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martes, 24 de diciembre de 2013

Saludo Navideño a nuestros lectores.


“Cristo quiso nacer en la mayor pobreza, quiso hacernos ese obsequio a los pobres. La piedad cristiana se enternece sobre ese rasgo y hace muy bien; pero ese rasgo no es lo esencial de este misterio: no es “el misterio”. El misterio inconmensurable es que Dios “haya nacido”. Aunque hubiese nacido en el Palatino, en local de mármoles y cuna de seda, con la guardia pretoriana rindiendo honores, y Augusto postrado ante El, el misterio era el mismo. El Dios invisible e incorpóreo, que no cabe en el universo, tomó cuerpo y alma de hombre, y apareció entre los hombres, lleno de gracia y de verdad: ése es el misterio de la Encarnación, la suma de todos los misterios de la fe.”

R.P. Leonardo Castellani, “El Evangelio de Jesucristo”.

STAT VERITAS, LE DESEA A SUS LECTORES
UNA SANTA Y FELIZ NAVIDAD

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Francisco y Benedicto en la “misma línea teológica”.


Artículo de Andrea Tornelli en Vatican Insider, 17-Dic-2013. En realidad este artículo está basado en otro de Catholic News Agency, 13-Dic-2013. SMM, 18-Dic-2013.

12/17/2013

Benedicto XVI y la “misma línea teológica” de Francisco

Manfred Lütz, que conoce a Ratzinger desde hace más de treinta años y le ha visitado en los últimos días, revela: se considera en sintonía teológica con su sucesor

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

En el debate sobre la continuidad y discontinuidad entre los pontificados de Benedicto y Francisco –que apasiona mucho a los ayudantes-- se añade una nueva y significativa contribución. La hace el profesor Manfred Lütz, psicólogo y teólogo alemán, amigo y compañero de Ratzinger, que en una reciente entrevista con CNA ha dicho que está todavía en contacto con el Papa emérito y que lo ha visto recientemente.

Lütz ha revelado: Ratzinger me ha dicho que “no ha dejado de servir a Pedro, pero que vive este servicio de otro modo”. Lo vive “rezando, y esto es un aspecto importante del ministerio de Pedro”. El profesor alemán dice que Benedicto XVI es “viejo físicamente pero mentalmente eficiente”. Y añade que el Papa emérito y Papa Francisco tiene una “visión coincidente” por ejemplo sobre el hecho de que la Iglesia no tiene que mundanizarse, no tiene que ser mezclada con el poder mundano. “Benedicto nos ha explicado –afirma Lütz-- que tiene también la impresión de estar teológicamente en la misma línea del Papa Francisco”.

En efecto, si se va más allá de ciertos debates autoreferenciales sobre la continuidad o discontinuidad –que se centran en los modelos del bastón pastoral, en el color de los zapatos y otras cosas, y olvidan que siempre la sucesión de los obispos de Roma ha sido caracterizada por ambos elementos (si la continuidad absoluta fuese un dogma, el Papa debería ser pescador en Galilea) – se pueden descubrir elementos comunes y puntos de vista que coinciden.

¿Cómo no recordar, por ejemplo, las palabras claras (archivadas y olvidadas rápidamente) de Ratzinger contra la carrera eclesiástica? ¿O aquellas –leídas por él mismo en Portugal en 2010-- sobre la necesidad de partir de nuevo del anuncio de la fe porque en el mundo contemporáneo la insistencia sobre los valores no basta? O incluso, ¿la mirada sobre la Iglesia como realidad irreducible a cuaquier tipo de concepción “empresarial” y fundada sobre los planos, proyectos y estrategias humanas?

No sorprende por lo tanto que “teológicamente” Benedicto XVI advierta esta sintonía, a pesar de las innegables diferencias de temperamento, proveniencias e historias personales que caracterizan el profesor bávaro y el obispo “cura de calle” venido “del fin del mundo”.

martes, 17 de diciembre de 2013

La táctica correcta.



“La táctica correcta para nosotros es ser visibles y ser siempre lo que somos, ni más, ni menos. Defendemos una ciudadela que sólo puede ser tomada si la guarnición que la defiende deja pasar al enemigo. Combatiendo con nuestras propias armas, recibiremos menos heridas. Toda armadura prestada nos molesta y a menudo nos ahoga” 

Louis Veuillot, “Mélanges”, Oeuvres complètes, III Serie, 1933, V, 276.

Revista prohomosexual gringa destaca a Francisco como personaje del año.


NOH8: “No Hate - No odia”


Información de agencia Reuters, 17-Dic-2013.

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - La revista por los derechos de los homosexuales más antigua de Estados Unidos nombró al Papa Francisco como su “Personaje del Año”, mientras que el pontífice celebró el martes su cumpleaños 77 desayunando junto a indigentes a los que invitó al Vaticano.

La revista The Advocate dijo que homenajeaba así a Francisco porque, pese a que aún se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo, su pontificado hasta ahora ha mostrado “un marcado cambio en la retórica (anti gay) de sus dos predecesores”.

Remarcó como un hito la famosa respuesta del Papa en julio a un periodista que le preguntó sobre los homosexuales en la Iglesia: “Si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar?”.

The Advocate señaló que la organización católica gay “Equally Blessed” calificó la respuesta como “algunas de las palabras más alentadoras que un pontífice ha emitido jamás sobre las personas gay y lesbianas”.

El Vaticano ha enfatizado que las palabras del Papa no cambiaban las enseñanzas de la Iglesia de que las tendencias homosexuales no son pecaminosas pero sí lo son los actos homosexuales.

Aún así, la comunidad gay y muchos heterosexuales en la Iglesia celebraron lo que ven como un cambio de prioridades y un llamado a la Iglesia para ser más compasiva.

The Advocate dijo que nadie debería “subestimar la capacidad de un Papa de persuadir los corazones y mentes para abrirse a las personas LGBT (lesbianas, gay, bisexuales y transexuales)”.

La semana pasada, la revista Time también nombró al Papa como su "Personaje del Año", acreditándole un cambio en el mensaje de la Iglesia Católica hacia la misericordia y alejándose de la condena, y a su vez acaparar el interés de millones.

El Vaticano dijo que el Papa, el ex cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, celebró su cumpleaños 77 con su usual misa matutina en la casa de huéspedes donde eligió vivir, en vez de los apartamentos papales usados por sus predecesores.

Cuatro indigentes que viven en las calles cerca del Vaticano fueron invitados a la misa por un funcionario de la Santa Sede y se quedaron a desayunar con el Papa y sus asesores, dijo el Vaticano.


Visto en Secretum Meum Mihi, 17-Dic-2013.

Actualización, 18-Dic-2013.

Agregamos los interesantes comentarios de Página Católica, 17-Dic-2013.

Francisco: hombre del año para los Gay

El daño que el Papa ha hecho con alguno de sus dichos, aunque parte de ellos se hayan retirado de la web vaticana, es difícil de mensurar; pero en todo caso costará sangre erradicar, en el supuesto de que alguien deseara hacerlo en el futuro.

Ahora la más antigua revista de lucha por los “derechos” de los homosexuales en los EEUU, The Advocate, ha elegido al Papa Francisco “Persona del Año”; a pesar de reconocer que, siendo Arzobispo de Buenos Aires, se opuso al matrimonio gay como “un ataque al plan de Dios”, que también calificó la adopción de niños por los homosexuales como “una discriminación contra los infantes”, y que en su primera encíclica, escrita por Benedcito XVI, recordó que el matrimonio es “una unión estable entre un hombre y una mujer”.

Por qué el premio, pues. En primer lugar, porque (traducción nuestra):

También es cierto que durante su pontificado en Buenos Aires, su diferencia con Benedicto y la línea dura de la Iglesia se hizo evidente.
Cuando la ley de matrimonio Igualitario estaba en camino de ser sancionada en la Argentina, Bergoglio sostuvo en privado que era conveniente, como mal menor, aceptar la figura de la Unión Civil. Esto es lo que sostiene Sergio Rubin, uno de sus biógrafos autorizados.
El activista gay argentino, Marcelo Márquez, respaldo la historia ante el New York Time diciendo en Marzo pasado: Bergoglio “escuchó mis puntos de vista con un gran respeto. Me dijo que los homosexuales deben tener derechos reconocidos y que apoya las uniones civiles, pero no el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Además y fundamentalmente:

Como Papa, aún no ha dicho que la Iglesia Católica apoya las uniones civiles. Pero lo que Francisco ya expresó acerca de las personas LGBT, ya ha causado consternación dentro de la Iglesia.
Uno de sus comentarios, durante el vuelo de Brasil a Roma, acaparó los titulares de los medios en ese momento. “Si alguien es gay y busca al Señor con buena voluntad: ¿quién soy yo para juzgarlo?”
... frase que significó, para los católicos del mundo, que el nuevo Papa no era como el antiguo.

También recuerda The Advocate que Francisco dijo:

Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: “Dime, Dios cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?”. Hay que tener siempre en cuenta a la persona.

En la web correspondiente encontrarán nuestros lectores que sepan inglés, otras razones más.
Pero al final del artículo se demuestra la peligrosidad que estas palabras de Francisco tienen:

El Papa ha pronunciado las palabras más alentadoras que pontífice alguno haya proferido con respecto a los gays y lesbianas. A dado así un ejemplo a los católicos de todo el mundo.
Los líderes católicos que los menosprecian continuamente, ya no podrán alegar que sus encendidos comentarios representan los sentimientos del Papa.
Los obispos que se oponen a una mayor aceptación de los derechos civiles de los gays, tales como el reconocimiento en sus lugares de trabajo, no podrán decir que el Papa aprueba su agenda discriminatoria.
Francisco no realizó un cambio en la doctrina de la Iglesia por ahora pero, al hablar con compasión, ha estimulado un diálogo fecundo que quizá logre un día el abrazo pleno de la Iglesia hacia los católicos homosexuales.

Los viejos enemigos de la Iglesia, en todo el mundo y cualquiera sea el tema de que traten, alaban unánimemente a Francisco.
¿Piensan nuestros lectores que ellos han depuesto su tarea de demolición del Cristianismo? Para nosotros es evidente que no.

Nueva entrevista a Francisco con periódico secular.

Noticia vista en Secretum Meum Mihi, 15-Dic-2013.


Nueva entrevista de Francisco con periódico secular. “No soy marxista”, el asunto de la comunión para los divorciados vueltos a casar, mujeres cardenales, la sinodalidad y otros.

El periódico La Stampa, Dic-15-2013, presenta una entrevista de Andrea Tornielli con Francisco. La Stampa además presenta un video en el que el Prof. Tornielli explica cómo nació la idea de la entrevista con Francisco, la cual se realizó el pasado Dic-10-2013.


Esta es la traducción al español de la entrevista con Francisco que presenta ese mismo periódico en su sitio Vatican Insider.

14/12/2013

“Jamás tener miedo a la ternura”

La entrevista con papa Francisco sobre la Navidad, el hambre en el mundo, el sufrimiento de los niños, la reforma de la Curia, mujeres cardenales, IOR y el próximo viaje a Tierra Santa

ANDREA TORNIELLI
VATICAN INSIDER

«La Navidad para mí es esperanza y ternura...». Francisco cuenta a “La Stampa” y a “Vatican Insider” su primera Navidad como Obispo de Roma. Casa Santa Marta, martes, 10 de diciembre, 12.50 hrs. El Papa nos recibe en un salón junto al refectorio. El encuentro duró una hora y media. En dos ocasiones, durante la conversación (al hablar sobre el sufrimiento inocente de los niños y sobre el hambre en el mundo), desapareció del rostro de Francisco la serenidad que todo el mundo conoce. 

En la entrevista el Papa también habló sobre las relaciones con las demás confesiones cristianas y el «ecumenismo de la sangre» que une en la persecución, aludió a la situación del matrimonio y la familia (de la que se ocupará el próximo Sínodo), respondió a quienes lo han criticado en los Estados Unidos (definiéndolo “marxista”) y también habló sobre la relación entre la Iglesia y la política.

¿Qué significa para usted la Navidad?

Es el encuentro con Jesús. Dios siempre ha buscado a su pueblo, lo ha guiado, lo ha custodiado, ha prometido que le estará siempre cerca. En el Libro del Deuteronomio leemos que Dios camina con nosotros, nos guía de la mano como un papá con su hijo. Esto es hermoso. La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. Recuerdo una vez aquí en Roma, creo que era la Navidad de 1974, en una noche de oración después de la misa en la residencia del Centro Astalli. Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo. 

¿Cuál es el mensaje de la Navidad para las personas de hoy?

Nos habla de la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una Iglesia fría, que no sabe dónde ir y se enreda en las ideologías, en las actitudes mundanas. Mientras la sencillez de Dios te dice: sigue adelante, yo soy un Padre que te acaricia. Tengo miedo cuando los cristianos pierden la esperanza y la capacidad de abrazar y acariciar. Tal vez por esto, viendo hacia el futuro, hablo a menudo sobre los niños y los ancianos, es decir los más indefensos. En mi vida como sacerdote, yendo a la parroquia, siempre traté de transmitir esta ternura, sobre todo a los niños y a los ancianos. Me hace bien, y pienso en la ternura que Dios tiene por nosotros. 

¿Cómo es posible creer que Dios, considerado por las religiones como infinito y omnipotente, se haga tan pequeño?

Los Padres griegos la llamaban “synkatabasis”, condescendencia divina. Dios que desciende y está con nosotros. Es uno de los misterios de Dios. En Belén, en el 2000, Juan Pablo II dijo que Dios se convirtió en un niño que dependía totalmente de los cuidados de un papá y de una mamá. Por esto la Navidad nos da tanta alegría. Ya no nos sentimos solos, Dios descendió para estar con nosotros. Jesús se hizo uno de nosotros y sufrió por nosotros el final más terrible en la cruz, el de un criminal. 

A menudo se presenta la Navidad como una fábula de ensueño. Pero Dios nace en un mundo en el que también hay mucho sufrimiento y miseria...

Lo que leemos en los Evangelios es un anuncio de alegría. Los evangelistas describen una alegría. No hacen consideraciones sobre el mundo injusto, sobre cómo pudo nacer Dios en un mundo así. Todo esto es fruto de nuestra contemplación: los pobres, el niño que nace en la precariedad. La Navidad no fue una denuncia de la injusticia social, de la pobreza, sino un anuncio de alegría. Todo lo demás son conclusiones que sacamos nosotros. Algunas correctas, otras menos y otras más ideologizadas. La Navidad es alegría, alegría religiosa, alegría de Dios, interior, de luz, de paz. Cuando no se tiene la capacidad o se está en una situación humana que no te permite comprender esta alegría, se vive la fiesta con alegría mundana. Pero entre la alegría profunda y la alegría mundana hay mucha diferencia. 

Es su primera Navidad como Obispo de Roma, en un mundo lleno de conflictos y guerras...

Dios nunca da un don a quien no es capaz de recibirlo. Si nos ofrece el don de la Navidad es porque todos tenemos la capacidad para comprenderlo y recibirlo. Todos, desde el más santo hasta el más pecador, desde el más limpio hasta el más corrupto. Incluso el corrupto tiene esta capacidad: pobrecito, la tiene un poco oxidada, pero la tiene. La Navidad en este tiempo de conflictos es un llamado de Dios, que nos da este don. ¿Queremos recibirlo o preferimos otros regalos? Esta Navidad en un mundo afectado por las guerras me hace pensar en la paciencia de Dios. La principal virtud de Dios, indicada en la Biblia, es que Él es amor. Él nos espera, no se cansa nunca de esperarnos. Él da el don y después nos espera. Esto sucede en la vida de cada uno de nosotros. Hay algunos que lo ignoran. Pero Dios es paciente y la paz, la serenidad de la noche de Navidad, es un reflejo de la paciencia de Dios hacia nosotros. 

En enero se cumplen cincuenta años del histórico viaje de Pablo VI a la Tierra Santa. ¿Usted va a ir?

La Navidad siempre nos hace pensar en Belén, y Belén está en un punto preciso, en la Tierra Santa donde vivió Jesús. En la noche de Navidad pienso, sobre todo, en los cristianos que viven allí, en los que están en dificultades, en todos los que han tenido que abandonar esa tierra por diferentes problemas. Pero Belén sigue siendo Belén. Dios vino a un punto determinado, a una tierra determinada, apareció allí la ternura de Dios, la gracia de Dios. No podemos pensar en la Navidad sin pensar en la Tierra Santa. Hace cincuenta años, Pablo VI tuvo la valentía para salir e ir allá, y así empezó la época de los viajes papales. Yo también deseo ir, para encontrarme con mi hermano Bartolomeo, Patriarca de Constantinopla, y conmemorar con él este quincuagésimo aniversario renovando el abrazo de 1964 entre Papa Montini y Atenágoras en Jerusalén. Nos estamos preparando. 

Usted ha estado en muchas ocasiones con niños gravemente enfermos. ¿Qué puede decir ante este sufrimiento inocente?

Para mí, Dostoyevski ha sido un maestro de vida, y su pregunta, explícita e implícita, siempre ha rondado mi corazón: ¿por qué sufren los niños? No hay explicación. Me viene esta imagen: en cierto momento de su vida, el niño se “despierta”; no entiende muchas cosas, se siente amenazado, empieza a hacer preguntas a su papá o a su mamá. Es la edad del “por qué”. Pero cuando el hijo pregunta, luego no escucha todo lo que le tienes que decir y te acorrala con nuevos “por qué”. Lo que busca, más que una explicación, es la mirada del papá que le da seguridad. Frente a un niño que sufre, la única oración que me viene es la oración del “por qué”. ¿Señor, por qué? Él no me explica nada, pero siento que está viéndome. Entonces puedo decir: “Tú sabes por qué, yo no lo sé y Tú no me lo dices, pero me ves y yo confío en Ti, Señor, confío en tu mirada”. 

Al hablar sobre el sufrimiento de los niños, no se puede olvidar la tragedia de quienes sufren hambre.

Con la comida que dejamos y tiramos podríamos dar de comer a muchísima gente. Si lográramos no desperdiciar, reciclar la comida, el hambre en el mundo disminuiría mucho. Me impresionó leer una estadística que habla de 10 mil niños que mueren de hambre cada día en el mundo. Hay muchos niños que lloran porque tienen hambre. El otro día, en la audiencia del miércoles, atrás de una valla había una joven mamá con su niño de pocos meses. Cuando pasé, el niño lloraba mucho. La mamá lo acariciaba. Le dije: “Señora, creo que el pequeño tiene hambre”. Ella respondió: “Sí, ya es hora…”. Y le dije: “¡Pero dele de comer, por favor!”. Ella tenía pudor, no quería amamantarlo en público, mientras pasaba el Papa. Entonces quisiera decir lo mismo a la humanidad: ¡den de comer! Esa mujer tenía la leche para su niño, en el mundo tenemos suficiente comida para que coman todos. Si trabajáramos con las organizaciones humanitarias y lográramos ponernos todos de acuerdo para no desperdiciar comida, mandándola a los que la necesitan, contribuiríamos mucho para resolver la tragedia del hambre en el mundo. Quisiera repetir a la humanidad lo que dije a aquella mamá: ¡den de comer a los que tienen hambre! Que la esperanza y la ternura de la Navidad del Señor nos sacudan de la indiferencia.

Algunos pasajes de la “Evangelii gaudium” le granjearon las acusaciones de los ultra-conservadores estadounidenses. ¿Qué siente un Papa cuando escucha que lo definen “marxista”?

La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenos como personas, y por esto no me siento ofendido. 

Las palabras que más han sorprendido son las palabras sobre la economía que «mata»...

En la Exhortación no hay nada que no se encuentre en la Doctrina social de la Iglesia. No hablé desde un punto de vista técnico, traté de presentar una fotografía de lo que sucede. La única cita específica fue sobre las teorías del “derrame”, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Se prometía que, cuando el vaso hubiera estado lleno, se habría desbordado y los pobres se habrían beneficiado. En cambio sucede que, cuando está lleno, el vaso, por arte de magia, crece y así nunca sale nada para los pobres. Esta fue la única referencia a una teoría específica. Repito, no hablé como técnico, sino según la Doctrina social de la Iglesia. Y esto no significa ser marxista. 

Usted anunció una «conversión del papado». ¿Los encuentros con los patriarcas ortodoxos han sugerido alguna vía concreta?

Juan Pablo II habló de manera muy explícita sobre una forma de ejercicio del primado que se abra a una situación nueva. Pero no sólo desde el punto de vista de las relaciones ecuménicas, sino también en las relaciones con la Curia y con las Iglesias locales. En estos primeros nueve meses he recibido las visitas de muchos hermanos ortodoxos, Bartolomeo, Hilarion, el teólogo Zizioulas, el copto Tawadros; este último es un místico, entraba a la capilla, se quitaba los zapatos e iba a rezar. Me sentí su hermano. Tienen la sucesión apostólica, los recibí como hermanos obispos. Es un dolor no poder celebrar juntos todavía la eucaristía, pero la amistad existe. Creo que el camino es este: la amistad, el trabajo en común y rezar por la unidad. Nos bendijimos los unos a los otros; un hermano bendice al otro, un hermano se llama Pedro y el otro se llama Andrés, Marco, Tomás...

¿La unidad de los cristianos es una prioridad para usted? 

Sí, para mí el ecumenismo es prioritario. Hoy existe el ecumenismo de la sangre. En algunos países matan a los cristianos porque llevan consigo una cruz o tienen una Biblia; y antes de matarlos no les preguntan si son anglicanos, luteranos, católicos u ortodoxos. La sangre está mezclada. Para los que matan somos cristianos. Unidos en la sangre, aunque entre nosotros no hayamos logrado dar los pasos necesarios hacia la unidad, y tal vez no sea todavía el tiempo. La unidad es una gracia que hay que pedir. Conocí en Hamburgo a un párroco que seguía la causa de beatificación de un sacerdote católico que fue guillotinado por los nazis porque enseñaba el catecismo a los niños. Después de él, en la fila de los condenados, había un pastor luterano y lo mataron por el mismo motivo. Su sangre está mezclada. Ese párroco me contó que había ido a ver al obispo y le había dicho: “Sigo con la causa, pero de los dos, no sólo del católico”. Este es el ecumenismo de la sangre. Todavía existe hoy, basta leer los periódicos. Los que matan a los cristianos no te piden el documento de identidad para saber en cuál Iglesia fuiste bautizado. Tenemos que tomar en cuenta esta realidad. 

En la Exhortación apostólica usted invitó a tomar decisiones pastorales prudentes y audaces en cuanto a los sacramentos. ¿A qué se refería?

Cuando hablo de prudencia no pienso en una actitud paralizadora, sino en una virtud de quien gobierna. La prudencia es una virtud de gobierno. También lo es la audacia. Hay que gobernar con audacia y con prudencia. Hablé del bautismo y de la comunión como alimento espiritual para seguir adelante, y que se debe considerar como un remedio y no como un premio. Algunos pensaron inmediatamente en los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar, pero yo nunca hablo de casos particulares: solo quería indicar un principio. Debemos tratar de facilitar la fe de las personas más que controlarla. El año pasado en Argentina denuncié la actitud de algunos sacerdotes que no bautizaban a los hijos de madres solteras. Es una mentalidad enferma.

¿Y en cuanto a los divorciados que se han vuelto a casar?

La exclusión de la comunión para los divorciados que viven una segunda unión no es una sanción. Hay que recordarlo. Pero no hablé de esto en la Exhortación. 

¿Se ocupará de ello el próximo Sínodo de los obispos?

La sinodalidad en la Iglesia es importante: sobre el matrimonio en su conjunto hablaremos en las reuniones del Consistorio en febrero. Después el tema será afrontado en el Sínodo extraordinario de octubre de 2014 y también durante el Sínodo ordinario del año siguiente. En estas sedes se profundizarán y aclararán muchas cosas. 

¿Cómo procede el trabajo de sus ocho “consejeros” para la reforma de la Curia?

El trabajo es largo. Quienes querían presentar propuestas o enviar ideas ya lo han hecho. El cardenal Bertello recopiló las opiniones de todos los dicasterios vaticanos. Recibimos sugerencias de los obispos de todo el mundo. En la última reunión los ocho cardenales dijeron que hemos llegado al momento de presentar propuestas concretas y en el próximo encuentro, en febrero, me entregarán sus primeras sugerencias. Yo siempre estoy presente en los encuentros, excepto el miércoles en la mañana por la audiencia. Pero no hablo, sólo escucho, y esto me hace bien. Un cardenal anciano me dijo hace algunos meses: “Usted ya comenzó la reforma de la Curia con la misa cotidiana en Santa Marta”. Esto me hizo pensar: la reforma empieza siempre con iniciativas espirituales y pastorales, antes que con cambios estructurales. 

¿Cuál es la relación correcta entre la Iglesia y la política?

La relación debe ser al mismo tiempo paralela y convergente. Paralela, porque cada uno tiene su camino y sus diferentes tareas. Convergente, sólo para ayudar al pueblo. Cuando las relaciones convergen antes, sin el pueblo, o sin tomar en consideración al pueblo, comienza ese contubernio con el poder político que acaba pudriendo a la Iglesia: los negocios, los compromisos… Hay que proceder paralelamente, cada uno con el propio método, las propias tareas, la propia vocación. Convergentemente solo en el bien común. La política es noble, es una de las formas más altas de caridad, como decía Pablo VI. La ensuciamos cuando la usamos para los negocios. La relación entre la Iglesia y el poder político también puede corromperse, si no converge sólo en el bien común. 

¿Puedo preguntarle si tendremos mujeres cardenales?

Es una frase que salió de quién sabe dónde. Las mujeres en la Iglesia deben ser valorizadas, no “clericalizadas”. Los que piensan en las mujeres cardenales sufren un poco de clericalismo. 

¿Cómo procede el trabajo de limpieza en el IOR?

Las comisiones referentes están trabajando bien. Moneyval nos dió un informe bueno, vamos por el buen camino. Sobre el futuro del IOR, veremos. Por ejemplo, el “banco central” del Vaticano sería la Apsa. El IOR fue creado para ayudar a las obras de religión, a las misiones, a las Iglesias pobres. Luego se convirtió en lo que es ahora. 

¿Hace un año se habría imaginado que la Navidad de 2013 la habría celebrado en San Pedro?

Claro que no. 

¿Se esperaba que lo eligieran?


No, no me lo esperaba. No perdí la paz mientras aumentaban los votos. Permanecí tranquilo. Y esa paz todavía me acompaña, la considero un don del Señor. Al terminar el último escrutinio, me llevaron al centro de la Sixtina y me preguntaron si aceptaba. Respondí que sí, dije que me habría llamado Francisco. Sólo entonces me alejé. Me llevaron a la habitación contigua para cambiarme. Después, poco antes de asomarme, me arrodillé para rezar durante algunos minutos en compañía de los cardenales Vallini y Hummes en la capilla Paulina.

Francisco tapa de The New Yorker.


Continúa la buena afinidad entre los mass media y Francisco.

La Nación, 16-Dic-2013.

El papa Francisco también llegó a la tapa de The New Yorker

La prestigiosa revista estadounidense puso una ilustración del pontífice argentino en su portada del próximo número

La figura del papa Francisco es definitivamente el personaje del año que está terminando. Así lo dictaminó la revista Time, pero también se ve reflejado en la cobertura mediática que, a lo largo de 2013, el pontífice del fin del mundo captó desde su designación. Esta vez, Jorge Bergoglio llegó a la portada de la prestigiosa revista estadounidense The New Yorker con una ilustración particular.

“El papa Francisco parece ser un buen compañero -una buena persona- y un defensor sincero de la buena voluntad y la paz en la Tierra. ¿Pero quién soy yo para juzgar?”, dijo Barry Blitt, el artista a cargo de la ilustración, denominada “Snow Angel”. Así llaman en Estados Unidos a la figura que queda marcada en la nieve cuando una persona acostada sobre ella mueve sus brazos hasta formar “alas de ángel”.

“¿Quién soy yo para juzgar?” es, de hecho, el título que lleva el extenso perfil sobre Francisco que escribió James Carrol para el número de la semana que viene. Es una frase que el propio Santo Padre ha pronunciado, en julio pasado, cuando fue consultado sobre su postura ante los homosexuales.

Cardenal Madariaga: “El concilio Vaticano II (...) significaba el fin de las hostilidades entre la Iglesia y el modernismo”.


El “efecto Francisco” produce aquella relajación que hace que algunos eclesiásticos se sinceren o salgan del clóset, como ocurre con el Cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, uno de los 8 que “reformarán” no sabemos qué. A confesión de parte, relevo de pruebas:

“El Concilio Vaticano II fue el evento principal de la Iglesia en el siglo 20. En principio, significaba el fin de las hostilidades entre la Iglesia y el modernismo, todo lo que fue condenado en el Concilio Vaticano I. Ni el mundo es el reino del mal y el pecado -conclusiones obtenidas en el Vaticano II- ni la Iglesia es el único refugio del bien y la virtud. El modernismo fue, en muchas ocasiones, una reacción contra las injusticias y los abusos que menospreciaron la dignidad y los derechos de la persona”.

Y no sabemos qué es lo que llama más la atención: si la ignorancia y espíritu de confusión del Cardenal o el modernismo del Cardenal. Aquí el texto completo de su discurso. para que no quepan dudas.

Publicado en Buena Voz, 31-Oct-2013.

Cardenal Maradiaga: ‘La Iglesia y el laicado son uno’

11.00 p m| 31 oct 13 (TABLET/BV).- La misión de la Iglesia católica continuará centrada en Cristo, y los católicos deben abrir sus corazones, recibir el “impulso espiritual” del Espíritu Santo y ser más como el “buen samaritano” para llevar a cabo la voluntad de Dios, dijo el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga a los asistentes en una conferencia en Dallas el viernes pasado.
Ante más de 3.000 personas que asistieron al evento, Rodríguez habló de la importancia del Concilio Vaticano II como una guía para el futuro; el impacto del Papa Francisco no sólo en la Iglesia, sino en la sociedad secular; la jerarquía de la Iglesia y la importancia de la laicos; la misión de la Iglesia para con los pobres y marginados y las desigualdades económicas en la ciudadanía global debido a la concentración de la riqueza entre unos pocos.

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Extracto de la Conferencia:

1. Introducción
No es posible hablar hoy de la Iglesia, o sobre la Iglesia, sin hacer referencia al Vaticano II, que significó un momento crucial en la historia contemporánea, al ser un acontecimiento de gracia y una referencia paradigmática.
La Iglesia está creciendo. Hay un incremento significativo de la fe en África, donde la Iglesia ha crecido enormemente durante el siglo 20. Tal vitalidad también se puede ver en algunos sectores de la Iglesia en Asia -en la India, Vietnam, Filipinas. Al mismo tiempo, estamos observando en Europa instituciones de gran tamaño pero poca energía, así como una cultura muy hostil, alimentado por el secularismo.
Y en los Estados Unidos de América, no todo es pesimismo, no todo es escándalo y pecado. No. Ahí el Evangelio de Cristo está vivo y es efectivo. Por ejemplo , George Weigel nos aseguró en “The Courage To Be Catholic: Crisis, Reform, and the Future of the Church” (Basic Books, 2000) que, 200.000 personas abrazaron la fe católica en los Estados Unidos en la Pascua de 2002, un número que para nosotros es alegre y optimista, y es un signo de vitalidad”.

2. Vaticano II
El Concilio Vaticano II fue el evento principal de la Iglesia en el siglo 20. En principio, significaba el fin de las hostilidades entre la Iglesia y el modernismo, todo lo que fue condenado en el Concilio Vaticano I. Ni el mundo es el reino del mal y el pecado -conclusiones obtenidas en el Vaticano II- ni la Iglesia es el único refugio del bien y la virtud. El modernismo fue, en muchas ocasiones, una reacción contra las injusticias y los abusos que menospreciaron la dignidad y los derechos de la persona.
El Concilio Vaticano II reconoció oficialmente que las cosas habían cambiado, y capturó la necesidad de que esos cambios se vieran reflejados también en sus documentos, los que enfatizaron verdades como estas:
A) La Iglesia no es la jerarquía, sino el pueblo de Dios. “El Pueblo de Dios” es, según el Concilio, la realidad que todo lo abarca de la Iglesia, que se remonta a la base y el material común de nuestra condición eclesial, es decir, nuestra condición de creyentes.
B) Entre las personas no existe una clasificación dual de cristianos, laicos y clérigos. La Iglesia como una “sociedad de desiguales” desaparece: “No hay, por consiguiente, en Cristo y en la Iglesia ninguna desigualdad” (LG 12 32). Ningún ministerio puede estar por encima de esta dignidad común a todos. Ni los clérigos son “los hombres de Dios”, ni los laicos son “los hombres del mundo”. Esa es una falsa dicotomía. Para hablar correctamente, no se debería utilizar los términos clérigos y laicos, sino comunidad y ministerio.

3. Los desafíos que esta situación presenta a nosotros como cristianos
El nuevo pensamiento del Concilio Vaticano II se ha ido inculcando lentamente en la conciencia cristiana, y ha llegado el momento de articularlo claramente ante la Iglesia universal. La realidad socio-eclesial postuló problemas y preguntas, serios desafíos a los que se quiere responder a través del Concilio. Me gustaría destacar los siguientes:
3.1 - Retornar a Cristo, creador y líder de la Iglesia
No es posible pensar en una reforma de la Iglesia si no regresamos a Jesús. La Iglesia sólo tiene futuro y sólo puede considerarse grande a sí misma si humildemente intenta seguir a Jesús. Y si la Iglesia quiere seguir a Jesús, lo único que tiene que hacer es seguir diciéndole al mundo lo que le sucedió, proclamando sus enseñanzas y su vida.
3.2 - Con la nueva evangelización reiniciamos (empezar de nuevo) desde el principio: una vez más nos convertimos en la Iglesia que proclama, sirve y es samaritana.
Si la Iglesia tiene alguna misión, esa es manifestar los hechos de Jesús. La Iglesia nunca fue una meta en sí misma. La salvación viene de Jesús, no de la Iglesia. Para esta labor de misión y testimonio, la Iglesia siempre debería estar equipada con fe y un espíritu de servicio a la humanidad. Demasiadas veces da la sensación que tiene muchas certezas y muy pocas dudas, libertad, desacuerdo o diálogo. No más exclusiones ni tratar de resolver los problemas del mundo regresando al autoritarismo, la rigidez y el moralismo, más bien manteniendo siempre el mensaje de Jesús como única fuente de inspiración.
3.3 - Volviendo a la Iglesia como “comunión”
En otras palabras, hacer de la igualdad entre los miembros de la Iglesia una realidad, porque el pueblo de Dios es uno. Para preparar este camino, hay que volver a la vida de Jesús, el cual, a pesar de ser un laico, causó "un cambio en el sacerdocio" (Hebreos 7:12). La vida entera de Jesús fue una vida sacerdotal, en el sentido en que se hizo hombre, era pobre, luchó por la justicia, criticó los vicios del poder, se identificó con los más oprimidos y los defendió, trató a las mujeres sin discriminarlas, y se vio obligado por su propia fe a ser perseguido y morir crucificado fuera de la ciudad. Este sacerdocio original de Jesús es el que tiene que continuar en la historia.

4. En un mundo globalizado
Los efectos y las consecuencias de las dictaduras neoliberales que dominan las democracias no son difíciles de descubrir: Nos invaden con la industria del entretenimiento, hacen que nos olvidemos de los derechos humanos, nos convencen de que nada se puede hacer, que no hay alternativa. Para cambiar el sistema, sería necesario destruir el poder de los nuevos señores feudales. ¿Quimérico? ¿Utópico? La Iglesia decididamente apuesta por vivir la globalización de la solidaridad y la misericordia.

5. Volver a una Iglesia de los pobres
Había un grupo considerable de obispos que acercaron esta opción al corazón del Concilio, probablemente muy estimulados por las palabras pronunciadas por el Papa Juan XXIII el 11 de septiembre de 1962: “Frente a los países subdesarrollados, la Iglesia es y quiere ser la Iglesia de todos, pero en particular, la Iglesia de los pobres”.
5.1 - Primacía del último
Poner primero las necesidades del último implica crear una capacidad colectiva con voluntad de hacerlo, así como estipular políticas y conductas sociales basadas en la solidaridad, posteriormente adoptar esfuerzos y sacrificios comunes. Si la pasión por el último se convierte en una idea que moviliza y una fuerza moral, entonces tendremos la posibilidad de crear políticas internacionales de solidaridad, de democracia económica, el aceptar una pobreza evangélica, crear nuevos sujetos sociales, con un nuevo conjunto de valores antropológicos y un nuevo propósito para la vida colectiva e individual, todos inspirados en Cristo y sus bienaventuranzas.
5.2 - Detectar las causas de la desigualdad
5.3 - Una cultura de buenos samaritanos
Hacer nuestra la cultura del buen samaritano ante el prójimo necesitado, sentir como propio el dolor de los oprimidos, acercarse a ellos y liberarlos. Sin este compromiso, toda religiosidad es falsa.

6. Volver a una Iglesia profundamente humana que establezca una nueva relación con el mundo
La Iglesia no puede continuar haciéndose pasar por una realidad que encara al mundo, como una “sociedad perfecta” en paralelo, que persiguió su propio curso, fortaleciendo sus paredes contra los errores y las influencias del mundo. Esta antítesis que duró siglos necesita ser superada.
“La Iglesia católica en el siglo 21 es una Iglesia en misión, una Iglesia emergente”, dice George Weigel, intelectual y escritor del bestseller “Witness to Hope”, una biografía de Juan Pablo II .

7. Conclusión
Sabemos que en los últimos años, especialmente en los tiempos del Papa Benedicto XVI, muchos de los comentarios en los medios de comunicación, en general han expresado menosprecio, ironía y una crítica despiadada. Hay evidencia de un “emboscada” de los medios a la Iglesia católica, que han sido muy influyentes en el hecho de que muchos fieles se han alejado de la práctica de su fe cristiana, y se han distanciado emocionalmente de sus comunidades y parroquias.
Después del papado de Benedicto XVI, un tiempo virtuoso, la persona del Papa Francisco surgió. No me parece ingenuamente optimista decir que estamos en el comienzo de un nuevo y dinámico período en la historia del catolicismo, en el que la Iglesia constituirá un movimiento misionero para la conversión de la cultura y propiciará y multiplicará los signos de crecimiento, de gran vigor y esperanza, como por ejemplo, los días mundiales de la juventud, el desarrollo de los movimientos eclesiales, las comunidades de base, los jóvenes sacerdotes que surgen en todo el mundo, la Lectio Divina, las nuevas formas de la vida consagrada, el compromiso de un laicado muy activo en las parroquias que entienden la fe como una antorcha que debe brillar.

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, dio el discurso en la Universidad de Dallas - Conferencia Ministerio el 25 de octubre 2013

Fuentes:

“¿En qué quedamos? ¿Son o no son deicidas los Judíos?”.

Esta es una publicación católica tradicionalista. No es una publicación oficial ni oficiosa de la FSSPX. Aclaramos esto, debido a que algunos lectores nos han preguntado nuestra postura frente a la a ciertas declaraciones del Superior de Distrito de la FSSPX en América del Sur al matutino más leído en Argentina, el diario Clarín (01-Dic-2013), en las que se niega explícitamente la doctrina clásica del deicidio del pueblo judío. Según advierten algunos blogs, no habría retractación futura o alguna declaración pública clarificando lo que los medios pudieran haber distorsionado. A tal efecto, consideramos hacer explícita y pública nuestra postura de apartamos de esas afirmaciones vertidas en dicho medio de comunicación.

Aquí, algunas afirmaciones de los santos padres de la Iglesia vinculadas al tema:

San Ignacio de Antioquía: († 107 aprox.): “Si alguno celebra la Pascua con los judíos… pacta con aquellos que  han matado al Señor” (Carta a los Filipenses, Patrologie Grecque de Migne, V, 939)

Tertuliano (160-240): “Toda la sinagoga de los hijos de Israel lo mató”. (Adv. Jud., VIII; Patrologie Latine de Migne II, 616)

San Hipólito de Roma: († 236 o 237): “Los hijos de Israel han sido responsables de la injusta condenación a muerte (de Nuestro Señor Jesucristo) por haber creído muy fácilmente a los príncipes y no haber buscado la verdad. (Comentario sobre Daniel, I, 24; trad. Maurice Lefebvre, Collection Sources Chrétiennes, p.93)

San Cipriano († 258): “…Los judíos… no solamente por infidelidad han rechazado al Cristo… sino que… por crueldad, lo mataron; ellos no pueden por lo tanto llamar a Dios su Padre… Y el pueblo pecador no puede ser el hijo (de Dios)”. (De la Oración del Señor,  10; P.L IV. 499)

Lactancio (convertido al cristianismo hacia el año 300, se ignora la fecha de su muerte): “Ellos (los judíos) tomaron la detestable decisión de privar de la vida a Aquel que venía para vivificarlos”. (Div. Inst. IV, 16 ; P.L. VI, 499)

San Atanasio (295-373): “También (el Cristo) ha querido para su cuerpo una muerte que no vino de Él mismo, sino de las maquinaciones de los Judíos, para destruir El mismo la muerte que aquéllos infringieron al Salvador”. (Contra los paganos y sobre la Encarnación del Verbo, P.G. XXV, 137 B)

San Hilario de Poitiers (320-366): “El pueblo (judío) impío, parricida, traidor”. (Tratado sobre los Salmos, LI, 3 ; P.L IX, 310).

San Cirilo de Jerusalén (313-387): “Israel ha crucificado al Hijo de Dios y lo rechazó fuera de la viña”. (Catequesis XI, sobre el Hijo único de Dios; P.G. XXXIII, 695)

San Basilio de Cesárea (330-379): “Aquellos que perseveran en su ceguera, son los herederos del homicidio cometido por sus padres”. (Comentario sobre la profecía de Isaías, I, 37; P.G. XXX, 191).

San Gregorio Nacianceno es el primero, al parecer, que utilizó el término “deicida”: “El Cristo ha sido matado por manos deicidas”. (P.G. XXXVII, 466, A)

San Ambrosio de Milán (334-397): “Por Caín, hay que entender el pueblo parricida de los judíos…, él derramó la Sangre de su Señor y Creador”. (Sobre Caín y Abel, I, 2, 5; P.L. XIV, 318). Y también: “Él fue matado por el pueblo de los judíos todo entero” (Sobre los Salmos, XXXIX, 14; P.L XIV, 1062).

San Cirilo de Alejandría (370-444): “Ellos fueron impíos hacia Nuestro Señor Jesucristo y… ellos aparecen como deicidas”. (Comentario sobre Isaías IV, I, 43, 3-4; P.G. LXX, 886)

San Agustín: “El pueblo de Israel prevaleció sobre el Cristo hasta el punto de Crucificarlo” (Sobre el Salmo XLIX, 20; P.L. XXXIV, 506)

El libro titulado: ¿En Qué Quedamos? ¿Son o No Son Deicidas los Judíos?”, del
R. P. Dr. David Núñez, Editorial Presencia en el Mundo, Buenos Aires, Argentina, 1967. Visto en Biblia y Tradición.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

El romance entre Francisco y los medios: la revista Time lo elige como “Persona del año 2013”.


El favorable artículo en Time, 11-Dic-2013.

EL ELEGIDO: El Papa Francisco es la Persona del Año 2013 de TIME

By Nancy Gibbs, Dec. 11, 2013

Hubo una vez un niño tan dócil y modesto que le otorgaron una medalla por ser “El más humilde”. Al día siguiente se la quitaron por haberla usado. Así termina la lección.
¿Cómo uno practica la humildad desde el trono más glorificado de la Tierra? Pocas veces un nuevo actor en el escenario mundial ha captado tanta atención tan rápido –de jóvenes y viejos, creyentes y cínicos– como lo ha hecho el Papa Francisco.
En sus nueve meses en el trono, Francisco se ha puesto en el centro mismo de las principales conversaciones de nuestra época: sobre riqueza y pobreza, imparcialidad y justicia, transparencia, modernidad, globalización, el rol de la mujer, la naturaleza del matrimonio, las tentaciones del poder.
En un tiempo en que los límites del liderazgo son puestos a prueba en tantos lugares, llega un hombre –sin ejército ni armas, sin un reino más allá de un pequeño pedazo de tierra en el centro de Roma, pero con el enorme respaldo de la riqueza y el peso de la historia– para plantear un desafío. El mundo se está haciendo más pequeño; las voces individuales se escuchan cada vez más fuertes; la tecnología hace que la virtud se vuelva viral, por lo que el púlpito de Francisco es visible hasta el confín de la Tierra. Cuando besa la cara de un hombre desfigurado o lava los pies de una mujer musulmana, la imagen resuena mucho más allá de los límites de la Iglesia Católica.
Los escépticos apuntarán a los obstáculos que enfrenta Francisco para lograr algo concreto, más allá de hacer que los creyentes menos fervientes se sientan mejor acerca del tono más moderado de Roma y libres a la vez de ignorar las cuestiones más sustanciales. La Iglesia Católica es una de las instituciones más antiguas, grandes y ricas del mundo, con 1.200 millones de fieles, y el cambio no es algo natural en ella. En su mejor versión, la Iglesia inspira e instruye, ayuda y sana, y llama a los fieles a escuchar a sus ángeles más benévolos. Pero se ha visto debilitada a nivel mundial por escándalos, corrupción, la escasez de sacerdotes y la competencia, especialmente en los fértiles campos misionarios del hemisferio sur, de rivales evangélicos y pentecostales. En algunos lugares, la enseñanza de doctrinas centrales sobre el divorcio y los anticonceptivos es ampliamente ignorada y la ortodoxia es ridiculizada por obsoleta. Los burócratas y el clero del Vaticano son acusados de disputas internas, corrupción, chantaje y una obsesión con “reglas mezquinas”, como sostiene Francisco, en lugar de las enormes posibilidades de gracia. No sólo prediquen, escuchen, dice. No reprendan, sanen.
Y sin embargo, en menos de un año, ha hecho algo notable: no cambió las palabras, pero cambió la música. El tono y temperamento pesan en una iglesia construida sobre la sustancia de los símbolos —pan y vino, cuerpo y sangre—, y por lo tanto es un error desestimar las elecciones simbólicas de cualquier Papa como gestos que carecen de la fuerza de la ley. Publicó su primera exhortación apostólica, un ataque a “la idolatría del dinero”, justo cuando los estadounidenses celebraban el Día de Acción de Gracias y evaluaban si pasar este feriado, establecido para la gratitud, en los centros comerciales. Este es un hombre que maneja muy bien los tiempos. Que no vive en el palacio papal rodeado de cortesanos sino que en una austera residencia con peregrinos. Reza todo el tiempo, incluso cuando espera a que lo atienda el dentista. Sacó de circulación el Mercedes papal y lo reemplazó por un Ford Focus con algunos rasguños. No usa zapatos rojos ni sotanas lujosas, lleva en el cuello una cruz de hierro en lugar de una de oro. Cuando rechaza la pompa y los privilegios, revela por primera vez las finanzas del Vaticano, reprende a un arzobispo alemán por derrochador, llama por teléfono a desconocidos en apuros, y ofrece bautizar al bebé de una mujer divorciada cuyo amante casado quería que abortara, está haciendo más que convertirse en un ejemplo de compasión y transparencia. Está aceptando la complejidad y admitiendo el riesgo de que una iglesia obsesionada con sus propios derechos y su virtud puede provocar más heridas de las que sana. Cuando se le pregunta por qué no parece interesado en librar una guerra cultural, hace referencia al campo de batalla. La Iglesia es un hospital de campaña, dice. Nuestro primer deber es asistir a los heridos. Uno no le pregunta a un hombre que está sangrando cuál es su nivel de colesterol.
Este foco en la compasión, junto a un aura general de alegría no siempre asociada a los príncipes de la Iglesia, ha hecho de Francisco una especie de estrella de rock. Más de 3 millones de personas llegaron a la playa de Copacabana en Río de Janeiro el pasado julio para verlo, las multitudes en la Plaza de San Pedro están eufóricas y los souvenir se venden en números récord. Francesco es el nombre masculino más popular entre los bebés en Italia. Las iglesias reportan un “efecto Francisco” de católicos no practicantes que han regresado a misa y han vuelto a confesarse, aunque las anécdotas no son sustituto para la evidencia y los sondeos entre católicos estadounidenses muestran hasta ahora pocos cambios en la práctica. Pero la fascinación con Francisco, incluso más allá del círculo católico, le brinda una oportunidad que nunca tuvo su antecesor, Benedicto XVI: magnificar el mensaje de la Iglesia y su poder para hacer el bien.
La buena acogida de la prensa laica lo vuelve sospechoso entre los tradicionalistas, quienes temen que compra popularidad pagando el precio de una fe diluida. Ha usado hábilmente la fascinación de los medios para llamar la atención sobre muchos temas, desde sus plegarias por la paz en Siria hasta su punzante ataque a la economía del goteo, lo que inspiró a Jesse Jackson a compararlo con Martin Luther King y a Rush Limbaugh a preguntar si es marxista. Cuando uno es una celebridad en los medios, cada palabra pronunciada es analizada minuciosamente, como lo es lo que se elige no decir. ¿Por qué no se ha referido con más detalle sobre el escándalo de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes?, preguntan los partidarios de las víctimas. (Este mes, estableció una comisión para abordar el abuso de niños por parte de sacerdotes). ¿Por qué no habla más de la santidad de la vida?, preguntan los tradicionalistas, quienes observan que en su exhortación el aborto sólo fue mencionado una vez, mientras que la misericordia apareció en 32 oportunidades. Francisco ratifica las enseñanzas tradicionales sobre la sexualidad y a la vez advierte que distraen a la Iglesia. Ataca a los sacerdotes que se niegan a bautizar a los niños de madres solteras por practicar un “riguroso e hipócrita neo-clericalismo”. Declara que Dios “nos ha redimido a todos… no sólo a los católicos. A todos, también a los ateos”. Posa con activistas medioambientales mostrando una camiseta que condena el fracking, y llama a los políticos y líderes empresariales a ser “protectores de la creación”.
Nada de esto vuelve liberal a Francisco, quien también afirma que un cuerpo de sacerdotes exclusivamente masculino no está en discusión, como tampoco el aborto, ni la definición del matrimonio. Pero su enfoque en los pobres –y el hecho de que el 0,1% de las personas más ricas del mundo controla el 81% de la riqueza– irrita a los que defienden el capitalismo como el programa antipobreza más exitoso de la historia. Se podría argumentar que es Teddy Roosevelt protegiendo al capitalismo de sus propios excesos, o simplemente dice lo que sus antecesores han dicho: que Jesús nos llama a preocuparnos por los que menos tienen —aunque lo dice de un modo que hace que la gente lo escuche de manera diferente—. Y eso puede ser especialmente importante cuando lo dice el primer Papa del Nuevo Mundo. Hace un siglo, la mayoría de los católicos vivía en Europa; hoy menos de un cuarto reside allí, y cómo sea escuchado en los países donde ser gay es un crimen y las mujeres en puestos de liderazgo una herejía podría tener el poder de transformar culturas en las que el catolicismo es una fuerza en alza y potencialmente liberadora.
Por estos días es estimulante escuchar a un líder decir cualquier cosa que moleste a alguien. Hoy, liberales y conservadores enfrentan por igual una elección cuando escuchan a una nueva voz de la conciencia: qué es más importante, ¿que este líder carismático dice cosas que ellos creen que es necesario decir o que también dice otras que preferirían no escuchar?
El corazón es un músculo fuerte y Francisco propone un riguroso régimen de ejercicio. En un período muy breve, una audiencia amplia, global y ecuménica ha mostrado ansias de seguirlo. Por haber trasladado el pontificado del palacio a las calles, comprometer a la mayor religión del mundo a enfrentar sus necesidades más profundas y equilibrar el juicio con la misericordia, el Papa Francisco es la Persona del Año 2013 de TIME.


Pronunciamiento del P. Federico Lombardi, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Traducción de Secretum Meum Mihi, 11-Dic-2013.

Declaración del P. Federico Lombardi S.I., a propósito de la elección del Papa Francisco como “Persona del Año” por la revista Time

Este hecho no es sorprendente, teniendo en cuenta la resonancia y la atención muy extendida dada a la elección del Papa Francisco y al comienzo de su pontificado. Se trata de una señal positiva de que uno de los más prestigiosos reconocimientos en el campo de la prensa internacional se ha atribuido a uno que proclama valores espirituales, religiosos y morales en el mundo, y que habla efectivamente en favor de la paz y de una mayor justicia.

En relación con el Papa, por su parte, él no busca la fama y el éxito, ya que lleva a cabo su servicio para la proclamación del Evangelio y del amor de Dios por todos. Si esto atrae a los hombres y a las mujeres y les da esperanza, el Papa está satisfecho. Si esta elección como “Persona del Año” significa que muchos han entendido este mensaje, al menos implícitamente, él ciertamente se alegra.


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