lunes, 5 de noviembre de 2012

Apostillas a la defensa de la Catedral.




1) Es el Estado quien debe defender el orden público. La población acude en defensa de sus bienes cuando falta el Estado. Ocurre con la seguridad, con el desorden económico, y también con la defensa de los bienes fundamentales de una nación: la Fe y las familias.

2) La experiencia de la Catedral de Posadas nos dejó en desamparo. Hasta el Clero abandonó su puesto. El Estado obedeció al Clero y no apareció a poner orden. Sólo parte de la población defendió lo que había que defender supliendo los poderes del Estado. Y los que atacaron, sabiendo que no habría orden público, pasaron la raya. La de la decencia, la del orden, la de la dignidad, la de lo humano. Actuaron como endemoniados.

3) Nos planteamos que eso no ocurriría en el ataque a la Catedral. No manifestaron Las Rojas, el Mas y el PO a favor del aborto. Manifestaron en contra de la Iglesia, en contra de la Fe y de la familia. Sus lemas fueron públicos: “la Iglesia que más ilumina es la que arde”. Y sabemos que son capaces, porque lo intentaron en Posadas.

4) Apareció el estado. Apareció el orden público. ¡Bien! La brigada antimotines en canchas de fútbol se hizo presente. No como dice la prensa. Digámoslo: de espaldas a nosotros, formando un cordón frente a las hordas ululantes (había quienes ululaban). Nosotros hubiéramos podido pegarles, degollarlos. No esperaban de nosotros un ataque. La Policía lo esperaba de Las Rojas, del Mas y del PO. Recibieron insultos, escupidas, golpes, botellazos, petardos, pintura. Todo lo que hubiéramos recibido nosotros, menos de lo que hubiera recibido la Catedral.

5) Apareció la prensa. ¿Imparcial? No, sólo del lado de ellos. La policía temía el ataque de ellos, la prensa no. Pasó un fotógrafo. Foto y foto, con obsesión irritante al sacerdote y a nosotros. ¿Foto a la cara? Sí, y al bajo vientre (¿?). Se llama mala leche. Si le avisás que se le puede romper la cámara en el tumulto (el seguro no cubre esa rotura) te dice ¿me amenazás? Pero se da vuelta y se va. Y publica todo lo que puede en contra nuestro. ¿Fotografiaron el desastre que hicieron estos/as endemoniados con las paredes del Cabildo y del palacio municipal? ¿Qué impuestos van a pagar esos daños? Las bombas de pintura, las meadas, los graffitis insultando Iglesia y policía, pidiendo muerte y fuego. Los mismos que acusan de eso a la Inquisición. Santa Inquisición.

6) La resistencia. Hubo de todo. Quienes preferimos marcar el límite y quienes prefieren resistir a pie firme sin responder. El enemigo nos une por el espanto. No todos pensamos igual. Incluso sabemos que una espiral de violencia no nos conduce. Ni a la Patria católica, ni al orden deseado. ¿Qué camino queda? Que el buen Dios conduzca las acciones y nos inspire la prudencia. Pero estos endemoniados no pueden avanzar más.
7) Volver al principio. El Estado debe poner orden. Los católicos no dejaremos que estos pederastas, asesinos de niños, perversores de jóvenes, odiadores de la Fe, travestidos monstruosos, sigan campeando por las calles como si su delito fuera un derecho. El Estado debe castigar el delito. Este, el de los ladrones y los asesinos. Si el Estado no lo hace la población lo hará. Los católicos lo harán. Aún y a pesar de su clero.

8) Las gracias. A los mártires de La Vendeé. A los Carlistas. A los mártires de la guerra civil argentina y al General Juan Facundo Quiroga, que nos enseñó que cuando la revolución asalta las Iglesias, mata los Sacerdotes y viola las mujeres o niños, la única bandera posible es Religión o muerte (que es como decir Orden o muerte). Al general Rosas que sacrificó su felicidad en defensa del Orden. A los Cristeros. A los mártires de la guerra española del ´36. A los que vieron la revolución mundial y murieron en defensa de un orden que dos Guerras mundiales arrebataron. A los mártires de Rumania, Hungría, Polonia y los países de esa región. A los millones de mártires rusos. A los mártires cubanos, víctimas de la pistola del Che. A los mártires americanos que pararon la guerrilla. A Genta. A Sacheri. A tantos que en la Patria murieron defendiendo la Fe y la familia. A la Iglesia que resiste los cambios revolucionarios que anidan en su interior. A todos los anónimos que nos marcaron el camino de la contrarrevolución desde la Rev. Francesa a nuestros días. Y desde antes. Gracias. Recen por nuestro pueblo, por nuestros pueblos, por la Cristiandad bendita.

Alejandro Bunge

Cristiada.



Tomamos la precisa, breve y acertada crítica sobre la película “Cristiada” que escribe el Dr. Antonio Caponnetto, dirigida principalmente a sus errores y desaciertos históricos. Aunque, por supuesto, no deja de ser una película altamente recomendable.


Cristiada

Hemos visto esta película que | tanto deseábamos ver. So­bre todo —porque merced a la generosidad de algunos amigos mexicanos— pudimos tener acceso al guión original, a principios del año 2010. Sabíamos entonces, con bastantes detalles, de sus aciertos y errores, pero no era lo mismo con­templar el fruto terminado. Al fin lo hicimos.
Como el común de la gente, empezando por los católicos, des­conoce completamente la epopeya cristera, que una película les permi­ta anoticiarse de la misma, ya es to­do un logro. Máxime si en ese ano-ticiamiento, los combatientes de Cristo Rey quedan genéricamente exaltados, y sus verdugos suscitan el desprecio por sus conductas ho­micidas. Si a esto se le suma que el aludido público común podrá tomar conciencia, siquiera fugaz, de que existieron sacerdotes como Cristó­bal Magallanes, leales a la Cruz has­ta el derramamiento de la propia sangre, niños mártires como José Sánchez del Río, generales valien­tes y aguerridos como Gorostieta, mujeres bravias como las integran­tes de las Brigadas Juana de Arco, y dirigentes católicos abnegados co­mo Anacleto Gpnzález Flores, todo es ganancia, y sólo restaría decir que recomendamos el filme sin más rodeos. Que circule, que las almas se entusiasmen ante el fulgor de los arquetipos, que le recen a los san­tos y honren a los héroes, y que el buen Dios haga el resto.
Pero no es tan sencillo. Porque la película tiene serios errores con­ceptuales, increíbles tergiversacio­nes históricas y abundantes licen­cias cinematográficas, algunas legí­timas o artísticamente logradas y otras decididamente antoja­dizas o inverosímiles.
De los errores conceptua­les el más pernicioso es el de presentar a los Cristeros co­mo una especie de avant garde de la Dignitatis humanæ. Defensores de la li­bertad religiosa, de los dere­chos humanos, de la socie­dad abierta y plural, de los ideales democráticos y de la convi­vencia pacífica. Es tan explícito el afán de resultar eclesiológica y polí­ticamente correctos, que a quienes estamos medianamente imbuidos del espíritu de aquella gesta, no puede sino resultarnos indignante. Los Cristeros batallaron por la Reyecía de Cristo en su amada y ama­ble patria mexicana, no por la liber­tad de culto. Eran soldados de la Virgen de Guadalupe, no de las ga­rantías democráticas para todos los creyentes. Su guerra justísima se li­braba por la majestad del Hijo, no por los derechos del hombre.
De las tergiversaciones históri­cas, que son muchas, nos preocu­pan dos en particular. La primera, el desdibujamiento imperdonable de la personalidad y de la muerte de Anacleto. A instancias del guión, Verástegui lo compone al modo ghandiano, con perfiles superficia­les y dubitativos, sin el fuego y el arrojo que le fueron tan característi­cos, sin esa oratoria formidable que hacía estremecer los corazones y los puños; y sobre todo, sin ese sa­crificio postrero signado por su do­ble consigna dejada como herencia a las Américas: Dios no muere y Viva Cristo Rey.
La segunda tercedura de la rea­lidad pasada se comete con Victo­riano Ramírez, el legendario “Catorce”, así llamado por liquidarse él solito ese número de federales. No fue ciertamente un glamoroso espa­dachín egresado de academias cas­trenses, pero tampoco el marginal maleducado que responde con es­cupitajos a sus superiores. Se lo muestra salvando su vida a expen­sas de la de José Sánchez del Río, y objeto por eso de severos repro­ches de parte del General Gorostie­ta. Invención pura que menoscaba su real dimensión de hombre de bien.
Otrosí se diga del Padre Vega. No asaltó un tren en la estación La Barca ocupado por inofensivos pa­sajeros, como se lo pinta; y es con­tradictorio que la película lo inculpe de esta tropelía; cuando en la pelí­cula misma se lo muestra particular­mente preocupado de salvaguardar las vidas inocentes. Al igual que en el caso de Victoriano, no diremos que el Padre Vega era un teólogo salmantino, pero ningún cura de entonces, con su catecismo a cues­tas, podía haber quedado sin res­puesta precisa cuando el General Gorostieta, ante la muerte cruel de José Sánchez del Río, le pregunta escéptico: “¿qué clase de Dios puede permitir esto?” Un Dios que dio su sangre inocente por nosotros, era la elementalísima y veraz respuesta.
En su lugar, el Padre Vega des­barra una contestación absurda e imposible, en un diálogo que, por supuesto, tampoco existió en la realidad. Apuntamos este detalle, porque por ser políticamente co­rrecta, la película no podía simpati­zar con aquellos curas que comba­tieron arma al brazo por la Princi-palía de Nuestro Señor. Luego, el Padre Vega, debía ser mostrado más bien torpe, primitivo y algo adicto a la violencia.
Licencias cinematográficas, al fin, son casi todas las secuencias de la película, que entrevera a piacere personajes, lugares, tiempos, diálo­gos, hechos y anécdotas, sin tener el más mínimo cuidado de la reali­dad pasada. Que el General Gorostieta acuda a la tumba fresca de Josecito, abrace su cadáver y mate a sus torturadores, forma parte de la lógica del western. No sucedió, pe­ro emociona y gratifica verlo. El corazón del espectador disfruta con esta feliz invención. En cambio, que se omita expresamente toda re­ferencia a la masonería y a su dia­bólica participación en el desenlace de los hechos, cubriendo de subter­fugios los “arreglos”, más que a li­cencia artística suena a escamoteo de una realidad crucial.
No  hacemos juicios  técnicos porque no es nuestra competencia.
No abundamos en detalles (cabría hacerlo y con especificidad de da­tos), porque el comentario sería inagotable. Sólo escribimos estas líneas procurando dar algún criterio a quienes la vean. Categóricamen­te afirmamos que es una película digna de ser vista más de una vez; y si fuera posible, al lado de nuestras familias, amigos y alumnos. Con las reservas y prevenciones del ca­so, ya quedó dicho. Pero también con el regocijo espiritual de consta­tar que el cine ha servido, como en pocas ocasiones, para dejar cons­tancia gozosa del plebiscito de los mártires, como decía el beato Anacleto González Flores.

Antonio Caponnetto, revista “Cabildo” nº99, año XIII, 3ª época.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Católicos evitan escraches a catedrales de Buenos Aires y Paraná.



(AA) En el marco de las actividades acordadas durante el último Encuentro Nacional de Mujeres en Posadas, organizaciones abortistas intentaron escrachar las catedrales de Buenos Aires y de Paraná. Católicos bien parados lo impidieron.

La manifestación abortista en Buenos Aires fue encabezada por Nora Cortiñas, (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), y por Vilma Ripoll, dirigente del MST en Proyecto Sur. Diversas organizaciones de izquierda marcharon desde el Congreso hasta Plaza de Mayo con motivo de cumplirse un año desde la última vez que se trataron en comisiones de la Cámara de Diputados los proyectos de aborto.

Al llegar a Plaza de Mayo, el grupo denominado “Las Rojas” se dirigió directamente hacia la Catedral Metropolitana para pintarla y agredir a los que allí estaban presentes rezando el Rosario. Muchas de las abortistas venían con aerosol en mano.

Sin embargo, a diferencia del encuentro de mujeres en Posadas, se montó un cerco policial en frente de la Catedral. Las abortistas intentaron romper este cerco lo que generó momentos de tensión e insultos mutuos, pero la agresión fue repelida por el eficiente accionar del personal de la policía federal, muchos de cuyos miembros sufrieron contusiones por golpes y piedrazos. Los tradicionales eslóganes de "Iglesia basura, vos sos la dictadura" se escucharon una y otra vez.

El choque frente a la catedral de Buenos Aires tuvo amplia repercusión en los medios de comunicación nacional. Llamó la atención la versión sesgada lanzada por el diario Clarín: “los católicos estaban a salvo de cualquier agresión porque el vallado y el doble cordón policial podía cuidarlos de cualquier agresión” como si ellos fueran los agresores y las abortistas las pobres víctimas. Pareciera que la periodista Victoria de Masi, autora de la nota, nunca vio las agresiones y obscenidades que comenten las abortistas en este tipo de situaciones.

Custodia de la catedral de Paraná.

El 1 de Noviembre, distintas agrupaciones abortistas de izquierda a favor del supuesto “derecho a decidir” sobre la vida de sus hijos, también llevaron a cabo una manifestación en la ciudad de Paraná. Igualmente se encontraron con un grupo de católicos en frente de la Catedral lo que impidió que fuera escrachada.  Sin embargo, el grupo de las que reclamaban por el aborto fue minúsculo, puesto que solo participaron agrupaciones paranaenses. Por ello, las puertas de la catedral que inicialmente habían permanecido cerradas, fueron abiertas nuevamente. Felizmente, no se registraron incidentes.

Diego Leiva, presente frente a la Catedral, expresó a LaVoz901: “Las mujeres no vienen por los derechos en sí de las mujeres, sino por el aborto: es un crimen, un derecho no puede ir contra otro derecho, que es el derecho a la vida. Lo único que hacemos es venir a defender la Catedral", dijo, y a la vez explicó que la defensa del edificio obedece a "una defensa por las pintadas, de que quieran meterse, ha sucedido en otras provincias que se han querido meter en la iglesia y han robado cosas. Todo lo que hay dentro de la Iglesia es sagrado. Venimos y rezamos para que no suceda nada malo”.


Video:



Abortistas agredieron a providas que defendían la Catedral el día de todos los santos.



Estaba anunciado: el día 1 de noviembre de 2012 los grupos abortistas (ser proabortista es hacer apología del delito según el Código Penal, y si lo hacen grupalmente es una asociación ilícita), iban a ocasionar desmanes, justo el Día de la Fiesta de Todos los Santos del Rito Latino de la Iglesia Católica.

Cruzados católicos.

Todo se produjo frente a la Catedral Metropolitana, con graves desmanes que amenazan incluso la seguridad de la Casa Rosada, por su cercanía. Los grupos abortistas exhibieron su agresividad incluso frente a las fuerzas del orden, a las cuales buscaron desbordar. Son los mismos grupos izquierdistas que se manifiestan contra el Gobierno, y que no tienen empacho en destrozar los vallados e ingresar a edificios públicos. Así sucedió durante la crisis de diciembre de 2001 tanto en el Congreso Nacional como en los vallados de la Casa Rosada.
Simultáneamente, grupos católicos y provida se congregaron frente a la Catedral para impedir los actos blasfemos y sacrílegos de los manifestantes antivida. Así, se produjo lo anunciado, que era previsible: los grupos abortistas agredieron y provocaron a los provida, ocasionando el choque frontal.
La situación obligó tardíamente a la Policía Federal a actuar para separar a las personas que protestaban. La función policial de prevención no se cumplió, y ante los hechos concretos sólo cabe actuar.
Un militante católico de la causa provida expresó: “Hay que orar mucho, con el Santo Rosario en una mano, y con la espada en la otra. Dios bendiga abundantemente a todos los que heroicamente defendieron la Catedral de la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto Santa María de los Buenos Ayres”.
No se trató de dos bandos iguales, en que de un lado se encontraban quienes gustan saborear el helado de limón, y del otro los que gustan saborear el helado de chocolate suizo, unos que adhieren a un punto de vista y otros a uno alternativo y “distinto”. Se trató en realidad de los Dos Bandos anunciados por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales: uno es el de Cristo, Señor del Universo, que transita el camino de las Virtudes, y el otro… va hacia la perdición, liderado por el mismísimo Lucifer, de quien sus mismos militantes a veces hasta parecen descreer, a pesar de ser sus efectivos instrumentos.
Quienes defendieron la Catedral, se ubicaron cerca de la primer columna del Templo. Rezaron y aguardaron lo previsible: el inicio de las agresiones de los manifestantes antivida.

Abortistas agresivos.

Es falsa completamente la versión de Pasquín 12 al afirmar que se trataba de “mujeres agrupadas en la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (les faltó decir “obligatorio”, cosa que se dejen ellas de reproducir de forma completa). Efectivamente, había abortistas… y abortistos. Más bien había un número considerable de varones
Si fuesen mujeres porque había putos entre ellas… lamentamos informarles que los putos no tienen hijos, así que no habría problema que el Congreso tratara una ley tan antinatural como sus mentes, aprobando el aborto… siempre que se refiera a los putos (no a las mujeres, claro está). ¿O acaso no son iguales los putos y las mujeres? Si son iguales, si tienen los mismos derechos, y si se casan… bueno que los putos aborten lo que haya en su vientre. Pero si eso lo hiciera una mujer, contra una persona concebida en su vientre, eso es un asesinato, es un aborto, y es un delito.
De la movilización participaron organizaciones sociales, estudiantiles, políticas y de derechos humanos. Es decir, se trata de una imposición ideológica, no de una cuestión que es atinente a la naturaleza humana, sino a la “antinaturaleza”, que por tanto es autodestructiva.
“Como se va avanzando en la comprensión de que la mujer pobre es la que muere y la que tiene que decidir en un estado que es de gravedad, yo creo que esto se tiene que tratar en el Congreso, para que sea una voluntad de la mujer", sostuvo Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que encabezó la movilización, según informó el Pasquín 12, reconocido medio que goza de los mismos capitales del Grupo Clarín, pero en su versión ultraizquierdista. Nora Cortiñas reclama por algún familiar desaparecido… pero no tiene empacho en avalar las miles de muertes de niños concebidos en un acto netamente genocida. ¿Qué “derechos humanos” defiende? Salta a la vista: los de sus propios intereses ideológicos y de su bolsillo. Materialistas sordos.

¿Quiénes son los abortistas?

Los medios informan que “la convocatoria fue realizada además por las agrupaciones de mujeres de Las Rojas-Nuevo Más, de Pan y Rosas, Plenario de Trabajadoras; Agrupación Marrón Clasista ATE, CTA; Asociación Gremial Docente UBA, Ademys, Cepa Capital Federal y Frente Popular Darío Santillán. También se sumaron los profesionales de la salud de la provincia de Buenos Aires, Comisión de Mujeres del Partido Comunista Revolucionario, Mujeres de la Matria Latinoamericana, Partido Obrero, Movimiento Popular la Dignidad, MST en Proyecto Sur y centros de estudiantes y federaciones estudiantiles, entre muchas otras organizaciones”.
Entre los grupos manifestantes se encontraban la Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, Mujeres de la Matria Latinoamericana, Libres del Sur, Movimiento MuMaLá, la Central de Trabajadores de la Argentina y dirigentes entre las que encontraba Vilma Ripoll (MST-Proyecto Sur).
Sin embargo, y a pesar de que alegan que la convocatoria es de “agrupaciones de mujeres”, la manifestación estaba llena de hombres (algunos de pelito largo, amanerados, de arito… y su gran etcétera). Luego, la manifestación no fue de “mujeres”, tal como antes hemos referido. En todo caso, habría sido un encuentro de mujeres y… mujeros.

Marcha infernal.

La concentración de los grupúsculos abortistas partió desde Plaza Congreso, repudió frente a la Jefatura de Gobierno porteña el veto de Mauricio Macri al protocolo para hospitales porteños sobre aborto no punible que votó la Legislatura, debido a que el mismo era intrínsecamente inconstitucional y por tanto nulo. Cabe destacar que Mauricio Macri es progay y proabortista, pero vetó la Ley porque la misma habría sido declarada inconstitucional en cualquier Tribunal del país.
Al llegar por Avenida de Mayo, la columna formada por miles de personas rodeó la Plaza por Avenida Rivadavia, donde confrontó con más de cien manifestantes católicos que defendieron la Catedral, rezaron el Rosario y aclamaron con un "Viva María Reina" mientras portaban una imagen de la Virgen María.
En un clima beligerante, los militantes “pro vida”, como se identificaron a Télam, fueron controlados por un cordón de la Infantería de la Policía Federal, que terminó quedando en medio de improvisados “proyectiles” de botellas de plástico y algún que otro palazo, afirma el Pasquín 12. Lo que omiten ambos medios, es consignar que los proyectiles, los palazos y los insultos fueron recibidos por parte de los defensores de la Catedral, y que los agresores eran los abortistas.

Incidentes.

Miembros de Infantería y efectivos de la Policía Federal que estaban circulando entre los grupos separaron, tardíamente, a los manifestantes quienes, entre insultos cruzados, quisieron tomarse a golpes.
Obviamente que la fuerza policial acabó controlando la situación. Pero pudo haberse evitado: el choque se produjo cuando el grupo antiabortista que marchaba desde el Congreso se encontró con militantes provida que rechazan el aborto frente a la Catedral. El encontronazo era altamente previsible.
Cerca de las 20:00, los agentes lograron recuperar el control de la situación. De a poco, ambas columnas comenzaron a desconcentrarse minutos más tarde.
Al grito de "asesinos, asesinos" las personas próvida increpaban a los que apoyan el aborto, que respondían con un cántico: "Iglesia, basura, vos sos la dictadura"… como si la imposición abortista que pretenden fuese “democrática”, y como si estos abortistas fuesen los representantes del ciento por ciento de la población. No se trata más que de una mera ilusión ficticia del ambiente de porquería en que se desenvuelve permanentemente la ultraizquierda, adicta a lo feo, a lo banal y a lo carente de sentido, materialista y sincretista… y por tanto anticatólicos al mango.
“Sí señores, sí señores, prohíben el aborto, los curas abusadores”, coreaban las manifestantes por altoparlante, y a voz en cuello la marcha contestaba “de menores”, mientras circulaba la columna por el frente de la Catedral, durante varios minutos ya que su composición era numerosa.

También en Paraná.

Grupos abortistas fueron a manifestarse también en la misma jornada frente a la Catedral de Paraná. Los medios locales cubrieron la noticia.
Efectivamente, organizaciones sociales de Paraná (es decir, no fue una protesta de “mujeres”), realizaron una actividad para manifestarse a favor “del derecho al aborto libre, seguro y gratuito”, comentaron a AIM (un medio periodístico de Paraná) los organizadores y destacaron que “no tenemos porqué vivir de acuerdo a lo que propone y opina solo un sector de la sociedad”. Además, pidieron “justicia para los seminaristas que denunciaron ser abusados por Justo Ilarraz cuando eran adolescentes”.
Según explicaron a AIM, la actividad se llevó a cabo ya que “en el último Encuentro Nacional de Mujeres se decidió realizar una jornada de lucha por la despenalización del aborto en todas las provincias”. Asimismo comentaron que en Paraná organizan y “queremos lanzar una campaña por el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, en el marco de esta campaña nacional”.
Al respecto, indicaron que “la Iglesia y la derecha se organizan para negarnos ese derecho, por lo que nosotros tenemos que organizarnos y movilizarnos para conseguirlo”. De la misma manera detallaron que durante la jornada levantaron la bandera de: “ni una mujer  muerta mas por abortos clandestinos”. Además pedirán por la “inmediata implementación de educación sexual desde una perspectiva de género”, y “anticonceptivos en todos los hospitales públicos”.
Por otra parte, aclararon que este reclamo “lo hacemos frente a la iglesia católica por ser un sector que se opone a nuestro objetivo”. “Queremos destacar que hay un problema objetivo de toda la sociedad y es que hay abortos, esto es una realidad”.
Organizaron esta actividad en Paraná los grupos Pan y Rosas independientes, Plenario de Trabajadoras, estudiantes independientes, La Nueva Corriente, Movimiento de Autonomía Universitario.

Cruzados en Paraná.

En tanto, en la vereda de la Catedral de Paraná se congregó un grupo de fieles para apoyar “el derecho a la vida” y decir “no al aborto”.
Los Cruzados Católicos que defendieron la Catedral de Paraná consideraron que “no es una cuestión religiosa tener esta postura, sino social”.
La Policía custodió el lugar para evitar confrontaciones entre los grupos.

Gipler la anticatólica.

Dicen que para muestra basta un botón, y para abortista anticatólica es suficiente el testimonio de Noelia Gipler.
Noelia Gipler, de la organización Pan y Rosas, aseveró a Elonce TV (otro medio periodístico de Paraná) que la convocatoria dl 1 de noviembre de 2012, estuvo enmarcada en “una jornada de lucha nacional por la despenalización del aborto, cuyas demandan son: despenalización o legalización del aborto, además de una política de salud que reparta anticonceptivos masivamente, para no llegar a esa instancia y una educación sexual desde la primera edad, para que las mujeres sean capaces de decidir libremente que hacer con sus vidas y sus cuerpos”
“Lo hacemos frente a la Iglesia Católica, porque queremos señalar un aspecto de este problema que es muy complejo, es objetivo de la totalidad de la población argentina: es una realidad que las clases medias lo afrontan como pueden, en las clínicas, y las mujeres pobres dejan su vida en los hospitales o en sus casas, por practicarse abortos clandestinos” definió.
¿Por qué no van frente a una sinagoga o frente a una mezquita, o frente a un templo evangélico? Simplemente porque son anticatólicas: saben dónde está la Verdad que buscan destruir y a la cual odian. Esta gente anticatólica vive más pendiente de Jesucristo, de la Iglesia Católica, del Papa y de los Dogmas, que muchos católicos costumbristas y pacifistas de corte “ghandiano”.

Desde la Iglesia Católica.

“Estamos aquí para defender la Iglesia Católica, para que no sea dañado en su integridad”, comentó a Elonce TV, Mariano Carpio. Asimismo dijo que sumado a esto, quieren “dar testimonio de que estamos en contra del aborto”.
Darío Figueroa, otro de los católicos que se sumó a custodiar la Catedral, aseveró: “No acabamos de entender porqué se arremete contra la Iglesia Católica por el tema del aborto, porque no es un tema religioso sino científico: cuando se une el espermatozoide con el óvulo, hay un ser humano, no es algo que decimos los católicos. Nosotros concordamos con esto, por eso defendemos la vida desde su gestación”.
Al mismo tiempo, Elonce TV les consultó respecto del pedido de las organizaciones abortistas que también reclaman “justicia para los seminaristas” en el marco de la causa en la que el cura Justo José Ilarraz, está acusado de abuso sexual. Figueroa, aseguró que: “Cualquier católico va a estar indignado ante un hecho de pedofilia, sea el pedófilo un sacerdote, un rabino o el superior de los musulmanes. Creo que hay una coincidencia en la grey católica de que si hubo un delito en ese sentido, tiene que ser penado. En eso creo que no hay ningún tipo de diferencias de lo que piensa cualquiera, sea o no católico”.
Como puede verse, los medios han estado también en la orientación de sus preguntas y en el modo de la organización, en el lugar donde fueron colocadas las cámaras televisivas (pegadas a los escudos policiales, dando la sensación de que el televidente es agredido por los católicos y por la Policía), el lugar desde donde fueron sacadas las fotos para causar idéntica sensación, y la orientación de los comentarios.
¿Qué tiene que ver el aborto, con un cura y su potencial actuación delictiva en el Seminario, con la educación sexual y el hambre? ¿Acaso van a dar de comer a la gente anticonceptivos o van a ponerle profilácticos en los platos a la hora del almuerzo o de la cena? (bueno, parece que la TV cumple hoy esa función) ¿Acaso solucionarán el hambre dando a los pobres de comer los fetos abortados? Como echa de verse, solo se trata de un tema de fondo: la militancia anticatólica.
Lamentablemente, no hay calificativos para repudiar a los antivida, estén donde estén, porque se llenan la boca hablando de “vida” y de “amor”, identificados con la materia, perdiendo su sentido espiritual, y banalizando lo sublime.
La lucha de los Católicos próvida no es por el Orden Natural, sino por el Orden Sobrenatural, porque no ha de admitirse que una persona humana concebida muera sin recibir al menos el Bautismo o el agua de socorro, porque se aplica la pena de muerte a un ser inocente, porque se está cometiendo un Genocidio contra los bebés por nacer, y porque la gente ha perdido ya el sentido común.
El Católico, defendiendo la Vida, defiende a Jesucristo mismo. Porque como El mismo enseñó: “Sin Mi nada podéis hacer”. Y nada es nada. La lucha es Teológica, no “ecologista”, porque no hay salvación Sobrenatural del alma por actos meramente naturales...

Emilio Nazar Kasbo, especialista en Derechos Humanos UNLZ. Tomado de Diario Pregón de La Plata.

Agunas imágenes:



Video de lo ocurrido:


jueves, 1 de noviembre de 2012

1 de Noviembre: Fiesta de todos los santos.



La Iglesia, nuestra Madre, regida por el Espíritu Santo, no contenta con proponer cada día en particular alguno o algunos de los que habitan la celestial Jerusalén, junta hoy todos aquellos héroes por materia de su culto, porque siendo nuestros poderosos intercesores y abogados, derrame Dios sobre nosotros los tesoros de su misericordia y las gracias para imitarlos. Ellos fueron lo que somos nosotros, y algún día podemos ser nosotros como fueron ellos. La gloria que gozan merece nuestro culto y es un objeto digno de nuestros deseos. Tributamos en este día veneración a aquellos santos, cuyos nombres sólo están escritos en el libro de la vida, y aunque no los conozcamos, no por eso son menos dignos de nuestra veneración y respeto.
Antiguamente se solemnizaba esta fiesta entre las dos Pascuas de Resurrección y Pentecostés, pero no comprendía más que a María Santísima, Reina de todos los Santos y Apóstoles y Mártires, cuyo glorioso triunfo se celebraba en aquel tiempo con alegría y regocijo. El famoso panteón de Roma, templo de todos los dioses, era el edificio más suntuoso, reputado por maravilla del arte y el último esmero de la arquitectura, al que se le dio el nombre de Panteónpara denotar que en él se tributaban adoraciones a todos los dioses. Dió ocasión para la grande fiesta Bonifacio IV, quién purificó y consagró este soberbio edificio, que se conservó hasta su tiempo, el que dedicó a la Reina de los Ángeles y a Todos los Santos, e hizo trasladar a él veintiocho carros de huesos de santos mártires, sacándolos de las catacumbas.
La época de esta festividad se debe colocar en el pontificado de Gregorio III, quién por los años de 732 hizo erigir una capilla en la iglesia de San Pedro, en honor del Salvador, de su Santísima Madre y de Todos los Santos que reinan con Cristo en el Cielo, y fue colocada entre las fiestas de mayor solemnidad. Habiendo pasado a Francia el papa Gregorio IV en el año de 835, mandó que se celebrase solemnemente la fiesta de Todos los Santos, para que todos fuesen en un mismo día venerados, en oprobio de los gentiles que en otro día igual tributaban veneraciones a todos los falsos dioses. En el reino de Inglaterra era fiesta de precepto aun después del cisma y de la herejía que desterraron casi todas las otras. El papa Sixto IV mandó que se celebrase con octava, y que fuese una entre las más solemnes de la Iglesia universal.
Grande es el número de los santos cuya memoria celebra cada día la santa Iglesia; pero es mucho mayor el nombre de aquellos cuyos nombres, virtudes y méritos se ocultan a su noticia. Éstos los conoció Dios, los premió abundantemente y los hará gloriosos a los ojos de los hombres en el gran día de los premios y de los castigos. En esta festividad nos presenta la Iglesia a todos estos privados del Altísimo, no sólo para que los veneremos con su culto, sino para que los imitemos con el ejemplo; porque estos escogidos de Dios fueron de nuestro mismo sexo, condición, estado, empleo y de nuestro nacimiento. Hoy tributamos honores al pobre oficial, al humilde labrador, y al ínfimo criado, que en los penosos ejercicios de su abatido ministerio supieron ser santos, haciendo una vida inocente, devota y cristiana.
Honramos a San Luis, a San Fernando, San Eduardo, Santa Clotilde, y a Santa Isabel, en la elevación del trono por sus grandes virtudes. A San Isidro, labrador en el campo; a San Homobono en su taller, y a Santa Blandina en su cocina. Tantos santos como vivieron como nosotros dentro de una misma ciudad, de una misma comunidad y de nuestra familia, son argumentos convincentes de que todos podemos practicar las virtudes cristianas y ser santos.
Hoy en los púlpitos se predican alabanzas a Todos los Santos; ¿llegará acaso el día en que se prediquen las nuestras? Pero si no llega este día, ¿cuál será nuestra desgraciada suerte?

San Beda:

«Ea pues, hermanos míos, -exclama el venerable Beda-, emprendamos con esfuerzo y alegría el camino de la vida, porque el Cielo es nuestra Patria, y estamos en él escritos como ciudadanos suyos; suspiremos por aquella celestial mansión, y llevemos con paciencia las amarguras de este destierro: somos en la tierra huéspedes, forasteros y caminantes; y supuesto que todos los santos son realmente nuestros compatriotas, algún día hemos de ser sus compañeros en la ciudad de Dios, sus herederos y coherederos de Jesucristo, si tenemos parte en sus trabajos y queremos participar de su gloria: ¿Cómo es posible que no se dirijan todos nuestros suspiros y ansias hacia aquella dichosa ciudad?»

Dice San Cipriano:

«Ella nos está esperando. Una multitud de parientes y amigos nuestros. Pongámonos los ojos en aquella numerosa tropa de nuestros hermanos, conocidos y de nuestros hijos, que asegurados de su dichosa suerte y solícitos de la nuestra, nos están convidando sin cesar a participar de la misma corona. Sean, hermanos míos, todos nuestros suspiros, todos nuestros deseos, ambición y anhelo, por merecer el mismo premio. ¡Oh, grandes Apóstoles, Gloriosos Mártires, Confesores y Vírgenes, mirad que nos hallamos luchando en el golfo peligroso de éste mundo; socorrednos con vuestra poderosa intercesión; alcanzadnos del Señor aquella gracia particular, para que imitando vuestros ejemplos, nos anime vuestra gloria a vivir como debemos.»

Visto en Ecce Cristianvs.

Tour por la Catedral.



El estado no me garantiza a mí rezar en una Catedral sin graffitis injuriosos

Lunes 29 de octubre de 2012. Me enteré antes de acostarme anoche que no dejaron salir las ediciones de “Clarín” y “La Nación”. ¿Freno a la tan mentada “libertad de prensa”?: Castellani diría: “Libertad para prensarnos impunemente”.Tormenta fuerte. ¿Será por todo lo malo que trajo aparejado el River-Boca de ayer (que no dejó muertos porque Dios es grande)? ¿O por todo lo malo que trae aparejada esa  “libertad de prensa”? Quién sabe… Sí sé, porque todavía un poco de razón me queda -a pesar de los antibióticos-, que ayer fue Cristo Rey, entre los tradis. Aunque “pegué el faltazo” a Misa (tridentina y bugniniana) por una neumonía que me impidió “por 48 horas entrar en contacto cercano con personas”, siguiendo la estricta orden médica.
“Llueve como la última vez”, dijo la señora mientras intentaba cruzar la calle, en este Sur porteño que el alcalde Mauricio I° parece querer convertir en una suerte de Tribeca argentino, esquivando esa molesta minicorriente de agua enroscada que se forma contra los cordones cada vez que precipita como hoy. Capaz que quiso decir: “Como si fuera la última vez”. Pero esa discusión ya la tuve con mis familiares ahora difuntos, y ahí quedó. ¡Uy! Justamente entramos en la semana de los difuntos… En todo caso, la gente -viva- acá hace lo mismo que en la desempleada Madrid, lafragateada Accra o la vapuleada (por “Sandy”) Nueva York (incluyendo a Tribeca): se moja, y listo.“Castigo del Cielo”, masculló un flaco anciano que hacía malabarismos entre el paraguas, el paquete con facturas y la correa de su terco perro PP (no “Puro de Pedigrí” sino “Puro Perro”), que el can no dejaba de enredarle. Castigo del Cielo… mmm… no lo descarto. Porque lo que es merecérnoslo, y sí, nos lo merecemos. Como Nueva York, tal vez. Entre la mala prensa, los barrabravas y los pésimos funcionarios y dirigentes de turno… ¿Cómo Sodoma y Gomorra? Quién sabe.
Vuelve la luz al barrio, tras el aguacero. Pienso, luego camino. Al Centro; al medico laboral, a metros de la Plaza de Mayo y de la Catedral. Si Dios quiere, porque lo de mi neumonía es lo de menos, a esta altura. Aislado, en casa, con la más chica de la prole internada, y su madre al lado. Con el resto en lo de unos amigazos, por si las bacterias… Bueno: con la luz, volvieron ciertas conexiones al mundo de las noticias (Maldita adicción a los mass-media: ¡Eso pasa por no tener a mano una radio a pilas!)… y de las comunicaciones telefónicas. “¡Lo que me perdí por no tener que madrugar!”, pensé, ya que lo peor ocurrióa la hora en que miles empiezan su jornada. Por eso, pasan los minutos y a la parada no llega ningún coche de las dos líneas de colectivo convenientes. ¿Qué por qué no voy en auto si estoy enfermo y llueve?: 1-Porque se inventó el barbijo, y 2-Porque no me da el presupuesto, y menos un día como hoy, en que los vehículos van despacio y los taxímetros, rápido.
Al cabo, cuatro cuadras y la solución en otra línea, que sí está funcionando regularmente. Hallo asiento: me viene bien, porque a la neumonía se ha sumado una molesta lumbalgia. ¿Por toser mucho? No creo. Más bien ha de haberme dado por no parar de cumplir años. Alcanzo a leer un par de páginas de “El libro negro del periodismo”, de mi amigo Flavio Mateos: “El Estado garantiza a los homosexuales disfrazarse y acudir, una vez al año, semidesnudos a nuestra plaza histórica. Pero no me garantiza a mí rezar en una Catedral sin graffitis injuriosos (dice Aníbal D´Angelo Rodríguez). De manera que resulta fundamental el sistema democrático actual para garantizar… la “libertad de expresión” (en la que se enmarca mostrar el trasero en público…) y la “libertad de prensa” (en la que se enmarca mostrar uno en un diario, una revista o una película), para afirmar que tales son los derechos que la democracia debe defender…”. Stop. Timbre, y abajo. Esquivo baldosas rotas mientras reflexiono acerca de como yo mismo soy victima de dichas “libertades”. Y de los medios que las fogonean.
Por el camino, me dice un inspector que “muchos choferes no pudieron llegar a tomar servicio en las cabeceras”. Sí: los del ambiente colectivero hablan casi, casi, como los policías cuando uno pasa a ser un masculino y los ladrones perpetran atracos. Lo cierto es que, puntualmente, llego al lugar de la cita médica, dejando volar mi mente acerca de los días como éstos que habrán tenido que soportar Don Bosco y el padre Rua, su fiel mano derecha y sucesor al frente de los Salesianos. Hoy hace exactamente 40 años que fue beatificado por Pablo VI, casi al mismo tiempo que Bugnini se convertía en arzobispo. A punto de entrar en el edificio municipal metropolitano sede del consultorio, miro de reojo la Catedral Metropolitana: la entrada por rua San Martín está cerrada, y un puñado de personas sin techo se guarece junto al portón. El beato padre Rua, probablemente, esté rezando por ellas: su gran pasión fue salvar las almas, “lo más importante”. Dos años antes de morir, en 1908, fundaba la Sociedad Internacional para la Difusión de la Buena Prensa, a pedido de su mentor. Espero (poco) que me llame la doctora, y anhelo poder fundar una así acá.

Placa, memorándum (médico, no “de entendimiento”), preguntas, licencia  ratificada. El primer lunes de noviembre, a lidiar con los alumnos (a-lumen, “sin luz”) de dos escuelas públicas, nietos de las “libertades” citadas. Los que, tal vez, hayan conocido la Catedral en alguna visita guiada en sus años de educación Primaria. Educación en libertad. “Educación en la diversidad, para crecer en igualdad”. Perdón… estoy leyendo un aviso: que el sábado 10 de noviembre se hará la “marcha del orgullo” y que van a pedir también por el aborto legal, seguro y gratuito. Frente a la Catedral. Como siempre. Como este jueves, Día de Todos los Santos, van a marchar los grupos de la campaña por el crimen legalizado de inocentes, a la hora de Vísperas. “¡Epa! ¿No será mucho dos marchas afines en la misma quincena? ¿O será que arrecian los ataques a la par de los “merecimientos”? Quién sabe.Genta decía que el periodismo tiene un papel clave para ocultar hechos y difundir ideologías. Mientras me decido a entrar en la Catedral, pienso en si sus responsables, con el arzobispo a la cabeza, son conscientes de lo que viene. Anoticiados (o no) por los medios. Y en que durante mis años de Primaria el 1 de Noviembre era Feriado Nacional.
No hay agua bendita: ¿No hace falta? Paso. Intento acompañar la parte final del Rosario: se complica un poco, por los movimientos y el cuchicheo. Casi no veo hacer genuflexión a nadie: ¿Será que están de tour y no son creyentes? Quién sabe. Es mediodía, y en minutos habrá Misa. Dos veteranas angloparlantes no bajan el volumen. Los infaltables brasileños y las fotos de San Martín; del General, claro; mejor dicho, de su mausoleo. Algunas asiáticas. Uno, dos colegios, en grupos dinámicos, medianamente respetuosos los chicos. Y argentinos. Solos, de a pares, ninguna familia. Sigo. Quiero encontrarme un minuto con Dios. ¿Y el sagrario? Casi al fondo, a la derecha. No, no, no “al fondo a la derecha”, donde suele haber otra cosa. Paso por delante de San Martín, del Padre de la Patria. Y del padre San Martín, que está confesando, camisa gris oscuro de manga corta y estola morada. Y, antes de llegar al altar de San Martín… de Tours, por fin, el Santísimo. Detrás de gruesas cortinas bordó. Sublime. Personas mayormente entradas en años oran, sentadas. Me echo, ambas rodillas al piso. Pido por los pastores, los sacerdotes, mis benefactores, la salud de mi familia. Y por los enemigos de Nuestro Señor. Por esos que van a ofenderlo en horas más.
Me voy. Mis respetos al Santo Patrono. Al de Tours. Y una última apuesta: encarar a la secretaria y plantearle qué se va a hacer contra el odio que viene. Me dirijo hacia San Martín, a la oficina. Detrás de una puerta de vidrio, la mujer cumple con su deber. No me parece pueda hacerse eco de mi duda. Es que no sé si este jueves los residentes en la Catedral y aledaños van a cumplir con el suyo. Para frenar el tourde la agresión que desde los aledaños va a dirigir sus lanzas contra el Amor. Llueve, y el colectivo tarda en llegar. Mucho más que lo que dura un tour por la Catedral.

Barraqueño, publicado en Panorama Católico Internacional.