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martes, 11 de febrero de 2014

“El Último Papa”, libro que pudo haberle costado la vida al P. Malachi Martin.


El Padre Malachi Martin trabajó con los más altos dignatarios de la Iglesia Católica, tuvo 3 doctorados y acceso directo al Papa. Eminente teólogo, experto en la Iglesia Católica, ex-Jesuita y profesor en el Instituto Bíblico Obispal del Vaticano; es el autor de libros exitosos, Vaticano, El Último Cónclave, El Rehén del DiabloLos Jesuitas y The Windswept House (El Último Papa), entre otros.
Él estaba especializado en teología en Lovaina. Allí recibió doctorados en Idiomas Semíticos, Arqueología e Historia Oriental. También exorcista por más de 20 años del Vaticano.
Como consecuencia estudió en Oxford y en la Universidad hebrea de Jerusalén. De 1958 a 1964 sirvió en Roma dónde era un allegado al renombrado Cardenal Jesuita Agustín Bea y al Papa Juan XXIII. Martin falleció a finales de 1999. Él fue uno de los que leyó el famoso Tercer Secreto de Fátima.
El controvertido sacerdote Católico Malachi Martin no vive en una rectoría, seminario, o cualquier otro lugar para clérigos. En los años 60, después de dejar su trabajo en el Vaticano, obtuvo dispensa de sus votos como miembro de los Jesuitas y comenzó a vivir como un seglar con aprobación canónica. El padre Martin oficiaba la santa misa en privado, pero estaba muy preocupado con la total alteración de “prácticamente todo lo Católico” en las últimas tres décadas (de 1960 a 1990).
Su libro más reciente, una novela titulada Windswept House (publicada por Doubleday en 1996), describe las intrigas políticas y religiosas de un pequeño grupo de miembros del Vaticano que ocupan altos cargos y trabajan para que la Iglesia Católica acepte el Nuevo Orden Mundial. La novela describe los esfuerzos de cardenales desleales que trabajan febrilmente para subvertir al Papa y la Iglesia, y no dudan en asesinar, chantajear, y practicar el satanismo.

El padre Martin fue entrevistado en su residencia de Nueva York por John F. McManus, editor del The New American


El Último Papa inicialmente se localizaba en 20 dólares y ahora no se consigue en menos de 100 dólares por que “está fuera de catálogo”.

P. Usted dice que su libro no es ni ficción ni realidad, sino un trabajo de “hechos”. ¿Qué quiere decir con eso?

R. Windswept House es una novela. Pero en un 85% se basa en hechos reales, y muchos de los personajes que aparecen en ella son reales aunque les haya dado nombres de ficción. Hay también algunas personas vivas que menciono, como Mikhail Gorbachev, que es el mismo de la realidad. Y unos pocos personajes clave que son realmente una composición de varias personas reales. 

P. Usted abandonó los Jesuitas y la vida sacerdotal ordinaria hace más de 30 años. En aquel tiempo usted estaba destinado en el Vaticano como persona de confianza del Papa Juan XXIII y del Cardenal Agustín Bea. ¿Qué causó que usted se fuera?

R. Cada vez me era más difícil ver a Cristo en alguno de mis superiores inmediatos. No había causa liberal que el Cardenal Bea no persiguiera. Incluso entonces percibía al jefe de los Jesuitas de esa época, el padre Jean Baptiste Janssens, como enemigo de la fe. Mis colegas creían que el juramento formal contra el modernismo, requerido entonces de cada sacerdote pero posteriormente descartado, era una broma. Ese juramento nos obligaba a oponernos a la “renovación” del dogma. En esencia, el modernismo sostiene que los dogmas cambian — un absurdo total. No podía seguir prestándome a esa subversión. 

P. Entonces usted abandonó los Jesuitas. Pero eso no le liberó a usted de sus obligaciones como sacerdote. ¿Cuál es su estatus actual?

R. A petición mía, el Papa Pablo VI me concedió un estatus universal por el cual no estaría bajo la supervisión de ningún obispo. No me visto como un sacerdote y no ocupo ningún puesto sacerdotal. Pero aún soy un sacerdote.

P. Cuando usted quiso marcharse ¿hubo algún intento de retenerlo?

R. Sí, me dijeron que podía llegar a cardenal, que tenía conocimientos bíblicos, facilidad con los idiomas, juventud, buena salud, buena memoria, y todo ello me situaba como candidato para ser promocionado. Pero no quise quedarme porque veía que la fe estaba siendo comprometida por muchos.

P. Su libro empieza con una vívida descripción de una “Misa Negra” sacrílega celebrada en 1963 en Charleston, Carolina del Sur. ¿Ocurrió eso realmente?

R. Sí, sucedió. Y también es un hecho que participaron altos cargos eclesiásticos del Vaticano por teléfono. La mujer joven forzada en el ritual satánico aún vive, y felizmente ha sido capaz de casarse y de llevar una vida normal. Ella dio los detalles del suceso.

P. Usted se refiere a uno de sus principales personajes como el “Papa Eslavo” y otro como el “Cardenal de la Ciudad Secular.” ¿Se refiere usted al Papa Juan Pablo II y al difunto Cardenal Joseph Bernardin de Chicago?

R. No puedo confirmar esas especulaciones. He escrito un libro “factual.” No es un documental. Hay por ahí un glosario que supuestamente da los nombres reales de docenas de mis personajes.

P. Además del “Cardenal de la Ciudad Secular,” usted describe negativamente a muchos otros cardenales y obispos. ¿Están estas caracterizaciones basadas en hechos reales?

R. Sí, entre los cardenales y la jerarquía hay satanistas, homosexuales, anti-papistas, y cooperadores para conseguir un gobierno mundial.

P. ¿Hay tanta intriga y deslealtad en el Vaticano como su libro parece indicar?

R. Hay más de la que he suministrado en el libro. El Papa está rodeado de hombres con atuendo clerical que no tienen la fe Católica; trabajan con fundaciones, organizaciones, grupos internacionales, instituciones financieras, gobiernos, universidades, y otras agencias para traer un nuevo orden mundial.

P. En su libro usted dice que influencias subversivas en las posiciones clericales más elevadas de la Iglesia están trabajando para traer un nuevo orden mundial. ¿Qué quiere usted decir con “nuevo orden mundial?”.

R. En su forma completamente planeada, habrá una globalización monetaria, y el flujo de capital y mercancías será gestionado por una entidad central única, como el Banco de Compensaciones Internacionales de Suiza. Cualquier nación que no se someta al sistema globalizado perecerá. Adicionalmente, habrá unas Naciones Unidas expandidas que extenderá su nueva estructura ética… Esto reemplazará a los Diez Mandamientos y será la base de una nueva religión universal sin Dios. Todos los Cristianos, sobre todo los Católicos, serán forzados a soportar un martirio en el que se les requerirá abandonar todo lo que crean, serán presionados a que acepten la nueva forma del estado con su nueva religión. Este nuevo orden mundial no estará centrado en un grupo de edificios desde los que los emisarios saldrán a dar órdenes al mundo. Habrá legislaciones nacionales, pero los gobiernos del mundo estarán dirigidos por quienes estén en la cima. 

P. ¿Qué quiere decir con la “cima”?.

R. La fuerza que subyace y de la que he escrito en Windswept House (El Último Papa) se estructura como en una pirámide. Es ancha en la base, donde muchos individuos persiguen sus intereses y esperan ser elevados a posiciones superiores. Hay cada vez menos habitantes a medida que se asciende en la estructura. Solo unos pocos llegan al último nivel de mando, la cima de la pirámide. Estos individuos no tienen ninguna lealtad a las naciones de las que proceden; son un nuevo tipo de ser humano, internacionalistas que buscan controlar a la humanidad. No tienen un Dios, pero colectivamente, pretenden usar la religión, los gobiernos, y cualquier cosa que encuentran útil para imponer su voluntad. Por ejemplo, opino, que la URSS no se desintegró de forma natural, sino que colapsó por una orden premeditada. Esas órdenes vinieron de la cima. 

P. ¿Prevé usted represión física en este nuevo orden mundial? 

R. Sí, aunque de un nuevo tipo. Las fuerzas determinadas a conseguir el poder total ciertamente crearán campos de detención, pero los individuos enviados a ellos serán siempre víctimas de procedimientos completamente legales; serán declarados culpables de romper la ley.

P. ¿Es la Iglesia Católica un mayor objetivo que otras iglesias? 

R. Sí, porque es una organización internacional independiente a la que no se le puede permitir que exista como competidor. La Iglesia Católica tiene su propio cuerpo diplomático de embajadores destinados en las naciones industrializadas del mundo. Hay 180 naciones que han enviado embajadores al Vaticano. Ninguna otra iglesia atrae tanta atención. Los que trabajan para el nuevo orden mundial deben controlar esta organización única. El proceso que utilizan para conseguir esto se describe en Windswept House. En el libro escribo, “la Iglesia es el sine qua non para la llegada del nuevo orden mundial.” 

P. ¿Usted ha descrito lo que sería prácticamente una total desintegración de la Iglesia Católica que incluye una negativa por parte de los líderes de la Iglesia para expulsar a los herejes y teólogos apóstatas, detener la falsa anulación de matrimonio, expulsar a los homosexuales, forzar a los obispos a que se adhieran a las leyes y dogmas de la iglesia, etc. En un libro anterior, usted excusa al Papa por no tomar medidas para poner fin a estos abusos, aludiendo a que había buenas razones para su sorprendente tolerancia. Ahora, sin embargo, ha  adoptado una actitud mucho más dura que ya no ofrece excusas por su inacción. ¿Por qué la nueva actitud?

R. Es demasiado tarde para tratar de encontrar excusas. El Papa debe utilizar su autoridad para salvar a la Iglesia de sus enemigos internos. El problema dentro de la Iglesia de hoy es la apostasía, el haberse apartado de los dogmas fundamentales, especialmente por aquellos que ocupan altos puestos. Esto no es lo mismo que la herejía y el cisma. Los apóstatas deberían ser expulsados. Cuando se les permite seguir dentro, el pueblo poco a poco cae en la misma apostasía.

P. ¿No cree que algunos católicos se molestarán con usted debido a su crítica al Papa y su condena a los más altos funcionarios de la Iglesia? 

R. Algunos ya lo están. Sin embargo, los Papas son hombres ordinarios que son elevados a un nivel extraordinario y se les da poderes extraordinarios. En general, pero una cuestión muy concreta, son falibles como lo fueron Pedro y Judas. En cuanto a los cardenales y obispos, hay muchos grandes santos, pero la iglesia ha sido dañada durante mucho tiempo por la intriga y deslealtad de algunos de ellos. 

P. ¿Lo que usted describe tiene algo que ver con los planes del Carbonari italiano del siglo 19?. ¿Ese grupo se estableció para infiltrarse en la Iglesia de modo que el clero católico y la gente siguiera sus instrucciones? 

R. Precisamente! Sin embargo, la Carbonari nunca fue una asociación fantasmagórica que funcionara en secreto con capuchas y sombreros altos. Si usted entiende la táctica de los Carbonari, usted sabe que sus dirigentes nunca intentaron destruir la Iglesia, sino que su intención era utilizarla. Reconocieron la Iglesia como una fuerza de estabilización social en el mundo y que querían su control para sus propios fines. Su objetivo central era rodear al Papa y al Vaticano y tener a la Iglesia siguiéndoles. Su plan siempre fue coptar a la iglesia poniendo  a su gente en los seminarios y conventos, no destruirla. 

P. ¿Ha habido algo parecido a lo que describe en los 2000 años de la Iglesia Católica?

R. No, nada que se le parezca. Nunca ha habido un momento en que prácticamente en todos los niveles de la Iglesia, la apostasía es fomentada, protegida, permitida, y ni siquiera condenada. Todo esto significa una cosa para mí: Esto no significa el final de la Iglesia; significa el final de la estructura de la Iglesia tal como la conocemos.
Y yo no espero que al final la Iglesia Católica en América termine rompiendo con Roma y crear un cisma formal. Cuando hay apostasía, el desconocimiento de los católicos los hace seguir obedientes, si hay un cisma formal en lugar de la apostasía de los prelados de América – y los prelados de cualquier nación anunciando una ruptura formal – perderían la obediencia del pueblo.

P. Una de las varias personas que viven en su libro cuyo nombre en realidad es Mikhail Gorbachev. ¿Es más o menos peligroso para la humanidad ahora que ya no es el líder de la ex Unión Soviética? 

R. Él es mucho más peligroso. Está destinado a grandes cosas en los planes de aquellos que están llevando a cabo “el proceso” que lleva al nuevo orden mundial. 

P. Su libro menciona “el ocaso de la OTAN”. ¿Quiere decir que la OTAN está a punto de desaparecer?

R. No, me refiero al ocaso de la OTAN, en relación a para que fue concebida. Originalmente se formó como una alianza militar para oponerse a cualquier posible avance soviético hacia el oeste. No hay más Unión Soviética que era la gran amenaza militar para Occidente. La OTAN debería haberse disuelto, pero su estructura es útil, por lo que se está dando un nuevo papel político y económico.

P. Usted menciona el Consejo de Relaciones Exteriores, (CFR) pero sólo brevemente. ¿Cuál es su actitud ante el CFR?

R. No es el cerebro detrás de todo esto. Hay un nivel superior de autoridad y la planificación que se basa en el CFR y otros grupos. Esta es la Cima que he mencionado anteriormente.

P. ¿Cómo han tratado los encuestados su libro? 

R. No ha habido malos comentarios. Sin embargo, numerosos encuestados han hecho una revisión de mi libro y del libro “Humo Blanco” de Andrew Greeley, que recomienda la elección de otro Papa que enfrentaría los problemas que la Iglesia sufre hoy en día. Eso, por supuesto, no es lo que se necesita, sin embargo, los encuestados se refieren a él como un conservador y a mí como un radical. Es gracioso. 
The New York Times no ha revisado mi libro y yo no espero que los editores de su libro lo hagan. No hace mucho tiempo, otro trabajo mío estuvo en la lista de best-sellers del Times, y se referían a mí simplemente como “una buena lectura”. 

P. ¿Qué es lo siguiente de Malaquías Martin? 

R. En el siglo XII, el erudito judío Maimónides escribió para su pueblo una “Guía para los perplejos”. Espero escribir un libro parecido para ayudar a los católicos durante este período muy sorprendente en la historia.

Transcrito de Apocalipsis Mariano, traducción de Luis Eduardo López Padilla. Otra entrevista al mismo autor aquí. Visto en Foro Católico.

lunes, 4 de marzo de 2013

La abdicación echa luz sobre la visión del Tercer Secreto.



La parte del Tercer Secreto revelado por el Vaticano en el año 2000 es una visión del Santo Padre que “atravesó una gran ciudad en medio de ruinas ”, quien luego “fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones”. Antes en la misma visión, sor Lucía dice también ver a alguien que identificaba como “a un Obispo vestido de Blanco “. Es interesante advertir que no se refiere al obispo de blanco como al Santo Padre, sino que dice: “hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre”.
Contrariamente a lo informado por el Vaticano en 2000, la visión del papa siendo asesinado muy obviamente no se refería al intento de asesinato de Juan Pablo II, quien “no fue muerto por un grupo de soldados disparándole armas de fuego y flechas”, sino que por el contrario sobrevivió después de haber sido baleado por un pistolero individual. Ni tampoco el fallido intento de asesinato de Juan Pablo II se asoció con ningún ataque a Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones que resultasen muerto por el mismo “grupo de soldados”. Claramente, la visión se refiere a otro hecho.
Pero la cuestión que ha confundido a muchos es por qué Sor Lucía uso la expresión “Obispo vestido de blanco” en la primer parte de la visión, y no el nombre “Santo Padre”, que luego ella identifica como el que resulta asesinado. ¿Se refiere esta visión a dos hombres diferentes: uno que es el Papa y otro que está vestido como el papa? Las profecías por lo general son poco claras hasta que se cumplen, pero los acontecimientos recientes pueden llegar a iluminar en algo esta curiosa frase de sor Lucía.
El 11 de febrero de 2013, el Papa Benedicto XVI dejó al mundo azorado anunciando que abdicaría de su oficio de Papa a partir del 28 de febrero de 2013. Debido al impacto de esta noticia, los medios se han centrado no solo en la reacción de los católicos, sino en muchas otras cuestiones que la renuncia puso en el tapete. Por ejemplo, un artículo de Reuters, con fecha 13 de febrero, anunciaba que “la jerarquía de la Iglesia estaba tan aturdida por la decisión, que los expertos del Vaticano no habían decidido aún que título tendría y si continuaría vistiendo de blanco como el papa, de rojo como un cardenal o de negro, como si fuese un sacerdote ordinario”.
El 20 de febrero una de estas cuestiones fue respondida por el P. Georg Ratzinger, hermano del Papa Benedicto XVI, quien informó que el Pontífice continuaría usando ropas blancas luego de que su abdicación tuviese efecto. Dos días más tarde, el 22 de febrero, el Vaticano respondió a la otra cuestión cuando informó que Benedicto XVI retendría su nombre de pontífice así como el trato de “Su Santidad”: después de la renuncia, el ex papa sería designado como  Su Santidad Benedicto XVI, obispo Emérito de Roma.
El 1° de marzo, Benedicto XVI no solo es papa emérito que ha retenido su nombre papal, sino que también será “un obispo vestido de blanco”. ¿Es “su Santidad Benedicto XVI, obispo emérito de Roma”, el obispo vestido de blanco que sor Lucía refiere en su visión? Y si lo es, ¿será quien resulte asesinado por un grupo de soldados, como lo muestra la propia visión? ¿O tal vez la visión se refiera a un futuro papa –aquel que sor Lucía llama “el Santo Padre”- y que reinará en vida de Benedicto XVI?
Es interesante tomar nota de que el Papa San Pío X tuvo dos visiones similares a la visión de sor Lucía de Fátima. En 1909, durante una audiencia con los miembros de la Orden Franciscana, San Pío X tuvo una visión del futuro papa huyendo de Roma. Dijo:

“¡Lo que he visto es terrorífico! ¿Seré yo o será un sucesor? Lo que es cierto es que el Papa huirá de Roma y, al huir del Vaticano, tendrá que pasar sobre los cadáveres de sus sacerdotes!”.

Poco antes de su muerte el Papa San Pío X tuvo una visión similar, en la que vio a un papa futuro “de su mismo nombre” huyendo sobre los cadáveres de sus hermanos, antes de ser asesinado él mismo.

“He visto a uno de mis sucesores, de mi mismo nombre, huyendo sobre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará en un lugar escondido, pero después de un breve respiro morirá de muerte cruel”.

A la luz de esta visión, será interesante comprobar si el próximo papa toma el nombre de Pío XIII –“el mismo nombre” que adoptó Pío X. El tiempo dirá como se desarrollen los hechos, pero lo que aparece como algo cierto es que estamos progresando rápidamente hacia los eventos anticipados en Fátima. Renovemos el coraje y el celo por la Fe, recordando siempre las palabras de Nuestra Señora de Fátima: Finalmente, mi Corazón Inmaculado triunfará.

Fuente: The Remnant

viernes, 22 de febrero de 2013

Fátima: Respuesta de Antonio Socci al Cardenal Bertone.




Estimado Cardinal Bertone: ¿Quién es el mentiroso, usted o yo?
Y por favor no mencione la masonería 

12 de mayo de 2007. Hoy en el 90 aniversario de las apariciones de Fátima (13 de mayo de 1917), ha llegado el momento de decir toda la verdad y de escuchar a Nuestra Señora...
Qué error. ¡Quién sabe por qué el Cardenal Bertone se ha metido en este embrollo metiendo en líos al Vaticano también! Personalmente debería estar más que feliz que el Secretario de Estado, por lo tanto el número 2 de la Iglesia, haya publicado un libro, La última vidente de Fátima, para rebatir mi libro El cuarto secreto de Fátima. Es un caso único. Ni siquiera Dan Brown ha tenido tal honor (*Nota del Editor: autor del libro blasfemo El código Da Vinci).
Evidentemente mis páginas tienen que incomodar mucho. El prelado ha perdido el control porque - con muchos saludos a la caridad cristiana- despotrica en mi contra: mis afirmaciones serían “puros desvaríos”, mi investigación haría el juego “de la antigua masonería para desacreditar la Iglesia”. Añade amenazadoramente el cardenal: “me asombro que periodistas y escritores que se proclaman católicos, se presten a este juego”. Finalmente me llama “mentiroso”, sería alguien que “miente sabiendo que miente”.
Desgraciadamente no me muestra dónde y cómo habría mentido. Sólo le pedí explicar, para dar un ejemplo, por qué en su presentación del Tercer Secreto, publicada por el Vaticano, él cita una carta de sor Lucia omitiendo sin decirlo, una frase decisiva que desmiente toda su interpretación. Señalando en mi libro esta “rareza” (una de las muchas), he buscado por todos los modos posibles salvar la buena fe del prelado. Pero no sólo Bertone en su volumen no da explicación alguna del hecho, sino que cita de nuevo aquella carta “desenmascarada” del mismo modo. Uno queda estupefacto. No es posible usar así los documentos y hacerse estos goles en contra.
¿Pero cuál es el meollo de nuestra disputa? Está en esta pregunta: ¿el famoso “Tercer Secreto” de Fátima, que contiene la profecía de lo que sucederá a la Iglesia y al mundo en el futuro próximo, ha sido publicado íntegramente en el 2000? Empecé mi investigación convencido de que era así. Después me di cuenta que los hechos indicaban lo contrario. Tuve que percatarme con lealtad de todo ello, declarando y poniendo de relieve una cantidad increíble de “agujeros” y contradicciones de la versión oficial. Siendo el Tercer Secreto un misterio que desde hace décadas ha producido una verdadera psicosis sobre los medios de comunicación, y hasta entre gobiernos y servicios secretos, un texto profético de enorme importancia para los cristianos (para nuestro futuro), un texto acreditado por la Iglesia en lo que ha reconocido como la más importante aparición mariana de su historia, he señalado la necesidad de una aclaración –por parte del Vaticano– de todos los enormes “embrollos” de la versión oficial o de publicar el texto oculto (como pide una reciente súplica al Papa de Solideo Paulino).
En el transcurso de la investigación le pedí una entrevista a Bertone, que como monseñor fue protagonista en la publicación del secreto en el año 2000. Aun conociéndome bien, me la negó y más bien (*Nota del Editor: después de publicarlo en 2006) se puso enseguida en acción para publicar un libro en respuesta al mío. Lo cual se llevó a cabo finalmente hace pocos días (el 13 de mayo es el 90° aniversario de las apariciones).
El problema es que este libro no da ni siquiera una respuesta a los interrogantes planteados. Por el contrario crea problemas ulteriores. He sentido hasta vergüenza de leer una cosa tan chapucera y autodestructiva. Para cualquier autor sería un golpe de suerte excepcional ser atacado personalmente por el Secretario de Estado Vaticano sin una traza de argumento. Pero para mí es un desastre, porque me siento en primer lugar católico, después periodista. Habría preferido estar terriblemente equivocado y ser refutado. O bien habría querido que la Santa Sede se decidiera a revelar toda la verdad sobre el “Tercer Secreto” de Fátima, publicando –como la Virgen pidió– la parte todavía oculta. De no ser así habría preferido ser ignorado, desdeñado, boicoteado. La única cosa equivocada, la única cosa que había que evitar era precisamente lo que Bertone hizo: exponerse públicamente sin contestar a nada y por el contrario añadiendo subterfugios desastrosos. Para él y para el Vaticano.
Ante todo está el problema del “manejo” de la testigo de Fátima, sor Lucía: por años todos han podido especular sobre Fátima excepto ella, que desde 1960 ha sido silenciada por el Vaticano. ¿Qué se temía? Antes de la publicación del texto, en el año 2000, el Papa envía a Bertone a visitar a la monja, a Coimbra. Lo enviará una vez más en noviembre de 2001. Finalmente el prelado volverá a visitarla en diciembre de 2003. Estos tres coloquios fueron la gran ocasión para que la única vidente en vida, ya casi centenaria, les dejara a todos los cristianos y a la humanidad su testimonio completo y precioso sobre la más importante aparición mariana de la historia. Una oportunidad histórica.
Tanto para acallar muchos rumores y leyendas como para proteger el Vaticano de las acusaciones de manipulación, Bertone debería haber grabado, o a lo mejor también filmado, estos coloquios excepcionales para dejarlos a la posteridad. O al menos transcribir todo, preguntas y respuestas, para que la vidente pudiese firmarlos. Para evitar futuras y previsibles contestaciones.
Pero increíblemente estos tres interrogatorios, de “al menos diez horas” de duración –dice el prelado–no fueron ni grabados, ni filmados, ni verbalizados. El prelado hoy nos explica que él “tomó notas”. De modo que en los documentos oficiales de Fátima sólo constan algunas pocas frases atribuidas a la monja, frases de credibilidad controvertida y para nada exhaustivas dado que las preguntas decisivas, las que eran adecuadas para aclarar todas las dudas, no las hicieron, o al menos no son reproducidas por Bertone. A quien le he preguntado en el libro: ¿por qué de diez horas de coloquio ha dado a conocer sólo unas pocas frases de la monja que ocupan a lo sumo cuatro minutos? ¿Qué otra cosa dijo en todas aquellas horas? ¿Por qué no le ha hecho a Lucía las preguntas decisivas o por qué no ha reproducido sus respuestas? Bertone en su libro no da ninguna explicación. Y lo que es peor le atribuye hoy a la monja –que mientras tanto ha muerto y no puede desmentir nada–  frases que no fueron reproducidas en el informe oficial del año 2000.
Según Bertone la monja, con el texto del año 2000 enfrente, habría dicho: “éste es el Tercer Secreto”, “el único texto” y yo no he escrito ningún “otro”. ¿Por qué una frase tan importante no fue reproducida por Bertone en la publicación oficial? ¿Y por qué no le preguntó el prelado a la vidente si escribió alguna vez la continuación de las misteriosas palabras de la Virgen dejadas en suspenso por el etcétera (“En Portugal el dogma de fe se preservará siempre etc.”) que han sido consideradas siempre por los expertos el comienzo del Tercer Secreto? Realmente extraño.
Del mismo modo que la otra frase que ahora –y sólo ahora, muerta la vidente– el prelado le atribuye, según lo cual sor Lucía, cuándo supo del atentado al Papa de 1981, “pensó enseguida que se cumplió la profecía del Tercer Secreto”. ¿Por qué una confirmación tan decisiva jamás se incluyó en el informe oficial? ¿Por qué en el dossier vaticano, que publicó el texto de la visión, con el “obispo vestido de blanco que es asesinado”, nadie –ni sor Lucia ni los cardenales Sodano y Ratzinger y tampoco el propio Bertone– escribió explícitamente que el atentado de 1981 fue el cumplimiento del Tercer Secreto?
¿Y por qué dijo Ratzinger que tal interpretación sólo fue una hipótesis y no hubieron “interpretaciones oficiales” de la Iglesia, mientras que hoy Bertone pretende imponerla como la versión oficial? ¿Y por qué sor Lucía, en la carta al pontífice adjunta al dossier vaticano, escrito en el 1982 (por lo tanto un año después del atentado), explicó que “no constatamos todavía la consumación final de esta profecía”, del Tercer Secreto, pero que “nos estamos encaminando poco a poco a grandes pasos”? ¿Por qué en aquella carta al pontífice Lucía no hace mención del atentado que se había verificado hacía muy poco tiempo, si justamente era el cumplimiento del secreto?
Hay quien ha sostenido que Bertone no ha grabado, ni verbalizado los coloquios con la vidente porque se habrían puesto de manifiesto las presiones psicológicas ejercidas sobre la monja de clausura, para inducirla a avalar ciertas tesis. Lo he rememorado leyendo la página del libro de Bertone donde el cardenal recuerda que en algún punto la vidente se “irritó” y le dijo: “¡No estoy confesándome!” 
¿A qué pudo contestar Lucía con estas duras palabras? ¿Quizás alguien le recordó a la anciana monja de clausura el poder eclesiástico y le insinuó la posibilidad que se le negase la absolución? No se sabe, porque el prelado –que recuerda bien la respuesta (por el fastidio) de la monja– dice de haber “retirado” (textual) su pregunta.
Es evidente que existe el “cuarto secreto” de Fátima o la parte oculta del tercero y creo haberlo demostrado en mi libro. No sólo está la revelación clamorosa de un testigo excepcional, monseñor Loris Capovilla, secretario de Juan XXIII (que estuvo presente en la apertura del “Tercer Secreto”), cuyas palabras recogidas por Solideo Paulino –increíblemente– el cardenal Bertone no menciona en su libro. Sino también está todo lo otro. Se sabe de aquella parte “censurada” que está escrita sobre una hoja individual, y no sobre cuatro, como el texto de la visión dado a conocer en el 2000 (lo reveló el cardenal Ottaviani, brazo derecho de Pío XII y de Juan XXIII y hoy Bertone se las arregla del siguiente modo: “no sé a que cosa se refieren las palabras de Ottaviani”). Sin embargo, sabemos inclusive cuánto mide la hoja (9 x 14 cm.), sabemos que está guardada en un sobre de 12 x 18 cm., sabemos que hay 20-25 líneas escritas, conocemos la fecha (diferentes del texto de la visión) en la cual llegó a Roma y fue leído por diversos pontífices. Y sabemos que –comenzando por Pío XII– no se conservó en el Santo Oficio, como el texto de la visión dado a conocer en el año 2000, sino en el departamento privado papal. Existe la prueba fotográfica publicada el 18 de octubre de 1958 en “Paris Match” por Robert Serrou, está también el testimonio de la más estrecha colaboradora de Pío XII, Sor Pasqualina (“allí adentro está el Tercer Secreto de Fátima”, y está el testimonio del Obispo Capovilla (“he publicado la hoja de archivo”) que el 27 de junio de 1963 fue citado por Pablo VI para saber dónde estaba “el legajo de Fátima”. Él contestó: “en el cajón de la derecha del escritorio llamado Barbarigo, en el dormitorio”. Y allí en efecto se encontraba.
Bertone no contesta a todos estos testimonios en el libro, pero en una entrevista dice: “Las reconstrucciones cinematográficas del sobre escondido en la mesilla de noche del Papa es pura fantasía”. ¿Y por qué? No lo explica. En el volumen me ataca diciendo que yo habría insinuado que el secreto profetiza “la apostasía de la Iglesia de Roma” y de las altas jerarquías. En primer lugar: que Bertone relea lo que, en una aparición, Jesús le dijo a sor Lucía en agosto del 1931. Además no soy yo quien habla de apostasía, sino el Cardenal Ottaviani y el Cardenal Ciappi (“en el Tercer Secreto se profetiza, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará de lo más alto”). Un concepto análogo se deja ver a partir de las palabras de Lucía al padre Fuentes y de dos declaraciones del Cardenal Ratzinger. Yo sólo cumplo con mi rol de periodista, explicando que muchos interpretan la apostasía en referencia a los efectos del Concilio.
No tengo aquí espacio para enumerar todas las metidas de pata del libro. Pero puedo mencionar algunas. Bertone nos informa por ejemplo que “sor Lucía no trabajó nunca con la computadora”. Noticia preciosa porque en una entrevista a La Repubblica del 17 de febrero de 2005 declaró que Lucía “usó, en el final, hasta la computadora”.  Esto sirvió para dar crédito a ciertas cartas de 1989 de sor Lucía que no fueron escritas de puño y letra y que contradecían cuanto dijo en precedencia sobre la “consagración” de Rusia.
Es curioso que el Secretario de Estado en su libro dé crédito incluso a los rumores de que Gorbachev, en la histórica visita del 1° de diciembre de 1989 al Papa Wojtyla, “haya hecho un mea culpa” delante del Papa, mientras que fue desmentida oficialmente por la Oficina de Prensa Vaticana el 2 de marzo de 1998. Por otro lado actualmente Bertone da crédito como auténticas hasta las explosivas declaraciones sobre el Tercer Secreto atribuidas a Juan Pablo II en Fulda, en noviembre de 1980, mientras que fueron desmentidas tanto por la Oficina de Prensa Vaticana como por el Cardenal Ratzinger (“este encuentro en Fulda es falso, no ha tenido lugar y el Papa no ha dicho estas cosas”).
Además Bertone se apresura a decir que la interpretación del cardenal “Ratzinger” relativa al Tercer Secreto no “fue un dogma de fe”. Pero deja que su entrevistador presente el pensamiento de Bertone del siguiente modo: “sus palabras, frente a tantas interpretaciones del mensaje de la Virgen... son el imprimatur de una versión definitiva”.
Inclusive superior a la de Ratzinger. Además la carta del Papa al prelado es usada en el libro como presentación, aunque el Pontífice permanece en un plano general. Yo, por mi parte, tengo la carta que Benedicto XVI escribió a propósito de mi libro, dándome las gracias “por los sentimientos que lo inspiraron”. Palabras que confortan frente a los insultos y a las desordenadas acusaciones de hacer “el juego a la masonería”.

* Las palabras dentro de cada par de paréntesis marcados con un asterisco* son aclaraciones del traductor. 

Antonio Socci, fatima.org.  

miércoles, 20 de febrero de 2013

“El cuarto secreto de Fátima”. Comentario sobre el libro de Antonio Socci.



Un importante autor italiano demuestra que el Tercer Secreto de Fátima no ha sido revelado por completo. Uno de los últimos testigos en vida, el Arzobispo Loris Capovilla, antiguo secretario del Papa Juan XXIII admite ahora que hay dos textos.

El 22 de noviembre de 2006 Il Quarto Segreto di Fatima (El cuarto secreto de Fátima) fue un éxito en las librerías de Italia. El autor, después de mucha investigación, llega a la conclusión de que el Vaticano no ha publicado formalmente el Tercer Secreto en su totalidad.
No se puede dejar de recalcar la importancia de este libro. El Sr. Socci es un famoso e importante autor y conductor de la televisión italiana, sin ninguna relación con algún grupo “tradicionalista”.  De hecho, comenzó el proyecto firmemente convencido de que el Vaticano había publicado el Secreto en su totalidad el 26 de 2000. Sin embargo, mientras más investigaba, más se convencía de que el Secreto no había sido revelado en su integridad.

El desafío de Paolini

Socci escribe en la Introducción del libro que quedó intrigado con un artículo publicado por el periodista italiano Vittorio Messori en el momento de la muerte de Sor Lucía: “El Secreto de Fátima, la celda de Sor Lucía ha sido sellada”. (Ver el informe de Christopher Ferrara en The Fatima Crusader edición 79, página 5). Aquí Messori habla de los muchos escritos y “Cartas a los Papas” que Sor Lucía habría dejado en su celda. Entonces Messori hacía mención de la revelación del secreto por parte del Vaticano, el 26 de junio de 2000, “lo cual en vez de resolver el misterio, ha creado otros: en relación a su interpretación, sus contenidos y respecto de la integridad del texto revelado”.
Esto dio lugar a un estallido de preguntas en la mente de Socci. ¿Por qué Messori, “un gran columnista, extremadamente preciso... el columnista católico más traducido en el mundo”, lanzaría tales sospechas sobre el Vaticano? ¿Cómo podría una persona como Messori, tan cercano al ambiente Vaticano, persuadirse de que la versión oficial del Tercer Secreto no era convincente?
Esto fue especialmente enigmático porque cinco años antes, con la publicación de la visión del Secreto, Messori no tenía reservas respecto de lo que el Vaticano había publicado. Ahora parecía tener dudas. Ahora parecía tener preguntas.
Socci respondió involucrándose en una disputa amistosa entre periodistas con Messori, en la cual Socci defendía la posición del Vaticano. Pero por entonces, dice Socci, “me impactó un artículo escrito por un joven escritor católico, Solideo Paolini”, que apareció en una revista tradicionalista, que entró en el debate entre Socci y Messori.
Socci dice que Paolini “hizo una lista de una serie de argumentos en contra de la versión oficial del Vaticano (que yo también defendía en aquel momento)”. Paolini argumentaba que el Vaticano aún retenía la parte principal del Tercer Secreto de modo que no fuese revelada “debido a sus contenidos explosivos”. El Sr. Paolini había investigado el tema Fátima intensamente y había escrito un libro sobre el Tercer Secreto, Fatima, Don't Despise Prophecies, que se publicó en Italia. Para su propio asombro, Socci encontró los argumentos de Paolini dignos de consideración.
El Sr. Socci relata que era su punto de vista que fue un error de la Curia y de los medios católicos ignorar el desafío de los católicos tradicionales que argumentaban que el Tercer Secreto no fue totalmente publicado. “Por ejemplo – escribe él – en el libro editado por el Padre Paul Kramer [El Postrer Combate del Diablo] que publica en conjunto los trabajos y artículos de varios autores, hay una denuncia de la negativa del Vaticano en escuchar los pedidos de Nuestra Señora, y se afirma que ‘el precio de la indecisión del Vaticano podría ser extremadamente alto y lo pagará la humanidad’”.
En conclusión Socci reconocía que había muchas preguntas que quedaban sin responder, muchos puntos respecto del Secreto que eran enigmáticos.

Ninguna respuesta de Bertone

Los recelos de Socci iban en aumento cuando buscaba respuestas de la jerarquía Vaticana, especialmente del Cardenal Bertone, que fue coautor con el Cardenal Ratzinger del documento sobre el Secreto: “El mensaje de Fátima”, el 26 de junio de 2000.
Socci escribe: “Intenté contactar muchas autoridades de influencia dentro de la Curia, como el Cardenal Bertone, actual Secretario de Estado Vaticano, que jugó un papel central en la publicación del Secreto en el año 2000... El Cardenal, que antes me había favorecido con su consideración personal, habiéndome pedido dirigir conferencias en su antigua diócesis de Génova, no estimó necesario responder a mi pedido de entrevista. Él estaba en su derecho de tomar esa decisión, por supuesto, pero esto solamente aumentó el temor de la existencia de cuestiones embarazosas, y sobre todo, de que allí hay algo (extremadamente importante) que tiene que mantenerse oculto”.
Cierra su introducción diciendo que no esperaba encontrarse con un “enigma de tal magnitud” en relación al Tercer Secreto. Y aunque él no podía aprobar todas y cada una de las teorías sobre el tema contenidas en la literatura tradicionalista, “al final tuve que darme por vencido”, decía él, respecto de la conclusión de que existen dos textos del Secreto, uno de los cuales no ha sido revelado todavía al mundo.

“Pienso que hay más”

Los lectores recordarán que el 13 de mayo de 2000, mientras el Papa beatificaba a Jacinta y a Francisco Marto en Fátima, el Cardenal Angelo Sodano, luego Secretario de Estado Vaticano, anunció que el Tercer Secreto sería revelado, y divulgó lo que él afirmaba ser una parte del mismo. Sodano anunciaba que el Secreto habla de “un obispo vestido de blanco” que, mientras hace camino en medio de cuerpos de mártires, “cae en tierra, aparentemente muerto, bajo el estallido de armas de fuego”.
El Cardenal Sodano continúa indicando que esta era la predicción del atentado en contra de Juan Pablo II, de 1981.
Aunque la mayoría de la multitud aplaudió el discurso de Sodano, algunos fueron inmediatamente escépticos en relación a esto. El 13 de mayo de 2000 Associated Press citaba a Julio Esteleo, 33 años, un vendedor de autos portugués: “Lo que dijeron sucedió todo en el pasado. Eso no es una predicción. Es decepcionante; pienso que hay más”.
Ciertamente que muchos católicos dijeron: “Pienso que hay más”.
Luego, el 26 de junio de 2000, cuando la Visión del Secreto se publicó finalmente, supimos que el Cardenal Sodano no había dicho la verdad. El Secreto no dice que el Papa cae “aparentemente muerto”, sino dice que es asesinado.
Hasta el Washington Post notó la discrepancia en su informe del 1ro de julio: “El Tercer Secreto genera más preguntas: La interpretación de Fátima se aparta de la Visión”:
 “El 13 de mayo, el Cardenal Angelo Sodano, un alto funcionario vaticano, anunció la inminente publicación del texto cuidadosamente protegido. Dijo que el Tercer Secreto no predecía el final del mundo, como habían especulado algunos, sino el disparo al Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981.
“Sodano dijo que el manuscrito... habla de ‘un obispo vestido de blanco’ que, mientras hacía camino en medio de cuerpos de mártires, ‘cae en tierra, aparentemente muerto, bajo el estallido de armas de fuego’.
 “Pero el texto publicado el lunes [26 de junio] no deja dudas respecto de la suerte del obispo, diciendo que ‘era asesinado por un grupo de soldados que disparaban balas y flechas contra él’. Todos los que están con el pontífice también mueren: obispos, sacerdotes, monjes, monjas y laicos. Juan Pablo sobrevivió al disparo de manos de un solo asesino, Mehmet Ali Agca, y nadie en la multitud fue lastimado en el ataque”.
Este periódico secular no puede sino juzgar al Cardenal Sodano con una mirada tendenciosa, puesto que es claro que el Cardenal Sodano dio una descripción falsa del Tercer Secreto, al cual forzó la adecuación de una interpretación defectuosa.
Católicos preocupados contrastaron inmediatamente lo que el Vaticano reveló como el Tercer Secreto completo con lo que el Cardenal Ratzinger había dicho respecto de él en 1984. En su famosa entrevista con Vittorio Messori, el Cardenal Ratzinger dijo que el Secreto trataba de los “peligros que amenazan la fe y la vida del cristiano, y por tanto del mundo. Y también de la importancia de los últimos tiempos (novissimi)”. El cardenal explicó además que “las cosas contenidas en el Tercer Secreto corresponden a lo que se anuncia en la Escritura y están confirmadas por muchas otras apariciones marianas...”
Sin embargo, la visión del Papa siendo asesinado por soldados no refleja necesariamente “los peligros que amenazan la fe”, ni tampoco corresponde necesariamente con los “últimos tiempos”. Además, se puede buscar en vano “otras apariciones marianas” en las que se pueda encontrar cualquier referencia a una profecía de un Papa que es fusilado por un grupo de soldados. Ni existe tampoco ninguna referencia a tal evento en la Escritura.
La especulación se agrava por el hecho que conocidos estudiosos de Fátima, tales como el Padre Alonso y Fray Michel de la Santa Trinidad, dedujeron en base a un estudio de gran alcance, a partir de lo que previamente se había dicho acerca del Tercer Secreto, que los contenidos se referían a la profecía de una gran crisis de fe en la Iglesia Católica.

Hablan los expertos

El Cardenal Oddi comentó respecto del Tercer Secreto de Fátima:

“No tiene nada que ver con Gorbachov. La Santísima Virgen nos está alertando contra la apostasía en la Iglesia”.

El difunto Padre Joaquín Alonso (+1981), que por dieciséis años fue el archivista oficial en Fátima, y quien había tenido muchas entrevistas con Sor Lucía, testificó lo siguiente:

“Es por tanto completamente probable que el texto haga referencias concretas a la crisis de fe dentro de la Iglesia y a la negligencia de los mismos pastores [y de] luchas internas en el mismo seno de la Iglesia y respecto de la grave negligencia pastoral de la más alta jerarquía...
“En el periodo precedente al gran triunfo del Corazón Inmaculado de María, sucederán cosas terribles. Esto forma parte del contenido de la tercera parte del Secreto. ¿Cuáles son? Si ‘en Portugal el dogma de la fe se preservará siempre’, ...claramente se puede deducir de esto que en otras partes de la Iglesia esos dogmas se están tornando oscuros o hasta se han perdido totalmente. ...
“¿Habla de circunstancias concretas el texto no publicado? Es muy posible que hable no sólo de una crisis real de fe en la Iglesia durante este período de transición, pero como el secreto de La Salette, por ejemplo, puede que haya referencias más concretas a las luchas internas de los católicos o a la caída de sacerdotes y religiosos.  Tal vez hasta se refiere a las fallas en la más alta jerarquía de la Iglesia. En todo caso nada de esto es ajeno a otras cosas que Sor Lucía ha dicho sobre este tema”.

El Obispo Amaral, el tercer Obispo de Fátima, dijo lo siguiente respecto del Secreto en un discurso el 10 de septiembre de 1984, en Viena, Austria.

“Su contenido concierne solamente a nuestra fe. Identificar el [Tercer] Secreto con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear es deformar el sentido del mensaje. La pérdida de fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y es verdad que la fe está disminuyendo continuamente en Europa”.

Además está la famosa cita del Cardenal Luigi Ciappi, teólogo personal de cuatro Papas, incluyendo el Papa Juan Pablo II:

“En el Tercer Secreto se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comienza por lo más alto”.

Los católicos serían más que justificados en creer que todavía hay una parte del Secreto, un segundo texto todavía no revelado, que contiene “contenidos explosivos” en relación a la apostasía masiva en la Iglesia.

Él lo miró al trasluz

Los católicos tienen también buenas razones para sospechar la existencia de un segundo texto en razón de la evidencia del Obispo Venancio en Fátima.
En 1957, cuando el Santo Oficio del Cardenal Ottaviani pidió al Obispo de Fátima que enviase el Secreto al Vaticano, el Obispo de Fátima, da Silva, confió la tarea al Obispo auxiliar Venancio. En un momento cuando el Obispo Venancio estaba solo con el Secreto, miró el sobre al trasluz. Pudo distinguir que dentro del sobre grande del obispo había uno más pequeño de Sor Lucía. Y dentro de este sobre había una hoja de papel ordinaria con márgenes de cada lado de tres cuartos de centímetro. Frère Michel señala que el Obispo Venancio “se tomó la molestia de anotar el tamaño de todo”. Es por el Obispo Venancio que sabemos que el Secreto final se escribió sobre una pequeña hoja de papel que tiene de 25 a 30 líneas.
Sin embargo el Tercer Secreto del 26 de junio del Vaticano fue escrito por Sor Lucía en cuatro hojas de papel y contenía 62 líneas. De nuevo encontramos aquí la evidencia de dos textos del Secreto.
Esta evidencia se confirmó de modo contundente el verano pasado.

“Aunque conociese más en relación a esto”

El Sr. Socci estuvo en contacto con el Sr. Solideo Paolini, el joven periodista que inicialmente había desafiado a Socci respecto del Secreto. Paolini generosamente envió al Sr. Socci sus descubrimientos respecto del Tercer Secreto que provenían del antiguo secretario del Papa Juan XXIII, el Arzobispo Loris Francesco Capovilla.
Nos ceñiremos estrictamente a la cronología de los eventos como aparecen en el libro del Sr. Socci.
Solideo Paolini visitó a Capovilla el 5 de julio de 2006 en su casa archiepiscopal en Sotto il Monte. Después de una conversación preliminar, Paolini le dijo a Capovilla que la razón de su visita derivaba de su investigación periodística sobre Fátima. “Dado que usted es una fuente de información de primer grado”, decía Paolini, “Me gustaría hacerle algunas preguntas”, particularmente sobre el Tercer Secreto.
El Arzobispo Capovilla respondió inicialmente: “No, en realidad, para evitar confusiones, dado que ha sido revelado oficialmente, adhiero a lo que se ha dicho. Aunque conociese más en relación a esto, debemos atenernos a lo que se ha dicho en los documentos oficiales”.
Esta es una confesión fascinante que da un atisbo de cómo opera el Vaticano. El Vaticano presentó su “revelación oficial” sobre el tema, y un prelado del Vaticano insiste que él debe adherir a los documentos oficiales, “aunque conociese más en relación a esto”. Esta es la política que se aplica normalmente en tales materias, dice el Sr. Paolini, y también se levanta un velo sobre el tema. Es una insinuación del Arzobispo: “Sí, ¡conozco mucho más al respecto!”
El Arzobispo sonrío en ese momento y dijo: “Por favor escríbame sus preguntas y yo las responderé”. Le dijo que le gustaría revisar sus papeles, si todavía los tenía, dado que ya había donado prácticamente todo a un museo. Le dijo a Paolini: “Le enviaré algo, tal vez una frase... simplemente escriba y espere”.
¿Una frase?, pensó Paolini, ¿qué querría decir con “le envío una frase”?
Tres días después Paolini le envió al Arzobispo Capovilla una lista de preguntas. El 18 de julio Paolini recibió un paquete de Capovilla que contenía sus respuestas y algunos papeles de sus archivos.
Paolini escribe: “Al lado de mis preguntas en relación a la existencia de un texto no publicado sobre el Tercer Secreto, que todavía debería revelarse, y que su existencia es altamente probable debido a la cantidad masiva de indicios, Mons. Capovilla (quien, como es sabido, leyó el Tercer Secreto), escribió literalmente: “No sé nada”.
Paolini estaba atónito. El Arzobispo Capovilla había leído el Secreto, conocía su contenido, y estaba en posición de establecer inequívocamente que el Tercer Secreto se había publicado en el año 2000 y que no había nada más para ser revelado. Sin embargo dijo: “¡No sé nada!”
Esta expresión, opinaba Paolini, era “irónicamente insinuante de una cierta ‘omertà siciliana’” ...un cierto código de silencio mafioso.
Aquí no terminaban las sorpresas.
El paquete enviado por Capovilla contenía algunos documentos oficiales y una pequeña tarjeta autografiada en la que se leía lo siguiente:

“14 de julio de 2006
Estimado Solideo Paolini,
Le envío algunos de los papeles de mi archivo. Le sugiero comprar el folleto del Mensaje de Fátima, publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, del año 2000.
Bendiciones
Loris Capovilla”

¡Qué extraña sugerencia! Seguramente el Arzobispo Capovilla era conciente que el Sr. Paolini había investigado el tema del Tercer Secreto a fondo y ya poseía el documento del 26 de junio.  Era claro para Paolini que aquello era todavía otra insinuación del Arzobispo. Era como si Capovilla dijese: “Lea el documento del 26 de junio de nuevo, ¡pero esta vez a la luz de los documentos que le estoy enviando ahora!”
Paolini, como esperaba, encontró una bomba activada dentro de los documentos. 
“Comparando el folleto publicado por el Vaticano con los documentos de archivo que el secretario de Juan XXIII me envió”, decía Paolini, “una contradicción muy patente salta inmediatamente a la vista del autor en ‘las notas reservadas’, con sellos de conformidad en ellas [sellos oficiales]. Está certificado que el Papa Pablo VI leyó el Secreto en la tarde del jueves 27 de junio de 1963, mientras que el documento oficial vaticano del 26 de junio de 2000 afirma que: ‘Pablo VI leyó el contenido el 27 de Marzo de 1965 y envió el sobre a los archivos del Sant’Uffizio, decidiendo no publicar el texto’”.
De modo que tenemos una discrepancia de fechas. Los documentos vaticanos oficiales de Capovilla decían que Pablo VI leyó el Secreto el 27 de junio de 1963, mientras el documento vaticano oficial del 26 de junio afirmaba que el mismo Papa leyó el Secreto el 27 de marzo de 1965.
Paolini telefoneó inmediatamente al Arzobispo Capovilla para pedir una explicación sobre la contradicción de las fechas. Capovilla fue un poco evasivo en su respuesta, con afirmaciones tales como “no estamos hablando respecto de la Escritura”. Paolini respondió inmediatamente: “Sí, Excelencia, ¡pero mi punto de referencia es un texto oficial escrito (un documento oficial vaticano), que es claro y se basa en otros documentos de archivo!” Mons. Capovilla respondía, “Bien, tal vez el paquete Bertone [documento del 26 de junio] no es el mismo que el paquete Capovilla...”
En ese momento brilló una luz en la mente de Paolini y aventuró la pregunta del millón: “¿De modo que ambas fechas son correctas porque hay dos textos del Tercer Secreto?”
Después de una breve pausa, respondió el Arzobispo Capovilla: “¡Exactamente!”.
Esta prueba de candente actualidad, publicada por primera vez en el libro del Sr. Socci, marca la primera vez que un funcionario vaticano, aunque retirado, admitía que sí existe, en palabras de Socci, “un Cuarto Secreto, o mejor dicho una segunda parte del Tercer Secreto (evidentemente la continuación de las palabras de Nuestra Señora interrumpidas por aquel ‘etc.’), que todavía no ha sido revelada, y que se fue por otro camino dentro de las paredes del Vaticano”.
Aquellos católicos que durante los últimos seis años han soportado el ridículo y el desprecio por haber insistido que el Vaticano no había publicado el Secreto entero y que había dos textos, son reivindicados por los descubrimientos publicados en el Cuarto Secreto de Fátima de Socci.

Otra discrepancia: 

“Expresiones del dialecto portugués”

En el mismo capítulo, Socci plantea otros puntos que sugieren dos textos diferentes del Secreto. Uno de los más impactantes tiene que ver con las conocidas “expresiones dialectales portuguesas” que contiene el Secreto.
Socci nota que el Cardenal Ottaviani había dicho que cuando Juan XXIII abrió el sobre [conteniendo el Secreto] y lo leyó, lo entendió completamente a pesar de que estaba escrito en portugués. Sin embargo, Fray Michel de la Santa Trinidad, autor de The Whole Truth About Fatima, señala que el Papa había hecho partícipe a cierto Mons. Tavares para ayudarlo a entender ciertas expresiones portuguesas. El Arzobispo Capovilla también testifica que, dado que el texto contenía expresiones dialectales portuguesas, “trajeron a un sacerdote llamado Mons. Tavares”.
Socci insiste que esta discrepancia solamente puede entenderse si hay dos textos del Secreto, uno que Juan XXIII pudo leer sin la ayuda de Mons. Tavares, y otro que requería su ayuda.
El Sr. Socci puso a prueba su teoría consultando a Mariagrazia Russo, una experta en lengua portuguesa, que realizó un preciso análisis de la Visión del Secreto publicado por el Vaticano el año 2000. Russo no sólo concluyó que hay muchas imprecisiones en la traducción oficial del Vaticano de las cuatro páginas de texto portugués de Sor Lucía (lo cual es curioso en un documento vaticano de tal importancia), sino que no se encuentran “expresiones dialectales” o regionales. Esto sólo puede significar que lo que el Vaticano reveló es diferente del texto leído por Juan XXIII que contenía “expresiones dialectales” por lo cual requirió de un asistente portugués.

¿Cómo pudo suceder?

El Sr. Socci construye un relato hipotético de lo que sucedió en el año 2000 detrás de las paredes del Vaticano. Socci cree que cuando Juan Pablo II decidió publicar el Secreto, una lucha de poderes de algún tipo estalló en el Vaticano. Supone que Juan Pablo II y el Cardenal Ratzinger querían publicar el Secreto en su integridad, pero el Cardenal Sodano, entonces Secretario de Estado Vaticano, se opuso a la idea. Y la oposición de un Secretario de Estado Vaticano es algo formidable.
Se llegó a una solución de compromiso que lamentablemente revela la inexistencia de un grado de virtud heroico en los principales protagonistas.
La visión del “Obispo vestido de blanco”, que son las cuatro páginas escritas por Sor Lucía y que serían inicialmente reveladas por el Cardenal Sodano, junto con su ridícula interpretación de que el secreto no es nada más que la predicción del atentado contra el Papa Juan Pablo II en 1981.
Al mismo tiempo, en la ceremonia de beatificación de Jacinta y Francisco el 13 de mayo de 2000, el Papa Juan Pablo II quería “revelar” indirectamente la otra parte - la “parte más terrible” - del secreto en su sermón. Fue allí que Juan Pablo II habló sobre el Apocalipsis: “Apareció otra señal en el cielo: un gran dragón rojo”.  (Apoc. 12, 3) Estas palabras de la primera lectura de la misa nos hacen pensar en una gran batalla entre el bien y el mal, mostrando cómo, cuando el hombre deja de lado a Dios, no puede lograr la felicidad, sino que termina por destruirse a sí mismo... El Mensaje de Fátima es una llamada a la conversión, alertando a la humanidad a no tener nada que ver con el “dragón” que con “la cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra” (Apoc. 12, 4).
Los Padres de la Iglesia han interpretado siempre que las estrellas son el clero, y que las estrellas arrastradas por la cola del dragón indican el gran número de hombres de iglesia que se encuentran bajo la influencia del diablo. Este es el modo del Papa Juan Pablo II de explicar que el Tercer Secreto también predice una gran apostasía.
Esto estaba implícito en la revelación del Secreto. De este modo, el Vaticano, y el mismo Papa, no podrían ser acusados de mentir respecto de preguntas directas como: “¿El tercer secreto ha sido revelado en su totalidad?” Respuesta: “Sí, ha sido totalmente revelado”.
Hay algunos que pueden encontrar esta hipótesis difícil y rebuscada. Pueden objetar que las personas normales simplemente que no actúan de ese modo. De todos modos encuentro esta hipótesis creíble.
En primer lugar tenemos la declaración reciente del Obispo Williamson de la Sociedad San Pío X, que relata que un sacerdote conocido de Austria le dijo que el Cardenal Ratzinger le había confidenciado (al sacerdote austriaco) que tenía dos cosas que le pesaban en su conciencia. Una era el mal manejo del Mensaje de Fátima del 26 de junio, y la otra su mal manejo del Arzobispo Lefebvre en 1988. Se informa que el Cardenal Ratzinger dijo en el caso del Arzobispo Lefebvre: “fallé”, y en el caso Fátima: “mi mano fue forzada”. La hipótesis de Socci se apoya en la supuesta declaración del Cardenal Ratzinger de que su mano fue forzada.
En segundo lugar, cualquiera familiarizado con la Romanità vaticana, no debería tener dificultad en aceptar la verosimilitud de tales hipótesis.
El Vaticano es una burocracia romana que remonta a los tiempos de Carlomagno. Puede ser la más prudente y discreta en su mejor faceta, pero puede ser la más evasiva y astuta en su peor rostro. La Romanità es un tipo de poder que es maestro en eufemismos. Experto en pasar desapercibido en situaciones embarazosas. Ni afirma ni desmiente. Responde a preguntas haciendo sus propias preguntas. Se escurre con un encanto irresistible.
Como sabemos vivimos en un periodo en el que “el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia”, dolorosamente debemos admitir que el Vaticano post-conciliar, en la mayoría de los casos, ha abandonado hace mucho tiempo la sentencia evangélica: “tus palabras sean sí sí, no no” (Mat. 5, 37). Esta es una de las razones por las que la contundente publicación tradicionalista en Italia se llama Si Si No No, dado que obtener un sí o un no directo hoy en día de los funcionarios del Vaticano -dejando al descubierto lo que verdaderamente piensa un funcionario del Vaticano- puede volverse una tarea imposible.

Reseñas importantes

El libro de Socci contiene muchos otros puntos demasiado numerosos de detallar en este lugar. Habla de un moderado desprecio por Sor Lucía por parte de Juan XXIII y Pablo VI; el hecho es que la parte oculta del secreto predice una grave crisis de fe y probablemente contiene advertencias negativas respecto del Vaticano II; la absurda entrevista a puertas cerradas del 17 de noviembre de 2001 con Sor Lucía por el entonces Arzobispo Bertone, en la cual afirma que Sor Lucía estaba de acuerdo con todo en el documento del 26 de junio, aunque el documento minaba Fátima tan severamente que Los Angeles Times titulaba un artículo al respecto: “El máximo teólogo del Vaticano amablemente desacredita el culto de Fátima”.
Socci dice además que el texto no publicado del Secreto muy probablemente contiene advertencias de desastres naturales inmensos.
En lo que se refiere a la consagración de Rusia, Socci concluye que es algo que todavía debe realizarse. Esto se pone en evidencia con una simple mirada al estado de decadencia de Rusia. Solamente podemos aplaudir el sentido común de Socci. Tan sólo los comentadores más irreligiosos y de sesos secos podrían insistir que la Rusia de hoy en día, ahora desenfrenada con el divorcio, el aborto, los cultos y la homosexualidad, da testimonio del triunfo prometido del Corazón Inmaculado.
Hay mucho más contenido en las 252 páginas del libro. Como fue publicado por una importante casa editorial en Italia, probablemente gozará de una amplia circulación y generará mucha discusión. Un contacto en Roma de The Fatima Crusader nos dice que el libro recibió reseñas importantes en todos los más grandes periódicos italianos (incluyendo Il Corriere della Sera, La Stampa, Libero y Il Giornale) y esto parece estar causando una buena cantidad de agitación dentro del Vaticano.  Hasta el momento de comenzar la edición, el Vaticano no había emitido ningún comentario.
Ojala que el libro sea publicado en español y en los otros lenguajes principales lo más pronto posible.

John Vennari, tomado de The Fatima Crusader.

sábado, 16 de febrero de 2013

El Tercer Secreto predice: ¿La Tercera Guerra Mundial y algo peor?


El padre Paul Kramer es un estudioso de la aparición Mariana en Fátima y sus secretos, el cual, lo ha estudiado durante 35 años. Esta entrevista que reproducimos a continuación (si no nos equivocamos) es del año 2006.
Con los recientes acontecimientos no poco graves de la abdicación del Sumo Pontífice Benedicto XVI al ministerio petrino, nos resulta interesante resaltar, las proféticas palabras del entrevistado, en este lugar:
Sobre este punto, podría referirlo al testimonio del estigmatista romano, Antonio Ruffini. El Papa Pío XII autorizó la bendición de una capilla en el lugar donde Ruffini recibió los estigmas en la Vía Apia, y el Padre Tomaselli, el autor del milagro, escribió un pequeño libro sobre él – un relato corto de la vida de Ruffini. Yo mismo traté a Ruffini durante muchos años. A principios de los 90s preguntaron a Ruffini a boca de jarro en su casa: “¿Es Juan Pablo II el Papa que va a hacer la Consagración de Rusia?” Él contestó: “No, no es Juan Pablo II. Tampoco va a ser su inmediato sucesor, sino uno después de ese. El será quien consagrará Rusia”. Eso es, el sucesor de Benedicto, durante ese tiempo de guerra mundial y persecución de la Iglesia, será el que finalmente haga la Consagración, y entonces comenzará la restauración y el triunfo del Inmaculado Corazón.
Continuamos con le entrevista completa:




The Fatima Crusader, Entrevista al Padre Paul Kramer

Introducción

Muchos católicos recuerdan las observaciones sorprendentemente cándidas de la Madre Angélica en la Eternal World Television Network (EWTN) referidas a la visión del Tercer Secreto revelado por el Vaticano el 26 de junio de 2000. La Madre Angélica dijo a su audiencia nacional de televisión el 16 de mayo de 2001:
‘En cuanto al Secreto, se me ocurre ser una de esas personas que piensan que no hemos recibido todo… Porque pienso que es espantoso…
La Madre Angélica, como millones de Católicos en el mundo entero, encuentran difícil de creer que una oscura visión de un “obispo vestido de blanco” que pasa cojeando sobre los cadáveres de obispos, sacerdotes y laicos, en las afueras de una ciudad semi-destruida, y que luego es ejecutado por una banda de soldados, sea todo lo que hay sobre un secreto que ha sido guardado bajo siete llaves por el Vaticano durante más de cuarenta años. En primer lugar, ¿dónde están las “palabras de la Virgen” – mencionadas por el mismo Vaticano en su anuncio de 1960 ocultando el secreto – que explicarían esa visión? ¿Cómo pudo el Papa y sus obispos finiquitar una situación donde ellos serían masacrados? ¿No es la ciudad semi-destruida ninguna otra sino Roma devastada, de la que el Papa huye sobre los cuerpos muertos de sus súbditos, como San Pío X habría visto en su visión profética?
El Padre Paul Kramer, quien ha estudiado los hechos y las circunstancias del Tercer Secreto durante unos treinta y cinco años, coincide con la Madre Angélica que el Tercer Secreto es verdaderamente espantoso – y lejos más espantoso de lo que los católicos generalmente han comprendido.
El Padre Kramer ha concluido de su investigación que el Tercer Secreto profetiza mucho más que la apostasía en la Iglesia, que comienza “en la cima”, como fue revelado por el Cardenal Ciappi, el teólogo personal de cinco Papas consecutivos (desde Pío XII a Juan Pablo II), quien leyó el Secreto. Y eso mismo fue señalado claramente por los estudiosos de Fátima, que concuerdan unánimemente que es el principio del Tercer Secreto el que comienza con las “palabras de la Virgen”: “En Portugal, el dogma de la fe será siempre preservado”, a lo que la Hermana Lucía agregó “etc.” para indicar que seguían más palabras de Nuestra Señora en el Tercer Secreto.
Más allá de eso, dice el Padre Kramer, las “palabras de la Virgen” ocultadas por el Vaticano en 1960 explicarían verdaderamente cómo el Papa es ejecutado fuera de la ciudad semi-derruida. Ese hecho es la culminación de una serie de sucesos catastróficos, incluyendo no solo el llamado Vaticano II y el asalto de la Iglesia por los liberales modernistas dentro de sus estructuras. El Tercer Secreto también profetiza que nosotros ahora estamos viviendo a través de las secuelas del Vaticano II. También profetiza que la III Guerra Mundial posiblemente deje Roma en ruinas.
En esta entrevista para The Fatima Crusader (El Cruzado de Fátima), el Padre Kramer muestra cómo las palabras faltantes de la Virgen completarían el rompecabezas cuyas piezas ya están disponibles para nosotros de fuentes de confianza, incluyendo al mismo Papa recientemente fallecido, Juan Pablo II. Considere el lector piadoso en su corazón, la investigación del Padre Kramer a la luz de la profecía católica que predice nuestro futuro inmediato.


LA ENTREVISTA CON EL PADRE KRAMER


The Fatima Crusader (FC): ¿Por qué piensa usted que el Tercer Secreto de Fátima revela aún más que la apostasía en la Iglesia “comenzando en la cima,” como reveló el Cardenal Ciappi?

Padre Kramer: En primer lugar, la visión el Tercer Secreto publicada por el Vaticano en junio de 2000 revela una catástrofe tanto material como espiritual: asesinato de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, una ciudad semi-destruída, y el Papa que está siendo ejecutado por soldados al pie de una gran cruz de madera fuera de esa ciudad semi-destruída.
Recordemos la reveladora entrevista de 1984 del Cardenal Ratzinger (hoy Papa Benedicto XVI) con la revista Jesús, en la cual él trató sobre el Tercer Secreto, que reconoció haber leído. En esa entrevista, el Cardenal reveló más de lo que tal vez quiso decir. El conectó tres elementos a la vez: el Tercer Secreto, la Sagrada Escritura y otras apariciones marianas aprobadas por la Iglesia como auténticas. Como él dijo en 1984 – y lo cito exactamente – “el contenido de ese ‘Tercer Secreto’ corresponde a lo que ha sido anunciado en la Escritura, y lo que ha sido dicho una y otra vez en muchas otras apariciones marianas…”
Así, no puede haber duda, nosotros sabemos de la propia boca del Papa actualmente reinante, que lo que está en el Tercer Secreto corresponde a lo que está en la Escritura y también a lo que ha sido revelado una y otra vez en otras apariciones marianas. Esa es nuestra clave.
Ahora, es obvio que la visión del “obispo vestido de blanco” está lejos de contener, en forma lo suficientemente explícita, por si misma – sin ninguna palabra explicativa de la Virgen María – los elementos de la Sagrada Escritura y de las “muchas otras apariciones Marianas que el Papa actual aludió cuando era aún el Cardenal Ratzinger. Verdaderamente, ninguna de las apariciones marianas reconocidas incluye una visión del Papa siendo ejecutado fuera de una ciudad semi-destruida. Así, nosotros ya sabemos que algo más grande está faltando en la revelación del Vaticano de junio de 2000.

FC: Pero, ¿dónde vamos a encontrar lo que está faltando?

Padre Kramer: Nosotros comenzamos nuestra investigación estudiando lo que otros que habían leído el Tercer Secreto habían dicho sobre él, y ellos nos han dado algunos indicios muy expresivos. Por ejemplo, el fallecido Malachi Martin leyó el Secreto. Yo escuché la historia contada por uno de sus íntimos amigos. Un día de 1960, Martin, quien era entonces secretario personal del Cardenal Bea en Roma, se encontró viajando en un automóvil con él y con el Papa Juan XXIII. Así, había cuatro personas presentes en el vehículo: el conductor, el Papa Juan, el Cardenal Bea y Malachi Martin.
Ahora, como Malachi Martin era secretario personal del Cardenal Bea y fue también un estrecho colaborador de Juan XXIII, resultó apenas sorprendente que Malachi se encontrara en esa situación. Y durante ese viaje en automóvil, el mismo Papa Juan, en ese día de 1960, le alargó el Secreto a Malachi. Estaba escrito en una hoja de papel – no en las cuatro hojas de papel presentadas por el Vaticano en 2000. Malachi leyó el Secreto inmediatamente, y en muchas ocasiones posteriores él habló del Tercer Secreto aún cuando estaba bajo juramento de no divulgar explícitamente su contenido. Pero cuando otra persona tocaba cuestiones del Secreto, él diría sí o no, si estaba en el Secreto o no.

FC: ¿Puede usted darnos un ejemplo de eso?

Padre Kramer: Por ejemplo, en su última entrevista en vivo en los pasados años 90 en el show Art Bell, ante millones de oyentes, Malachi dijo que hay algo terriblemente horroroso en el Tercer Secreto, y admitió que sí, que habrá una guerra mundial y un gran desastre en el cual morirán muchas personas. Pero, agregó, hay algo aún más horripilante que eso en el Secreto, aunque él no afirma explícitamente de que se trata. [Nota del Editor: el Padre Kramer habla más sobre esa “cosa horripilante” más adelante en esta entrevista.]

FC: Hemos escuchado muchas veces sobre declaraciones del Papa Juan Pablo II en Fulda, Alemania, en 1980, referidas al verdadero contenido del Tercer Secreto. ¿Qué sabe usted de eso?

Padre Kramer: Si, el Papa Juan Pablo II nos dio un indicio de cuales son los contenidos. En noviembre de 1980 él visitó la Catedral de Fulda, en Alemania, y allí habló del Tercer Secreto a un pequeño grupo. Se le preguntó por qué aún no había sido revelado el Secreto, y él dio algunas respuestas.
Primero, el Papa dijo que no había sido revelado porque de su conocimiento surgen responsabilidades y mucha gente solo quiere conocerlo por razones de curiosidad. Así, para evitar el sensacionalismo, él no quiso revelar el contenido del Tercer Secreto.
Pero luego – y aquí comenzamos a ver que el Secreto incluye aún más que la apostasía en la Iglesia – él también dijo que es suficiente para usted saber que regiones íntegras de la tierra serán inundadas, con agua desbordando grandes regiones de la tierra, y que millones morirán de un momento al siguiente.

FC: ¿Dijo el Papa algo más en Fulda?

Padre Kramer: Si, dijo que hay otra razón por la que él no quiere revelar el Tercer Secreto – y esa fue una clave en mi investigación de las cuestión – y es que él no quiso alentar a los comunistas a dar ciertos pasos. Ahora ¿a qué pasos pudo referirse? Bien, nosotros podemos conjeturar muy claramente que una cosa que podría alentar a los comunistas es la revelación que ellos podrían ganar la Guerra Mundial a la que Malachi Martin se refirió en la entrevista en Art Bell.

FC: Pero, ¿cómo sabemos que los relatos de lo que el Papa dijo en Fulda son fieles?

Padre Kramer: Alguna gente cuestionó si el Papa Juan Pablo II verdaderamente hizo en Fulda esas declaraciones sobre el Tercer Secreto. Pero esa objeción no puede ser sostenida. En primer lugar, hubo una mujer periodista que tomó nota de todas las palabras del Santo Padre y publicó una trascripción en una revista llamada Stimme des Glaubens (La Voz de la Fe). El Vaticano nunca ha cuestionado la exactitud de las citas en ese artículo. Luego hubo un segundo testigo, un sacerdote alemán, que escribió palabra por palabra lo que dijo el Papa en esa ocasión; y más tarde dijo al Papa que había hecho eso, y el Papa se lo agradeció.
Ahora bien, hablo y leo alemán por mi mismo, y leí el texto en alemán preparado entonces por ese sacerdote, cuando viajaba cerca de Fulda, en 1983. La Madre Superiora de una comunidad alemana de religiosas me mostró el texto y era idéntico al que había publicado la mujer periodista. Por lo tanto, el sacerdote alemán y la mujer periodista dieron idéntico testimonio respecto de lo que el Papa había dicho en Fulda. Así, ambos, o registraron las declaraciones del Papa en taquigrafía, o bien las grabaron. Pero, palabra por palabra, los textos fueron idénticos. Por eso, pienso que no puede haber dudas sobre la autenticidad de las declaraciones del Papa en Fulda.

FC: ¿Pero cómo relacionar las revelaciones del Papa en Fulda con la Escritura y con las otras apariciones referidas por el Cardenal Ratzinger en 1984?

Padre Kramer: Allí es donde las piezas del rompecabezas del Tercer Secreto comienzan a encajar una con otra. Primero, en lo que se refiere a las “otras apariciones marianas” de las que habló el Cardenal Ratzinger, tenemos la aprobación de la aparición mariana de Nuestra Señora del Buen Suceso en Quito, Ecuador, en 1634. En esa aparición, Nuestra Señora advirtió de lo que precisamente el Tercer Secreto predice: una gran apostasía en la Iglesia. Nuestra Señora dijo a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres que en el pasado siglo XIX y a lo largo de la mayor parte del siglo XX, la Iglesia cedería a una gran herejía. El Sacramento del Matrimonio “será atacado y profanado,” y la Masonería, que entonces estará en el poder, promulgaría leyes inicuas con el objetivo de abolir ese Sacramento, haciendo fácil a cualquiera vivir en pecado, fomentando la procreación de hijos ilegítimos sin la bendición de la Iglesia. Entonces, Nuestra Señora advirtió, “el espíritu cristiano decaerá rápidamente, extinguiendo la preciosa luz de la Fe, hasta alcanzar el punto que habrá una casi total y general corrupción de las costumbres (de la moral), y eso resultará en la falta de vocaciones sacerdotales y religiosas…”
Nuestra Señora del Buen Suceso advirtió además que durante ese tiempo “ya no se encontrará inocencia en los niños, ni modestia en las mujeres” y que “el clero secular (diocesano) dejará mucho que desear porque los sacerdotes se volverán negligentes en sus sagrados deberes… Faltando un Prelado y Padre para guiarlos con amor paternal, bondad, fortaleza, sabiduría y prudencia, muchos sacerdotes perderán su espíritu, poniendo sus almas en gran peligro.”
Pero luego, en un paralelo directo con el Triunfo del Inmaculado Corazón, Nuestra Señora del Buen Suceso declaró que ese tiempo, el más oscuro en la historia de la Iglesia, “marcará el arribo de Mi hora” y que Dios finalmente “podrá fin a aquellos tiempos siniestros, enviando a esta Iglesia el Prelado que restaurará el espíritu de sus sacerdotes”.
Así, nosotros vemos aquí un estrecho paralelo con lo que indudablemente está revelado en el Tercer Secreto respecto a la apostasía en la Iglesia, que seguirá en algún punto a la Consagración de Rusia, a la conversión de Rusia y, “Al fin” al triunfo del Inmaculado Corazón. Muchos estudiosos de Fátima ya han conjeturado esto respecto al Tercer Secreto.

FC: De acuerdo, pero ¿qué hay de los otros elementos del Tercer Secreto aludidos por Juan Pablo II y Malachi Martin, aquellos que van más allá del castigo espiritual y atañen a un castigo material, incluyendo una guerra mundial?

Padre Kramer: Allí es donde precisamente las apariciones marianas completan el rompecabezas, al agregar al castigo espiritual el elemento de un castigo material. En 1973 y durante varios años posteriores, en Akita, Japón, Nuestra Señora obró una serie de apariciones, aprobadas como auténticas por el obispo local luego de ocho años de investigaciones. De lo más expresivamente, el propio Cardenal Ratzinger, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, juzgó esas apariciones dignas de creencia en 1988, y estaba claramente al corriente de esas apariciones cuando dio la entrevista a la revista Jesús.
En realidad, Catholic World News informó el 11 de octubre de 2001 que Howard Dee, antiguo embajador filipino ante el Vaticano, dijo en una entrevista a la revista Inside the Vatican en 1998 que “Monseñor Ito, [obispo local de Akita, hoy fallecido] estaba seguro que Akita fue una extensión de Fátima, y el Cardenal Ratzinger me confirmó personalmente que esos dos mensajes, el de Fátima y el de Akita, son esencialmente lo mismo.” La misma historia de Catholic World News citó más adelante que “tanto el Obispo Ito como el Cardenal Ratzinger declararon los mensajes y eventos de Akita como de origen sobrenatural y los calificaron como ‘dignos de creencia’”.
Teniendo en cuenta esas sorprendentes declaraciones del Cardenal Ratzinger, nosotros podemos considerar lo que Nuestra Señora de Akita dijo a la Hermana Agnes Katsuko Sasagawa el 13 de octubre de 1973 – en el aniversario mismo del Milagro del Sol – y permítanme citar esto palabra por palabra:
“Como te digo, si los hombres no se arrepienten y mejoran por si mismos, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo más grande que el diluvio, tal como uno nunca ha visto antes. Caerá fuego del cielo y borrará una gran parte de la humanidad, los buenos tanto como los malos, no librándose ni los sacerdotes ni los fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que quedarán para vosotros serán el Rosario y el Signo dejado por Mi Hijo. Cada día rezad las oraciones del Rosario. Con el Rosario, rezad por el Papa, los obispos y los sacerdotes.
“La obra del demonio se infiltrará incluso dentro de la Iglesia de tal manera, que uno verá cardenales oponiéndose a cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que Me veneren serán despreciados y enfrentados por sus cofrades… las iglesias y los altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan compromisos y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor.”
Así, nosotros vemos la combinación, en una aparición mariana aprobada, de dos elementos: la catástrofe material y la catástrofe espiritual. Vemos la apostasía en la Iglesia – también predecida por Nuestra Señora del Buen Suceso – acompañada por un evento cataclísmico que castiga a todo el mundo.
Aquí, como recién anoté, el Cardenal Ratzinger admitió al antiguo embajador filipino en el Vaticano que el Mensaje de Fátima y el Mensaje de Akita son esencialmente lo mismo. Sin embargo, ni las primeras dos partes del Secreto de Fátima ni la visión del Tercer Secreto publicada en el 2000 dice lo que dijo Nuestra Señora de Akita. En realidad, no tenemos ninguna palabra de Nuestra Señora agregada a la visión del Tercer Secreto. Sin embargo, nosotros vemos llamas descendiendo hacia la tierra de las manos de un ángel vengador, y a Nuestra Señora haciendo retroceder las llamas cuando el ángel grita “penitencia, penitencia, penitencia”. Noto el paralelo con el ángel blandiendo una espada, en primer plano, en la aparición de Nuestra Señora de Knock.
Pero, ¿no vendrá un tiempo en que Nuestra Señora ya no pueda volver atrás el fuego consumidor [y la espada] de la venganza del Cielo? Eso, aparentemente, es lo que Nuestra Señora de Akita nos advirtió en 1973, a 56 años del Milagro del Sol.
Claramente, entonces, lo que hace a las dos apariciones – Fátima y Akita – “esencialmente” iguales debe encontrarse en las palabras faltantes de Nuestra Señora de Fátima que corresponden a las de Nuestra Señora de Akita. Esas deberían haber sido la mismas “palabras de la Virgen” que el Vaticano no reveló en 1960, cuando dijo al mundo que el Tercer Secreto no sería revelado, como todos esperaron que ocurriera.

FC: Eso es bastante asombroso. Pero ¿qué nos dice de la pregunta precisa de si el castigo incluirá una guerra mundial, entre otras calamidades a acontecer a la Iglesia y al mundo?

Padre Kramer: Aquí nosotros encontramos algunas piezas más del rompecabezas en las apariciones marianas. Me estoy refiriendo a los mensajes de Nuestra Señora a la Hermana Elena Aiello, quien murió en 1961. Ella fue muy renombrada por las revelaciones que había recibido de Nuestra Señora y fue grandemente estimada por el Papa Pío XII, aunque tal vez muchos norteamericanos no hayan escuchado de ella. Nuestra Señora le reveló que Rusia emprendería una guerra repentina, que desbordaría a toda Europa. Eso, parecería, es claramente lo que el Papa Juan Pablo II quiso evitar no divulgando el Tercer Secreto, como dijo en Fulda, porque eso incitaría a los comunistas a hacer ciertas movidas – en otras palabras, a emprender la guerra contra el Occidente.

FC: Pero, ¿qué hay de la objeción de que Rusia ya no representa tal amenaza, ahora que “ha caído el comunismo”?

Padre Kramer: Si usted lee las publicaciones rusas, como yo lo hago, usted ve que en la misma Rusia no hay ningún misterio en cuanto a lo que está ocurriendo. Nosotros tenemos una dictadura neo-Stalinista tomando forma, nosotros tenemos periodistas rusos quejándose de la dictadura, preguntado abiertamente ¿por qué, si supuestamente hay una democracia en Rusia, el Sr. Putin está planificando patente y públicamente la guerra contra las democracias de Occidente?
Y así, claramente, toda la evidencia lleva a la conclusión que Rusia se está preparando para la guerra contra el Occidente. Putin alardea abiertamente que los nuevos misiles rusos ICBM pueden cambiar de curso a mitad de vuelo y evitar todas las defensas anti-misiles. Rusia ahora está muy asociada con China Comunista, con la que ha forjado una masiva alianza militar, y con otras naciones todavía comunistas en el mundo.
Incluso a nivel de gabinete de gobierno de los Estados Unidos, se ha reconocido que Rusia y China son los que están ayudando a los estados terroristas, porque el terrorismo es simplemente una táctica que está siendo usada para distraer, debilitar y adormecer al Occidente respecto a la amenaza real a su seguridad.
Sobre este punto, hay otra profecía asombrosa del siglo XIX que parece resumir lo que hay en el Tercer Secreto. No sugiero que sea autorizada, pero encaja con el resto del panorama. Hubo un libro escrito en francés, compilado por un sacerdote en Francia, de nombre Padre Fattecelli o Fatticioli, No he leído verdaderamente el texto, pero tengo lo que he escuchado en una grabación. El nombre del Libro es Day of Wrath: The Hand of Got Upon An Empire /Día de Ira: La Mano de Dios sobre un Imperio. Las revelaciones fueron hechas a un judío armenio, un tal Zacarías, que fue luego bautizado católico. Ese libro, publicado a principios de los 1850’s, contiene revelaciones (hechas a Zacarías en los 1840’s) referidas a las dimensiones precisas del imperio comunista, Rusia y China y sus satélites. Dice que habría habido una détente (distensión); que se habría alcanzado un acuerdo entre el Occidente capitalista y el Oriente marxista.
Luego, dice la profecía, los comunistas habrían vencido al Occidente, disparando sus misiles – ellos habrían disparado sus misiles – (¡y usó la palabra “misiles” en los años 1840!) ellos habrían disparado sus misiles sobre las costas de Norteamérica – desde posiciones de Rusia y China – y el mundo occidental habría sido llevado a la esclavitud, después de lo cual, “el primogénito del infierno gobernará el mundo”. Una vez más, no digo que la profecía sea autorizada, sino solo que es consistente con la otra evidencia que nosotros tenemos de grandes catástrofes profetizadas en el Tercer Secreto.
Y esa profecía de Zacarías explicaría lo que Malachi Martin dijo en el show Art Bell, como mencioné antes (ver “¿Puede usted darnos un ejemplo de eso?”). Malachi dijo entonces que había algo terriblemente horroroso en el Tercer Secreto – más horroroso que la III Guerra Mundial. Y la cosa horrorosa que Malachi Martin refirió fue esto: después que Rusia ganara la guerra, existiría la apariencia que el demonio habría derrotado a Cristo.

FC: Tal vez esa guerra mundial, ese disparo de misiles nucleares, es lo que nuestra Señora de Akita quiere significar por fuego cayendo del cielo y aniquilando una gran parte de la humanidad. Después de todo, Japón fue el lugar donde llovió fuego del cielo en Hiroshima y Nagasaki.

Padre Kramer: Eso parece lógico, pero no es realmente correcto. El fuego cayendo del cielo será un evento sobrenatural, como está profetizado por Sor Elena Aiello y por la Beata Ana María Tiaggi.
Pero ahora un detalle adicional para completar nuestro rompecabezas: las revelaciones a Ana Catalina Emmerich, quien vivió a principios del siglo XIX. Ella fue beatificada en octubre de 2004 por el Papa Juan Pablo II.
En las revelaciones hechas a la Beata Ana Catalina Emmerich, Nuestra Señora manifiesta que habrá una falsa iglesia de las tinieblas, mientras la verdadera Iglesia continúa existiendo. Esa falsa iglesia será una iglesia ecuménica. Reunirá a todas las comunidades eclesiales y sectas. Y habrá un falso papa y un verdadero papa reinantes al mismo tiempo, tal como fue durante el Gran Cisma de Occidente en siglo XIV. Incluso las religiones no cristianas tendrán alguna afiliación a esa llamada gran iglesia mundial, universal.
Muy asombrosamente, en su carta apostólica sobre el Movimiento ‘Le Sillon’, en Francia, el Papa San Pío X predijo exactamente la aparición de esa falsa religión cuando habló sobre” el gran movimiento de apostasía que se está organizando en cada país para el establecimiento de una Unica Iglesia Mundial que no tendría dogmas, ni jerarquía, ni disciplina de pensamiento, ni freno para las pasiones, y que, bajo el pretexto de libertad y dignidad humana, traería al mundo (si tal iglesia pudiera triunfar) el reinado de la astucia y de la fuerza legalizadas, y la opresión de los débiles, y de todos aquellos que trabajan y sufren”.
Así, la conflagración global próxima estará relacionada con esa Unica Iglesia Mundial que está apareciendo para oponerse a la verdadera Iglesia.

FC: ¿Podría usted pronosticar cuando llegaría a suceder todo eso, incluyendo la guerra mundial?

Padre Kramer: Bien, aquí nosotros vamos más allá de la firme evidencia de las apariciones aprobadas y entramos en el terreno de la especulación. Basados en las relatadas profecías de un sacerdote alemán, un místico, cuya veracidad está atestiguada por otro sacerdote alemán, que considero como absolutamente dignas de fe, nosotros podemos conjeturar que el año 2008 será el del comienzo de la guerra y el 2011 el de la Consagración de Rusia y el comienzo del período de paz nombrado por Nuestra Señora de Fátima. El período de castigo puede continuar pasado el 2011, pero para el 2013 el castigo habrá terminado y ese podría ser el mismo año del Triunfo del Inmaculado Corazón.
Ahora, obviamente, nosotros no podemos marcar nuestros calendarios y ordenar nuestras vidas y decisiones basados en cualquiera de esas fechas, pero sería bueno recordar que Malachi Martin mismo dijo allá por 1997: todo estará terminado en menos de veinte años. Por la forma en que las cosas están yendo en la Iglesia y en el mundo, uno no tendría que ser profeta, o consultar ningunas otras revelaciones más allá de lo que ya nos dan las aprobadas, para ver que esa predicción es muy probable.

FC: Pero, ¿cuándo, si alguna vez ocurre, será revelado el Tercer Secreto?

Padre Kramer: Por supuesto que será revelado, pues el hombre no puede ocultar para siempre un secreto confiado por Dios mismo a Su Santísima Madre para beneficio de todo el mundo. La cuestión no es si, sino cuándo será finalmente revelado.
Sin pretender ninguna clase de exactitud profética, puedo decir que cuando estuve en Fátima en 1991, fui informado que las carmelitas de Fátima habían recibido noticias de la Hermana Lucía y de sus hermanas del convento de Coimbra, que Nuestra Señora se había aparecido a la Hermana Lucía poco tiempo antes de mayo de 1991 y le había dicho que el Tercer Secreto iba a ser revelado durante el curso de una guerra de gran magnitud.
Así, la guerra estallará, será una guerra repentina, será una blitzkrieg (guerra relámpago), y la verdadera Iglesia será arrojada a las catacumbas. Pero, al principio de esa guerra, cuando el Papa se de cuenta que conservar oculto el Tercer Secreto ya no tiene sentido, porque los rusos ya habrán hecho su movimiento, él revelará el texto faltante del Tercer Secreto.
Si el Papa Benedicto está reinando para el tiempo de esa guerra, él querrá probablemente consagrar Rusia después de revelar íntegro el Tercer Secreto, pero como el Rey Luís XVI, él no podrá hacer la Consagración en tiempo porque las calamidades golpearán muy rápidamente. No habrá suficiente previsión, por eso el Papa no podrá organizarla en tiempo. El deberá ir a ocultarse. Tal vez Benedicto será el mismo Papa que huirá de una Roma devastada, como profetizó San Pío X, y es finalmente encontrado, como la visión del Tercer Secreto describe – lo que Dios impida que pudiera ocurrir. Pero si eso ocurre, ese Papa será encontrado y muerto por las fuerzas armadas del enemigo, tal como nosotros vemos en la visión.

FC: Así, quienquiera que sea ese Papa, Benedicto o algún otro Papa, ¿no será él quien consagre Rusia, en su punto de vista?

Padre Kramer: Sobre este punto, podría referirlo al testimonio del estigmatista romano, Antonio Ruffini. El Papa Pío XII autorizó la bendición de una capilla en el lugar donde Ruffini recibió los estigmas en la Vía Apia, y el Padre Tomaselli, el autor del milagro, escribió un pequeño libro sobre él – un relato corto de la vida de Ruffini. Yo mismo traté a Ruffini durante muchos años. A principios de los 1990s preguntaron a Ruffini a boca de jarro en su casa: “¿Es Juan Pablo II el Papa que va a hacer la Consagración de Rusia?” El contestó: “No, no es Juan Pablo II. Tampoco va a ser su inmediato sucesor, sino uno después de ese. El será quien consagrará Rusia”. Eso es, el sucesor de Benedicto, durante ese tiempo de guerra mundial y persecución de la Iglesia, será el que finalmente haga la Consagración, y entonces comenzará la restauración y el triunfo del Inmaculado Corazón.

FC: ¿Cómo podría usted recapitular todo esto?

Padre Kramer: Por la evidencia que hemos tratado, mucho de eso parece claro: la Iglesia sufrirá una gran apostasía entre muchos de Sus miembros, lo cual claramente ya está ocurriendo. Luego habrá una guerra mundial en la cual morirá mucha de la población mundial, la Iglesia será perseguida como nunca antes y llevada a ocultarse, y Roma misma posiblemente pueda ser devastada. Ese es el guión en el que encaja perfectamente la visión del Tercer Secreto, donde el Papa es ejecutado y prominentes hombres de iglesia y laicos han sido exterminados en una ciudad medio en ruinas. Por eso, cuando el Cardenal Ratzinger habló del Tercer Secreto en 1984, mencionó los peligros “para la fe y la vida de los cristianos, y por lo tanto [la vida] del mundo”. Tanto la Iglesia como el mundo sufrirán una catástrofe. Dada la admisión del Cardenal Ratzinger que Fátima y Akita son esencialmente el mismo mensaje, no parece razonable ninguna otra conclusión.
Por eso, cuando uno considera las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, de Nuestra Señora de Fátima, y de Nuestra Señora de Akita, las declaraciones de Juan Pablo II en Fulda, las admisiones del Cardenal Ratzinger, del Cardenal Ciappi y las revelaciones de Malachi Martin, se suman a la misma conclusión: la apostasía en la Iglesia llevando a un horrible castigo global, con mucha de la población mundial extinguida casi instantáneamente.

FC: ¿No hay esperanza, entonces?

Padre Kramer: Al contrario, como dijo Nuestra Señora del Buen Suceso, hay una gran causa para la esperanza, aún si nosotros no evitamos el peor suceso. En efecto, Nuestra Señora de Fátima misma dijo que Su Inmaculado Corazón triunfará, no importa cuán tarde se haga finalmente la Consagración de Rusia.
Incluso, si ocurre lo peor, las naciones antaño católicas redescubrirán su fe bajo persecución y en medio de la desolación por la guerra. Entonces el Papa consagrará Rusia al Inmaculado Corazón y Rusia será convertida. Los invasores asiáticos e islámicos serán expulsados de Europa: [Nota del editor: con la ayuda de los invasores rusos convertidos. Cfr.: Profecía de San Juan Bosco, como se explicó en Fatima: Tragedy and Triumph, pp. 319-355]. Dios intervendrá y veremos entonces el triunfo del Inmaculado Corazón de María.
Pero la pregunta se mantiene: ya que las profecías de Nuestra Señora son, sin embargo, condicionales, ¿evitaremos lo peor de esas profecías antes de que ocurra Su Triunfo, o tendremos que sufrir primero todas las consecuencias? Eso depende íntegramente de que el Papa y los obispos hagan lo que pidió Nuestra Señora de Fátima, y eso a su vez depende de que los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos hagan suficiente oración y penitencia y reforma de sus propias vidas.

Tomado de Fatima Crusader.