martes, 9 de agosto de 2016

Religión líquida.



Visto en Wanderer, 08-Ago-2015.

Hace algunos días, Jack Tollers escribió un post que en el que señaló algo que a veces olvidamos o que, al menos en mi caso, no terminamos de dimensionar. Me refiero al indeclinable deber que tiene la Iglesia, y que tenemos nosotros sus hijos, de mantener y defender la doctrina católica hasta la última iota. Los lectores del blog dirán: “Es obvio”, y efectivamente lo es, pero por las características del mundo contemporáneo y de los acontecimientos que nos tocan vivir, tendemos a ser muy cuidadosos con las iotas de la moral -lo cual está muy bien-, y ser más laxos o desentendidos con las de la dogmática. Más aún, tendemos a considerarlas detalles o pasatiempos de especialistas ociosos que no hacen más que distraernos del verdadero combate que hoy debemos librar. Es un hecho que cuando en estas misma páginas hemos tratado temas de liturgia, por ejemplo, varios lectores se quejan porque perdemos el tiempo discutiendo cosas tan poco trascendentes. Se trata, según ellos, de discusiones bizantinas que no aportan nada a la gravedad de la hora actual.
El artículo de Tollers, por el contrario, y siguiendo a Castellani, consideraba que tales detalles son más graves que el mismo pecado. Yo no me voy a meter en esa discusión, pero sí me parece fundamental que tomemos conciencia de la importancia impostergable de la lucha por la pureza, hasta la última iota, de la doctrina.
Ya sabemos que el pontífice aéreamente reinante, desprecia a los teólogos. Públicamente ha dicho -y lo hemos reproducido en este blog-, que hay que dejar que los teólogos discutan entre ellos las diferencias doctrinales que nos separan, por ejemplo, de los luteranos, mientras que el resto de los fieles debemos trabajar ecuménica y mancomunadamente sin preocuparnos por esas minucias. Ha dicho incluso, medio en broma, medio en serio, que a él le gustaría encerrar a todos los teólogos en una isla para que allí se cansen de discutir sus cuestiones doctrinales y dejen tranquilos a los pastores con olor a oveja que hacen el trabajo importante. Y la verdad es que muchas veces estamos tentados a sumarnos tímidamente al mismo criterio. Es que ya no tienen demasiada importancia las modalidades de las procesiones trinitarias, o si Nuestro Señor gozó o no de la visión beatífica durante su vida terrena. En vez de perder el tiempo en eso, mejor dedicarse a luchar contra el aborto o a esclarecer las aventuras de Leticia. Y es un error. Un error grave en los que muchos católicos “del palo” caen fácilmente.
Pongamos un solo ejemplo histórico de los múltiples que podríamos mencionar. En el siglo IV se realizó el concilio de Calcedonia cuyo objetivo fue confirmar la doctrina de la Iglesia con respecto a la naturaleza de Cristo, ya que Eutiques y Dióscoro -dos importantes obispos y teólogos- entendían que su naturaleza humana estaba subsumida en la naturaleza divina. Es decir, en el Señor había sólo una naturaleza: la divina, y esta es la doctrina que se llamó monofisismo. Un detalle; una distinción de teólogos que no cambiaba en absoluta la pastoral, ni disminuía la pobreza, ni contribuía a la paz social y tampoco contaminaba el olor ovino de los pastores de la época. Sin embargo, esta herejía, al ser condenada por Calcedonia, provocó la separación de la comunión católica del patriarcado de Alejandría, y por tanto de todo Egipto, de la iglesia armenia y de la iglesia jacobita o siríaca. ¡Tamaña consecuencia ocasionada por la tozudez de los obispos caldecónicos! Y sin embargo, ni ellos ni el papa de Roma eran ingenuos o incapaces de calcular las consecuencias pero, igualmente, consideraron que era preferible perder tres grandes iglesias antes que modificar una iota de la doctrina ortodoxa.
Hoy pareciera que la unidad es más valiosa que la verdad y que, entonces, resulta más importante, o casi lo único importante, realizar actos ecuménicos, trabajar juntos por la promoción del hombre y rezar juntos en Asís o cualquier otro lugar, en vez de discutir y esclarecer las iotas de nuestra fe. A muchos católicos les parece más importante determinar exactamente las condiciones precisas de la moral matrimonial -y que Leticia no se cuele en la alcoba- que afirmar con certeza todos y cada uno de los artículos del Credo. Y esto tiene un nombre:juanpablismo puro, porque el papa Juan Pablo II fue el primer emergente del Vaticano II en este sentido: descuido de la dogmática y concentración en moral. Bergoglio, el segundo, y creo yo último emergente del mismo Concilio, se ha manifestado como el descuido y desprecio de toda la teología -moral y dogmática- en favor de la pastoral. Una vez más lo decimos: la ablación del intelecto especulativo y reinado absoluto del intelecto práctico. 
Esta nuevo concepto de religión que inauguró el Concilio Vaticano II y que fue refrendado por todos los pontífices siguientes, propone, en el fondo, una religión líquida, es decir, un fluido capaz de ser vertido en cualquier recipiente adoptando sin resistencias la forma que éste tenga. Es por eso que los Padres Conciliares hablaron de un concilio pastoral que rechazaba cualquier intento de definición, y es por eso que Francisco se niega no solamente a definir, sino  también a repetir las definiciones más obvias. Es que, si define, la religión comienza a solidificarse y ya no puede volcarse en cualquier recipiente y muchos de ellos quedarán vacíos. 
Pero el problema de esta concepción es que el líquido es incapaz de sostener estructuras. Nadie edifica su casa sobre un lago, sin antes haber fijado firmemente los pilotes en el lecho firme y rocoso. Los progres y neocones piensan que con la doctrina líquida es suficiente, sencillamente, porque los tiempos han cambiados y, por eso, pretenden mantener todo lo que la Iglesia tuvo y consiguió durante los duros siglos de las estructuras dogmáticas, con el tranquilizador arrullo del fluido de las olas. Y por mantener todo me refiero a mantener a curas célibes, mantener templos y colegios costosísimos, mantener las colectas y todo el aparato necesario que implica la religión. Pero es imposible. Difícilmente un cura logrará mantenerse célibe si da lo mismo ser cura católico o pastor calvinista; escasamente se encontrarán jóvenes dispuestos a defender su pureza si Leticia tiene permisos pontificios para refocilarse y si los católicos estamos impedidos de juzgar ciertas conductas; con mucha dificultad los fieles contribuirán al sostenimiento del culto, si saben que lo el trabajo social al que se ha reducido el accionar la parroquia de la esquina lo hace con mayor eficacia la ONG de la otra esquina; será casi imposible encontrar jóvenes que quieran consagrar su vida a las misiones si, desde arriba, se determina que el proselitismo es dañino, que no hay que convertir a los judíos y que el ideal pontificio es que los cristianos vivan como hermanos con los musulmanes.
Decía Chesterton hace varias décadas que es como si el tallo de un rosal se marchitara hasta desaparecer de la vista y los pétalos de la rosa permanecieran flotando. “Es como si pudiese haber rayos de sol después de desaparecer el sol. No es sólo la cosa mayor de una cosa, sino la mayor y más fuerte la que se sacrifica a la parte pequeña y secundaria”. Se sacaron los cimientos pero se pretende que el castillo se mantenga en pie. En otros términos, el Concilio Vaticano II y los pontífices siguientes infectaron la Iglesia con una enfermedad que sólo destruye lo huesos. La pregunta es ¿cuánto tiempo más estos buenos hombres pretenden que se mantengan los músculos en tensión y la carne con forma humana sin desplomarse en una masa informe? Casi una pregunta retórica; Bergoglio se está encargando de ir arrojando en un caldero los cartílagos, órganos, pelos y trozos de carne que quedaron informes cuando le quitaron la estructura ósea. 
¿Hay solución? Humanamente hablando, no veo ninguna. Ya más de una generación es la que lleva sufriendo este cáncer que ha terminado por carcomer sus huesos. Y el problema no es que no pueden volver a generarse; el problema es que la carne actual no los soportaría.

viernes, 29 de julio de 2016

El Vaticano autoriza las Ordenaciones de la FSSPX sin necesitar del permiso del ordinario del lugar.


Publicado en Adelante la Fe, 29-Jul-16.

El Vaticano habría autorizado las Ordenaciones de la FSSPX de este año (Mons Galarreta)

El pasado 2 de julio, Mons. de Galarreta, obispo auxiliar de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por Mons. Lefebvre, ordenó a un sacerdote en la parisina iglesia de Saint Nicolas du Chardonnet. Durante su homilía dio una importante información que ha pasado muy desapercibida para los medio,s pues afirmó textualmente que las ordenaciones sacerdotales que han realizado este año cuentan con el visto bueno de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por lo que no incurrirán en sanción canónica alguna por las mismas. He aquí el extracto

Tengo conmigo la carta que me ha entregado Su Excelencia monseñor Fellay, en la que la Congregación para la Doctrina de la Fe nos dice, ha dicho al Monseñor, que podemos proceder a las ordenaciones sin pedir el permiso de los ordinarios del lugar; que basta con darles los nombres de los ordenados, cosa que haremos por supuesto como corresponde. Es decir, que no somos ni cismáticos ni ilegales.

Ofrecemos a continuación nuestra traducción del Sermón.

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Sermón de Mons. de Galarreta del 2 de julio de 2016 a San Nicolás de Chardonnet – Ordinación del Abad Sabur

Sermón de Mons. de Galarreta del 2 de julio de 2016 a San Nicolás de Chardonnet – Ordinación del Abad Sabur


Asistimos ante una terrible misión de demolición de la moral católica, de la fe católica, del culto católico de la verdadera religión.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.

Muy queridos hermanos,

Querido abad Sabur,

Muy queridos fieles,

Ministro, embajador, apóstol, servidor de Nuestro Señor Jesucristo, dispensador de los misterios de Dios

El Apóstol San Pablo nos resume su idea del sacerdocio diciéndonos que los hombres deben ver en nosotros ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Ministros, embajadores, apóstoles, servidores de Nuestro Señor Jesucristo, dispensadores de los misterios de Dios. Que esto sea la verdadera Fe, la doctrina, los sacramentos, la gracia de Dios, todas las riquezas contenidas en la Iglesia y en el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, el santo Sacrificio de la misa, mysterium fidei.
Y San Pablo añade : «Lo que se requiere, lo que se exige del ministro es que sea fiel». Que sea fiel a Aquel a cuyo servicio está, de quien él es ministro. Que sea fiel en transmitir aquello que ha recibido, lo tesoros de Dios que ha recibido: la verdad y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, y los conceda gratuitamente, con generosidad. Y en el pontifical romano, la Iglesia nos dice cuáles son las potestades del sacerdote. El sacerdote debe ofrecer, ofrendar el santo Sacrificio, bendecir, precisar, predicar y bautizar; éstas son las facultades sacerdotales.
Para empezar: ofrecer el santo Sacrificio de la misa, reanudar el sacrificio de la Cruz. Pues el centro del culto está ahí, es el acto esencial por el cual los hombres y la Iglesia, con Nuestro Señor Jesucristo a la cabeza, cumplimos nuestro deberes religiosos para con Dios de una manera perfecta y consumada. Es el acto perfecto de religión de los hombres hacia Dios. Al mismo tiempo, el sacerdote debe ofrecer este sacrificio que es la fuente de todos los bienes y de todas las gracias.
El santo Sacrificio de la misa es como el foco de la redención que está siempre presente con nosotros, para nosotros. Es la redención siempre fecunda en gracias de todo tipo: gracias de conversión, gracias de purificación, de perseverancia, de santificación, de salud. La fuente y el santo Sacrificio de la misa. Es ahí, dice la Iglesia, donde se hace reparación por todos nuestros pecados; pecados que todos cometemos cada día, y donde somos purificados y renovados. En cada misa.
Y la Iglesia va mucho más lejos y nos dice que cada vez que se celebra el misterio de la Víctima que está sobre el altar se cumple la obra de la Redención, se realiza la obra de la Redención, cada vez que se celebra el misterio de la santa misa. Entonces comprendemos que, esencialmente, el sacerdote está hecho para el santo Sacrificio de la misa.

«Aquel que se aparta, que se aleja y que no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios »

Pero al sacerdote le corresponde predicar. Es decir, enseñar y enseñar la verdad. Y además la verdad revelada, aquello que nos ha sido revelado por Dios y esencialmente transmitido por Nuestro Señor Jesucristo y después por los Apóstoles, por la Santa Iglesia.
Prediquen entonces la verdadera doctrina, y esta doctrina en su pureza e integridad. El sacerdote es un ministro, no puede añadir, ni puede suprimir, ni puede cambiar nada. Debe transmitir la verdad inmutable pues se trata de la Fe y de Dios, y de cosas sobrenaturales, no de trivialidades de todos los días. Entonces, debe transmitir estas verdades inmutables con fidelidad.
Y San Pablo insiste. Por ejemplo, dice a Timoteo: «Guarda el depósito de la Fe por el Santo Espíritu que habita en nosotros». Y habla por lo tanto al respecto, ha dicho propiamente del sacerdocio, del Espíritu Santo que habita en el alma del sacerdote por la ordenación, que es recibido entonces para mantener celosamente y proteger este depósito de la fe.
El apóstol San Juan nos dice: «Aquel que se aparta, que se aleja y que no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios». «Y aquel que permanece en la doctrina de Cristo, posee al Padre y al Hijo». Por lo tanto el sacerdote enseña la verdadera Fe y la confiesa ante los hombres. «Pero a todo el que se avergüence de mí y de mi doctrina, ante los hombres, yo me avergonzaré de él ante el Padre». Y con más razón del sacerdote que no confiese, que no defienda esta Fe. Pues si existe la verdad revelada por Nuestro Señor, también existe el error, existe la herejía, existe el engaño, y todo esto en la vida de la Iglesia.
Por tanto el sacerdote no sólo debe defender la Verdad sino combatir el error, y combatirlo públicamente. Y no sólo debe denunciar los errores, sino también a quienes difunden los errores. Un pastor no puede, al hablar a sus ovejas, dejar de decirles que hay que poner atención a los lobos. Debe advertirles cuando el lobo se encuentra en el redil. Por consiguiente, el sacerdote está hecho para predicar la verdad de Nuestro Señor Jesucristo.
Después, se dice que el sacerdote debe bendecir y bautizar. Ese es el oficio de santificador.
El sacerdote está hecho para comunicar la gracia de Dios a las almas y por tanto las virtudes de Nuestro Señor Jesucristo, la santidad de Cristo, la santidad de Dios.
Está hecho, pues, para transmitir, para enseñar, para comunicar la verdadera vida sobrenatural a las almas, y toda su acción está destinada a esta obra de santificación, sin punto de perversión evidentemente.
Por eso dice también el pontifical que debe gobernar, que debe dirigir, que debe guiar. Así se manifiesta el poder de la autoridad que tiene el sacerdote sobre las almas, sobre los fieles, sobre el pueblo de Dios.
A eso está ordenada precisamente esta potestad para guiar y  dirigir y, en consecuencia, él tiene esta autoridad a fin de establecer el reino de Nuestro Señor Jesucristo. En las almas y enseguida en las familias, por consecuencia en las instituciones, la sociedad, las naciones: «Id y enseñad a todas las naciones».

«Asistimos ante una terrible misión de demolición de la moral católica, de la fe católica, del culto católico de la verdadera religión».

Ahora, estimado abad, tendrá que ejercer este ministerio, tan elevado, tan necesario, tan saludable, en tiempos de crisis, en un tiempo de crisis profunda. Crisis en la sociedad en medio de la cual vivimos, a la cual pertenecemos. Crisis profunda en el seno de la Iglesia misma, al interior de la santa Iglesia misma. Asistimos ante una terrible misión de demolición de la moral católica, de la fe católica, del culto católico de la verdadera religión.
Al mismo tiempo, el hombre es exaltado y sustituye a Dios, del culto de Dios pasamos al culto del hombre. De la realeza de Nuestro Señor Jesucristo a la independencia, autonomía y realeza del hombre. Entonces es el hombre quien crea la verdad, es el hombre quien crea la moral,  quien determina lo que es verdadero y lo que es falso, el bien y el mal.
El problema profundo en la Iglesia es que ha querido adaptarse a este mundo, tal vez siendo estrictos con buenas intenciones;  evidentemente no todos. Ha querido adaptarse a este mundo moderno, a sus costumbres, sus leyes, sus ideas, su filosofía, su nula teología, su ateísmo. Así pues, comenzamos a invertir los cimientos de la religión católica. Para dar un ejemplo claro y concreto, vean ustedes, hoy en día tenemos autoridades en la Iglesia, a las que nosotros reconocemos por supuesto como autoridades de la Iglesia, y esas autoridades aprueban y  enseñan lo que es pecado.
Se permite la comunión, en el caso de los matrimonios mixtos, al cónyuge no católico. ¡En ciertos matrimonios, el cónyuge no católico mixtos puede recibir la comunión en la Iglesia católica!
Hasta hemos llegado a oír, la semana pasada, que la fidelidad de los concubinos es un símbolo de que hay verdadero matrimonio y tienen verdaderamente la gracia del sacramento.  Se trata de una nueva moral, contraria a dos mil años de enseñanza del magisterio católico constante y unánime. Son afirmaciones contrarias a lo que nos dicen las epístolas, los santos Evangelios, los Apóstoles, Nuestro Señor Jesucristo.
Entonces, evidentemente, debemos hacer como hizo san Pablo con san Pedro. San Pablo, en la carta a los Gálatas explica, y es la palabra de Dios, que debió resistir en su cara públicamente a san Pedro porque no iba conforme al Evangelio. Hoy en día todo católico, y sobre todo si es sacerdote, debe defender la Fe y oponerse públicamente a los que la destruyen, y debemos decir como san Pablo: resistimos públicamente porque hay un problema profundo de Fe. Porque ya no nos ajustamos al Magisterio de siempre, a la Tradición. Vean a san Pablo, que se aferraba a las tradiciones, guardaba la Tradición.
Por lo tanto se trata de un combate al mismo tiempo por la verdad, por la doctrina, por la verdadera Fe, y también por la santidad, la santidad de las almas, de las familias, del matrimonio, la santidad de la santa Iglesia: una, santa, católica, apostólica y romana.

«Aquellos que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución».

Y luego algunos, evidentemente, dicen que nos equivocamos y que somos cismáticos, que somos ilegales en la Iglesia, y ya, querido Abad, usted lo ha experimentado un poco al volver, como un buen soldado de Cristo, a los combates de Dios. Ha debido por tanto sufrir esa persecución de la que nos habla san Pablo: «Aquellos que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución».
El Patriarca de Babilonia, que es caldeo, dice que somos cismáticos. Y el ordinario en Francia para las iglesias orientales dice que somos ilegales. El Papa mismo dice que en la Fraternidad somos católicos. ¿En qué quedamos? ¿Somos católicos o somos cismáticos? Tengo conmigo la carta que me ha entregado Su Excelencia monseñor Fellay, en la que la Congregación para la Doctrina de la Fe nos dice, ha dicho al Monseñor, que podemos proceder a las ordenaciones sin pedir el permiso de los ordinarios del lugar; que basta con darles los nombres de los ordenados, cosa que haremos por supuesto como corresponde. Es decir, que no somos ni cismáticos ni ilegales.
Entonces, ¿por qué agitan este espantapájaros? ¿Se dan cuanta ustedes de la legalidad, de si nos encontramos en regla o no, de que no hay tal cisma y Roma misma lo reconoce? Es que lo que nos separa es la doctrina, la Fe, su ruptura con la Tradición. O que no quieren aceptar que el problema está ahí. Porque
ellos saben muy bien que en eso se equivocan. Ellos no podrán jamás, aunque lleguen a, digamos, maquillarlo todo, destruir la Fe, ni la Tradición ni la Iglesia.
El sacerdote es servidor de la Santísima Virgen María, mediadora de todas las gracias.
Y entonces pues, querido abad, en este combate tan feroz, tan exigente, que exige tanta ciencia y santidad al sacerdote, ustedes deben, nosotros debemos volver nuestra mirada hacia la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles. Bajo esta invocación se la venera en esta iglesia de San Nicolás: María Reina de los apóstoles. Y no sólo lo es por su mediación, por la misión que desempeña ante los mismos apóstoles, durante su vida, en el nacimiento de la Santa Iglesia. Pero también porque si el sacerdote debe comunicar la vida de la gracia, es un colaborador, un servidor de la Santísima Virgen María, que es la mediadora de todas las gracias.
Ella es tesorera y dispensadora de todas las gracias merecidas por Nuestro Señor Jesucristo. Y en la medida en que Ella da a quien Ella quiere, tanto como Ella quiere, cuando Ella quiere, como Ella quiere. Por último, el sacerdote es colaborador en esta obra de santificación de las almas que se ha confiado a la Santísima Virgen María. Él no hace otra cosa que cooperar en esta acción de María en las almas.
Por otro lado, la Virgen María nos da un ejemplo de vida apostólica precisamente en la festividad que celebramos hoy: la de la Visitación de la Santísima Virgen María. Si hoy celebramos la misa de la dedicación de esta iglesia, de hecho se trata de la festividad de la Visitación de la Santísima Virgen a su prima Isabel.
Podríamos preguntarnos por qué, si ya había tenido lugar la Encarnación, y Ella estaba llena del Santo Espíritu, si había concebido a Nuestro Señor Jesucristo en su corazón y en su sangre, por qué fue ella quien fue a ver a su prima Isabel, por qué prefirió por así decirlo, la vida activa, apostólica, a la contemplativa?
Lo más lógico habría sido que se hubiera quedado inmersa en la adoración y en el amor a Nuestro Señor, a Dios, como ya lo estaba antes de la Anunciación del ángel. En esto Santo Tomás de Aquino nos aclara los motivos, porque dijo algunas veces es más meritoria la vida activa que la contemplativa; y en este caso la vida activa o apostólica está el desbordamiento del amor de Dios, en la medida en donde uno se sustrae a la contemplación, a la vida interior, la vida de oración, temporalmente, en la medida en que lo hacemos con sacrificio. Y después existe como un objetivo de conformarse a la voluntad de Dios y buscar la más grande gloria para Él.
He aquí entonces por qué Nuestra Señora es la Reina de los Apóstoles, porque nos da un ejemplo perfecto de lo que debe ser la vida apostólica del sacerdote, y lo vemos precisamente en la Visitación. Ante todo porque ella está llena del amor de Dios, fruto precisamente de la Encarnación, este amor se desborda hacia su prima Isabel.
Porque el ángel le sugiere ir a visitarla con prontitud y porque es conforme a la voluntad de Dios. Evidentemente, la Virgen María se apresuró a partir. Este es el sentido del Evangelio. Porque ella quería conformarse a la voluntad manifestada discretamente por parte de Dios.
Se fue por un tiempo, ya que se quedó por algunos meses, lo necesario, y después volvió a su casa. Lo hace buscando la gloria de Dios tal como lo demuestra el fruto de su visita. Ella veía muy pocos medios apostólicos que hubieran producido efectos tan grandes en el orden sobrenatural. Es precisamente su salutación la que da lugar a tres prodigios. Primero, San Juan reconoce a Nuestro Señor y a su Santísima Madre y se estremece de alegría. Enseguida se llena del Espíritu Santo, queda santificado. Y después Santa Isabel se llena también del Espíritu Santo. Y ésto ni más ni menos que por la salutación de la Santísima Virgen María. Que fue tal vez «Schlama lej Elisbeth (1)»… tal como la había saludado el ángel también a ella.
¿A qué se debe la eficacia de la vida apostólica de la Virgen María? A que estaba unida a Nuestro Señor Jesucristo, estaba plenamente unidad a Nuestro Señor, porque llevaba en su seno a Nuestro Señor Jesucristo, estaba llena del Espíritu Santo, llena de la gracia de Dios. Su apostolado, por así decirlo, fue muy fecundo. Porque ella lo ejercía en conformidad con la voluntad de Dios, y en humildad. Entonces Isabel la alaba, y la Santísima virgen María reenvía esta alabanza a la gloria de Dios y compone ese canto extraordinario que se llama el Magnificat, canto de glorificación a Dios, de acción de gracias, pero también un canto de humildad en el que María reconoce su nada, su pequeñez.
Estas son, querido Abad, querido hermano, las disposiciones que deben animarnos en nuestra vida apostólica, dando absolutamente la primacía a nuestra vida interior, a nuestra vida contemplativa, nuestra vida de unión con Nuestro Señor Jesucristo. Por eso siempre encontrarán ustedes en el Corazón Inmaculado de María nuestra Madre, y madre en particular del sacerdote, refugio, fuerza y consuelo.
En el corazón de la Santísima Virgen María es donde podremos ser formados y moldeados conforme a Nuestro Señor Jesucristo, soberano y Eterno sacerdote.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Monseñor Alfonso de Galarreta, obispo auxiliar de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X

Fuente: Sermón audio St-Nicolas- du-Chardonnet/La Porte Latine del 7 de julio de 2016
La transcripción y los títulos son de La Porte Latine

[Fuente. Traducción de M.M. Corrección J.E.F. Equipo de Traducción de Adelante la Fe]

lunes, 25 de julio de 2016

Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère.


Tomado de FSSPX/MG –DICI, 16-Jul-2016.

Declaración del Superior General a todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X al término de la reunión de superiores mayores en Anzère (Valais), 28 de junio de 2016.
Al finalizar la reunión de superiores de la Fraternidad San Pío X, además del comunicado que leyó el 29 de junio de 2016 en las ordenaciones sacerdotales en Ecône, Monseñor Bernard Fellay había dirigido a los sacerdotes en la víspera una declaración que DICI publica en exclusiva.

Para gloria de Dios,
para honor de nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre,
para nuestra salvación.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. La solución no es simplemente jurídica. Se trata de una posición doctrinal que es imprescindible manifestar.
Cuando San Pío X condena el modernismo, reduce toda la argumentación de la encíclica Pascendi a un principio fundamental: la independencia. Ahora bien, en lo sucesivo el mundo empleará todas sus fuerzas para cambiar el eje sobre el que tiene que girar. Tanto para los católicos como para los que no lo son, es evidente que este eje ya no es la Cruz sino el hombre, como atinadamente dijo Pablo VI (Cf. Discurso de clausura del Concilio Vaticano II, 7 de diciembre de 1965).
Hoy el mundo gira en torno a este eje que, según él, ya ha quedado establecido definitivamente: la dignidad del hombre, su conciencia y su libertad. El hombre moderno existe para sí mismo. El hombre es el rey del universo. Ha destronado a Jesucristo. Exalta su conciencia autónoma e independiente hasta el punto de disolver incluso los fundamentos de la familia y el matrimonio.
La Fraternidad San Pío X se ha opuesto desde siempre a esta empresa de desintegración del universo – tanto de la sociedad política como de la Iglesia.
Para remediar este desorden universal, Dios suscitó a un hombre, un cristiano, un sacerdote, un obispo. ¿Qué hizo? Fundó una Sociedad – sociedad jerárquica – cuyo principio y fin son precisamente el antídoto al desorden universal: el sacramento del Orden. El fin de la Fraternidad San Pío X sigue siendo no sólo el remedio actual a la crisis, sino también, y por la misma razón, la salvación de todos los que cooperan para este mismo fin. La Fraternidad quiere por encima de todo conservar la rectitud doctrinal, teologal y social fundada en la Cruz de Jesucristo, en su Realeza, en su sacrificio, en su sacerdocio, principio de todo orden y de toda gracia. Monseñor Marcel Lefebvre combatió toda su vida para hacer triunfar estas verdades fundamentales. En la hora presente es nuestro deber redoblar los esfuerzos, intensificando el mismo combate fundado sobre los mismos principios.
No somos ni conciliares, que niegan que la Cruz de Cristo sea el eje del mundo, ni facciosos, que rechazan la naturaleza social de la Iglesia, sino una sociedad de sacerdotes de Jesucristo y de la Iglesia católica.
¿Ha llegado realmente el momento de la restauración general de la Iglesia? La Divina Providencia no abandona a su Iglesia, cuya cabeza es el Papa, vicario de Jesucristo. Por ello, un signo incontestable de esta restauración será la voluntad manifestada por el Sumo Pontífice de proporcionar los medios para restablecer el orden del sacerdocio, de la fe y de la Tradición – y ese mismo signo constituirá la garantía de la necesaria unidad de la familia de la Tradición.

Christus regnat,
Christus imperat,
Deo gratias,
Amen.

+ Bernard Fellay
Anzère, 28 de junio de 2016
en la vigilia de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 13 de julio de 2016

Brexit – ¿de Veras?


Brexit nos recuerda una vez más –
Edificar sin Dios es edificar en vano.

Muchos lectores de estos “Comentarios” deben estar suponiendo que, como un Inglés que para nada gusta del Nuevo Orden Mundial, debo estar regocijándome sobre el voto reciente del pueblo Británico, aunque por un margen relativamente estrecho, para dejar la Unión Europea casi-comunista. Desgraciadamente, debo admitir que todo lo que he aprendido durante las últimas décadas acerca del NOM, me hace dudar que la aparente salida de Gran Bretaña finalmente desembocará en una reafirmación de lo que alguna vez fuera lo mejor en Gran Bretaña. A través del Atlántico, igualmente, podría amar a Trump y odiar a Hillary, pero seguramente los dos han sido puestos juntos para teatralizar para nosotros un show de marionetas Polichinela y Arlequín.

Tomen por ejemplo concerniendo al Brexit, el artículo del 24 de Junio de un Americano de alto nivel que dice la verdad, Paul Craig Roberts (ver paulcraigroberts.org), sobre por qué “A pesar del voto, las Probabilidades están Contra el Reino Unido al dejar la Unión Europea”. Él escribe: “El pueblo británico no debería ser tan cándido como para pensar que el voto resuelve la cuestión. La pelea sólo ha comenzado”. Él advierte al pueblo británico esperar que: su gobierno se vuelva a ellos y les diga que la Unión Europea nos está ofreciendo un mejor trato así que quedémonos; la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y los Fondos especulativos de Nueva York, golpean la libra esterlina como prueba de que el voto Brexit está hundiendo la economía británica (ese golpe ya ha ocurrido); el voto Brexit será presentado como habiendo debilitado a Europa frente a la “agresión rusa” (agresión que es una fabricación del NOM); los líderes del Brexit presionados para alcanzar un compromiso con la Unión Europea; etc., etc. Y Roberts dice que los lectores pueden imaginarse por sí solos muchas más de tales probabilidades, recordándoles cómo Irlanda votó contra Europa hace años hasta que fue presionada para votar a favor.

Sin embargo, en henrymakow.com/2016/06/ brexit-what-is-the-globalist-game, otro artículo que en mi opinión profundiza aún más porque Henry Makow va más allá detrás del show de Polichinela y Arlequín. Makow tiene la ventaja de ser lo que los globalistas sin duda llaman un “anti-semita”, o más bien un “odiador de Judíos” porque Makow él mismo es un Judío. Verdaderamente, solamente aquellos asidos al Mesías, o el Cristo, pueden calibrar al Anticristo.

La tesis del artículo es que “los favorables al Brexit lamentaban cómo el Establishment se alineó en su contra pero en verdad lo contrario fue la realidad”. Para probar esta tesis el artículo nombra por su nombre numerosos políticos británicos, tanto Conservadores como Laboristas, que son más o menos fervientes globalistas y que hicieron campaña a favor del Brexit (debe ser fácil checar los nombres para cualquiera que lo desee). Asimismo en los medios británicos, el artículo nombra numerosos periódicos y periodistas normalmente prenstituídos para el globalismo, que hicieron campaña a favor del Brexit. Entonces, ¿para qué fue el Brexit? El artículo le da el crédito a Putin por estar mucho más cerca de la verdad cuando él sugirió que fue para “chantajear” a Europa para crear mejores condiciones con el Reino Unido. El artículo va más allá: Brexit fue diseñado para forzar a Europa a “rendirse completamente a los Zionistas Anglo-Americanos, incitadores de la guerra y privatizadores corporativos”, y el artículo concluye que Brexit no fue “con toda seguridad, un triunfo contra el globalismo”. Y el mismo Makow agrega: “Evidentemente los poderes establecidos han decidido que Inglaterra fuera de Europa, más que dentro de ella, puede ser un instrumento más efectivo de la tiranía mundial del banco central Masónico”.

Tal vez estas especulaciones (pero no el nivel de ellas) no son correctas, pero lo que sí es seguro y cierto, ¿de qué valen Europa o el Reino Unido sin Dios? Construir sin Él es construir en vano, dice el Salmista. Sin embargo, ¿quién en todo este debate sobre el Brexit menciona siquiera una vez Su nombre? Si Brexit pudiera llegar a ser algo verdaderamente positivo, necesitará un líder con visión. Sin Dios, ¿de dónde provendrá él?

Kyrie eleison.

Mons. Richard Williamson, tomado de “Comentarios EleisonN° 469, 09-Jul-2016.

Las siete trompetas, por Juan Manuel de Prada.


Escribía Leon Bloy que, cada vez que quería enterarse de las últimas noticias, leía el Apocalipsis. Y es que, en efecto, en el Apocalipsis bajo su aparente lenguaje críptico, encontramos una explicación honda de las vicisitudes de la Historia humana. Ocurre así, por ejemplo, en la narración de las 'siete trompetas'. Un ángel toca la trompeta y sobre la humanidad se abaten plagas horrendas y arrasadoras; pero los hombres, en lugar de escarmentar, perseveran en el error: «Y los hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras salidas de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, los cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos». Con lo que, a la plaga sufrida, sobreviene otra plaga todavía mayor. Esta pertinacia en el error es una de las notas más constantes de la Historia humana: inexplicable si no consideráramos la intervención del misterio de iniquidad.

Lo estamos viendo en el desenvolvimiento de lo que los medioletrados llaman 'crisis económica', auténtica plaga bíblica que, como ocurre siempre, tiene su origen en una obra salida de manos humanas: el 'dinero fantasma' al que aludíamos en un artículo anterior, la conversión del dinero en un 'ídolo' que ha dejado de ser un signo que representa el valor de las cosas para multiplicarse por arte de birlibirloque, desligado de la riqueza real. Bastaría sumar el producto interior bruto de todas las naciones de la tierra, por un lado, y el valor ¡mucho mayor! que se atribuye al dinero fantasma que fluye por los mercados financieros, por otro, para que concluyéramos que, en efecto, esa multiplicación es una 'hechicería' y un 'hurto'; y para que comprendiéramos que, cada vez que se trata de hacer efectivo ese 'dinero fantasma' cada vez que un Estado paga el plazo de su deuda a los 'inversores' financieros, cada vez que se realiza una operación bursátil que hace millonarios a tales 'inversores', lo que en realidad se está haciendo es detraer dinero de la esquilmada economía real. Pues, no siendo el dinero un espíritu, sino un signo que representa el valor de las cosas, solo puede hacerse 'real' encarnándose en las cosas que existen; o como ocurre en los birlibirloques financieros vampirizándolas, arrebatándoles la vitalidad, hasta dejarlas exprimidas y exhaustas. Por eso nos suben los impuestos, nos bajan los sueldos o reducen las llamadas 'prestaciones' sociales (que no son sino 'contraprestaciones', puesto que previamente las hemos pagado): porque el 'dinero fantasma', para no ser un mero cómputo que se pasea errabundo por los terminales informáticos de los mercados financieros, necesita 'corporeizarse', aniquilando a la víctima que le presta su sustento.

Para exorcizar esta plaga, bastaría con que renunciáramos a la obra salida de nuestras manos; esto es, que dejásemos de 'adorar' ese daimon que es el dinero fantasma. Bastaría, en fin, con que renegáramos de la 'hechicería' (la multiplicación fantasmática del dinero) y del 'hurto' (la depredación de la economía real, perpetrada a través de las exacciones arriba mencionadas), instaurando una economía en la que el dinero volviera a ser un signo de la riqueza real de las naciones, recuperando aquella noción de economía como 'administración razonable de los bienes que se necesitan para la propia vida' que preconizase Aristóteles, frente a esa noción funesta de crematística o 'arte de enriquecerse sin límites' que el mismo Aristóteles consideraba perversión de la economía, consistente en hacer creer que el dinero puede ordeñarse como si fuese una vaca. Pero el dinero no se puede ordeñar, solo se puede consumir; y cada vez que la 'hechicería' de los mercados financieros finge que lo está ordeñando, lo que en realidad hace es consumirlo, consumiéndonos. Todo lo que hasta la fecha se ha intentado para paliar la crisis no hace sino agravarla: los 'salvamentos' a la banca, los 'ajustes fiscales', la 'flexibilización' del mercado laboral, los 'recortes' en las prestaciones, etcétera, no son sino expresiones eufemísticas de la consunción de la economía real, con la que se pretende inútilmente alimentar el agujero negro generado por el dinero fantasma. Agujero que nunca será saciado, porque cada vez que recibe una nueva transfusión de sangre multiplica su frenesí vampírico; y todo intento estéril de saciarlo solo provocará que a la plaga que estamos padeciendo se suceda otra plaga aún mayor, como nos enseña la narración de las siete trompetas. 


Juan Manuel de Prada, tomado de XL Semanal.

miércoles, 6 de julio de 2016

¿Es Usted Anticlerical?

 

            Esta pregunta espinosa se puede satisfacer con una distinción muy sencilla: anticlerical que va en contra del clero, NO; anticlerical que va en contra del clericalismo, SÍ. Wicleff, de Oxford, fue anticlerical en el primer sentido; Chaucer, de Oxford, su contemporáneo y condiscípulo (1340-1400) sólo en el segundo. Y lo mismo podemos decir del Papa Gregorio XI, que respondió a los que acusaban al poeta inglés de ir «contra los religiosos»: «Quodsi improbis et idiotis adversatur, et ego adversor.» («Pero si se opone a los perversos y a los idiotas, también yo me opongo»)
            Clericalismo es «el descenso de una mística en política», como lo definió muy bien Charles Peguy. No es simplemente un cura que se vuelve político, como el P. Filippo o el Cardenal Cisneros, eso no tiene «décalage» –vale decir, cuando los fines específicos del sentimiento religioso se desvían a metas terrenales. Nuestros padres llamaron «santulones» a los que sufren de este desorden, cuando son gentecilla; cuando son Jerarcas, la cosa tiene otro nombre más feo, procedente del Evangelio.
            Clericalismo ha habido siempre, y el de hoy no es invisible. Por ejemplo, cuando un Jerarca de la Iglesia se creé más infalible de lo que es, y aun más que el Padre Eterno, eso es alto-clericalismo; cuando un súbdito afecta creerlo, bajo-clericalismo. Hoy día es más castigado el que se atreve a decir que un Jerarca se equivocó, aunque eso sea patente, que el que dijera que la Santísima Trinidad tiene cuatro personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo y el Obispo. A este último son capaces de condecorarlo los Canónigos Lateranenses, como a Constancio Vigil. Tal como anda hoy el mundo, por lo menos en este país, un mínimo de anticlericalismo es necesario para la salvación eterna.


R.P. Leonardo Castellani, encuesta de Dinámica Social, en “Castellani por Castellani”, Ediciones Jauja.

martes, 5 de julio de 2016

La última luz.


Son muchos los lectores que me escriben inquietos, algunos muy lastimados en sus creencias, otros en un estado de angustia próximo a la pérdida de la fe, suplicándome que me pronuncie sobre tal o cual desvarío eclesiástico. Durante muchos años ofrecí mi jeta desnuda para que me la partieran los enemigos de la fe; hasta que, cierto día, empezaron a partírmela también (¡y con qué saña!) sus presuntos guardianes. Hoy atravieso una noche oscura del alma de incierta salida; por lo que, sintiéndolo mucho, no puedo atender las solicitudes de mis lectores angustiados, sino en todo caso sumarme a su tribulación; en cambio, les recordaré un pasaje de las Escrituras que, en momentos tenebrosos, conviene tener presente, para que no muera la esperanza. Y estas líneas serán las últimas que dedique a esta cuestión desgarradora.
En una de las visiones del Apocalipsis se nos habla de la Gran Ramera, que “fornica con los reyes de la tierra” y “embriaga a las gentes con el vino de su inmoralidad”. Esta Gran Ramera es la religión adulterada, falsificada, prostituida, entregada a los poderes de este mundo; y es la antítesis de la otra mujer que aparece en el Apocalipsis, la parturienta vestida de sol y coronada de estrellas que tiene que huir al desierto, perseguida por la Bestia. Si la Gran Ramera simboliza la religión genuflexa ante los “reyes de la tierra”, la Parturienta representa la religión fiel y mártir. Estas dos facetas de la religión, que para Dios son perfectamente distinguibles, no lo son siempre para los hombres, que con frecuencia confunden a la una con la otra (a veces por candor, a veces por perfidia); y sólo serán plenamente distinguibles en el día de la siega, cuando se separen el trigo y la cizaña. Entretanto, para tratar de distinguir esta religión prostituida hemos de guiarnos por los indicios que nos brindó Cristo: es la religión convertida en sal sosa, es la religión que calla para que griten las piedras, es la religión que permite la “abominación de la desolación”, adulterando, ocultando y hasta persiguiendo la verdad. “Os expulsaran de la sinagoga –profetizó Cristo, en un último aviso a navegantes--. Y, cuando os maten, pensarán que están haciendo un servicio a Dios”. Evidentemente, no se estaba refiriendo a la persecución decretada por los reyes de la tierra, sino a la persecución mucho más pavorosa –misterio de iniquidad sumo— impulsada por la Gran Ramera.
¿Cómo fornica la Gran Ramera con los reyes de la tierra? Allanándose ante sus leyes, transigiendo ante su dictadura ideológica, callando ante sus aberraciones, codiciando sus riquezas y honores, aferrándose a los privilegios y brillos con que la han sobornado, para tenerla a sus pies; en resumen, poniendo los poderes de este mundo en el lugar que le corresponde a Dios. ¿Y cómo embriaga a las gentes con el vino de su inmoralidad? Adulterando el Evangelio, reduciéndolo a una lastimosa papilla buenista, enturbiando la doctrina milenaria de la Iglesia, cortejando a los enemigos de la fe, disfrazando de misericordia la sumisión al error, sembrando la confusión entre los sencillos, condenando al desconcierto y a la angustia a los fieles, a los que incluso señalará como enemigos ante las masas cretinizadas, que así podrán lincharlos más fácilmente. Al final esos fieles serán muy pocos; pero, a cambio, serán terriblemente visibles, provocando el odio de la religión prostituida, que los perseguirá hasta el desierto: “Y seréis odiados por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo”.
Entretanto, Dios mantendrá sus promesas sobre la permanencia e infalibilidad de sus palabras: “Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán”. Y esa última luz será nuestro único consuelo, mientras nos invade la noche oscura del alma.

Juan Manuel de Prada, Publicado en originalmente ABC, 3-Jul-2016.

miércoles, 29 de junio de 2016

Comunicado del Superior General de la FSSPX


Noticia aparecida en DICI, 29-Jun-2016.

Comunicado del Superior general

Al término de la reunión de los superiores mayores de la Fraternidad San Pío X que se llevó a cabo en Suiza, del 25 al 28 de junio de 2016, el Superior General dirige el siguiente comunicado:

La finalidad de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es principalmente la formación de los sacerdotes, condición esencial para la renovación de la Iglesia y para la restauración de la sociedad.

1. En la gran y dolorosa confusión que reina actualmente en la Iglesia, la proclamación de la doctrina católica exige denunciar los errores que han penetrado en su seno, promovidos, lamentablemente, por un gran número de pastores, incluso por el mismo Papa.

2. La Fraternidad San Pío X, en el actual estado de grave necesidad que le concede el derecho y el deber de proporcionar los auxilios espirituales a las almas que recurren a ella, no busca ante todo un reconocimiento canónico, al que tiene derecho por ser una obra católica. Lo único que desea es llevar fielmente la luz de la Tradición bimilenaria que señala el único camino que debe seguirse en esta época de tinieblas, en la que el culto del hombre reemplaza el culto de Dios, tanto en la sociedad como en la Iglesia.

3. La “restauración de todas las cosas en Cristo”, que quería San Pío X siguiendo a San Pablo (Efe. 1, 10), no podrá lograrse sin el apoyo de un Papa que favorezca concretamente el retorno a la Santa Tradición. A la espera de ese día de gracia, la Fraternidad San Pío X quiere redoblar los esfuerzos para restablecer y difundir, con los medios que le da la Divina Providencia, el Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo.

4. La Fraternidad San Pío X reza y hace penitencia para que el Papa tenga la fuerza de proclamar íntegramente la fe y la moral, pues de ese modo acelerará el triunfo del Corazón Inmaculado de María que deseamos, ahora que nos aproximamos al centenario de las apariciones de Fátima.

Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad San Pío X
Ecône, 29 de junio de 2016
En la fiesta de los Apóstoles San Pedro y San Pablo

miércoles, 22 de junio de 2016

Más palabras insólitas de Francisco.


Más insólitas palabras de Francisco.

“E Gesù si fa un po’ il finto tonto,…” (En el video adjunto: 1:04:37-40)

“Jesús se hace un poco tonto,...”

“La morale qual è? Era di lapidarla. Ma Gesù manca, ha mancato verso la morale.” (Ver en el video: 1:05:40-42)

“¿Cuál era la moral? Era de lapidarla. Pero Jesús falla, ha fallado contra la moral.”

“Gesù si è sporcato di più. Non era uno “pulito”,” (en el video que adjuntamos: 29:53-54)

“Jesús se ensució un poco. No era un “limpio” (y con el diminutivo en el original)”

Francisco, textuales palabras tomadas de su discurso en el Congreso Eclesial de la Diócesis de Roma, 16 de junio del 2016.

La traducción la tomamos del artículo publicado por Nacionalismo Católico San Juan Bautista, 22-Jun-2016.

Video completo, sin censura donde se encuentran las palabras que citamos:


Otro video sobre sus palabras:

Francisco: “Mayoría de matrimonios sacramentales son nulos”.

Visto en Secretum Meum Mihi, 17-Jun-2016.

Francisco: “Mayoría de matrimonios sacramentales son nulos”.

Una nueva declaración inquietante, por decir lo menos, ha hecho Francisco ayer durante la apertura del congreso eclesial de la diócesis de Roma cuando, respondiendo a la última de las tres preguntas formuladas por un sacerdote y dos catequistas, ha dicho que “una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos”, contrario a lo que se nos ha enseñado de que el matrimonio se presume válido mientras no se pruebe lo contrario.


La maquinaria vaticana se ha puesto en marcha para retraducir las palabras del pontífice, y en la versión que aparece hoy en italiano en el sitio de la Santa Sede (aún sin traducción en español), como en la edición diaria en italiano del periódicoL'Osservatore Romano (imágen izquierda), se lee: “una parte de nuestros matrimonios sacramentales son nulos” (“una parte dei nostri matrimoni sacramentali sono nulli”). En el video inmediatamente inferior, proveniente del canal de cable de los obispos italianos, se puede oir la versión completa en italiano.


Aciprensa, difícilmente un medio sospechoso de antibergoglianismo, en la tarde de ayer ha reportado, citando correctamente y entre comillas, la expresión del Papa. También ellos insertan un video con subtítulos en español, pero para que no nos digan sesgados no lo incrustamos aquí porque tiene ediciones.


VATICANO, 16 Jun. 16 / 05:28 pm (ACI).- “Una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos”, señaló este jueves el Papa Francisco durante la apertura de un congreso diocesano en Roma (Italia), donde denunció que la “cultura de lo provisorio” está dañando la vida matrimonial, y enfatizó la importancia que se debe dar a la preparación de los novios.

El Santo Padre respondió de esta manera a la pregunta de un laico que se refirió a la crisis matrimonial.

“Vivimos también una cultura de lo provisorio”, advirtió Francisco, quien señaló que este es un fenómeno que no solo afecta la vocación al matrimonio, sino también a la vida sacerdotal y religiosa.

“A un obispo le he oído decir hace unos meses que se presentó un joven que ha terminado los estudios universitarios y que ha dicho ‘yo quiero ser sacerdote, pero solo por diez años’. ¡Es la cultura de lo provisorio! Y esto sucede en todos lados, también en la vida sacerdotal, en la vida religiosa. Lo provisorio”, señaló.

“Y por esto una gran mayoría de nuestros matrimonios sacramentales son nulos. Porque ellos (los novios) dicen ‘sí, para toda la vida’, pero no saben qué cosa dicen, porque tienen otra cultura”, advirtió.

El Papa recordó que una vez en Buenos Aires (Argentina), una señora “me reprendió: ‘pero ustedes sacerdotes son despiertos, porque para ser sacerdote estudian ocho años. Después, si las cosas no van, el sacerdote encuentra una joven que le gusta y comienzan a… y al final le dan la licencia para casarse y hacer una familia”.

“’Los laicos –continuó la señora- que debemos hacer el sacramento para toda la vida, e indisoluble, a nosotros los laicos nos dan cuatro conferencias, y esto para toda la vida’. Para mí uno de los problemas es la preparación al matrimonio”, indicó el Pontífice.

Sin embargo, señaló que otro problema es que al matrimonio se lo ha ligado “al hecho social”.

“Recuerdo que he llamado aquí en Italia, el año pasado. He llamado a un joven que he conocido hace tiempo en Ciampino y se casaba. Le he llamado ‘me ha dicho tu mamá que te casarás el próximo mes’, ‘sí, sí, sí,’, ‘¿pero dónde lo harán?’; ‘no lo sabemos –respondió el muchacho- porque estamos buscando la iglesia que se adapte al vestido de mi novia y después debemos hacer tantas cosas, los recuerdos y después buscar un restaurante que no sea lejos’”.

“¡Estas son las preocupaciones!”, lamentó el Papa. El matrimonio ligado a “un hecho social, pero ¿cómo cambiar esto?, no lo sé”, expresó.

Luego, el Pontífice reiteró su consejo a los jóvenes de no casarse solo porque la novia salió embarazada. “Viene el niño, entonces hagamos el matrimonio”, criticó.

Francisco dijo que esto no se debe hacer “porque tal vez no son libres”. Indicó que es mejor esperar, pues “he visto parejas que luego de dos o tres años se han casado y yo los he visto entrar a la iglesia: papá, mamá, con el niño de la mano, pero sabían bien lo que hacían”.

“La crisis del matrimonio es porque no se sabe qué cosa es el sacramento, la belleza del sacramento. No se sabe que es indisoluble, no se sabe que es para toda la vida”, señaló.