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miércoles, 17 de febrero de 2016

Pareja de Divorciados vueltos a casar no arrepentidos festejados en acto de Francisco.


Escandaloso acto de Francisco en México con una pareja de divorciados vueltos a casar no arrepentidos. Noticia aparecida en Adelante la Fe, 16-Feb-2016.

Pareja de Divorciados vueltos a casar no arrepentidos son enaltecidos en acto del Papa Francisco


La evidencia merece pocos comentarios, la pareja de concubinos NO ARREPENTIDOS, que desean seguir viviendo en pecado [1], quieren que les llegue la misericordia SIN DEJAR SU PECADO. Las masas los aplauden animadamente mientras el Papa los abraza. ¿Qué se pretende organizando este show en el acto papal ante todas las cámaras? ¿Qué podrán pensar los fieles o qué conclusiones sacarán de este acto de exaltación y normalización del pecado público?

El “vete y no peques más” (Juan 8, 11), expresión de la verdadera misericordia, ha sido reemplazado por los vítores y aplausos al pecador que se “va para pecar más”… sin que nadie le diga nada.

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[1] Los divorciados vueltos a casar arrepentidos que vivan como “hermanos” sí pueden acceder a la Sagrada Comunión según la legislación canónica actual, por lo que cuando declaran que ellos no pueden comulgar es evidente que no viven de dicha forma, sino que siguen fornicando. Llama pues la atención que dicha persona diga que Dios es el centro de su familia, cuando explícita y públicamente reconoce que lo ofende gravemente pecando y, lo que es peor, que quiere seguir haciéndolo.

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Comentario de Stat Veritas

Como vemos en el video (min. 2:09 del video), la pareja de concubinos dice:

“Sólo dijimos sí y Él se ha encargado de indicarnos hacia dónde caminar. Somos bendecidos porque tenemos un matrimonio y una familia donde el centro es Dios.”

Esto es una clara blasfemia que Francisco no solo acepta sino que además se acerca a felicitar a los blasfemos.

viernes, 29 de enero de 2016

Francisco imparte la “bendición” junto con cismáticos y herejes.


El único fruto que estos actos traen, estos actos públicos realizados con una impronta de relativismo religioso por quien actualmente se sienta en la silla de Pedro, es el indiferentismo religioso, el cual, deriva en el llano ateísmo práctico.


Esto ocurrió en las vísperas de la solemnidad de la conversión de San Pablo Apóstol, en la Basílica de San Pablo extramuros, lunes 25 de enero de 2016, en el marco de XLIX Semana de oración por la unidad de los cristianos.

El video completo de la ceremonia, el momento de la “bendición multireligiosa” 1:11:55:


Decía el Cardenal Déciré Félicien-Françoise Joseph Mercier:

“Poner la religión de origen divino en el mismo nivel con las religiones inventadas por los hombres es la blasfemia que atrae  los castigos de Dios en la sociedad mucho más que los pecados de las personas y las familias”.

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Francisco también recibe la “bendición” de un hombre vestido de obispo, el Sr. Justin Welby, actual Arzobispo de Canterbury de la Iglesia anglicana, la cual no tiene sucesión apostólica:








Justin Welby y su esposa


Justin Welby, Francisco y su la esposa del “Arzobispo” anglicano.

El padre Guillermo Marcó propone cambiar el sacramento de la penitencia.


¿Qué piensa el sacerdote que aparece en el escandaloso video del Papa de enero de 2016?

Sería interesante que, en esta etapa, el Papa se animara a revisar la práctica del sacramento de la confesión –hasta el siglo XII estaba reservado para los pecados de escándalo público- y dejar más libre al creyente en su relación con Dios para que en su fuero íntimo pueda discernir lo bueno y lo malo. Y no usar la confesión como una boletería para poder comulgar, o un consultorio psicológico gratuito donde desahogarse de los pecados de los demás.

P. Guillermo Marcó, en el suplemento Valores Religiosos, N° de diciembre de 2015.

Nosotros pensamos que el que tendría que se revisado es al padre Marcó, debido a sus desvaríos relacionados a la práctica del sacramento de la penitencia. A continuación, publicamos el comentario aparecido en Wanderer, 12-Ene-2016, que con cierta crudeza pero con total realismo responde a las mentiras del citado Guillermo Marcó.


Parió la abuela

Como si con los Tres Chiflados -Bergoglio, Tucho Fernández y Mons. Karcher- no tuviéramos ya suficiente, ahora parió la abuela, es decir, apareció el P. Guillermo Marcó como actor de reparto del cuidado y escandaloso video producido por CTV, el canal de televisión oficial del Vaticano, y que comentamos hace unos días en este blog.

Recordemos que Marcó es un sacerdote de la arquidiócesis porteña que se desempeñó durante años como portavoz oficial del cardenal Bergoglio y figura omnipresente en los medios de comunicación, hasta que se pasó de listo, o su valedor le dio una orden demasiado arriesgada, y el pobre terminó misericordiado de su puesto y silenciado durante años. 

A comienzos de diciembre último publicó este breve artículo en el suplemento religioso de Clarín con algunos consejos acerca de cómo debería encarar el Santo Padre la repartija de misericordia durante este Año Santo, concretamente, modificando sustancialmente el sacramento de la confesión. En vez de ser sancionado como hubiese correspondido, fue llamado a protagonizar el video de marras. No sería raro que el papa Francisco le haya levantado la pena impuesta y Marcó esté, nuevamente, en carrera episcopal.

Su artículo es lamentable. Pivotea sobre dos mentiras grandes como una casa y Marcó no puede aducir ignorancia al respecto. La primera de ella es asegurar que el hijo pródigo vuelve a casa de su padre por necesidad y no por arrepentimiento. Como ya apuntó un lector del blog, el Evangelio es claro cuando dice que el hijo vuelve y admite su pecado y, consecuentemente, pide perdón y cambia de vida. Y esta ha la interpretación unánime de los Padres de la Iglesia. Por ejemplo, San Gregorio de Nisa, San Agustín, San Ambrosio y San Juan Crisóstomo. ¿En que afecta esta interpretación mentirosa del Evangelio? En que ya no es necesario que el hijo pródigo deje, luego del arrepentimiento, su vida disipada entre prostitutas. Si tiene hambre, el padre le llevará un sanguchito de mortadela al burdel para que se siga divirtiendo sin pasar necesidad. Ahí está la misericordia de Marcó, y de Bergoglio. Misericordia sin arrepentimiento. 

La segunda mentira, más grave aún si cabe, es cuando asegura que, hasta el siglo XII el sacramento de la confesión era exclusivamente para los pecados de escándalo público y, consecuentemente, habría sido la disciplina de la maldita Iglesia oscurantista de la Edad Media la que cambió todo y comenzó a reprimir a los fieles por sus pecados privados, especialmente aquellos relacionados con la sexualidad. Podría arrojársele al presbítero Marcó una tonelada de libros que dicen, y documentan, exactamente lo contrario. Haga referencia aquí a un solo texto. En el año 796, Alcuino de York, abad en ese momento del gran monasterio de San Martín de Tours, le escribe una carta los adolescentes que viven en la abadía, ya sea educándose en las artes liberales, ya sea iniciándose en la vida religiosa. La carta se conoce como Ad pueros sancti Martini, y puede encontrarse en MGH Epistolae Alcuini 131, pp. 194-198 (hay también traducción española -Alcuino de York, Obras morales, Eunsa, Pamplona, 2004. El texto al que hago referencia se puede bajar desde aquí). En la misiva, el autor hace referencia al problema que afecta a los adolescentes de todos los lugares y épocas del mundo: la lucha por la castidad y, concretamente, el pecado de la masturbación, que, para la moral de los nuevos curas, ya no es más pecado sino una simple etapa de la evolución personal. Escribe Alcuino entre otras cosas: “Haz, pues, penitencia, confiesa tus propias faltas, revela en la confesión los secretos de tu iniquidad. Es conocido a Dios lo que has hecho en secreto. Aunque la lengua no lo diga, la conciencia no podrá ocultarlo. Crees en vano que tus crímenes permanecen ocultos entre paredes. Pero aunque puedas escapar a los ojos de los hombres cuando pecas, absolutamente nada de lo que hagas en secreto quedará oculto a la mirada de Dios. Di tus pecados en la confesión antes de que sientas la cólera del juicio. Créeme, todos tus pecados serán perdonados si no te avergüenzas de confesarlos, y serás purificado por la penitencia”. No hay excusas ni lugar para interpretaciones neoconas: el P. Guillermo Marcó miente pues la documentación histórica, en este caso el testimonio de un autor del siglo VIII, muestra que en esos tiempos los pecados de índoles privada como la masturbación se confesaban sacramentalmente.

Y, basado en su mentira, concluye el presbítero porteño que el Santo Padre debería modificar la disciplina del sacramento de la confesión dando libertad para que el penitente arregle directamente sus cuentas con Dios sin tener que pasar por la “boletería” del confesionario. 

¿Qué se esconde detrás de toda esta patraña? Hay que prestar atención a lo que dice en el cuarto párrafo: “...durante siglos la Iglesia amenazó a los pecadores con toda clase de castigos, en la vida presente y en la eterna, sobre todo por pecados privados y, más precisamente, ligados al ejercicio libre del placer y la sexualidad”. Aquí está la madre del cordero. Lo que pretende Marcó, en sintonía con los nuevos aires vaticanos, es la proclamación por parte de la Sede Apostólica del derecho universal al orgasmo. Sabrán disculpar la expresión, que es sin duda soez, pero también lo suficientemente gráfica, cruda y realista. Lo que este curita y miles de otros curas y obispos quieren, es que la Iglesia se deje de molestar a los hombres mientras estos se divierten orgásticamente. Como se dan cuenta que el infierno ya no asusta a nadie y que, por más reprimendas que se hagan desde los púlpitos, casi todo el mundo se dedica a vivir la vida loca junto a Ricky Martin, lo mejor es decir que no hay problemas con vivir la vida loca, porque esos son pecados privados y, en todo caso, podrá cada uno, en su conciencia, arreglarse con Dios. 

¿No será que, en el fondo, lo que pretenden estos curas es abrir el paraguas para cobijarse ellos mismos bajo él?

martes, 26 de enero de 2016

Una condena muy actual.


Tomamos una parte de la condena al movimiento “Le Sillon” por el Papa San Pío X en la encíclica “Notre charge apostolique”. Cualquier similitud con la realidad actual del catolicismo modernista en las más altas cumbres de la jerarquía eclesiástica, es mera coincidencia:

«Hubo un tiempo en que Le Sillon, como tal, era for­malmente católico. (...) Vino un momento en que se operó una revisión. Dejó a cada uno su religión o su filosofía. Cesó de llamarse católico, y a la fórmula “La democracia será católica”, substituyó esta otra: “La democracia no será anticatólica”, de la misma manera que no será antijudía o antibudista. Esta fue la época del Le Sillon más grande”. Se llamó para la construcción de la ciudad futura a todos los obreros de todas las religiones y de todas las sectas. Sólo se les exigió abrazar el mismo ideal social, respetar todas las creencias y aportar una cierta cantidad de fuerzas morales. Es cierto, se proclamaba, “los jefes de Le Sillon ponen su fe religiosa por encima de todo. Pero ¿pueden negar a los demás el derecho de beber su energía moral allí donde les es posible? En compensación, quieren que los demás respeten a ellos su derecho de beberla en la fe católica. Exigen, por consiguiente, a todos aquellos que quieren transformar la sociedad presente en el sentido de la demo­cracia, no rechazarse mutuamente a causa de las convicciones filo­sóficas o religiosas que pueden separarlos, sino marchar unidos, sin renunciar a sus convicciones, pero intentando hacer sobre el terreno de las realidades prácticas la prueba de la excelencia de sus convic­ciones personales. Tal vez sobre este terreno de la emulación entre almas adheridas a diferentes convicciones religiosas o filosóficas po­drá realizarse la unión” (Marc Sangnier, Discurso de Rouen, 1907). Y se declara al mismo tiempo (...) que el pequeño Sillon católico sería el alma del gran Sillon cosmopolita».

sábado, 16 de enero de 2016

A raíz de la visita de Francisco a la sinagoga de Roma.


A raíz de las escandalosas afirmaciones de un documento oficial publicado por el Vaticano con relación a la teología católica sobre el pueblo judío y la futura visita de Francisco a una sinagoga el domingo 17 de enero, publicamos un artículo aparecido en FSSPX, Distrito de México, 15-Ene-2016.


Treinta años después de la visita de Juan Pablo II, el 13 de abril de 1986, y seis años, día por día, después de la de Benedicto XVI, el Papa Francisco acudirá, el 17 de enero, a la sinagoga de Roma.

Según el sitio de la Iglesia Suiza, cath.ch, en un artículo del 17 de noviembre de 2015, las relaciones con el Gran Rabino de Roma están, sin embargo, “tensas”: “A Riccardo Di Segni (el gran Rabino de Roma1) no le ha gustado el alto del Papa Francisco ante el muro de separación israelí en Belén, en mayo de 2014.” También juzgó “curiosa y aun peligrosa”, el mes siguiente, la iniciativa del Papa reuniendo en el Vaticano a los presidentes israelí y palestino, Shimon Peres y Mahmoud Abbas, para una oración de paz. En una entrevista al periódico israelí Haaretz, de mayo de 2014, Riccardo Di Segni había incluso estimado que “desde el punto de vista teológico” judíos y católicos “no tienen nada que debatir”, al mismo tiempo que se pronunciaba“favorable”, a pesar de todo, a buenas relaciones de vecindad.

Esta visita tendrá lugar un poco más de un mes después de la publicación de un documento de la Comisión de la Santa Sede para las relaciones religiosas con el judaísmo, intitulado: Los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Una reflexión sobre cuestiones teológicas en torno a las relaciones entre católicos y judíos en el 50° aniversario de Nostra Aetate (núm. 4) (10 de diciembre de 2015), que afirma que “La Iglesia católica no conduce ni promueve ninguna acción misionera institucional específica hacia los judíos”. En efecto, según este documento, “la Alianza de Dios con Israel, su pueblo, perdura y no ha sido nunca revocada”, lo que lleva a la Iglesia “a considerar la evangelización de los judíos de una manera diferente de la que se hace para con los pueblos que tienen otra religión u otra visión del mundo”. Un texto que deja entender, como lo titula el periódico Le Monde de 10 de diciembre de 2015, que “la Iglesia no buscará más convertir a los judíos”.

Encontrarán más abajo un análisis del documento romano por el Padre Nicolas Cadiet, profesor en el seminario de Ecône, publicado en el sitio Vatican II en questions:


¿Los judíos tienen un lugar particular en la salvación?

La declaración Nostra Aetate

La declaración conciliar Nostra Aetate (NA) del 28 de octubre de 1965 quiso explicitar “cuáles eran las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas” (NA 1). Con esta meta, buscaba lo que podía tener en común con ellas. Colmar la necesidad de religiosidad, dar respuestas a las preguntas fundamentales de la vida, reflexionar sobre la manera de vivir en paz, aquí, en la tierra, esos son puntos comunes fáciles de encontrar entre todas las religiones, la verdadera y las falsas.

En cuanto a la religión judía, la declaración trata de ella en último lugar (NA 4), en razón de los vínculos que ligan a la Iglesia con el pueblo judío. Nota que la salvación fue primero revelada por una alianza divina con este pueblo en la persona de Abraham y luego desplegada en una ley comunicada a Moisés. Es en el seno de aquel pueblo que el Salvador nació, y que han sido elegidos los Apóstoles quienes han inaugurado la Iglesia. El pueblo judío en su mayoría rechazó a Cristo, aunque haya sido anunciado y  haya probado suficientemente que era el Mesías anunciado por los profetas. La Iglesia es reconocida como “el nuevo pueblo de Dios”, pero en razón de las afirmaciones de San Pablo en la epístola a la Romanos (Rm 11), sostiene que un cierto favor se conserva para el pueblo judío, y espera que todos los pueblos se conviertan. La Declaración afirma que no hay que considerar al pueblo judío como reprobado, deplora las vejaciones que ha recibido y recuerda que la Iglesia tiene el deber de anunciar “la cruz de Cristo como fuente de toda gracia”. Con respecto a los judíos, la Iglesia quiere promover “el conocimiento y la estima mutuas”.

Vemos que el texto evita con habilidad toda afirmación demasiado desagradable para los judíos: ningún recuerdo de la maldición proferida por los judíos en contra de ellos mismos ante Pilato (Mt 27, 25), ni tampoco de las exhortaciones proferidas por los primeros predicadores de la Iglesia a abrazar la fe cristiana (San Pedro el día de Pentecostés, Heh 2; San Esteban, Hch 7).

Estado actual del diálogo

Esta declaración inauguró el diálogo de la Iglesia Católica con los judíos, cuyo 50° aniversario fue marcado por una reciente declaración (DLI) de la Comisión Pontificia para las relaciones religiosas con el judaísmo. En la medida en que se quiere la prolongación o incluso el camino abierto por el Concilio, podemos ver en ella una interpretación auténtica de la intención de Roma a este respecto. Ahora bien, en este texto tres rasgos se destacan.

Primero, el judaísmo aparece como una religión legítima: el cristianismo y el judaísmo posterior a la ruina de Jerusalén son como hermanos, descendientes del judaísmo del primer siglo: “como suele acontecer normalmente entre hermanos– se han desarrollado siguiendo direcciones diferentes.” (DLI 15) ¡Las divergencias sólo parecen, pues, querellas familiares! En particular, como los judíos se refieren al Antiguo Testamento, su interpretación debe ser considerada como “una lectura posible”, a la cual se presta, tanto como la lectura cristiana (DLI 25 y 31). Una respuesta a la palabra de Dios expresada soteriológicamente, que vaya de acuerdo con una u otra tradición, puede por lo mismo franquear el acceso a Dios, quedando siempre en el poder de su consejo salvífico determinar, para cada caso, en qué manera piensa salvar a la humanidad (DLI 25). Sin embargo, se recuerda que Cristo es Salvador de todos, “no hay dos vías paralelas de salvación” (DLI 35).

Somos conducidos al segundo elemento: el pueblo judío tiene un lugar especial y difícil de definir en la historia de la salvación: si la Iglesia es “el nuevo pueblo de Dios” (NA 4), hay que rechazar la teoría de la sustitución de la Iglesia con este pueblo, como del nuevo Israel con el antiguo, por ser “desprovista de todo fundamento”, incluso en la epístola a los Hebreos (DLI 17). La Iglesia es más bien el cumplimiento de las promesas hechas a Israel (DLI 23) y de la antigua alianza que no es reprobada, sino cumplida (DLI 27). Si la Iglesia es “el lugar definitivo e insuperable de la acción salvífica de Dios” (DLI 32), sin Israel, “perdería su papel en la historia de la salvación” (DLI 33-34). Parece pues que el plan de la salvación de Dios requiere la permanencia de Israel, no sólo como pueblo, sino también como religión, ya que “Que los Judíos son partícipes de la salvación de Dios es teológicamente incuestionable; pero cómo pueda ser esto posible sin confesar a Cristo explícitamente, es y seguirá siendo un misterio divino insondable” (DLI 36).

El tercer rasgo concernirá, pues, a la actitud de la Iglesia para con los judíos: no hay proselitismo, o más bien “no hay misión institucional específica en dirección a los judíos”, ya que hay que considerar su evangelización “con unos parámetros diferentes a los que adopta para el trato con las gentes de otras religiones y concepciones del mundo” (DLA 40). El papel de los católicos se reducirá, pues, a un testimonio de fe “de un modo humilde y cuidadoso, reconociendo que los Judíos son también portadores de la Palabra de Dios, y teniendo en cuenta especialmente la gran tragedia de la Shoah” (DLI 40). Hay una discreta alusión hecha tanto a los judíos como a los gentiles a que reciban el bautismo (DLI 41). El diálogo tendrá finalmente como meta el procurar que los católicos aprendan de los judíos lo que concierne a la interpretación de la Escritura (DLI 44), el trabajar por la paz en Israel (DLI 46) y el ser un testimonio de la beneficencia común a favor del Dios de la alianza (DLI 49).

La doctrina católica

Las proezas diplomáticas del texto esconden la verdad católica. Recordémosla brevemente.

Es inútil probar que el pueblo judío tiene un papel de primer plano en la historia de la salvación; toda la Escritura lo declara: Israel es el pueblo elegido, preparada a pesar de sus infidelidades crónicas para ser cuna del Mesías que procurará la salvación, no ya sólo a los judíos, sino a todos los pueblos. El medio de salvación antes del advenimiento de Cristo pedía, para los judíos, la circuncisión y la práctica de la ley, y para los gentiles, un misterioso “remedio de naturaleza” por el cual profesaban la fe en el Salvador futuro2.

Sea como sea el rito expresando esta fe, nunca hubo ni nunca habrá salvación fuera de la Redención cumplida por el Hijo de Dios, ya que “hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús” (I Ti 2, 5). “No ha sido dado a los hombres otro nombre bajo el cielo por el cual hayamos de ser salvos” (Hch 4, 12). Desde que el acto principal de esta obra de salvación ha sido cumplido, el sacrificio del Salvador sobre la cruz, es normalmente necesario para salvarse recibir el bautismo y abrazar la fe católica: “El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado” (Mc 16, 16). Aquel que es involuntariamente impedido de conocer la Iglesia y de adherirse a ella, debería tener el deseo, por lo menos implícito, “así llamado ya que está incluido en la buena disposición de alma por la cual el hombre quiere conformar su voluntad a la voluntad de Dios”3. Esta disposición concierne a todos los hombres sin excepción, y por este hecho los judíos también. Rechazar formalmente a Cristo, es rechazar la salvación.

¿Pues, qué queda de la antigua alianza? ¿San Pablo no dice, con respecto a los judíos, que “los dones y el llamado de Dios son irrevocables” (Rm 11, 29)? Ahora bien, ¿el culto, la doctrina y las observancias impuestas a los judíos no hacen parte de estos dones? Sería, sin embargo, un contrasentido el creer que San Pablo considera el culto judaico como todavía válido. Las epístolas a los Romanos y a los Gálatas son precisamente exposiciones doctrinales que establecen vigorosamente que las observancias judaicas son absolutamente impotentes para procurar la salvación. En cuanto a la epístola a los Hebreos, muestra que los innumerables sacrificios de la ley antigua sólo eran figuras impotentes del único de Jesucristo, que cumple solo, al fin, la reconciliación de los hombres con Dios. Es por eso que “hay abolición de la primera ordenanza a causa de su impotencia y de su inutilidad” (Heb 7, 18). El signo más brillante de esta abolición fue la desgarradura del velo del Templo al momento de la muerte del Salvador (Mt 27, 51). Y es por eso también que la práctica de las observancias judaicas hoy en día tiene algo de blasfemia, ya que además de su inutilidad, implican la afirmación de que el Salvador que prefiguran, no ha venido todavía. Como dice San Pablo: “si os dejáis circuncidar, Cristo de nada os aprovechará” (Gl 5, 2)4.

¿Cuáles son entonces esos dones y promesas de Dios que todavía valen? Hay, primero, la salvación que les fue prometida. Puesto que los judíos, como todos los pueblos, están llamados a aprovechar la Redención operada por el Salvador. Por otro lado, han sido los primeros en ser llamados a esta salvación, ya que Nuestro Señor reservó su predicación a los judíos, y los Apóstoles han igualmente empezado por ellos, según la conminación de Jesús: “por el camino de los gentiles no iréis, y en ciudad de samaritanos no entréis; mas id antes a las ovejas perdidas de la Casa de Israel” (Mt 10, 5-6). ¿Se atreverá uno a  sostener que semejante favor no correspondía suficientemente a las promesas hechas anteriormente a Abraham y a sus sucesores? Nada impide tampoco ver una continuación de favores temporales dados a Israel en la simple permanencia de este pueblo a través de la historia, y eso durante largo tiempo en su territorio. Igualmente en la prosperidad y en el poder del cual goza (no sin vicisitudes en el pasado).

Finalmente, queda por decir de este pueblo que tiene un lugar especial en la historia de la salvación. Primero porque el Salvador viene de él. Pero San Pablo destaca otra cosa (Rm 11): la infidelidad de este pueblo al momento de la venida del Salvador, y la predicación orientada después hacia los paganos, recuerda a aquellos que su vocación es gratuita, todavía más que la de los judíos. Para todos es sobrenatural. Pero los judíos tenían un título en la promesa que les había sido hecha a ellos de manera especial. Así, el pueblo judío, destinatario de esta promesa de Dios, es el testigo de la gratuidad de la Salvación. Es también el testigo de la fidelidad de Dios, ya que San Pablo sugiere una misteriosa conversión en masa de los judíos al fin de los tiempos (Rm 11, 12-15 y 25-26), conversión que será todavía más resplandeciente que la entrada de los paganos en el plan de la salvación.

Conclusión

¿Qué debe decir la Iglesia a los judíos? Como a todos, predica la salvación en Jesucristo y la necesidad del bautismo. Desde entonces es escandaloso sugerir, como lo hace el texto de la Comisión pontificia, que la práctica judía actual y la interpretación rabínica actual de la Escritura, puedan ser legítimas, desde el momento que ignoran la venida efectiva del Mesías hace 2,000 años. Decir que “los judíos toman parte en la salvación de Dios (…) cuando no profesan explícitamente a Cristo” no es “un misterio divino insondable”, sino más bien una vergonzosa pirueta diplomática. San Pedro, antes de la invención del diálogo, había dicho a los judíos de Jerusalén: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Cristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque a vosotros es la promesa, y a vuestros hijos, y a todos los que están lejos; a cualesquiera que el Señor nuestro Dios llamare” (Hch 2, 38-39).

Padre Nicolas Cadiet

FSSPX

Fuente: www.dici.org

viernes, 15 de enero de 2016

Una acertada analogía.

Una acertada analogía. Visto en Wanderer, 11-Ene-2016.


Creatividad publicitaria

Con unos amigos estamos por rodar un spot muy interesante. No sé bien qué acogida tendrá por parte del gran público. Pero confiamos que en esta civilización adulta y madura, abierta y plural, sea bien recibida y hasta se viralice al infinito y más allá. Trata sobre el sistema de Salud pública. Les adelanto un poco la secuencia (falta ajustar detalles):

Arranca con una voz en off, que es Margaret Chan –la Directora general de la OMS– que dice algo así como “la mayor parte de los habitantes del planeta buscan la salud; esto debería provocar un diálogo entre las alternativas en la lucha contra la enfermedad”. Mientras tanto, van apareciendo en pantalla (de perfil, no de frente manteca; esto es importante): una curandera, un astrólogo, un yogi, un ayurveda y un médico común, con su guardapolvo blanco.

La curandera (parece que acepta Petrona, una famosa gitana de Chubut que es furor) larga una frase: “yo tiro el cuerito”; “yo te tiro las cartas” agrega Jimena La Torre, experta en cartas astrales. Claudio Márquez agrega: “te hago el reiki karuna y te dejo como nuevo”. Y entremedio (no sabemos todavía bien dónde conviene ponerlo, presumo que último, justamente para que se entienda que es apenas una alternativa más), el médico –en lo posible uno de esos de aspecto poco confiable– largando un insulso: “si querés, te hago una placa y te receto un antibiótico”. Luego vuelve la mina de la OMS (si no la enganchamos a ella, le podemos pedir al presidente del Colegio de médicos, pero ese debe ser medio facho, fundamentalista, que todavía cree que con su estetoscopio y su ampolla de penicilina se puede llevar el mundo por delante), digo, vuelve Chan y con voz vaga (importante esto: todo exceso de modulación y nitidez son pequeños guiños fachos) diga: “muchos piensan distinto, sienten distinto, buscan la salud de diversa manera y la obtienen (es importante este último detalle, porque si no queda como que uno simplemente reconoce las buenas intenciones de la astróloga y aquí es importante avisar que uno reconoce su genuina eficacia curativa. Sigue el discurso de la Chan): en esta multitud de ofertas que todo enfermo recibe, hay una sola certeza: todos somos agentes sanitarios, todos somos trabajadores de la salud (sube el audio y aparecen entonces, la astróloga oscurantista, la curandera quiromántica, Fabio Zerpa, el médico y el gurú Maharaji conversando risueñamente entre ellos, en torno a un chiquito de ocho años, paciente oncológico, que los mira perplejo a todos, que le sonríen al son de “todos creemos en la salud, vos quedate tranquilo”. Íbamos a convocar a un gurú brasilero, que te hipnotiza y te opera en el acto, pero su aspecto era un tanto sucio y nos pareció que podía espantar un poco… También pensamos en un mormón, con su propuesta alternativa a la transfusión de sangre, pero la última novela de McEwan (otro que se las daba de abierto y resultó ser un facho fundamentalista) trata justamente de un chico que se está por morir porque se niega a transfundirse y es mormón… y pegó muy fuerte, así que no, mejor no, el tarot en cambio, tiene mejor mordiente social. También intentamos sumarlo al Yogi Bhajan, pero nos sacó corriendo y nos tildó de divagantes relativistas (evidentemente hay nazismo hasta en la India). 

Veremos cómo nos va. Tengo confianza en que se viralizará y nuestra sociedad moderna openmindful lo tomará muy bien. En realidad la idea es que, si nos va bien, sea éste el primer spot de una larga serie, con el mismo mensaje pero aplicado a distintas realidades. Empezamos por salud (aunque nos dijeron que fue una mala idea arrancar por ahí, porque justamente ese es un tópico en que la gente aún es un poco conservadora, qué sé yo), pero haremos furor con el clip sobre la construcción de un puente, el manejo de un avión (no, no; a la señora esa griega de apellido voluptuoso, no la convocaremos), y hasta produciremos –para el segmento más juvenil– un video sobre alternativas para elaborar una buena cerveza: ¿por qué esa porfiada cuadratura fachista de creer que sólo con cebada y lúpulo se puede hacer cerveza? Verán la de alternativas inverosímiles que estamos recolectando…

¡Paz y Facilidad, hermano!   

Gerente de Creatividad de CTV

jueves, 7 de enero de 2016

Escandaloso video de Intenciones de oración del Papa de enero de 2016.


Vemos por el canal oficial del Vaticano edición española, 06-Ene-2016, un video titulado “Intenciones de oración del Papa de enero de 2016”, plagado del mismo relativismo religioso que la masonería ha defendido durante tanto tiempo y que ha sido condenado por el Magisterio.


A continuación, un artículo aparecido en AdelanteLaFe, 07-Ene-2016, comentando este video.


Escandaloso vídeo del Papa Francisco: el Niño Jesús y Su Iglesia humillados


Aún no he salido de mi asombro. He tenido que ver el vídeo de intenciones de oración del Papa Francisco un par de veces, les puedo asegurar que la primera vez que lo vi pensé que era un burdo montaje, pero no, señores, es absolutamente verídico.

¿Qué mensaje se está transmitiendo en él? Creo que es evidentísimo y requiere poca explicación: todos somos Hijos de Dios, y pues todas las religiones no son más que expresiones “diversas” mediante las cuales los hijos se comunican con el Padre, cada una con su forma y modo, pero igualmente válidas. La supuesta realidad de que el Padre nos escucha a todos, independiente de la religión que profesemos, debe ser un punto común de unión entre todo el género humano para obtener la paz y el amor universal soslayando lo que nos separa. En la práctica, como conclusión del mensaje, todas las religiones, en tanto que tales, se convierten en medios válidos para llegar a Dios, lo cual se escenifica con las imágenes del niño Jesús junto a Buda y similares.

¿Es esto nuevo? No, venimos soportando este discurso sincrético-indiferentista desde el Vaticano II y se ha explicitado en múltiples documentos y actos públicos (Asís), pero al menos, a donde me llega la memoria, la doctrina subyacente a todo esto no se había explicitado de una forma tan expresiva como en este vídeo. ¿Es esto católico? Digámoslo sin bagatelas: rotundamente NO. Seguro que muchos se sorprenderán por esta afirmación, pues el conocimiento del catecismo y la doctrina católica ha caído a unos límites glaciales. Algunos recordatorios:

Partiendo de la base de que la filiación divina no se consigue sino por el Bautismo [1], nadie va al Padre sino por Jesucristo y su única Iglesia, la Iglesia católica.

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie va al Padre, sino por Mí” (Juan 14, 6).

El que no está conmigo está contra mí, y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mt 12, 30).

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, se salvará, más el que no creyere se condenará” (Mc 16, 15-16).

El que me odia a mí, odia también a mi Padre” (Jn 15, 23).
Si no hubiera venido y les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado” (Jn 15, 22).

Vosotros (judíos) tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad porque la verdad no estaba en él” (Jn 8, 44).
El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios” (Jn 8, 47).

No todo el que dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” (Mt 7, 21).
¿Les queda alguna duda?

En Mortalium Animos [2], el papa Pío XI parecería haber visto el triste vídeo y anticipadamente nos advertía sobre aquellos que “convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión”.

Y, continúa el Santo Padre Pío XI:

Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio”.

Me pregunto, ¿alguien con dos dedos de luces y que no haya renunciado por completo al razonamiento puede pensar que lo que se expresa en este vídeo no es EXACTAMENTE lo que Pío XI considera como que “no puede, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos”. No se trata de mi juicio, de mis consideraciones, es la propia iglesia la que ha condenado anticipadamente lo que aquí se está haciendo y diciendo.
Pero no termina aquí, dejemos seguir a Pío XI:

“Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios”.

No estamos ante un tema baladí, estamos, digámoslo sin contemplaciones, ante pura apostasía y herejía. Es absolutamente escandaloso como en el vídeo se iguala al Niño Dios en el pesebre con Buda y otros fetiches idolátricos. Pura blasfemia.

Sinceramente parece que vamos cuesta abajo y sin frenos. Espero de corazón que algunos se decidan de una vez por todas a hablar con todas las letras, esto es gravísimo y no es admisible en modo alguno ya contemporizaciones, diplomacias ni miedos. O con Cristo, o contra Él, no hay punto intermedio.

¡Ojala fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y ni caliente ni frío, voy a vomitarte de mi boca” (Apocalipsis 3, 16)

Miguel Ángel Yáñez

[1] Sobre este tema véase el fenomenal estudio de Denzinger-Bergoglio
[2] Pueden leer la encíclica completa en este enlace

martes, 22 de diciembre de 2015

Altar de la capilla Santiago Apóstol.


La asimetría que engloba a la obra finalizada, a diferencia de la simetría que se utilizaba antiguamente para referir a lo estable, ahora nos evoca a la inestabilidad y a la pérdida del equilibrio.

Hugues Losfeld es el artista encargado de realizar lo que debería ser el arte litúrgico que rodeará al altar del santo sacrificio de la misa en la capilla Santiago Apóstol en Madrid, España. Técnicamente es un buen dibujante y decorador, pero como todo artista decorador, parece desconocer totalmente lo que es el arte vinculado a lo litúrgico, y los símbolos que le rodean (basta con contemplar el plateado final de fondo que nada tiene que ver con el dorado de la beatitud en las imágenes tradicionales). Aquí publicamos el video de realización (compaginado y musicalizado con música acorde a su estilo moderno) de su obra en el altar mayor de la capilla.


Cuando el artista se impone sobre los cánones del arte sacro y la tradición litúrgica.

La Basílica de San Pedro profanada.

Sobre la profanación de la Basílica de San Pedro. Artículo visto en Wanderer, 15-Dic-2015.

Un simio en San Pedro


El 8 de diciembre pasado tuvo lugar en Roma un detestable sacrilegio a la basílica de San Pedro, el que fue placenteramente contemplado por el papa Francisco desde la ventana de sus aposentos, y al que en nuestro país no le dimos, me parece, la importancia simbólica que tuvo. Pueden ver el espectáculo aquí
Todas las profecías sobre los últimos tiempos y sobre los falsos profetas que lo poblarán hablan de las asombrosas magias que éstos serán capaces de hacer a fin de encandilar a las multitudes. Y el espectáculo de luz y sonido que se vio era mágico: parecía que realmente la basílica se poblaba de enormes bestias salvajes y se inundaba por oceánicas corrientes de agua.
Nuestros amigos italianos, particularmente dotados de sensibilidad para estos temas, han reaccionado con firmeza y claridad frente a tamaña profanación. Les dejo la traducción de los párrafos más sobresalientes de los artículos de Roberto De Mattei, Antonio Socci y Alessandro Gnochi:


Durante el show, pagado por el Banco Mundial, las imágenes de gigantescos leones, tigres y leopardos se superpusieron a San Pedro, que se levanta justamente sobre las ruinas del circo de Nerón, donde las bestias salvajes devoraban a los cristianos. Gracias al juego de luces, la basílica parecía derrumbarse, disolverse y sumergirse en el agua, mientras sobre su fachada aparecían peces payaso y tortugas marinas, casi evocando la liquefacción de las estructuras de la Iglesia, privadas de cualquier elemento sólido. Una enorme lechuza y extraños pájaros volaban sobre la cúpula, mientras monjes budistas marchando parecían indicar un camino de salvación alternativo al cristianismo. Ningún símbolo religioso, ninguna referencia al cristianismo, la Iglesia cedía el paso a la naturaleza soberana.
Cuando hace cincuenta años se concluía el Concilio Vaticano II, el tema dominante de ese hecho histórico parecía ser un cierto “culto del hombre”, encerrado en la fórmulahumanismo integral de Jacques Maritain. El libro del filósofo francés que lleva ese título es de 1936, pero su influencia se da sobre todo cuando uno de sus más entusiastas lectores, Juan Bautista Montini, convertido en Papa con el nombre de Pablo VI, quiso hacerlo una brújula de su pontificado. El 7 de diciembre de 1965, en el homilía de la Misa, Pablo VI recordó que en el Vaticano II se había producido el encuentro “entre la religión del Dios que se ha hecho hombre” y la “religión (porque eso es) del hombre que se hace Dios”.
Cincuenta años después, asistimos al pasaje del humanismo integral a la ecología integral, de la Carta de los derechos del hombre a la de los derechos de la Naturaleza. En el siglo XVI, el humanismo había rechazado la civilización cristiana medieval en nombre del antropocentrismo. El intento de construir la ciudad del hombre sobre las ruinas de la ciudad de Dios falló trágicamente en el Novecientos, y de nada sirvieron los intentos de cristianizar el antropocentrismo bajo el nombre de humanismo integral. A la religión del hombre se la sustituye por la de la tierra; al antropocentrismo, criticado por sus “desvíos”, se lo sustituye por una nueva visión eco-céntrica. La teoría del género, que disuelve toda identidad y toda esencia, se inserta en esta perspectiva panteísta e igualitaria. (Roberto de Mattei).


“Un espectáculo inconcebible en la plaza de San Pedro; una afrenta a la basílica símbolo de la catolicidad”, escribía Riccardo Cascioli, director del diario católico online Nueva brújula cotidiana.
El show había sido presentado, por parte del Vaticano, como una especie de alabanza a la Creación que recordaba a la encíclica Laudato sii y a la Conferencia de París sobre el cambio climático, por lo que alimentaba muchas dudas, ya que no tenía nada que ver con la fiesta de la Inmaculada que se celebraba ese mismo día, ni tampoco con la apertura de la Puerta Santa ni con la Navidad.
Así, en San Pedro, en la fiesta de la Inmaculada Concepción, se ha preferido la celebración de la Madre Tierra a la celebración de la Madre de Dios, a fin de propagar la ideología dominante, la “religión climática y ecologista”, neopagana y neomalthusiana que es sostenida por los poderes del mundo.
Una profanación espiritual (ese lugar fue un lugar de mártirio cristiano) y una profanación cultural.
El mensaje del espectáculo se sintetiza en el título: “Fiat lux”, que suena como una burla y como parodia de la Sagrada Escritura en la cual la expresión “Fiat lux” indica el gesto creador de Dios y, después, la Luz que es Cristo, venido a iluminar las tinieblas del mundo.
Pero este espectáculo representaba lo contrario: el “mundo” que proyecta luz sobre la Iglesia sumergida en las tinieblas. Es la Iglesia la que recibe la luz del mundo. Se trata, por tanto, de una simbólica y humillante inversión de la fe católica.
Demuestra lo que ya el pontífice había dicho en una entrevista a Antonio Spadaro: “El Vaticano II fue una re-lectura del Evangelio a la luz de la cultura contemporánea”. Para Bergoglio es el mundo (la cultura contemporánea) el que ilumina y juzga el Evangelio. La Iglesia, en cambio, siempre afirmó lo contrario: es Cristo la verdadera luz que resplandece en el rostro de la Iglesia y así ilumina al mundo. 
La noche del 8 de diciembre, además de la basílica, también el gran pesebre de la plaza de San Pedro había sido apagado para la ocasión, no fuera que la luz del Niño Jesús molestara a la puesta en escena ritual de la nueva religión neopagana. (Antonio Socci)


En la entrevista realizada al director del espectáculo, éste dijo: “No me encontré con el Papa, pero alguien me dijo que Francisco miró el show que transcurría en San Pedro desde la ventana de su cuarto y que le gustó mucho”. Dado que no había ninguna imagen de Nuestro Señor que lo fastidiara, y dado que con este evento se iniciaba de modo triunfalista el jubileo de su canonización mundana, se entiende que haya obrado de este modo. 
No fue el Isis el que profanó el corazón de la cristiandad ni tampoco los extremistas del credo laico los que han simplificado el credo católico, ni tampoco los conocidos artistas blasfemos y afectos a las obscenidades los que ensuciaron la fe de tantos cristianos. No había necesidad de controles de seguridad y de detectores de metales para impedir el ingreso a los vándalos en la ciudadela de Dios: ya estaba adentro y ya habían activado su bomba multicolor y en mundovisión.
El tiempo de las ilusiones ha terminado. Ya no hay tierra donde refugiarse en una agujero esperando que las bombas caigan en otro lugar. Ya no es posible ilusionarse que haya todavía algo que salvar en el obsceno magisterio de estos pastores de almas muertas, de estos clérigos de la duda y de la nada que nombran a Dios en vano y se ensañan como perros rabiosos sobre el Cuerpo Místico y profanan el Cuerpo Eucarístico.
Tigres, leones, leopardos y osos fueron entronizados como becerros de oro sobre la fachada del lugar en que está sepultado el Príncipe de los Apóstoles; fueron presentados al éxtasis de una multitud estupidizada e ignorante, que esperaba que él descendiera sobre la plaza e hiciera estragos con las almas de quienes lo invocan sin saberlo, como en una especie de Bataclan tremendo y potente, mucho más grave que el de París. Y después de entrar en el templo de Cristo, hacerse adorar sobre su altar.
No pertenece a los hombres el establecer cómo y cuándo la Providencia decidirá que la medida fue colmada. Pero es de estúpidos buscar el bien allí no no puede estar, solamente porque es demasiado doloroso admitir que en aquel lugar ya no está. Lo que no quiere decir que la Iglesia católica desaparezca; quiere decir que la Iglesia católica ha sido ocupada por falsos profetas que están buscando estropearla, de hacerla un falso oráculo invertido que lleve a los hombres a la perdición.
Ya está todo claro, estimados amigos que todavía se ilusionan con que se trate de una sutil estrategia para conquistar el mundo para Cristo, pensada por estos pastores de almas muertas. No serán los degolladores musulmanes o de otra religión los protagonistas del acto final. No serán los fanáticos del apocalipsis laico quienes nos harán arrodillar delante de las divinidades de los nuevos tiempos y de la nueva tierra. Serán aquellos que se profesan católicos, en nombre de una Nueva y Tremenda Evangelización, los ejecutores de las condenas surgidas del mundo y de su amo contra aquellos que no aceptan postrarse ante la Bestia. 
Entonces, ciertamente que todo se habrá cumplido en los planes de los adversarios de Cristo. La Iglesia, que en un tiempo tenía en el poder civil su brazo secular, se habrá convertido en el brazo espiritual del poder laico. La inversión habrá satisfecho los deseos del adversario de Cristo. Pero será en ese momento, si es que alguno habrá continuado a esperar contra toda desesperación, que la Providencia habrá ganado. (Alessandro Gnocchi)

lunes, 14 de diciembre de 2015

La chusma episcopal.


Así detalla este adefesio realizado para una Navidad progresista y ecuménica: “Un sher de Navidad, un villancico de Jánuka, un diálogo musical entre el Rabino Marcelo Polakoff y el Obispo Monseñor Pedro Torres, con producción musical de Fernando “Rahe” Israilevich. Un saludo de buenos augurios para todo el mundo.” Buenos augurios para todo el mundo y una implícita negación de lo que significa el Misterio de la Navidad de Cristo, Único nombre dado para la salvación de los hombres. A continuación, el comentario visto en Wanderer, 11-Dic-2015.


La chusma episcopal

La gran tragedia de Argentina fue Perón. Uno de los métodos que utilizó el gran pillo en sus presidencias, y que fue copiados por sus secuaces, consistió en poblar el Estado con el lumpenaje y con todo tipo de personajes vulgares y cortos de entendederas  pero serviles al líder. Los argentinos pasamos a estar gobernados por esta chusma. Vimos esta tragedia en los ’40 y ’50, hemos visto la comedia durante el largo periodo kirchnerista y estamos viendo el sainete durante el pontificado de Francisco, Su Santidad Peronista, como lo llaman algunos periodistas argentinos. 
La creación de La Cámpora, agrupación de jóvenes kirchneristas que colonizaron la administración pública del país vampirizando sus recursos, es equivalente a la colonización del episcopado que está llevando a cabo Bergoglio desde el día mismo en que asumió el ministerio pretrino. Desde ese triste momento hasta la actualidad, ha designado, por ejemplo, casi cuarenta obispos en Argentina -lo que constituye la tercera parte del total-, y son todos cortados por la misma tijera, y me refiero a las cizallas del peronismo más decadente y ordinario, representante del cual es el papa Francisco. (Algo indicativo de su grosería es que, hasta el momento no enviado ningún tipo de saludo o felicitación al nuevo presidente Mauricio Macri, aunque le sobra el tiempo para hablar por teléfono con Cacho Castaña o con alguna divorciada necesitada de consuelo).
Quizás estas consideraciones suenen demasiado duras. Pero bastará ver el video que antecede para darse cuenta que se quedan cortas y la objetividad de la grabación eximen de cualquier recurso a la subjetividad de este cronista.
El episcopado argentino siempre fue deplorable y la excepciones a la regla muy escasas. Si nos ajustamos a los último años, encontramos obispos marxistas como Hesayne y Angelelli; amancebados como Podestá, fornicarios como Bargalló, manfloros como Maccarone, frívolos y mundanos como Laguna, cobardes como Copello, trepadores y felones como Taussig y liberales como el resto del grupo. El que verán en este video es Mons. Pedro Torres, obispo auxiliar de Córdoba. Da tanta vergüenza ajena como la da su valedor, el obispo de Roma. Si un obispo hubiera hecho semejante esperpento durante los primeros siglos del cristianismo habría sido expulsado de la Iglesia; en la Edad Media, la Santa Inquisición lo habría entregado al brazo secular para ser quemado por hereje y judaizante; durante el reinado de San Pío X habría sido apartado de su ministerio y bajo el pontificado de Francisco probablemente sea premiado con un arzobispado.  

Si esta no es ya una manifestación chabacana, pero manifestación al fin, de la gran religión universal de la humanidad feliz, no sé qué otra cosa podemos esperar.

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Promotores de la políticamente correcta herejía judeocristiana y el Rabino Marcelo Polakoff:


Con el "tradicional" Benedicto XVI


Y con el Cardnal Jorge Bergoglio, luego Francisco


martes, 17 de noviembre de 2015

Francisco y la Intercomunión: Hable con el Señor y siga adelante.


[Secretum Meum Mihi, 15-Nov-2015]

Intercomunión: Hable con el Señor y siga adelante


Nos referimos a la visita que ha hecho hoy Francisco a la Iglesia Evangelica Luterana de Roma, en donde respondió algunas preguntas. Nos detenemos en la segunda (en el video ir al Min 20:52), referente al tema de eso que llaman communicatiopasiva (i.e., un no católico recibe de un ministro católico los sacramentos), más exactamente de la intercomunión, por cuya formulación inferimos que la persona que la realiza no cree respecto de la Sagrada Comunión lo mismo que los católicos (“...con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos”, CIC 844 § 4), requisito fundamental para acceder a ella. La pregunta se refiere sólo a “la Cena del Señor”. Sobra decir que para los católicos la Sagrada Comunión no es sólo “la Cena del Señor”.

Nuestra traducción.

Me llamo Anke de Bernardinis y, como muchas personas de nuestra comunidad, estoy casada con un italiano, que es un cristiano católico romano. Vivimos felizmente juntos desde hace muchos años, compartiendo alegrías y tristezas. Y entoces duele mucho estar divididos en la fe y no poder participar juntos a la Cena del Señor. ¿Qué podemos hacer para lograr, finalmente, la comunión en este punto?

Gracias, señora. A la pregunta sobre compartir la Cena del Señor no es fácil para mí responderle, ¡sobre todo delante de un teólogo como el cardenal Kasper! ¡Tengo miedo! Pienso que el Señor lo ha dicho cuando dio este mandato: “Haced esto en memoria de mí”. Y cuando compartimos la Cena del Señor, recordamos e imitamos, hacemos lo mismo que hizo el Señor Jesús. Y la Cena del Señor será, el banquete final en la Nueva Jerusalén será, pero esta será la última. En lugar de paso, me pregunto —y no sé cómo responder, pero su pregunta la hago mía— me pregunto: ¿Compartir la Cena del Señor es el finde un camino o es el viatico para caminar juntos? Dejo la pregunta a los teólogos, a los que entienden. Es cierto que en un cierto sentido compartir es decir que no hay diferencias entre nosotros, que tenemos la mismadoctrina —subrayo la palabra, palabra difícil de entender— pero me pregunto: ¿Pero no tenemos el mismo bautismo? Y si tenemos el mismo Bautismo debemos caminar juntos. Usted es una testimonianza de un camino también profundo, porque es un camino marital, un camino propio de familia, de amor humano y de fe compartida. Tenemos el mismo bautismo. Cuando usted se siente pecadora —también yo me siento tan pecador— cuando su esposo se siente pecador, usted va ante el Señor y pide perdón; Su marido hace lo mismo y va al sacerdote y le pide la absolución. Son remedios para mantener vivo el Bautismo. Cuando ustedes oran juntos, ese Bautismo crece, se hace fuerte; cuando ustedes le enseñan a sus hijos quién es Jesús, por qué Jesús vino, lo que hizo Jesús, hacen lo mismo, sea en el lengua luterana o en lengua católica, pero es lo mismo. La pregunta: ¿Y la Cena? Hay preguntas a las que sólo si uno es sincero consigo mismo y con las pocas “luces” teológicas que tengo, debe responder lo mismo, ved. “Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre”, dijo el Señor: “Haced esto en memoria mía”, y esto es un viatico que nos ayuda a caminar. Yo tenía una gran amistad con un obispo episcopaliano [*], de 48 años, casado, dos hijos y él tenía esta inquietud: la mujer católica, los hijos católicos, él obispo. Acompañaba el domingo a su mujer y a sus hijos a Misa y luego se iba a hacer el culto con su comunidad. Era un paso de participación en la Cena del Señor. Luego él siguió adelante, el Señor lo llamó, un hombre justo. A su pregunta le respondo con una pregunta: ¿cómo puedo hacer con mi marido, por qué la Cena del Señor me acompaña en mi camino? Es un problema al que cada uno debe responder. Pero un amigo pastor me decía: “Creemos que el Señor está presente allí. Está presente. Usted cree que el Señor está presente. ¿Y cuál es la diferencia?” —“Eh, son las explicaciones, las interpretaciones...”. La vida es más grande que las explicaciones e interpretaciones. Siempre hace referencia al Bautismo: “Una fe, un bautismo, un Señor”, así dice Pablo, y desde allí se toma la consecuencia. Yo no me atrevería nunca a dar permisopara hacer esto porque no es mi competencia. Un bautismo, un Señor, una fe. Hable con el Señor y siga adelante. No me atrevo a decir más.

* A nosotros nos resulta evidente que en este pasaje Francisco se refiere a Tony Palmer. Entradas relacionadas aquí y aquí.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Capilla de arquitectura moderna para la FSSPX.


Un conglomerado de construcciones gigantes y pesadas es la Iglesia de la Santísima Trinidad, Viena (también conocida como iglesia Wotruba).

Hemos hablado en varias ocasiones de la arquitectura moderna, funcional, utilizada en Iglesias conciliares. Nos hemos referido también a la fealdad y a la inconformidad que tienen estas nuevas Iglesias con la liturgia, la teología y en consecuencia con el dogma católico, haciéndose más acordes a la nueva teología y a la nueva liturgia. El mismo Mons. Lefebvre, en su Carta abierta a los católicos perplejos, decía:

Los católicos están también desorientados por la trivialidad y hasta por la vulgaridad que se les impone en los lugares de culto de manera sistemática. Se tildó de triunfalismo todo aquello que contribuía a la belleza de los edificios y al esplendor de la ceremonia...
La unión con Dios se obtiene por obra de un canto religioso y celestial, por obra de un ambiente general de la acción litúrgica, por la piedad y el recogimiento del lugar, por su belleza arquitectónica, por el fervor de la comunidad cristiana, por la nobleza y la piedad del celebrante, la decoración simbólica, el perfume del incienso, etcétera.

El Padre Gerald Goesche, sacerdote alemán que se unió a la FSSPX aproximadamente hace once años, “especializado en el estudio del arte religioso, mostró el lazo íntimo entre liturgia y el arte, el cual se expresa necesariamente por la armonía entre estas dos realidades. La consecuencia que se deriva de esto, es que el arte arquitectural cristiano no está marcado solamente por la misa, sino que ésta misma produce, construye sus iglesias. En resumen: la diferencia entre la verdadera y la nueva misa, es toda la diferencia entre una iglesia gótica y los bunkers de cemento [Iglesias funcionales] que se nos dice que son iglesias. Estos son dos mundos, porque son dos artes diametralmente opuestos, porque son dos misas incompatibles.” (Cfr. DICI, 04-08-2009.)
Volviendo al tema de la arquitectura moderna y funcionalista de las nuevas Iglesias, cuando nos referimos al término “funcionalista”, queremos decir que esta “desprecia la distinción entre lo sagrado y lo profano y tiende a reducir el templo a una especie de “sum” (salón de usos múltiples). Por eso no extraña encontrarse con iglesias construidas en las últimas décadas cuyas fachadas parecen hospitales, edificios de oficina, restaurantes o “boliches”. Y otras que ni siquiera respetan el más mínimo criterio de belleza y a las que no les cabe otro calificativo que el de “feas””. (Augusto del Río, El Drama Litúrgico, 2ª Edición).


Una de las más feas y espantosas Iglesias modernas que hay en España. Se trata de la parroquia de Santa Mónica ubicada en el municipio madrileño de Rivas Vaciamadrid, España. Una obra de la modernidad bien alejada del espíritu católico.


El interior de Santa Mónica


Como podemos ver, las imágenes que adornan el templo, no tienen mucho que ver con la teología católica.


Recordamos la parroquia Nuestra Señora de la Esperanza en Puerto Madero, Buenos Aires, que nos recuerda más a un lugar para estacionar automóviles que a una Iglesia.

Las imágenes también han sufrido transformaciones:


Un crucifijo moderno y realmente feo


Un Crucifijo modernista bendecido por Francisco



La Capilla de Santiago Apóstol de la FSSPX en Madrid:

Lamentablemente y aunque nos parezca algo insólito (teniendo en cuenta el estilo de arquitectura católico al que nos tenía bien acostumbrados), que esta arquitectura moderna carente de espíritu católico (como ya hemos señalado) ha penetrado en la elección para la construcción de una capilla de la Fraternidad San Pío X en Madrid, como podemos observar en el sitio oficial de España.  No pretendemos tocar el tema desde las intenciones particulares (seguramente muy buenas) de las personas que están bajo este proyecto, sino solo desde el punto de vista artístico, estético y de las influencias que esto puede acarrear si lo vinculamos a la liturgia.
Aquí algunas imágenes:




La fachada nos trae reminiscencias de la arquitectura japonesa, con los detalles en madera.
Pero que a su vez, también podría ser un Sushi Bar de esos que encontramos en Palermo Soho.



Aquí la fachada de un restaurante japonés de sushi.


También nos recuerda a los boliches y pubs de la misma zona que nombramos más arriba.


Esta es la imagen que encabeza la capilla


En la imagen (que suponemos dentro de la ambigüedad puede referirse a la Virgen María) está realizada bajo los mismos conceptos del arte moderno. Esta escultura realizada en hierro pertenece a lo que se puede llamar el nuevo arte de las imágenes con sus figuras “insólitas” o el intento casi de su supresión lisa y llana hasta llegar a las formas geométricas.

En la confección de las imágenes religiosas debe evitarse con un prudente equilibrio el excesivo realismo, por una par­te, y el exagerado simbolismo, por otra. Se deben tener en cuenta las exigencias de la fe católica más bien que el juicio y gusto personal de los artistas, como ocurría en la Edad Media, en la cual, los artistas no acostumbraban firmar sus obras. Por lo tanto el arte sagrado debe hallarse en dependencia absoluta de las verdades de la fe. Y si esas obras no las expresan claramente no deben ser introducidas en las iglesias. La imagen “insólita” no de­be ser incluida en el templo.

En esta época en que las verdades de la fe se ven profundamente amenazadas por todas partes, la Iglesia debería redoblar con ahínco sus esfuerzos para detectar las deformaciones doctrinales que pueden encon­trarse implicadas en algunas obras de arte destinadas para el uso litúrgico, sea cual fuere, por otra parte, su valor estético y las emociones saludables que puedan suscitar aquí o allá, y sea cual fuere la piedad, la fe, la profundidad de vida espiritual, la rectitud de intención del artista que las ha producido.


La imagen que vemos nos trae reminiscencias a un Dementor de Askaban (personaje oscuro de Harry Potter) que a lo que pretende demostrar.


Toni Marí, el artista contratado para la realización de dicha imagen con una de sus creaciones.
En su sitio web puede verse que todas sus obras tiene el mismo estilo.


Otra obra del mismo autor realizada con el mismo material, la misma ambigüedad y el mismo vacío que produce el arte moderno. No sabemos si se trata de un santo, una santa, un mártir, todo junto o ninguna de esas cosas.

Recordemos lo que decía Pío XII en la Encíclica Mediator Dei al referirse a las primeras manifestaciones de arte moderno que comenzaban a hacerse visibles en algunos templos: “[...] obligados por nuestra conciencia y oficio, nos sentimos precisados a tener que reprobar y condenar ciertas imágenes y formas últimamente introducidas por algunos, que, a su extravagancia y degeneración estética, unen el ofender claramente más de una vez al decoro, a la piedad y a la modestia cristiana, y ofenden el mismo sentimiento religioso; todo eso debe alejarse y desterrarse en absoluto de nuestras iglesias, y en general todo lo que desdice de la santidad del lugar.”

Y seguimos con más fotos de la capilla dedicada a Santiago Apóstol en Madrid:


El interior de la nave principal en construcción


Esperemos que le interior no termine pareciéndose a este otro interior: el de la vanguardista Santa Mónica


La visita de Mons. De Galarreta y los padres




Vemos con verdadera preocupación que la forma que va tomando el templo desde fuera, sobre todo, recordando lo que se ha venido haciendo anteriormente, y que este tipo de construcción moderna no se condice con la liturgia que se pretende celebrar dentro. Que no refleja la “funcionalidad” real a la que debe llevar un templo que se pretende católico. Esperemos que los responsables de esta obra, más allá de sus buenas intenciones, entiendan sobre el error que puede producir esta penetración cultural moderna dentro de donde no debería ser.