martes, 16 de septiembre de 2014

“Bendición” de un sacerdote a un transexual y su pareja que contrajeron “matrimonio” igualitario.

El “efecto Francisco” del “¿quién soy yo para juzgar a un gay?” continúa su lógica implacable. Ahora reciben la “bendición”, por parte de un sacerdote católico en Santiago del Estero, un transexual y su pareja. Artículo aparecido en Página Católica, 15-sep-2014.


¿Francisco se pone al margen de la Iglesia?

Abominación desoladora en Santiago del Estero


¡Aunque el mono se vista de seda, la nuez de Adán le queda!

Como saben nuestros lectores, hace cerca de tres meses que este blog permanece en silencio por falta de recursos. Durante ese período, gravísimos acontecimientos han ocurrido en la Iglesia y en el mundo, causando escándalo y tristeza en muchos fieles.

Hoy volvemos momentáneamente a la palestra, porque acaba de acontecer en nuestro argentino suelo, y en una de sus provincias más tradicionalistas, un hecho cuyas funestísimas consecuencias difícilmente se puedan mensurar sin una profunda reflexión que no puede darse en una bitácora de estas características.

Sin embargo, por ser abominablemente contrario a la doctrina y moral católicas, por contar con el aval del obispo local y, hasta el momento, con el silencio de Roma, nos inclina a pensar, en primer lugar, que los desvaríos pontificios han tenido su coronación en él y, finalmente, que vale de confirmación a lo que veníamos entreviendo: la secta de los putos, combatida con alguna eficiencia por Benedicto XVI, está de vuelta. Ahora bien, empecemos por los hechos:

Desde hace unos días, se anunciaba por los medios que una pareja de homosexuales haría uso de la llamada Ley de Matrimonio Igualitario, para formalizar legalmente la situación que, según ellos, viven desde hace 29 años; lo cual no sería novedad a estas alturas en la Argentina, aunque pueda serlo en Santiago del Estero.

Pero lo que preocupaba seriamente a muchos católicos, e incluso a ciertos protestantes, es que el anuncio traía a su vez una nueva verdaderamente explosiva: luego del civil, la Iglesia Católica, por mano de uno de sus ministros, administraría el sacramento del matrimonio a la coyunda sodomítica. Lo remarcó el mismo protagonista al salir del Registro Civil"mañana vamos a celebrar nuestra unión a través de la religión en la parroquia Espíritu Santo":

Y el mañana finalmente llegó: un señor vestido de novia, con blanco traje nupcial y acompañado por otro hombre, se presentó a las 21 hs. del pasado sábado en la parroquia mencionada, donde el padre Sergio Lamberti efectuó la ceremonia prometida.














¿Lloras querido lector? Nosotros también. Pero consuélate, no hay mal que por bien no venga; de otro modo no lo permitiría el Señor. Esta abominación que vez ya estaba dentro de la Iglesia desde hace muchos años; y es mejor que sea mostrada impúdicamente para que caigan las caretas y sepamos a qué atenernos.

En efecto, el obispo de Santiago del Estero sabía con anticipación lo que iba a suceder y, sin embargo, dejó hacer; es decir aprobó que un sacerdote católico bendijera el pecado de sodomía, execrando el templo y ultrajando a la Iglesia con un acto sacrílego.
Sólo atinó a publicar un comunicado en el cual, como un consumado farsante, quiere evitar el escándalo de los fieles con una definición del catecismo, cuando permite un gesto que vale más que mil sentencias. Hubiera valido mejor su silencio, porque al hablar públicamente sin castigar ni corregir, ¡consintió lo actuado por el cura!

Por otro lado, si Mons. Vicente Bokalic, hijo de Bergoglio que fue uno de sus obispos auxiliares y lo conoce bien, permitió el sacrilegio, ¡es porque sabe que el Turista de la Eterna lo aprueba! No existe, a nuestro modo de ver, la menor posibilidad de que un obispo como ese actúe de tal modo sin contar con la aquiescencia papal.

Así pues, el inicial "¡quien soy yo para juzgar!", ha ido in crescendo pasando por el bautismo de los hijos de los homosexuales utilizado como herramienta de difusión de la contranatura, hasta alcanzar el culmen de la apostasía que acabamos de contemplar.
Sí, lo que ven nuestros ojos es una campaña dirigida por el Nuevo Orden Mundial, a la que se han plegado los jerarcas de la Iglesia auspiciados desde la Silla de San Pedro, hoy rodeada de homosexuales.

Basta, para confirmarlo, recordar las palabras que dijeron las "mamás" de la criatura bautizada en Córdoba sobre lo que para la lucha lésbica que ellas prosiguen significaba la bendición de la Iglesia. O volver a ver el video que inmediatamente publicó en Fútbol para Todos la Presidencia de la Nación al respecto (ver Aquí). O ver ahora, en el video de arriba, la promoción de su estilo de vida que espera conseguir la "neocasada" de Santiago del Estero.
¿Acaso no sabían ni Mons. Bokalic ni el mismo Francisco, que fue Cristina Kirchner la que personalmente entregó a Luisa Lucía Paz, la recién casada, el nuevo documento donde se hizo constar su cambio de sexo?
¿Será sólo por un casual que la privilegiada por la Presidente, sea ahora distinguida por nuestros pastores con la primicia de los casamientos gaylésbicos en la Iglesia?


El sacerdote de satanás que profanó el templo del Espíritu Santo en Santiago del Estero, no tuvo mejor idea que leer, durante la ceremonia apostática, ¡el Evangelio de las Bodas de Caná que la Iglesia reserva para la celebración de las nupcias católicas!; como si quisiera enseñarnos que se trataba de lo mismo.


¡Apóstol del Demonio,
Dios te dé pronto lo que mereces!

[En el perfil del Facebook del p. Sergio Lamberti, encontramos entre sus preferencias, a Leonardo Boff Felipe Pigna. Nota de Stat Veritas]

Luego de lo cual, según informan diarios locales, agregó:

“Estamos reunidos celebrando el amor de Dios en nuestras vidas, un amor que estaba desde el origen de nuestra existencia”, y dirigiéndose a Luisa y José los instó a que ese amor de Dios “que los ha sostenido en momentos de dificultades, de alegría, de esfuerzo cotidiano por hacer que la opción de vida que han tomado sea respetada por todos, sea el que los acompañe por el resto de sus vidas”. Además sostuvo que “Jesús siempre está presente en el camino que nos toca recorrer y por eso le pedimos que renueven el compromiso de estar juntos, como lo vienen haciendo hace ya 29 años”

Palabras que sólo pueden salir o de una mente enloquecida, o de un verdadero apóstata al servicio de Satanás.

Finalmente, da pena ver a los comentaristas católicos de buena fe que, en los distintos foros de Internet que anuncian el sacrilegio santiagueño, intentan defender la institución matrimonial ¡que sus propios pastores acaban de denigrar! Están totalmente desarmados por estos hijos de Judas.
Incluso hay protestantes que "protestan" por la traición al Evangelio que ha permitido el obispo de Santiago del Estero.

Mons. Bokalic, si Ud. no restaura la justicia castigando durísimamente al culpable del sacrilegio que acaba de cometerse, con anuncio previo y premeditadamente, bajo sus propias barbas, se pone al margen de la Iglesia Católica. Pues la Iglesia de Jesucristo no canta loas ni bendice el pecado contranatura que clama al cielo.
Y si fuera el mismo Francisco el que así se lo haya exigido, que Dios no lo permita, sepa que no puede ser Papa el que lleva a las almas a su perdición, y que Ud. no debe seguir a nadie que se dirija al Infierno.

p/d: ¡Qué mala suerte ha tenido la católica ciudad de Santiago del Estero, madre de ciudades! ¿Se acuerdan nuestros lectores del obispo que en 2005 fue filmado por su propio amante? ¿Se acuerdan que su conducta indefendible fue sostenida públicamente por... por... ¡por Bergoglio!?



El comunicado oficial:


El lamentable comunicado oficial que no repudia el acto sacrílego del sacerdote y llama –equívocamente– “matrimonio” a la unión entre dos personas del mismo sexo, a pesar de que luego lo niegue.

AICA, 15-Sep-2014.


Aclaración del obispado de Santiago del Estero ante la bendición de un matrimonio

Santiago del Estero (AICA): Ante la bendición religiosa del matrimonio de una pareja “transexual”, el obispado de Santiago del Estero recordó en un comunicado que “la doctrina de la Iglesia Católica con respecto a la celebración del matrimonio queda expresada en el Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica, no rigiendo en la Iglesia otra ley más que ésta” y aseveró que “es decir únicamente se entiende por matrimonio el acto de la voluntad, por el cual el varón y la mujer, naturalmente concebidos como tales desde el seno materno, se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable por la que constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos”.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La FSSPX equiparada con los «yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak, que vienen decapitando “infieles”».

La mentira es una de las principales armas de influencia que utilizan los mass media para ideologizar a las masas sin el más mínimo de instrucción en las verdades elementales de la fe católica. Sabemos que los principales enemigos de la verdad, y por lo tanto de la Iglesia, son los dueños de estos medios de comunicación. Hemos demostrado ya varias veces que en Argentina los dueños de la prensa son de tradición anticatólica. Y decimos esto porque leemos una noticia aparecida en el Blog Secretum Meum Mihi, 13-Sep-2014, en la cual vemos claramente aquella mentira con respecto a los católicos tradicionales mal llamados “lefebvrianos/lefebvristas” en dónde se los compara con los “yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak, que vienen decapitando ‘infieles’”.

Y, para que no quepan dudas del anticatolicismo del columnista Jorge Levit, citamos la propuesta, que hace en su artículo, a Francisco de un “Cónclave” (suponemos que quiso decir un “concilio”) para limpiar los resabios medievales y putrefactos en su propio patio trasero y emplear su poder espiritual sobre millones de fieles para producir cambios paradigmáticos en la sociedad moderna que trasciendan a la Iglesia y que aporten universalmente”.

Aquí la noticia:


Columnista argentino equipara a la FSSPX/SSPX con los «yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak, que vienen decapitando “infieles”»


Su nombre es Jorge Levit, y la insinuación a la que nos referimos aparece publicada en el periódico rosarino La Capital (“decano de la prensa argentina”, como se autoanuncia), Sep-13-2014, con el título “El poder de Dios”. No sabemos si también en su edición impresa.

Pasamos a citar el pasaje en todo su contexto.

Preconciliares. Pese a que su cargo es vitalicio, Francisco también tiene su propia interna dentro de la Iglesia. Por ejemplo, la herencia que dejó el obispo ultraconservador Marcel Lefebvre (1905-1991) sigue intacta. Esa línea de la Iglesia rechaza las recomendaciones del Concilio Vaticano II de apertura hacia otras religiones, entre otras importantes reformas, como estableció el documento "Nostra Aetate" (Nuestro Tiempo) de 1965. La reaccionaria posición preconciliar de este grupo está en franca oposición a la línea de Francisco.

Lefebvre había ordenado en 1988 a cuatro obispos de la congregación de la Fraternidad de San Pio X (entre ellos Richard Williamson, expulsado de la Argentina en 2009), pero fueron excomulgados por Juan Pablo II. Años más tarde Benedicto XVI revocó esa decisión y los perdonó.

En el sitio web del distrito de América del Sur de la Fraternidad de San Pio X (http://www.fsspx-sudamerica.org/fraternidad/index.php) aún hoy se recomiendan a seminaristas y laicos textos de monseñor Lefebvre que van a contramano de la política del actual Papa. En uno de ellos, de 1981, titulado “Carta abierta a los católicos perplejos”, se puede leer lo siguiente: “La Iglesia enseñaba que la religión católica era la única religión verdadera. En efecto, fue fundada por el propio Dios, en tanto que las otras religiones son obra de los hombres. En consecuencia, el cristiano debe evitar toda relación con las religiones falsas y, por otra parte, hacer todo cuanto pueda para convertir a sus adeptos a la religión de Cristo. ¿Continúa siendo siempre verdadero esto? —se pregunta Lefebvre y contesta—: Por supuesto. La verdad no puede cambiar, pues de otra manera nunca habría sido la verdad. Ningún hecho nuevo, ningún descubrimiento teológico o científico hará que la religión católica deje de ser el único camino de salvación. Pero ocurre que el propio Papa (se refiere a Juan Pablo II, canonizado por Francisco en abril pasado) asiste a ceremonias religiosas, de esas falsas religiones, ora y predica en los templos de sectas heréticas. La televisión difunde por el mundo entero las imágenes de esos contactos que causan estupor. Los fieles ya no comprenden”, enseñaba Lefebvre.

Este pensamiento —todavía expuesto públicamente a través de internet− no dista mucho del de los yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak, que vienen decapitando "infieles" (cristianos, kurdos, yazidíes y musulmanes shiítas) en nombre de Dios y la única verdad revelada.

Pueda que a este ilustre columnista no le gusten los lefebvrianos, lefebvristas, ó como le guste llamarlos; pero de allí a insinuar que su pensamiento/comportamiento es igual al de los miembros del Estado Islámico que persigue y decapita brutalmente a los Cristianos en Irak... Podría comenzar citando un ejemplo de algún lefebvriano/lefebvrista que haya decapitado a alguien por motivos de creencias religiosas, visto que, para el columnista, estos «no distan mucho de los yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak, que vienen decapitando “infieles”».

Sí, ya sabemos que la opinión de los columnistas no refleja la del periódico “decano de la prensa argentina”.

Curiosamente en el momento de redactar esta entrada todavía la columna no tenía en el sitio de internet comentarios de los lectores.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Actualidad de Santo Tomás.

Brillante síntesis del p. Leonardo Castellani sobre las dos corrientes filosóficas, dos comsmovisiones que se encuentran en constante combate en nuestra época.


Santo Tomás es sumamente actual, e irá siéndolo más y más in dies. La razón es que intelectualmente no existirán más que Hegel y Tomás de Aquino trabados en lucha a muerte, dentro de poco. Estamparé aquí una afirmación osada, que a quien le parezca disparatada o temeraria no tiene más que pedirme se la pruebe… Es ésta: en la época en que estamos, la Epoca Atómica (que yo llamaría “Parusíaca”), no habrá más filosofía. Habrá solamente Teología; la filosofía habrá retrocedido a sus raíces religiosas. Habrá una lucha religiosa a muerte entre el ateísmo y la Iglesia Católica, es decir, entre la teología de Hegel y la de Tomás de Aquino. Podemos adelantar que Hegel vencerá, pero no para siempre.

Hace ya un siglo, el gran Menéndez Pelayo exclamó (en Ideas Es­téticas, tomo 4, I): “¡No hay filósofos, y quizás no los habrá ya nunca!”, que es lo que estamos diciendo. Tampoco los hubo después del gran crítico hasta nuestros días. Pero, ¿y esa bandada de filósofos disemina­dos por todo? Aquí en Buenos Aires tenemos como cinco… No son filósofos: son profesores de filosofía. Son discípulos, seguidores, epígo­nos de Hegel. Y lo mismo se ha de decir, pese a quien pese, de Bergson, de Max Scheller, de Gentile, de Julián Marías y de Ortega, etc., etc. Son a veces brillantísimos expositores, pero filósofos no son. Son flor de un día.

El de Aquino tiene en pos de sí a quienes podemos denominar filósofos sil vous plait: Rosmini, Maritain, Marechal, Zeferino Gonzá­les, Balmes, Ramírez, Josef Pieper, Haecker, Peter Wust… y otros. Y una brillantísima falange de expositores, como Zigliara, Mercier, Gus­tave Truc, De Wulf, Descogs, Rousselot, Sertillanges, Mandonnet, Thon­nard, Mánser, Bochenski, Garrigou Lagrange, Gardeil, Gredt, Gilson, etc. Se podría llenar una página de nombres.

Vean por otro lado las numerosas “escuelas” de filósofos actuales, si no están todas (excepto las tomistas) tocadas de una manera u otra por Hegel: desde los neohegelianos puros, que son legión, hasta los ateos, marxistas, materialistas, fenomenólogos, nietzcheanos… Eso irá en aumento hasta que no queden en finiquito más que la religión en su forma más pura y el hegelismo también puro, es decir, panteísta y ateo, con sus derivados, naturalismo y modernismo.

El causante de esta polarización en marcha fue un teólogo extraño y poderoso llamado Söeren Kierkegaard –si lo quieren mejor en espa­ñol, Suero Kirkegord–. Al fin de su vida, todas sus posiciones prin­cipales (testigo su expositor, traductor y biógrafo, Knud Ferlov) coin­cidían con las de Tomás de Aquino. Sobre esto hemos escrito un libro (De Kirkegord a Tomás de Aquino).

¿Cómo lo hizo? Rebatiendo a Hegel, con una refutación definitiva que está en su Postdata no científica definitiva principalmente, y luego en el resto de su obra. Educado en Hegel y Lutero, se desprendió con energía de los dos en el largo itinerario a Dios de su corta vida. Murió a los 43 años. Si hubiera vivido más, muy probablemente se hubiese reducido a la Iglesia Católica, pues al teólogo oficial de la Iglesia, Tomás de Aquino, ya había llegado solo, a oscuras, sin conocer de él ni una línea.

El historiador idealista Kuno Fischer escribió que Hegel era la “cúspide de la filosofía”. Si hubiera añadido “moderna” estaría en lo cierto. Hegel es el final del camino antitomista abierto por Descartes. Es el anti-Aristóteles, el Aristóteles invertido, patas para arriba: el devenir en lugar del Ser. Pero tiene una potencia de pensar y sistemar comparable a la del Estagirita. Pues bien, el endiosado Kirkegord lo derrumba entero con sólo retirarle el cimiento: el comienzo del filosofar no es el Devenir, sino el Ser. Antes que Heráclito, Parménides, y mejor la síntesis de ambos: Tomás, el “Buey Mudo”.

Lo primero que conocemos son las cosas sensibles, que por abs­tracción de nuestro intelecto nos llevan a Dios, tanteado en las tinieblas de lo Sumo. El principio de no contradicción, “nada puede ser y no ser” (a la vez, en el mismo sentido), eliminado por Hegel, es inelimi­nable. Es el gozne mismo de nuestro pensar. Claro, el que elimina el principio de no contradicción puede llegar después adonde quiera: a decir que el Espíritu Absoluto es a la vez Dios y el hombre, en con­tinua evolución, por ejemplo.

La filosofía greco-latino-cristiana dijo su última palabra en el de Aquino. La filosofía antiescolástica-anticristana moderna dijo su última palabra en Jorge Guillermo Federico Hegel. Ya no queda nada que inventar: sólo se puede glosar y, si acaso, reconstruir y completar. Kir­kegord quedó sepultado casi un siglo, y lo resucitaron los alemanes, traduciéndolo del danés después de la Guerra del 14. Y Santo Tomás estuvo sepultado como seis siglos y fue resucitado por el Papa León XIII. Los dos escribieron para nuestra época, la Época Atómica; o, si quieren creerme, la Época Parusíaca.


R.P. Leonardo Castellani, visto en Ecce Christianvs, 13-Ago-2014.

viernes, 12 de septiembre de 2014

La razón profunda frente a las adversidades.


“La voluntad de Dios es, por tanto, la santificación de las almas. No existe un solo segundo en que, en un punto cualquiera del universo, se le pueda sorprender ocupado en otra cosa. He aquí la razón de todos estos acontecimientos grandes y pequeños que agitan en diversos sentidos las naciones, las familias, la vida privada. He aquí por qué Dios me quiere hoy enfermo, contradicho, humillado, olvidado, por qué me proporciona este encuentro feliz, me ofrece esta dificultad, me hace chocar contra esta piedra y me entrega a esta tentación.”


Dom Vital Lehodey

El dulce Nombre de María.


12 de septiembre: fiesta en honor al dulce Nombre de María.

El augusto nombre de María, dado a la Madre de Dios, no fue cosa terrenal, ni inventado por la mente humana o elegido por decisión humana, como sucede con todos los demás nombres que se imponen. Este nombre fue elegido por el cielo y se le impuso por divina disposición, como lo atestiguan san Jerónimo, san Epifanio, san Antonino y otros. “Del Tesoro de la divinidad –dice Ricardo de San Lorenzo– salió el nombre de María”. De él salió tu excelso nombre; porque las tres divinas personas, prosigue diciendo, te dieron ese nombre, superior a cualquier nombre, fuera del nombre de tu Hijo, y lo enriquecieron con tan grande poder y majestad, que al ser pronunciado tu nombre, quieren que, por reverenciarlo, todos doblen la rodilla, en el cielo, en la tierra y en el infierno. Pero entre otras prerrogativas que el Señor concedió al nombre de María, veamos cuán dulce lo ha hecho para los siervos de esta santísima Señora, tanto durante la vida como en la hora de la muerte. 

San Alfonso María de Ligorio, tomado de “Las glorias de María”.

Chanchos y avestruces.


Kierkegaard dice que en la religión lo esencial no es el objeto sino el modo. Esto parecería eliminar toda la dogmática. Las palabras del Danés son: “El que adore un fetiche como si fuera Dios, adora realmente a Dios; pero el que adora a Dios como si fuera un fetiche, no adora realmente a Dios”. Es la teroría del “cómo”. Según eso parecería que es lo mismo creer en Jesucristo, o en Júpiter, o en Mahoma, o en Mumbo Jumbo, con tal de creerlo de cierto modoEl mundo actual está demasiado dispuesto a aceptar esto, sobre todo el mundo protestante: la indiferencia o no importancia de los dogmas: lo que vale es la buena voluntad; “la unidad en la caridad”, dicen. El mundo católico al contrario pone toda la fuerza de la unidad rigurosa en la doctrina, aunque sea sin mucha caridad: la unidad en la fe. Con ninguna de las dos cosas solas se puede conseguir la unidad que Cristo mandó, en la fe y en la caridad.Muchos menos con esa mazamorra sin fe ni caridad que llaman ahora “ecumenismo”; o sea una especie de arreo general de ovejas, cabras, vacas, avestruces y chanchos, como los que hacen en la iglesia de Fátima [o como los que hacen en el Vaticano o en Asís].

Leonardo Castellani, visto en The Wanderer, 11-Sep-2014.

martes, 2 de septiembre de 2014

Las cosas a la luz de Dios.


“Si consideramos las cosas a la luz de Dios, hemos de llegar a la conclusión de que muchas veces los males en este mundo no son males, los bienes no son bienes, hay desgracias que son golpes de la Providencia y éxitos que son un castigo”.

Dom Vital Lehodey

jueves, 28 de agosto de 2014

Mostrar que es posible.


“La desgracia de los hombres es peculiar: sólo con gran dificultad consienten vivir de la Verdad para la que fueron hechos. Si queréis cumplir dignamente con vuestro papel, que es el comienzo de vuestro papel de hombres, es necesario que tengáis coraje. A menudo os preguntáis en qué consiste la acción que se ejerce sobre las almas y tenéis dificultad para concebirla. Esa acción no consiste en otra cosa que en introducir a los hombres en la Verdad. Si no es eso, no es nada. ¿Y cómo lograrlo? Si los demás ven que vosotros mismos vivís de la Verdad sin debilidad alguna, cumpliendo así vuestra función que es la de ser testigos, ellos habrán recibido lo que esperaban de vosotros y lo que vosotros les debéis: tienen necesidad de que se les ayude a ser; necesitan que se les muestre que es posible hacer entrar la Verdad en su vida de un modo tal que nunca jamás salga ya de ella”.

André Charlier
, Lettres aux capitaines. Traducción: El Brigante, 17-Jun-2009.

Fulton J. Sheen: La Virgen de la Esperanza.


Nuestro mundo moderno se caracteriza por designios profundos.
Advertimos en nosotros miedo y ansiedades.
Los hombres de otros tiempos temían a Dios, pero era un temor distinto al que hoy sentimos; antes se preocupaban de no ofender a Dios porque le amaban. Luego vinieron las guerras mundiales, que infundieron en los hombres un terror irrechazable de unos a otros.
Hoy todos nos sentimos humillados y amedrentados, ante el elemento más pequeño del universo: ¡el átomo!
El mal de un individuo quedó convertido en el mal de toda la humanidad a partir del día en que se arrojó la primera bomba atómica. Desde entonces, la muerte es la pesadilla de la sociedad y de la civilización, y, de esta forma, la Religión se ha convertido, aun por razones políticas, en la base de la vida humana.
En la antigüedad, los babilonios, griegos y romanos se batieron en nombre de sus propias divinidades. Más tarde, el Islamismo oprimió al mundo cristiano, dejando reducidos los 750 Obispos que había en África en el siglo VII a los cinco del siglo XI. Pero el Islamismo no combatió a Dios, sino que solamente luchó contra los que creían en el Dios que se había revelado en Jesús. La diferencia de las teorías consistía en la elección de los medios para llegar a Dios, considerado por unos y por otros como el fin de la vida.
Ahora todo ha cambiado.
Ya no hay guerras de religión. Existe la lucha desencadenada contra toda fuerza, contra toda idea religiosa.
El comunismo no niega a Dios con la misma apatía que lo hace un estudiante de Bachillerato; el comunismo quiere destruir la idea de Dios; no sólo niega su existencia, sino que pervierte el concepto. A Dios quiere sustituirlo con el hombre dictador y dueño del mundo.
Hoy nos vemos forzados a escoger entre Dios y sus enemigos, y entre Democracia y Fe en Dios, y el ateísmo y la dictadura.
La preservación de la civilización y de la cultura está íntimamente ligada a la defensa de la religión. Si los enemigos de Dios fuesen a prevalecer, habría que rehacerlo todo.
Pero en el mundo moderno hay una tercera característica: la tendencia a perderse en la naturaleza.
El hombre debe mantener dos contactos estrechos para ser feliz: Uno vertical, con Dios; el otro, horizontal, con su prójimo.
En la actualidad, el hombre ha interrumpido las relaciones con Dios por medio de la indiferencia y de la apatía religiosa y ha hecho pedazos las relaciones sociales, con la guerra. Y como quiera, que sin felicidad no se puede vivir, ha tratado de compensar los contactos perdidos con una tercera dimensión de profundidad con la que espera anularse en la naturaleza. El que antes se ufanaba de estar hecho a imagen y semejanza de Dios, comenzó a jactarse de ser el creador de sí mismo y de haber hecho finalmente a Dios a su imagen y semejanza.
Con este falso humanismo empezó la bajada de lo humano a lo animal.
El hombre admitió que descendía de las bestias, apresurándose a confirmarlo en enseguida con una guerra bestial.
Más recientemente aún, el hombre se ha identificado por completo con la naturaleza afirmando que no es sino una compleja composición química.
Hace mucho se ha denominado “el hombre atómico”. De esta forma, la Teología se ha reducido a Psicología, la Psicología a Biología y ésta a Física. Ahora podemos comprender mejor lo dicho por Cournot, que en el siglo XX Dios dejaría a los hombres en poder de las leyes mecánicas, de las que Él mismo era autor.
Permitid que me explique:
La bomba atómica actúa sobre la humanidad lo mismo que el excesivo alcohol en un individuo. Si un hombre abusa del alcohol y bebe demasiado, éste se rebela y habla de este modo al alcoholizado: “Dios me crió para curar y proporcionar alegría, usado racional y moderadamente, pero tú has abusado de mí. Por eso me vuelvo contra ti. Desde ahora, tendrás jaquecas, aturdimientos, dolor de estómago; perderás el uso de la razón y te harás mi esclavo, aunque yo no he sido criado para esto.”
Lo mismo ocurre con el átomo, que dice al hombre: “Dios me creó y puso en el universo la energía atómica, y por ello alumbra el sol al mundo. La gran fuerza que el Todopoderoso encerró en mi corazón fue creada para servir a fines pacíficos, para iluminar vuestras poblaciones, para impulsar vuestros motores, para aligerar el trabajo humano. En cambio, vosotros habéis robado el fuego del cielo, como Prometeo, y lo habéis empleado la primera vez para destruir ciudades enteras. Originariamente no se empleó electricidad para matar a ningún hombre, pero, en cambio, la energía atómica la habéis empleado para matar a millares de ellos. Por este motivo me volveré contra vosotros, haré que temáis lo que deberíais apreciar, y millones de pechos de entre vosotros temblarán horrorizados ante los enemigos que vendrán a devolveros lo que habéis hecho con ellos: transformaré la humanidad en un Frankestein que se defenderá metiéndose en los refugios antiaéreos contra los monstruos que habéis creado.” No es que Dios abandone al mundo, sino que el mundo ha abandonado a Dios al unir su suerte con la de la naturaleza, separada de la naturaleza de Dios.
La bomba atómica significa que el hombre se ha hecho esclavo de la naturaleza y de la física que había creado Dios para que le sirviera.
Este estado de cosas hace surgir una pregunta: “¿Hay aún alguna esperanza?” Ciertamente que sí, y ¡una muy grande esperanza!
La esperanza última es Dios, pero la gente está tan alejada de Él, que no logra salvar de un salto el abismo que le separa de Él.
Debemos partir de cómo sea el mundo, y el mundo está absorbido por la naturaleza, cuyo símbolo es actualmente la bomba atómica. El pensamiento de la Divinidad aparece muy alejado.
¿Y no habrá en toda la naturaleza creada algo puro e incontaminado con lo que podamos reemprender el camino de regreso?
Aquí lo tenemos: es lo que Wodsworth llamaba “la única gloria de la naturaleza corrompida”. Esta gloria y esperanza es la Mujer.
No es una diosa, no es de naturaleza divina, ni tiene, por tanto, derecho de que se le adore, aunque sí de que se le venere, y salió de la materia física y cósmica, pero tan sumamente santa y buena, que cuando Dios bajó a la tierra la eligió por Madre Suya y Señora del mundo. Es en extremo interesante hacer resaltar que la Teología de los rusos, antes de que el corazón de su pueblo se helase con las teorías de los enemigos de Dios, enseñaban que Jesucristo vino al mundo para iluminarle, cuando los hombres habían rechazado al Padre Celestial. Añadía que cuando el mundo hubiese rechazado a Jesucristo, como hace ahora, de las tinieblas de la noche del pecado surgiría Su Madre, para dar luz a la oscuridad y guiar al mundo hacia la paz.
La hermosa aparición de la Virgen Bendita de Fátima, en Portugal, de abril a octubre de 1917, fue una comprobación de la tesis rusa: cuando menos hubiere reconocido el mundo al Salvador, Él nos mandaría a Su Santísima Madre para salvarnos. Y fue precisamente en el mismo mes en que estalló la Revolución bolchevique cuando hizo la Virgen su principal revelación. En otra transmisión trataremos de lo que se dijo entonces. De lo que quiero hablar hoy es de la Danza del Sol, que se verificó el 13 de octubre de 1917. Los amantes de la Madre de Nuestro Señor no necesitan pruebas ulteriores. Y como los que desgraciadamente no conocen ni al Uno ni a la Otra preferirán los testimonios de quienes rechaza, ya sea a Dios o a Su Madre, presentaré la descripción hecha del fenómeno por el articulista ateo del entonces diario anárquico portugués “O Século.”
Dicho periodista fue uno de los 70,000 espectadores que observaron el prodigio. Y lo describe así: “Un espectáculo único e increíble… Puede verse la inmensa muchedumbre vuelta al sol, que aparece libre de nubes en pleno mediodía. El astro rey semeja un disco de plata y se le puede mirar sin molestia alguna… La gente, con la cabeza descubierta y presa de terror, abre los ojos, intentando escudriñar el azul del cielo. El sol se ha estremecido y hecho unos movimientos bruscos, sin precedentes y fuera de todas las leyes cósmicas: Según expresión gráfica de los campesinos, “El sol bailaba.” Daba vueltas en torno suyo, como una rodancha o rueda de juegos artificiales, y llegó casi a quemar la tierra con sus rayos… Queda para los competentes opinar sobre la danza macabra del sol, que hoy ha hecho Fátima que los pechos de los fieles prorrumpiesen en ¡Hosanas! Y a impresionado a los librepensadores y a los que menos se preocupan por los problemas religiosos.”
Otro diario ateo y anticlerical, “A Orden,” escribió: “El sol aparece circundado en unos momentos por llamas de color carmesí, y en otros, auroleado de amarillo y matices rojizos. Pareció girar sobre sí mismo en rápido movimiento de rotación, desprendiéndose aparentemente del cielo para acercarse a la tierra, irradiando un intenso calor.”
¿Por qué se serviría Dios Todopoderoso de la única fuente de luz y de calor indispensable a la naturaleza para revelarnos el mensaje de la Virgen e 1917, en la terminación de la primera guerra mundial, si no iban a arrepentirse los hombres? Solamente podemos hacer conjeturas. ¿Quería, acaso, significar que la bomba atómica oscurecería al mundo como un sol vacilante?
No lo creo.
Tengo por más seguro que fuese una señal de esperanza y que significase que la Virgen nos ayudaría a huir de la perversión de la naturaleza realizada por el hombre.
La Sagrada Escritura nos tiene anunciado: “Después aparecerá un gran prodigio en el cielo, una mujer que tendrá al sol por manto” (Apocalipsis, 12, 1).
Durante siglos y siglos ha dicho la Iglesia en sus cantos a María, “Electa ut Sol,” bella como el sol, que da la vuelta al mundo esparciendo su luz por doquier, salvo donde los hombres se guardasen de ella, calentando lo que estuviere frío, abriendo los capullos para convertirlos en flores y dando fuerza a lo que estuviere debilitado. ¡Fátima no es una advertencia, sino una esperanza!
Mientras el hombre toma el átomo y lo desintegra para anonadar al mundo, María mueve el sol como un juguetillo colgado de su muñeca para convencer al mundo de que Dios le ha conferido un enorme poder sobre la naturaleza, pero no para la muerte, sino para la luz, la vida y la esperanza.
El problema del mundo moderno no es la existencia de la gracia, sino la existencia de la naturaleza y su necesidad de la gracia.
María es el eslabón de conjunción y nos asegura que no se nos destruirá porque la misma central de la energía atómica, el sol, es un juguete en sus manos.
De la misma manera que Cristo hace de mediador entre Dios y el hombre, la Virgen hace de mediadora entre el mundo y Cristo.
Así como un hijo desnaturalizado que se hubiese rebelado contra su padre y se hubiese marchado de la casa paterna se dirigiría a la madre, al querer volver, para que intercediese con el padre, de igual modo debemos recurrir nosotros a María, la única criatura pura y sin mancha que puede interceder entre nosotros, hijos rebeldes, y su Divino Hijo.
No es necesaria una tercera guerra mundial, y aun lo será menos si ponemos a la Mujer contra el átomo.
La ciencia ha hecho cuanto estaba de su parte para nuestra comodidad en la tierra, y ahora, por el contrario produce una cosa que podría dejarnos a todos sin hogar. Temerosos de esto, volvámonos a la Mujer, que también se vio sin techo protector porque “no había sitio en las posadas”.
Rusia es cierto que quisiera conquistar el mundo para Satanás. Pero nosotros seguimos esperando. Entre las criaturas hay una mujer que puede acercarse al mal sin que ésta la muerda. En los albores de la historia de la humanidad, cuando el diablo tentó al hombre para que le sustituyese su amor a Dios por el egoísmo, Dios prometió que el talón de una Mujer aplastaría la cabeza de la serpiente. Que en vez de una cobra roja que mate sean la hoz y el martillo, tiene poca importancia para la Mujer a través de la cual conquiste Dios la hora del mal. Empezad por rezar como no lo habéis hecho hasta el presente. Rezad el Rosario por la mañana, mientras os dirigís al trabajo, en vuestra casa cuando tengáis un rato libre y durante vuestro trabajo en el campo o en el almacén.
¡Si rezamos, no habrá más guerra! Eso es absolutamente cierto.
El pueblo ruso no ha de conquistarse mediante una guerra. ¡Demasiado ha sufrido en estos treinta y tres últimos años!
Se debe acabar con el comunismo, y esto puede lograrse mediante una revolución interior.
Rusia no tiene contra sí una bomba atómica tan sólo, sino dos. La segunda bomba es el sufrimiento de su pueblo, que gime bajo el yugo de la esclavitud. ¡Cuando explote, lo hará con una fuerza infinitamente superior a la del átomo!
Pero también tenemos nosotros necesidad de una revolución como Rusia.
Nuestra revolución debe venir desde el interior de nuestros corazones, es decir, que hemos de reconstruir nuestras vidas, del mismo modo que la revolución rusa debe comenzar por el interior, sacudiéndose el yugo de Satanás.
La revolución rusa marchará al paso de la nuestra. Pero, sobre todo, hemos de tener esperanza. Si para el mundo no hubiese esperanza de salvación, ¿hubiese enviado Jesús a Su Madre con la energía atómica del sol a sus órdenes?
¡Oh María! Hemos desterrado a tu Divino Hijo de nuestras vidas, de nuestras asociaciones, de nuestra educación y de nuestras familias. ¡Ven con la luz del sol como símbolo de Su Poder! Rompe nuestras guerras, nuestra oscura inquietud. Enfría la boca de los cañones encendidos por la guerra. Aparta nuestras mentes del átomo y nuestras almas del abuso de la naturaleza.
Haznos renacer en tu Divino Hijo a nosotros tus ya antiguos hijos de la tierra.
¡Por el amor de Jesús!


Mons. Fulton J. Sheen., visto en Ecce Christianvs, 28-Ago-2014.

miércoles, 27 de agosto de 2014

El universo tridimensional de la Fe.


“En los días de fe, los hombres vivían en un universo tridimensional: arriba los cielos, debajo el infierno y la tierra entre ambos (…) Pero desde hace unos dos siglos, desde que los hombres comenzaron a perder la fe en Dios, también fueron siendo dejadas las otras grandes verdades eternas. La moralidad comenzó a declinar y los hombres ya no se vieron a sí mismos como habitantes del universo tri-dimensional. Redujeron la vida a una sola dimensión: la superficie plana de la tierra; creyeron sentir que, gracias a la ciencia, a la evolución y al inevitable progreso, sería posible para cada uno llegar a ser una especie de dios y disfrutar en la tierra de su cielo”.

Mons. Fulton J. Sheen., citado por Flavio Mateos en su dossier sobre Hitchcock.