martes, 8 de octubre de 2013

Estos son mis principios...


El principio que parece regir al medio noticioso y oficioso llamado InfoCatólica, es decir la verdad según su postura y no según la verdad objetiva. Acá una entrada del Blog infoCaótica, 07-10-2013, que esclarece el modo de actuar y de “informar” de dicho medio.

Estos son mis principios...

La primera ley de la historia es no atreverse a mentir, la segunda, no temer decir la verdad. ¿Y la primera ley del periodismo? Depende...

De acuerdo con infocatólica:

Según informa el National Catholic Regiser, el contenido de la entrevista entre Scalfari y el Papa, que fue publicada en el diario italiano La Repubblica, no fue ni grabado ni transcrito literalmente por parte el periodista. Scalfari ni siquiera tomó notas de su charla con el Santo Padre. Por tanto, todo lo que se publicó formaba parte de su recuerdo de las palabras del Papa. El cofundador de La Repubblicaasegura que envió el texto para que Francisco diera el visto bueno, pero en la Santa Sede no tienen nada claro que el Papa leyera detenidamente lo que finalmente se ha publicado. De hecho, en una nota publicada por la Santa Sede, se explica que la entrevista es una re-construcción de la charla del periodista con el Papa y hay riesgo de que se hayan perdido detalles clave o se hayan fundido en un solo texto diversos momentos de la conversación.

Pero el blog Secretum mehum mihi, hace unos días ofrecía la traducción de unas palabras del p. Federico Lombardi, en las que afirmaba claramente que en la entrevista concedida al director de La Repubblica, Eugenio Scalfari, y luego publicada, se ha respetado el “sentido” de las palabras del Papa:


La afirmación proviene del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, quien en la mañana del Jueves, Oct-03-2013, lo ha aclarado a los periodistas en rueda de prensa. Escribe la agencia informativa de la Conferencia Episcopal Italiana, SIR (traducción de Secretum Meum Mihi):

En cuanto a la entrevista en cuestión, también publicada en “L'Osservatore Romano”, el padre Lombardi ha puntualizado que “no es un documento escrito del Papa, ni revisado por él”. Sin embargo, “el sentido de lo que se ha expresado es de confianza”, porque quien lo ha escrito “es una persona autorizada y responsable que ha publicado el contenido de una conversación, autorizada por el Papa.

En el día de ayer, o sea, Oct-03-2013, el texto de la entrevista se encontraba disponible en italiano en el sitio de internet del Vaticano. Ya el día de hoy, o sea, Oct-04-2013, aparece la misma disponible en español.

Por tanto, lo que pretendió decir Francisco a Eugenio Scalfari, lo ha dicho en “el sentido” en el que se ha conocido y así debe entenderse. Lo ha aclarado su portavoz.

El blog incluye las capturas de pantalla del sitio del Vaticano, que hemos de pensar que no se presta a semejantes chapuzas informativas. Es posible que Francisco no revisara la entrevista. Pero, ¿por qué hemos de dejar de creer al vocero oficial del Vaticano, p. Lombardi, cuando afirma que la entrevista ha respetado el “sentido” de lo dicho por el Papa, aunque tal vez no su letra, y que su contenido se ha publicado con autorización del Romano Pontífice?

En la lógica, según Piergiorgio Odifreddi, existe una expresión -jocosa, suponemos- que se llama "verdad jesuítica", que significa decir la verdad mintiendo o mentir diciendo la verdad. En fin, parece que estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros


P.S.: de próxima aparición:


De la verdadera y falsa fraternidad. San Pío X, responde.

Ya habíamos publicado anteriormente una noticia sobre las “reliquias del Holocausto” dentro de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Acá vemos el video sobre el acto de inauguración de estas muestras conmemorativas del “Holocausto”, donde el cardenal Jorge Mario Bergoglio (ahora Francisco), durante el acto de presentación de dichas “reliquias”, se expresa en un discurso, en un acto ecumenismo y sincretista, sobre la “fraternidad” entre los miembros de las falsas religiones (en este caso especialmente sobre el judaísmo pertinaz):


San Pío X: doctrina católica sobre la verdadera fraternidad


Sin embargo, veamos lo que enseña el papa Santo Pío X desde la ortodoxia católica apostólica romana, respondiendo a las reflexiones heterodoxas y ambiguas del Cardenal Bergoglio:

No hay verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana, que por amor a Dios y a su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, abraza a todos los hombres, para ayudarlos a todos y para llevarlos a todos a la misma fe y a la misma felicidad del cielo. Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia, lejos de ser un progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización. Porque, si se quiere llegar, y Nos lo deseamos con toda nuestra alma, a la mayor suma de bienestar posible para la sociedad y para cada uno de sus miembros por medio de la fraternidad, o como también se dice, por medio de la solidaridad universal, es necesaria la unión de los corazones en el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo. Esta unión no es realizable más que por medio de la caridad católica, la cual es, por consiguiente, la única que puede conducir a los pueblos en la marcha del progreso hacia el ideal de la civilización”.

San Pío X, carta encíclica “Notre Charge Apostolique”.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Israel tendría listos “sacerdotes levitas” para el “tercer templo”.


Según una noticia aparecida en Newsweek en su versión española, 02-10-2013, Israel ya tendría listos los sacerdotes levitas para realizar los sacrificios veterotestamentarios, hasta hoy perimidos por la destrucción del templo.

ISRAEL YA TIENE LISTOS A SACERDOTES LEVITAS PARA EL TERCER TEMPLO

El 20 de agosto de 2013, después de más de 1950 años, se realizó una ceremonia de preparación en Israel, con el objetivo de reanudar el “sacrificio perpetuo” que se efectúa a diario por los judíos. El mandamiento proviene del libro de Levítico y fue retomado en Jerusalén por primera vez desde la destrucción del Segundo Templo por las manos de los romanos en el año 70.

La formación de los cohanim (sacerdotes), es una iniciativa del Instituto del Templo, junto a varias organizaciones dedicadas a regenerar el Beit HaMikdash (Templo de Salomón), en Jerusalén. Esta escuela es para los nuevos sacerdotes y es un paso importante para la restauración de los sacrificios rituales. La primera clase fue seleccionada después de una asociación con Mishmeret Kehunah institución que busca restaurar el ciclo del templo sacerdotal.

Un nuevo consejo ha existido desde el 2006. Desde entonces, se reúnen una vez al mes en Jerusalén, y forman un comité de siete rabinos, haciendo un estudio detallado de los rituales y las ceremonias del templo. Por lo tanto, la selección de los jóvenes es porque son descendientes de la antigua tribu de Leví, algo fácilmente identificable, ya que han mantenido la tradición de sus apellidos, el Levi más común, Levy, Levine, Leventhal, Levinson y Cohen.

De acuerdo al portal noticiacristiana, los sacerdotes escogidos ya recibieron las primeras lecciones sobre cómo usar sus ropas especiales siguiendo los requisitos bíblicos y cómo llevar a cabo los rituales de la tradición original de los levitas. Los estudiantes llevaron a cabo el sorteo para determinar quién sería el primero en realizar el servicio de sacrificios del día. Este es un paso importante para la comunidad judía que cree en las profecías sobre la restauración del templo ya que para ellos es una señal de la venida del Mesías.

Según el anuncio oficial, “la noche del 14 de Elul, 5773, del Instituto del Templo, en cooperación con Mishmeret Kehunah (Organización para la Renovación de los turnos sacerdotales) y otras organizaciones lanzaron una nueva escuela dedicada a la enseñanza del “arte perdido” realizar el servicio diariamente del Tamid en el Santo Templo”.

Ningún animal fue sacrificado, pero las imágenes publicadas muestran la preparación de la ofrenda del incienso, el sonido de las trompetas y la limpieza ritual del candelabro, junto con la prueba de oraciones apropiadas y canciones tradicionales.

El Instituto ha existido durante 26 años y ha hecho muchos preparativos para la reconstrucción del templo judío en el Monte Moriah, desde entonces. El año pasado, la organización quería recuperar el sacrificio público de la Pascua para recordar la tradición judía. Sin embargo, la policía israelí, nuevamente les impidieron hacer declaraciones públicas por temor a incitar a la revuelta de los musulmanes.

El movimiento para la reconstrucción del Templo ya se ha dicho en otras oportunidades que terminó con la producción de unas 102 piezas del lugar santo, siguiendo los preceptos bíblicos. Todos los utensilios necesarios están listos, entre ellos el Arca del Pacto o Arca de la Alianza. Los nuevos sacerdotes no saben cuándo pueden empezar a actuar, pero quieren estar listos tan pronto como sea posible.

Los judíos ultra-ortodoxos creen, según el Antiguo Testamento, que el Mesías será el único capaz de restaurar el templo, entonces sólo tienen que esperar. Por otro lado, otros grupos argumentan que el pueblo judío debe de alguna manera merecer la venida del Mesías, por lo que se están preparando activamente para ello.

Sobre esta base, grupos como el Instituto del Templo han atraído donaciones de los judíos dispersos por todas las naciones del mundo para ser capaces de reconstruir el Templo. Ministerios Cristianos sionistas también han colaborado, en particular, el evangelista Benny Hinn, que incluso llevó su programa de televisión para hablar de ello.

Solamente el candelabro principal del Templo (Menorah), fue hecho con más de 40 libras de oro sólido, costando 3 millones de dólares. El 21 de mayo del 2009, un grupo de judíos ortodoxos “Movimiento de Lealtad a la Tierra de Israel y el Monte del Templo”, hizo un desfile por las calles de Jerusalén, mostrando una piedra de casi cuatro toneladas. Esta fue anunciada como la piedra angular para la construcción del Tercer Templo en Jerusalén.

Obviamente, no es posible pensar en la reconstrucción del Templo, sin que sea destruida la Mezquita de Al-Aqsa o Domo de la Roca, que ya ha provocado amenazas de guerra por parte de los países musulmanes. ¿Cuándo el Instituto del Templo tiene la intención de iniciar la construcción del nuevo santuario sigue siendo un misterio? Un vídeo del gobierno israelí provocó a principios de este año volvió a generar polémica en base al tema, porque en el video destruía el Domo de la Roca y luego aparecía el Tercer Templo.

El rabino Chaim Richman, director del Instituto, es el candidato más fuerte para asumir el papel de sumo sacerdote del Templo. Él ha criticado públicamente otros intentos de reconstrucción del templo, como la réplica que está construyendo la Iglesia Universal del Reino de Dios (Iglesia Pare de Sufrir) en Brasil.

Algunas imágenes que trascendieron:





El rabino Chaim Richman, jefe y posible futuro sumo sacerdote

“El peligro de la ideologización”, advierte Francisco sobre el rito tradicional.


Don Fernando Arêas Rifan, obispo administrador de la Administración Apostólica San Juan María Vianney en Campos, Brasil, en una entrada de su blog, 01-09-2013. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Una Advertencia del Papa

La Iglesia tiene decenas de ritos, orientales y latinos, expresiones litúrgicas diferentes del mismo culto prestado a Dios. La diversidad litúrgica, cuando es legítima, es fuente de enriquecimiento, manifiesta la catolicidad de la iglesia y no prejuzga su unidad, para significar y comunicar el mismo misterio de Cristo (cf. C.I.C. nº 1206 y 1208).

Una de esas riquezas litúrgicas católicas es la antigua forma de la Liturgia Romana, llamada también forma extraordinaria, usada por muchos santos por varios siglos. Nosotros la conservamos en nuestra Administración Apostólica [San Juan María Vianney], por facultad concedida a nosotros por la Santa Sede, como hacen igualmente muchas congregaciones religiosas, grupos y millares de fieles en todo el mundo, por apreciar esa belleza litúrgica, clara expresión católica de los dogmas eucarísticos. Y la Santa Sede reconoce esa nuestra sensibilidad y adhesión como perfectamente legítimas. Así se expresa el entonces Cardenal [Joseph] Ratzinger: “Hay muchas razones que pueden haber motivado que muchas personas busquen un refugio en la vieja liturgia. Una primera e importante es que allí encuentran custodiada la dignidad de lo sagrado” (Conferencia a los Obispos chilenos, Santiago, 13/7/1988). De ese modo bien comprendida, la Misa en la forma antigua contribuye grandemente a la “pax litúrgica” en la Iglesia, como deseaba Benedicto XVI.

En su famosa entrevista a la revista Civiltá Cattolica, publicada el 19 de septiembre último, el Papa Francisco, con respecto de la Misa en la forma antigua, resaltó la prudencia de Benedicto XVI al extender la concesión de la celebración de esa forma litúrgica a toda la Iglesia, en atención a las personas que tienen esa sensibilidad particular. Pero hizo una advertencia. “Lo que considero preocupante es el peligro de ideologización, de instrumentalización delVetus Ordo”.

El riesgo de ideologización e instrumentalización ocurre en aquellos que quieren conservar la antigua liturgia independientemente de la Jerarquía y, peor aún, usarla como factor de división y crítica al Magisterio de la Iglesia. Por eso escribí en mi primer mensaje pastoral del 5 de enero de 2003: “Conservemos la Tradición y la Liturgia tradicional, en unión con la Jerarquía y el Magisterio vivo de la Iglesia, y no en contraposición a ellos”. Es claro: “En error peligroso están aquellos que juzgan poder unirse a Cristo, cabeza de la Iglesia, sin adherirse fielmente a su Vicario en la tierra” (Pio XII, Enc. Mystici Corporis, 40). La celebración de la Santa Misa, entonces, sólo es legítima si está en comunión con la jerarquía: “Sólo en este contexto tiene lugar la celebración legítima de la Eucaristía y la verdadera participación en la misma” (Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 35). “Considérese legítima sólo esta Eucaristía que se hace bajo la presidencia del Obispo o de aquel a quien este encargue” (S. Inácio de Antioquia, Smyrn., 8,1).

“La diversidad litúrgica puede ser fuente de enriquecimiento pero, a la vez, puede provocar tensiones, incomprensiones recíprocas e incluso cismas. En este terreno, está claro que la diversidad no debe dañar la unidad. Ella no puede expresarse sino en la fidelidad a la fe común… y a la comunión jerárquica” (Juan Pablo II, Vigesimus Quintus Annus, 16, 4/12/1988)

[Fuente: SMM – 02-10-2013]

Falsos profetas.

“Siempre la Verdad ha sido difícil, su patria no parece ser la tierra, pero en nuestros días han surgido fenómenos nuevos, obstáculos enormes, grandes maquinarias de obstrucción y de falsificación: el Estado que se vuelve totalitario,  la educación monopolizada, las propagandas de guerra o de paz, la irrupción de los mediocres engreídos y de los ignorantes y de los estultos en los púlpitos; es decir, en los lugares desde donde puede uno hacerse oír de muchos; y los que llama el Evangelio ‘falsos cristos y falsos profetas’ La obstrucción a la difusión de la Verdad es uno de los crímenes más grandes que se pueden cometer: es uno de los pecados contra el Espíritu Santo.” 
R.P. Leonardo Castellani

martes, 1 de octubre de 2013

Sigue el Combate por Cristo Rey.

Como estaba anunciado en algunas redes sociales, se llevó a cabo la defensa de la catedral Metropolitana de Buenos Aires y la Catedral de La Plata. Aquí una reseña de lo ocurrido.

De nuevo estamos, Jesús mío, en esto

[Página Católica – 30-09-2013]

Defensa de las Catedrales de Bs. As. y La Plata

La persecución de la tiranía mundialista contra el Cristianismo arrecia; mientras en Francia se han detenido a católicos por el solo “delito” de vestir ropas adornadas con símbolos antiabortistas, nos cuentan que en España se pide a los conductores que quiten sus Rosarios y otros símbolos católicos de sus vehículos, para poder transitar.

Mucho dinero se vierte en campañas internacionales a favor del aborto y la promoción del “estilo gay freenly”, y la Argentina, aunque es un país del fin del mundo, no está exenta.

Gracias a Dios, y por lo que se ve, las huestes diabólicas ven su número mermado, sobre todo porque en nuestro país, la crisis económica en ciernes no permite distraer dinero del erario público en esos menesteres (que esas son las bondades de tener problemas).

Lo cual no les ha impedido intentar, la semana pasada, dos ataques uno sobre la Catedral Primada de la Santísima Trinidad, y otro contra la Catedral de la Inmaculada Concepción, esa hermosísima construcción neogótica que es la más alta del mundo construida en ladrillos, orgullo de los vecinos de La Plata.

Pero allí estaban los soldados de Cristo Rey para presentarles batalla. Dejemos que uno de ellos nos lo cuente, solicitándo antes, que en otro caso similar, tengan a bien dirigirse a nuestra redacción para dar a conocer la inminencia de un ataque como los que acaban de pasar, pues una gran cantidad de católicos no estaban al tanto.


Defensa de las Catedrales bonaerenses 2013

(Primada de Bs. As. y La Plata).

27 y 28 de septiembre de 2013

“De nuevo estamos, Patria mía, en esto.
Tú, separada, sola, suplantada.
Yo, como siempre, tuyo y en mi puesto.”

Jorge Vocos Lescano

Los días viernes 27 y sábado 28 de septiembre de este Año del Señor, un pequeño grupo de católicos hicieron posible una DOBLE VICTORIA al defender con éxito las dos principales catedrales de Buenos Aires: la Catedral Primada y la Catedral de La Plata, contra el intento claro de profanación de los tenebrosos grupos sindicales, abortistas, universitarios y políticos varios que, con la excusa de conmemorar un nuevo aniversario del perturbador y criminal “Día por la Despenalización y Legalización del Aborto”(28 de septiembre), programaron de forma explícita y pública el brutal asalto a los dos templos.

Conocimiento que, digamos de paso, hace más culpables a los que omitieron asistir en la defensa de los templos mencionados: el que avisa no traiciona, dice el dicho, y en esta ocasión, puestos en sobre aviso (nobleza obliga reconocer en este caso la honestidad de la izquierda que hace pública su información), los católicos prefirieron pasar un fin de semana sin sobresaltos.

Como la amargura por la deserción de los buenos, que al parecer se olvidaron de los episodios de Posadas y la Catedral Primada el año pasado, y no lograron realizar un proceso cognitivo sencillo que los llevara a relacionar la acción criminal de los alumnos del colegio Nacional de Buenos Aires esta semana en la Iglesia de San Ignacio de calle Bolívar con otro posible asalto del mismo tenor dos días después; decimos, para no quedarnos en esas consideraciones, simplemente pasamos a resumir una sencilla estadística de los sucedido estos dos días, y que el que quiera leer, que se quede.


El pequeño grupo de católicos (pusillus grex).

En las escalinatas de la Catedral de La Plata

Eran de La Plata, xxxxx, algunos de la misma Capital Federal, quienes desafiando el frío y la lluvia, sin más armas que el Santo Rosario, las banderas argentinas y algún que otro cartel que defendía al Niño por Nacer, a la Santa Iglesia o a la Patria.

También tenían los puños para repeler alguna insolencia pretendida o realizada contra alguna de las chicas presentes en el lugar, lo mismo que para los pocos zurdos audaces que amagaron con entrar a pintar. No mucho más. “¡Y los Ángeles Custodios!”, como le gritó uno de los valientes muchachos en Capital Federal a un flaco marxistoide barato que se le burlaba con el pretexto de que eran pocos católicos. Un poco más numerosos en La Plata que en Capital Federal. Curas no hubo. Seminaristas tampoco.


El Arzobispo Primado y el Arzobispo de La Plata.

Se limitaron a solicitar el operativo policial por vía telefónica. Bravos operadores del numeral y el asterisco. ¿Quedarán en la historia por el uso varonil del aparato de comunicaciones?
Fuera de lo cual, no creemos tanto en la influencia de los prelados como en la necesidad de Macri o Scioli de no quedar escrachados con la profanación de otro templo, luego del chiste de los muchachos del colegio Nacional esta semana. No sea cosa de enemistarse con el Papa para no bajar la “imagen positiva" en la "intención de voto”.


Los operativos policiales.

En la Catedral Primada, la Policía Federal se comportó de forma intachable. Fue conmovedor ver como muchos efectivos rezaban el Rosario junto a los defensores. Luego, el Jefe del Operativo dispuso custodia para un grupo de estos chicos mientras iban a buscar el vehículo que los trasladaba, cosa de no caer en alguna emboscada del malevaje marxista. Alto valor de los policías, y evidentemente, mucho más arriesgados en esto que la clerecía cobarde, que permaneció oculta.

Catedral de la Santísima Trinidad 

El rosario, arma infalible

En la Ciudad de La Plata la historia fue otra. Iniciados los preparativos para la defensa, se presenta como Jefe del Operativo un matón encamperado con las insignias de la Policía Bonaerense, que a los gritos pedía que se desalojara el atrio de la Catedral, donde “no quería a nadie”, y mucho menos “esas banderas”, refiriéndose a las banderas argentinas, dicho lo cuál comienza a patear con las botas una bandera argentina de ceremonias, arrojándola con el impulso por los escalones de la Catedral.

Envalentonado el palurdo, no esperaba la reacción valiente de dos o tres muchachos que le pidieron explicaciones del accionar por el cual se prohibía en Territorio Nacional el uso de insignias patrias, cuando a metros de allí se alza sobre la calle una gigantesca bandera argentina, al tiempo que los grupos abortistas marchan exhibiendo siniestras figuras de los terroristas marxistas más conocidos y trapos con oscuras inscripciones.

Un poco a los gritos, un poco guapeando sin saber cual iba a ser la reacción de la bestia uniformada, se le avisó de forma enérgica que nadie se movía de la Catedral, que era de los católicos, dicho lo cual, se nos permitió quedarnos, pero con una curiosa adición: La custodia policial, vista nuestra cadena humana, y pidiendo permiso, se dirigió raudamente a posicionarse ¡detrás de nosotros!

 La policía bonaerense atrás de los católicos

Así quedamos, expuestos a la buena de Dios por el gesto gentil del Jefe del Operativo, “custodiando” a la bizarra Policía Bonaerense, para que nada les sucediese. Podrán ver las fotos para mayor deleite.

Podemos agregar más, pero no hay que gastar pólvora en chimangos. Se le requirió el nombre al bravo comandante del operativo, pero lo mantendremos en silencio para alguna otra ocasión.

Como apostilla, la horda burgués-comunista le robó, por medio de un arrebato, una cadena muy valiosa a uno de los varones que custodiaban la Catedral, pero tampoco en eso la policía quiso intervenir, quizá por el fastidio que suponía comenzar a trabajar cuando estaban tan cerca de concluir la jornada: ¡El adicional ya estaba cumplido! ¡Clink caja!


Los abortistas.

Muchos menos que el año pasado. Era un poco gracioso, pues ellos nos gritaban: ¡cada vez son menos! Siendo que ellos también lo eran. Evidentemente este año les cortaron la financiación y se fracturaron organizativamente por las elecciones de Octubre.

¿Violencia? Como siempre, muy agresivos, tensando al limite la posibilidad de disturbios y violencia. De hecho, ¿qué se puede esperar del marxismo, si no es caos y destrucción?

No dejaron barbaridad por proferir, atropello por cometer, robo de rosarios, manotazos, escupidas (con la lamentable experiencia de tener que ver a las mujerucas que los acompañan escupir… y escupir mal, para peor).

Pero el atropello que querían cometer no lo pudieron hacer, y eso les pesa. Por eso, antes de irse vociferaron: “Si el aborto no nos dan / que quilombo que se va armar; les cortamos las rutas / y les quemamos la catedral”.
Con la bencina que les quedó guardada, porque esta vez no pudieron. Pero, ¿a Usted le queda alguna duda de que lo van a intentar nuevamente?


El resultado.

Un éxito. Para mayor gloria de Dios. ¡No pasaron! Finalizada la acción de La Plata, última de este binomio combativo, se rezaron las oraciones para ganar las indulgencias del Santo Rosario: Paternoster, Ave María, Gloria Patri, Credo, y se cantó la Salve Regina y el Cristo Jesús, en Ti la Patria espera.
Luego ¡Viva Cristo Rey! y una visita al Santísimo Sacramento en reparación por los ultrajes cometidos contra Nuestro Señor y Nuestra Señora. 


¿Y ahora?

Y ahora se viene San Juan, en Noviembre: ¿Será otra deserción de los católicos fieles? ¿Hasta cuándo el tradicionalismo se va a seguir dividiendo entre la falsa tranquilidad burguesa, el cristianismo amariconado y el arte de esquivarle al combate?

Milicia es la vida del hombre sobre la tierra, dice Job, y sin embargo... muchos hacen oídos sordos y ojos ciegos a esta realidad sobrenatural… 
Mientras tanto, nosotros, pedimos a Dios fuerzas para conservarnos en nuestro puesto sin desfallecer: 

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Patria! ¡Viva la Santa Iglesia Católica!

Diálogo entre Francisco y Scalfari: “Recomenzar desde el Concilio, abrirse a la cultura moderna”.


Una nueva entrevista a Francisco aparece, en esta ocasión, con el director del periódico La Repubblica, 01-10-2013, Eugenio Scalfari (entrevista completa en formato PDF aquí). Esta es una traducción integral de la misma provista por Aleteia. Como dicen algunos, una nueva estrategia de comunicación de un pontífice se inaugura con Francisco.



El Papa: Así cambiaré la Iglesia

Diálogo entre Francisco y Scalfari: “Recomenzar desde el Concilio, abrirse a la cultura moderna”

Me dice el Papa Francisco: “El mal más grave que afecta al mundo en estos años es el paro juvenil y la soledad de los ancianos. Los mayores necesitan atención y compañía, los jóvenes trabajo y esperanza, pero no tienen ni el uno ni la otra; lo peor: que ya no los buscan más. Les han aplastado el presente. Dígame usted : ¿se puede vivir aplastado en el presente?¿Sin memoria del pasado y sin el deseo de proyectarse en el futuro construyendo un proyecto, un futuro, una familia? ¿Es posible continuar así? Este, en mi opinión, es el problema más urgente que la Iglesia tiene que enfrentar”.

Santidad, le digo, es un problema sobre todo político y económico, relacionado con los estados, los gobiernos, los partidos, las asociaciones sindicales.

“Cierto, tiene razón, pero también está relacionado con la Iglesia, incluso, sobre todo con ella, porque esta situación no hiere solo a los cuerpos sino a las almas. La Iglesia debe sentirse responsable tanto de las almas como de los cuerpos”.

Santidad, usted dice que la Iglesia debe sentirse responsable. ¿Debo deducir que la Iglesia no es consciente y que la incita a ir en esa dirección?

“En gran medida esta conciencia existe, pero no basta. Yo quisiera que fuera más grande. No es el único problema que tenemos por delante pero es el más urgente y el más dramático”.

El encuentro con el Papa Francisco se dio el pasado martes en su residencia de Santa Marta, en una pequeña habitación vacía, solo con una mesa y cinco o seis sillas y un cuadro en la pared. Este encuentro fue precedido por una llamada telefónica que no olvidaré en mi vida. Eran las dos y media de la tarde. Sonó mi teléfono y se oyó la voz nerviosa de mi secretaria que me dice: “Tengo al Papa en línea, se lo paso inmediatamente”.

Me quedé estupefacto, mientras la voz de Su Santidad se escuchaba al otro lado del hilo telefónico diciendo: “Buenos días, soy el Papa Francisco”. Buenos días, Santidad –digo yo y después-. Estoy conmocionado, no me esperaba que me llamase. “¿Por qué conmocionado? Usted me escribió una carta pidiéndome conocerme en persona. Yo tenía el mismo deseo y por tanto le llamo para fijar una cita. Veamos mi agenda: el miércoles no puedo, el lunes tampoco ¿le vendría bien el martes?”. Respondí: ¡Perfecto!

“El horario es un poco incómodo, ¿a las 15 le va bien? Si no, cambiamos el día”. Santidad, a esa hora me va fenomenal. “Entonces estamos de acuerdo, el martes 24 a las 15. En Santa Marta. Debe entrar por la puerta del Santo Oficio”.

No sé como terminar la conversación y me dejo llevar diciéndole: ¿le puedo abrazar por teléfono? “Claro, le abrazo también yo. Ya lo haremos en persona. Hasta luego”.

Ya estoy aquí. El Papa entra y me da la mano, nos sentamos. El Papa sonríe y me dice: “Alguno de mis colaboradores que lo conoce me ha dicho que usted intentará convertirme”.

Es un chiste le respondo. También mis amigos piensan que usted querrá convertirme.

Sonríe de nuevo y responde: “El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido. Es necesario conocerse, escucharse y hacer crecer el conocimiento del mundo que nos rodea. A mí me pasa que después de un encuentro quiero tener otro porque nacen nuevas ideas y se descubren nuevas necesidades. Esto es importante, conocerse, escuchar, ampliar el cerco de los pensamientos. El mundo está lleno de caminos que se acercan y alejan, pero lo importante es que lleven hacia el “Bien”.

Santidad, ¿existe una visión única del Bien? ¿Quién la establece?

“Cada uno de nosotros tiene una visión del Bien y del Mal. Nosotros debemos animar a dirigirse a lo que uno piensa que es el Bien”.

Usted, Santidad, ya lo escribió en la carta que me mandó. La conciencia es autónoma, dijo, y cada uno debe obedecer a la propia conciencia. Creo que esta es una de las frases más valientes dichas por un Papa.

“Y lo repito. Cada uno tiene su propia idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él lo concibe. Bastaría eso para cambiar el mundo”.

¿La Iglesia lo está haciendo?

“Sí, nuestras misiones tienen ese objetivo: individualizar las necesidades materiales e inmateriales de las personas y tratar de satisfacer como podamos. ¿Usted sabe lo que es el agape?”

Sí, lo sé.

“Es el amor por los otros, como nuestro Señor predicó. No es proselitismo, es amor. Amor al prójimo, levadura que sirve al bien común”.

Ama al prójimo como a ti mismo.

“Es exactamente así”.

Jesús en su predicación dice que el agape, el amor a los demás, es el único modo de amar a Dios. Corríjame si me equivoco.

“No se equivoca. El Hijo de Dios se encarnó para infundir en el alma de los hombres el sentimiento de hermandad. Todos somos hermanos e hijos de Dios. Abba, como Él llama al Padre. "Yo marqué el camino", dijo, "Seguidme y encontraréis al Padre y seréis sus hijos y se complacerá en vosotros". El agape, el amor, de cada uno de nosotros hacia los demás, desde el más cercano al más lejano, es el único modo que Jesús nos indicó para encontrar el camino de la salvación y de las bienaventuranzas”.

Sin embargo, la exhortación de Jesús, la recordamos antes, es que el amor por el prójimo sea igual al que sentimos por nosotros mismos. Por tanto lo que muchos llaman narcisismo se reconoce como válido, positivo, en la misma medida del otro. Hemos discutido mucho sobre este aspecto.

“A mí –decía el Papa- la palabra narcisismo no me gusta, indica un amor desmesurado hacia uno mismo y esto no va bien, puede producir daños en el alma de quien lo sufre y también en la relación con los demás, incluso en la sociedad en la que vive. El verdadero mal es que los más afectados por esto que en realidad es un tipo de desorden mental, son personas que tienen mucho poder. A menudo los jefes son narcisistas”.

También muchos jefes de la Iglesia.

“¿Sabe qué opino sobre esto? Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, halagados y exaltados por sus cortesanos.. La corte es la lepra del papado”

La lepra del papado, ha dicho exactamente esto. ¿Pero qué corte? ¿Se refiere a la curia? Pregunto.

“No, en la curia puede haber cortesanos, pero en su concepción es otra cosa. Es lo que en los ejércitos se llama intendencia, gestiona los servicios que sirven a la Santa Sede. Pero tiene un defecto: Es vaticano-céntrica. Ve y atiende los intereses del Vaticano, que son todavía, en gran parte, intereses temporales. Esta visión Vaticano-céntrica se traslada al mundo que le rodea. No comparto esta visión y haré todo lo que pueda para cambiarla. La Iglesia es o debe volver a ser una comunidad del Pueblo de Dios y los presbíteros, los párrocos, los obispos que tienen a su cargo muchas almas, están al servicio del Pueblo de Dios. La Iglesia es esto, una palabra distinta, no por casualidad, de la Santa Sede que tiene una función importante pero está al servicio de la Iglesia. Yo no podría tener total fe en Dios y en su Hijo si no me hubiese formado en la Iglesia, y tuve la fortuna de encontrarme en Argentina, en una comunidad sin la cual yo no hubiera tomado conciencia de mí mismo y de mi fe”.

¿Usted sintió su vocación desde joven?

“No, no muy joven. Tendría que haber tenido otra ocupación según mi familia, trabajar, ganar algún dinero. Fui a la universidad. Tuve una profesora de la que aprendí el respeto y la amistad, era una comunista ferviente. A menudo me leía o me daba a leer textos del Partido Comunista. Así conocí también aquella concepción tan materialista. Me acuerdo que me dio el comunicado de los comunistas americanos en defensa de los Rosenberg que fueron condenados a muerte. La mujer de la que le hablo fue después arrestada, torturada y asesinada por el régimen dictatorial que entonces gobernaba en Argentina”.

¿El comunismo lo sedujo?

“Su materialismo no tuvo ninguna influencia sobre mí. Pero conocerlo, a través de una persona valiente y honesta me fue útil, entendí algunas cosas, un aspecto de lo social, que después encontré en la Doctrina Social de la Iglesia”.

La teología de la liberación, que el Papa Wojtyla excomulgó, estaba bastante presente en América Latina.

“Sí, muchos de sus exponentes eran argentinos”.

¿Usted piensa que fue justo que el Papa la combatiese?

“Ciertamente daban un seguimiento político a su teología, pero muchos de ellos eran creyentes y con un alto concepto de humanidad”.

Santidad, ¿me permite contarle algo sobre mi formación cultural? Fui educado por una madre muy católica. Con 12 años gané un concurso de catecismo entre todas las parroquias de Roma y recibí un premio del Vicariado, comulgaba el primer viernes de cada mes, en fin, practicaba la liturgia y creía. Pero todo cambió cuando entré en el Liceo. Leí, entre otros textos de filosofía que estudiábamos, el “Discurso del Método” de Descartes, y me afectó mucho la frase que hoy se ha convertido en un icono: “Pienso, luego existo”, el yo se convirtió en la base de la existencia humana, la sede autónoma del pensamiento.

“Descartes, sin embargo, nunca renegó de la fe en el Dios trascendente”.

Es verdad, pero puso la base de una visión totalmente distinta, y a mi me encaminó a otro camino que, corroborado por otras lecturas, me llevó al otro lado.

“Usted, por lo que he entendido, no es creyente pero no es anticlerical. Son dos cosas muy distintas”.

Es verdad, no soy anticlerical. Pero me convierto en eso cuando me encuentro con un clerical.

Sonríe y me dice: “Me pasa a mí también, cuando tengo enfrente a un clerical, me convierto en anticlerical de repente. El clericalismo no tiene nada que ver con el cristianismo. San Pablo fue el primero en hablarle a los Gentiles, a los paganos, a los creyentes de otras religiones, fue el primero que nos lo enseñó”.

¿Puedo preguntarle, Santidad, cuáles son los santos que usted siente más cercanos a su alma y sobre los que se formó su experiencia religiosa?

“San Pablo fue el que puso los puntos cardinales de nuestra religión y de nuestro credo. No se puede ser un cristiano consciente sin San Pablo. Tradujo la predicación de Cristo a una estructura doctrinaria que, ya sea con las actualizaciones de una inmensa cantidad de pensadores, teólogos, pastores de almas, resistió y resiste después de dos mil años. Después Agustín, Benito, Tomás e Ignacio. Y naturalmente Francisco. ¿Debo explicarle el porqué?”

Francisco -me sea permitido llamar al Papa así porque es él mismo el que te lo sugiere por como habla, como sonríe, por sus exclamaciones de sorpresa o de corroboración- me mira como para animarme a plantearle las preguntas más escabrosas o más embarazosas relacionadas con la Iglesia. Así que le pregunto: De Pablo me ha explicado la importancia del papel que desarrolló, pero quisiera saber entre los que ha nombrado a quien siente más cercano a su alma.

“Me pide una clasificación, pero las clasificaciones se pueden hacer si se habla de deportes o de cosas parecidas. Podría decirle el nombre de los mejores futbolistas de Argentina. Pero los santos…”

Se dice que se “bromea con los bribones” ¿Conoce el dicho?

“Exacto. Sin embargo, no quiero evitar la pregunta porque usted no me ha pedido una lista sobre la importancia cultural o religiosa sino quién está más cerca de mi alma. Le contesto: Agustín y Francisco”.

¿No Ignacio, de cuya orden proviene?

“Ignacio, por comprensibles razones, es el que conozco mejor que los demás. Fundó nuestra orden. Le recuerdo que de esa orden venía también Carlo María Martini, muy querido para usted y para mí. Los jesuitas fueron, y siguen siendo todavía, la levadura –no la única pero quizás la más eficaz- de la catolicidad: cultura, enseñanza, testimonio misionero, fidelidad al Pontífice. Pero Ignacio que fundó la Compañía era también un reformador y un místico. Sobre todo un místico”.

¿Piensa que los místicos son importantes en la Iglesia?

“Han sido fundamentales. Una religión sin místicos es una filosofía”.

¿Usted tiene una vocación mística?

“¿A usted qué le parece?”

Me parece que no.

“Probablemente tenga razón. Adoro a los místicos; también Francisco por muchos aspectos de su vida lo fue, pero no creo tener esa vocación, y después es necesario comprender bien el significado profundo de la palabra. El místico consigue despojarse del hacer, de los hechos, de los objetivos y hasta de la pastoralidad misionera y se alza para alcanzar la comunión con las bienaventuranzas. Breves momentos pero que llenan toda la vida”.

¿A usted le ha sucedido alguna vez?

“Raramente. Por ejemplo, cuando el cónclave me eligió Papa. Antes de la aceptación pedí poder retirarme algún minuto en la sala que está al lado de la del balcón sobre la plaza. Mi cabeza estaba vacía completamente y me había invadido una gran inquietud. Para hacerla pasar y relajarme cerré los ojos y desapareció todo pensamiento, también el de rechazar esta carga, como además el procedimiento litúrgico permite. Cerré los ojos y ya no sentí ningún ansia o emotividad. En un cierto punto me invadió una gran luz, duró un segundo pero me pareció larguísimo. Después la luz se disipó y me levanté de repente y me dirigí a toda prisa a la estancia donde me esperaban los cardenales y hacia la mesa donde me esperaba el acta de aceptación. Lo firmé, el cardenal Camarlengo también y después en el balcón se dio el ‘Habemus Papam’”.

Permanecemos un poco en silencio, después dije: hablábamos de los santos que usted siente como más cercanos a su alma y nos quedamos en Agustín. ¿Quiere decirme por qué lo siente cercano?

“También mi predecesor tiene a Agustín como punto de referencia. Ese santo pasó por muchas cosas en su vida y cambió muchas veces su posición doctrinal. Tuvo también palabras fuertes contra los judíos, que nunca compartí. Escribió muchos libros y el que me parece más revelador de su intimidad intelectual y espiritual son las “Confesiones”; contienen algunas manifestaciones de misticismo pero no es, como opinan muchos, el continuador de Pablo. Incluso, diría que vio la fe y la Iglesia de una forma profundamente distinta a la de Pablo, quizás porque pasaron cuatro siglos entre uno y otro”.

¿Cuál es la diferencia, Santidad?

“Para mí dos aspectos fundamentales. Agustín se siente impotente frente a la inmensidad de Dios y a los deberes que un cristiano y un obispo deben afrontar. Sin embargo él no lo fue en absoluto, pero su alma se sentía siempre por debajo de todo lo que habría querido y debido. Es la gracia dispensada por el Señor como elemento fundamental de la fe. De la vida. Del sentido de la vida. Quien no es tocado por la gracia puede ser una persona sin mancha y sin miedo, como se dice, pero no será nunca como una persona a la que la gracia ha tocado. Esta es la intuición de Agustín”.

¿Usted se siente tocado por la gracia?

“Esto no puede saberlo nadie. La gracia no forma parte de la conciencia, es la cantidad de luz que tenemos en el alma, no la de sabiduría o de razón. También usted, sin su conocimiento, puede ser tocado por la gracia”.

¿Sin fe? ¿sin creer?

“La gracia está relacionada con el alma”.

Yo no creo en el alma.

“No cree pero la tiene”.

Santidad, se ha dicho que usted no tiene intención de convertirme y creo que no lo conseguiría.

“Esto no se sabe, pero no tengo ninguna intención”.

¿Y Francisco?

“Es grandísimo porque es todo. Un hombre que quiere hacer, quiere construir, funda una orden y sus reglas, es itinerante misionero, es poeta y profeta, es místico, se dio cuenta de su propio mal y salió de él, ama la naturaleza, los animales, la brizna de hierba del prado y los pájaros que vuelan en el cielo, pero sobre todo, ama a las personas, a los niños, a los viejos, a las mujeres. Es el ejemplo más luminoso del agape del que hablábamos antes”.

Tiene razón, Santidad, la descripción es perfecta. ¿Pero por qué ninguno de sus predecesores eligió su nombre? Y yo creo que, después de usted, ningún otro lo hará.

“Esto no lo sabemos, no hipotequemos sobre el futuro. Es verdad, nadie antes que yo lo eligió. Aquí afrontamos el problema de los problemas. ¿Quiere beber algo?”

Gracias, quizás un vaso de agua.

Se levanta, abre la puerta y le pide a un colaborador que está en la entrada que le traiga dos vasos de agua. Me pide si prefiero un café, respondo que no. Llega el agua. Al final de nuestra conversación mi vaso está vacío pero el suyo continúa lleno. Se aclara la garganta y comienza.

“Francisco quería una orden mendicante y también itinerante. Misioneros en busca de encontrar, escuchar, dialogar, ayudar, difundir la fe y el amor. Sobre todo amor. Y quería una Iglesia pobre que atendiese a los demás, que recibiese ayuda material y lo usase para sostener a los demás. Han pasado 800 años desde entonces y los tiempos han cambiado mucho, pero el ideal de una Iglesia misionera y pobre sigue siendo válido. Esta es, por tanto, la Iglesia que predicaron Jesús y sus discípulos”.

Vosotros los cristianos sois una minoría ahora. Incluso en Italia, que se define como el jardín del Papa, los católicos practicantes están, según algunos sondeos, entre el 8 y el 15%. Los católicos que dicen serlo pero que de hecho lo son poco son un 20%. En el mundo existe un billón de católicos y con las otras Iglesias cristianas superan el billón y medio, pero el planeta tiene entre 6 y 7 billones de personas. Son muchos ciertamente, especialmente en África y en América Latina, pero siguen siendo minoría.

“Lo hemos sido siempre pero este no es el tema que nos ocupa. Personalmente creo que esto de ser una minoría es además, una fuerza. Debemos ser semilla de vida y de amor, la semilla es una cantidad infinitamente más pequeña que la cantidad de frutos, flores y árboles que nacen de ella. Me parece haber dicho antes que nuestro objetivo no es el proselitismo sino la escucha de las necesidades, de los deseos, de las desilusiones, de la desesperación, de la esperanza. Debemos devolver la esperanza a los jóvenes, ayudar a los viejos, abrirnos hacia el futuro, difundir el amor. Pobres entre los pobres. Debemos incluir a los excluidos y predicar la paz. El Vaticano II, inspirado por el papa Juan y por Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Después de entonces, se hizo muy poco en esa dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de querer hacerlo”.

También porque –me permito añadir- la sociedad moderna en todo el planeta atraviesa un momento de crisis profunda y no solo económica sino social y espiritual. Usted, al comienzo de nuestro encuentro describió una generación aplastada por el presente. También los no creyentes sentimos este sufrimiento casi antropológico. Por esto nosotros queremos dialogar con los creyentes y con los que mejor les representan.

“Yo no sé si soy el que mejor les representa, pero la Providencia me ha puesto en la guía de la Iglesia y de la diócesis de Pedro. Haré todo lo posible para cumplir el mandato que se me ha confiado”.

Jesús, como usted ha recordado, dijo: ama a tu prójimo como a ti mismo. ¿Le parece que esto se ha hecho realidad?

“Por desgracia no. El egoísmo ha aumentado y el amor hacia los demás ha disminuido”.

Este es el objetivo que nos une: al menos igualar estos dos tipos de amor. ¿Su Iglesia está preparada para aceptar este reto?

“¿Usted que cree?".

Creo que el amor por el poder temporal es todavía muy fuerte entre los muros vaticanos y en la estructura institucional de toda la Iglesia. Creo que la Institución predomina sobre la Iglesia pobre y misionera que usted quiere.

“Las cosas están así, de hecho, y en este tema no se hacen milagros. Le recuerdo que también Francisco en su época tuvo que negociar largamente con la jerarquía romana y con el Papa para que se reconociesen las reglas de su orden. Al final obtuvo la aprobación pero con profundos cambios y compromisos”.

¿Usted deberá seguir el mismo camino?

“No soy Francisco de Asís, ni tengo su fuerza y su santidad. Pero soy el obispo de Roma y el Papa de la catolicidad. He decidido como primera cosa nombrar a un grupo de ocho cardenales que constituyan mi consejo. No cortesanos sino personas sabias y animadas por mis mismos sentimientos. Este es el inicio de esa Iglesia con una organización no vertical sino horizontal. Cuando el cardenal Martini hablaba poniendo el acento en los Concilios y en los Sínodos, sabía que largo y difícil fue el camino que hay que recorrer en esa dirección. Con prudencia, pero con firmeza y tenacidad”.

¿Y la política?

“¿Por qué me lo pregunta? Ya le he dicho que la Iglesia no se ocupará de política”.

Pero hace poco usted hizo un llamamiento a los católicos a comprometerse civil y políticamente.

“No me dirigí solo a los católicos sino a todos los hombres de buena voluntad. Dije que la política es la primera de las actividades civiles y que tiene un propio campo de acción que no es el de la religión. Las instituciones políticas son laicas por definición y obran en esferas independientes. Esto lo han dicho todos mis predecesores, al menos desde muchos años hasta ahora, aunque sea con matices distintos. Creo que los católicos comprometidos en la política tienen dentro valores de la religión pero también una conciencia madura y una competencia para llevarlos a cabo. La Iglesia no irá nunca más allá de expresar y defender sus valores, al menos hasta que yo esté aquí”.

Pero no siempre ha sido así la Iglesia.

“No, casi nunca ha sido así. Muy a menudo, la Iglesia como institución ha sido dominada por el temporalismo y muchos miembros y altos exponentes católicos tienen todavía esta forma de pensar. Pero ahora, déjeme que le haga una pregunta: Usted, laico no creyente en Dios, ¿en qué cree? Usted es un escritor y pensador. Creerá en algo, tendrá algún valor dominante. No me responda con palabras como honestidad, la búsqueda, la visión del bien común; todos principios y valores importantes, pero no es esto lo que le pregunto. Le pregunto qué piensa de la esencia del mundo, del universo. Se preguntará ciertamente, todos lo hacemos, de dónde venimos, a dónde vamos. Se las plantea hasta un niño ¿Y usted?

Le agradezco esta pregunta, la respuesta es esta: Creo en el Ser, es decir en el tejido del cual surgen las formas, los Entes.

“Yo creo en Dios, no en un Dios católico; no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su Encarnación. Jesús es mi maestro, mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser. ¿le parece que estamos muy lejos?”.

Estamos lejos en el pensamiento, pero similares como personas humanas, animadas por nuestros instintos que se transforman en pulsiones, sentimientos, voluntad, pensamiento y razón. En esto somos parecidos.

“Pero lo que ustedes llaman el Ser, ¿lo define como lo piensa?”.

El Ser es un tejido de energía. Energía caótica pero indestructible y en eterno caos. De esa energía emergen las formas cuando la energía llega al punto de explosión. Las formas tienen sus leyes, sus campos magnéticos, sus elementos químicos, que se combinan casualmente, evolucionan, finalmente se apagan pero su energía no se destruye. El hombre es probablemente el único animal dotado de pensamiento, al menos en nuestro planeta y sistema solar. He dicho que está animado por instintos y deseos pero añado que tiene dentro de sí una resonancia, un eco, una vocación de caos.

“Bien. No quería que me hiciese un resumen de su filosofía y me ha dicho bastante. Observo por mi parte que Dios es luz que ilumina las tinieblas y que aunque no las disuelva hay una chispa de esa luz divina dentro de nosotros. En la carta que le escribí recuerdo haberle dicho que aunque nuestra especie termine, no terminará la luz de Dios que en ese punto invadirá todas las almas y será todo en todos”.

Sí, lo recuerdo bien, dijo “toda la luz será en todas las almas”, lo que, si puedo permitirme decir, da más una imagen de inmanencia que de trascendencia.

“La trascendencia permanece porque esa luz, toda en todos, trasciende el universo y las especies que en esa fase lo pueblen. Pero volvamos al presente. Hemos dado un paso adelante en nuestro diálogo. Hemos constatado que en la sociedad y en el mundo en el que vivimos el egoísmo ha aumentado más que el amor por los demás, y que los hombres de buena voluntad deben actuar, cada uno con su propia fuerza y competencia, para hacer que el amor por los demás aumente hasta igualarse e incluso superar el amor por nosotros mismos”.

Por tanto también la política está llamada a la causa.

“Seguramente. Personalmente pienso que el llamado capitalismo salvaje no hace sino volver más fuertes a los fuertes, más débiles a los débiles y más excluidos a los excluidos. Hace falta gran libertad, ninguna discriminación, nada de demagogia y mucho amor. Hacen falta reglas de comportamiento y también, si fuera necesario, intervenciones directas del Estado para corregir las desigualdades más intolerables”.

Santidad, usted ciertamente es una persona de gran fe, tocado por la gracia, animado por la voluntad de relanzar una Iglesia pastoral, misionera, regenerada y no apegada a los tiempos. Pero según habla y yo le entiendo, usted es y será un papa revolucionario. Mitad jesuita, mitad hombre de Francisco, un maridaje que quizás nunca se había visto. Y después, le gustan “Los Novios” de Manzoni, Holderlin, Leopardi y sobre todo Dostoyevski, el film “La Strada” y “Prova d’orchestra” de Fellini, “Roma cittá aperta” de Rossellini y también las películas de Aldo Fabrizi.

“Esas me gustan porque las veía con mis padres cuando era un niño”.

Así es. ¿Puedo sugerirle que vea dos películas estrenadas hace poco? “Viva la libertad” y las películas sobre Fellini de Ettore Scola. Estoy seguro de que le gustarán. Sobre el poder le digo: ¿sabe que a los veinte años hice un mes y medio de ejercicios espirituales con los jesuitas? Estaban los nazis en Roma y yo había desertado del reclutamiento militar. Podríamos ser castigados con la pena de muerte. Los jesuitas nos acogieron con la condición de que hiciéramos los ejercicios espirituales durante todo el tiempo que estuvimos escondidos en su casa, y así fue.

“Pero es imposible resistir un mes y medio de ejercicios espirituales”, dice él estupefacto y divertido. Lo contaré la próxima vez.

Nos abrazamos. Subimos la breve escalera que nos separa del portón. Pido al Papa que no me acompañe pero él lo rechaza con un gesto. “Hablaremos también del papel de las mujeres en la Iglesia. Le recuerdo que la Iglesia es femenina”.

Y hablaremos si usted quiere también de Pascal. Me gustaría saber qué piensa usted de esta gran alma.

“Lleve a todos sus familiares mi bendición y pídales que recen por mi. Piense en mí, piense a menudo en mí”.

Nos estrechamos la mano y él se queda quieto con los dos dedos en alto en signo de bendición. Yo lo saludo desde la ventanilla.


Este es el Papa Francisco. Si la Iglesia se vuelve como él la piensa y la quiere habrá cambiado una época.