lunes, 2 de abril de 2012

Pilatos, el demócrata.


 
En la condena del justo hay siempre algo que nos estremece, porque todos tenemos muy arraigada, casi podríamos decir que inscrita en los genes (aunque muchos traten de oscurecerla), una noción natural de la justicia; y si la conculcación de la justicia es siempre aborrecible, cuando sirve para condenar al inocente resulta aberrante. A quienes estudian leyes se les debería proponer el análisis del proceso a Jesús, en el que la injusticia adquiere una densidad rabiosa, pululante de irregularidades que lo convierten en una monstruosidad jurídica: el Sanedrín se reunió en el tiempo pascual, cosa que le estaba vedada; los testimonios contra Jesús fueron falsos y contradictorios; no hubo testigos de descargo, ni se permitió que el reo dispusiera de defensor; la sentencia del Sanedrín no fue precedida de la preceptiva votación; se celebraron dos sesiones en el mismo día, sin la interrupción legal establecida entre la audición y la sentencia; el sentenciado fue después enviado a la autoridad romana, que el Sanedrín no reconocía como legítima y que, además (como el propio Pilatos observa), no tenía jurisdicción sobre delitos religiosos; el delito de conspiración contra el César, que los miembros del Sanedrín promovieron después, no estaba penado con la crucifixión, a menos que hubiese mediado sedición armada, cosa que manifiestamente no hizo Jesús; y, en fin, dejando aparte otras irregularidades, el procurador romano lo mandó a la muerte sin pronunciar la sentencia oficial, cosa que un juez no puede hacer, pues es tanto como abdicar de su oficio.

Son solo algunas de las irregularidades que pueblan este proceso; y cualquiera de ellas bastaría para que se considerase nulo. Pero quizá lo que más nos conturba de este proceso oprobioso no sea la actitud furibunda o fanática de los miembros del Sanedrín, sino la cobarde y frívola del procurador Poncio Pilatos, que tras reconocer públicamente la inocencia del acusado («No encuentro culpa en él») lo manda sin embargo a la muerte, entregándolo para que lo crucifiquen, por miedo a la chusma. Analizando este pasaje evangélico, Hans Kelsen, el célebre teórico del Derecho y pope del positivismo jurídico, concluye que Pilatos se comporta como un perfecto demócrata, al menos en dos ocasiones. La primera, cuando en el interrogatorio primero que hace a Jesús, este le responde: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz»; a lo que Pilatos replica con otra pregunta: «¿Qué es la verdad?». Para Kelsen, un demócrata debe guiarse por un necesario escepticismo; las indagaciones filosóficas o morales en torno a la verdad deben resultarle, pues, por completo ajenas. La segunda ocasión en la que Pilatos, a juicio de Kelsen, se comporta como un perfecto demócrata es cuando, ante la supuesta imposibilidad de determinar cuál es la verdad, se dirige a la multitud congregada ante el pretorio y le pregunta: «¿Qué he de hacer con Jesús?». A lo que la multitud responde, sedienta de sangre: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!». Pilatos resuelve el proceso de forma plebiscitaria; y puesto que la mayoría determina que lo que debe hacerse con Jesús es crucificarlo, Pilatos acata ese parecer.

La exposición de Kelsen puede parecernos brutal, pero nadie podrá negar que, en efecto, Pilatos es un modelo de político demócrata: escéptico hasta la médula, considera inútil tratar de determinar cuál es la verdad; y, en consecuencia, somete a votación popular el destino de Jesús. Y esta es la encrucijada en la que se debaten las democracias: renunciando a emitir un juicio ético objetivo (renunciando, en definitiva, a establecer la verdad de las cosas), el criterio de la mayoría se erige en norma; y, de este modo, la norma ya nunca más obedecerá a la justicia, sino a las preferencias caprichosas o interesadas de dicha mayoría. Es una solución relativista que está gangrenando las democracias; y que, de no corregirse, acabará destruyéndolas desde dentro, que por lo demás es como han sucumbido siempre todas las organizaciones humanas que no han preservado un núcleo de nociones morales netas; y en las que, inevitablemente, el justo acaba siendo perseguido y condenado, como un criminal cualquiera, para regocijo de los auténticos criminales.

Pero Kelsen tenía razón: Pilatos es un perfecto demócrata; por lo que las democracias relativistas deberían alzarle monumentos en los parques públicos e instituir fiestas –con lavatorio de manos incluido– que celebren su memoria.

Juan Manuel De Prada, de la columna “Animales de compañía publicado en “XL Semanal”, Finanzas.com.

Celebración de la Semana Santa, según el rito tradicional de la Iglesia.


STAT VERITAS LO INVITA A LA
CELEBRACIÓN DE LA SEMANA SANTA

Capilla Nuestra Señora Mediadora de todas las Gracias
Venezuela 1318, entre Santiago del Estero y San José,
Montserrat, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


“Cristo Sindónico” para la Hermandad de Los Estudiantes de Córdoba
realizado por el artista  Juan Manuel Miñarro.


5 de abril. Jueves Santo:
A las 19.00 horas:
- Santa Misa cantada “In Coena Domini” de la Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio católico (atención: ésta será la única Misa del día en nuestra Capilla).
- Mandatum (lavatorio de los pies de los doce apóstoles).
- Procesión al Monumento.
- Denudación de los altares.
- Adoración Nocturna del Santísimo Sacramento ante el Monumento.

Explicación de la liturgia del Jueves Santo.

6 de abril. Viernes Santo:
A las 17.00, Solemne Función Litúrgica
- Lecturas
- Canto de la Pasión según San Juan
- Oraciones Universales
- Adoración de la Santa Cruz
- Comunión de los Fieles
- Al término de la Función: Santo Via Crucis por las calles aledañas al Priorato.
- Luego: Sermón de Soledad.

Para recordar: el Viernes Santo es un día de ayuno y abstinencia.

Explicación de la liturgia del Viernes Santo.

7 de abril. Sábado Santo:
A las 22.15:
- Solemne Vigilia Pascual
- Bendición del Fuego Nuevo y del Cirio Pascual.
- Exultet o Pregón Pascual.
- Consagración del Agua baustismal.
- Santa Misa de Gloria.

Explicación de la liturgia del Sábado Santo.

Posteriormente, al finalizar las ceremonias, celebraremos con un brindis y colación en el primer piso.

8 de abril. Domingo de Pascua Florida: la  única Misa matutina será a las 11.00 mientras que a las 19.00, la Santa Misa será rezada con cánticos.

2 de Abril: Carta de un patriota a su padre.



Teniente Roberto Estévez. (RI MEC 25)
Medalla “La Nación Argentina al heroico valor en combate”.
             
Un fiel testimonio del espíritu católico y patriótico de uno de aquellos héroes que combatieron en Malvinas:

Sarmiento, 27 de marzo de 1982
Querido papá:

Cuando recibas esta carta, yo estaré rindiendo cuentas de mis acciones a Dios Nuestro Señor. El, que sabe lo que hace, así lo ha dispuesto: que muera en el cumplimiento de mi misión. Pero, ¡fijate vos qué misión! ¿No es cierto? ¿Te acordás cuando era chico y hacía planes, diseñaba vehículos y armas, todos destinados a recuperar las islas Malvinas y restaurar en ellas Nuestra Soberanía? Dios, que es un Padre generoso, ha querido que éste, su hijo, totalmente carente de méritos, viva esta experiencia única y deje su vida en ofrenda a nuestra Patria.

Lo único que a todos quiero pedirles es: que restauren una sincera unidad en la familia bajo la Cruz de Cristo. Que me recuerden con alegría y no que mi evocación sea la apertura a la tristeza. Y, muy importante, que recen por mí.

Papá, hay cosas que en un día cualquiera no se dicen entre hombres, pero que hoy debo decírtelas: gracias por tenerte como modelo de bien nacido, gracias por creer en el honor, gracias por tener tu apellido, gracias por ser católico, argentino e hijo de sangre española, gracias por ser soldado, gracias a Dios por ser como soy, y que es el fruto de ese hogar donde vos sos el pilar.

Hasta el reencuentro, si Dios lo permite. Un fuerte abrazo.

Dios y Patria ¡o Muerte!

Roberto.


Que esta admirable despedida sirva para mantener vivo y alto el espíritu malvinero.

28 de marzo, muere el Tte. Roberto Néstor Estévez, autor de la carta, salvándole la vida a un compañero.

¡Viva la Patria!

¡Viva CRISTO REY!





“Antes de nacer”, por G.K. Chesterton.



Del poema de G.K. Chesterton anteriormente publicado, aquí va una versión un poco más libre pero, que a mi modo de ver, más interesante. La versión anteriormente publicada la pueden leer aquí.

 “Antes de nacer”

Si hubiese árboles altos y hierba corta
como en un increíble cuento,
si hubiese un mar azul, azul marino,
y azul celeste hubiese un viento,

si colgase del aire un fuego afable
que calentase todo el día,
si le creciese barba verde al prado...,
¡oh, qué bien sé lo que yo haría!

Duermo en la oscuridad, soñando que
hay ojos grandes y además
sombrías calles y calladas puertas
con gente viva por detrás.

Que venga una tormenta y me despierte,
y lloraré todo el derroche
de los sueños de vida que he soñado
en los imperios de mi noche...

Y si una vez pudiese caminar
por esos sueños unas millas,
sería el más alegre peregrino
del País de las Maravillas.

No me oirías palabras de desdén
ni una palabra lastimera,
si encontrara la puerta de ese mundo
alucinante, si naciera.

Traducción de Enrique Garcia Maiquez. Publicado en “Lepanto y otros Poemas”, Renacimiento editores, España, 2003.

Por el niño que no ha nacido.


Si los árboles fueran altos y corta la yerba,
como en algún cuento de locos,
si aquí y allí hubiera un mal azulado
más allá de la tierra.

Si colgara fija en el aire una hoguera
para darme calor todo el día,
si un pelo verdoso sobre los montes creciera,
ya sé bien lo que haría.

En la oscuridad me encuentro: soñando
ojos grandes, amables o fríos,
y calles sinuosas y puertas calladas
y tras ellas hombres bien vivos.

Vengan las tormentas: prefiero una hora,
y libertad para que luche y llore,
a todas las edades en que he gobernado
los imperios de la noche.

Si me concedieran permiso
para vivir en el mundo,
me portaría muy bien todo el día
que pasara en esa tierra de hadas.

Jamás escucharían de mi boca
una palabra de egoísmo o desprecio,
si tan sólo pudiera dar con la puerta,
si tan sólo naciera.

G. K. Chesterton, tomado de “El amor o la fuerza del sino”. Selección de textos de Álvaro de Silva.