jueves, 4 de julio de 2013

Mons. Lefebvre denuncia la masonería infiltrada en la Iglesia.

Breve audio en francés de la denuncia de Mons. Marcel Lefebvre a la masonería infiltrada en la Iglesia:

¿Qué hay que decirles a los hombres?


Queridos amigos,

Esta cuestión ha mantenido toda su actualidad, y hasta se volvió candente en estos últimos tiempos.

¿Qué hay que decirles a los hombres? ¿Qué lenguaje hay que tener…

-ante las autoridades romanas, cuando nos hacen gestos de benevolencia?

-ante esa franja indefinible de católicos “conciliares” de tendencia conservadora?

-ante el hombre de la calle que ya no tiene más fe, ni ley?

A primera vista, se presentan ante nosotros dos soluciones. La primera es la del doberman que aúlla ante todo lo que se mueve, y muerde al primer extraño que llega. Es la posición belicosa del que alrededor de sí no ve más que enemigos, y que les lanza sin cesar todos los insultos del diccionario. Esta actitud, de un antiliberalismo primario y autosuficiente, se encuentra a veces, pero no es de hecho la de la mayoría, y no nos parece que sea la más peligrosa.
Un segundo estado de espíritu es el más difundido, y parece imponerse como una moda: es el de la diplomacia. Como algunos católicos conciliares, bastante numerosos se nos dice, nos manifiestan un cierto interés por la Tradición, no hay que espantarlos con un lenguaje polémico: tratemos de conmoverlos con una actitud conciliatoria. Debemos mostrarles que no somos tan malos como se les quiere hacer creer que somos. Hablemos un lenguaje que entiendan. Pongamos a la luz lo que hay de bueno, o por lo menos de soportable, en ellos, sin focalizarse sobre sus errores. Busquemos ante todo ser vistos y escuchados, y agradar.
Las dos actitudes que presentamos aquí de una manera voluntariamente caricaturesca contienen ambas una gran parte de verdad. Con la primera hay que afirmar que el modernismo (liberalismo, naturalismo, etc…) sigue siendo el gran enemigo de la Iglesia y de las almas, y que hay que combatirlo abiertamente. Con la segunda, debemos saber que sólo la bondad puede tocar los corazones y abrir un camino a la verdad en los espíritus falseados por los prejuicios. Esta actitud parte de un buen sentimiento: hay que ser misionero, y entonces afable.
Esta segunda actitud, sin embargo, no deja de constituir un peligro. Un sacerdote de la Fraternidad San Pío X decía con razón en los años 1987-1989: “La diplomacia y la fe son incompatibles”.
La proposición aparece provocante, pero contiene una gran parte de verdad.
La diplomacia conduce necesariamente a ciertas concesiones. Para obtener mucho, debo ceder un poco (o hasta mucho). Ahora bien, en las cosas de la fe, no se puede ceder algo, “ni una iota”, como dice Nuestro Señor.
El diplomático debe hablar con el lenguaje de su interlocutor. Pero en el campo de la verdad, hablar el lenguaje del otro ya a menudo es una concesión a las ideas. ¿Qué hacer entonces? ¿Estamos obligados a elegir entre un antiliberalismo excesivo (el famoso “celo amargo”) y el camino tan peligroso y a menudo mundano de la “diplomacia”? No; por encima de estas dos actitudes, hay una tercera, que contiene como en una síntesis superior el bien que presentaban las dos primeras. Esta tercera vía que fue inaugurada por Nuestro Señor y fue practicada sin cesar por la Iglesia, es la de la predicación abierta y simple de la fe.
¿Qué hay que decirles a los hombres? Lo que San Pablo les decía a los judíos y a los paganos de su tiempo: que Jesús es Dios, y que deben convertirse. Fue el lenguaje simple y directo del Santo Cura de Ars en su siglo cientificista, fue también el de Monseñor Lefebvre. Lo que conmueve a las almas es la predicación de los nombres de Jesús, de María, y de las grandes verdades de la fe, donde estas palabras son claramente definidas y explicadas.
Las dos primeras actitudes que hemos mencionado proceden de un gusto insuficiente por la verdad y la luz. Se definen demasiado en función del error o del parecer. Ojalá la misericordia divina nos guarde en el amor de la verdad y en la verdad del amor.

R.P. Jean Dominique, O.P., Revista Iesus Christus Nº 79, Enero/Febrero de 2002. Visto en Syllabus.

Discurso de Francisco a una delegación del comité judío internacional.


Tomamos de la misma página oficial de la Santa Sede este discurso de Francisco a una delegación del comité judío internacional.

[Vatican.va - 24-06-2013]

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A UNA DELEGACIÓN DEL COMITÉ JUDÍO INTERNACIONAL PARA CONSULTAS INTERRELIGIOSAS

Sala de los Papas
Lunes 24 de junio de 2013
                           

Queridos hermanos mayores,
Shalom!

Con este saludo, apreciado para la tradición cristiana, me complace dar la bienvenida a la delegación de los responsables del «Comité judío internacional para consultas interreligiosas» (International Jewish Committee on Interreligious Consultations).

Dirijo asimismo un cordial saludo al cardenal Koch, igual que a los demás miembros y colaboradores de la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo, con la que mantenéis un diálogo regular desde hace más de cuarenta años. Los veintiún encuentros celebrados hasta hoy han contribuido ciertamente a reforzar la comprensión recíproca y los vínculos de amistad entre judíos y católicos. Sé que estáis preparando el próximo encuentro, que tendrá lugar en el mes de octubre en Madrid y que tendrá como tema: «Desafíos a la fe en las sociedades contemporáneas». ¡Gracias por vuestro compromiso!

En estos primeros meses de mi ministerio he tenido ya la posibilidad de encontrar a ilustres personalidades del mundo judío; sin embargo, ésta es la primera ocasión de conversar con un grupo oficial de representantes de organizaciones y comunidades judías, y por este motivo no puedo dejar de recordar lo solemnemente afirmado en el n. 4 de la declaración Nostra aetate del Concilio Ecuménico Vaticano II, que representa para la Iglesia católica un punto de referencia fundamental respecto a las relaciones con el pueblo judío.

A través de las palabras del texto conciliar, la Iglesia reconoce que «los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los patriarcas, en Moisés y los profetas». Y, en cuanto al pueblo judío, el Concilio recuerda la enseñanza de san Pablo, según el cual «los dones y la llamada de Dios son irrevocables», y además condena firmemente los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones de antisemitismo. Por nuestras raíces comunes, ¡un cristiano no puede ser antisemita!

Los principios fundamentales expresados por la mencionada Declaración han marcado el camino de mayor conocimiento y comprensión recíproca recorrido en las últimas décadas entre judíos y católicos, camino al que mis predecesores han dado un notable impulso, ya sea mediante gestos particularmente significativos como a través de la elaboración de una serie de documentos que han profundizado la reflexión acerca de las bases teológicas de las relaciones entre judíos y cristianos. Se trata de un itinerario por el cual debemos sinceramente dar gracias al Señor.

Ello, sin embargo, representa solamente la parte más visible de un vasto movimiento que se llevó a cabo a nivel local en todo el mundo y del que yo mismo soy testigo. A lo largo de mi ministerio como arzobispo de Buenos Aires —como indicó el señor presidente— he tenido la alegría de mantener relaciones de sincera amistad con algunos exponentes del mundo judío. A menudo hemos conversado acerca de nuestra respectiva identidad religiosa, la imagen del hombre contenida en las Escrituras, las modalidades para mantener vivo el sentido de Dios en un mundo en muchos aspectos secularizado. Me he confrontado con ellos en varias ocasiones sobre los desafíos comunes que aguardan a judíos y cristianos. Pero sobre todo, como amigos, hemos saboreado el uno la presencia del otro, nos hemos enriquecido recíprocamente en el encuentro y en el diálogo, con una actitud de acogida mutua, y ello nos ha ayudado a crecer como hombres y como creyentes.

Lo mismo ha sucedido y sucede en muchas otras partes del mundo, y estas relaciones de amistad constituyen en ciertos aspectos la base del diálogo que se desarrolla a nivel oficial. Por lo tanto, no puedo dejar de alentaros a continuar vuestro camino, buscando, como estáis haciendo, involucrar también en ello a las nuevas generaciones. La humanidad tiene necesidad de nuestro testimonio común a favor del respeto de la dignidad del hombre y de la mujer creados a imagen y semejanza de Dios, y en favor de la paz que, en primer lugar, es un don suyo. Me agrada recordar aquí las palabras del profeta Jeremías: «Pues sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza» (Jer 29, 11).

Con esta palabra: paz, shalom, quisiera concluir también mi intervención, pidiéndoos el don de vuestras oraciones y asegurándoos la mía. ¡Gracias!

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miércoles, 3 de julio de 2013

“Me sorprendió la gran amistad que el Papa Francisco tiene con el pueblo judío”.


Los medios de comunicación de la comunidad judía, en este caso la Jai, 02-07-2013, continúan su campaña a favor del nuevo Papa Francisco.

[Jai – 02-07-2013]

MEDIO ORIENTE

“Me sorprendió la gran amistad que el Papa Francisco tiene con el pueblo judío”

NJ/JAI - Henrique Cymerman, prestigioso periodista de origen portugués que actualmente reside en Israel, dialogó con Radio Jai acerca de las negociaciones entre Israel y la Autoridad Palestina, la figura del presidente israelí Shimon Peres, y de su visita al Papa Francisco.

En diálogo con Radio Jai, Cymerman analizó el panorama relativo a las negociaciones entre Israel y los palestinos. “Hubo una reunión entre (Binyamin) Netanyahu y (Yair) Lapid en la que decidieron jugar la carta de la negociación” adelantó Cymerman, quien además recalcó que John Kerry, secretario de Estado de los Estados Unidos, está en esa misma sintonía. “Hay que tener paciencia para ver lo que pasa, pero el intento es serio”, reconoció.

A su vez, Cymerman hizo hincapié en lo que sucede del otro lado, por lo que aseguró: “Veo una debilidad importante en Palestina”. La división, remarcó, es entre Gaza y Cisjordania: “A Abbas (presidente de la Autoridad Palestina) le gustaría negociar, pero tiene el problema que del otro lado está Hamas (que gobierna Gaza), que está pasando por un momento difícil, sobre todo por lo que le ocurre a los Hermanos Musulmanes en Egipto”.

Con respecto a la delicada situación que atraviesa la gestión del mandatario egipcio Mohamed Morsi, el periodista explicó que el gobierno “está tambaleando y por eso, Hamas está paralizado”. “Puede que lo de Egipto sea un cataclismo en Medio Oriente”, vaticinó.

Por otro lado, Cymerman contó la experiencia de haber visitado al Papa Francisco en el Vaticano. La visita tuvo como intermediario al rabino Abraham Skorka, íntimo amigo de Jorge Bergoglio. Skorka convenció al Sumo Pontífice de realizar el encuentro y de que hable frente a las cámaras, algo inédito para un Papa: “El objetivo era que Francisco diese un mensaje de paz al pueblo de Israel”.

El encuentro se realizó en la propia residencia del Papa. “Había preparado una comida kosher para el rabino Skorka. Luego nos llevó al comedor y allí comimos”, contó. Además, Cymerman detalló algunos aspectos de los sentimientos de Bergoglio hacia el judaísmo: “Me sorprendió la gran amistad que tiene el Papa Francisco hacia el pueblo judío”. Incluso, reveló una frase que el propio Bergoglio le dijo durante la visita: “Dentro de cada cristiano hay un judío”.

Cymerman anticipó que “el Papa podría venir a Israel en el 2014” y aseguró que su mandato “podría marcar un hito en las relaciones entre el Vaticano y el Estado de Judío”.


Por último, el periodista hizo alusión a Shimon Peres, presidente de Israel, quien recientemente cumplió 90 años: “Es el único israelí que puede reunir a la élite mundial. Es un gran estadista, hizo mucho por el Estado”.

martes, 2 de julio de 2013

No soy, como no dejan de escribir, “El jefe de los Tradicionalistas”.


Nos cansamos de escuchar el mote de “lefebvristas” o de “lefebvrianos”. Mons. Marcel Lefebvre, habla de esta cuestión vinculada a la prensa que se ha dedicado en su época a inventar esta equívoca etiqueta. Monseñor responde:

“Ante todo debo disipar un malentendido, para no tener luego que volver a él: no soy un jefe de movimiento y aún menos el jefe de una iglesia en particular. No soy, como no dejan de escribir, “el jefe de los tradicionalistas”. Hasta se ha llegado a decir que ciertas personas son “lefebvristas”, como si se tratara de un partido o de una escuela. Aquí hay un equívoco verbal.
No tengo doctrina personal en materia religiosa. Toda mi vida me atuve a lo que me enseñaron en el seminario francés de Roma, es decir, la doctrina católica según la transmisión que de ella hizo el magisterio de siglo en siglo desde la muerte del último apóstol, que marca el fin de la Revelación.
En esto no debería haber un alimento apropiado para satisfacer el apetito de lo sensacional que sienten los periodistas y a través de ellos la actual opinión pública.
Sin embargo, toda Francia se conmovió el 29 de agosto de 1976 al enterarse de que yo iba a decir misa en Lille. ¿Qué había de extraordinario en el hecho de que un obispo celebrara el Santo Sacrificio? Tuve que predicar ante una gran cantidad de micrófonos y cada una de mis palabras era saludada con estrépito. Pero, ¿decía yo algo que no hubiera podido decir cualquier otro obispo?
¡Ah! Aquí está la clave del enigma: desde hace varios años los otros obispos ya no dicen las mismas cosas.
¿Se los ha oído hablar acaso a menudo del reino social de Nuestro Señor Jesucristo, por ejemplo?
Mi aventura personal no cesa de asombrarme: esos obispos, en su mayor parte, fueron mis condiscípulos en Roma, se formaron de la misma manera. Y de pronto yo me encontraba completamente solo. Ellos habían cambiado, ellos renunciaban a lo que habían aprendido. Yo no había inventado nada nuevo, continuaba en la línea de siempre”.

Mons. Marcel Lefebvre, tomado de “Carta abierta a los católicos perplejos”. Cita tomada del Blog Argentinidad.

Francisco: “Dentro de cada cristiano hay un judío”.


[La Vanguardia – 26-06-2013]

HENRIQUE CYMERMAN
Jerusalén Corresponsal

“Dentro de cada cristiano hay un judío”

El Papa habla de ecumenismo con su amigo el rabino Skorka y 'La Vanguardia' en su residencia de Santa Marta | “El papa Francisco es un revolucionario”, afirma el rabino Skorka | “Por favor rezad por mí. Lo necesito”, nos pide, también a nosotros, su Santidad | Skorka: “Es probablemente el mejor amigo del pueblo judío en la historia del Vaticano” | Y con los palestinos: “Pero que nadie piense que no tendrá una postura ecuánime ante el conflicto”


Francisco junto a Skorka (izquierda) y Cymerman (derecha) LVE

“La amistad entre el rabino Abraham Skorka y yo es un ejemplo de que el diálogo en el mundo es posible y que la amistad es posible. Ese es mi principal mensaje”, declaró a La Vanguardia el papa Francisco, tres meses después de su elección como jefe de la Iglesia católica. El rabino argentino, con el que le une una larga y estrecha amistad, contestó al Pontífice: “Ese es el mejor de los mensajes que podemos dar. Y que algún día se pueda juntar a Roma y a Jerusalén en una nueva realidad de paz”.

El pasado abril, este corresponsal dio una serie de conferencias en Buenos Aires sobre Oriente Medio. Al final del acto principal me hicieron una pregunta que me dejó estupefacto: “¿Te gustaría encontrarte con el papa Francisco en el Vaticano? Ambos queremos hacer la revolución”. Era Skorka, jefe del seminario rabínico conservador judío de Buenos Aires y líder de la comunidad Bnei Tikva. Pocos entienden tan bien la forma de pensar del Francisco como este judío argentino.

Su relación empezó en 1990, en un acto en el que se conmemoraba la independencia de Argentina. El rabino y el actual Papa, que en esos años se convertiría en arzobispo de Buenos Aires, se dieron la mano. “El momento clave en nuestra relación fue cuando todo empezó con un chiste de Jorge Mario Bergoglio. Yo quería saludarle y comentarle una cuestión teológica de su discurso, pero él, que es un acérrimo seguidor del equipo de fútbol San Lorenzo y que sabía que yo soy del River, me miró con cara muy seria y me dijo: 'Según parece, este año ustedes van a comer cazuela de gallina'. Y es que los fans del River son llamados gallinas, ya que durante un cuarto de siglo no tuvieron mucho éxito... En este chiste había un mensaje y era que al arzobispo no le gustaban los protocolos y que su puerta estaba abierta”, cuenta Skorka.

El día en que Bergoglio fue elegido Papa, el rabino y su esposa lo seguían por televisión: “Todo el tiempo yo le decía a mi mujer: 'Mi amigo Jorge Mario va a ser Papa'. Y ella decía: '¡No, no, no puede ser!', como diciendo: '¡Pobre, ya tiene muchos años! ¡Ya hizo mucho!'. Pero yo insistía: 'No, él va a ser', un poco en broma y mucho en serio. No me extrañó, pero me sacudió el corazón, la mente y el corazón”.

Al día siguiente, el móvil del rabino sonó en la calle, en Buenos Aires, y al otro lado escuchó la voz de su amigo. “Hola, rabino Abraham. Estoy en el Vaticano y no me dejan volver”, le dijo con humor el Papa. Bergoglio que pensaba que pronto se iría a una casa de retiros, pero el destino quiso algo distinto. Aunque el rabino insiste: “Cada broma en él tiene un doble sentido. Es una persona realmente humilde. Hay mucha gente que me dice: ¿Él se hace o es?. Él es. No hay una cuestión hipócrita en él”.

Días después de la conferencia, el rabino llamó a este corresponsal para comunicar que el Papa nos esperaba el 13 de junio, fecha en la que se cumplían tres meses de la fumata blanca. Incrédulo aún, nos encontramos en Castel Gandolfo, en la residencia de verano del Pontífice. Allí, Skorka y diez rabinos más participaban en un congreso judeocristiano con 20 sacerdotes de todo el mundo bajo el patrocinio de Francisco. De allí partimos en coche hacia el Vaticano y, por el camino, bromeé con Skorka acerca de la confluencia de varios argentinos en puestos de éxito, como el nuevo Pontífice, la reina Máxima de Holanda o Leo Messi. “Es una cuestión paradójica -respondió-. En Argentina hay mucha gente brillante. Lo puedo decir por mi querido amigo, el papa Francisco; brillante también en deporte, como Messi... Lo que no logramos hacer son equipos brillantes. O sea, una sociedad donde el brillo de cada uno pueda asociarse con el brillo del otro y crear una sociedad maravillosa, plena de brillo. En eso no somos buenos, todavía”.

Al llegar al Vaticano, pregunté al rabino si había entregado a alguien los nombres y datos de los que le acompañábamos. “No, el Papa me dijo cómo llegar y eso es todo. Él sabe que vengo contigo”. Al entrar en el Vaticano, la Guardia Suiza nos paró. “Tenemos una cita personal con el Papa”, dijimos. “¿Usted también?”, me preguntaron. “No, yo soy periodista, pero acompaño al rabino”. Normalmente, los periodistas no entran en la casa de Santa Marta, donde vive el Santo Padre, pero tras hacer una llamada se abrieron las puertas de par en par y nos invitaron a entrar. Así ocurrió en dos puestos de control más, hasta llegar al hogar del papa Francisco.

Nos hicieron esperar en un sala y, de repente, surgió una figura amable y humilde, con una simple cruz de plata al pecho y despojada de los clásicos ornamentos dorados y zapatos rojos. Tras abrazarse largamente con el rabino y saludarnos uno a uno, dijo: “Queridos amigos, bienvenidos. ¡Qué alegría! Bendito sea Dios y ojalá traiga la paz”. Y añadió: “Nuestra amistad que dura ya tantos años y es tan profunda es la prueba de que el dialogo entre religiones y seres humanos es posible”. A lo lejos nos seguía un cardenal que observaba con curiosidad y sorpresa.

El Papa y Skorka se retiraron a comer y yo esperé el final de su encuentro. A los pocos minutos apareció el Pontífice exclamando: “¡Me acabo de enterar de que ustedes esperan al rabino! Por favor, acompáñenme para que les den algo de comer en mi comedor”. Y guiñando el ojo añadió: “¡Aunque sea un sándwich!”.

“¿Y usted nos lleva?”, pregunté mientras caminábamos por los pasillos de la residencia entre las caras sorprendidas de los residentes de Santa Marta. “Les invito a comer. Son vicios de párroco”, comentó el Papa.

Tras felicitarle por la clasificación de su equipo de toda la vida, el San Lorenzo, para la copa de Sudamérica, él, que aún no conocía la noticia, se entusiasmó por momentos y contestó: “Llevo siempre su foto en la camisa, sobre el corazón”. Y añadió: “El otro día vi a un adepto de mi equipo en la plaza de San Pedro y le hice la señal de tres a cero, que fue el resultado de la victoria de nuestro club”.

Entramos en el comedor, en el que Francisco comparte mesa con sacerdotes de todos los rangos y países, y pidió a las monjas que se ocuparan de nosotros y nos dieran de comer. Las miradas sorprendidas de los comensales demostraban, una vez más, que para algunos no es fácil acostumbrarse al cambio de estilo en la era de Francisco, a este fin del papado medieval (sobre todo si se compara con su predecesor, Benedicto XVI, que no se movía de un sitio a otro sin estar acompañado por su séquito).

Desde el momento en que se conocieron en Buenos Aires, el entonces arzobispo Bergoglio y el rabino Skorka se fueron acercando gradualmente y empezaron a encontrarse varias veces al mes. Debatían cuestiones teológicas, sobre las relaciones entre judaísmo y cristianismo, la forma de luchar contra el fanatismo y el antisemitismo y temas de actualidad mundial. “A menudo el arzobispo venía a verme a mi comunidad en metro. Él siempre quiere estar junto a la gente y, cuidado, eso a veces le exponía e incluso recibía insultos. Y sin embargo siempre viajaba en metro”, destaca el rabino. A lo largo de los años, ambos decidieron plasmar sus diálogos y opiniones en un libro conjunto, Sobre el cielo y la tierra, en el que debaten cuestiones como Dios, el diablo, el fundamentalismo, la muerte, el divorcio, conflictos como el árabe-israelí y el holocausto.

Sobre el holocausto, el Papa plantea algo que puede generar polémica en ciertos sectores de la Iglesia y que el rabino Skorka subraya: “Él dice que hay que abrir los archivos para tratar de entender, realmente, cuál fue la actitud de la Iglesia. Por un lado analizamos la shoah, y él toma una postura que la podría tomar un judío: fue un crimen único en la historia de la humanidad, un evento especialmente dramático. Ni siquiera todos los judíos tienen este punto tan claro como lo tiene él. Y por otro lado analizamos la actitud de Pío XII con total claridad, porque nosotros hablamos sin barreras. No entiendo bien qué es lo que ocurrió, cómo pudo callar. El Papa dice que hay que abrir los archivos, hay que investigar, hay que saber la verdad y, en el caso de que haya culpa, asumir la culpa. Ambos creemos que el antisemitismo y otras formas de racismo son un pecado”. Francisco llegó a comentar a este diario que “dentro de cada cristiano hay un judío”, a lo que el rabino añadió: “Este es probablemente el mejor amigo del pueblo judío en la historia del Vaticano”.

En los últimos años, Bergoglio y Skorka grabaron, además, 30 programas de televisión para el arzobispado de la capital argentina, en los que debatieron sobre distintas cuestiones religiosas y de actualidad. Lo que más sorprendió al rabino fue cuando el periodista argentino Sergio Rubín, que escribió una biografía autorizada del Papa, El jesuita, le llamara para pedirle que escribiese el prólogo del libro. Skorka replicó sorprendido: “¿Yo? ¿Un judío?”. Y el escritor comentó: “Eso fue lo que decidió Su Santidad”. El rabino añade: “Cuando más tarde le pregunté al papa Francisco por qué me eligió a mí, dijo simplemente: 'Porque me salió del corazón'”.

En sus encuentros con líderes europeos, el Papa comenta que la crisis en Europa no es sólo económica sino, ante todo, humana, y les pide que resuelvan rápidamente el drama de los millones de jóvenes desempleados. El rabino Skorka reconoce que, en el fondo, “el papa Francisco es un revolucionario” y, en Argentina, su biógrafo le llegó a llamar “el che Francisco”. Cuando pregunté a Skorka si ante tanto cambio le preocupa la integridad física del Papa, contestó. “Claro que sí, me preocupa mucho pero los dos somos hombres de fe y estoy seguro de que Dios lo va a cuidar”.

Mientras comíamos en el comedor del Papa, uno de los jóvenes que trabaja en el lugar se dirigió a nosotros: "El Santo Padre pide que le avisen cuando terminen de comer para que se pueda reunir con ustedes". Tras esperar tres minutos en la sala de visitas de Santa Marta, Francisco y el rabino aparecieron, dando inicio a una larga conversación informal de casi una hora de duración.

Primero, el Papa dedicó libros a la Biblioteca Nacional de Jerusalén y al presidente de Israel y Nobel de la Paz, Shimon Peres. Luego le pregunté si pretende seguir los pasos de Juan Pablo II y visitar Tierra Santa, Israel y la ciudad palestina de Belén. El Papa contestó que Peres le ha invitado y que Skorka le propuso hacerlo conjuntamente, como un acto de entendimiento entre el cristianismo y el judaísmo. “Juntos pero cada uno en su creencia -subrayó el rabino-, pero ese sería el sueño de mi vida”. El Papa comentó que lo está estudiando y que la idea sería hacerlo a principios del 2014.

Lo más probable es que, de celebrarse esa visita, sea en febrero o, en cualquier caso, antes del final de la presidencia de Peres, en julio del año que viene. El presidente israelí está convencido de que Francisco puede contribuir de forma notable al acercamiento entre israelíes y palestinos y a la lucha contra el terrorismo. Quizá encabezando una conferencia internacional de líderes religiosos de las principales creencias para que, con su fuerza moral, rechacen aquellos que asesinan en nombre de Dios y declaren que el terrorismo se opone a la fe.

En uno de los programas del arzobispado, Bergoglio declaró: “El fanatismo es un problema ideológico, es una construcción mental que se impone en todo el ser hasta tal punto que yo diría que hasta llega a negar que somos de carne y espíritu. La carne pasa a un lado, domina lo ideológico. Lo que vemos en los casos tanto de los kamikazes como de los guerrilleros suicidas es cómo la propia vida no tiene sentido sino que lo que tiene sentido es la idea que yo me hice. Es un problema ideológico donde el detalle pasa a ser el eje central”.

En las próximas semanas, el presidente palestino, Mahmud Abbas, tiene previsto desplazarse a Roma para reunirse con el presidente italiano, Giorgio Napolitano, y para mantener una audiencia con el Pontífice. Según declararon a este diario fuentes de la Muqata, la sede palestina de Ramala, la intención es presentar una invitación oficial a Francisco. “Su política será muy equilibrada -insiste Skorka- y tomará en cuenta los derechos de los árabes. Él entiende la importancia del Estado de Israel para el pueblo judío, pero que nadie piense que no tendrá una postura ecuánime en todo lo que concierne a la solución del conflicto”.

Al despedirse de nosotros, el papa Francisco tuvo tiempo para otro gesto de humildad y humor a la vez: “A los invitados hay que acompañarles hasta la calle por dos motivos: para asegurarse de que se van y para que no se lleven nada que no les pertenece”.


Y añadió: “Por favor rezad por mí. Lo necesito”.

El macaneo de Infocatólica: ¿Lo hacen sin querer queriendo?

Los Infocatólicos irabureanos continúan con su ataque a lo que ellos llaman “lefebvrianos”. A continuación publicamos un artículo aparecido en el Blog Página Católica, 29-06-2013, en respuesta a algunos de los sofismas en los que incurre el bloguero Luis Fernando Pérez Bustamante.


El macaneo de Infocatólica
¿Lo hacen sin querer queriendo?

Siempre nos ha causado cierta sorpresa el modo en que Infocatólica informa las noticias que se refieren a la Fraternidad San Pío X.
Probablemente se trate del espíritu español, que ha dado sobradas muestras de ser, por un lado, más papista que el Papa, y por el otro un tanto extremado y ardiente.

El padre Leonardo Castellani cuenta en su libro el Evangelio de Jesucristo, la siguiente anécdota que puede apoyar lo que acabamos de decir sobre los españoles y el Papado:

El general Yagüe fue recibido en audiencia por el Papa Pío XII, el cual comenzó a decirle: “Sí, a propósito de la república española, mi antecesor que quizá al principio no vio claro...”, a lo que el militar español cortó diciendo: “¡Basta! ¡El Papa es infalible! ¡No permito a Su Santidad que piense que su antecesor se ha equivocado!”.

Lo cierto es que, después del último comunicado de la Fraternidad, Infocatólica ha publicado un par de notas de las cuales vamos a referirnos a la suscripta por su director Luis Fernando Pérez Bustamante, quien ha titulado “Los obispos lefebrianos se mantienen en su espíritu cismático”.

Dice allí Luis Fernando:

Es curioso que quienes apelan a la Tradición se permitan el lujo de caer bajo el delito que fue castigado con la excomunión por el concilio de Trento: “si alguno dijere que el Canon de la Misa contiene errores y que por esta causa se debe abrogar, sea anatema” (1562, Dz 1756, canon 6). Sin embargo, esos obispos afirman que “la nueva misa, promulgada en 1969, debilita la afirmación del reino de Cristo por la Cruz (“regnavit a ligno Deus”)... Juzguen ustedes mismos si se les aplica o no el anatema tridentino.

El encono suele oscurecer la inteligencia, y este podría ser el caso, veamos:

Al ataque feroz lanzado por Lutero sobre la Misa, el Concilio de Trento respondió con varias condenas.

Una de ellas es la que defendía el Canon de la Misa cuestionado por el heresiarca sajón. Pero ¿a qué canon se refiere el Concilio Tridentino? Al Canon Romano, el único que tuvo la Iglesia Romana desde los Apóstoles hasta 1969; y que ahora, a pesar de haber pasado con varias modificaciones al Novus Ordo como Plegaria Eucarística I, yace, en la práctica, olvidado casi por completo.

Nuestro colega Luis Fernando debería saber que el derecho penal exige la interpretación restrictiva de las normas, pues la pena que sufre el reo es la privación de un bien.
Por eso sólo se condena cuando el delito se encuentra exactamente tipificado, y no se pueden aplicar un tipo penal análogamente.

Mal se puede aplicar, entonces, esta condena al juicio que se pudiera efectuar sobre una Misa a la que no pudo referirse el Concilio Tridentino en el canon mentado, pues todavía no existían ni el Nuevo Modo ni las plegarias que hoy utilizamos. 
Pero además, la Fraternidad no ha dicho nada sobre las Plegarias de la Misa Nueva en forma específica; sino que el nuevo rito oscurece la naturaleza sacrificial y propiciatoria del Sacrificio Eucarístico.

Aquí le llamamos macanear a este modo de discurrir utilizado en Infocatólica.

Por otro lado y ya que hablamos de Trento, sería bueno que Luis Fernando recordara el siguiente canon que está en la misma Sesión, mismo capítulo por él mencionado:

“Si alguno dijere que el rito de la Iglesia Romana por el que parte del canon y las palabras de la consagración se pronuncian en voz baja, debe ser condenado; o que sólo debe celebrarse la Misa en lengua vulgar,... sea anatema” (Sesión XXII, Cap IX, Can IX)

Hoy que el rito de la Iglesia Romana por el que parte del Canon y las palabras de la consagración se pronunciaban en voz baja, ha sido condenado (es decir, eliminado por completo).
Hoy que la Misa se celebra exclusivamente en lengua vulgar, hasta el Papa la celebra a diario en Italiano en Santa Marta.
¿Podemos decir que todos los sacerdotes del mundo, incluido el Papa están excomulgados en virtud de este canon tridentino? 

Al final de su comentario Luis Fernando fustiga a los “lefebvrianos” enrostrándoles estas palabras de San Pío X:

“No permitáis que vosotros mismos seáis engañados por las taimadas declaraciones de aquellos que persistentemente claman que desean estar con la Iglesia, amar a la Iglesia, luchar para que la gente no salga de ella… sino juzgarlo por sus obras. Si ellos desprecian a los pastores de la Iglesia e incluso el Papa, si intentan por todos los medios evadir su autoridad para eludir sus directivas y juicios… entonces, ¿de qué Iglesia hablan esos hombres? Ciertamente no de la establecida sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, con Jesucristo mismo como la piedra angular” (Ef 2,20)

Pero otra vez se usan documentos en forma sesgada. San Pío X dirigió estas palabras a los Modernistas a quienes había condenado en su encíclica Pascendi Dominicis gregis dos años antes. Y hoy pueden ser aplicadas a sus hijos, los neomodernistas o progresistas que pululan por los dicasterios romanos y por las universidades católicas más famosas.
¿O qué creen nuestros lectores que diría San Pío X, si se enterara de que Roma acaba de firmar una declaración conjunta con los herejes protestantes para festejar en conjunto los 500 años del alzamiento de Lutero?

Finalmente, estimado Luis Fernando, dejaremos abiertos los comentarios para lo que gustes aclarar. A pesar de la política del medio que diriges que sólo da curso a opiniones coincidentes con las vuestras, y silencian sistemáticamente cualquier disenso sin importarles lo fundamentados que sean. ¿Tienen miedo a debatir los cultores del diálogo?

Mons. Alfonso de Galarreta: por qué es imposible el acuerdo práctico con las autoridades romanas.


Mons. Alfonso de Galarreta, obispo de la FSSPX, en su sermón de las ordenaciones del 29 de junio de 2004, explicaba a los fieles el por qué es imposible firmar un acuerdo práctico con las autoridades romanas. Las razones que expresa son fuertes y contundentes, en vista de que la situación actual de Roma, que -según nuestra percepción- no solo no ha cambiado un ápice su postura con respecto a los errores modernos que se han propalado, sino más bien, con el nuevo pontificado, la situación ha ido empeorando. Estas razones son de total actualidad. Y aunque no guste a algunos espíritus, en honor a la honestidad intelectual, tomamos el texto de un blog perteneciente a la llamada “Resistencia”.

[Non Possumus - 29-07-2013]

[Extracto]

Es necesario que esto sea evidente para nosotros: un acuerdo puramente práctico es imposible.

Desde que tuvo lugar uno de los primeros contactos con Roma, alguien nos dijo: “no discutamos de doctrina, nos vamos a enredar”. Miren ustedes, esa parece una frase anodina pero es muy grave. ¿Qué es lo que quiere decir? Esto quiere decir la verdad divide, y eso es lo que ellos creen. Esto es lo que funda la libertad religiosa, también el ecumenismo. La verdad divide, por lo tanto hay que dejarla de lado. Esto nos recuerda mucho la frase de Pilatos: “¿Qué es la verdad?” Y el Apóstol san Pablo nos advierte en la epístola a los Tesalonicenses que Dios enviará un espíritu de ceguera a los hombres, porque no recibieron con amor la verdad.

Para tener un punto de partida, para entendernos, es necesario un fundamento esencial. Y además ¿cómo podríamos nosotros ponernos bajo la autoridad de aquellos que demuelen la Iglesia y que no quieren cambiar? ¡Es la cuadratura del círculo! ¡Querer conservar la Tradición y obedecer a aquellos que no quieren cambiar de dirección, que están en el sentido de ruptura con la Tradición, la demolición de todo! Esto es una utopía, una quimera, es tomar los deseos por la realidad. Mientras que no haya un retorno de la más alta autoridad de la Iglesia, no podemos hacer un acuerdo puramente práctico. Esto no es posible en este momento. Y en su momento, este acuerdo no será puramente práctico.

Eso sería duplicidad.

Hay todavía un aspecto muy importante, y es que todo acuerdo puramente práctico supondría una contradicción de nuestra parte, una disociación de la fe que tenemos en el corazón y la fe que tenemos en los labios. Dicho de otro modo, entre la fe católica y la confesión de la fe católica. Eso nos pondría en una duplicidad, eso es astucia y no prudencia. Porque habría que –al menos públicamente- hacer creer que nosotros admitimos lo que pasa actualmente en la Iglesia en Roma.
Aquí, yo digo que no podemos cooperar con aquellos que van contra la fe católica, es lo que dice el apóstol San Pablo: ¿Qué acuerdo puede haber entre la luz y las tinieblas, entre la justicia y la injusticia?. No portéis el mismo yugo con los infieles. Yo creo que podemos aplicar esto muy bien aquí. Pues no se trata solamente de rehusar una confusión desde el  punto de vista doctrinal, desde el punto de vista teológico de la fe, desde el punto de vista del culto, sino incluso desde el punto de vista práctico de la acción, nosotros no podemos trabajar juntos porque nosotros vamos en sentido contrario, absolutamente contrario y se trata de la fe. Porque la condición implícita de un acuerdo con nosotros –e incluso a veces condición explícita, pero como lo que se escribe en pequeños caracteres en un contrato- es que nosotros reconozcamos el pluralismo, que reconozcamos el ecumenismo. Esto equivaldría a decir: La Tradición se admite como un carisma particular. Pero si nosotros admitimos eso, nosotros ponemos la verdad católica al nivel de las opiniones, y estamos en pleno pluralismo, ecumenismo, relativismo, indiferentismo. Hay un problema esencial. Es evidente que cada vez se nos propone lo que podríamos llamar: la Tradición libre en la iglesia conciliar libre. Tomemos la última entrevista con el Cardenal Castrillón Hoyos que está en internet y en todas partes –el expresamente la quiso pública- y verán. Es una reducción extraordinaria. El dijo que el problema tradicionalista se reduce a una cuestión litúrgica y devocional. Por lo tanto, nuestra adhesión a la Santa Misa es una cuestión litúrgica y devocional que se reduce a una cuestión de sensibilidad y de sentimiento. Nuestra posición atañería a la libertad de conciencia, y podríamos muy bien llevarla a “la unidad en la diversidad”. El cardenal dijo que no hay ningún problema a que haya contrarios con tal que se haga referencia a esta nueva unidad que está fundada exclusivamente sobre el papa. Por supuesto, porque se trata de un papa modernista. Su enfoque es claro, lo que nos proponen: les reconocemos una particularidad, pero ustedes reconocen todo lo demás. Ustedes reconocen el principio que demuele la fe, que está demoliendo la fe y también al mundo. Asistimos verdaderamente al establecimiento de otra fe, de otra religión por lo que debemos ser muy prudentes.

Quizá ustedes dirán: este panorama es muy triste, es desolador. Yo creo que nuestra consolación no puede venir de la situación que vivimos. No debemos buscar la consolación donde ella no está. Lo que nos consuela, no es verdaderamente la situación que vamos a vivir, ella viene de arriba, viene primeramente de Dios, de la Providencia. San Pablo nos recuerda que todas las cosas cooperan al bien de aquellos que aman a Dios. Es una frase de un alcance enorme. Todo coopera al bien de los que aman a Dios, no solamente los bienes sino que también los males, las adversidades, los sufrimientos, las tribulaciones. Esto quiere decir que todo está ordenado para el bien de la parte más noble del universo que es el Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo, la Iglesia. Todo lo que nos sucede está ordenado para nuestro biensiempre y cuando permanezcamos en el amor de Dios, porque todo coopera al bien de los que aman a Dios. Y san Agustín tiene una bella frase, dice: La tribulación será lo que tú quieras que sea, o bien una prueba o bien una condenación. Si te encuentra como el oro, te purifica, te quita las escorias; si te encuentra como la paja, te consume. Es por eso que el Apóstol agrega: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién está contra nosotros? Si Dios está con nosotros, si estamos con Dios, ¿quién está contra nosotros. Y esto debe darnos una tranquilidad profunda, una esperanza sobrenatural, que vale mucho más que cualquier esperanza terrestre.


Tomado de Le Sel de la Terre n° 50. Otoño de 2004, páginas 223, 224, 225.

Francisco, el “espíritu de Francisco” y sus entusiastas.


Sabemos que el director de dicho diario Samuel “Chiche” Gelblung no es lo más serio en el periodismo, ni tampoco el firmante de la nota. Y también, estos medios de comunicación masivos, se toman de cualquier ambigüedad para fomentar la confusión y los errores dentro de la Iglesia, la superchería religiosa y la ciencia ficción en forma de ciencia a secas, como podemos comprobarlo en la nota que publicamos.

Como presenta la nota PCI, 07-02-2013, en una entrevista, el P. Claude Barthe analizaba las perspectivas del papado de Francisco a apenas días de su elección. Entre otras frases dignas de recordar, el sutil analista francés hablaba del “espíritu de Francisco”. Aclaraba que así como hubo un Vaticano II y un “espíritu del Vaticano II”, que no era reflejo de la letra sino de interpretaciones de la ambigüedad, el estilo vago e impreciso de muchos párrafos conciliares, o del mero entusiasmo revolucionario generado por el CVII. Así, dijo habrá un “espíritu de Francisco”, derivado de sus dichos, pero no de las afirmaciones sino de los puntos oscuros, o inclusive, meras atribuciones de sus entusiastas. A continuación publicamos un ejemplo de esto.

[Diario Veloz – 25-06-2013]

Exclusivo DiarioVeloz

Papa Francisco: ¿El Vaticano reconocerá que hay vida extraterrestre?

Hace 10 dias.

Bergoglio está revolucionando los protocolos de Roma. Y va por más. Aquí los indicios de lo que pueden ser las revelaciones de los archivos secretos del Vaticano.


Por Jorge D. Boimvaser
@boimvaser

Jorge Bergoglio está revolucionando como nadie lo hizo antes los protocolos de Roma en sus dos mil años de existencia. Y el Santo Padre va por más. Aquí los indicios de lo que pueden ser las revelaciones de los archivos secretos del Vaticano.

Un alto prelado católico declara en el especial de History Channel “Semana de lo desconocido”, lo que le hubiera valido la excomulgación (“echarlo a patadas en el traste” es la forma vulgar de decirlo) hace unos años, o directamente la hoguera en tiempos medievales.

Dijo el sacerdote: “La Biblia es una religión extraterrestre, el Padre Nuestro contiene dichos milenarios”.  La frase “hágase tu voluntad así en el cielo como en la tierra” viene de una escuela esotérica con más de 10 mil años de existencia que expresaba que todo lo que sucede arriba tiene su correlato abajo. O sea, Jesús utilizó expresiones de antiguos conocimientos para rezar su modelo de oración. Los libros bíblicos del Antiguo Testamento contienen descripciones (el de Ezequiel, Daniel, Deuteronomio y otros) de naves de fuego (¿OVNIS?) y hasta de una hecatombe nuclear al relatar casos como la destrucción de Sodoma y Gomorra.

La ciencia avanza a pasos agigantados al determinar qué ocurrió sobre la Tierra hace cientos de miles de años; no obstante esos avances no se contraponen con los dogmas religiosos, sino mas bien los complementan.

¿Para qué querría el Vaticano tener un Observatorio Astronómico si su tarea es propagar la doctrina de fe en la Tierra, y no ver qué ocurre en lo más alto de los cielos?

José Gabriel Funes es sacerdote, un jesuita cordobés director de ese observatorio de astronomía, y viene repitiendo ahora más que antes (Francisco es su persona de confianza, además de compañero de la órden),  una expresión que los católicos más ortodoxos se negaban a aceptar. 

“Los católicos no tenemos necesidad de cambiar nuestra visión del Universo... Dios en su libertad podría haber creado otras criaturas también inteligentes y poder ser parte de la religión”.  Y con una sutileza basada seguro en lo que conoce Funes y debe ser parte de los Archivos Secretos del Vaticano, agregó: “Es mucho lo que sabemos...esto no está en contradicción con la fe”.

Quien reproduce sus declaraciones no es una revista sensacionalista, es la agencia de noticias católicas ACIPRENSA.

Cuando aparecen en conjunto y no en forma aislada varias expresiones de hombres del Vaticano relacionadas a un tema tan controvertido como es la vida extraterrestre, daría la impresión que el Santo Padre podría depararnos una sorpresa que repercutirá a nivel mundial como pocas.
José Gabriel Funes ha recolectado información astronómica guardada en esos Archivos Secretos, que a los anteriores jefes vaticanos no les gustaba reconocer en público.

Seguro deben haber cotejado informes de apariciones extraterrestres con la NASA, la agencia espacial norteamericana. Y valga decirlo: Hollywood nos viene vendiendo desde el terror de las invasiones marcianas hasta la dulzura del E.T de Spilberg, pero cuando hablamos de vida en otros lugares de las cien mil millones de galaxias que componen el universo, no podemos caer en el absurdo de esos marcianitos con antenas o de esos seres destructores que nos pintas las películas de ciencia ficción.

Quizás para no sembrar pánico ni histeria colectiva, cada vez que pilotos de guerra avistaron en los cielos imágenes desconocidas cuyos movimientos no responden a las leyes físicas que conocemos,  los famosos “hombres de negro” les advirtieron que no hablaran en público de los informes que elaboraron para las autoridades norteamericanas.

El Vaticano no tiene porque seguir los protocolos de EEUU ni temer por una histeria social, por esos sus hombres se atreven ahora –sabiéndose respaldados por una persona íntegra como el papa Francisco- a hablar en público lo que antes silenciaron. 

Imaginamos que José Gabriel Funes habrá mostrado esos Archivos Secretos al Santo Padre, y hasta nos atrevemos a presentir que Francisco está allanando el camino al conocimiento de todos de lo que antes se guardaba bajo siete llaves.

No es casualidad lo que está ocurriendo alrededor del fenómeno de existencia extraterrestre. Revelaciones científicas y observaciones confiables nos afirman que no estamos solos en el Universo.

¿Cuándo podrán hacerse públicos esos archivos? Sólo está "in pectore" del jefe máximo del catolicismo. Pero algo se está sembrando desde Roma advirtiéndonos que se vienen revelaciones que seguro cambiarán la historia de cómo vemos el Universo. 

Albert Einstein decía (varias veces, no una): “La ciencia sin religión está ciega,  y la religión sin ciencia está renga”.

Justo ahora sale a la luz algo que se conocía a medias. El forense que hizo la autopsia del gran científico a su muerte se llevó del laboratorio su cerebro para estudiarlo (sin autorización, pero lo hizo igual).

Eso se sabía, lo que ahora se hizo público es que el médico que analizó el cerebro del físico encontró huellas neurológicas desconocidas en el resto de los humanos. ¿Einstein también tenía una formación influenciada por civilizaciones más avanzadas que le dieron un ADN ignorado para poder hacer su fabulosa obra?

Si a eso le sumamos que los ingenieros y arquitectos más avezados que existen reconocen que construcciones como las grandes pirámides no fueron realizadas con tecnología que conozcamos, le agregamos una pizca más al misterio de la vida tal cómo nos la enseñaron en la escuela.


Esperemos que nuestro gran Papa Francisco nos dé esa sorpresa que todos anhelamos conocer.

lunes, 1 de julio de 2013

La “inusual” carta de saludo de la Presidenta al Papa con ocasión de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.


En el diario La Nación, 29-06-2013, leemos el “insólito texto” con “tono inusual” e “informal” (como así llama el periódico) a la carta enviada por la presidente Cristina Fernández de Kirchner al Papa Francisco.

La Sra. Presidenta de la República Argentina, Doña Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, avisó ayer vía Twitter, que le había enviado esta carta de saludo a su compatriota el Papa Francisco con ocasión de la Solemnidad de San Pedro Y San Pablo.

[La Nación – 29-06-2013, ver aquí]




Presidenta de la Nación Argentina

Olivos, 15 de Junio de 2013

A Su Santidad
Francisco

Ciudad del Vaticano

La verdad que es la primera vez que le escribo una carta a un Papa. Y ni qué hablar de felicitarlo por la celebración del “Día del Pontífice”. Ni idea.

Me dijeron que eso siempre lo hacía la Cancillería o la Secretaría de Culto. Pero como ahora el Papa es argentino, debería hacerlo la Presidenta.

Me mandaron un modelo de carta que parecía escrita de compromiso protocolar del siglo XIII.

Les dije “eso no lo firmo”. Para eso mejor sigan enviando lo que mandaban. Así que me tomé la licencia de dirigirle una carta (acepté que fuera dirigida a Su Santidad bla, bla, bla, tampoco es cuestión de no aceptar nada).

Así que Feliz Día del Pontífice. Espero que le haya llegado el cuadro con los sellos postales conmemorativos de su pontificado y el sobre con el ya célebre mate.

Mi idea era encabezar con su nombre como Usted prefiere, pero me dijeron “no Presidenta”.

Bueno, ya está. ¿Tienen razón? La verdad que no sé. Pero tampoco era cuestión para pelear.

Hasta siempre y cuídese. Tome mate. Usted, me entiende.

Con respeto y consideración.


[Firma autográfica]