miércoles, 19 de septiembre de 2012

¡Paz, amor y aborto!




La Ciudad de Buenos Aires ha entrado ya en la mayor corrupción, en el plano religioso y moral, que se pueda conocer, si es que aún le toca caer más abajo. Aquí un artículo de Marcelo González editor de la publicación Panorama Católico Internacional, que hace un resumen de la situación actual.



¡Paz, amor y aborto!

1) El Jefe de Gabinete del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,  convalidando en un gesto político con su presencia la emisión de una partida de  nacimiento y documento de identidad de un niño que supuestamente tiene dos padres (hombres). La fotografía está en todos los medios.

2) Mauricio Macri bendiciendo las jornadas por la  “paz” en las que participan buena parte los personajes payasescos que circulan  por el mundo bajo el título de “maestros espirituales”. Desde el Sri Sri Raví  Shankar hasta Claudio María Domínguez, a quien Odol Pregunta le hizo tanto mal.  Desde cierta incierta Suprema Sacerdotisa Maya (yo creía que los mayas se habían  extinguido antes del descubrimiento de América) hasta no sé qué brujo, auto-titulado  así, brujo.


¡Qué mal estamos!

Macri los recibe, los bendice y consagra la  ciudad de Buenos Aires a sus delirios pseudos-religiosos. Hay que agradecer que  no haya habido presencia oficial católica entre los chamanes y consejeros de la  paz allí reunidos (realmente, no se sabe por qué, y habría que investigarlo).  Los judíos fueron representados (o no) por el  Rabino Bergman, que declara que su Gran Rabino es Mons. Bergoglio… (A lo mejor  no hubo curas porque ya estaba Bergman allí…). Recordemos que el Rabino Bergman es  diputado por el PRO en la legislatura de la Ciudad Autónoma.

2) La tercera desgracia para esta ya  desgraciada Ciudad de Buenos Aires, que supo “estar en Gracia de Dios” allá por  1934, cuando el más grande congreso eucarístico de la historia  bendijo sus calles; la tercera y espantosa  desgracia es la aprobación de un  protocolo de aborto no punible en la  Ciudad, que como se sabe, es un estado o ciudad-estado  autónomo.

Maricas, chamanes y aborto, todo en pocos días,  todo legalizado e institucionalizado. Todo bendecido por el partido de la “derecha”  argentina, el PRO y su jefe indiscutible, Mauricio Macri.
Sin querer pecar de injusticia por meter a  todos en la misma bolsa, es necesario recordar que esto, aunque en silencio,  está aceptado por los sectores “católicos” del PRO, muy vinculados al  Card.Bergoglio. Ya mencionamos al rabino Bergman, la pata judeo-liberal del  partido, “hombre” muy resistido dentro del judaísmo tradicional, discípulo rebelde de Marshall Mayer,  (recordado por su condena por pederastía) pero rebelde para peor, lo que es  decir. Por el lado católico, Mauricio cuenta con el apoyo de Gabriela Michetti, en  cuyos equipos milita gente “muy católica”.

Leamos lo que dice Wikipedia sobre Gabriela: Durante la campaña  de las elecciones  legislativas de 2009, Michetti apoyó el matrimonio entre personas  del mismo sexo en un diálogo que mantuvo con la flogger Cumbio,  quien es bisexual

1. Cumbio: Quiero saber qué pensás vos y qué planes tenés para los  jóvenes homosexuales del país.

2. Michetti: Mirá, yo creo en la igualación de todos los derechos de  las parejas homosexuales con las heterosexuales, es absolutamente necesaria. Yo  tengo una sola duda y es el tema de la adopción...

3. Cumbio: Si yo te voto Michetti, ¿me voy a poder casar con mi  novia?

4. Michetti: Sí, obviamente.

5. Cumbio: ¿Segura?

6. Michetti: Obviamente.

Tras la decisión de Mauricio Macri de no apelar un fallo judicial que  autorizaba un matrimonio entre dos hombres, Michetti, de estrecha relación con  el cardenal Jorge Bergoglio, sostuvo que el  matrimonio homosexual y el heterosexual no son lo mismo, y las posiciones de  Mauricio y el jefe del Episcopado, Bergoglio son incompatibles, por lo  que manifestó que ella no hubiese autorizado el matrimonio en cuestión. Cuando le  hicieron saber a Michetti del video en que declaraba su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, manifestó: Estoy absolutamente tranquila porque cuando le contesté que iban a poder casarse  nunca se me ocurrió otra cosa que la ‘unión civil ampliada’.

Michetti ha  aclarado su posición acerca del tema declarando que cree que el casamiento en  la pareja homosexual es la unión civil y que el casamiento en la pareja  heterosexual es el matrimonio, considerándolas como dos instituciones jurídicas  distintas que en realidad tienen como común todos los derechos civiles para  ambas parejas salvo lo que hace a la cuestión de la adopción. En este sentido  sostiene que “la discusión en cuanto a la adopción en parejas homosexuales  aún no ha sido dada, y que allí se avanza sobre el derecho de un tercero por lo  cual el Estado tiene que previamente reflexionar profundamente acerca de estas  cuestiones antes de tomar una decisión al respecto y que, de hecho, en muchísimos países del mundo no se ha avanzado en este sentido”. Michetti, a su vez, sostuvo: Muchas veces escuché a parejas homosexuales  decir: ‘nos casamos’ y habían hecho una unión civil. Soy de las que creen que  hay que ampliarla. De hecho es el proyecto de nuestro bloque en diputados.  Todos sabemos que los propios gays hablan de 'casamiento' con la unión civil.

Como se ve, tiran la piedra y tratan de esconder la mano. Y  a veces lo logran. El propio Bergoglio pasa ahora a condenar el protocolo que  nunca quiso evitar, lo mismo que con una maestría maquivélica evitó  pronunciarse sobre el  bautismo de los “hijos” de un transexual “casado”, conocido bajo el alias de  Florencia de la V.



El cardenal sabe que una cosa es la realidad y otra la  declaración para la gilada.  En el caso del bautismo en la Basílica del Santísimo  Sacramento, la piloteó con una incomprensible reconvención  a los curas que se niegan a administrar el bautismo a los hijos ilegítimos.  Incomprensible si no se analiza la posible, casi segura, intención: aprobar  indirectamente lo actuado y amenazar al clero renuente. Al mejor estilo de  Cristina Fernández, aunque con mayor sutileza, supo decir a los curas  escandalizados: “no se atrevan a hacer comentarios en contra de lo que pasó”. O sea, “yo lo banco”, pasa usar su  propio lenguaje.
El resultado de estas terribles historias, aparentemente no  relacionadas entre sí es la mayor corrupción de la Ciudad, en sus  instituciones y en su población. Y el lazo común es el silencio aprobatorio, la amenaza para impedir la reacción o la  operación política de delegados del Cardenal Primado. Algo que Roma se  niega a ver, o ve y se niega a actuar. O vaya a saber qué…

lunes, 17 de septiembre de 2012

Invitación: Confrencia “La familia cristiana, primer grupo social”.




Estimado lector: lo invitamos al Ciclo de Conferencias 2012
Sobre Doctrina Social de la Iglesia

LA FAMILIA CRISTIANA, PRIMER GRUPO SOCIAL
 Dr. Luis Roldán

Viernes 21 de Septiembre, 20 hs.
Priorato: Venezuela 1318-20, (1095)
Capilla “Nuestra Señora Mediadora de Todas las Gracias”
Montserrat, Buenos Aires, Capital.

Para ir agendando:

El sábado 29 de Septiembre, fiesta de San Miguel Arcángel, tendremos la inusitada visita en nuestra capilla de uno de los mitones del Padre Pío de Pietrelcina, el tan santo y estigmatizado capuchino. Por tal motivo haremos una jornada de oración a la tarde, comenzando con una breve conferencia sobre su vida y espiritualidad, el rezo del Santo Rosario frente a esta reliquia, la Misa cantada y luego la imposición y bendición con el mitón a los presentes.

Sermón: El sentido del sufrimiento.



Estimados fieles, el viernes celebramos la fiesta de N. Señora de los Siete Dolores, de la Madre de Dios que sufre en el Calvario. Recordemos, entonces, algunas verdades acerca del sufrimiento.

La primera verdad que conviene recordar es que ES IMPOSIBLE EVITAR EL SUFRIMIENTO.
Cristo dice que vamos a sufrir. ¿En qué lugar de los Evangelios se nos promete una felicidad completa o estable en esta vida?  Al contrario, dice, en el sermón de las Bienaventuranzas: bienaventurados los que sufren en la tierra porque serán felices en el Cielo. ¿Dónde dice que vamos a estar libres de tribulaciones?  Al contrario,  las promete cuando dice: en el mundo tendréis tribulación pero -agrega- ¡ánimo, Yo he vencido al mundo!  Si no podemos evadir el sufrimiento, de lo que se trata, entonces, es de saber llevar la cruz, se trata de saber sufrir. El que quiera venir en pos de de Mí -dice N. Señor- niéguese a sí mismo, tome su Cruz y sígame.

Segunda verdad, consecuencia de la primera: HAY QUE ACEPTAR EL SUFRIMIENTO.

Tengo muchos amigos que dicen amarme, pero que en el fondo me aborrecen porque no aman mi Cruz. Tengo muchos amigos de mi mesa, pero muy pocos de mi Cruz, dice la Imitación de Cristo (II, c 2, n 1). Cabe preguntarnos si vivimos como amigos o como enemigos de la cruz de Cristo. Porque el mundo nos arrastra a buscar siempre el bienestar, la comodidad y el placer, y a evitar y a detestar todo sufrimiento. Si  esta es nuestra actitud habitual, no sabemos sufrir y somos enemigos de la cruz de Cristo.
Se trata de sabe sufrir: una poesía de San Luis María Grignón de Montfort (o citada por él) dice:

Elígete una cruz de las tres del Calvario;
elige con cuidado, ya que es necesario
padecer como santo o como penitente
o como réprobo que sufre eternamente.

Luego, hay 3 maneras de sufrir: como santo sufría Cristo, como penitente sufría Dimas y como réprobo sufría Gestas (el mal ladrón). Los tres sufrían el mismo tormento. De los dos ladrones, de los dos pecadores del Calvario, uno en la cruz se salvó y el otro en la cruz se condenó. Y Cristo en la cruz por la cruz nos salvó.

Sufrimos en justo castigo del pecado original y personal y para ser purificados. Pero a veces nos vemos tentados a preguntarnos ¿por qué a mí? ¿Qué he hecho para merecer tal o cual sufrimiento? Dice Mons. Lefebvre (“La Misa de Siempre”, Ed. Río Reconquista, 201º, pags. 102-106) que algunos católicos se hacen ilusiones pensando del siguiente modo: como soy cristiano, Dios me bendecirá evitándome todo sufrimiento. Pasaré mi vida sin sufrimiento ni sacrificio. Como amo a Dios, no querrá que yo sufra. Si N. Señor Jesucristo nos dio el ejemplo del sufrimiento redentor, tenemos que desear sufrir y sacrificarnos con Él.

Y acá nos encontramos con la tercera verdad, que implica dar un paso más, o mejor, un salto al infinito. Este paso es algo totalmente incomprensible y una locura para los mundanos, pero es un paso de amor heroico para los católicos: HAY QUE AMAR EL SUFRIMIENTO.

Tenemos que llegar a no considerar el sufrimiento como un mal o como un dolor insoportable, sino unir nuestros sufrimientos a los sufrimientos de N. S. Jesucristo. ¿Cómo? No es cosa fácil. No es fácil estar sonrientes y serenos en la Cruz. ¡Pero Cristo no nos pide eso! Desde antes de la crucifixión, Él sufría angustias de muerte en el monte de los Olivos, hasta el extremo de sudar sangre. ¿Cómo hay que hacer, entonces, para unir nuestros sufrimientos a los de Cristo? Responde Mons. Lefebvre: mirando a la Cruz y asistiendo a la Santa Misa, que es la continuación de la Pasión de N.S. Eso es todo lo que Dios nos pide cuando sufrimos: que con sencillez y humildad, y entre sangre, sudor y lágrimas; nos acordemos de él en su Cruz y asistamos con fe al Santo Sacrificio de la Misa, renovación del Sacrificio de Cristo en el Calvario.

Cuando se comprende el sufrimiento -sigo citado a Monseñor- éste se convierte en una alegría y se vuelve un tesoro. Nuestros sufrimientos unidos a los de N. Señor y a los de todos los mártires, a los de todos los santos, a los de todos los católicos, a los de todos los fieles que sufren en el mundo y a la Cruz de N. Señor, se convierten en un tesoro inexpresable e inefable y alcanzan una eficacia extraordinaria para la conversión de las almas y la nuestra.

Y esta es la cuarta verdad y misterio de misterios: ¡el barro se convierte en oro!: EL SUFRIMIENTO DEBE SER AMADO PORQUE UNIDO A LA CRUZ DE CRISTO SE VUELVE REDENTOR.

También sufrimos para salvar almas. Por eso el mundo, hoy más que nunca y cada vez más, odia la cruz de Cristo, odia el sufrimiento que, unido al de Cristo crucificado, adquiere un valor infinito y se hace redentor, porque Cristo nos ha querido redimir a través del sufrimiento.

La Sma. Virgen sufrió un martirio auténtico por medio de la compasión, esto es, por padecer con Cristo. Tened el deseo de sufrir con N. Señor y con la Sma. Virgen -dice Monseñor- para la salvación de vuestra alma y de todas las almas. Decía Mons. Lefebvre que Santa Teresita del Niño Jesús, en su Carmelo –sin hacer nada a los ojos del mundo, crucificada como toda verdadera carmelita-, salvó millones de almas. ¡Millones de almas! Por eso se dijo -y es verdad- que es la santa más grande de nuestros tiempos. En lugar de quejarnos tanto y tan amargamente cuando nos toca sufrir, ¡salvemos almas! ¿Hay algo más noble que eso? Por eso san Luis María Grignión de Montfort, en su “Carta a los Amigos de la Cruz”, dice que nada hay tan necesario, tan útil, tan dulce y tan glorioso como padecer.
Pasa con el sufrimiento como con el agua de las lluvias. A veces llueve: a veces hay que sufrir, quien más quien menos, quien de una forma, quien de otra. Si se deja escurrir el agua de las lluvias, termina en el mar, donde se hace inútil, se pierde. Esto sucede con el sufrimiento que es desaprovechado: no sirve de nada, se pierde. Pero si encauza esa agua y se la embalsa, sirve para regar las plantas y obtener frutos: y este es el sufrimiento que aceptamos y unimos a Cristo sufriente. Que nuestras lágrimas no lleguen al mar, que sean como esa gota de agua que, en la Misa, el celebrante mezcla con el vino que será la Sangre de Cristo. Que nuestras lágrimas no se pierdan, sino que caigan dentro del cáliz y se unan a la Sangre Redentora de N. Señor, por la oración, la comunión y la asistencia al Santo Sacrificio de la Misa.
Encontramos en  Colosenses 1, 24, estas sorprendentes palabras de San Pablo en: Yo, al presenteestoy cumpliendo en mi carne lo que queda por padecer a Cristo por su cuerpo místico, que es la Iglesia. Y Santo Tomás nos explica que no hay que entender estas palabras: lo que queda por padecer a Cristo, en el sentido de que la Pasión de Cristo fue insuficiente para la redención, por lo que necesitaría ser completada con los sufrimientos o pasiones de los cristianos. Tal interpretación sería herética, porque la Sangre de Cristo es suficiente para la redención de infinitos mundos. La verdad es que Cristo y su Iglesia son una persona mística, cuya cabeza es Cristo y cuyo cuerpo es el conjunto de los justos, y Dios dispuso la cantidad de méritos que debe haber en toda la Iglesia, tanto en la cabeza, como en los miembros. Por eso dice: completo en mi carne lo que falta por padecer a Cristo, esto es, a la Iglesia toda, cuya cabeza es Cristo. Faltaba, que así como Cristo había padecido en su cuerpo, así padeciese en San Pablo y en todos los católicos hasta que se acabe el tiempo. Faltan nuestros sufrimientos. ¿Le diremos que no a Cristo?

Estimados fieles: después de N. Señor, quien más ha sufrido en toda la historia, es la Sma. Virgen María. Recurramos cada día a ella mediante el Santo Rosario, que empieza en la Cruz y termina en la Cruz, para que por su intercesión creamos en la luz infinita que se oculta en la oscuridad del sufrimiento cristiano.

¡Ave Maria Purissima!

Mendoza 16 de septiembre del 2012.

Cristero Arzobispo José María González: «No temáis a las engañosas ofertas».


 Jose Maria Gonzalez. Arzobispo de Durango

Nos, hemos sabido, Venerables Hermanos y muy amados hijos, que los insistentes rumores de un posible arreglo entre el Episcopado Mexicano y el Gobierno perseguidor, no fundados en la efectiva derogación de las leyes, han angustiado horriblemente vuestro corazón añadiendo una nueva pena a las incontables que estáis padeciendo. Vuestro instinto cristiano, sin necesidad de hacer grandes reflexiones, os hizo sentir repugnancia e indignación al mirar una vez más al lobo rapaz tomar la piel de oveja y acercarse a los Prelados, representantes de los Apóstoles, para conmover con fingida dulzura a quienes no pudo conmover con rugidos espantosos. Y temisteis que los falsos profetas enviados por el perseguidor hiciesen doblegar a vuestros Prelados con vanas y engañosas ofertas. Pero temisteis sin fundamento. ¿Que no recordáis las palabras de nuestra Carta Pastoral Colectiva del 25 de julio de 1926, cuando ordenábamos la suspensión de cultos? Ahí decíamos, hablando de las leyes persecutorias: «Ante semejante violación de valores morales tan sagrados, no cabe ya de nuestra parte condescendencia ninguna. Sería para nosotros un crimen tolerar tal situación y no quisiéramos que ante el Tribunal Divino nos viniese a la memoria aquél tardío lamento del Profeta: Ay de mí porque callé. Por esta razón, siguiendo el ejemplo del Sumo Pontífice, ante Dios, ante la Humanidad Civilizada, ante la Patria, protestamos contra ese decreto… Contando con el favor de Dios y con vuestra ayuda, trabajaremos porque ese decreto y los artículos de la Constitución sean reformados, y no cejaremos hasta haberlo conseguido».
¿Y creéis que íbamos a olvidar esas palabras y a tener hoy por aceptable lo que ayer tuvimos por indigno? ¿No recordáis que el mismo Sumo Pontífice nos enviaba un mensaje que decía: «Santa Sede condena la Ley, a la vez que todo acto que signifique o pueda ser interpretado por el pueblo fiel como aceptación o reconocimiento de la misma Ley».  ¿Y creéis que nosotros los Prelados Mexicanos que nos hemos abandonado en los brazos del Papa y que nos gloriamos de obedecer sin discutir sus disposiciones, íbamos a pasar sacrílegamente sobre semejante condenación pontificia? ¿No recordáis que a raíz de la suspensión del culto, un día en que circuló rumor de arreglos que dejaban en pie las abominables leyes persecutorias, el Sumo Pontífice nos cablegrafió diciendo que nos mantuviéramos en la actitud asumida por todo el mundo.
De entonces acá el furor de los perseguidores no ha tenido límite. La sangre de los cristianos ha corrido a raudales, mezclada la de los sacerdotes con la de los jóvenes, la de las doncellas con la de los ancianos. ¡Sangre bendita, que hizo brotar por todas partes cristianos nuevos, rejuvenecidos, valerosos, invencibles! ¿Y creéis que después de tanta sangre y de tantas lágrimas, de tantos heroísmos y de tantos sacrificios íbamos a ser nosotros los que cerráramos las puertas a la plena victoria de Cristo? Si tal hiciéramos, nuestros mártires y nuestros héroes se levantarían de sus tumbas para reclamarnos el despilfarro de sangre gloriosa…
¡No y mil veces no! Nuestra fe de católicos, nuestro deber de Prelados, nuestra dignidad, el respeto que debemos a las víctimas, el puesto que hemos conquistado ante el mundo, y finalmente la conciencia que tenemos de nuestra fuerza moral y espiritual, que centuplica nuestra fuerza física, todo nos hace repetir día por día, momento por momento, las palabras de la Carta Pastoral Colectiva: «Trabajaremos por que ese decreto y los artículos antirreligiosos de la Constitución sean reformados, y no cejaremos hasta haberlo conseguido». Nuestro non possumus se mantiene en pie, y se mantendrá hasta el fin, pues ayudados de la gracia de Dios, estamos dispuestos a morir en el destierro, antes que dar un paso atrás en la actitud que hemos asumido. Ya no estamos dispuestos a confiar ni en disimulos ni en promesas. Tenemos en mucho la libertad de la Iglesia, la paz de México y el bien temporal de nuestros hijos para hacerlos depender de unos hombres que tantas veces nos han engañado y que no han sabido cumplir los compromisos firmados por su Cancillería. Nos referimos al compromiso que como Ministro de Relaciones contrajo y firmó el Sr. Aarón Sáenz, con acuerdo del Sr. Obregón, entonces Presidente de la república, con su Eminencia el cardenal Gasparri, Secretario de estado de Su Santidad Pío XI. Por eso decimos que es imposible aceptar arreglos que no estén fundados, cuando menos, en la derogación efectiva de las leyes persecutorias.
Sí, nuestro non possumus se mantiene en pie, y se mantendría aunque todas las circunstancias nos anunciaran la derrota. Más, ¿quién piensa en derrota en los momentos actuales?, ¿quién piensa en derrota cuando la atenta observación de los acontecimientos nos hace repetir con mayor firmeza las palabras del Profeta:‘Exulya satis, filia Sion; jubila, filia Jerusalem; ecce Rex tuus veniet tibi justus et salvator’ (Zach. IX, 9) ‘¡Oh hija de Sión!: Regocíjate en gran manera; salta de júbilo ¡oh hija de Jerusalén!: He aquí que a tí vendrá el rey, el Justo, el Salvador’.
Ánimo, pues Dios está con nosotros, y se muestra visiblemente donde los católicos cumplen dignamente con su deber, donde los católicos están perfectamente penetrados de que son hijos de una Iglesia que Jesucristo hizo libre y no sujeta a ningún poder terreno, y donde están plenamente convencidos de que no hay medio ninguno de asegurar la libertad de la Iglesia, la paz de la Nación, y su bienestar temporal mismo, si no es la derogación efectiva de las leyes que se invocan a todas horas para conculcar los derechos más sagrados y cometer los sacrilegios más horrendos. Levantad, pues, vuestro ánimo, mis muy amados hijos, y abrid vuestro corazón ampliamente a la esperanza.
En nuestra Carta Pastoral Colectiva en que ordenábamos la suspensión del culto, os recomendábamos las palabras de N. S. Jesucristo a sus Apóstoles, pronunciadas la víspera de su Pasión: He aquí que subimos a Jerusalén, en donde el Hijo del Hombre será entregado, condenado a muerte, flagelado, crucificado, y al tercer día resucitará. Ahora, hijos amados, la Iglesia de México, ha entrado ya a Jerusalén, ha padecido tristeza mortal en el Huerto de los Olivos, ha presenciado las traiciones de los miserables Judas, ha visto a los Pilatos lavarse las manos y excusarse con la ley o con el mandato del César. Hoy se encuentra en pleno Calvario; pero el sacrificio está consumado ya. El día de la Pascua se acerca. Ya los ángeles preparan sus cantos de triunfo, para asistir a la resurrección gloriosa, y para cortejar a Nuestro Rey y Salvador Jesús, que se acerca ya a enjugar vuestras lágrimas y a daros en premio la libertad que habéis merecido con vuestros sufrimientos.

Dada en roma, fuera de la Puerta Flaminia, el 7 de octubre de 1927, fiesta del Smo. Rosario.

Jose María, Arzobispo de Durango.

Pbro. David G. Ramírez, Srio

Visto en el Blog Ecce Chrisianvs.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La nueva exégesis y el Cardenal Martini.



Reproducimos un artículo interesante de la bitácora “Ex Orbe” sobre los nuevos congresos bíblicos y su alejamiento de la verdadera exégesis católica, y su vinculación con el recientemente fallecido Cardenal Martini, quién sostenía esas tésis de crítica bíblica.


Congresos, exegéticas, biblias y Martini (q.e.p.d.)

Para este próximo lunes 3 de Septiembre, se anuncia en Sevilla el 3er. Congreso Bíblico Internacional. No me he molestado en buscar datos sobre el 1º y el 2º, porque deben haber sido parecidos a este 3º, que se presenta con este programa de temas, intervenciones y protagonistas:

Desde la presentación - ese título, ese lenguaje, ese discurso - se prevé el estilo, el contenido y el desarrollo. Los españoles que están son conocidos, unos más que otros. De los extranjeros me suena alguno. Sin más profundidades, el programa anunciado ya suscita alguna alarma. Por ejemplo:

3ª) ponencia.- Lo femenino y el Dios de la Biblia: Dra. Dña. Elsa Támez,
Profesora emérita de la Universidad Bíblica Latinoamericana
La doña Elsa Támez parece ser una buena pieza: Feminista militante, del ámbito de la teología de la liberación, muy instruída y reconocida (lean este perfil de la susodicha). No sé qué pueda decir que resulte aprovechable, rectamente formativo para un católico.

Otro participante, artista invitado, James Dunn, protestante, metodista escocés:

5ª) ponencia.- Dios y la cristología del Nuevo Testamento: Dr. D. James Dunn, Profesor del Departamento de Teología y Religión, en la Universidad de Durham
Y para que se hagan una idea de lo que pueda decir el de la 1ª) ponencia, echen una ojeada a esta pequeña controversia en una web suscitada por las tesis del tal Ronal S. Hendel.
Con estas tres catas, entenderán Uds. cuán poco bueno puede ser el fruto de ese congreso bíblico. No se recogen higos de los zarzas. Etc.

¿De dónde esta situación, cómo hemos llegado a estos límites? Aunque parezca mentira, remotamente, las raíces viciadas se encuentran en una institución creada por San Pio X, el Papa antimodernista fundador del Pontificio Instituto Bíblico, punto neurálgico de los estudios bíblicos católicos. Si el Bíblico está bien y forma bien, los biblistas católicos saldrán bien formados y formarán a su vez bien a los estudiantes de Sagrada Escritura, que a su vez podrán tener buenos conocimentos bíblicos a la hora de predicar y formar a los fieles. Esta es la cadena, una cadena viciada en su principio porque el Pontificio Instituto Bíblico padece una alarmante des-catolización.
El pontificado de Pio XII marca una frontera. Después del venerable Papa Pacelli, muchas cosas que estaban contenidas se desbordaron y siguieron un proceso de crisis/descomposición que el Vaticano IIº alentó y el post-concilio extremó. El Bíblico del P. Fonck, primer rector, bajo Pio X, no es ya la misma institución en tiempos del rector Agostino Bea, y mucho menos bajo Carlo María Martini. Siendo, desde el principio, un encargo encomendado por S. Pio X a los jesuítas, el centro de estudios bíblicos parece haber degenerado a la par que la Compañía. Pio X jamás pudo imaginar que antes que transcurriera un siglo desde su fundación, en el Bíblico sentaran cátedra las peores tesis y autores del modernismo que el Papa pretendía extinguir.


El difunto cardenal Martini podría sintetizar el perfil de los biblistas del Bíblico: Erudición y escepticismo, pasión por la Escritura y desapego dogmático. Una ambigua exégesis, dubitante, más afín a la arqueología bíblica y la metodología histórico-crítica que a la tradición exegética católica. El Bíblico de Martini y sus sucesores depuso a San Jerónimo y San Agustín y encumbró a los escrituristas protestantes y des-católicos. Ese congreso que empieza mañana en Sevilla sirve para hacerse una idea de la situación: Neta degeneración de una exégesis en manos de sacerdotes que dudan y de eruditos que no creen.
Sin identificarme en absoluto con los postulados del fundamentalismo de raíz protestante, tengo contínuamente que confesar como sacerdote católico la fe en la Escritura, en la que creo, por encima de autores, metodólogos histórico-críticos y pseudo-comentaristas. Yo creo toda la Biblia, desde Adán a Juan Evangelista, tal y como la Palabra de Dios escrita ha sido transmitida y recibida por y en la Iglesia Católica, sin quitar una coma ni añadir un punto.
Por esto me repugnan sentencias como la acuñada por Martini: “Cada uno guarda en sí a un creyente y a un no creyente que se interrogan recíprocamente”. No entiendo la fe como perpetua y sistemática oposición interior de fuerzas antagónicas. Tampoco comprendo que un exegeta que debe estudiar y exponer el Texto Sagrado para ilustrar y confirmar la fe de los fieles promueva la crítica como método y proponga la duda como virtud.
El Cardenal Martini, desde su currículum, se fue perfilando como una ambigua figura de nuestra Iglesia: Arrogante en la pose e inestable en sus guiños, sólido en su formación e inquietante en sus declaraciones, supuesto bastión de la cultura católica y acomodado contertulio de la post-modernidad, muy aplaudido.
La misma vanguardia des-católica que le alaba traza una sombra en torno suyo, porque hay luces que remarcan más lo oscuro que la claridad.
No tenía intención de hablar de difunto Cardenal Martini, que gloria haya, pero he aquí mi reflexión en vísperas de ese cogreso bíblico que haría las delicias de Don Carlo María y que nos infunde profunda inquietud a los católicos conscientes, que no creemos en las biblias de los congresos sino en la Sagrada Escritura, que veneramos.

+T.
Visto en el Blog Ex Orbe.

Cardenal Carlo Martini: Si no fue masón de alto grado, fue filomasón.




Martini: Raffi (GOI*), adiós a un hombre de diálogo, de gran expresión de la Iglesia-Palabra

“Un hombre de diálogo y de cultura profunda, que ha sido capaz de hablar a la gente joven y estaba siempre abierto a la discusión y el cambio. Una espiritualidad fuerte, gran expresión de la Iglesia Palabra, es decir, el” kerigma “que está más allá de la estructura y Convención”. Gustavo Raffi, Gran Maestro del Gran Oriente de Italia, recuerda así al cardenal Carlo Maria Martini, quien falleció hoy a la edad de 85 años.

“Creía en el ecumenismo y el diálogo con la sociedad civil y con otras religiones, empezando por el judaísmo -Raffi continúa- y será extrañada por los creyentes y no creyentes su gran humanidad y el ejemplo de una reflexión que ha afrontado los grandes temas de la vida humana. En todo caso -dijo el Gran Maestro- siempre ha sido capaz de mirar a los ojos del otro, en busca de la verdad”.

Roma, la Villa Vascello 31 de agosto 2012

Nota:

* GOI = Gran Oriente de Italia (Masonería)

(**) NOTA: El blog “Página Católica” hace esta atinada observación al mismo:

“Es evidente que el gran maestre juega con la palabra Chiesa-Parola, Magisterio Eclesial o de la Iglesia, para referirse a un Magisterio de los Magisterios que estaría por arriba del Magisterio del Papa y de los Obispos en comunión con él (el magisterio de las estructuras y convenciones), del cual habría sido profeta Martini.
En otras palabras, lo que enseña el Verdadero Magisterio mediante la Jerarquía de la Iglesia (según los masones) no es la verdad. La verdad (según ellos) la dicen los amigos de la Masonería.
Notemos cómo los masones destacan sobre todo el diálogo con el Judaísmo. ¿Por qué les importará tanto?

Finalmente fijémonos en la última frase, que es una perfecta definición del falso ecumenismo. El cardenal Martini, debió ser maestro de la Verdad, es decir, debió enseñárselas a los demás, no buscarla con ellos como si no la poseyera completa.
V. Concédele, Señor, el descanso eterno.
R. Y brille para él la luz que no tiene fin.

Jorge Soley comentó en su blog de “Religión en libertad”: “Por honestidad intelectual y amor a la Iglesia, que no nos vendan como (buenos) reformadores a quienes han demolido la Casa del Padre”.

Ante estos hechos, el título del blog de Manuel Morillo resulta muy inquietante: “Cuando un pésame es más clarificador que un dictamen de la Congregación para la Doctrina de la Fe” que puede entenderse también así, como lo clasificó otro blog: “Dime quien te alaba y te diré quién eres”.

Oremos por su alma.

Afirma el blog santaipecadora.blogspot.com.ar:

Hoy se dan cuenta que el Cardenal  Carlo María Martín tenía un alto grado dentro de la Masonería Italiana. 

Durante sus funerales, que por cierto cargados de signos y símbolos masones se hicieron presentes hombres influyentes de la Masonería…
Habría que preguntarse qué entiende el gran maestre como  Magisterio Eclesial, cuando en la iglesia se le llama Magisterio de la Iglesia, acaso es otro magisterio que está por encima del magisterio  que todos conocemos?

Hemos de entender que el Magisterio de la Iglesia enseñado por el Papa y los Obispos en comunión con el  la Masonería no está de acuerdo, y siempre han afirmado que no es la verdad. Además destaca el dialogo con el judaísmo y es bueno recordar que los masones  han sido fieles amigos de los judíos-sionistas.


Todos estos signos  y símbolos deja mucho de qué hablar y sobretodo  dan a entender de la importante figura que representaba el Cardenal Martini  para la Masonería italiana, y eso solo podría ser en el caso de que el Cardenal tuviera un grado 33 o cercano al 33.

No es de asustarse, Catalina Emerich hace poco más de un siglo ya lo había dicho sobre la filtración de la Masonería en las cúpulas eclesiásticas.