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martes, 2 de abril de 2013

Entrevista a Leonardo Boff sobre el Papa Francisco.



Leonardo Boff concede una entrevista a La Nación de Costa Rica, 02-04-2013, la cual está basada en sus puntos de vista sobre el Papa Francisco y la Iglesia. Además de poner sus esperanzas en el nuevo pontífice Francisco (como ya habíamos notado en una entrevista anterior, ver aquí), curiosamente Boff pide obediencia a este Papa, cosa que él no ha practicado con los anteriores pontífices. Recordemos que Boff ya conocía el nombre que usaría el nuevo Papa y que lo había adelantado en una entrevista (ver aquí)  que apareció el mismo día del cónclave horas antes de que se conociera quién sería la nueva cabeza de la Iglesia. En la última respuesta de la entrevista, y para poner su grano de arena para inculpar a alguien si algo malo le llegase a pasar al Papa, Boff menciona con nombre propio al “Opus Dei o Comunión y Liberación, o los Caballeros de Cristo”.

Teólogo Leonardo Boff: ‘El Papa será importante en la política de América Latina’

Leonardo Boff, exsacerdote y teólogo

ÁLVARO MURILLO 12:00 A.M. 02/04/2013

Fue un activo sacerdote de mensajes críticos hacia el Vaticano. Cofundó la corriente de izquierda llamada teología de la liberación en Brasil y recibió castigos, por lo que colgó el hábito y se dedicó a promover sus ideas más proclives a los derechos humanos, en su faceta de laico. También adoptó ideas de sostenibilidad ambiental y ejerce de maestro en Teología.

Vino a Costa Rica invitado por la Universidad La Salle para su curso sobre Sostenibilidad ambiental, pero el tema del nuevo Papa resulta obligatorio frente a una de las voces más críticas de la Iglesia católica en América Latina, fundador del movimiento cristiano de izquierda llamado teología de la liberación. El exsacerdote brasileño Leonardo Boff no cesa en su optimismo con la elección de Francisco, tan jesuita como él.

Le conocemos opiniones muy optimistas por el nuevo papa Francisco. ¿Por qué así siendo usted tan crítico de la Iglesia?

Su nombre, Francisco, es más que un nombre, es un proyecto de Iglesia. Reconstruye una Iglesia que está en ruinas, por los escándalos sexuales, del banco del Vaticano, peleas internas. Es providencial que sea un jesuita, muy bien formado y con las virtudes de San Francisco, con la sencillez y la opción por los pobres.

Viene del tercer mundo, donde vive el 60% de los católicos, mientras Europa es una región agonizante. Él puede traer un vigor nuevo a la Iglesia, una esperanza nueva y ya ha dado señales muy claras de que será diferente. Ya dijo que los pastores deben tener olor de ovejas, no de palacios, de altares y sacristías. Es una Iglesia de siempre. Él será más pastor que doctor.

La Iglesia es también un sistema y la forman autoridades que son las mismas del papado anterior. ¿No es ingenuo pensar que Francisco pueda cambiar lo malo de la Iglesia?

Él tiene que intervenir, usar ese poder de la monarquía absolutista. Tiene la capacidad de intervención en el cuerpo enfermo de la Iglesia, en su cáncer. Si no lo hace, no tendría sentido su nombre.

El problema es que la Iglesia perdió totalmente la credibilidad y está universalmente desmoralizada. Él fue elegido para rescatar esa credibilidad en esta crisis interna. Él se siente obligado a una reforma profunda ante los errores de la Curia.

¿Tendrá margen de acción? Los cardenales son los mismos.

Tal vez esa sea la única ventaja de ser una monarquía absolutista. Tiene poder absoluto e inmediato. Puede quitar a un cardenal, transferir a un arzobispo, y puede excomulgar a personas del más alto nivel. Quizá sea la única ventaja de ser una dictadura.

¿Cómo deben recibir las Iglesias de América Latina todos estos gestos de austeridad, de humildad y de opción por los desposeídos? ¿Es un ejemplo obligatorio?

Eso espero yo. La mayoría de cardenales y obispos son muy devotos del Papa y lo ensalzan y tal. Bueno, ahora es momento de que los obispos lo imiten y se despojen de los títulos de palacio. Ya él dijo que “el carnaval se terminó”, cuando quisieron ponerle los ropajes. Esto es un escándalo. Con toda esa solemnidad y hábitos, más bien parece el carnaval de Río. Yo soy uno que voy a recordar que imiten al Papa. Si no lo hace, es señal de que rompen con él y su papado.

¿Confía en que lo imitarán?

Deberían, porque no es un represor, como Ratzinger, que disipó la cabeza de 140 teólogos.

Usted fue uno.

Sí, yo fui uno de ellos, uno entre tantos, pero eso parece que se terminó. Francisco parece no tan interesado en doctrinas, sino en ser pastor y traer esperanza, estar en el mundo de solidaridad. Será importante en la política de América Latina, ahora con el florecimiento de las democracias populares. Él siempre ha preferido a los pobres no por filantropía, sino por justicia.

Es tal cual lo plantea la teología de la liberación, ¿no?

Sí, ese es el eje central. Estamos muy felices y no importa que utilice, o no, las palabras “Teología de la Liberación”. Nos importa su solidaridad y su autoridad moral por lo humano y por la Tierra.

¿Cree que sabía el Colegio Cardenalicio qué clase de Papa estaban escogiendo?

Sospecho que los cardenales europeos estaban avergonzados. Sabían que no podía ser uno de ellos.

Ahora estamos viendo gestos y más gestos. ¿Cuándo veremos las primeras decisiones y cuáles?

Él seguirá así como es. Pero quizá venga otro concilio, un concilio de la cristiandad abierto, incluso con ateos, centrados en la vida y el respeto a los demás. En 50 años (desde el Concilio Vaticano II) la humanidad ha cambiado mucho. Hay que definir los caminos de la Iglesia o del cristianismo ecuménico para el tercer milenio. Eso sería lo mejor y saldría fortalecido.

¿Es este un Papa socialista?

No sé si le cabe ese nombre. Puede interesarse por los pobres y por la justicia social, que son las banderas clásicas del socialismo histórico, son banderas éticas. Pero usar la palabra es un partido o una ideología, y ellos se distancian. Lo que podemos decir es que se debe buscar una democracia sociocósmica, que incluye también a la naturaleza. Creo que él va por esa línea. ¿Usted le ayudará a él en los proyectos para Sudamérica? Mi preocupación no es ayudar al Papa, sino asumir la causa que va más allá de él, por las vidas amenazadas. Si él lo asume, yo estaré por ahí, pero, si no, vamos a presionar, porque no tenemos mucho tiempo.

¿Cree que él podría irse a vivir fuera del Vaticano?

Como Juan Pablo I, que, dos días antes de morir, reunió a los cardenales y les anunció eso; dos días después, apareció muerto.

¿Está diciendo que el papa Francisco correría peligro?

Es un peligro, porque hay una historia en el Vaticano de muchos asesinatos, hace mucho tiempo. Él debe tener cuidado porque donde hay disputa del poder no hay amor, y el poder siempre busca más poder. Debe manejar eso para hacer una reforma sin provocar un cisma. Las bases de los dos papas anteriores eran fundamentalistas, como Opus Dei o Comunión y Liberación, o los Caballeros de Cristo. Esos grupos deben de estar muy disconformes con el nuevo Papa, que es más de base social.