos fueron capaces de fomentar el capitalismo por sus prejuicios antiprotestantes y antirabínicos. La ética calvinista y judaica, en cambio, habría conducido como en tantas partes, a la prosperidad y al desarrollo, si Austrias y Augsburgos hubiesen dejado de lado sus hábitos medievales y ultramontanos. De lo que viene a resultar una nueva contradicción. España sería muy mala porque llamándose católica buscaba el oro y la plata. Pero sería después más mala por causa de su catolicismo que la inhabilitó para volverse próspera y la condujo a una decadencia irremisible.
Tal es, en síntesis, lo que vino a decirnos Hamilton —pese a sí mismo hacia 1926, con su tesis sobre "Tesoro Americano y el florecimiento del Capitalismo". Y después de él, corroborándolo o rectificándolo parcialmente, autores como Vilar, Simiand, Braudel, Nef, Hobsbawn, Mouesnier o el citado Carande. El oro y la plata salidos de América (nunca se dice que en pago a mercancías, productos y materiales que llegaban de la Península) no sirvieron para enriquecer a España, sino para integrar el circuito capitalista europeo, usufructuado principalmente por Gran Bretaña.
Los fabricantes de leyendas negras, que vuelven y revuelven constantemente sobre la sed de oro como fin determinante de la Conquista, deberían explicar, también, por qué España llega, permanece y se instala no solo en zonas de explotación minera, sino en territorios inhóspitos y agrestes. Porque no se abandonó rápidamente la empresa si recién en la segunda mitad del siglo XVI se descubren las minas más ricas, como las de Potosí, Zacatecas o Guanajuato. Por qué la condición de los indígenas americanos era notablemente superior a la del proletariado europeo esclavizado por el capitalismo, como lo han reconocido observadores nada hispanistas como Humboldt o Dobb, o Chaunu, o el mercader inglés Nehry Hawks, condenado al destierro por la Inquisición en 1751 y reacio por cierto a las loas españolistas. Por qué pudo decir Bravo Duarte que toda América fue beneficiada por la Minería, y no así la Corona Española. Por qué, en síntesis —y no vemos argumento de mayor sentido común y por ende de mayor robustez metafísica—, si sólo contaba el oro, no es únicamente un mercado negrero o una enorme plaza financiera lo que ha quedado como testimonio de la acción de España en América, sino un conglomerado de naciones ricas en Fe y en Espíritu.
El efecto contiene y muestra la causa: éste es el argumento decisivo. Por eso, no escribimos estas líneas desde una Cartago sudamericana amparada en Moloch y Baal, sino desde la Ciudad nombrada de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, por las voces egregias de sus héroes fundadores.

El genocidio indígena

Se dice, finalmente, en consonancia con lo anterior, que la Conquista —caracterizada por el saqueo y el robo— produjo un genocidio aborigen, condenable en nombre de las sempiternas leyes de la humanidad que rigen los destinos de las naciones civilizadas. 
Pero tales leyes, al parecer, no cuentan en dos casos a la hora de evaluar los crímenes masivos cometidos por los indios dominantes sobre los dominados, antes de la llegada de los españoles; ni a la hora de evaluar las purgas stalinistas o las iniciativas malthussianas de las potencias liberales. De ambos casos, el primero es realmente curioso. Porque es tan inocultable la evidencia, que los mismos autores indigenistas no pueden callarla. Sólo en un día del año 1487 se sacrificaron 2.000 jóvenes inaugurando el gran templo azteca del que da cuenta el códice indio Telleriano-Remensis. 250.000 víctimas anuales es el número que trae para el siglo XV Jan Gehorsam en su artículo "Hambre divina de los aztecas". Veinte mil, en sólo dos años de construcción de la gran pirámide de Huitzilopochtli, apunta Von Hagen, incontables los tragados por las llamadas guerras floridas y el canibalismo, según cuenta Halcro Ferguson, y hasta el mismísimo Jacques Soustelle reconoce que la hecatombe demográfica era tal que si no hubiesen llegado los españoles el holocausto hubiese sido inevitable.
Pero, ¿qué dicen estos constatadores inevitables de estadísticas mortuorias prehispánicas? Algo muy sencillo: se trataba de espíritus trascendentes que cumplían así con sus liturgias y ritos arcaicos. Son sacrificios de "una belleza bárbara" nos consolará Vaillant. "No debemos tratar de explicar esta actitud en términos morales", nos tranquiliza Von Hagen y el teólogo Enrique Dussel hará su lectura liberacionista y cósmica para que todos nos aggiornemos. Está claro: si matan los españoles son verdugos insaciables cebados en las Cruzadas y en la lucha contra el moro, si matan los indios, son dulces y sencillas ovejas lascasianas que expresaban la belleza bárbara de sus ritos telúricos. Si mata España es genocidio; si matan los indios se llama "amenaza de desequilibrio demográfico".
La verdad es que España no planeó ni ejecutó ningún plan genocida; el derrumbe de la población indígena —y que nadie niega— no está ligado a los enfrentamientos bélicos con los conquistadores, sino a una variedad de causas, entre las que sobresale la del contagio microbiano. La verdad es que la acusación homicida como causal de despoblación, no resiste las investigaciones serias de autores como Nicolás Sánchez Albornoz, José Luís Moreno, Angel Rosemblat o Rolando Mellafé, que no pertenecen precisamente a escuelas hispanófilas.
La verdad es que "los indios de América", dice Pierre Chaunu, "no sucumbieron bajo los golpes de las espadas de acero de Toledo, sino bajo el choque microbiano y viral", la verdad —¡cuántas veces habrá que reiterarlo en estos tiempos!— es que se manejan cifras con una ligereza frívola, sin los análisis cualitativos básicos, ni los recaudos elementales de las disciplinas estadísticas ligadas a la historia.
La verdad incluso —para decirlo todo— es que hasta las mitas, los repartimientos y las encomiendas, lejos de ser causa de despoblación, son antídotos que se aplican para evitarla. Porque aquí no estamos negando que la demografía indígena padeció circunstancialmente una baja. Estamos negando, sí, y enfáticamente, que tal merma haya sido producida por un plan genocida. 
Es más si se compara con la América anglosajona, donde los pocos indios que quedan no proceden de las zonas por ellos colonizados -¿dónde están los indios de Nueva Inglaterra?- sino los habitantes de los territorios comprados a España o usurpados a Méjico. Ni despojo de territorios, ni sed de oro, ni matanzas en masa. Un encuentro providencial de dos mundos, aunque no con simetría axiológica. Encuentro en el que, al margen de todos los aspectos traumáticos que gusten recalcarse, uno de esos mundos, el Viejo, gloriosamente encarnado por la Hispanidad, tuvo el enorme mérito de traerle al otro nociones que no conocía sobre la dignidad de la criatura hecha a imagen y semejanza del Creador. Esas nociones, patrimonio de la Cristiandad difundidas por sabios eminentes, no fueron letra muerta ni objeto de violación constante. Fueron el verdadero programa de vida, el genuino plan salvífico por el que la Hispanidad luchó en tres siglos largos de descubrimiento, evangelización y civilización abnegados. 
Y si la espada, como quería Peguy, tuvo que ser muchas veces la que midió con sangre el espacio sobre el cual el arado pudiese después abrir el surco; y si la guerra justa tuvo que ser el preludio del canto de la paz, y el paso implacable de los guerreros de Cristo el doloroso medio necesario para esparcir el Agua del Bautismo, no se hacía otra cosa más que ratificar lo que anunciaba el apóstol: sin efusión de sangre no hay redención ninguna.
La Hispanidad de Isabel y de Fernando, la del yugo y las flechas prefiguradas desde entonces para ser emblema de Cruzada, no llegó a estas tierras con el morbo del crimen y el sadismo del atropello. No se llegó para hacer víctimas, sino para ofrecernos, en medio de las peores idolatrías, a la Víctima Inmolada, que desde el trono de la Cruzreina sobre los pueblos de este lado y del otro del océano temible.

domingo, 31 de mayo de 2015

A Francisco no parece importarle decir herejías públicamente.

Me viene a la mente algo que puede ser una insensatez, o quizás una herejía, no sé: Hay alguien que sabe que pese a las diferencias somos uno... y es el que nos persigue. El que persigue ahora a los cristianos, que nos unge con el martirio, sabe que los cristianos son discípulos de Cristo, que son hermanos”.
Francisco en su mensaje dirigido a los participantes la celebración protestante Juan 17 en Phoenix, Arizona, 23-May-2015, Minuto 4:12:



Hoy, entre risas conscien­tes, afirma: «Supongo que soy muy hereje»; y se vuelve, esperando recibir el aplauso. La palabra «herejía» ya no sólo no significa estar equivocado: prácticamente ha pasado a significar tener la mente despejada y ser va­liente. Ello sólo puede indicar una cosa: que a la gente le importa muy poco tener razón filosófica. Pues sin duda un hombre debería preferir confesarse loco antes que hereje.
G.K. Chesterton, tomado de su obra Herejes”, El Cobre Ediciones, Barcelona, año 2007.


lunes, 9 de marzo de 2015

Apoyo activo de la masonería hacia Francisco.


Ya hemos mostrado en varias entradas, el mismo viraje de diferentes sectores de la masonería frente al papado de Francisco. Más allá de que uno puede decir “hay que tomarlo como de quién viene”, pero ya es una realidad el apoyo activo que recibe Francisco por parte del gran aparato de los medios masivos de comunicación más importantes, en general, manejados por miembros de la masonería.
En la siguiente entrevista que publicamos, realizada a Nicolás Breglia, Gran maestre de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones de Argentina, se habla del cambio de la masonería hacia un apoyo activo frente a la figura del Papa Francisco. Leemos:

“El papa, que representa al sector democrático dentro de la Iglesia y tiene una gran afinidad con nosotros por ser jesuita, cuando sube al papado lo primero que dice es: ‘Soy republicano, laico, democrático y anticlerical’. Por todo eso, nosotros fuimos excomulgados. Al asumir el papa esa concepción ideológica, lo apoyamos activamente.”

A continuación, la entrevista completa. (Subrayados y resaltados nuestros)

[El Tribuno07-Jul-2014]

Nicolás Breglia es la cara en Argentina de una organización por siglos vinculada al misterio y la intriga: la masonería. Máximo referente de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, Breglia estuvo en Salta para hablar de la historia de la institución y dijo que las novelas que relacionan a los masones con intereses económicos o políticos son “ficciones que tratan de vender”.

Además, consideró “sectario” que haya educación religiosa en las escuelas públicas de la provincia y, pese a que las logias tuvieron enfrentamientos históricos con la Iglesia Católica, afirmó que hoy apoyan al papa Francisco por su concepción ideológica.

También reveló que Juan Domingo Perón estuvo ligado a la masonería, dato hasta ahora poco difundido.


-¿Hay una apertura de la masonería a la sociedad?

-Sí. La apertura empieza a partir de la reinstalación de la democracia en la Argentina. A la masonería le va muy bien en las democracias y muy mal en las dictaduras, porque hemos sido perseguidos. Creemos que la sociedad está necesitando nuevamente de la aparición de la masonería porque ofrece un ámbito neutral de debate.

-¿Cuál es el aporte de la masonería a la historia argentina?

-La masonería tuvo participación en todos los hechos trascendentes de la política argentina y estuvo presente en dos grandes proyectos que vertieron de ella. Uno es el proyecto de salud. Los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires, en su mayoría, llevan nombres de médicos masones. Los masones que vinieron con la inmigración crearon mutuales en todos los barrios y eso da origen a los hospitales de colectividades, como el Italiano. El otro es el proyecto educativo que Domingo Faustino Sarmiento preparó para Chile pero que el presidente chileno rechazó porque quería una educación estratificada para aristócratas y obreros.
Entonces Sarmiento se viene enojado a la Argentina y presenta el proyecto en la masonería. Se forma la logia docente presidida por Vicente Fidel López. Convocan a los grandes pedagogos del país y trabajan en el congreso pedagógico de 1882.
Ellos son los que logran la sanción de la ley 1420, que se denomina "de los guardapolvos blancos" porque iguala y da la posibilidad a todos, sin distinciones de clases sociales, de incorporar conocimiento. Ese proceso va culminar en 1918 con la reforma universitaria. Si se lee el manifiesto liminar del año 18, es una definición masónica sobre el libre pensamiento y el laicismo. Ese proyecto educativo provoca una verdadera revolución en Argentina. Como todos tienen acceso a una educación de calidad, de familias obreras salían presidentes de la Nación. Desde 1945 en adelante, los presidentes argentinos han sido descendientes de los expulsados por la pobreza y la miseria de la vieja Europa. La actual presidenta es hija de un chofer de colectivo. Raúl Alfonsín era nieto de un gallego analfabeto. Los padres de Arturo Illia eran prácticamente iletrados. Ese proyecto le brindó al país cinco premios Nobel y lo puso a la cabeza de Latinoamérica. Empezamos a añorarlo cuando comenzamos a perderlo. Desde la década del 90 ha habido un estancamiento en la movilidad social y ha crecido la educación privada. No estamos en contra de la educación privada, pero creemos que la educación pública tiene que ser de calidad en todos los niveles.

-En Salta hay un debate con respecto a la educación laica porque en la escuela pública se dictan clases de religión.

-Estamos en contra de eso porque creemos que es una actitud totalmente sectaria. Yo soy católico. Pero la concepción religiosa tiene que estar en el ámbito privado.Yo no puedo obligar a otra persona a que piense como yo. Tengo que respetar la convicción del otro. No puedo en el ámbito público, que está pagado por todo el mundo, adoptar actitudes sectarias y obligar a estudiar una determinada religión a gente que no la tiene o que no es creyente. Tengo que respetar a esas personas.
La masonería plantea convivir con el que piensa diferente, pero no para convencerlo, sino para que reafirme sus propias convicciones y lleguemos a acuerdos comunes.

-¿Por qué la masonería se asocia con algo secreto y oculto?

-Porque cuando la masonería nace, era total y absolutamente revolucionaria. Y nace para enfrentar a factores de poder que creían que eran inamovibles. Y los combate. Si esas personas se identificaban, las mataban y perseguían a sus familias. Cuando se empieza a cuestionar el derecho divino de los reyes, cuando empezamos a plantear que la justificación de la relación de mando y obediencia del poder es porque el pueblo así lo decidió, nos condenan.
El masón tiene que ser un hombre no conformista. No tiene que aceptar consignas en forma mesiánica. Desde que estamos en democracia, prácticamente no hemos sido perseguidos en Argentina. Pero sí hay provincias donde ser masón es un problema.

-¿Es el caso de Salta?

-En Salta nos han tolerado. No toda Iglesia está en contra de nosotros. Hay toda una Iglesia progresista que está a favor nuestro, como la Jesuita. Pero hay una Iglesia reaccionaria en algunas provincias como Catamarca o Santiago del Estero y ahí sí están en contra de nosotros, que somos democráticos y laicos.
Con la Iglesia Católica hubo enfrentamientos pero en el campo político, no en el religioso. Las condenas de la Iglesia a la masonería son por temas como el divorcio o por ser laicos.
El papa, que representa al sector democrático dentro de la Iglesia y tiene una gran afinidad con nosotros por ser jesuita, cuando sube al papado lo primero que dice es: "Soy republicano, laico, democrático y anticlerical". Por todo eso, nosotros fuimos excomulgados. Al asumir el papa esa concepción ideológica, lo apoyamos activamente.

-En los últimos años salieron series, películas y libros que asocian a la masonería con la defensa de grandes intereses económicos y políticos oscuros ¿Cómo ven esas representaciones?

-Son ficciones que tratan de vender. La masonería representa a la sociedad de forma transversal. Tenemos a obreros, empresarios, políticos, empleados públicos y no hacemos distinción por la condición social. Lo único que exigimos es ser un hombre libre y de buenas costumbres, lo que quiere decir llevar una conducta ética.
Nos vino a ver el protagonista de una de esas series argentinas cuando estaba por salir. Era una cuestión novelada que no tenía nada que ver con la masonería. Pero si nos critican, somos democráticos. Cuando apareció el programa, nos llamaban todos los medios de comunicación y eso fue beneficioso porque se incorporó mucha gente a la masonería.

-¿Las mujeres son aceptadas en la masonería?

-Ese es un tema por el que venimos batallando. Cuando se conformó la masonería tal como la conocemos, en el año 1717, la mujer no tenía prácticamente participación en la vida política y social de los pueblos. Entonces se constituyó una masonería de hombres. Eso fue evolucionando. Si bien es cierto que no hay un Vaticano de la masonería porque todas las grandes logias son autónomas entre sí, hay ciertas normas que tenemos que cumplir. Por ahora no está emitida la incorporación de la mujer bajo nuestra gran logia. Pero lo que hemos hecho es patrocinar la masonería femenina, les prestamos los templos. Tienen logias aparte. Llegará el día en que trabajemos en forma conjunta.

-¿Qué tiene que suceder para que se acepte a las mujeres en la masonería?

-Tienen que cambiar las normas a nivel internacional. Eso va a llegar en su momento.

-¿Cuántos masones hay en Salta?

-En el país calculamos que son unos 12.000. En Salta hay cinco logias y en cada una puede haber 40 personas.

-¿En Argentina hubo épocas en que los peronistas no entraban en las logias?

-Había poco peronismo. Pero Perón tuvo ministros masones en los tres gobiernos. Hay un libro de Emilio Corbiere que trata sobre la masonería y él encuentra un diploma de una gran logia irregular italiana, del grado 33, perteneciente a Perón.Aparentemente, a Perón se lo incorpora en la masonería regular en España y en 1974 muere como maestro masón. Esto es una primicia, porque normalmente dejamos pasar un tiempo antes de decirlo. A Perón hay que incorporarlo a los 14 presidentes masones.

Nicolás Breglia

Nicolás Breglia es gran maestre de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones desde este año.

Es abogado y docente universitario. Está casado y es padre de una hija. Forma parte de un sector de la masonería que busca la apertura a la sociedad y la difusión de los ideales de la institución.


Video: Nicolás Breglia, Gran Maestre de la Gran Logia Argentina de los Masones: