lunes, 25 de julio de 2016

Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère.


Tomado de FSSPX/MG –DICI, 16-Jul-2016.

Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère (Valais), 28 de junio de 2016.
Al finalizar la reunión de superiores de la Fraternidad San Pío X, además del comunicado que leyó el 29 de junio de 2016 en las ordenaciones sacerdotales en Ecône, Monseñor Bernard Fellay había dirigido a los sacerdotes en la víspera una declaración que DICI publica en exclusiva.

Para gloria de Dios,
para honor de nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre,
para nuestra salvación.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. La solución no es simplemente jurídica. Se trata de una posición doctrinal que es imprescindible manifestar.
Cuando San Pío X condena el modernismo, reduce toda la argumentación de la encíclica Pascendi a un principio fundamental: la independencia. Ahora bien, en lo sucesivo el mundo empleará todas sus fuerzas para cambiar el eje sobre el que tiene que girar. Tanto para los católicos como para los que no lo son, es evidente que este eje ya no es la Cruz sino el hombre, como atinadamente dijo Pablo VI (Cf. Discurso de clausura del Concilio Vaticano II, 7 de diciembre de 1965).
Hoy el mundo gira en torno a este eje que, según él, ya ha quedado establecido definitivamente: la dignidad del hombre, su conciencia y su libertad. El hombre moderno existe para sí mismo. El hombre es el rey del universo. Ha destronado a Jesucristo. Exalta su conciencia autónoma e independiente hasta el punto de disolver incluso los fundamentos de la familia y el matrimonio.
La Fraternidad San Pío X se ha opuesto desde siempre a esta empresa de desintegración del universo – tanto de la sociedad política como de la Iglesia.
Para remediar este desorden universal, Dios suscitó a un hombre, un cristiano, un sacerdote, un obispo. ¿Qué hizo? Fundó una Sociedad – sociedad jerárquica – cuyo principio y fin son precisamente el antídoto al desorden universal: el sacramento del Orden. El fin de la Fraternidad San Pío X sigue siendo no sólo el remedio actual a la crisis, sino también, y por la misma razón, la salvación de todos los que cooperan para este mismo fin. La Fraternidad quiere por encima de todo conservar la rectitud doctrinal, teologal y social fundada en la Cruz de Jesucristo, en su Realeza, en su sacrificio, en su sacerdocio, principio de todo orden y de toda gracia. Monseñor Marcel Lefebvre combatió toda su vida para hacer triunfar estas verdades fundamentales. En la hora presente es nuestro deber redoblar los esfuerzos, intensificando el mismo combate fundado sobre los mismos principios.
No somos ni conciliares, que niegan que la Cruz de Cristo sea el eje del mundo, ni facciosos, que rechazan la naturaleza social de la Iglesia, sino una sociedad de sacerdotes de Jesucristo y de la Iglesia católica.
¿Ha llegado realmente el momento de la restauración general de la Iglesia? La Divina Providencia no abandona a su Iglesia, cuya cabeza es el Papa, vicario de Jesucristo. Por ello, un signo incontestable de esta restauración será la voluntad manifestada por el Sumo Pontífice de proporcionar los medios para restablecer el orden del sacerdocio, de la fe y de la Tradición – y ese mismo signo constituirá la garantía de la necesaria unidad de la familia de la Tradición.

Christus regnat,
Christus imperat,
Deo gratias,
Amen.

+ Bernard Fellay
Anzère, 28 de junio de 2016
en la vigilia de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 13 de julio de 2016

Brexit – ¿de Veras?


Brexit nos recuerda una vez más –
Edificar sin Dios es edificar en vano.

Muchos lectores de estos “Comentarios” deben estar suponiendo que, como un Inglés que para nada gusta del Nuevo Orden Mundial, debo estar regocijándome sobre el voto reciente del pueblo Británico, aunque por un margen relativamente estrecho, para dejar la Unión Europea casi-comunista. Desgraciadamente, debo admitir que todo lo que he aprendido durante las últimas décadas acerca del NOM, me hace dudar que la aparente salida de Gran Bretaña finalmente desembocará en una reafirmación de lo que alguna vez fuera lo mejor en Gran Bretaña. A través del Atlántico, igualmente, podría amar a Trump y odiar a Hillary, pero seguramente los dos han sido puestos juntos para teatralizar para nosotros un show de marionetas Polichinela y Arlequín.

Tomen por ejemplo concerniendo al Brexit, el artículo del 24 de Junio de un Americano de alto nivel que dice la verdad, Paul Craig Roberts (ver paulcraigroberts.org), sobre por qué “A pesar del voto, las Probabilidades están Contra el Reino Unido al dejar la Unión Europea”. Él escribe: “El pueblo británico no debería ser tan cándido como para pensar que el voto resuelve la cuestión. La pelea sólo ha comenzado”. Él advierte al pueblo británico esperar que: su gobierno se vuelva a ellos y les diga que la Unión Europea nos está ofreciendo un mejor trato así que quedémonos; la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y los Fondos especulativos de Nueva York, golpean la libra esterlina como prueba de que el voto Brexit está hundiendo la economía británica (ese golpe ya ha ocurrido); el voto Brexit será presentado como habiendo debilitado a Europa frente a la “agresión rusa” (agresión que es una fabricación del NOM); los líderes del Brexit presionados para alcanzar un compromiso con la Unión Europea; etc., etc. Y Roberts dice que los lectores pueden imaginarse por sí solos muchas más de tales probabilidades, recordándoles cómo Irlanda votó contra Europa hace años hasta que fue presionada para votar a favor.

Sin embargo, en henrymakow.com/2016/06/ brexit-what-is-the-globalist-game, otro artículo que en mi opinión profundiza aún más porque Henry Makow va más allá detrás del show de Polichinela y Arlequín. Makow tiene la ventaja de ser lo que los globalistas sin duda llaman un “anti-semita”, o más bien un “odiador de Judíos” porque Makow él mismo es un Judío. Verdaderamente, solamente aquellos asidos al Mesías, o el Cristo, pueden calibrar al Anticristo.

La tesis del artículo es que “los favorables al Brexit lamentaban cómo el Establishment se alineó en su contra pero en verdad lo contrario fue la realidad”. Para probar esta tesis el artículo nombra por su nombre numerosos políticos británicos, tanto Conservadores como Laboristas, que son más o menos fervientes globalistas y que hicieron campaña a favor del Brexit (debe ser fácil checar los nombres para cualquiera que lo desee). Asimismo en los medios británicos, el artículo nombra numerosos periódicos y periodistas normalmente prenstituídos para el globalismo, que hicieron campaña a favor del Brexit. Entonces, ¿para qué fue el Brexit? El artículo le da el crédito a Putin por estar mucho más cerca de la verdad cuando él sugirió que fue para “chantajear” a Europa para crear mejores condiciones con el Reino Unido. El artículo va más allá: Brexit fue diseñado para forzar a Europa a “rendirse completamente a los Zionistas Anglo-Americanos, incitadores de la guerra y privatizadores corporativos”, y el artículo concluye que Brexit no fue “con toda seguridad, un triunfo contra el globalismo”. Y el mismo Makow agrega: “Evidentemente los poderes establecidos han decidido que Inglaterra fuera de Europa, más que dentro de ella, puede ser un instrumento más efectivo de la tiranía mundial del banco central Masónico”.

Tal vez estas especulaciones (pero no el nivel de ellas) no son correctas, pero lo que sí es seguro y cierto, ¿de qué valen Europa o el Reino Unido sin Dios? Construir sin Él es construir en vano, dice el Salmista. Sin embargo, ¿quién en todo este debate sobre el Brexit menciona siquiera una vez Su nombre? Si Brexit pudiera llegar a ser algo verdaderamente positivo, necesitará un líder con visión. Sin Dios, ¿de dónde provendrá él?

Kyrie eleison.

Mons. Richard Williamson, tomado de “Comentarios EleisonN° 469, 09-Jul-2016.

Las siete trompetas, por Juan Manuel de Prada.


Escribía Leon Bloy que, cada vez que quería enterarse de las últimas noticias, leía el Apocalipsis. Y es que, en efecto, en el Apocalipsis bajo su aparente lenguaje críptico, encontramos una explicación honda de las vicisitudes de la Historia humana. Ocurre así, por ejemplo, en la narración de las 'siete trompetas'. Un ángel toca la trompeta y sobre la humanidad se abaten plagas horrendas y arrasadoras; pero los hombres, en lugar de escarmentar, perseveran en el error: «Y los hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras salidas de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, los cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos». Con lo que, a la plaga sufrida, sobreviene otra plaga todavía mayor. Esta pertinacia en el error es una de las notas más constantes de la Historia humana: inexplicable si no consideráramos la intervención del misterio de iniquidad.

Lo estamos viendo en el desenvolvimiento de lo que los medioletrados llaman 'crisis económica', auténtica plaga bíblica que, como ocurre siempre, tiene su origen en una obra salida de manos humanas: el 'dinero fantasma' al que aludíamos en un artículo anterior, la conversión del dinero en un 'ídolo' que ha dejado de ser un signo que representa el valor de las cosas para multiplicarse por arte de birlibirloque, desligado de la riqueza real. Bastaría sumar el producto interior bruto de todas las naciones de la tierra, por un lado, y el valor ¡mucho mayor! que se atribuye al dinero fantasma que fluye por los mercados financieros, por otro, para que concluyéramos que, en efecto, esa multiplicación es una 'hechicería' y un 'hurto'; y para que comprendiéramos que, cada vez que se trata de hacer efectivo ese 'dinero fantasma' cada vez que un Estado paga el plazo de su deuda a los 'inversores' financieros, cada vez que se realiza una operación bursátil que hace millonarios a tales 'inversores', lo que en realidad se está haciendo es detraer dinero de la esquilmada economía real. Pues, no siendo el dinero un espíritu, sino un signo que representa el valor de las cosas, solo puede hacerse 'real' encarnándose en las cosas que existen; o como ocurre en los birlibirloques financieros vampirizándolas, arrebatándoles la vitalidad, hasta dejarlas exprimidas y exhaustas. Por eso nos suben los impuestos, nos bajan los sueldos o reducen las llamadas 'prestaciones' sociales (que no son sino 'contraprestaciones', puesto que previamente las hemos pagado): porque el 'dinero fantasma', para no ser un mero cómputo que se pasea errabundo por los terminales informáticos de los mercados financieros, necesita 'corporeizarse', aniquilando a la víctima que le presta su sustento.

Para exorcizar esta plaga, bastaría con que renunciáramos a la obra salida de nuestras manos; esto es, que dejásemos de 'adorar' ese daimon que es el dinero fantasma. Bastaría, en fin, con que renegáramos de la 'hechicería' (la multiplicación fantasmática del dinero) y del 'hurto' (la depredación de la economía real, perpetrada a través de las exacciones arriba mencionadas), instaurando una economía en la que el dinero volviera a ser un signo de la riqueza real de las naciones, recuperando aquella noción de economía como 'administración razonable de los bienes que se necesitan para la propia vida' que preconizase Aristóteles, frente a esa noción funesta de crematística o 'arte de enriquecerse sin límites' que el mismo Aristóteles consideraba perversión de la economía, consistente en hacer creer que el dinero puede ordeñarse como si fuese una vaca. Pero el dinero no se puede ordeñar, solo se puede consumir; y cada vez que la 'hechicería' de los mercados financieros finge que lo está ordeñando, lo que en realidad hace es consumirlo, consumiéndonos. Todo lo que hasta la fecha se ha intentado para paliar la crisis no hace sino agravarla: los 'salvamentos' a la banca, los 'ajustes fiscales', la 'flexibilización' del mercado laboral, los 'recortes' en las prestaciones, etcétera, no son sino expresiones eufemísticas de la consunción de la economía real, con la que se pretende inútilmente alimentar el agujero negro generado por el dinero fantasma. Agujero que nunca será saciado, porque cada vez que recibe una nueva transfusión de sangre multiplica su frenesí vampírico; y todo intento estéril de saciarlo solo provocará que a la plaga que estamos padeciendo se suceda otra plaga aún mayor, como nos enseña la narración de las siete trompetas. 


Juan Manuel de Prada, tomado de XL Semanal.

miércoles, 6 de julio de 2016

¿Es Usted Anticlerical?

 

            Esta pregunta espinosa se puede satisfacer con una distinción muy sencilla: anticlerical que va en contra del clero, NO; anticlerical que va en contra del clericalismo, SÍ. Wicleff, de Oxford, fue anticlerical en el primer sentido; Chaucer, de Oxford, su contemporáneo y condiscípulo (1340-1400) sólo en el segundo. Y lo mismo podemos decir del Papa Gregorio XI, que respondió a los que acusaban al poeta inglés de ir «contra los religiosos»: «Quodsi improbis et idiotis adversatur, et ego adversor.» («Pero si se opone a los perversos y a los idiotas, también yo me opongo»)
            Clericalismo es «el descenso de una mística en política», como lo definió muy bien Charles Peguy. No es simplemente un cura que se vuelve político, como el P. Filippo o el Cardenal Cisneros, eso no tiene «décalage» –vale decir, cuando los fines específicos del sentimiento religioso se desvían a metas terrenales. Nuestros padres llamaron «santulones» a los que sufren de este desorden, cuando son gentecilla; cuando son Jerarcas, la cosa tiene otro nombre más feo, procedente del Evangelio.
            Clericalismo ha habido siempre, y el de hoy no es invisible. Por ejemplo, cuando un Jerarca de la Iglesia se creé más infalible de lo que es, y aun más que el Padre Eterno, eso es alto-clericalismo; cuando un súbdito afecta creerlo, bajo-clericalismo. Hoy día es más castigado el que se atreve a decir que un Jerarca se equivocó, aunque eso sea patente, que el que dijera que la Santísima Trinidad tiene cuatro personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo y el Obispo. A este último son capaces de condecorarlo los Canónigos Lateranenses, como a Constancio Vigil. Tal como anda hoy el mundo, por lo menos en este país, un mínimo de anticlericalismo es necesario para la salvación eterna.


R.P. Leonardo Castellani, encuesta de Dinámica Social, en “Castellani por Castellani”, Ediciones Jauja.

martes, 5 de julio de 2016

La última luz.


Son muchos los lectores que me escriben inquietos, algunos muy lastimados en sus creencias, otros en un estado de angustia próximo a la pérdida de la fe, suplicándome que me pronuncie sobre tal o cual desvarío eclesiástico. Durante muchos años ofrecí mi jeta desnuda para que me la partieran los enemigos de la fe; hasta que, cierto día, empezaron a partírmela también (¡y con qué saña!) sus presuntos guardianes. Hoy atravieso una noche oscura del alma de incierta salida; por lo que, sintiéndolo mucho, no puedo atender las solicitudes de mis lectores angustiados, sino en todo caso sumarme a su tribulación; en cambio, les recordaré un pasaje de las Escrituras que, en momentos tenebrosos, conviene tener presente, para que no muera la esperanza. Y estas líneas serán las últimas que dedique a esta cuestión desgarradora.
En una de las visiones del Apocalipsis se nos habla de la Gran Ramera, que “fornica con los reyes de la tierra” y “embriaga a las gentes con el vino de su inmoralidad”. Esta Gran Ramera es la religión adulterada, falsificada, prostituida, entregada a los poderes de este mundo; y es la antítesis de la otra mujer que aparece en el Apocalipsis, la parturienta vestida de sol y coronada de estrellas que tiene que huir al desierto, perseguida por la Bestia. Si la Gran Ramera simboliza la religión genuflexa ante los “reyes de la tierra”, la Parturienta representa la religión fiel y mártir. Estas dos facetas de la religión, que para Dios son perfectamente distinguibles, no lo son siempre para los hombres, que con frecuencia confunden a la una con la otra (a veces por candor, a veces por perfidia); y sólo serán plenamente distinguibles en el día de la siega, cuando se separen el trigo y la cizaña. Entretanto, para tratar de distinguir esta religión prostituida hemos de guiarnos por los indicios que nos brindó Cristo: es la religión convertida en sal sosa, es la religión que calla para que griten las piedras, es la religión que permite la “abominación de la desolación”, adulterando, ocultando y hasta persiguiendo la verdad. “Os expulsaran de la sinagoga –profetizó Cristo, en un último aviso a navegantes--. Y, cuando os maten, pensarán que están haciendo un servicio a Dios”. Evidentemente, no se estaba refiriendo a la persecución decretada por los reyes de la tierra, sino a la persecución mucho más pavorosa –misterio de iniquidad sumo— impulsada por la Gran Ramera.
¿Cómo fornica la Gran Ramera con los reyes de la tierra? Allanándose ante sus leyes, transigiendo ante su dictadura ideológica, callando ante sus aberraciones, codiciando sus riquezas y honores, aferrándose a los privilegios y brillos con que la han sobornado, para tenerla a sus pies; en resumen, poniendo los poderes de este mundo en el lugar que le corresponde a Dios. ¿Y cómo embriaga a las gentes con el vino de su inmoralidad? Adulterando el Evangelio, reduciéndolo a una lastimosa papilla buenista, enturbiando la doctrina milenaria de la Iglesia, cortejando a los enemigos de la fe, disfrazando de misericordia la sumisión al error, sembrando la confusión entre los sencillos, condenando al desconcierto y a la angustia a los fieles, a los que incluso señalará como enemigos ante las masas cretinizadas, que así podrán lincharlos más fácilmente. Al final esos fieles serán muy pocos; pero, a cambio, serán terriblemente visibles, provocando el odio de la religión prostituida, que los perseguirá hasta el desierto: “Y seréis odiados por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”.
Entretanto, Dios mantendrá sus promesas sobre la permanencia e infalibilidad de sus palabras: “Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”. Y esa última luz será nuestro único consuelo, mientras nos invade la noche oscura del alma.

Juan Manuel de Prada, Publicado en originalmente ABC, 3-Jul-2016.

miércoles, 29 de junio de 2016

Comunicado del Superior General de la FSSPX


Noticia aparecida en DICI, 29-Jun-2016.

Comunicado del Superior general

Al término de la reunión de los superiores mayores de la Fraternidad San Pío X que se llevó a cabo en Suiza, del 25 al 28 de junio de 2016, el Superior General dirige el siguiente comunicado:

La finalidad de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es principalmente la formación de los sacerdotes, condición esencial para la renovación de la Iglesia y para la restauración de la sociedad.

1. En la gran y dolorosa confusión que reina actualmente en la Iglesia, la proclamación de la doctrina católica exige denunciar los errores que han penetrado en su seno, promovidos, lamentablemente, por un gran número de pastores, incluso por el mismo Papa.

2. La Fraternidad San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho y el deber de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. Lo único que desea es llevar fielmente la luz de la Tradición bimilenaria que señala el único camino que debe seguirse en esta época de tinieblas, en la que el culto del hombre reemplaza el culto de Dios, tanto en la sociedad como en la Iglesia.

3. La “restauración de todas las cosas en Cristo”, que quería San Pío X siguiendo a San Pablo (Efe. 1, 10), no podrá lograrse sin el apoyo de un Papa que favorezca concretamente el retorno a la Santa Tradición. A la espera de ese día de gracia, la Fraternidad San Pío X quiere redoblar los esfuerzos para restablecer y difundir, con los medios que le da la Divina Providencia, el Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo.

4. La Fraternidad San Pío X reza y hace penitencia para que el Papa tenga la fuerza de proclamar íntegramente la fe y la moral, pues de ese modo acelerará el triunfo del Corazón Inmaculado de María que deseamos, ahora que nos aproximamos al centenario de las apariciones de Fátima.

Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X
Ecône, 29 de junio de 2016
En la fiesta de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 22 de junio de 2016

Más palabras insólitas de Francisco.


Más insólitas palabras de Francisco.

“E Gesù si fa un po’ il finto tonto,…” (En el video adjunto: 1:04:37-40)

“Jesús se hace un poco tonto,...”

“La morale qual è? Era di lapidarla. Ma Gesù manca, ha mancato verso la morale.” (Ver en el video: 1:05:40-42)

“¿Cuál era la moral? Era de lapidarla. Pero Jesús falla, ha fallado contra la moral.”

“Gesù si è sporcato di più. Non era uno “pulito”,” (en el video que adjuntamos: 29:53-54)

“Jesús se ensució un poco. No era un “limpio” (y con el diminutivo en el original)”

Francisco, textuales palabras tomadas de su discurso en el Congreso Eclesial de la Diócesis de Roma, 16 de junio del 2016.

La traducción la tomamos del artículo publicado por Nacionalismo Católico San Juan Bautista, 22-Jun-2016.

Video completo, sin censura donde se encuentran las palabras que citamos:


Otro video sobre sus palabras:

Francisco: “Mayoría de matrimonios sacramentales son nulos”.

Visto en Secretum Meum Mihi, 17-Jun-2016.

Francisco: “Mayoría de matrimonios sacramentales son nulos”.

Una nueva declaración inquietante, por decir lo menos, ha hecho Francisco ayer durante la apertura del congreso eclesial de la diócesis de Roma cuando, respondiendo a la última de las tres preguntas formuladas por un sacerdote y dos catequistas, ha dicho que “una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos”, contrario a lo que se nos ha enseñado de que el matrimonio se presume válido mientras no se pruebe lo contrario.


La maquinaria vaticana se ha puesto en marcha para retraducir las palabras del pontífice, y en la versión que aparece hoy en italiano en el sitio de la Santa Sede (aún sin traducción en español), como en la edición diaria en italiano del periódicoL'Osservatore Romano (imágen izquierda), se lee: “una parte de nuestros matrimonios sacramentales son nulos” (“una parte dei nostri matrimoni sacramentali sono nulli”). En el video inmediatamente inferior, proveniente del canal de cable de los obispos italianos, se puede oir la versión completa en italiano.


Aciprensa, difícilmente un medio sospechoso de antibergoglianismo, en la tarde de ayer ha reportado, citando correctamente y entre comillas, la expresión del Papa. También ellos insertan un video con subtítulos en español, pero para que no nos digan sesgados no lo incrustamos aquí porque tiene ediciones.


VATICANO, 16 Jun. 16 / 05:28 pm (ACI).- “Una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos”, señaló este jueves el Papa Francisco durante la apertura de un congreso diocesano en Roma (Italia), donde denunció que la “cultura de lo provisorio” está dañando la vida matrimonial, y enfatizó la importancia que se debe dar a la preparación de los novios.

El Santo Padre respondió de esta manera a la pregunta de un laico que se refirió a la crisis matrimonial.

“Vivimos también una cultura de lo provisorio”, advirtió Francisco, quien señaló que este es un fenómeno que no solo afecta la vocación al matrimonio, sino también a la vida sacerdotal y religiosa.

“A un obispo le he oído decir hace unos meses que se presentó un joven que ha terminado los estudios universitarios y que ha dicho ‘yo quiero ser sacerdote, pero solo por diez años’. ¡Es la cultura de lo provisorio! Y esto sucede en todos lados, también en la vida sacerdotal, en la vida religiosa. Lo provisorio”, señaló.

“Y por esto una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos. Porque ellos (los novios) dicen ‘sí, para toda la vida’, pero no saben qué cosa dicen, porque tienen otra cultura”, advirtió.

El Papa recordó que una vez en Buenos Aires (Argentina), una señora “me reprendió: ‘pero ustedes sacerdotes son despiertos, porque para ser sacerdote estudian ocho años. Después, si las cosas no van, el sacerdote encuentra una joven que le gusta y comienzan a… y al final le dan la licencia para casarse y hacer una familia”.

“’Los laicos –continuó la señora- que debemos hacer el sacramento para toda la vida, e indisoluble, a nosotros los laicos nos dan cuatro conferencias, y esto para toda la vida’. Para mí uno de los problemas es la preparación al matrimonio”, indicó el Pontífice.

Sin embargo, señaló que otro problema es que al matrimonio se lo ha ligado “al hecho social”.

“Recuerdo que he llamado aquí en Italia, el año pasado. He llamado a un joven que he conocido hace tiempo en Ciampino y se casaba. Le he llamado ‘me ha dicho tu mamá que te casarás el próximo mes’, ‘sí, sí, sí,’, ‘¿pero dónde lo harán?’; ‘no lo sabemos –respondió el muchacho- porque estamos buscando la iglesia que se adapte al vestido de mi novia y después debemos hacer tantas cosas, los recuerdos y después buscar un restaurante que no sea lejos’”.

“¡Estas son las preocupaciones!”, lamentó el Papa. El matrimonio ligado a “un hecho social, pero ¿cómo cambiar esto?, no lo sé”, expresó.

Luego, el Pontífice reiteró su consejo a los jóvenes de no casarse solo porque la novia salió embarazada. “Viene el niño, entonces hagamos el matrimonio”, criticó.

Francisco dijo que esto no se debe hacer “porque tal vez no son libres”. Indicó que es mejor esperar, pues “he visto parejas que luego de dos o tres años se han casado y yo los he visto entrar a la iglesia: papá, mamá, con el niño de la mano, pero sabían bien lo que hacían”.

“La crisis del matrimonio es porque no se sabe qué cosa es el sacramento, la belleza del sacramento. No se sabe que es indisoluble, no se sabe que es para toda la vida”, señaló.

domingo, 19 de junio de 2016

Francisco citando a Primo Mazzolari: “pero yo quiero también a Judas, es mi hermano Judas”.


Las insólitas palabras de Francisco, según  Vatican Insider, 17-Jun-2016, en su discurso en la Apertura del Congreso eclesial de la diócesis de Roma, 16-Jun-2016.

Ese Buen Pastor que lleva sobre los hombros a Judas

El Papa, durante la apertura del congreso de la diócesis de Roma, citó el ejemplo del capitel de la Basílica de Santa María Magdalena en Vèzelay, que retrata a Jesús llevando sobre sí al apóstol traidor. La homilía de don Primo Mazzolari

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Papa Francisco, inaugurando el 16 de junio por la tarde en San Juan de Letrán, el congreso de la diócesis de Roma, invitó a no «poner en juego una pastoral de guetos y para guetos», recordando que el realismo evangélico «no significa no ser claros en la doctrina». «No se trata de no proponer el ideal evangélico —añadió—, al contrario, nos invita a vivirlo desde dentro de la historia, con todo lo que implica». Al respecto, Bergoglio habló sobre un antiguo capitel medieval que en uno de sus extremos representa a Judas y en el otro a Jesús cargando al traidor muerto sobre sus hombros: «Don Primo Mazzolari hizo un discurso muy bello sobre esto, era un sacerdote que había entendido bien esta complejidad de la lógica del Evangelio: ensuciarse las manos como Jesús, que no estaba limpio, e iba a la gente y la tomaba como era, no como tenía que ser».

Francisco se refirió a un capitel de la Basílica de Vèzelay, en Borgoña, dedicada a Santa María Magdalena, que surge en el camino que lleva a Santiago de Compostela. Una perfecta muestra de la arquitectura románica y muy bien conservada, meta de peregrinajes en la Edad Media, con miles de personas que se dirigían a ella para invocar misericordia viendo el ejemplo de la mujer que había encontrado la profunda compasión de Cristo y que fue el primer testigo de su resurrección. En lo alto, en el primer capitel que se ve al entrar, hay una escultura poco conocida (la altura a la que se encuentra, a unos 20 metros del suelo, no facilita su visión). Una escultura que, vista desde cerca sorprende y desconcierta. En una parte aparece Judas colgado, con la lengua de fuera, rodeado por diablos. Y hasta aquí, ninguna novedad: existen muchas representaciones de la dramática y violenta muerte del apóstol suicida que traicionó a Jesús vendiéndolo por una monedas. La sorpresa surge si vemos la otra parte del capitel: hay un hombre que lleva sobre los hombros el cuerpo de Judas. Este hombre tiene una mueca extraña: la mitad de la boca sonríe y la otra mitad está fruncida. El hombre representado lleva una túnica corta y es un pastor. Es el Buen Pastor que lleva sobre sus hombros a la oveja perdida, esa en cuya búsqueda fue dejando a las otras 99 en el redil. El artista que esculpió la escena y el monje que la inspiró quisieron representar algo extremo llegando a proponer que incluso Judas tuvo acceso a la salvación.

Al comentar esta imagen, Papa Francisco citó una homilía que don Primo Mazzolari, el párroco de Bozzolo y precursor del Concilio Vaticano II, pronunció el Jueves Santo de 1958, dedicada justamente a «Judas, el traidor»: «Pobre Judas —comenzó el sacerdote. Yo no sé qué le habrá pasado en el alma. Es uno de los personajes más misteriosos que encontramos en la Pasión del Señor. Tampoco trataré de explicarlo, me conformo con pedirles un poco de piedad por nuestro pobre hermano Judas. No se avergüencen de asumir esta fraternidad. Yo no me avergüenzo, porque sé cuántas veces he traicionado al Señor; y creo que ninguno de ustedes debería avergonzarse de él. Y al llamarlo hermano, nosotros usamos el lenguaje del señor. Cuando recibió el beso de la traición, en el Getsemaní, el Señor le respondió con esas palabras que no debemos olvidar: ‘¡Amigo, con un beso traicionada Hijo del hombre!’».

«¡Amigo! Esta palabra —continuó Mazzolari— nos indica la infinita ternura de la caridad del Señor, también nos hace comprender por qué yo en este momento lo he llamado hermano. Dijo en el Cenáculo, no les llamaré siervos, sino amigos. Los Apóstoles se convirtieron en los amigos del Señor: buenos o no, generosos o no, fieles o no, siempre serán los amigos. Nosotros podemos traicionar la amistad de Cristo, Cristo nunca nos traiciona, nunca traiciona a sus amigos; incluso cuando no lo merecemos, incluso cuando nos rebelamos contra Él, incluso cuando lo negamos, ante sus ojos y su corazón, nosotros seremos siempre amigos del Señor. Judas es un amigo del Señor incluso en el momento en el que, besándolo, consumaba la traición del Maestro».

Después de haber recordado el fin desesperado del apóstol, Mazzolari concluyó: «Perdónenme si esta tarde, que habría tenido que ser de intimidad, les he traído consideraciones tan dolorosas, pero yo quiero también a Judas, es mi hermano Judas. También rezaré por él esta tarde, porque yo no juzgo, yo no condeno; debería juzgarme a mí, debería condenarme a mí. Yo no puedo no pensar que es también para Judas la misericordia de Dios, este abrazo de caridad, esa palabra amigo, que le dijo el Señor mientras él lo besaba para traicionarlo; yo no puedo pensar que esta palabra no se haya abierto brecha en su pobre corazón. Y tal vez, el último momento, al recordar esa palabra y la aceptación del beso, Judas también sintió que el Señor lo quería y lo recibía entre los suyos. Tal vez fue el primer apóstol que entró, junto a los dos ladrones. Un séquito que parece no hacer honor al Hijo de Dios, como algunos lo conciben, pero que es una grandeza de su misericordia».

«Y ahora, antes de retomar la Misa, repetiré el gesto de Cristo en la última Cena, lavando a los niños que representan a los Apóstoles del Señor entre nosotros, besando esos pies inocentes; dejen que yo piense un momento en el Judas que llevo dentro de mí, en el Judas que tal vez ustedes también llevan. Y dejen que le pida a Jesús, al Jesús agonizante, a Jesús que nos acepta como somos, dejen que le pida, como gracia pascual, que me llame amigo».

lunes, 13 de junio de 2016

Libertad de pensamiento, por Juan Manuel de Prada.


En 1984, explicando las artimañas empleadas por el Partido para transformar el pensamiento de la gente, George Orwell relata que ocupaba un lugar preferente hacer creer que «tanto el pasado como el mundo externo existen sólo en la mente». Ante lo que Winston Smith, el protagonista de la novela, se rebela, diciendo: «El mundo material existe, sus leyes no cambian. Las piedras son duras; el agua, líquida; los objetos sin sujeción caen hacia el centro de la Tierra. La Libertad significa libertad para decir que dos más dos son cuatro. Si eso se admite, todo lo demás se da por añadidura». La libertad, para Orwell, se funda en la verdad; y ya se sabe que nada ofende tanto (sobre todo en épocas de engaño universal) como la verdad.Por eso todos los tiranos que en el mundo han sido han tratado de escamotear la verdad de las cosas; y el hombre libre ha aspirado a desentrañarla. En esto debería consistir la 'libertad de pensamiento'. Pero... ¿de veras esta es la 'libertad de pensamiento' que hoy proclamamos?

No puede serlo por la sencilla razón de que nuestra época no reconoce la existencia de la verdad, que Orwell consideraba premisa de la libertad. El subjetivismo niega que la verdad de las cosas pueda ser conocida, pues considera que el entendimiento está limitado por la experiencia. El relativismo afirma que lo que las cosas son desde nuestra perspectiva y coyuntura no lo serían si la perspectiva y la coyuntura fuesen distintas. El escepticismo, en fin, nos impone dudar de todo, pues considera que somos incapaces de alcanzar la verdad. La verdad cierta de las cosas se ha evaporado del todo, lográndose aquel anhelo del Partido que exigía que tanto el pasado como el mundo externo sólo existiesen como figuraciones mentales. Curiosamente, esto no ocurre bajo un poder dictatorial como el que imaginó Orwell, sino bajo regímenes democráticos. Pero tal vez, como afirmaba Kelsen en De la esencia y valor de la democracia, «la causa democrática aparecería desesperada si se partiera de la idea de que puede accederse a verdades y captarse valores absolutos».

Al no reconocerse la existencia de la verdad (o ante la imposibilidad de acceder a ella), ya no puede existir adecuación del intelecto a las cosas (que era la definición aristotélica de verdad).Abolida la verdad, se invocó en un principio la objetividad, que presupone imparcialidad; pero nadie puede creer seriamente que un sujeto que no reconoce la existencia de la verdad pueda ser otra cosa sino subjetivo. Luego, el concepto de objetividad fue sustituido por los de sinceridad o autenticidad, que ya sólo pueden presumir de «decir lo que uno piensa (o siente)». La verdad se convierte, entonces, en coherencia con las ideas propias, que naturalmente habrán de ser subjetivas; pero, una vez sustraída la adecuación del intelecto a las cosas, ¿cómo sabemos que esas ideas que creemos propias no son en realidad ideas inducidas por otros? ¿Cómo sabemos que estamos diciendo lo que pensamos y no lo que otros nos han 'predispuesto' o 'enseñado' a pensar? ¿Cómo sabemos que estamos pensando y no tan sólo 'sintiendo'? A fin de cuentas, nada hay tan 'sincero', tan 'auténtico', como la expresión de sentimientos. Y nada tampoco tan fácil de excitar, de estimular y, en definitiva, de inducir: no hace falta sino comprobar la facilidad con que unas imágenes lanzadas a través de la tele logran indignarnos o conmovernos; o la celeridad con la que logran 'movilizarnos' a través de las redes sociales. Cuando la verdad ha sido sustraída, nada más sencillo que 'suministrar' pensamientos que nos hagan sentir auténticos. Así lo creía Adam Smith, cuando afirmaba que, «en las sociedades opulentas, pensar es una operación muy especial, reservada a un reducido número de personas, que suministran todo el pensamiento que debe disponer la multitud de los quepenan». Así también Rousseau, cuando explicaba cómo se 'creaba' la llamada cínicamente 'opinión pública': «Corregid las opiniones de los hombres y sus costumbres se depurarán por sí mismas». En Un mundo feliz, la fábula futurista de Huxley, esta 'libertad de pensamiento' se creaba durante el sueño, mediante un mecanismo repetitivo que hablaba sin interrupción al subconsciente; en nuestra época, se logra a través de los métodos de control social y condicionamiento de los espíritus de todos conocidos, que nos enseñan lo que podemos pensar y lo que debemos rechazar, lo que conviene decir y lo que conviene callar, para poder seguir siendo aceptados en la manada y acogidos en el redil, donde nos aguardan en el comedero los pensamientos permitidos que podemos rumiar y deglutir tranquilamente, para alivio de nuestras penas.


Juan Manuel de Prada, aparecido en  XL Semanal, 13-jun-2016.