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jueves, 21 de noviembre de 2013

Francisco: “La agresión no puede ser un acto de fe”.

Artículo aparecido en Vatican Insider, 20-11-2013.



“La agresión no puede ser un acto de fe”: Papa Francisco.

BERGOGLIO, AMIGO DE LOS JUDÍOS
Los absurdos ataques contra diferentes iglesias y contra la catedral de Buenos Aires

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Argentina no sólo tiene un Papa, el primero de su historia. También vive momentos de turbulencia religiosa. Así quedó demostrado la semana pasada cuando un grupo de jóvenes irrumpió en una liturgia interreligiosa que se celebraba en la catedral de Buenos Aires. El episodio se convirtió en un escándalo nacional. Y Francisco intervino, en privado pero con una simbólica frase: “la agresión no puede ser un acto de fe”.

La tarde del 12 de noviembre estaba previsto un acto para conmemorar el 75 aniversario de la noche de los cristales rotos, el ataque contra casas y templos judíos que dio inicio al Holocausto. Encabezaba la ceremonia el arzobispo de la capital argentina, Mario Poli.

El año pasado ese lugar lo ocupó Jorge Mario Bergoglio. La tradición de recordar aquel momento histórico inició 15 años atrás. En las primeras ocasiones el encuentro tenía lugar en diversos templos católicos y luego se trasladó a la catedral. Pero en este 2013 las cosas fueron distintas.

A poco de comenzar la celebración un grupo de unas 40 personas, la mayoría adolescentes, ingresó al templo y se puso a rezar el rosario en voz alta. Algunos muchachos repartieron panfletos en los cuales se podía leer: “Fuera adoradores de dioses falsos del templo santo”. Mientras tanto un hombre, con una boina roja, arrebató el micrófono para instar a que terminase el acto. Todo ante la mirada estupefacta de los varios líderes religiosos que presidían.

Rápidamente la situación degeneró. Los quejosos no dejaban de rezar mientras varios de los presentes los conminaban a irse. La tensión era evidente. A lo lejos el nuncio apostólico en Argentina, Emil Paul Tscerrig, observaba la escena desconcertado.

Los quejosos nunca se identificaron. Nada dijeron a quienes les gritaban para que se fueran y tampoco respondieron a las provocaciones, como la del diputado Eduardo Amadeo que no dejaba de sacarles fotografías con su celular y de llamarles, enojado: “miserables nazis”. Ellos sólo siguieron rezando el rosario, casi gritando y encabezados por un sacerdote.

Al final de la oración se levantaron y se fueron. La liturgia pudo continuar. El arzobispo Poli pidió disculpas y aseguró a los “amigos judíos” que “siempre serán bienvenidos” en la catedral.

Aquella noche la polémica se trasladó a la prensa. Los medios de comunicación calificaron de “ultracatólicos”, “lefebvristias” y “radicales” a los jóvenes. Ninguno pudo establecer exactamente su filiación o pertenencia, quizás por ello indicaron que se trataban de miembros de la Fraternidad de San Pío X, el grupo cismático fundado por Marcel Lefebvre.

De los medios la controversia se mudó a la red, con encendidos debates en las redes sociales y en el blog www.pagina-catolica.blogspot.com. Desde allí partió la iniciativa que fue considerada como un desagravio ante una profanación.

El episodio no pasó desapercibido, superó las fronteras argentinas y llegó hasta El Vaticano. Fue materia de conversación este martes entre Francisco y seis miembros del Comité Latinoamericano de Líderes Religiosos por la Paz.

Entre ellos estaba el director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), Claudio Epelman, quien tras saludar al Papa le dijo que la prédica de la intolerancia es una forma de militancia que debe ser superada”La agresión no puede ser un acto de fe”, respondió Bergoglio.


“Con este encuentro, el Papa ha puesto de manifiesto, una vez más, su firme compromiso personal para la construcción de puentes entre las religiones y para trabajar junto a todos nosotros para asegurar la paz”, apuntó Epelman.