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lunes, 2 de abril de 2012

“Antes de nacer”, por G.K. Chesterton.



Del poema de G.K. Chesterton anteriormente publicado, aquí va una versión un poco más libre pero, que a mi modo de ver, más interesante. La versión anteriormente publicada la pueden leer aquí.

 “Antes de nacer”

Si hubiese árboles altos y hierba corta
como en un increíble cuento,
si hubiese un mar azul, azul marino,
y azul celeste hubiese un viento,

si colgase del aire un fuego afable
que calentase todo el día,
si le creciese barba verde al prado...,
¡oh, qué bien sé lo que yo haría!

Duermo en la oscuridad, soñando que
hay ojos grandes y además
sombrías calles y calladas puertas
con gente viva por detrás.

Que venga una tormenta y me despierte,
y lloraré todo el derroche
de los sueños de vida que he soñado
en los imperios de mi noche...

Y si una vez pudiese caminar
por esos sueños unas millas,
sería el más alegre peregrino
del País de las Maravillas.

No me oirías palabras de desdén
ni una palabra lastimera,
si encontrara la puerta de ese mundo
alucinante, si naciera.

Traducción de Enrique Garcia Maiquez. Publicado en “Lepanto y otros Poemas”, Renacimiento editores, España, 2003.

Por el niño que no ha nacido.


Si los árboles fueran altos y corta la yerba,
como en algún cuento de locos,
si aquí y allí hubiera un mal azulado
más allá de la tierra.

Si colgara fija en el aire una hoguera
para darme calor todo el día,
si un pelo verdoso sobre los montes creciera,
ya sé bien lo que haría.

En la oscuridad me encuentro: soñando
ojos grandes, amables o fríos,
y calles sinuosas y puertas calladas
y tras ellas hombres bien vivos.

Vengan las tormentas: prefiero una hora,
y libertad para que luche y llore,
a todas las edades en que he gobernado
los imperios de la noche.

Si me concedieran permiso
para vivir en el mundo,
me portaría muy bien todo el día
que pasara en esa tierra de hadas.

Jamás escucharían de mi boca
una palabra de egoísmo o desprecio,
si tan sólo pudiera dar con la puerta,
si tan sólo naciera.

G. K. Chesterton, tomado de “El amor o la fuerza del sino”. Selección de textos de Álvaro de Silva.