miércoles, 29 de junio de 2016

Comunicado del Superior General de la FSSPX


Noticia aparecida en DICI, 29-Jun-2016.

Comunicado del Superior general

Al término de la reunión de los superiores mayores de la Fraternidad San Pío X que se llevó a cabo en Suiza, del 25 al 28 de junio de 2016, el Superior General dirige el siguiente comunicado:

La finalidad de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es principalmente la formación de los sacerdotes, condición esencial para la renovación de la Iglesia y para la restauración de la sociedad.

1. En la gran y dolorosa confusión que reina actualmente en la Iglesia, la proclamación de la doctrina católica exige denunciar los errores que han penetrado en su seno, promovidos, lamentablemente, por un gran número de pastores, incluso por el mismo Papa.

2. La Fraternidad San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho y el deber de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. Lo único que desea es llevar fielmente la luz de la Tradición bimilenaria que señala el único camino que debe seguirse en esta época de tinieblas, en la que el culto del hombre reemplaza el culto de Dios, tanto en la sociedad como en la Iglesia.

3. La “restauración de todas las cosas en Cristo”, que quería San Pío X siguiendo a San Pablo (Efe. 1, 10), no podrá lograrse sin el apoyo de un Papa que favorezca concretamente el retorno a la Santa Tradición. A la espera de ese día de gracia, la Fraternidad San Pío X quiere redoblar los esfuerzos para restablecer y difundir, con los medios que le da la Divina Providencia, el Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo.

4. La Fraternidad San Pío X reza y hace penitencia para que el Papa tenga la fuerza de proclamar íntegramente la fe y la moral, pues de ese modo acelerará el triunfo del Corazón Inmaculado de María que deseamos, ahora que nos aproximamos al centenario de las apariciones de Fátima.

Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X
Ecône, 29 de junio de 2016
En la fiesta de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 22 de junio de 2016

Más palabras insólitas de Francisco.


Más insólitas palabras de Francisco.

“E Gesù si fa un po’ il finto tonto,…” (En el video adjunto: 1:04:37-40)

“Jesús se hace un poco tonto,...”

“La morale qual è? Era di lapidarla. Ma Gesù manca, ha mancato verso la morale.” (Ver en el video: 1:05:40-42)

“¿Cuál era la moral? Era de lapidarla. Pero Jesús falla, ha fallado contra la moral.”

“Gesù si è sporcato di più. Non era uno “pulito”,” (en el video que adjuntamos: 29:53-54)

“Jesús se ensució un poco. No era un “limpio” (y con el diminutivo en el original)”

Francisco, textuales palabras tomadas de su discurso en el Congreso Eclesial de la Diócesis de Roma, 16 de junio del 2016.

La traducción la tomamos del artículo publicado por Nacionalismo Católico San Juan Bautista, 22-Jun-2016.

Video completo, sin censura donde se encuentran las palabras que citamos:


Otro video sobre sus palabras:

Francisco: “Mayoría de matrimonios sacramentales son nulos”.

Visto en Secretum Meum Mihi, 17-Jun-2016.

Francisco: “Mayoría de matrimonios sacramentales son nulos”.

Una nueva declaración inquietante, por decir lo menos, ha hecho Francisco ayer durante la apertura del congreso eclesial de la diócesis de Roma cuando, respondiendo a la última de las tres preguntas formuladas por un sacerdote y dos catequistas, ha dicho que “una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos”, contrario a lo que se nos ha enseñado de que el matrimonio se presume válido mientras no se pruebe lo contrario.


La maquinaria vaticana se ha puesto en marcha para retraducir las palabras del pontífice, y en la versión que aparece hoy en italiano en el sitio de la Santa Sede (aún sin traducción en español), como en la edición diaria en italiano del periódicoL'Osservatore Romano (imágen izquierda), se lee: “una parte de nuestros matrimonios sacramentales son nulos” (“una parte dei nostri matrimoni sacramentali sono nulli”). En el video inmediatamente inferior, proveniente del canal de cable de los obispos italianos, se puede oir la versión completa en italiano.


Aciprensa, difícilmente un medio sospechoso de antibergoglianismo, en la tarde de ayer ha reportado, citando correctamente y entre comillas, la expresión del Papa. También ellos insertan un video con subtítulos en español, pero para que no nos digan sesgados no lo incrustamos aquí porque tiene ediciones.


VATICANO, 16 Jun. 16 / 05:28 pm (ACI).- “Una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos”, señaló este jueves el Papa Francisco durante la apertura de un congreso diocesano en Roma (Italia), donde denunció que la “cultura de lo provisorio” está dañando la vida matrimonial, y enfatizó la importancia que se debe dar a la preparación de los novios.

El Santo Padre respondió de esta manera a la pregunta de un laico que se refirió a la crisis matrimonial.

“Vivimos también una cultura de lo provisorio”, advirtió Francisco, quien señaló que este es un fenómeno que no solo afecta la vocación al matrimonio, sino también a la vida sacerdotal y religiosa.

“A un obispo le he oído decir hace unos meses que se presentó un joven que ha terminado los estudios universitarios y que ha dicho ‘yo quiero ser sacerdote, pero solo por diez años’. ¡Es la cultura de lo provisorio! Y esto sucede en todos lados, también en la vida sacerdotal, en la vida religiosa. Lo provisorio”, señaló.

“Y por esto una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos. Porque ellos (los novios) dicen ‘sí, para toda la vida’, pero no saben qué cosa dicen, porque tienen otra cultura”, advirtió.

El Papa recordó que una vez en Buenos Aires (Argentina), una señora “me reprendió: ‘pero ustedes sacerdotes son despiertos, porque para ser sacerdote estudian ocho años. Después, si las cosas no van, el sacerdote encuentra una joven que le gusta y comienzan a… y al final le dan la licencia para casarse y hacer una familia”.

“’Los laicos –continuó la señora- que debemos hacer el sacramento para toda la vida, e indisoluble, a nosotros los laicos nos dan cuatro conferencias, y esto para toda la vida’. Para mí uno de los problemas es la preparación al matrimonio”, indicó el Pontífice.

Sin embargo, señaló que otro problema es que al matrimonio se lo ha ligado “al hecho social”.

“Recuerdo que he llamado aquí en Italia, el año pasado. He llamado a un joven que he conocido hace tiempo en Ciampino y se casaba. Le he llamado ‘me ha dicho tu mamá que te casarás el próximo mes’, ‘sí, sí, sí,’, ‘¿pero dónde lo harán?’; ‘no lo sabemos –respondió el muchacho- porque estamos buscando la iglesia que se adapte al vestido de mi novia y después debemos hacer tantas cosas, los recuerdos y después buscar un restaurante que no sea lejos’”.

“¡Estas son las preocupaciones!”, lamentó el Papa. El matrimonio ligado a “un hecho social, pero ¿cómo cambiar esto?, no lo sé”, expresó.

Luego, el Pontífice reiteró su consejo a los jóvenes de no casarse solo porque la novia salió embarazada. “Viene el niño, entonces hagamos el matrimonio”, criticó.

Francisco dijo que esto no se debe hacer “porque tal vez no son libres”. Indicó que es mejor esperar, pues “he visto parejas que luego de dos o tres años se han casado y yo los he visto entrar a la iglesia: papá, mamá, con el niño de la mano, pero sabían bien lo que hacían”.

“La crisis del matrimonio es porque no se sabe qué cosa es el sacramento, la belleza del sacramento. No se sabe que es indisoluble, no se sabe que es para toda la vida”, señaló.

domingo, 19 de junio de 2016

Francisco citando a Primo Mazzolari: “pero yo quiero también a Judas, es mi hermano Judas”.


Las insólitas palabras de Francisco, según  Vatican Insider, 17-Jun-2016, en su discurso en la Apertura del Congreso eclesial de la diócesis de Roma, 16-Jun-2016.

Ese Buen Pastor que lleva sobre los hombros a Judas

El Papa, durante la apertura del congreso de la diócesis de Roma, citó el ejemplo del capitel de la Basílica de Santa María Magdalena en Vèzelay, que retrata a Jesús llevando sobre sí al apóstol traidor. La homilía de don Primo Mazzolari

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Papa Francisco, inaugurando el 16 de junio por la tarde en San Juan de Letrán, el congreso de la diócesis de Roma, invitó a no «poner en juego una pastoral de guetos y para guetos», recordando que el realismo evangélico «no significa no ser claros en la doctrina». «No se trata de no proponer el ideal evangélico —añadió—, al contrario, nos invita a vivirlo desde dentro de la historia, con todo lo que implica». Al respecto, Bergoglio habló sobre un antiguo capitel medieval que en uno de sus extremos representa a Judas y en el otro a Jesús cargando al traidor muerto sobre sus hombros: «Don Primo Mazzolari hizo un discurso muy bello sobre esto, era un sacerdote que había entendido bien esta complejidad de la lógica del Evangelio: ensuciarse las manos como Jesús, que no estaba limpio, e iba a la gente y la tomaba como era, no como tenía que ser».

Francisco se refirió a un capitel de la Basílica de Vèzelay, en Borgoña, dedicada a Santa María Magdalena, que surge en el camino que lleva a Santiago de Compostela. Una perfecta muestra de la arquitectura románica y muy bien conservada, meta de peregrinajes en la Edad Media, con miles de personas que se dirigían a ella para invocar misericordia viendo el ejemplo de la mujer que había encontrado la profunda compasión de Cristo y que fue el primer testigo de su resurrección. En lo alto, en el primer capitel que se ve al entrar, hay una escultura poco conocida (la altura a la que se encuentra, a unos 20 metros del suelo, no facilita su visión). Una escultura que, vista desde cerca sorprende y desconcierta. En una parte aparece Judas colgado, con la lengua de fuera, rodeado por diablos. Y hasta aquí, ninguna novedad: existen muchas representaciones de la dramática y violenta muerte del apóstol suicida que traicionó a Jesús vendiéndolo por una monedas. La sorpresa surge si vemos la otra parte del capitel: hay un hombre que lleva sobre los hombros el cuerpo de Judas. Este hombre tiene una mueca extraña: la mitad de la boca sonríe y la otra mitad está fruncida. El hombre representado lleva una túnica corta y es un pastor. Es el Buen Pastor que lleva sobre sus hombros a la oveja perdida, esa en cuya búsqueda fue dejando a las otras 99 en el redil. El artista que esculpió la escena y el monje que la inspiró quisieron representar algo extremo llegando a proponer que incluso Judas tuvo acceso a la salvación.

Al comentar esta imagen, Papa Francisco citó una homilía que don Primo Mazzolari, el párroco de Bozzolo y precursor del Concilio Vaticano II, pronunció el Jueves Santo de 1958, dedicada justamente a «Judas, el traidor»: «Pobre Judas —comenzó el sacerdote. Yo no sé qué le habrá pasado en el alma. Es uno de los personajes más misteriosos que encontramos en la Pasión del Señor. Tampoco trataré de explicarlo, me conformo con pedirles un poco de piedad por nuestro pobre hermano Judas. No se avergüencen de asumir esta fraternidad. Yo no me avergüenzo, porque sé cuántas veces he traicionado al Señor; y creo que ninguno de ustedes debería avergonzarse de él. Y al llamarlo hermano, nosotros usamos el lenguaje del señor. Cuando recibió el beso de la traición, en el Getsemaní, el Señor le respondió con esas palabras que no debemos olvidar: ‘¡Amigo, con un beso traicionada Hijo del hombre!’».

«¡Amigo! Esta palabra —continuó Mazzolari— nos indica la infinita ternura de la caridad del Señor, también nos hace comprender por qué yo en este momento lo he llamado hermano. Dijo en el Cenáculo, no les llamaré siervos, sino amigos. Los Apóstoles se convirtieron en los amigos del Señor: buenos o no, generosos o no, fieles o no, siempre serán los amigos. Nosotros podemos traicionar la amistad de Cristo, Cristo nunca nos traiciona, nunca traiciona a sus amigos; incluso cuando no lo merecemos, incluso cuando nos rebelamos contra Él, incluso cuando lo negamos, ante sus ojos y su corazón, nosotros seremos siempre amigos del Señor. Judas es un amigo del Señor incluso en el momento en el que, besándolo, consumaba la traición del Maestro».

Después de haber recordado el fin desesperado del apóstol, Mazzolari concluyó: «Perdónenme si esta tarde, que habría tenido que ser de intimidad, les he traído consideraciones tan dolorosas, pero yo quiero también a Judas, es mi hermano Judas. También rezaré por él esta tarde, porque yo no juzgo, yo no condeno; debería juzgarme a mí, debería condenarme a mí. Yo no puedo no pensar que es también para Judas la misericordia de Dios, este abrazo de caridad, esa palabra amigo, que le dijo el Señor mientras él lo besaba para traicionarlo; yo no puedo pensar que esta palabra no se haya abierto brecha en su pobre corazón. Y tal vez, el último momento, al recordar esa palabra y la aceptación del beso, Judas también sintió que el Señor lo quería y lo recibía entre los suyos. Tal vez fue el primer apóstol que entró, junto a los dos ladrones. Un séquito que parece no hacer honor al Hijo de Dios, como algunos lo conciben, pero que es una grandeza de su misericordia».

«Y ahora, antes de retomar la Misa, repetiré el gesto de Cristo en la última Cena, lavando a los niños que representan a los Apóstoles del Señor entre nosotros, besando esos pies inocentes; dejen que yo piense un momento en el Judas que llevo dentro de mí, en el Judas que tal vez ustedes también llevan. Y dejen que le pida a Jesús, al Jesús agonizante, a Jesús que nos acepta como somos, dejen que le pida, como gracia pascual, que me llame amigo».

lunes, 13 de junio de 2016

Libertad de pensamiento, por Juan Manuel de Prada.


En 1984, explicando las artimañas empleadas por el Partido para transformar el pensamiento de la gente, George Orwell relata que ocupaba un lugar preferente hacer creer que «tanto el pasado como el mundo externo existen sólo en la mente». Ante lo que Winston Smith, el protagonista de la novela, se rebela, diciendo: «El mundo material existe, sus leyes no cambian. Las piedras son duras; el agua, líquida; los objetos sin sujeción caen hacia el centro de la Tierra. La Libertad significa libertad para decir que dos más dos son cuatro. Si eso se admite, todo lo demás se da por añadidura». La libertad, para Orwell, se funda en la verdad; y ya se sabe que nada ofende tanto (sobre todo en épocas de engaño universal) como la verdad.Por eso todos los tiranos que en el mundo han sido han tratado de escamotear la verdad de las cosas; y el hombre libre ha aspirado a desentrañarla. En esto debería consistir la 'libertad de pensamiento'. Pero... ¿de veras esta es la 'libertad de pensamiento' que hoy proclamamos?

No puede serlo por la sencilla razón de que nuestra época no reconoce la existencia de la verdad, que Orwell consideraba premisa de la libertad. El subjetivismo niega que la verdad de las cosas pueda ser conocida, pues considera que el entendimiento está limitado por la experiencia. El relativismo afirma que lo que las cosas son desde nuestra perspectiva y coyuntura no lo serían si la perspectiva y la coyuntura fuesen distintas. El escepticismo, en fin, nos impone dudar de todo, pues considera que somos incapaces de alcanzar la verdad. La verdad cierta de las cosas se ha evaporado del todo, lográndose aquel anhelo del Partido que exigía que tanto el pasado como el mundo externo sólo existiesen como figuraciones mentales. Curiosamente, esto no ocurre bajo un poder dictatorial como el que imaginó Orwell, sino bajo regímenes democráticos. Pero tal vez, como afirmaba Kelsen en De la esencia y valor de la democracia, «la causa democrática aparecería desesperada si se partiera de la idea de que puede accederse a verdades y captarse valores absolutos».

Al no reconocerse la existencia de la verdad (o ante la imposibilidad de acceder a ella), ya no puede existir adecuación del intelecto a las cosas (que era la definición aristotélica de verdad).Abolida la verdad, se invocó en un principio la objetividad, que presupone imparcialidad; pero nadie puede creer seriamente que un sujeto que no reconoce la existencia de la verdad pueda ser otra cosa sino subjetivo. Luego, el concepto de objetividad fue sustituido por los de sinceridad o autenticidad, que ya sólo pueden presumir de «decir lo que uno piensa (o siente)». La verdad se convierte, entonces, en coherencia con las ideas propias, que naturalmente habrán de ser subjetivas; pero, una vez sustraída la adecuación del intelecto a las cosas, ¿cómo sabemos que esas ideas que creemos propias no son en realidad ideas inducidas por otros? ¿Cómo sabemos que estamos diciendo lo que pensamos y no lo que otros nos han 'predispuesto' o 'enseñado' a pensar? ¿Cómo sabemos que estamos pensando y no tan sólo 'sintiendo'? A fin de cuentas, nada hay tan 'sincero', tan 'auténtico', como la expresión de sentimientos. Y nada tampoco tan fácil de excitar, de estimular y, en definitiva, de inducir: no hace falta sino comprobar la facilidad con que unas imágenes lanzadas a través de la tele logran indignarnos o conmovernos; o la celeridad con la que logran 'movilizarnos' a través de las redes sociales. Cuando la verdad ha sido sustraída, nada más sencillo que 'suministrar' pensamientos que nos hagan sentir auténticos. Así lo creía Adam Smith, cuando afirmaba que, «en las sociedades opulentas, pensar es una operación muy especial, reservada a un reducido número de personas, que suministran todo el pensamiento que debe disponer la multitud de los quepenan». Así también Rousseau, cuando explicaba cómo se 'creaba' la llamada cínicamente 'opinión pública': «Corregid las opiniones de los hombres y sus costumbres se depurarán por sí mismas». En Un mundo feliz, la fábula futurista de Huxley, esta 'libertad de pensamiento' se creaba durante el sueño, mediante un mecanismo repetitivo que hablaba sin interrupción al subconsciente; en nuestra época, se logra a través de los métodos de control social y condicionamiento de los espíritus de todos conocidos, que nos enseñan lo que podemos pensar y lo que debemos rechazar, lo que conviene decir y lo que conviene callar, para poder seguir siendo aceptados en la manada y acogidos en el redil, donde nos aguardan en el comedero los pensamientos permitidos que podemos rumiar y deglutir tranquilamente, para alivio de nuestras penas.


Juan Manuel de Prada, aparecido en  XL Semanal, 13-jun-2016.

martes, 7 de junio de 2016

Francisco: “Nosotros, todos nosotros, queremos a la Madre Tierra porque es quien nos ha dado la vida y nos protege.”


“Nosotros, todos nosotros, queremos a la Madre Tierra porque es quien nos ha dado la vida y nos protege; diría también que es la hermana Tierra, porque nos acompaña en nuestro camino de la existencia. Pero nuestro deber es cuidarla como se cuida una madre o como se cuida una hermana con responsabilidad, con ternura y con paz.”

Francisco, discurso a los jainistas en el Vaticano, 01-Jun-2016.



jueves, 2 de junio de 2016

Conmemoración oficial vaticana del pecado de cisma y herejía de Lutero.


¿Recuerdan esta noticia de que el líder protestanteinvita a Francisco a participar de las celebraciones del 5° centenario de unpecado?, pues bien, la invitación ha sido aceptada. Aquí la información aparecida en el boletín oficial de la oficina de prensa de la Santa Sede, 01-Jun-2016.

Preparativos para la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma, 01.06.2016

Sigue el comunicado conjunto de la Federación Luterana Mundial (FLM) y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCPOC) sobre los acontecimientos ecuménicos previstos en Lund y Malmö, Suecia, para la Conmemoración del 500 aniversario de la Reforma, el próximo 31 de octubre, que contará con con la participación del Papa Francisco. Cabe señalar, sin embargo, que el programa completo del viaje del Santo Padre a Suecia se publicará más adelante e incluirá una celebración de la Eucaristía con la comunidad católica en la mañana del 1 de noviembre.

La conmemoración ecuménica conjunta luterano-católica del 500 aniversario de la Reforma el 31 de octubre en Lund (Suecia), se llevará a cabo en dos partes: comenzará con una liturgia en la catedral de Lund y continuará con un acto público en el estadio Malmö, abierto a una participación más amplia. El evento conjunto de la Federación Luterana Mundial (FLM) y de la Iglesia Católica se propone poner de relieve los 50 años de continuo diálogo ecuménico entre los católicos y los luteranos y los dones que resultan de esta colaboración. La conmemoración católica-luterana se centra en los temas de la acción de gracias, del arrepentimiento y el compromiso de testimonio común. El objetivo es mostrar los dones de la Reforma, y pedir perdón por la división perpetuada por los cristianos de ambas tradiciones.

La catedral de Lund, será sede de la ceremonia de la oración conjunta, basada en la guía litúrgica católico-luterana de reciente publicación titulada "Oración Común ", que a su vez se basa en el documento: "Del conflicto a la comunión". El estadio de Malmo será el escenario de las actividades que muestran el testimonio y del servicio común de católicos y luteranos en el mundo. Se presentarán los aspectos más importantes del trabajo común del Servicio Mundial de la Federación Luterana Mundial (FLM Servicio Mundial) y de Caritas Internationalis, como la atención a los refugiados, el servicio de la paz y la defensa de la justicia climática. El estadio de Malmö tiene capacidad para 10.000 personas.
El Papa Francisco, el obispo Munib A. Younan y el rev.do Martin Junge, respectivamente Presidente y Secretario General de la Federación Luterana Mundial, presidirán la ceremonia de oración común en Lund y el evento en el estadio de Malmö en colaboración con los líderes de la Iglesia de Suecia y la Diócesis Católica de Estocolmo.

“Cuando las comunidades emprenden la senda que aleja de los conflictos, es cuando brota la fuerza. En Cristo se nos anima a servir juntos en el mundo. La conmemoración conjunta da testimonio del amor y de la esperanza que todos tenemos merced a la gracia de Dios ", ha declarado el Presidente de la FLM Younan y el Secretario General Junge.

Por su parte, el cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de Unidad de los Cristianos, afirma: "Concentrándonos juntos en la centralidad de Dios y en un enfoque cristocéntrico, luteranos y católicos pueden conmemorar ecuménicamente la Reforma, no de una manera puramente pragmática, sino en el profundo sentido de la fe en Cristo crucificado y resucitado".
"Esperamos este acontecimiento que contará con la presencia de 10.000 personas. La idea base del evento de Malmö es describir con más detalle el proceso que va del conflicto a la comunión concentrándonos en la esperanza para el futuro y el servicio común en el mundo", dice el arzobispo de la Iglesia de Suecia Antje Jackelén.

Y el obispo Anders Arborelius de la Diócesis Católica de Estocolmo, añade: "Se escribirá una página de la historia cuando Francisco y los líderes de la Federación Luterana Mundial visiten Lund y Malmö para animarnos a todos a continuar en el camino hacia la unidad de los cristianos."


La información sobre la conmemoración ecuménica conjunta será actualizada en el sitio web del evento: www.lund2016.net

martes, 24 de mayo de 2016

Los dos Papas según Georg Gänswein.


El secretario personal del actual “Papa emérito” Benedicto XVI, Mons. Georg Gänswein, ha realizado la presentación de un libro sobre Benedicto XVI de Roberto Regoli. En esta presentación se hace una afirmación en la cual se plantea la existencia de un doble papado, una especie de co-papado. Dejamos entera una traducción de la intervención de Gänswein tomada del sitio Un puente de fe, 21-May-2016.

BENEDICTO XVI, EL FINAL DE LO VIEJO EL INICIO DE LO NUEVO, EL ANÁLISIS DE GEORG GÄNSWEIN

Presentación del libro de Roberto Regoli sobre Benedicto XVI


INTERVENCIÓN DE MONSEÑOR GEORG GÄNSWEIN

En una de las últimas conversaciones que el biógrafo del Papa, Peter Seewald, de Múnich (Baviera) pudo tener con Benedicto XVI, al despedirse le preguntó: “¿Usted es el fin de lo viejo y el inicio de lo nuevo?". La respuesta del Papa fue breve y segura: “Lo uno y lo otro”, respondió.

La grabadora ya estaba apagada; es por eso que esta última parte de la conversación no se encuentra en ninguno de los libros-entrevista de Peter Seewald, tampoco en el famoso “Luz del mundo”.  Se encuentra solo en una entrevista que él concedió al Corriere della Sera, después de la Declaración de renuncia de Benedicto XVI, en la que el biógrafo recordó aquellas palabras claves que figuran, en cierto modo, como máxima en el libro de Roberto Regoli.

De hecho, debo admitir que quizás es imposible resumir más concisamente el pontificado de Benedicto XVI. Y lo afirma quien en todos estos años ha tenido el privilegio de vivir una experiencia cercana a este Papa como un clásico “homo historicus”, el hombre occidental por excelencia, que ha encarnado la riqueza de la tradición católica como ningún otro; y que  -al mismo tiempo-  ha sido tan audaz como para abrir la puerta a una nueva fase, por aquel giro histórico que nadie hace cinco años hubiese podido imaginar. Desde entonces, vivimos una época histórica que en la bimilenaria historia de la Iglesia no tiene precedentes. 

Como en los tiempos de Pedro, también hoy la Iglesia una, santa, católica y apostólica continúa teniendo un único Papa legítimo. Y aun así, desde hace tres años, tenemos dos sucesores de Pedro viviendo entre nosotros -que no se encuentran en una relación de competencia entre ellos-, y sin embargo, ambos, con una presencia extraordinaria!. Podríamos añadir que el espíritu de Joseph Ratzinger marcó previamente y de forma decisiva el largo pontificado de San Juan Pablo II, en el que sirvió fielmente durante casi un cuarto de siglo como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Muchos perciben todavía hoy esta nueva situación como una especie de estado de excepción querido por el Cielo.

Pero ¿Ya ha llegado el momento de hacer un balance sobre el pontificado de Benedicto XVI? Por lo general, en la historia de la Iglesia, solo ex post los papas pueden ser juzgados y valorados correctamente. Y como prueba de ello, el mismo Regoli menciona el caso de Gregorio VII, el gran Papa reformador del medievo, que al final de su vida murió en el exilio, en Salerno  -fracasado, a juicio de tantos de sus contemporáneos. Y sin embargo, fue precisamente Gregorio VII, en el centro de las controversias de su tiempo, quien plasmó de modo decisivo el rostro de la Iglesia para las generaciones que le siguieron. Tanto más audaz parece ser hoy el profesor Regoli, tratando de hacer en este momento un balance del pontificado de Benedicto XVI, aún en vida. 

La cantidad de material crítico que por esta causa ha visionado y analizado es realmente impresionante. De hecho, Benedicto XVI es y continúa estando presente de manera extraordinaria con sus escritos: sean aquellos producidos como Papa - los tres libros de Jesús de Nazaret y 16 volúmenes de enseñanzas que se han publicado durante su pontificado - sean los escritos como profesor Ratzinger o Cardenal Ratzinger, cuyas obras bien podrían llenar una pequeña biblioteca.

Y así, a esta obra de Regoli no le faltan notas a pie de página, numerosos son los recuerdos que despierta en mí. Porque yo estaba presente cuando Benedicto XVI, al final de su mandato, depuso el anillo del pescador, como ocurre a la muerte de un Papa, aunque en este caso él estaba vivo todavía! Estuve presente cuando él, en cambio, decide no renunciar al nombre que había elegido, como hizo el Papa Celestino V cuando, el 13 de diciembre de 1294, a pocos meses del inicio de su ministerio, se convirtió de nuevo en Pietro dal Morrone.

Por eso, desde el 11 de febrero de 2013, el ministerio papal no es como ha sido antes. Es y sigue siendo el fundamento de la Iglesia católica; y sin embargo, es un fundamento que Benedicto XVI ha transformado profundamente y de forma duradera en su pontificado de excepción (Ausnahmepontifikat), respecto al cual el sobrio cardenal Sodano, reaccionando con inmediatez y simplicidad después de la sorprendente Declaración de renuncia, profundamente emocionado y preso del desconcierto, exclamó que aquella noticia resonó entre los cardenales presentes “como un rayo en cielo despejado”. Era la mañana de aquel mismo día en que, por la noche, un rayo quilométrico con un ruido atronador golpeó la punta de la cúpula de San Pedro situada sobre la tumba del Príncipe de los apóstoles. Rara vez el cosmos ha acompañado más dramáticamente un punto de inflexión histórico. Pero la mañana de aquel 11 de febrero, el decano del Colegio cardenalicio, Angelo Sodano, concluyó su réplica a la Declaración de Benedicto XVI con una primera y análogamente cósmica valoración del pontificado, cuando al final dijo: “Cierto, las estrellas del cielo continuarán siempre brillando y así brillará siempre entre nosotros la estrella de su pontificado”.

Igualmente brillante y clarificadora es la exposición profunda y bien documentada de Don Regoli sobre las diversas fases del pontificado. Sobre todo la relativa al inicio, el cónclave de abril de 2005, del cual Joseph Ratzinger, después de una de las elecciones más breves de la historia de la Iglesia, salió elegido tras sólo cuatro votaciones, seguido de una dramática lucha entre el así llamado “Partido de la sal de la tierra” en torno a los cardenales, López Trujíllo, Ruini, Herranz, Rouco Varela y Medina y el denominado “Gruppo de San Gallo” en torno a los cardenales Danneels, Martini, Silvestrini y Murphy-O’Connor; grupo que recientemente, el mismo cardenal  Danneels de Bruselas, de manera divertida ha definido como “una especie de mafia-club”. La elección fue ciertamente el resultado de un enfrentamiento, la clave la había proporcionado el mismo Ratzinger como cardenal decano, en la histórica homilía del 18 de abril de 2005 en San Pedro; precisamente allí, donde a “Una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida solo el propio yo y sus propias ansias” contrapuso otra medida: “El Hijo de Dios y verdadero hombre” como “la medida de verdadero humanismo”. Esta parte del inteligente análisis de Regoli, hoy se lee casi como una obra de suspense desde no hace mucho tiempo; mientras, en cambio, la “dictadura del relativismo” desde hace tiempo se expresa de modo abrumador a través de los muchos canales de nuevos medios de comunicación que, en el 2005, apenas podíamos imaginar.

Ya el nombre que adoptó el nuevo Papa después de su elección fue, por tanto, un programa. Joseph Ratzinger no se convierte en Juan Pablo III, como tal vez muchos hubiesen deseado. Se vincula, sin embargo, a Benedicto XV, el incomprendido y desafortunado gran Papa de la paz en los terribles años de la Primera guerra mundial - y a san Benito de Norcia, patriarca del monaquismo y patrono de Europa-. Yo podría comparecer como testigo para testimoniar que, en los años precedentes, nunca el cardenal Ratzinger había presionado para obtener el más alto puesto en la Iglesia católica.

En cambio, soñaba vivamente con una posición que le hubiese permitido escribir en paz y tranquilamente algunos últimos libros. Todos sabemos que las cosas no fueron así. Durante la elección, después, en la Capilla Sixtina, fui testigo de que vivió la elección como un "verdadero shock" y se sentía "perturbado", sintió "como vértigo" tan pronto se dio cuenta que "el hacha" de la elección recaía sobre él. No desvelo ningún secreto porque fue el propio Benedicto XVI el primero en confesar todo esto públicamente con ocasión de la primera audiencia concedida a peregrinos llegados desde Alemania. De esta forma, no sorprende que fuese Benedicto XVI el primer Papa que, justo después de su elección, invitó a los fieles a rezar por él, hecho que una vez más recuerda este libro.

Regoli esboza los diversos años del ministerio de manera fascinante y conmovedora, evocando la maestría y la seguridad con la que Benedicto XVI ejerció su mandato. Y que emergieron ya cuando, pocos meses después de su elección, invitó a una conversación privada tanto a su antiguo y ávido  antagonista, Hans Küng, como a Oriana Fallaci, la agnóstica y combativa gran dama de origen hebraico de los medios de comunicación laicos italianos; o cuando nominó a Werner Arber, evangélico suizo y Premio Nobel, primer Presidente no católico de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales. Regoli no deja de mencionar la "falta de conocimiento de los hombres" que a menudo se ha atribuido al genial Teólogo en las sandalias del Pescador; capaz de valorar en modo genial textos y libros difíciles y que sin embargo, en el año 2010, con franqueza confió a Peter Seewald  que las decisiones sobre las personas fueron difíciles porque “nadie puede leer en el corazón del otro”. Cuánta razón tiene!

Justamente Regoli define ese 2010 como un “año negro” para el Papa, y precisamente en relación al trágico incidente mortal ocurrido a Manuela Camagni, una de las cuatro Memores pertenecientes a la pequeña “Familia pontificia”. Puedo sin duda confirmarlo. Frente a tal desgracia, los sensacionalismos mediáticos de aquellos años - desde el caso del obispo tradicionalista Williamson hasta una serie de ataques siempre más malévolos contra el Papa-, pudiendo haber tenido un cierto efecto, no golpearon el corazón del Papa tanto como la muerte de Manuela, arrebatada tan repentinamente de entre nosotros. Benedicto no ha sido un “Papa actor”, y mucho menos un insensible “Papa autómata”; también en el trono de Pedro ha habido y ha permanecido un hombre: o, como diría Conrad Ferninand Meyer, no fue un “libro ingenioso”, fue “un hombre con sus contradicciones”. Es así que yo mismo he podido conocerle  y apreciar cotidianamente. Y así sigue siendo a día de hoy.

Regoli observa que después de la última encíclica, "Caritas in Veritate", del cuatro de diciembre de 2009, un pontificado dinámico, innovador y con una fuerte carga desde el punto de vista litúrgico, ecuménico y canonista, de repente parece que de forma improvisada apareciese “lento”, bloqueado, enredado". También es cierto que en los años sucesivos el viento en contra aumentó, no puedo confirmar este juicio. Sus viajes al Reino Unido (2010), a Alemania y a Erfurt, la ciudad de Lutero (2011),  o al “ardiente” Oriente Medio - de los preocupados cristianos del Líbano (2012) - son todos hitos ecuménicos de los últimos años. Su conducta decisiva hacia la solución sobre las cuestiones de los abusos ha sido y sigue siendo una indicación decisiva sobre cómo se debe proceder. Y cuando, antes que él, nunca ha habido una Papa que - junto a sus grandes obligaciones - haya escrito también libros sobre Jesús de Nazaret que ¿quizás serán también considerados como su legado más importante?.

No es necesario que aquí me detenga sobre como él, que fue tan duramente golpeado por la repentina muerte de Manuela Camgni, más tarde sufrió también por la traición de Paolo Gabriele, miembro de la misma “Familia pontificia”. Y, sin embargo, está bien que yo diga de una buena vez y con toda claridad que Benedicto no renunció a causa del pobre y mal guiado ayudante de cámara, ni tampoco a causa de las "ghiottonerie" provenientes de su apartamento que, en el llamado “affaire Vatileaks”, circulaban por Roma como moneda falsa pero fueron comercializados en el resto del mundo como auténticos lingotes de oro. Ningún traidor o “topo” o cualquier periodista hubiese podido empujarle a esa decisión. Ese escándalo era demasiado pequeño para la magnitud del bien ponderado paso de histórica importancia milenaria que realizó Benedicto XVI.

La exposición de ese hecho por parte de Regoli merece consideración, ya que él no pretende sondear y explicar completamente esto último, paso misterioso; no promueve ese enjambre de leyendas con más supuestos que poco o nada tienen que ver con la realidad. Y yo también, testigo inmediato de aquel paso espectacular e inesperado de Benedicto XVI, tengo que admitir que por eso me viene de nuevo a la mente el notable y genial axioma con el cual en el medievo, Giovanni Duns Scoto justificó el divino decreto para la inmaculada concepción de la  Madre de Dios: “Decuit, potuit, fecit”.

A saber: era conveniente, porque era razonable. Dios podía, por eso lo hacía. Yo aplico el axioma a la decisión de la renuncia del modo siguiente: era conveniente, porque Benedicto XVI era sabedor de que sus fuerzas estaban mermando, tan necesarias para un trabajo de tal embergadura. Podía hacerlo, porque desde hacía tiempo había reflexionado a fondo, desde el punto de vista teológico, sobre la posibilidad de Papas eméritos en el futuro. Así lo hizo.

La renuncia trascendental del Papa teólogo ha representado un paso hacia adelante esencialmente por el hecho de que el 11 de febrero de 2013, hablando en latín ante los cardenales sorprendidos, introduce en la Iglesia católica la nueva institución del “Papa emérito”, declarando que sus fuerzas no eran las suficientes “para ejercitar de modo adecuado el ministerio petrino”. La palabra clave de aquella Declaración es munus petrinum, traducido como ocurre la mayoría de las veces - como “ministerio petrino”-. Sin embargo, munus, en latín, tiene una gran variedad de significados: puede querer decir servicio, encargo, guía o don, incluso prodigio. Antes y después de su dimisión, Benedicto ha entendido y entiende su tarea como la participación en tal “ministerio petrino”. Él ha dejado la cátedra pontificia y sin embargo, con el paso del 11 de febrero de 2013, no ha abandonado de hecho este ministerio. Él, en cambio, ha integrado el cargo personal en una dimensión colegial y sinodal, casi un ministerio en común, como si con esto quisiera confirmar una vez más la invitación contenida en aquel lema que el entonces Joseph Ratzinger escogió como arzobispo de Munich y Frisinga y que luego naturalmente mantuvo como Obispo de Roma: “cooperatores veritatis”, que significa concretamente “cooperador de la verdad”. De hecho no está en singular, sino en plural, traducido de la tercera carta de Juan, en la que en el versículo 8 está escrito:“Tenemos que acoger a estas personas para convertirnos en cooperadores de la verdad”.

Desde la elección de su sucesor, Francisco, el 13 de marzo de 2013, no hay por tanto dos papas, pero de hecho el ministerio se expandió - con un miembro activo y un miembro contemplativo-. Por esto, Benedicto XVI no ha renunciado ni a su nombre, ni a la sotana blanca. Por esto, el apelativo correcto para dirigirse a él es todavía hoy el de “Santidad”; y por esto, tampoco se ha retirado a un monasterio aislado, sino dentro del Vaticano - como si solo hubiese hecho un paso a un lado para dar espacio a su sucesor y a una nueva etapa en la historia del papado que él, con ese paso, ha enriquecido con el “eje” de su oración y de su compasión puesta en los jardines vaticanos.

Ha sido “el paso menos esperado en el catolicismo contemporáneo”, escribe Regoli, y por el contrario, una posibilidad sobre la cual el cardenal Ratzinger ya había reflexionado públicamente el 10 de agosto de 1978 en Múnich, en una homilía con ocasión de la muerte de Pablo VI. 35 años después, él no ha abandonado el encargo de Pedro - cosa que le hubiese sido imposible a consecuencia de su aceptación irrevocable del encargo en abril de 2005-.  Con un acto de extraordinaria audacia él, en cambio, ha renovado este encargo (también contra las opiniones de consejeros bien intencionados y sin duda competentes) y con un último esfuerzo lo ha potenciado (como espero). Esto ciertamente podrá demostrarlo únicamente la historia. Pero en la historia de la Iglesia quedará que aquel año 2013, el célebre teólogo sobre la Cátedra de Pedro se convirtió en el primer “Papa emeritus” de la historia. Desde entonces, su rol - me permito repetirlo una vez más -, es completamente diferente a aquel, por ejemplo, del santo Papa Celestino V, que después de su dimisión en el año 1294 quiso volver a ser eremita, convirtiéndose en cambio en prisionero de su sucesor Bonifacio VIII (al que debemos hoy en la Iglesia la institución de los años jubilares). Un paso como el realizado por Benedicto XVI hasta ahora nunca había sucedido. Por eso, no es sorprendente que para algunos haya sido percibido como un acto revolucionario, o por el contrario como absolutamente conforme al Evangelio; mientras otros todavía lo ven como el papado secularizado como nunca antes,  y por lo tanto más colectivo y funcional o incluso simplemente más humano y menos sagrado. Y otros son de la opinión que Benedicto XVI, con este paso, - hablando en términos teológicos e histórico-críticos- casi ha desmitificado el papado.

En su panorámica del pontificado, Regoli expone todo esto claramente como nadie antes lo ha hecho. La parte quizás más conmovedora de su lectura ha sido para mí el paso donde, en una larga cita, recuerda la última audiencia general de Benedicto XVI, el 27 de febrero de 2013 cuando, bajo un inolvidable cielo limpio y claro, el Papa que dentro de poco habría dimitido, resume su pontificado de esta manera:

“Ha sido un trecho del camino de la Iglesia, que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no fáciles; me he sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa suave, días en los que la pesca ha sido abundante; ha habido también momentos en los que las aguas se agitaban y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en esa barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda; es Él quien la conduce, ciertamente también a través de los hombres que ha elegido, pues así lo ha querido. Ésta ha sido y es una certeza que nada puede empañar.”

Debo admitir que, al releer estas palabras, ahora casi me vuelven las lágrimas a los ojos, tanto por haber visto personalmente, de cerca y de forma incondicional, como él mismo y su ministerio, se traduce en la adhesión del Papa Benedicto a las palabras de San Benito, según las cuales “nada se tiene que anteponer al amor de Cristo”, nihil amori Christi praeponere, como se dice en la regla dictada por el Papa Gregorio Magno. Fui entonces testigo, pero todavía ahora sigo estando fascinado por la precisión de aquel último análisis en la Plaza de San Pedro que sonaba tan poético, pero que no era más que profético. De hecho, son palabras que aún hoy Francisco firmaría de inmediato y sin duda suscribiría. No a los papas sino a Cristo, el Señor mismo y a nadie más pertenece la nave de Pedro, batida por las olas en un mar en tempestad, cuando una y otra vez tememos que el Señor duerma y que no se preocupe de nuestras necesidades, mientras le basta una sola palabra para cesar todas las tormentas; cuando, en cambio, lo que nos hace caer continuamente en el pánico, más que las altas olas y el aullar del viento, es nuestra incredulidad, nuestra poca fe y nuestra impaciencia.

Así, este libro lanza de nuevo una mirada consoladora sobre la pacífica imperturbabilidad  y serenidad de Benedicto XVI, en el timón de la barca de Pedro en los dramáticos años 2005-2013.


Fuente: Acistampa

Fotografías copyright: formiche.net


TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL: Un puente de fe

Card. Kurt Koch: “Tenemos una misión para convertir a la gente todas las religiones no cristianas [excepto] el Judaísmo”


El rabino David Rosen y el cardenal Kurt Koch

Dos noticias relacionadas con respecto a la postura que toma el Vaticano de Francisco (diametralmente opuesta a la del protomártir san Esteban) con relación a los judíos, pues, según parece como “son también portadores de la Palabra de Dios” no hace falta buscar su conversión.

Información de The Catholic Herald, 23-May-2016.

Los cristianos tienen una misión de convertir a todos los Musulmanes, dice funcionario del Vaticano

Lunes, 23 de Mayo de 2016

El cardenal Kurt Koch, que guía las relaciones ecuménicas para el Vaticano, hizo los comentarios en una reunión interreligiosa en Cambridge

Los cristianos tienen una misión de convertir a todos los musulmanes, de acuerdo con uno de los principales ayudantes de Francisco.

El cardenal Kurt Koch, que guía las relaciones ecuménicas para el Vaticano, hizo los comentarios en una reunión interreligiosa celebrada por el Instituto Woolf de la Universidad de Cambridge.

El cardenal Koch también dijo que los Cristianos no deben tratar de convertir a los Judíos y deberían ver el judaísmo como una “madre”.

Tenemos una misión para convertir a la gente todas las religiones no cristianas [excepto] el Judaísmo”, dijo, según los informes, antes de añadir que esto se extendía a los yihadistas responsables de la persecución de los Cristianos en Medio Oriente.

El cardenal también instó a los cristianos a ver el Judaísmo como una “madre” y dijo que la Cristiandad y el judaísmo comparten una relación especial.

“Es muy claro que podemos hablar de tres religiones Abrahámicas, pero no podemos negar que la visión de Abraham en la tradición Judía y Cristiana y en la tradición islámica no es la mismo”, dijo.

“En este sentido tenemos sólo con el pueblo Judío esta relación única que no tenemos con el Islam”.


Relacionamos esta noticia con este artículo. Vista en Secretum Meum Mihi, 10-Dic-2015.

Vaticano: “Los católicos no deberían intentar convertir a los judíos”

El titular no es nuestro. 

¿Cómo se entiende el siguiente pasaje (
N° 40) del documento “Los Dones y La Llamada de Dios son Irrevocables”, de la Comisión Para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, presentado hoy en el Vaticano?

La Iglesia se ve así obligada a considerar la evangelización en relación a los Judíos, que creen en un sólo Dios, con unos parámetros diferentes a los que adopta para el trato con las gentes de otras religiones y concepciones del mundo. En la práctica esto significa que la Iglesia Católica no actúa ni sostiene ninguna misión institucional específica dirigida a los Judíos. Pero, aunque se rechace en principio una misión institucional hacia los Judíos, los Cristianos están llamados a dar testimonio de su fe en Jesucristo también a los Judíos, aunque deben hacerlo de un modo humilde y cuidadoso, reconociendo que los Judíos son también portadores de la Palabra de Dios, y teniendo en cuenta especialmente la gran tragedia de la Shoah.

Bueno, es obvio. Tan obvio que un no católico lo entiende: Los católicos deben capitular en el mandato de Jesucristo de ir por todo el mundo a predicar el Evangelio y hacer discipulos (sin excepciones), enseñándoles a guardar todo lo que Él nos ha mandado (Cf. Mt, 28, 19-20).

Así lo entiende Reuters: “Los católicos no deberían tratar de convertir a los judíos, dice el Vaticano” (“
Catholics should not try to convert Jews, Vatican says”, originalmente en inglés). Y de allí el titular que hemos escrito, el cual a su vez lo trae laAgencia Judía de Noticias (aunque ellos lo atribuyen al periódico de mayor circulación en Israel, Yedioth Ahronoth).

Vaticano: “Los católicos no deberían intentar convertir a los judíos”

AJN.- “Un cristiano nunca puede ser un antisemita, especialmente por las raíces judías del cristianismo”, dijo un nuevo documento emitido por la Santa Sede. Esta es la primera vez que la iglesia católica repudia oficialmente intentos activos de conversión. También destaco que los católicos deben ser particularmente sensibles con el significado del Holocausto para los judíos.

Los católicos no deben intentar convertir a los judíos y deben trabajar con ellos para luchar contra el antisemitismo, dijo hoy el Vaticano en un nuevo documento que alejó a la iglesia aún más de las tensas relaciones de su pasado. “El cristianismo y el judaísmo están entrelazados y Dios nunca anuló su pacto con el pueblo judío”, dijo el documento de la Comisión de Relaciones Religiosas con los Judíos de la Santa Sede.

“Por lo tanto, la iglesia está obligada a ver la evangelización de judíos, que creen en un Dios, de una manera diferente a la que la ve la gente de otras religiones y del mundo”, remarcó. También destaco que los católicos deben ser particularmente sensibles con el significado del Holocausto para los judíos y prometió que hará “todo lo posible para repeler las tendencias antisemitas”.

“Un cristiano nunca puede ser un antisemita, especialmente debido a las raíces judías del cristianismo”, agregó el escrito. Este coincidió con el 50º aniversario de una declaración revolucionaria del Vaticano que repudió la culpa colectiva judía ante la muerte de Jesús y lanzó un diálogo teológico que ha sido rechazado por los tradicionalistas.

Un importante funcionario del Vaticano dijo: “En términos concretos esto significa que la iglesia católica no conduce ni apoya a ninguna misión institucional específica dirigida hacia los judíos”. Además agregó que hay “un rechazo a la misión judía institucionalizada”, la cual busca la conversión, informó el medio israelí Ynet.


jueves, 19 de mayo de 2016

Francisco sobre la FSSPX: “Son católicos en camino hacia la plena comunión”.

Vemos esta noticia en el Blog Secretum Meum Mihi, 16-May-2016.

Francisco sobre la FSSPX/SSPX: “Son católicos en camino hacia la plena comunión”


Francisco aceptó una entrevista con La Croix, el pasado Lunes, May-09-2016, en la Casa Santa Marta. Apartes de dicha entrevista han sido dados a conocer hoy (aquíaquíaquíaquíaquí). Pensamos que pronto habrá alguna traducción completa en español, por lo pronto, del último enlace que hemos proporcionado tomamos las respuestas que se refieren a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

La Croix: Usted ha recibido, el 1° de abril pasado, a Mons. Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad sacerdotal San Pío X. ¿La reintegración de los lefebvristas en la Iglesia es de nuevo considerada?

Papa Francisco:
 En Buenos Aires, siempre hablé con ellos. Ellos me saludaron, me pidieron una bendición de rodillas. Ellos se dicen católicos. Ellos aman la Iglesia. Mons. Fellay es un hombre con quien uno puede dialogar. Este no es el caso de algunos otros elementos un poco extraños, como Mons. Williamson, u otros que se han radicalizado. Pienso, como lo había formulado en Argentina, que son católicos en camino hacia la plena comunión. Durante este Año de la misericordia, me pareció que debía autorizar a sus confesores que perdonaran el pecado de aborto. Ellos me agradecieron este gesto. Antes, Benedicto XVI, a quien respetan mucho, había liberalizado la misa según el rito tridentino. Dialogamos bien, hemos hecho un buen trabajo.

La Croix: ¿Estaría dispuesto a darles un status de prelatura personal?

Papa Francisco:
 Esa sería una solución posible, pero primero tiene que haber un acuerdo fundamental con ellos. El Concilio Vaticano II y su valor. Avanzamos lentamente, con paciencia.