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martes, 1 de noviembre de 2016

“Estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma”.


Tomado del Boletín oficial de la Santa Sede, 31-Oct-2016.

DECLARACIÓN CONJUNTA
Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma
Lund, 31 de octubre de 2016

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).

Con corazones agradecidos

Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

Pasar del conflicto a la comunión

Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

Nuestro compromiso para un testimonio común

A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).
Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.
Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.
Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo

En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero

Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

Recordamos que esto ya viene de antes, Rome Reports, 12-Oct-2016:

La idea de Benedicto XVI para conmemorar con los luteranos los 500 años de la Reforma

sábado, 15 de octubre de 2016

Por razones de ecumenismo, la estatua del heresiarca Lutero dentro del Vaticano.


En lo que aparenta una reivindicación a Martín Lutero iniciada bajo el pontificado de Juan Pablo II, en marco del encuentro ecuménico entre luteranos y católicos, se ha puesto en la sala Pablo VI una estatua del heresiarca excomulgado presidiendo la audiencia papal. Algunas noticias relacionadas al tema con las ya acostumbradas afirmaciones de Francisco en contra del proselitismo, o lo que en católico llamamos “apostolado”.


Información en Infovaticana, 14-Oct-2016.

Francisco: ‘El proselitismo es el veneno más fuerte contra el camino ecuménico’

El pontífice ha dirigido estas palabras a un grupo de peregrinos luteranos de la región alemana de Anhalt que se han congregado en el aula Pablo VI.

El Papa Francisco ha recibido en el aula Pablo VI a un grupo de peregrinos luteranos de la región alemana de Anhalt. Durante la audiencia, ha estado expuesta en el aula Pablo VI una estatua de Martin Lutero, según informa el periodista italiano Antonio Socci. 

Este encuentro se ha producido unas semanas antes de emprender su viaje a Suecia con motivo de la conmemoración de la reforma de Martin Lutero, tal y como él mismo ha recordado:

“A finales de este mes, si Dios quiere, iré a Lund, Suecia, y junto con la Federación Luterana Mundial haremos memoria, después de cinco siglos, del inicio de la reforma de Lutero y agradeceremos al Señor por los cincuenta años de diálogo oficial entre luteranos y católicos”.

El pontífice invitó a los presentes en el aula Pablo VI a dar gracias a Dios “porque hoy, luteranos y católicos estamos caminando en la senda que va del conflicto a la comunión” y porque “ya recorrimos juntos un importante trecho de camino”:

“A lo largo de nuestro caminar tenemos sentimientos encontrados: dolor por la división que aún existe entre nosotros, pero también alegría por la fraternidad reencontrada. Vuestra presencia tan numerosa y entusiasmada es un signo evidente de esta fraternidad y nos llena de esperanza que pueda seguir creciendo en la comprensión recíproca”.

Asimismo, el Papa ha alentado el camino ecuménico de los jóvenes, afianzados en el Evangelio de Jesús, para anunciar la paz y la reconciliación:

“Queridos jóvenes, los aliento a ser testimonios de misericordia. Mientras los teólogos llevan adelante el diálogo en el campo doctrinal, ustedes sigan buscando con insistencia ocasiones para encontrarse, conocerse mejor, rezar juntos y ofrecer su ayuda los unos a los otros y a todos los que están en la necesidad. Así, libres de todo prejuicio y confiando sólo en el Evangelio de Jesucristo, que anuncia la paz y la reconciliación, serán verdaderos protagonistas de una nueva estación de este camino, que con la ayuda de Dios, conducirá a la comunión plena. Yo les aseguro mi oración y ustedes, por favor, recen por mí, que lo necesito tanto ¡Gracias!”.

En respuesta a una pregunta de un peregrino sobre qué hacer para convencer a los que no tienen fe, el Papa ha respondido en declaraciones recogidas por Zenit: “La última cosa que tienes que hacer es ‘decir’. Tú debes vivir como cristiano elegido, perdonado y en camino. No es lícito convencer de tu fe”. Al mismo tiempo ha aconsejado “preparar la tierra para el Espíritu Santo, el que trabaja en los corazones. Él debe decir, no tú”. El Papa añadió que “no hay que tratar de convencer a los no creyentes mediante la imposición. El proselitismo es el veneno más fuerte contra el camino ecuménico. Por el contrario, debes dar testimonio de tu vida cristiana”.




Radio Vaticano, 13-Oct-2016.

Católicos y luteranos aunados por la misericordia de Dios, que tanto anhela el mundo, alentó el Papa

El Papa Francisco recibió en el Aula Pablo VI a los participantes en una peregrinación ecuménica luterana provenientes de Alemania - RV 13/10/2016 12:16

Prosigamos confiados nuestro camino ecuménico: ¡lo que nos une es mucho más de lo que nos divide!

Testimoniemos juntos la misericordia de Dios en el mundo de hoy, que tanto la necesita


(RV).- Fue la exhortación del Papa Francisco, al recibir a un numeroso grupo de peregrinos luteranos de la región alemana de Anhalt. Pocos días antes de su viaje - el 31 de octubre y el 1º de noviembre - a Suecia, en el marco de la conmemoración del comienzo de la reforma de Lutero, en Lund y en Malmö, el Obispo de Roma, con su cordial bienvenida, invitó a la acción de gracias a Dios por el camino ecuménico que hemos recorrido juntos:

«Demos gracias a Dios porque hoy, luteranos y católicos estamos caminando en la senda que va del conflicto a la comunión. Ya recorrimos juntos un importante trecho de camino. A lo largo de nuestro caminar tenemos sentimientos contrastantes: dolor por la división que aún existe entre nosotros, pero también alegría por la fraternidad reencontrada. Vuestra presencia tan numerosa y entusiasmada es un signo evidente de esta fraternidad y nos llena de esperanza que pueda seguir creciendo en la comprensión recíproca».

Luego, el Papa subrayó la celebración ecuménica en tierra sueca, reiterando la importancia de recordar el pasado, mirando al futuro aunados en el servicio a los más necesitados, para hacer visible la misericordia de Dios con el testimonio cristiano:

«A finales de este mes, si Dios quiere, iré a Lund, Suecia, y junto con la Federación Luterana Mundial haremos memoria, después de cinco siglos, del inicio de la reforma de Lutero y agradeceremos al Señor por los cincuenta años de diálogo oficial entre luteranos y católicos. Parte esencial de esta conmemoración será dirigir nuestra mirada hacia el futuro, en vista de un testimonio cristiano común en el mundo de hoy, que tiene tanta sed de Dios y de su misericordia. El testimonio que el mundo espera de nosotros es sobre todo el de hacer visible la misericordia que Dios tiene para con nosotros, a través del servicio a los más pobres, a los enfermos, a los que han abandonado su tierra para buscar un futuro mejor para sí mismos y para sus seres queridos. Poniéndonos al servicio de los más necesitados experimentamos que ya estamos unidos: es la misericordia la que nos une».

El Papa alentó asimismo el camino ecuménico de los jóvenes, afianzados en el Evangelio de Jesús, para anunciar la paz y la reconciliación:

«Queridos jóvenes, los aliento a ser testimonios de misericordia. Mientras los teólogos llevan adelante el diálogo en el campo doctrinal, ustedes sigan buscando con insistencia ocasiones para encontrarse, conocerse mejor, rezar juntos y ofrecer su ayuda los unos a los otros y a todos los que están en la necesidad. Así, libres de todo prejuicio y confiando sólo en el Evangelio de Jesucristo, que anuncia la paz y la reconciliación, serán verdaderos protagonistas de una nueva estación de este camino, que con la ayuda de Dios, conducirá a la comunión plena. Yo les aseguro mi oración y ustedes, por favor, recen por mí, que lo necesito tanto ¡Gracias!»




Video del sitio oficial de la televisión vaticana en lengua italiana donde vemos todo lo sucedido:


Comentario de Stat Veritas:

Recordemos la claridad de las definiciones del Magisterio católico con relación al llamado “ecumenismo” entre católicos y “cristianos” protestantes:

“Podrá parecer que dichos “pancristianos”, tan atentos a unir las iglesias, persiguen el fin nobilísimo de fomentar la caridad entre todos los cristianos. Pero, ¿cómo es posible que la caridad redunde en daño de la fe? Nadie, ciertamente, ignora que San Juan, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos unos a los otros, prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis (Juan; 2, 10.). Siendo, pues, la fe íntegra y sincera, corno fundamento y raíz de la caridad, necesario es que los discípulos de Cristo estén unidos principalmente con el vínculo de la unidad de fe”.

“Bien claro se muestra, pues, Venerables Hermanos, por qué esta Sede Apostólica no ha permitido nunca a los suyos que asistan a los citados congresos de acatólicos; porque la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo”.


S.S. Pío XI, Carta Encíclica “Mortalium animos”, del 6 de enero de 1928.

martes, 20 de septiembre de 2016

Obispo Oscar Miñarro: “La Iglesia Católica no es la única homofóbica”.


Leemos esta noticia publicada en la agencia informativa oficial del episcopado argentino AICA, 19-Sep-2016.

El Papa nombró al Pbro. Oscar Miñarro, obispo auxiliar de Merlo-Moreno

Buenos Aires (AICA): El Santo Padre Francisco nombró obispo titular de Anzio y auxiliar de la diócesis de Merlo-Moreno al presbítero Oscar Eduardo Miñarro, de 56 años, actualmente vicario general del obispado y párroco de Nuestra Señora de la Merced, de Merlo. La información fue efectuada en forma simultánea en Roma y en Buenos Aires. Aquí, en ausencia del nuncio apostólico que se halla en Roma, fue hecha pública por monseñor Vincenzo Turturro, encargado de negocios interino de la Nunciatura, a través de la agencia AICA.


Y nosotros, luego de leer la entrevista que a continuación publicamos, nos preguntamos en qué creé el recientemente nombrado obispo Oscar Miñarro. Publicada originalmente en CrónicasFlotantes, 27-Sep-2016.


Para ver la captura de la entrevista original más grande, hacer click en la imagen.

“La Iglesia Católica no es la única homofóbica”

Por Matías Pérez Ibarguren                                                                                       

Oscar Miñarro representa una visión autocrítica dentro de la Iglesia Católica. Sacerdote de una parroquia de Merlo, descubrió su vocación en su vínculo con un grupo de obreros de la fábrica en la que trabajaba cuando era joven. Según él, las religiones  “hemos adormecido a la gente y la hemos domesticado en su vínculo con Dios”. Habla del rol actual de la religión, advierte el fenómeno de las iglesias evangelistas diciendo que “no es una superación del catolicismo, es un adoctrinamiento peor todavía con una fachada de aplausos y de participación” y se opone a la posición del episcopado argentino con respecto a la reforma del código civil.

¿Qué potencialidad ves en la religión, en la fe, en la creencia como para trabajar desde ahí?

Yo veo mucha. El problema grande es que las religiones en general se fueron encerrando muy en si mismas y fueron cuidando más la parte dogmática, el cuidado de las tradiciones, el cuidado de lo celebrativo, las formas por sobre el verdadero sentido que tiene lo religioso. Estos días estaba leyendo una cosa muy interesante acerca de la historia de las religiones: antes que se generen las grandes ciudades los seres humanos tenían necesidad de lo religioso pero no tenían necesidad de la religión. Había un vínculo directo con Dios. Después, cuando fueron surgiendo, las grandes religiones se encargaron de administrar esa relación, ese vínculo de la gente con Dios. Entonces hemos como adormecido a la gente y la hemos domesticado en su vínculo con Dios de esa manera. Yo estoy totalmente en desacuerdo con ese estilo de religión. Yo trabajo mucho con una religión que muestre más que nada un vínculo con Dios que ayude a pensar qué quiero para mi vida, que no tengo que resignarme a los sufrimientos, a una vida chata, que humanamente me merezco un montón de cosas. Me parece que lo religioso tiene que acompañar muchas veces algunos procesos liberadores que tienen que ver con esto que yo le llamo el sentido de la vida.

¿Qué lugar tiene en vos la duda?

Para mí no existen las certezas. Yo voy haciendo camino. Y las certezas a veces son pequeñas. Yo personalmente no tengo duda de la existencia de Dios, tengo dudas de cómo se manifiesta a veces, es muy misterioso. A medida que pasan los años lo encuentro más misterioso, o es la palabra que encuentro para expresar lo que es Dios. Me gustaría que fuese mucho más claro a veces. No podés pensar en Dios sin el hombre como no podés pensar el hombre sin la trascendencia, después vos le ponés el nombre que quieras, yo le llamo Dios. Como los dos nos vamos haciendo, cuando yo digo en qué Dios creo también me tengo que preguntar en qué hombre creo. Cuando vos a mi me preguntás si yo dudo de Dios, también me tengo que preguntar ¿dudo del hombre? Según el Dios en el que yo crea es el hombre en el que creo. Si creo en un Dios que resuelve todo por mí, estoy creyendo en un hombre esclavizado y sumiso que tiene que estar dependiendo.

¿Es pesimista tu mirada con respecto al rol actual de las religiones?

Mmm… qué difícil… sí, soy pesimista (ríe). Soy pesimista en dos sentidos: los templos cada vez van a estar más vacíos en la medida que muestren a un Dios lejano. Y los templos cada vez van a estar más llenos en la medida en que presenten un Dios que manipula a la gente como si fuesen títeres.

¿Va a estar más lleno?

Sí, porque así como hay mucha gente que está buscando abrir su mente, abrir nuevos caminos, buscando ser forjadores de su historia y de la historia, hay mucha gente que le mete miedo esto y lo que tiene el tema de las religiones es que son muy manipuladoras de la conciencia. Entonces es más fácil que te digan qué hacer a que alguien te pregunte “¿vos qué creés que tenés que hacer?”. Las iglesias evangélicas, por ejemplo, que están muy llenas. Hay mucha gente que cree que es un fracaso del catolicismo, pero tampoco es una superación del catolicismo, es un adoctrinamiento peor todavía con una fachada de aplausos y de participación. Me preocupa porque también hay una mirada muy economicista de la cuestión: cuanto más aportás, Dios más te va a dar.

Yendo a una cuestión un poco más coyuntural, ¿Vos estás en contra de la posición del presidente del episcopado argentino de oponerse a las modificaciones del código civil?

En el modo en que lo hace sí. Después hay cosas que me generan duda. La otra vez escuché alguien que hacía un silogismo un poco tramposo. Decía: lo civil es distinto a lo religioso. Y después decía que lo civil tiene que ver con  lo técnico-científico. Pero por ejemplo con el tema de los embriones, estás en un teme filosófico, no meramente científico. Yo creo que si nos planteamos la pregunta de cuándo un embrión tiene vida, estás en un tema filosófico. Lo que podemos plantear es que en filosofía no existe una verdad absoluta. Que lo que existe son preguntas que generan distintas respuestas y que todas pueden ser aceptables en la medida que la justifiques. Pero ¿quién puede decir si el embrión tiene vida o no? Yo creo que ni el religioso ni el científico, queda en una cosa muy compleja.

Por ejemplo con el tema del matrimonio igualitario con el cual la jerarquía de la Iglesia se opone, desde este lugar en que decís que las leyes no tienen que ser prohibitivas, ¿vos estás a favor de que se avance en legalizar esto?

Sí, estoy a favor. Además, si yo digo que no se promulgue el matrimonio igualitario, ¿va a dejar de existir por eso? No, va a existir igual. Entonces, si existe la situación, ¿no tengo que favorecer que esa situación sea de dignidad para las personas que la están viviendo? ¿Que favorezcan una inserción mayor en toda la sociedad? Y yo, como Iglesia, ¿no puedo hacer sentir también que Dios acompaña esa situación?

Arancedo se opone diciendo que el matrimonio debe ser entre dos sexos diferentes por la complementariedad natural del hombre y la mujer…

Si él hace un planteo filosófico es comprensible desde lo filosófico. Puedo estar o no estar de acuerdo, pero si yo me pongo en la misma posición rígida estoy siendo igual que él. El riesgo de estas discusiones es la intolerancia en general. Yo culpo a Arancedo de intolerante y lo lleno de epítetos descalificativos que muestran mi intolerancia. En esas cosas no negocio: si soy tolerante soy tolerante, y si no, no. Es otro pensamiento distinto, justificado. Lo que no acepto es que ese pensamiento se imponga para todos.

En ese sentido podríamos decir que se está avanzando en grados de tolerancia porque, por ejemplo, se reconoce el derecho a casarse a personas del mismo sexo…


Si, claro… Yo he charlado con muchas personas que me han venido a manifestar su homosexualidad y algunos con dolor, con preocupación, con incomprensión socio-religiosa. Porque a la hora de ser realistas¿la Iglesia sola es la única homofóbica? ¿O si vos viajás en el Sarmiento y decís que sos homosexual te van a aplaudir y te van a felicitar? ¿La tele es abierta o todavía se siguen riendo de los que son afeminados? Y cuando vas de viaje de egresados, ¿no hay uno que siempre se termina vistiendo de mujer como cosa graciosa? Entonces me parece que por un lado es lo que se va avanzando en materia de leyes y otra cosa que es muy importante es la concientización en general de la sociedad que falta bastante… como incorporación cultural me parece que vamos en camino, pero es un proceso que va a llevar mucho tiempo.

jueves, 15 de septiembre de 2016

“InfoCatólica.com ha modificado la noticia”.

Nos llamó la atención no encontrar la noticia que habíamos visto en dicho portal. Acá la razón por la que no la encontrábamos. Visto en Secretum Meum Mihi, 10-Sep-2016.

“InfoCatólica.com ha modificado la noticia”

La frase que sirve de título a la presente entrada aparece entre comillas porque es una cita textual. La curiosa advertencia aparece dos veces en un artículo de Infocatólica que figura hoy en esta URL:

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=27335

Pero no hay tal que haya una noticia modificada, se trata de dos informaciones totalmente diferentes, por lo que en realidad lo que ha ocurrido es que se sustituyó el contenido de la nota original por el de una segunda nota.

Actualmente la nota que aparece allí es esta (click para ampliar).


Y la nota que originalmente aparecía en ese enlace lucía así (click para ampliar).


Como pueden observar, al final de la nota original hay dos enlaces a dos textos de dos cartas, las cuales han desparecido. ¿Y que decían las cartas? No nos quedemos con la duda.

Carta uno, la de los obispos de la Región de Buenos Aires, Argentina, en donde se interpreta el Capítulo 8° de Amoris Lætitia (click para ampliar, originalmente la URL era esta:
http://infocatolica.com/?t=ic&cod=27336).


Carta dos, en donde Francisco afirma respecto del texto inmediatamente anterior: “El escrito es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capitulo VIII de Amoris laetitia. No hay otras interpretaciones. Y estoy seguro de que hará mucho bien.” (click para ampliar, originalmente la URL era esta:http://infocatolica.com/?t=ic&cod=27337).


Si de “modificaciones” vamos a hablar...


viernes, 29 de julio de 2016

El Vaticano autoriza las Ordenaciones de la FSSPX sin necesitar del permiso del ordinario del lugar.


Publicado en Adelante la Fe, 29-Jul-16.

El Vaticano habría autorizado las Ordenaciones de la FSSPX de este año (Mons Galarreta)

El pasado 2 de julio, Mons. de Galarreta, obispo auxiliar de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Mons. Lefebvre, ordenó a un sacerdote en la parisina iglesia de Saint Nicolas du Chardonnet. Durante su homilía dio una importante información que ha pasado muy desapercibida para los medio,s pues afirmó textualmente que las ordenaciones sacerdotales que han realizado este año cuentan con el visto bueno de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por lo que no incurrirán en sanción canónica alguna por las mismas. He aquí el extracto

Tengo conmigo la carta que me ha entregado Su Excelencia monseñor Fellay, en la que la Congregación para la Doctrina de la Fe nos dice, ha dicho al Monseñor, que podemos proceder a las ordenaciones sin pedir el permiso de los ordinarios del lugar; que basta con darles los nombres de los ordenados, cosa que haremos por supuesto como corresponde. Es decir, que no somos ni cismáticos ni ilegales.

Ofrecemos a continuación nuestra traducción del Sermón.

***

Sermón de Mons. de Galarreta del 2 de julio de 2016 a San Nicolás de Chardonnet – Ordinación del Abad Sabur

Sermón de Mons. de Galarreta del 2 de julio de 2016 a San Nicolás de Chardonnet – Ordinación del Abad Sabur


Asistimos ante una terrible misión de demolición de la moral católica, de la fe católica, del culto católico de la verdadera religión.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.

Muy queridos hermanos,

Querido abad Sabur,

Muy queridos fieles,

Ministro, embajador, apóstol, servidor de Nuestro Señor Jesucristo, dispensador de los misterios de Dios

El Apóstol San Pablo nos resume su idea del sacerdocio diciéndonos que los hombres deben ver en nosotros ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Ministros, embajadores, apóstoles, servidores de Nuestro Señor Jesucristo, dispensadores de los misterios de Dios. Que esto sea la verdadera Fe, la doctrina, los sacramentos, la gracia de Dios, todas las riquezas contenidas en la Iglesia y en el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, el santo Sacrificio de la misa, mysterium fidei.
Y San Pablo añade : «Lo que se requiere, lo que se exige del ministro es que sea fiel». Que sea fiel a Aquel a cuyo servicio está, de quien él es ministro. Que sea fiel en transmitir aquello que ha recibido, lo tesoros de Dios que ha recibido: la verdad y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y los conceda gratuitamente, con generosidad. Y en el pontifical romano, la Iglesia nos dice cuáles son las potestades del sacerdote. El sacerdote debe ofrecer, ofrendar el santo Sacrificio, bendecir, precisar, predicar y bautizar; éstas son las facultades sacerdotales.
Para empezar: ofrecer el santo Sacrificio de la misa, reanudar el sacrificio de la Cruz. Pues el centro del culto está ahí, es el acto esencial por el cual los hombres y la Iglesia, con Nuestro Señor Jesucristo a la cabeza, cumplimos nuestro deberes religiosos para con Dios de una manera perfecta y consumada. Es el acto perfecto de religión de los hombres hacia Dios. Al mismo tiempo, el sacerdote debe ofrecer este sacrificio que es la fuente de todos los bienes y de todas las gracias.
El santo Sacrificio de la misa es como el foco de la redención que está siempre presente con nosotros, para nosotros. Es la redención siempre fecunda en gracias de todo tipo: gracias de conversión, gracias de purificación, de perseverancia, de santificación, de salud. La fuente y el santo Sacrificio de la misa. Es ahí, dice la Iglesia, donde se hace reparación por todos nuestros pecados; pecados que todos cometemos cada día, y donde somos purificados y renovados. En cada misa.
Y la Iglesia va mucho más lejos y nos dice que cada vez que se celebra el misterio de la Víctima que está sobre el altar se cumple la obra de la Redención, se realiza la obra de la Redención, cada vez que se celebra el misterio de la santa misa. Entonces comprendemos que, esencialmente, el sacerdote está hecho para el santo Sacrificio de la misa.

«Aquel que se aparta, que se aleja y que no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios »

Pero al sacerdote le corresponde predicar. Es decir, enseñar y enseñar la verdad. Y además la verdad revelada, aquello que nos ha sido revelado por Dios y esencialmente transmitido por Nuestro Señor Jesucristo y después por los Apóstoles, por la Santa Iglesia.
Prediquen entonces la verdadera doctrina, y esta doctrina en su pureza e integridad. El sacerdote es un ministro, no puede añadir, ni puede suprimir, ni puede cambiar nada. Debe transmitir la verdad inmutable pues se trata de la Fe y de Dios, y de cosas sobrenaturales, no de trivialidades de todos los días. Entonces, debe transmitir estas verdades inmutables con fidelidad.
Y San Pablo insiste. Por ejemplo, dice a Timoteo: «Guarda el depósito de la Fe por el Santo Espíritu que habita en nosotros». Y habla por lo tanto al respecto, ha dicho propiamente del sacerdocio, del Espíritu Santo que habita en el alma del sacerdote por la ordenación, que es recibido entonces para mantener celosamente y proteger este depósito de la fe.
El apóstol San Juan nos dice: «Aquel que se aparta, que se aleja y que no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios». «Y aquel que permanece en la doctrina de Cristo, posee al Padre y al Hijo». Por lo tanto el sacerdote enseña la verdadera Fe y la confiesa ante los hombres. «Pero a todo el que se avergüence de mí y de mi doctrina, ante los hombres, yo me avergonzaré de él ante el Padre». Y con más razón del sacerdote que no confiese, que no defienda esta Fe. Pues si existe la verdad revelada por Nuestro Señor, también existe el error, existe la herejía, existe el engaño, y todo esto en la vida de la Iglesia.
Por tanto el sacerdote no sólo debe defender la Verdad sino combatir el error, y combatirlo públicamente. Y no sólo debe denunciar los errores, sino también a quienes difunden los errores. Un pastor no puede, al hablar a sus ovejas, dejar de decirles que hay que poner atención a los lobos. Debe advertirles cuando el lobo se encuentra en el redil. Por consiguiente, el sacerdote está hecho para predicar la verdad de Nuestro Señor Jesucristo.
Después, se dice que el sacerdote debe bendecir y bautizar. Ese es el oficio de santificador.
El sacerdote está hecho para comunicar la gracia de Dios a las almas y por tanto las virtudes de Nuestro Señor Jesucristo, la santidad de Cristo, la santidad de Dios.
Está hecho, pues, para transmitir, para enseñar, para comunicar la verdadera vida sobrenatural a las almas, y toda su acción está destinada a esta obra de santificación, sin punto de perversión evidentemente.
Por eso dice también el pontifical que debe gobernar, que debe dirigir, que debe guiar. Así se manifiesta el poder de la autoridad que tiene el sacerdote sobre las almas, sobre los fieles, sobre el pueblo de Dios.
A eso está ordenada precisamente esta potestad para guiar y  dirigir y, en consecuencia, él tiene esta autoridad a fin de establecer el reino de Nuestro Señor Jesucristo. En las almas y enseguida en las familias, por consecuencia en las instituciones, la sociedad, las naciones: «Id y enseñad a todas las naciones».

«Asistimos ante una terrible misión de demolición de la moral católica, de la fe católica, del culto católico de la verdadera religión».

Ahora, estimado abad, tendrá que ejercer este ministerio, tan elevado, tan necesario, tan saludable, en tiempos de crisis, en un tiempo de crisis profunda. Crisis en la sociedad en medio de la cual vivimos, a la cual pertenecemos. Crisis profunda en el seno de la Iglesia misma, al interior de la santa Iglesia misma. Asistimos ante una terrible misión de demolición de la moral católica, de la fe católica, del culto católico de la verdadera religión.
Al mismo tiempo, el hombre es exaltado y sustituye a Dios, del culto de Dios pasamos al culto del hombre. De la realeza de Nuestro Señor Jesucristo a la independencia, autonomía y realeza del hombre. Entonces es el hombre quien crea la verdad, es el hombre quien crea la moral,  quien determina lo que es verdadero y lo que es falso, el bien y el mal.
El problema profundo en la Iglesia es que ha querido adaptarse a este mundo, tal vez siendo estrictos con buenas intenciones;  evidentemente no todos. Ha querido adaptarse a este mundo moderno, a sus costumbres, sus leyes, sus ideas, su filosofía, su nula teología, su ateísmo. Así pues, comenzamos a invertir los cimientos de la religión católica. Para dar un ejemplo claro y concreto, vean ustedes, hoy en día tenemos autoridades en la Iglesia, a las que nosotros reconocemos por supuesto como autoridades de la Iglesia, y esas autoridades aprueban y  enseñan lo que es pecado.
Se permite la comunión, en el caso de los matrimonios mixtos, al cónyuge no católico. ¡En ciertos matrimonios, el cónyuge no católico mixtos puede recibir la comunión en la Iglesia católica!
Hasta hemos llegado a oír, la semana pasada, que la fidelidad de los concubinos es un símbolo de que hay verdadero matrimonio y tienen verdaderamente la gracia del sacramento.  Se trata de una nueva moral, contraria a dos mil años de enseñanza del magisterio católico constante y unánime. Son afirmaciones contrarias a lo que nos dicen las epístolas, los santos Evangelios, los Apóstoles, Nuestro Señor Jesucristo.
Entonces, evidentemente, debemos hacer como hizo san Pablo con san Pedro. San Pablo, en la carta a los Gálatas explica, y es la palabra de Dios, que debió resistir en su cara públicamente a san Pedro porque no iba conforme al Evangelio. Hoy en día todo católico, y sobre todo si es sacerdote, debe defender la Fe y oponerse públicamente a los que la destruyen, y debemos decir como san Pablo: resistimos públicamente porque hay un problema profundo de Fe. Porque ya no nos ajustamos al Magisterio de siempre, a la Tradición. Vean a san Pablo, que se aferraba a las tradiciones, guardaba la Tradición.
Por lo tanto se trata de un combate al mismo tiempo por la verdad, por la doctrina, por la verdadera Fe, y también por la santidad, la santidad de las almas, de las familias, del matrimonio, la santidad de la santa Iglesia: una, santa, católica, apostólica y romana.

«Aquellos que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución».

Y luego algunos, evidentemente, dicen que nos equivocamos y que somos cismáticos, que somos ilegales en la Iglesia, y ya, querido Abad, usted lo ha experimentado un poco al volver, como un buen soldado de Cristo, a los combates de Dios. Ha debido por tanto sufrir esa persecución de la que nos habla san Pablo: «Aquellos que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución».
El Patriarca de Babilonia, que es caldeo, dice que somos cismáticos. Y el ordinario en Francia para las iglesias orientales dice que somos ilegales. El Papa mismo dice que en la Fraternidad somos católicos. ¿En qué quedamos? ¿Somos católicos o somos cismáticos? Tengo conmigo la carta que me ha entregado Su Excelencia monseñor Fellay, en la que la Congregación para la Doctrina de la Fe nos dice, ha dicho al Monseñor, que podemos proceder a las ordenaciones sin pedir el permiso de los ordinarios del lugar; que basta con darles los nombres de los ordenados, cosa que haremos por supuesto como corresponde. Es decir, que no somos ni cismáticos ni ilegales.
Entonces, ¿por qué agitan este espantapájaros? ¿Se dan cuanta ustedes de la legalidad, de si nos encontramos en regla o no, de que no hay tal cisma y Roma misma lo reconoce? Es que lo que nos separa es la doctrina, la Fe, su ruptura con la Tradición. O que no quieren aceptar que el problema está ahí. Porque
ellos saben muy bien que en eso se equivocan. Ellos no podrán jamás, aunque lleguen a, digamos, maquillarlo todo, destruir la Fe, ni la Tradición ni la Iglesia.
El sacerdote es servidor de la Santísima Virgen María, mediadora de todas las gracias.
Y entonces pues, querido abad, en este combate tan feroz, tan exigente, que exige tanta ciencia y santidad al sacerdote, ustedes deben, nosotros debemos volver nuestra mirada hacia la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles. Bajo esta invocación se la venera en esta iglesia de San Nicolás: María Reina de los apóstoles. Y no sólo lo es por su mediación, por la misión que desempeña ante los mismos apóstoles, durante su vida, en el nacimiento de la Santa Iglesia. Pero también porque si el sacerdote debe comunicar la vida de la gracia, es un colaborador, un servidor de la Santísima Virgen María, que es la mediadora de todas las gracias.
Ella es tesorera y dispensadora de todas las gracias merecidas por Nuestro Señor Jesucristo. Y en la medida en que Ella da a quien Ella quiere, tanto como Ella quiere, cuando Ella quiere, como Ella quiere. Por último, el sacerdote es colaborador en esta obra de santificación de las almas que se ha confiado a la Santísima Virgen María. Él no hace otra cosa que cooperar en esta acción de María en las almas.
Por otro lado, la Virgen María nos da un ejemplo de vida apostólica precisamente en la festividad que celebramos hoy: la de la Visitación de la Santísima Virgen María. Si hoy celebramos la misa de la dedicación de esta iglesia, de hecho se trata de la festividad de la Visitación de la Santísima Virgen a su prima Isabel.
Podríamos preguntarnos por qué, si ya había tenido lugar la Encarnación, y Ella estaba llena del Santo Espíritu, si había concebido a Nuestro Señor Jesucristo en su corazón y en su sangre, por qué fue ella quien fue a ver a su prima Isabel, por qué prefirió por así decirlo, la vida activa, apostólica, a la contemplativa?
Lo más lógico habría sido que se hubiera quedado inmersa en la adoración y en el amor a Nuestro Señor, a Dios, como ya lo estaba antes de la Anunciación del ángel. En esto Santo Tomás de Aquino nos aclara los motivos, porque dijo algunas veces es más meritoria la vida activa que la contemplativa; y en este caso la vida activa o apostólica está el desbordamiento del amor de Dios, en la medida en donde uno se sustrae a la contemplación, a la vida interior, la vida de oración, temporalmente, en la medida en que lo hacemos con sacrificio. Y después existe como un objetivo de conformarse a la voluntad de Dios y buscar la más grande gloria para Él.
He aquí entonces por qué Nuestra Señora es la Reina de los Apóstoles, porque nos da un ejemplo perfecto de lo que debe ser la vida apostólica del sacerdote, y lo vemos precisamente en la Visitación. Ante todo porque ella está llena del amor de Dios, fruto precisamente de la Encarnación, este amor se desborda hacia su prima Isabel.
Porque el ángel le sugiere ir a visitarla con prontitud y porque es conforme a la voluntad de Dios. Evidentemente, la Virgen María se apresuró a partir. Este es el sentido del Evangelio. Porque ella quería conformarse a la voluntad manifestada discretamente por parte de Dios.
Se fue por un tiempo, ya que se quedó por algunos meses, lo necesario, y después volvió a su casa. Lo hace buscando la gloria de Dios tal como lo demuestra el fruto de su visita. Ella veía muy pocos medios apostólicos que hubieran producido efectos tan grandes en el orden sobrenatural. Es precisamente su salutación la que da lugar a tres prodigios. Primero, San Juan reconoce a Nuestro Señor y a su Santísima Madre y se estremece de alegría. Enseguida se llena del Espíritu Santo, queda santificado. Y después Santa Isabel se llena también del Espíritu Santo. Y ésto ni más ni menos que por la salutación de la Santísima Virgen María. Que fue tal vez «Schlama lej Elisbeth (1)»… tal como la había saludado el ángel también a ella.
¿A qué se debe la eficacia de la vida apostólica de la Virgen María? A que estaba unida a Nuestro Señor Jesucristo, estaba plenamente unidad a Nuestro Señor, porque llevaba en su seno a Nuestro Señor Jesucristo, estaba llena del Espíritu Santo, llena de la gracia de Dios. Su apostolado, por así decirlo, fue muy fecundo. Porque ella lo ejercía en conformidad con la voluntad de Dios, y en humildad. Entonces Isabel la alaba, y la Santísima virgen María reenvía esta alabanza a la gloria de Dios y compone ese canto extraordinario que se llama el Magnificat, canto de glorificación a Dios, de acción de gracias, pero también un canto de humildad en el que María reconoce su nada, su pequeñez.
Estas son, querido Abad, querido hermano, las disposiciones que deben animarnos en nuestra vida apostólica, dando absolutamente la primacía a nuestra vida interior, a nuestra vida contemplativa, nuestra vida de unión con Nuestro Señor Jesucristo. Por eso siempre encontrarán ustedes en el Corazón Inmaculado de María nuestra Madre, y madre en particular del sacerdote, refugio, fuerza y consuelo.
En el corazón de la Santísima Virgen María es donde podremos ser formados y moldeados conforme a Nuestro Señor Jesucristo, soberano y Eterno sacerdote.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Monseñor Alfonso de Galarreta, obispo auxiliar de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X

Fuente: Sermón audio St-Nicolas- du-Chardonnet/La Porte Latine del 7 de julio de 2016
La transcripción y los títulos son de La Porte Latine

[Fuente. Traducción de M.M. Corrección J.E.F. Equipo de Traducción de Adelante la Fe]

lunes, 25 de julio de 2016

Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère.


Tomado de FSSPX/MG –DICI, 16-Jul-2016.

Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère (Valais), 28 de junio de 2016.
Al finalizar la reunión de superiores de la Fraternidad San Pío X, además del comunicado que leyó el 29 de junio de 2016 en las ordenaciones sacerdotales en Ecône, Monseñor Bernard Fellay había dirigido a los sacerdotes en la víspera una declaración que DICI publica en exclusiva.

Para gloria de Dios,
para honor de nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre,
para nuestra salvación.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. La solución no es simplemente jurídica. Se trata de una posición doctrinal que es imprescindible manifestar.
Cuando San Pío X condena el modernismo, reduce toda la argumentación de la encíclica Pascendi a un principio fundamental: la independencia. Ahora bien, en lo sucesivo el mundo empleará todas sus fuerzas para cambiar el eje sobre el que tiene que girar. Tanto para los católicos como para los que no lo son, es evidente que este eje ya no es la Cruz sino el hombre, como atinadamente dijo Pablo VI (Cf. Discurso de clausura del Concilio Vaticano II, 7 de diciembre de 1965).
Hoy el mundo gira en torno a este eje que, según él, ya ha quedado establecido definitivamente: la dignidad del hombre, su conciencia y su libertad. El hombre moderno existe para sí mismo. El hombre es el rey del universo. Ha destronado a Jesucristo. Exalta su conciencia autónoma e independiente hasta el punto de disolver incluso los fundamentos de la familia y el matrimonio.
La Fraternidad San Pío X se ha opuesto desde siempre a esta empresa de desintegración del universo – tanto de la sociedad política como de la Iglesia.
Para remediar este desorden universal, Dios suscitó a un hombre, un cristiano, un sacerdote, un obispo. ¿Qué hizo? Fundó una Sociedad – sociedad jerárquica – cuyo principio y fin son precisamente el antídoto al desorden universal: el sacramento del Orden. El fin de la Fraternidad San Pío X sigue siendo no sólo el remedio actual a la crisis, sino también, y por la misma razón, la salvación de todos los que cooperan para este mismo fin. La Fraternidad quiere por encima de todo conservar la rectitud doctrinal, teologal y social fundada en la Cruz de Jesucristo, en su Realeza, en su sacrificio, en su sacerdocio, principio de todo orden y de toda gracia. Monseñor Marcel Lefebvre combatió toda su vida para hacer triunfar estas verdades fundamentales. En la hora presente es nuestro deber redoblar los esfuerzos, intensificando el mismo combate fundado sobre los mismos principios.
No somos ni conciliares, que niegan que la Cruz de Cristo sea el eje del mundo, ni facciosos, que rechazan la naturaleza social de la Iglesia, sino una sociedad de sacerdotes de Jesucristo y de la Iglesia católica.
¿Ha llegado realmente el momento de la restauración general de la Iglesia? La Divina Providencia no abandona a su Iglesia, cuya cabeza es el Papa, vicario de Jesucristo. Por ello, un signo incontestable de esta restauración será la voluntad manifestada por el Sumo Pontífice de proporcionar los medios para restablecer el orden del sacerdocio, de la fe y de la Tradición – y ese mismo signo constituirá la garantía de la necesaria unidad de la familia de la Tradición.

Christus regnat,
Christus imperat,
Deo gratias,
Amen.

+ Bernard Fellay
Anzère, 28 de junio de 2016
en la vigilia de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 29 de junio de 2016

Comunicado del Superior General de la FSSPX


Noticia aparecida en DICI, 29-Jun-2016.

Comunicado del Superior general

Al término de la reunión de los superiores mayores de la Fraternidad San Pío X que se llevó a cabo en Suiza, del 25 al 28 de junio de 2016, el Superior General dirige el siguiente comunicado:

La finalidad de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es principalmente la formación de los sacerdotes, condición esencial para la renovación de la Iglesia y para la restauración de la sociedad.

1. En la gran y dolorosa confusión que reina actualmente en la Iglesia, la proclamación de la doctrina católica exige denunciar los errores que han penetrado en su seno, promovidos, lamentablemente, por un gran número de pastores, incluso por el mismo Papa.

2. La Fraternidad San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho y el deber de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. Lo único que desea es llevar fielmente la luz de la Tradición bimilenaria que señala el único camino que debe seguirse en esta época de tinieblas, en la que el culto del hombre reemplaza el culto de Dios, tanto en la sociedad como en la Iglesia.

3. La “restauración de todas las cosas en Cristo”, que quería San Pío X siguiendo a San Pablo (Efe. 1, 10), no podrá lograrse sin el apoyo de un Papa que favorezca concretamente el retorno a la Santa Tradición. A la espera de ese día de gracia, la Fraternidad San Pío X quiere redoblar los esfuerzos para restablecer y difundir, con los medios que le da la Divina Providencia, el Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo.

4. La Fraternidad San Pío X reza y hace penitencia para que el Papa tenga la fuerza de proclamar íntegramente la fe y la moral, pues de ese modo acelerará el triunfo del Corazón Inmaculado de María que deseamos, ahora que nos aproximamos al centenario de las apariciones de Fátima.

Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X
Ecône, 29 de junio de 2016
En la fiesta de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 22 de junio de 2016

Más palabras insólitas de Francisco.


Más insólitas palabras de Francisco.

“E Gesù si fa un po’ il finto tonto,…” (En el video adjunto: 1:04:37-40)

“Jesús se hace un poco tonto,...”

“La morale qual è? Era di lapidarla. Ma Gesù manca, ha mancato verso la morale.” (Ver en el video: 1:05:40-42)

“¿Cuál era la moral? Era de lapidarla. Pero Jesús falla, ha fallado contra la moral.”

“Gesù si è sporcato di più. Non era uno “pulito”,” (en el video que adjuntamos: 29:53-54)

“Jesús se ensució un poco. No era un “limpio” (y con el diminutivo en el original)”

Francisco, textuales palabras tomadas de su discurso en el Congreso Eclesial de la Diócesis de Roma, 16 de junio del 2016.

La traducción la tomamos del artículo publicado por Nacionalismo Católico San Juan Bautista, 22-Jun-2016.

Video completo, sin censura donde se encuentran las palabras que citamos:


Otro video sobre sus palabras: