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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Fracasó aborto en comisión.


En el día de la fecha la Comisión de Legislación Penal intentó tratar el proyecto sobre “aborto no punible” de la “Campaña por el derecho al aborto” (2249/2014), pero los diputados no dieron quórum por lo cual sólo se escucharon discursos durante 5 horas en las que se fueron intercalando diputados y expositores ajenos a la cámara.

Adela Segarra (FpV, BsAs): la diputada que encabeza el proyecto de la “Campaña” dijo  que “esta es una asignatura pendiente de la democracia”. Afirmó que el aborto es un problema de salud pública por las muertes que produce la clandestinidad. Enfatizó que era una jornada histórica por ser la primera vez que se trataba aborto en comisión

Ivana Bianchi (Compromiso Federal, San Luis): Pidió una impronta federal para el tratamiento del proyecto, “que se escuche a las mujeres del interior del país”, por ejemplo a las de su provincia; para que los debates no se agoten con expositores de la Ciudad y  de la provincia de BsAs. Destacó que en presentaciones anteriores el proyecto tenía 4 giros (Penal, Salud, Familia y Presupuesto) y en que en ésta se obvió el giro a Presupuesto por lo que reclamó que se incorpore. Dio cifras del Ministerio de Salud de la Nación, mostrando que el aborto es la quinta causa de mortalidad materna (33 muertes en el 2012) y pidió acciones para reducir las anteriores (obstétricas directas, obstétricas indirectas, trastornos hipertensivos, edema y sepsis).

Sergio Maculán (especialista en DDHH): Habló del Pacto de San José de Costa Rica y aseguró que antes de legalizar el aborto habría que denuncia el Pacto. “La muerte de un niño es un homicidio”. Legalizar el aborto sería tentativa de genocidio y complicidad con él, dijo Maculán.

Marta Alanís (“Católicas por el derecho a decidir”): reiteró el lema de la “Campaña” “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. Relató que la “Campaña por el derecho al aborto” nació en los Encuentros Nacionales de Mujeres. “El aborto es legal en Argentina por causales”, afirmó Alanis, y agregó “las mujeres tienen derecho a  una vida libre de violencia”.

Victoria Donda (Libres del Sur, BsAs): Dijo que los legisladores tienen  la obligación de resguardar la salud -física y psíquica- de las mujeres que se someten a abortos clandestinos. Propuso que la Comisión de Legislación Penal, despache antes del 20 de noviembre (fecha límite para hacerlo) sin esperar a que puedan reunir un plenario de las comisiones.

Cinthya Hotton (diputada de mandato cumplido): aseguró que a unos y otros (providas  y proaborto) los están usando políticamente. “Es un tema muy sensible como para tirar una bombita a fin de año”. Leyó párrafos del veto de Tabaré Vázquez y destacó que si las mujeres pobres mueren por aborto, el problema es la pobreza.

Nicolás del Caño (PTS, Mza.): Preguntó en tono alzado “¿cuántas mujeres más tienen que morir?” Resaltó que es la quinta vez que se presenta este proyecto y aún no ha sido tratado y pidió dictamen antes del 20 de noviembre para que se trate este año en el recinto.

María Elena Barbagelata (diputada socialista de mandato cumplido): esgrimió 10 razones para despenalizar el aborto. Entre ellas: “que la mujer pueda decidir sobre su cuerpo”, “penar es discriminatorio cuando se afecta a un colectivo”, “penar no evita los abortos”, “penar incrementa los tratos crueles e inhumanos hacia las mujeres” y “no se puede imponer la obligación de ser madre”.

Úrsula Basset (abogada, UCA): 1) explicó que los derechos humanos son progresivos siempre se van ampliando nunca restringiendo, 2) afirmó que en la legislación vigente la vida comienza con la concepción, no se pueden quitar derechos otorgados. “Si es el estado el que va a decidir quién es persona, se acabaron los derechos humanos”, 3) Los romanos tenían derecho a decidir sobre la vida y la muerte del hijo, llevamos años hablando del niño como alguien a quien los padres tienen que respetar  y ahora queremos dar marcha atrás, dijo Basset.

Manuel Garrido (UCR, Cap.Fed.): “todas la oportunidades son buenas para hablar de derechos, por eso hay que celebrar esta ocasión”.  Afirmó que la Constitución Nacional no habla de la protección del embrión y mencionó el caso Artavia Murillo donde la CIDH dice (refiriéndose a fecundación artificial en Costa Rica) que “la vida comienza con la implantación”. Pidió que el proyecto se apruebe antes de que concluya el período legislativo.

Leonardo Grosso (FpV, BsAs): “Mueren miles y miles de mujeres por aborto clandestino”.  Según Grosso no era un tratamiento exprés, como se dijo, porque hace años que el debate se está dando en la sociedad. “Penalizar no es prevenir”. “Los problemas sociales no se arreglan con la policía”. Destacó que más del 50% de las firmas del expediente son de diputados kirchneristas.

Margarita Stolbizer (GEN, BsAs): aclaró que es firmante del proyecto y le recriminó a Patricia Bullrich haber contado el quórum a las tres de la tarde cuando se intentó tratar el primer proyecto incluido en la citación de la Comisión. “Una mujer jamás tiene una relación para abortar”, aseguró Stolbizer. 

Juan Casañas (UCR, Tucumán): comentó que no es miembro de la Comisión de Legislación Penal pero quiso ir para llevar el mensaje de los más de 10.000 tucumanos que se habían manifestado la noche anterior  y comenzó a hacer preguntas retóricas que despertaron los abucheos feministas y los aplausos provida: ¿somos defensores de los derechos humanos? Señaló que si la mujer tiene derecho a una vida plena el niño por nacer también lo tiene, y que habría que ocuparse de las muchas mujeres que mueren por causas como la pobreza y la desnutrición.   

Lourdes Bascary (CELS): “Hemos tratado de procurar memoria, verdad y justicia”. “Hay obligación de promover la vida y la salud de las mujeres”. Dijo que desde el punto de vista del derecho no hay razones para no avanzar con aborto. “No hay normas internacionales que protejan al producto de la concepción”. Según Bascary “la penalización afecta a las mujeres más jóvenes y pobres”.

Mara Brawer (FpV, Cap.Fed.): “en nuestro país todas las mujeres abortamos, las pobres, las de clase media y las ricas, y la penalización no lo ha evitado, sólo genera muerte y estigmatización”. Estimó que el aborto ilegal es un gran negocio y que la protección de la vida es gradual “por eso en un caso se habla de aborto y en el otro de homicidio”. 

Roque Carrero Valenzuela (profesor de genética en al Universidad de Tucumán): “Según Lino Barañao soy un conjunto de células”. Explicó que una foto suya del primer día es indistinguible de la de otra persona, pero afirmó después que ese ya era él. “La mayor parte de mi ADN sigue siendo igual al de esa primera célula” y desde ese momento “mantuve un diálogo hormonal con mi madre”. “El aborto no es interrumpir el embarazo, en todo caso es un interrupción mortal”.

María José Lubertino (legisladora del FpV mandato cumplido): rindió homenaje a militantes abortistas fallecidas. Afirmó que llevan 30 años de debate (en los Encuentros de Mujeres, en las universidades). Dijo que este debate era similar al del “matrimonio igualitario”, porque se hablaba de derechos. “Las mujeres no queremos actitudes paternalistas, queremos decidir”.

Horacio Pietragalla: el diputado de la Cámpora se salía de quicio porque habían usado la palabra genocidio. “No se pueden escuchar estos términos acá”, enfatizó. Contó después que la mamá de un amigo había muerto en un aborto clandestino.  

Pablo López (FIT, Salta): insistió con el quórum a pesar de que había quedado definido a las 15 hs., cuando comenzó la reunión de Comisión. Dijo que en el país se practican, por año, medio millón de abortos clandestinos y narró que en Salta “hay grupos que persiguen a las mujeres que piden un aborto”.

María Marta Rodríguez (FJ): señaló que había argumentos falsos, que de no querer dar un debate biologicista, como se había imputado, tampoco se podía hablar del cuerpo de la mujer. Repitió las estadísticas sobre mortalidad materna.

Nelly Minyersky (ex presidente de la Asociación de Abogados de la Ciudad de BsAs): sostuvo que era un momento muy importante y que algunos veían como “perniciosa” la ampliación de derechos, enumeró después el derecho al voto femenino, el divorcio vincular y la patria potestad compartida. Terminó diciendo que en las décadas del 40 y 50 –cuando no había anticonceptivos- todas las mujeres abortaban.

Araceli Ferreyra (FpV, Ctes.): durante la reunión saltaba por todo, por ejemplo cuando alguien le decía presidente en lugar de presidenta a Patricia Bullrich que encabeza Penal (¿Felipe Solá será el presidento de Familia?). Denunció que en su provincia hay un bioeticista que hace abortos y espetó que “en la Iglesia todos los célibes son pedófilos”. Cuando concluyó se colgó el pañuelo verde y se retiró con notorio enfado.

Carolina Pavía (psicóloga): habló del síndrome post aborto. Contó que realiza investigaciones con mujeres que abortaron. Afirmó que hay “violencia instalada en el cerebro y en los vínculos humanos”. “El aborto es la agresión vuelta contra la propia cría”. Explicó que la persona recurre a mecanismos psicológicos tras un aborto, desestimando por ejemplo, su gravedad. 

Jorge Barreto (FpV, E.Ríos): comenzó reconociendo que de la última exposición no había entendido nada. Comentó que lo había llamado una  “compañera humilde de Paraná” para decirle que “los que están en contra del aborto no están a favor de la vida sino de los abortos inseguros”. “Tenemos que legislar para las que quieren abortar”. “La Iglesia se opone a la educación sexual”, pero “como estado tenemos que proteger a las mujeres que no pueden pagar un aborto seguro”.

Mariana Romero (CEDES): “la penalización no disuade a las mujeres de practicarlo, les niega la opción de elegir”. Reiteró que en Argentina se practica un aborto cada dos nacimientos.

Juan Carlos Junio (Nvo. Encuentro, Cap.Fed.): “hicimos un pedido para que se trate antes del 20 de noviembre, estamos en las antípodas de un tratamiento exprés”. Estimó que decir que el aborto es un genocidio es “un planteo oscurantista”. “Algunos vinieron a rebajar el debate y a burlarse de la Comisión”. Sostuvo que el aborto es una cuestión de derechos humanos “que no tiene nada que ver con la cuestión religiosa”.

Ricardo Bach de Chazal (abogado por la UBA que habló en representación de la Red Federal de Familias): describió el basamento jurídico del Derecho a la Vida en la legislación argentina vigente, destacó entre los tratados a la Convención de los Derechos del Niño (particularmente su art. 6º) y su ley aprobatoria (Ley 23.849) que goza de rango constitucional y fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras. Invitó a los legisladores a considerar y suscribir el proyecto que la RFF impulsa en la Cámara  (2809/2014) que garantiza derechos humanos para la madre y el hijo, describiendo sucintamente su articulado.

Andrea D’Atri (Agrupación Pan y Rosas del PTS): cargó contra Patricia Bullrich, afirmando que la reunión tenía quórum.

Andrés Maira Navarro (ASDRA: Asociación Síndrome de Down de la República Argentina) conmovió al auditorio provida hablando del trabajo de la asociación y de su hijo Felipe. Narró que promueven la inclusión en ambientes ordinarios para que lleven una vida plena y feliz. Resaltó que ellos trabajan para favorecer la incorporación de personas con discapacidad, “no para eliminarlos”. Enfatizó que no se puede ver a un hijo por nacer como un problema del que hay que deshacerse. Dijo que la persona tiene un valor intrínseco que no depende de su utilidad, que no se las puede descartar como si fueran cosas. Fustigó la “concepción generalizada de que un discapacitado no puede llevar una vida digna”.

Estela Díaz (CTA, área de género): afirmó que la “Campaña” logró la “despenalización social del aborto”. Criticó duramente a Bullrich y confesó que desconfía de ella pero aún así le pidió que llame a una nueva reunión de la Comisión de Legislación Penal.
La presidente de Penal replicó después que a la hora en que se inició la reunión de Comisión sólo había 9 diputados presentes y que se necesitan 11 para tener quórum.  Bullrich lamentó que los diputados no vayan a las reuniones de Comisión, destacando que no es función de la presidencia recorrer los despachos para pedirles que asistan. 

Nicolás Laferriere (abogado, UCA): por lo avanzado de la hora pidió insertar su exposición y se refirió sintéticamente a la Convención sobre los derechos de la personas con discapacidad que el proyecto viola al permitir la eliminación de seres humanos con malformaciones.

Mariela Belsky (Directora de Amnistía Internacional en Argentina): celebró que el tema se discuta por primera vez de modo formal. Afirmó que el aborto es un problema de derechos humanos, discriminación, pobreza…

Nina Brugo Marcó (abogada feminista): se manifestó “muy católica”, cursó abogacía en la UCA y después hizo estudios de teología con los dominicos, allí conoció a su pareja, un fraile reducido al estado laical. Cargó contra la Iglesia y sus “cambios doctrinales”. Reiteró el erróneo y remanido argumento de que Sto. Tomás aceptaba el aborto hasta el tercer mes.

Vanina Biasi (militante del PO): encaró virulentamente contra los provida. Dijo que no le interesaba debatir con “ultramontanos”, sólo que la escuchen los legisladores y en tono alzado les espetó a ellos que habían cajoneado el proyecto. 

En el cierre, Donda anticipó que tres miembros de la Comisión iban a pedir por escrito (como marca el reglamento del Cuerpo) una reunión para la próxima semana. Bullrich contestó que el 11 de noviembre el Congreso cierra por ser el “Día del empleado legislativo nacional”. 

Mónica del RíoNOTIVIDA, Año XIII, Nº 953, 4 de noviembre de 2014. Editores: Lic. Mónica del Río y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja.

domingo, 27 de julio de 2014

Cuando la mano de Dios tocó al “rey del aborto”, Bernard Nathanson.


 ¿Qué puede llevar a un poderoso y reconocido médico abortista a convertirse en un fuerte defensor de la vida y abrazar las enseñanzas de Jesucristo? ¿Pudo más el peso de su conciencia por la muerte de 60.000 niños no nacidos, o las muchas oraciones de todos los que rogaron incansablemente por su conversión?
Según Bernard Nathanson, el popular «rey del aborto», su conversión al catolicismo resultaría inconcebible sin las oraciones que muchas personas elevaron a Dios pidiendo por él. «Estoy totalmente convencido de que Dios escuchó sus ruegos», indicó emocionado Nathanson el día en que el Arzobispo de Nueva York, el fallecido Cardenal O’Connor, lo bautizó.

1º Itinerario de Bernard Nathanson.

Hijo de un prestigioso médico judío especializado en ginecología, el Doctor Joey Nathanson, a quien el ambiente escéptico y liberal de la universidad hizo abdicar de su fe, Bernard Nathanson creció en un hogar sin fe y sin amor, donde imperaba demasiada malicia, conflictos y odio.
Profesional y personalmente, Bernard siguió durante buena parte de su vida los pasos de su padre. Estudió medicina en la Universidad de McGill (Montreal), y en 1945 se enamoró de Ruth, una joven y guapa judía, con la que hizo planes de matrimonio. La joven, sin embargo, quedó embarazada, y cuando Bernard escribió a su padre para consultarle la posibilidad de contraer matrimonio, éste le envió cinco billetes de 100 dólares con la recomendación de que eligiese entre abortar o ir a los Estados Unidos para casarse, con lo cual comprometería la brillante carrera que le esperaba como médico.
Bernard decidió apostar por su carrera, y convenció a Ruth de que abortase. No la acompañó a la intervención abortiva, y Ruth volvió sola a casa, en un taxi, con una fuerte hemorragia, casi a punto de perder la vida. Al recuperarse –casi milagrosamente–, ambos dieron por terminada su relación. «Ese fue el primero de mis 75.000 encuentros con el aborto, que me sirvió de incursión iniciadora al satánico mundo del aborto», confesó el Doctor Nathanson.
Después de graduarse, Bernard realizó su tiempo de práctica en un hospital judío. Luego pasó al Hospital de Mujeres de Nueva York, donde sufrió personalmente la violencia del antisemitismo, y entró en contacto con el mundo del aborto clandestino. Para entonces ya había contraído matrimonio con una joven judía, tan superficial como él, según confesaría, con la cual permaneció unido cerca de cuatro años y medio. En esas circunstancias Nathanson conoció a Larry Lader, un médico a quien sólo le obsesionaba la idea de conseguir que la ley permitiese el aborto libre y barato. Para ello fundó, en 1969, la «Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto», una asociación que intentaba culpabilizar a la Iglesia por cada muerte que se producía en los abortos clandestinos.
Pero fue en 1971 cuando Nathanson se involucró directamente en la práctica de abortos. Las primeras clínicas abortistas de Nueva York comenzaban a ex-plotar el negocio de la muerte programada, y en muchos casos su personal care-cía de licencia del Estado o de garantías mínimas de seguridad. Tal fue el caso de la que dirigía el Doctor Harvey. Las autoridades estaban a punto de cerrar esa clínica cuando alguien sugirió que Nathanson podría ocuparse de su dirección y funcionamiento. Se daba la paradoja increíble de que, mientras estuvo al frente de aquella clínica, en ese lugar había también un servicio de ginecología y obs-tetricia: es decir, se atendían partos normales al mismo tiempo que se practica-ban abortos.
Mientras tanto, Nathanson desarrollaba una intensa actividad, dando confe-rencias, celebrando encuentros con políticos y gobernantes de todo el país, pre-sionándoles para lograr que fuese ampliada la ley del aborto.

«Estaba muy ocupado. Apenas veía a mi familia. Tenía un hijo de pocos años y una mujer, pero casi nunca estaba en casa. Lamento amargamente esos años, aunque sólo sea porque me perdí el ver crecer a mi hijo. También era un paria en la profesión médica. Se me conocía como el rey del aborto», afirmó.

Durante ese período, Nathanson realizó más de 60.000 abortos, pero a finales de 1982, agotado, dimitió de su cargo en la clínica.

«He abortado a los hijos no nacidos de amigos, colegas, conocidos e incluso profe-sores. Llegué incluso a abortar a mi propio hijo», se lamentaba amargamente el mé-dico, quien explicó que a la mitad de la década de los sesenta «dejé encinta a una mujer que me quería mucho […]. Ella quería seguir adelante con el embarazo, pero yo me negué. Puesto que yo era uno de los expertos en el tema, yo mismo realizaría el aborto, le expliqué. Y así lo hice», precisó.

Sin embargo, a partir de este momento las cosas empezaron a cambiar. Dejó la clínica abortista y pasó a ser jefe de obstetricia del Hospital de St. Luke’s. La nueva tecnología, el ultrasonido, hacía su primera aparición en el ámbito médico. El día en que Nathanson pudo observar el corazón del feto en los monitores electrónicos, comenzó a plantearse por vez primera «qué era lo que estábamos haciendo verdaderamente en la clínica».
Decidió entonces reconocer su error. En la revista médica The New England Journal of Medicine, escribió un artículo sobre su experiencia con los ultrasoni-dos, reconociendo que en el feto había vida humana. Incluía declaraciones como la siguiente:

«El aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral».

Aquel artículo provocó una fuerte reacción. Nathanson y su familia recibie-ron incluso amenazas de muerte, pero se impuso la evidencia de que no podía continuar practicando abortos. Había llegado a la conclusión de que no había nunca razón alguna para abortar: el aborto es un crimen.
Poco tiempo después, un nuevo experimento con los ultrasonidos sirvió de material para un documental, «El grito silencioso», que llenó de admiración y horror al mundo. Fue en 1984, cuando Nathanson le pidió a un amigo suyo –que practicaba entre quince y veinte abortos al día– que colocase un aparato de ul-trasonidos sobre la madre, grabando la intervención.

«Así lo hizo –explica Nathanson–; y, cuando vio las cintas conmigo, quedó tan afec-tado que ya nunca más volvió a realizar un aborto. Las cintas eran asombrosas, aunque no de muy buena calidad. Seleccioné la mejor y empecé a proyectarla en mis encuentros pro-vida por todo el país».

2º Regreso del hijo pródigo.

Nathanson había dejado su antigua profesión de «carnicero humano», pero aún quedaba pendiente el camino de vuelta a Dios. Una primera ayuda le vino de su admirado profesor universitario, el psiquiatra Karl Stern.

«Transmitía una serenidad y una seguridad indefinibles. Entonces yo no sabía que en 1943, tras largos años de meditación, lectura y estudio, se había convertido al catolicismo. Stern poseía un secreto que yo había buscado durante toda mi vida: el secreto de la paz de Cristo».

El movimiento pro-vida le había proporcionado el primer testimonio vivo de la fe y el amor de Dios. En 1989 asistió a una acción de Operación Rescate en los alrededores de una clínica. El ambiente de los que allí se manifestaban pacífica-mente en favor de la vida de los no nacidos le conmovió: estaban serenos, con-tentos, cantaban, rezaban. Los mismos medios de comunicación que cubrían el suceso, y los policías que vigilaban, estaban asombrados de la actitud de esas personas. Nathanson quedó impresionado,

«y, por primera vez en toda mi vida de adulto, empecé a considerar seriamente la noción de Dios, un Dios que había permitido que anduviera por todos los proverbiales circuitos del infierno, para enseñarme el camino de la redención y de la mi-sericordia a través de su gracia».

«Durante diez años, pasé por un periodo de transición. Sentí que el peso de mis abortos se hacía más gravoso y persistente, pues me despertaba cada día a las cuatro o cinco de la mañana, mirando a la oscuridad y esperando –pero sin rezar todavía– que se encendiera un mensaje declarándome inocente frente a un jurado invisible», señala Nathanson.

Pronto, el médico acabó leyendo Las Confesiones de San Agustín, libro que calificó como «alimento de primera necesidad», convirtiéndose en su libro más leído, ya que San Agustín

«hablaba del modo más completo de mi tormento existencial; pero yo no tenía una Santa Mónica que me enseñara el camino, y estaba acosado por una negra desespe-ración que no menguaba».

En esa situación no faltó la tentación del suicidio, pero, por fortuna, decidió buscar una solución distinta. Los remedios intentados fallaban: alcohol, tranqui-lizantes, libros de autoestima, consejeros, hasta llegar incluso al psicoanálisis, al que acudió durante cuatro años.
El espíritu que animaba aquella manifestación pro-vida enderezó su bús-queda. Empezó a conversar periódicamente con el Padre John McCloskey; no le resultaba fácil creer, pero lo contrario, permanecer en el agnosticismo, llevaba al abismo. Progresivamente se veía a sí mismo acompañado de alguien a quien le importaban cada uno de los segundos de su existencia.

«Ya no estoy solo. Mi destino ha sido dar vueltas por el mundo a la búsqueda de ese Uno sin el cual estoy condenado, pero al que ahora me agarro desesperadamente, intentando no soltarme del borde de su manto».

Finalmente, el 9 de diciembre de 1996, solemnidad de la Inmaculada Con-cepción, a las 7:30 de la mañana, en la cripta de la Catedral de San Patricio de Nueva York, el Doctor Nathanson se convertía en hijo de Dios. Entraba a formar parte de su Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo. El Cardenal John O’Connor le administró los sacramentos de Bautismo, Confirmación y Comunión. Un testigo expresa así ese momento:

«Esta semana experimenté con una evidencia poderosa y fresca que el Salvador que nació hace 2.000 años en un establo continúa transformando el mundo. El pasado lunes fui invitado a un Bautismo […]. Observé cómo Nathanson caminaba hacia el altar. ¡Qué momento! Al igual que en el primer siglo…, un judío converso cami-nando en las catacumbas para encontrar a Cristo. Y su madrina era Joan Andrews. Las ironías abundan. Joan es una de las más sobresalientes y conocidas defensoras del movimiento pro-vida… La escena me quemaba por dentro, porque justo encima del Cardenal O’Connor había una cruz. Miré hacia la cruz y me di cuenta de nuevo de que lo que el Evangelio enseña es la verdad: la victoria está en Cristo».

Las palabras de Bernard Nathanson, al final de la ceremonia, fueron escuetas y directas:

«No puedo decir lo agradecido que estoy ni la deuda tan impagable que tengo con todos aquellos que han rezado por mí durante todos los años en que me proclamé públicamente ateo. Han rezado tenaz y amorosamente por mí. Estoy totalmente convencido de que sus oraciones han sido escuchadas. Consiguieron de Dios lágrimas para mis ojos».


Tomado de la publicación Hojitas de Fe, N° 38.

martes, 26 de noviembre de 2013

Encuentro Nacional de mujeres en San Juan: lo que los medios no muestran.


Una de las grandes agencias de noticias, Telam, 25-Nov-2013, publica una noticia en la cual se dice que “Algunos micros que partían esta madrugada de San Juan rumbo a la provincia de Buenos Aires, luego de haber participado del XXVIII Encuentro Nacional de mujeres que culmina hoy, fueron agredidos con piedrazos por grupos que no fueron identificados”. La noticia, son los piedrazos agrediendo a los micros de aquellas mujeres que fueron a defender el aborto y la homosexualidad. También, en un video publicado por la misma agencia, 24-Nov-2013, podemos ver que no muestran nada de lo que realmente ocurre en estos encuentros, resaltando, con una canción, el tono “pacífico” y de “buena onda” que hay en estos encuentros. Acá el video:


Acá la realidad de los hechos:


Primeramente hablan de que no quieren discriminación. Acá vemos como “discriminan” a un grupo de católicas que deseaba entrar a debatir. Así las expulsan:


Más agresiones:


Por otro lado, un grupo de varones se reunió en las escalinatas de la Catedral para rezar el Rosario y estar preparados “por cualquier eventualidad”:


Enfrente de la Catedral de San Juan, al finalizar el encuentro, queman una imagen del Papa Francisco:









Algunas imagines de lo ocurrido:






Se acerca la horda de "civilizadas"




























Las pintadas en las casas de San Juan. Los vecinos, felices:














lunes, 26 de agosto de 2013

Réplica a Mariana Carbajal.


Manifestantes en Palais de Glace, dejaron las fotografías que faltaban.


RÉPLICA A MARIANA CARBAJAL

A propósito de su artículo “Imágenes de un derecho”,
donde justifica el aborto en el marco de una muestra en el Palais de Glace

“Poder abortar en mi casa, con pastillas,
me hizo sentir totalmente dueña de mí misma.
Una sensación de libertad muy similar
a la que viví cuando decidí ser madre”.

Por Juan Carlos Monedero

Da la casualidad de que las ideas no se sostienen por sí mismas en el aire, ni por sí mismas se difunden: son como flechas y balas que a nadie lastimarían si no hubiese quien las disparase. Es por eso que tanto esta justificación ideológica del aborto[1] –en manos de Mariana Carbajal, periodista de Página 12– como su correspondiente réplica, cobran un carácter personal. Necesariamente personal: se está metiendo con el más indefenso.
Se está metiendo con el niño por nacer. Esa criatura frágil –pequeña pero maravillosa– que pretenden borrar. Símbolo de toda pureza, página en blanco de la existencia, pura posibilidad, sólo promesa: hoy estás en peligro de extinción.
Este peligro no tiene relación con enfermedad alguna. No se trata de una peste o un virus. Es algo mucho peor: el egoísmo de tu propia madre. Un egoísmo que luego se disfraza de razones; que se cubre de eufemismos, que se presenta como arte cuando no es sino una triste parodia del mismo, tal como está ocurriendo en estos momentos en la muestra del Palais de Glace. Un egoísmo que encuentra en el ropaje ideológico feminista su justificación teórica.
Contra eso, ¿qué antídoto podríamos ofrecer sino el antídoto del amor? Una madre que ama no mata a su hijo. Una madre que ama no se elige a sí misma primero. Una madre que ama no racionaliza la vida que lleva en su vientre. Ama y punto. Y ese amor la lleva, si se deja llevar por la mano del Buen Dios, a consecuencias hermosas y difíciles. ¿Y qué es lo heroico, si no es la unión de lo hermoso y lo difícil?
Ser madre puede convertirse, hoy en día, en un acto de heroísmo.

Para afirmar este heroísmo –tanto para ellas como para nosotros mismos– escribimos estas líneas. Queremos apoyar pública, clara y firmemente a todas las mujeres que en cualquier circunstancia llevan adelante, con valentía y audacia, su embarazo. Un apoyo que no debe agotarse en lo retórico sino traducirse en actos concretos.
Contrario a lo que suele pensarse, los grandes amores exigen grandes repudios. Todo el que ama, repele lo que contraría su amor. Por eso, a la par de manifestar nuestra admiración, apoyo y respeto por las madres que llevan adelante su embarazo, repudiamos enérgicamente todo egoísmo que –bajo cualquier pretexto– pretenda la aniquilación del niño por nacer. Con el mismo énfasis con que afirmamos y queremos lo heroico para las mujeres, deploramos a quienes ofrecen la cobarde salida del aborto.
La Madre Teresa ha dicho: Si el aborto no está mal, nada está mal. ¡Tenía razón esta santa mujer! ¿Qué código puede quedar en pie si levantamos nuestro puño contra el niño por nacer? ¿Qué ley merece ser respetada si violamos de manera infame ese «santuario» de la vida: el vientre materno?

El artículo de Mariana Carbajal

            Como hemos dicho, hace unas dos semanas el suelto de Mariana Carbajal difundió la noticia de esta muestra en el Palais de Glace, eufemísticamente vinculada al arte. Digamos por lo pronto que se trata de un falso arte: aquí no hay técnica, no hay belleza, no hay nada que maraville la inteligencia ni nada que deleite la sensibilidad en la belleza. Estamos, lisa y llanamente, ante la promoción de un homicidio; la puesta en escena de una impostura. Han orquestado un sistema, una maquinaria de reblandecimiento mental. Lo prueba las transcripciones de Carbajal, muestrario de conciencias anestesiadas:

Nunca sentí que mataba a un bebé, más bien, fue un gesto de independencia”.

“Yo cuando me hacía el aborto era porque yo me quería sacar eso…”.

“Nunca me arrepentí”.

Se está justificando un homicidio agravado por el vínculo. Ese vínculo es la maternidad y ese homicidio es el aborto. Justificación disfrazada con palabras elegantes, vistosos argumentos pero que –por la  Gracia de Dios– no ha llegado a confundirnos.
            Mariana Carbajal habla de interrupción del embarazo. “El aborto interrumpe”, dice. ¡Falso! El aborto no interrumpe, el aborto destruye. Lo que se interrumpe puede volver a recomenzar. Cuando se interrumpe algo, queda suspendido pero con la posibilidad de continuar más adelante. Nada de esto pasa en el aborto: la vida que destruimos no es recuperable. No hay vuelta de hoja. Sin embargo, verán cómo se repite esta palabrita en su artículo.
            Mariana Carbajal habla de derechos: “el derecho al aborto”. ¿Cómo puede ser un derecho acabar con la vida de tu propio hijo, única e irrepetible? Por eso es que no se trata de limitarlo o extenderlo: se trata de que el aborto no es un derecho. En ningún sentido.
Mariana Carbajal habla de libertad: La primera foto que llama la atención es la de una espalda desnuda con la palabra ‘libertad’”, nos dice. La desdichada Camila Sánchez, coordinadora de este “taller”, cree poder engañarnos –y engañarse– diciendo: “Elegí esa palabra porque quería reafirmar que una tiene que ser libre para poder ser dueña de decidir sobre su cuerpo”.
Enmudezcamos a esta mujer: ¿Tu cuerpo? ¿No te das cuenta que no es tuyo? ¿Y no te das cuenta, Camila, de que –aunque fuese tuyo, que no lo es– tampoco tendrías derecho a hacer lo que quieras? Si fuese así, tendrías derecho a suicidarte. Pero si no tenés derecho a eliminar tu propia vida, ¿cómo vas a tener derecho a eliminar la de tu hijo? ¿No te das cuenta, Camila, que tenés una concepción capitalista del cuerpo? ¿Cómo no advertís que tu planteo no es otra cosa que la cobertura del egoísmo? ¿Y cómo puede hacernos libres el egoísmo, que nos vuelve ciegos para con los demás? ¿Cómo seremos libres si no amamos ni siquiera a ese pequeño ser –hueso de mis huesos, carne de mi carne–, independientemente de cómo haya venido a la existencia? ¿Se puede ser libre, estando ciego por el odio?
            Mariana Carbajal habla de 12 semanas. “Hasta las doce semanas, el aborto es una alternativa”, nos quieren hacer creer. ¿Cómo una cosa puede ser una alternativa y, al minuto siguiente, un asesinato? 12 semanas son 3 meses. 3 meses son 90 días. ¿Lleva durante 90 días la mujer algo distinto, acaso, a lo que lleva 60 segundos después?
Mariana Carbajal habla de aborto quirúrgico, de medicamentos, de médicos, de pastillas, de servicios de salud, de clínicas, de hospitales, de guardias de hospital, etc. Todas palabras vinculadas a la ciencia médica. Pero cuidado: su utilización pretende hacernos creer que cuando hablamos de aborto, hablamos de una práctica relacionada con la salud o con la enfermedad. Totalmente falso: ni el embarazo ni el niño por nacer son una enfermedad. ¿Cómo pueden correr las palabras terapia cirugía, cuando hay una persona en juego? Estamos hablando de vida, ¡no de un virus!
Digámoslo con todas las letras: el aborto NO ES una práctica médica. El aborto es una práctica que realizan algunos médicos. Y no todos. Lo cual es muy distinto. ¿Y qué médicos la realizan? Aquellos que violan su juramento. Como los desdichados Germán Cardoso y Gabriela Lucchetti –cirujano y médica respectivamente–, quienes se prestaron para el circo del aborto en el artículo de Página 12. El médico está para proteger la vida, no para destruirla.
            El colmo del engaño de Mariana Carbajal está hacia el final de su artículo. Es ahí donde presenta su afirmación más tramposa y, por lo mismo, más repugnante. Una de estas desdichadas mujeres presta su voz para que Babel hable en ella. Y entonces Babel vomita lo que sigue:

“Supe que nuevamente estaba embarazada, el día siguiente a que mi hija cumpliera 10 años. Yo tenía en aquel momento 33 años y dos hijos. Poder abortar en mi casa, con pastillas, me hizo sentir totalmente dueña de mí misma. Una sensación de libertad muy similar a la que viví cuando decidí ser madre”.

            Este es, exactamente, el núcleo del error. Pretenden hacernos creer que abortar es una decisión equivalente a continuar el embarazo. Pretenden hacernos creer que ser madre de un hijo vivo es lo mismo que ser madre de un hijo muerto. ¡Pretenden igualar lo desigual, el amor con el odio, el sacrificio con el egoísmo! Apenas puede concebirse semejante violencia mental sin que nuestras entrañas mismas se vean conmovidas.
            A todas estas mentiras y falsos argumentos –y a las que pudiesen venir– opongámosle la palabra. La palabra veraz, una palabra que –si la embebemos en el cántaro de la Verdad– se convertirá en luz. Tal palabra, capaz de irradiar, es vida: vida de la inteligencia y vida del espíritu. La palabra del engaño –por el contrario– sólo nos lleva a la putrefacción y a la muerte.
Si callamos, pecaremos por cobardía: el silencio es contra el Verbo, decía el Padre Julio Meinvielle. No subestimemos el poder de la palabra ni la capacidad de afirmar: aunque sea una afirmación en soledad, un grito sin eco, cada verdad que afirmemos hace retroceder al reino de la mentira. La palabra veraz es como un hechizo. Es un conjuro. Y cuando el hombre la afirma, los demonios huyen. Es la hora de la palabra y es la hora de la Verdad.
No es hombre quien no ama la verdad. Y amar la verdad es amarla sobre todas las cosas, porque sabemos que la verdad es Dios mismo.
Volvamos entonces a nuestras ocupaciones con esa divisa: afirmar la Verdad. La verdad sobre la vida, el amor, el niño por nacer, el aborto. Afirmar estas verdades para que las mentiras retrocedan. Y así, respirar el aire puro y limpio que nos da esa libertad en la verdad, propia de los hijos de Dios. Que Nuestra Santa Madre, que cobijó en su seno al Niño Dios, nos acompañe en esta empresa.

Lunes 26 de agosto de 2013

viernes, 23 de agosto de 2013

Buenos Aires: ciudadanos protestarán frente al Palais de Glace por muestra abortista.


[AA / OLB – 22-08-2013]

Convocan a manifestarse con pancartas este sábado 24 a las 16 horas por una muestra fotográfica a favor de la despenalización del aborto promovida por Amnistía Internacional.
Argentinos Alerta adhiere a la convocatoria

Facebook: marcha contra la muestra abortista en Buenos Aires:

Palais de Glace: donde se expusieron las muestras blasfemas de León Ferrari
(ArgentinosAlerta.org) La lamentable muestra fotográfica “11 semanas, 23 horas, 59 minutos” organizada por Amnistía Internacional para promover “la necesidad de despenalizar el aborto” se inauguró el 9 de agosto y se extiende hasta el 8 se septiembre.
Frente a ésto, numerosas organizaciones están convocando a través de las redes sociales para manisfestarse este sábado 24 de agosto a las 16 frente al Palais de Glace, sito en calle Posadas 1725 de Recoleta (a tres cuadras del Cementerio).
Palais de Glace es un museo que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación con entrada libre y gratuita. Además de promover el aborto, este lugar se hizo tristemente célebre por la exposición de las obras de León Ferrari burlándose del católicos.
Los organizadores solicitan acudir con pancartas y cacerolas para hacer escuchar el repudio ante la lamentable promoción del crimen del aborto en Argentina.
La exposición está basada en el trabajo de las fotógrafas Guadalupe Gómez Verdi (argentina), Lisa Franz (alemana) y Léa Meurice (francesa), quienes retrataron a jóvenes mujeres que dieron muerte a sus hijos realizando abortos quirúrgicos o bien tomando pastillas.
“Queremos abrazar el derecho al aborto legal creyendo profundamente en la libertad de cada individuo”, aseguran las autoras de la muestra.
La directora de Amnistía Internacional en Argentina, Mariela Belski, declaró a Télam que “el aborto es un problema de salud y de pobreza”, siguiendo el tradicional libreto abortista. Sin embargo, la realidad es bien distinta cuando la mujer embarazada tiene acceso a los sistemas de salud, como ha mostrado el caso de Chile, donde el aborto es totalmente ilegal y la mortalidad materna es de las más bajas del mundo.

-Mitos y realidades en la legislación del aborto.

sábado, 23 de febrero de 2013

El presidente de la Academia Pro Vita defiende a los Obispos alemanes.

Realmente, la defección de muchos de los miembros de la jerarquía eclesiástica (y la debilidad para defender las verdades de los otros) permite que estas cosas graves se afirmen desde puestos eclesiásticos muy importantes. El poder que ejerce la masonería infiltrada dentro de la jerarquía eclesiástica hace notar sus frutos y triunfos con estas lamentables declaraciones.
Una vez más preguntamos ¿quiénes son los que están verdaderamente en comunión con la Iglesia católica apostólica romana? ¿Estos Sres. Obispos que niegan las verdades más básicas y fundamentales, o los católicos tradicionalistas que son castigados por “desobedecer” a una jerarquía que indefectiblemente está guiando las cosas hacia una apostasía?

(Secretum Mehum Mihi) 23-02-2013:

Presidente de la Academia Pro Vita ‘intachable’ el acto por el cual los obispos alemanes han aprobado la ‘píldora del día después’ en casos de violación

Mons. Ignacio Carrasco de Paula,
presidente de la Pontificia Academia para la Vida.


Seguimos preguntando: ¿Quiénes son los que no están en comunión con la Iglesia?

En un primer, primerísimo instante, y con ocasión de una declaración del Arzobispo de Colonia, Alemania, hemos transcrito la posición de la Iglesia sobre la llamada ‘píldora del día después’, la cual data de Oct-31-2000, y es un documento de la Pontificia Academia Para la Vida (ver aquí). En dicha declaración, y sobre la moralidad de la misma se lee:

Por lo tanto, desde un punto de vista ético, la misma ilicitud absoluta de proceder a prácticas abortivas subsiste también para la difusión, la prescripción y la toma de la «píldora del día siguiente». Son también moralmente responsables todos aquellos que, compartiendo la intención o no, cooperan directamente con tal procedimiento.

Es decir, esa Academia ha definido como inmoral el uso de dicho fármaco.

Trece años después, es decir, hoy, el actual presidente de esa misma Academia, Mons. Ignacio Carrasco de Paula (imágen), al dejarse entrevistar por Vatican Insider, Feb-22-2013, va en contravía de lo que acabamos de anotar.

El criterio por el cual la Iglesia no acepta el uso de los anticonceptivos se pueden encontrar en la Humanae Vitae, e incluso antes de eso, en Casti Connubii. Se refiere a la relación conyugal relación la cual tiene un aspecto unitivo, tiene un aspecto procreativo y así sucesivamente. Un acto de violencia, por otro lado, es un acto sexual cuya naturaleza ha sido destruida por la violencia, por lo tanto, el anticonceptivo ya no tiene un sentido moral de anticoncepción. Un acto impuesto con violencia no puede ser considerado abierto a la vida.

[...]

La Iglesia forma la conciencia. En este caso enseña: en caso de violación se puede hacer lo necesario para evitar un embarazo, pero no se puede interrumpirlo. Si un fármaco está clasificado como un medicamento anticonceptivo o abortivo, esto deben decirlo los médicos y científicos, no es competencia de la Iglesia.

¿O sea que la Iglesia se entrometió en un asunto que no era de su competencia hace trece años cuando definió claramente y sin atenuantes, como inmoral el uso de la tal ‘píldora del día después’? ¿Mons. Carrasco...?

En otro aparte Mons. Carrasco considera que este acto, el de los sres obispos alemanes aprobando la ‘píldora del día después’ en casos de violación, es un acto ‘intachable’.

viernes, 22 de febrero de 2013

Médicos responden a los obispos alemanes: NO EXISTEN “píldoras del día después sin efecto abortivo”.


Acción Médica Europea y Médicos Católicos suizos:
NO EXISTEN “píldoras del día después sin efecto abortivo”

El Cardenal Joachim Meisner,
quien apoya el uso de la píldora del día después.

Artículo de Forum Libertas, Feb-22-2013.

22/02/2013

La Acción Médica Europea y los Médicos Católicos de Suiza responden a los obispos alemanes y sus errores sobre píldoras
Ni existen las píldoras del día después sin efecto abortivo, ni la industria está interesada en ellas; los obispos confunden y llaman al “cisma”.

P. J. G

La doctora Rachel Gürber, presidenta de la Asociación Nacional Católica de Médicos de Suiza, y el doctor Bernhard Gappmaier, presidente de la Acción Europea de Médicos, escribieron ya el pasado día 16 una carta dirigida a los obispos alemanes y a diversas instancias vaticanas expresando su “gran preocupación” por las declaraciones tanto del cardenal Joachim Meisner como por las notas de la oficina de prensa del arzobispado de Colonia respecto a la “píldora del día después”.

Los obispos alemanes parecen estar aceptando el uso de la “píldora del día después” en casos de violación, para que no llegue a concebirse un ser humano tras esa violación; los obispos hacen alusión a “nuevos fármacos” que serían sólo anticonceptivos, no abortivos.

El caso es que esas “píldoras del día después sin efecto abortivo” NO EXISTEN. Y de hecho, los fabricantes no están interesados en ellas ni las están buscando.

En la carta, los dos dirigentes médicos recuerdan los principios de funcionamiento de los fármacos llamados “del día después”, incluyendo los más modernos, como el Acetato de ulipristal: todos ellos no sólo pretenden un efecto anticonceptivo, sino también un efecto abortivo, puesto que modifican el endometrio para impedir que anide el embrión humano (caso de engendrarse uno).

La carta incluye declaraciones de profesionales del sector de la anticoncepción de urgencia que insisten en que el futuro de estos fármacos pasa por "cubrir toda la ventana de la fertilidad, y eso incluye modificar el endometrio"; los fabricantes explícitamente buscan productos pre- o post-coitales que afecten al endometrio de la mujer (y así tengan un efecto abortivo sobre el embrión, al impedir su anidación).

La nota se remite a diversos análisis de la Academia Pontifica de la Vida y de cursos de bioética de la Universidad Pontificia Regina Apostolorum (del profesor Joseph Tham) para desmantelar cualquier argumentación basada en un posible “doble efecto” (argumentar, por ejemplo, que “no se toma la píldora buscando activamente dañar al embrión, sino solo buscando un efecto anticonceptivo”, no es justificable, porque el mero riesgo de que pueda dañarse a un embrión ya hace moralmente reprobable la práctica).

Las asociaciones médicas lamentan el uso “a nuestro juicio apresurado” de datos científicos mal entendidos por parte de los obispos para relajar la enseñanza moral e incluso temen que pueda provocar “un cisma interno” a causa del activismo de la “iglesia progresista”. Los firmantes piden que se revise la posición episcopal y que trabajen de forma unida a los médicos católicos para lograr una “aclaración exhaustiva de los hechos de este asunto”.

La atención de la mujer violada

Por su parte, el doctor Josep Maria Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Médicos Católicos, ha querido recordar de forma ágil la enseñanza ética y cristiana respecto a este tema, con la siguiente argumentación que recogemos debajo:

En Moral Médica debemos tener siempre presente 4 puntos:

1.- Hacer el bien.
2.- Evitar el mal.
3.- Nunca hacer un mal para perseguir un bien.
4.- Minimizar los efectos secundarios de nuestras decisiones (y muchas veces también las de los demás).

En los casos de violación, estos puntos se podrían concretar en:

1.- Ayuda espiritual, psicológica y médica (lavado vaginal, antibióticos de amplio espectro, estudio del violador, análisis de sangre para conocer el estado de fertilidad de la mujer, etc.)
2.- Nunca administrar un fármaco abortivo o provocar un aborto.
3.- No se puede administrar un fármaco con probabilidades altas de ser antiimplantatorio (píldora del día siguiente, ulipristal, etc.) para evitar un embarazo forzado.
4.- No se puede utilizar un antiimplantatorio pues el efecto secundario de destruir un embrión humano es demasiado grande.

Además, no se puede utilizar un anovulatorio para combatir una afección como el acné deseando que actúe también como inhibidor de la ovulación (abuso del principio del doble efecto).