miércoles, 9 de febrero de 2011

Refutación del argumento del aborto legal y seguro.


Este artículo es un fragmento del capítulo 7 del libro del mismo autor, que se titula “La defensa del niño por nacer ante la ‘cultura’ de la muerte”, y que se encuentra a la venta en las oficinas de Vida Humana Internacional (VHI) (305-260-0525, Miami, EEUU) o en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org/ haciendo “click” en el botón azul que dice “Católogo” o visitando directamente el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/catalogo/catalogo.html.


¿En qué consiste el “argumento” del aborto legal y “seguro”?

Este “argumento” consiste en afirmar que es “necesario” legalizar el aborto, para que no mueran más mujeres por abortos clandestinos. Esta estrategia se encuentra en las afirmaciones abortistas de la OMS que hemos citado más arriba. Las siguientes dos observaciones respecto de esas afirmaciones esclarecen más aún los diferentes aspectos de esta malévola estrategia:

– La primera observación acerca de lo que dice la OMS es que la difusión de anticonceptivos no impide el que ocurran abortos. Esta confesión de la OMS echa por la borda el falso y cínico argumento abortista de que es “necesario” difundir los anticonceptivos (sobre todo entre los jóvenes), para presuntamente “impedir” el aborto. En otras ocasiones ya hemos refutado esta trasnochada pretensión[1]. Además, en los capítulos 2 y 3 de esta misma obra demostramos hasta la saciedad que los anticonceptivos de mayor uso hoy en día son abortivos. Sin embargo, hay algo importante que observar aquí. De esta afirmación de la OMS se puede deducir que, en una primera instancia, toda iniciativa de “salud reproductiva” está diseñada, entre otras cosas, para difundir los anticonceptivos, lo cual es ya en sí una estrategia abortista, con la astuta (pero equivocada) presunción de que éstos van a “impedir” los abortos clandestinos, para luego promover la legalización del aborto quirúrgico. Ello nos conduce precisamente a la siguiente observación.

– La segunda observación es que la OMS está diciendo que no es suficiente que una inciativa de “salud reproductiva” incluya la difusión de anticonceptivos, sino que eventualmente tiene que incluir también la legalización del aborto quirúrgico. ¿Por qué? Porque para la OMS, el aborto clandestino o ilegal es inseguro para la mujer; mientras que el aborto legal es “seguro” para ella. (A la OMS no le importa para nada el niño no nacido.) Como la difusión de anticonceptivos no asegura la eliminación de los abortos clandestinos (la primera observación que hicimos de lo que afirma la propia OMS), de ello se sigue, según la OMS, que de todas maneras hay que legalizar el aborto quirúrgico, para, presuntamente, hacerlo “seguro” para las mujeres. Esta es precisamente la segunda estrategia de la que estamos hablando aquí y que podemos llamar la estrategia (para nosotros el mito) del aborto legal y “seguro”.

Este falso y grotesco “argumento” lo hemos refutado muchas veces[2]. Sin embargo, conviene volver a hacerlo actualizando al mismo tiempo los datos acerca de ello. Y es que hay un componente fundamental de esta estrategia que todavía no habíamos mencionado. Cuando los abortistas utilizan este argumento estratégico inflan las cifras de muertes maternas por abortos ilegales, para entonces decir que es “necesario” legalizar el aborto. De esa manera los abortistas generar simpatizantes de la legalización del aborto y hacen que los defensores de la vida parezcan personas “crueles”.
Ya en el capítulo anterior habíamos destruido completamente la falacia que dice que el aborto legal es “seguro” para la mujer. Las cifras de muertes maternas causadas por abortos legales, las historias de horror de los centros de abortos legales en EEUU y las consecuencias psicológicas del aborto en la mujer que presentamos en ese capítulo, deberían ser suficientes para desbancar totalmente el mito del aborto legal y “seguro”. Sin embargo, como dijimos en el capítulo 2, cuando refutamos la otra falacia que negaba el efecto abortivo de la “anticoncepción de emergencia”, queremos ser totalmente rigurosos en nuestras refutaciones. Por consiguiente, en este capítulo, vamos una vez más a refutar esta estrategia. Utilizaremos para ello los datos aportados por Brian Clowes, PhD, en su libro The Facts of Life[3].
Sin embargo, antes de pasar a refutar estas exageraciones con algunos ejemplos, debemos dejar bien claro dos cosas:

– Primero, es un hecho incuestionable, como ya lo demostramos fehacientemente en el capítulo anterior, que en cada aborto, legal o ilegal, muere violentamente un niño por nacer. Por consiguiente, la refutación del mito del aborto legal y “seguro” viene simplemente a reforzar el argumento de que la pretensión de legalizar el aborto para “salvaguardar” la salud y la vida de las mujeres es una falacia.

– Segundo, una sola mujer que muera a causa de un aborto, sea éste legal o ilegal, ya es una tragedia. Por consiguiente, al refutar las cifras exageradas de muertes maternas por abortos ilegales, no estamos de ninguna manera trivializando el problema, sino solamente contribuyendo a la refutación de una falacia que, después de todo, es utilizada para legalizar el aborto y contribuir con ello a que más mujeres y niños mueran por esa causa.

¿Cómo podemos refutar las cifras exageradas de muertes maternas por abortos ilegales en el mundo?

Una de las cifras que los abortistas usan con frecuencia es la de 200.000 muertes maternas por abortos ilegales cada año en el mundo. El Instituto Worldwatch ha dado a conocer ese dato estadístico, que repiten prácticamente todos los grupos abortistas, especialmente la IPPF[4]. Pero, como veremos a continuación, esa cifra es una burda exageración.

– Primero que todo, a veces los abortistas dicen que ese dato se obtuvo de los “registros hospitalarios”. Pero ello tendría que ser el resultado de una gigantesca tarea de recopilación a nivel internacional, y los abortistas nunca proporcionan la documentación original ni una verificación imparcial de esta cifra. De hecho, dicha prueba sería imposible, dada la calidad extremadamente rudimentaria de los censos y estadísticas hospitalarias en muchos países en vías de desarrollo[5].

– Segundo, hay que establecer el número aproximado que más se acerque al real de muertes maternas por abortos ilegales en el mundo. Unos pocos cálculos sencillos darán un estimado bastante preciso:

– Para empezar a calcular ese estimado, se deben establecer primero dos supuestos razonables sobre las tasas de mortalidad materna a causa dellegales y el segundo es la tasa anual a nivel mundial de muertes maternas por abortos ilegales. El Instituto Alan Guttmacher, que está vinculado a la asociación miembro de la IPPF/RHO en EEUU (Paternidad Planificada), calcula que actualmente la tasa anual a nivel mundial de muertes maternas por abortos legales es de 0,6 muertes maternas por cada 100.000 abortos legales. Para realizar ese cálculo, el Instituto Alan Guttmacher asume que los abortos ilegales son 20 veces más peligrosos que los legales a nivel mundial. Según esa suposición, la tasa anual a nivel mundial de muertes maternas por abortos ilegales es de 12 muertes maternas por cada 100.000 abortos ilegales. El primero de esos dos supuestos es la tasa anual a nivel mundial de muertes maternas por abortos

– Ahora bien, para calcular el número total anual a nivel mundial de muertes maternas por abortos legales y el número total anual a nivel mundial de muertes maternas por abortos ilegales, debemos tener un estimado deltotal anual a nivel mundial de abortos legales y un estimado delilegales. Según los cálculos del Instituto Alan Guttmacher, cada año se practican un total a nivel mundial de 26 a 31 millones de abortos legales, y un total a nivel mundial de 10 a 22 millones de abortos ilegales. número número total anual a nivel mundial de abortos

– Las estadísticas anteriores nos llevan a la conclusión de que cada año mueren un máximo de 2.640 mujeres a causa de abortos ilegales en el mundo. Recuerde el lector que estas cifras se calculan con las estadísticas proaborto, por lo que son inmunes a cualquier acusación de parcialidad provida. Esto significa que la cifra de 200.000 muertes maternas anuales por aborto ilegales que usan los abortistas ¡es una exageración de un 7.500%![6].

¿También en EEUU los abortistas exageraron las cifras de muertes maternas por abortos ilegales?

Antes de 1973, el año en que fue legalizado el aborto en todo EEUU, los abortistas comenzaron a utilizar precisamente la táctica del aborto legal y “seguro”, que luego han ido difundiendo por todo el mundo, incluyendo América Latina:

– Antes de 1973, los abortistas en EEUU decían falsamente que cada año morían entre 5.000 y 10.000 mujeres por abortos ilegales, cuando en realidad la cifra promedio en los años 60 de dichas muertes fue de 90 a 150. Ese estimado viene de fuentes abortistas y del gobierno de EEUU. Es decir, no es una cifra “amañada” por el movimiento provida. Ciertamente esas muertes maternas constituyen una tragedia. Pero el punto es que los abortistas habían inflado las cifras de muertes maternas por abortos ilegales por un factor de ¡por lo menos 33 veces![7].

– Además, como ya hemos señalado en el capítulo anterior, hoy en día mueren por lo menos 100 mujeres al año por abortos legales en EEUU, a pesar de que las leyes favorecen más al negocio del aborto que a la salud de las mujeres, como ya también explicamos[8]. De manera que la legalización del aborto no ha ayudado para nada a la salud femenina en EEUU, sin tener en cuenta el insoslayable hecho de que en cada aborto, legal o ilegal, muere violentamente una inocente criatura que no ha nacido todavía.

Sin embargo, los abortistas en EEUU siguen insistiendo en que el aborto legal y “seguro” contribuye a una mejor salud materna, principalmente porque se eliminan los peligros de los abortos ilegales. Para apoyar esta declaración, señalan que la tasa de mortalidad materna en EEUU después de legalizar el aborto es menor que antes de que se legalizara. La IPPF repite este argumento varias veces en su documento Visión Año 2000 como justificación para legalizar el aborto a nivel mundial[9].
Esa es una típica verdad a medias de los abortistas. Las tasas de mortalidad materna después de legalizar el aborto en EEUU y en otros países realmente son menores que antes, pero el aborto tiene poco o nada que ver con el cambio, que siempre es resultado de factores más significativos. Es importante resaltar que el descenso más significativo en la tasa de mortalidad materna ocurrió antes de la legalización del aborto en 1973:

– La tasa de mortalidad materna en EEUU (que incluye todas las muertes por abortos, nacimientos y embarazos ectópicos) fue de 37,1 por cada 100.000 nacimientos vivos en 1960. La tasa fue de 16,4 por cada 100.000 nacimientos vivos en 1973, el año de la legalización nacional del aborto en EEUU. Ello significa que el descenso promedio anual de la tasa de mortalidad materna antes de legalizar totalmente el aborto (entre 1960 y 1973) fue de 1,59 por cada 100.000 nacimientos vivos. Este descenso se mantuvo casi constante incluso después de que los primeros estados legalizaran el aborto durante el período de 1967 a 1969[10].

– Ahora bien, en 1978, la tasa de mortalidad materna fue de 9,6 por cada 100.000 nacimientos vivos. Ello significa que el descenso promedio anual de la tasa de mortalidad materna después de la legalización del aborto (durante el período 1973-1978) fue de 1,36 por cada 100.000 nacimientos vivos, inferior al descenso promedio anual antes de la legalización del aborto. En 1993, la tasa de muertes maternas comenzó a nivelarse a 7,5 muertes maternas por cada 100.000 nacimientos vivos, a medida que llegaba a su nivel más bajo, aunque recientemente la tasa de muertes maternas por cada 100.000 nacimientos vivos ha empezado a subir de nuevo a pesar de la facilidad para tener acceso al aborto legal.

– En todo caso, la tendencia constante, en general, de la tasa de mortalidad materna a descender refleja los avances en todos los campos de la medicina. La introducción de métodos abortivos, tanto legales como ilegales, que presentan menos riesgos para la madre tienen un impacto despreciable en el dicho descenso [10]. Respecto de ello, el Dr. Bernard Nathanson, ex abortista convertido en provida, que en el pasado había difundido cifras exageradas de muertes maternas por aborto ilegal en EEUU, ha afirmado: “De hecho, la reducción de la mortalidad materna se ha debido en gran parte, si no totalmente, a los avances en las técnicas de anestesia; al desarrollo de antibióticos nuevos y más potentes; a la aparición del ultrasonido en tiempo real; a grandes progresos en la tecnología de laboratorios con un mayor conocimiento de los mecanismos de las enfermedades infecciosas; a técnicas de transfusión más sofisticadas y, quizás lo más importante, a un nivel más alto y más estandarizado de formación de enfermeras, estudiantes de medicina y médicos residentes en obstetricia y ginecología”[11].

– Pero ello no es todo. Ahora viene un dato muy importante. Cuando un país comete el gravísimo error de legalizar el aborto, el número de abortos tiende a aumentar tremendamente, hasta estabilizarse en una cifra muy superior a la de los abortos ilegales antes de la legalización de éstos. Ese es precisamente el caso de EEUU:

– En ese país se practican actualmente cerca de 1,4 millones de abortos legales al año. Desde 1980, el número de abortos legales al año se ha estabilizado en esa cifra. Recordemos que el aborto fue legalizado en EEUU en 1973, aunque en realidad algunos estados ya habían legalizado el aborto antes de ese año[12].
– Ahora bien, antes de 1973, en EEUU se practicaban un promedio de 150.000 abortos al año. De nuevo, ese estimado también proviene de fuentes abortistas y gubernamentales y no del movimiento provida.

– Esas cifras indican que desde que en EEUU se legalizó el aborto, el número de abortos practicados al año ha aumentado casi 10 veces. Si ello ocurre en un país “desarrollado” como EEUU, ¿cómo no va a ocurrir en en otros países del mundo si llegan a cometer el mismo error?

¿Ha habido algún país del mundo donde se ha ilegalizado el aborto y luego haya bajado el número de muertes maternas?

El caso de Polonia, un país de 40 millones de personas, desbanca totalmente el mito del aborto legal y “seguro”:

– En 1990, cuando el aborto todavía era legal en Polonia, morían entre 160 mil y 180 mil bebés no nacidos al año a causa de este crimen.

– En 1993, se aprobó una ley prohibiendo el aborto, que había sido legal en ese país durante 44 años bajo el régimen ruso.

– La prensa y la ONU protestaron y dijeron que esa ley contraria al aborto causaría un aumento del aborto clandestino, con más riesgos para la madre.

– No podían estar más equivocados:

– Para 1999, el número de abortos descendió a 250.

– El número de mujeres hospitalizadas por pérdidas bajó de 59,454 a 44,185.

– El número total de complicaciones por embarazos y nacimientos descendió de 178 a 144 por cada 10,000 mujeres.

– De 1995 a 1999, ninguna mujer murió a causa del aborto.

– Los bebés prematuros nacen a menudo de mujeres que han abortado anteriormente y mueren con más frecuencia. En los últimos 10 años el número de esas muertes neonatales ha disminuido de 19 a 9.6[13].
El mundo entero, y en paticular América Latina, debería tomar nota.

¿También en América Latina los abortistas han exagerado las cifras de muertes maternas por abortos ilegales?

En varios países de América Latina, los abortistas han llegado al extremo de dar a conocer cifras de muertes maternas debidas a abortos ilegales que son más altas que el número total de muertes de todas las mujeres en edad fértil por cualquier causa. No tenemos el espacio para dar los datos que cada país. Nos limitaremos a tres ejemplos.

– BEMFAM, la asociación brasileña de la IPPF/RHO, ha dicho que anualmente mueren 400.000 mujeres por aborto ilegal en el Brasil. Sin embargo, las cifras del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) han demostrado que en 1980 murieron 55,066 mujeres brasileñas entre 14 y 50 años por cualquier causa. Las cifras del IBGE fueron confirmadas por las estadísticas de la propia OMS, que muestran que en 1986 murieron 41.685 mujeres brasileñas entre 15 y 41 años, y, de éstas, 241 murieron por complicaciones de abortos, tanto legales como ilegales. Esto significa que BEMFAM aumentó el número real de muertes por abortos ilegales en el Brasil ¡en un 166.000%![14].

– El 28 de junio del 2000, en un artículo publicado en el diario mexicano El Excelsior, se afirmó que en México se registraban cerca de 1,7 millones de abortos al año, tanto espontáneos como provocados (ilegales); de ese total, aproximadamente el 50% eran espontáneos y el 50% provocados. También se dijo que, según estimados de la OMS, por cada 100.000 abortos ilegales en el mundo, se registran 1.000 muertes maternas.
Si tomáramos en cuenta esas cifras, en México habría aproximadamente 850.000 abortos ilegales al año, lo que según el estimado de la OMS, provocaría la muerte de 8.500 mujeres cada año. Ahora bien, según las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) de México, el número total de muertes maternas al año es de 1.454, de las cuales 116 son atribuidas al aborto. Si como dijo el artículo de El Excelsior, el 50% de esos abortos son provocados (ilegales), entonces el número total de muertes maternas por abortos ilegales al año en México es de 58. El factor de exageración del artículo de El Excelsior es aproximadamente de: ¡147 veces![15]

– El 26 de febrero del 2006, en un artículo publicado en el diario La Razón, de Bolivia, y titulado “La lucha contra el aborto”, se afirma lo siguiente: “El aborto determina también que cada año mueran en el país 6.000 mujeres, entre 15 y 35 años de edad, debido a las complicaciones de esta práctica ilegal”. En ese mismo diario y ese mismo día se publicó otro artículo, titulado “Los hospitales deben atender los abortos mal realizados”, en el cual se afirma lo siguiente: “Según el Programa Nacional de Salud Sexual (PNSS), se estima que en Bolivia se practican alrededor de 115 abortos por día, vale decir que al año son entre 40 mil y 50 mil”. Luego, en ese mismo artículo, también se afirma lo siguiente: “Un documento de Católicas por el Derecho a Decidir menciona a la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Bolivia para informar que este órgano colegiado calcula una tasa de 60 muertes por cada 10.000 abortos”. Las afirmaciones de estos dos artículos se contradicen mutuamente respecto del número de muertes maternas anuales en Bolivia por concepto de abortos clandestinos. Si tomamos como promedio anual la cifra media de 45.000 abortos clandestinos en Bolivia y le aplicamos la tasa de 60 muertes maternas por cada 10.000 de estos abortos, tenemos la siguiente proporción: 60 muertes maternas / 10.000 abortos ilegales = X / 45.000 abortos ilgales al año, donde X = número total de muertes maternas por abortos ilegales al año en Bolivia. Si resolvemos por X, el resultado es X = 270 muertes maternas al año por abortos ilegales en Bolivia. Esta cifra de 270 muertes maternas del segundo artículo está en abierta y flagrante contradicción con la cifra de 6.000 muertes maternas al año por abortos ilegales en Bolivia que menciona el primer artículo. El factor de exageración de la cifra de 6.000 muertes con respecto a la de 270 es aproximadamente de ¡22 veces![16]

Resumiendo, el argumento del aborto legal y “seguro” es un mito sin fundamento alguno. Lo único de seguro que tiene el aborto, legal o ilegal, es que mata a un niño por nacer y destroza el alma de su madre.


Adolfo J. Castañeda, Vida Humana Internacional, http://www.vidahumana.org/.

Visto en Biblia y Tradición.


Notas:
[1] Cf. en el portal de Vida Humana Internacional http://www.vidahumana.org, la sección, totalmente documentada, “Conexión entre la anticoncepción y el aborto”, http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/conexion.html.
[2] Cf. en el portal de Vida Humana Internacional http://www.vidahumana.org, la sección, totalmente documentada, “¿Legalizar el aborto para impedir las muertes maternas?, http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/enganos.html.
[3] Cf. Brian Clowes, PhD, The Facts of Life, 2nda edición, Front Royal, VA, EEUU: Human Life International, 2001, págs. 18-21. Todas las fuentes que vamos a citar a continuación han sido citadas en esas páginas.
[4] Jodi L. Jacobson. “Coming to Grips With Abortion” págs. 114-131, en el State of the World 1991 Report del Instituto Worldwatch. W.W Norton Publishers, Londres, 1991. También emitida como Worldwatch Paper # 97, The Global Politics of Abortion.
El Fund for the Feminist Majority afirmó que “El aborto ilegal mata a una mujer cada 3 minutos a nivel mundial” en el encabezado del aviso publicitario para su vídeo de propaganda “Abortion for Survival”, julio/agosto 1989, Ms. Magazine, p. 47. 1989 Planned Parenthood Federation of America, “The Bush Administration: Dragging US Back to the Back Alley”. International Planned Parenthood Federation, Western Hemisphere Region, Inc. Annual Report, 1989. Nueva York: PPFA, 1989, págs 2-3.
[5] February 6, 1989 Planned Parenthood Federation of America advertisement in the New York Times “How Can You Explain That Her Mother Died of Politics?”.
[6] Stanley K. Henshaw. “Induced Abortion: A Worldwide View, 1990”, Family Planning Perspectives, marzo-abril de 1990, págs. 76-89. Fuente citada en Clowes, págs. 19-20. La revista Family Planning Perspectives es publicada por el abortista Instituto Alan Guttmacher.
[7] Bernard Natanson, MD, Aborting America, Doubleday, 1979, p. 193; Marian Faux, Roe v. Wade: The Untold Story of the Landmark Supreme Court Decision That Made Abortion Legal, MacMillan Publishers, 1990, p. 370; Malcom Potts, Peter Diggory y John Peel, Abortion, Cambridge University Press, 1970; Christopher Tietze, MD, Induced Abortion: A World View, 1983, New York: The Population Council, 1983; Matthew J. Bulfin, MD, “Deaths and Near Deaths with Legal Abortions”. Presentado ante el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) Convention at Disney World, Florida, 28 de octubre de 1975. Fuentes citadas en Clowes, págs. 16-17.
[8] Cf. Clowes, p. 22.
[9] Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF). Visión Año 2000, http://www.ippf.org/about/v2000_esp.htm.
[10] U.S. Bureau of Commerece, Department of the Census. National Data Book and Guide to Sources, Statistical Abstract of the United States 1999. Washington, DC: U.S. Government Printing Office. Table 133, “Infant, Maternal, and Neonatal Mortality Rates and Fetal Mortality Rates, by Race: 1980 to 1997.”
[11] Bernard N. Nathanson, M.D, FACOG. “A Pro-Life Medical Response to ACOG, enero 1990: Publicación: “Public Health Policy Implications of Abortion” presentada por William F. Colliton, M.D, et al. American Life League, 1990.
[12] Stanley K. Henshaw, “Abortion Incidence and Services in the United States, 1995-1996”, Family Planning Perspectives, noviembre-diciembre de 1998, págs. 263-270, Tabla 1 (cifras de 1973 a 1996); Centers for Disease Control and Prevention, Surveillance Summaries, 4 de septiembre de 1992 (cifras de 1970 a 1972). Fuentes citadas en Clowes, p. 333.
[13] “Poland — No Underground Abortions,” Life Issues Institute, Inc., International Right to Life Federation, Inc., Vol. 11, No. 3, mayo/junio del 2000, http://www.lifeissues.org/international/v11no3.html. Información enviada por María Eva Serrano, Delegada Comité Provida, A.C., Hermosillo, Sonora, México. Noticias Globales. Año III. Número 265, 86/00. Gacetilla nº 379; Buenos Aires, 2 de diciembre 2000. http://pagina.de/noticiasglobales; http://www.puertovida.com/noticiasglobales. Noticias Globales 86/00, Buenos Aires, 2 de diciembre 2000. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja. E-mail: jcs@arnet.com.ar. Tel/Fax: (54-11)-4813-5320; (54-11)-4811-1678.
[14] Cf. Carta del 30 de diciembre de 1991 del Dr. Geraldo Hideu Osanai, Presidente, Associaçao Pro-Vida Da Brasilia a Andrew M. Nibley y Thomas D. Thompson de la Agencia Reuters en la ciudad de Nueva York.
[15] Cf. Amalia Escobar, “Regulan abortos a sonorenses”, El Excelsior, 28 de junio del 2000, p. 24-B. Fuente citada en María Eva Serrano, “México: Falsas cifras sobre número de abortos”, Noticias mundiales de Vida Humana Internacional, http://www.vidahumana.org/news/mexico-mentiras_dec00.html. María Eva Serrano es la que realizó el análisis que hemos citado.
[16] “La lucha contra el aborto” y “Los hospitales deben atender los abortos mal realizados”, La Razón, 26 de febrero del 2006. Recuérdese que Católicas por el Derecho a Decidir es un grupo abortista.

martes, 8 de febrero de 2011

¿Ídolos o Imágenes Sagradas? La Veneración de las Sagradas Imágenes.

Entre los errores que se dicen sobre el catolicismo, encontramos el siguiente publicado en una de las tantas páginas “evangélicas” que pululan por la web.  El artículo (que no citaré) está a modo de diálogo y pretende refutar las objeciones católicas y reforzar la afirmación protestante que dice: “¿Por qué ustedes los católicos usan las imágenes, si la Biblia las prohíbe? Haciendo referencia al Éxodo 20, 4: No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay debajo en las aguas debajo de la tierra”.
Lamentablemente es muy difícil discutir con estas personas, debido a que, a partir de Lutero, niegan una de las dos fuentes de la Revelación cristiana, a saber: la Tradición apostólica no escrita. Sin ella, es muy difícil basar todo en la Biblia, pues, no todo lo que fue dicho y hecho por Cristo está, de modo explícito, en ella. El apóstol San Pablo nos dice “Jesús hizo también muchas otras cosas: si se quisiera ponerlas por escrito, una por una creo que el mundo no bastaría para contener los libros que se podrían escribir” (Juan 21; 25).
Igualmente, publicamos una defensa doctrinal escriturística que nos ha parecido interesante para tener argumentos, también basados en las Sagradas Escrituras, con respecto a este error tan difundido entre los protestantes.



¿Ídolos o Imágenes sagradas?

“Él es la imagen del Dios que no se puede ver, el Primogénito de toda la creación, ya que en él fueron hechas todas las cosas; las del cielo y las de la tierra; lo visible y también lo invisible”. Col. 1: 15s.

Imagen: Es la figura o representación física o mental en apariencia de una divinidad, persona, animales o cosas; puede ser hecha de pintura o escultura, expresión escrita o cualquier otro material que genere colores y formas perceptibles a los ojos o al entendimiento y están destinadas a provocar cierta impresión a nuestro espíritu. Ej.: cuadros artísticos, esculturas, fotografía.

Ídolo: Es cuando algo que ocupa el lugar de la divinidad, no como simple representación, sino como presencia real de su ser y poderes, lo que implica darle un tipo de adoración.

Frecuentemente los católicos somos abordados a partir de ciertos textos bíblicos que prohíben los ídolos o la idolatría: “No te harás estatua, ni imagen alguna….” (Ex 20, 4-5; Dt 4, 15s.28; Is 44, 9-20; Jr 10,1-16; Ba 6; Sb 13,10-14,31).

En estos textos Dios prohíbe construir imágenes o estatuas de falsos dioses: Ídolos. Al revelarse que hay un solo Dios es claro que se prohíba la adoración de otros dioses. Como esta revelación del Dios Único fue dada en el misterio; no es de extrañarse que Dios Diga:

“Ustedes no vieron figura alguna el día en que el Señor les habló en el monte Horeb de en medio del fuego. Por tanto no se desvíen; no hagan imagen…” (Dt 4, 15s.28)

Los católicos no pensamos que las estatuas o imágenes de Cristo y sus santos sean dioses o tengan algún poder especial; ni ponemos en ellas nuestra confianza: sino que “El honor dado a las imágenes pasa a los que en ellas se representan.” (II Concilio de ecuménico de Nicea: 24 de Sept.-23 de Oct. Del año 787).

Pero alguien podría contestar: “Aunque sean simplemente imágenes o esculturas que no representan falsos dioses ni se les da el culto debido solo a Dios; aún así la Sagrada Escritura prohíbe totalmente hacer cualquier imagen o escultura”. Esta afirmación expresada así, sólo muestra una parte de la verdad contenida en la Sagrada Escritura, pues en ella también se relata que después que Dios ha prohibido hacer imágenes, hay casos que por mandato del mismo Dios se representó por medio de una imagen algo que hay en el cielo o algo de la tierra para que condujera al pueblo simbólicamente a la salvación:

El ser de Dios en la naturaleza humana: Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza. (Gen 1, 26ª; compare: 1 Cor 11,7; St 3,9)

Ángeles sobre el Arca: “Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo; los pondrás en las extremidades del lugar del perdón, uno a cada lado. (Ex 25,18-20)

El Arca de la Alianza: “Tú harás un arca de madera de acacia…” (Ex 25, 10-22)

La serpiente de bronce en el desierto: “Moisés habló por el pueblo y el Señor le respondió: Haz una serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire, sanará” (Núm. 21,8-9; Leer Sb 16, 5-8)

Los Querubines gigantes en el tabernáculo del Templo: “En el lugar santísimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura…” 1 Reyes 6,23s.

Palmas y olivos, capullos y querubines en bajo relieve que adornaban todo el muro y columnas del templo de Salomón (1 Reyes 6, 23-28; 7, 17-19, 23-51)

Los 12 toros y la forma de azucena del mar de bronce (1 Reyes 7, 23-26; 2 Crón. 4. 2-5)

Los leones, bueyes y querubines de las bases Móviles del templo (1 Reyes 7, 29).

La misma Sagrada Escritura está expresada de forma que recrea imágenes en nuestro pensamiento a través del arte del escritor inspirado para acercarnos al conocimiento de Dios:

Antropomórficas: El brazo de Dios, su rostro, etc. Características propiamente humanas aplicadas a Dios para describirlo con algo familiar al hombre.

Antropopáticas: donde el escritor describe a Dios con imágenes que se asocian a sentimientos humanos: enojo, castigo, misericordia.

Teriomórficas: Dios es descrito con imágenes de animales: Cordero degollado, serpientes sobre el asta, pez, pavorreal, pelicano, cuervo y ave. (Jn 1,29.36; Jn 3,14; Ap 5,6)

Lo que la revelación realmente ataca es que el hombre absolutice la imagen, poniendo en ella toda su confianza y creyendo que por sí mismas tienen algún poder y se ponga a adorarlas, colocándola así en lugar de Dios. Cuando esto ha llegado a suceder, Dios en su celo, las ha mandado a destruir como con el becerro de oro en el desierto (Ex 32, 4-8) y la misma serpiente que Dios había mandado a hacer en el desierto (2 Re 18,4).
Dios quiere preservar la rectitud de la fe de Israel que puede quedarse solo con la imagen y no llegar hasta aquel que la imagen representa. A nivel espiritual el hombre podía quedarse en una actitud idolátrica de querer manipular a Dios trascendente y no seguir su voluntad.
Todas estas imágenes que se usaban en el culto del Antiguo Testamento estaban destinadas a preparar la acogida de la revelación del Verbo encarnado como imagen del Dios invisible: (Col 1, 12-20; 2Cor 4,4-6; CEC cc. 447)
Así:

“La imagen sagrada, el icono litúrgico, representa principalmente a Cristo. No puede representar a Dios invisible e incomprensible; la Encarnación del Hijo de Dios inauguró una nueva “economía” de las imágenes:
En otro tiempo, Dios, que no tenia cuerpo ni figura, no podía de ningún modo ser representado con una imagen. Pero ahora que se ha hecho ver en la carne y que ha vivido con los hombres, puedo hacer una imagen de lo que he visto de Dios… con el rostro descubierto contemplamos la gloria del Señor.
(San Juan Damasceno, De sacris imaginibus oraciones, 1, 16: PG 96, 1245ª.) CEC cc.1160.

“El ha hecho suyos los rasgos de su propio cuerpo humano hasta el punto de que, pintados en una imagen sagrada, puedan ser venerados porque el creyente que venera su imagen «venera a la persona representada en la imagen»” CEC 477.

“Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza. (Gen 1, 26-27). Esta imagen divina, el hombre, al pecar, la mancilló tristemente en sí mismo. Pero Cristo, que es plena y perfecta “imagen del Dios invisible” (Col, 1, 15), la restauró misericordiosamente con su encarnación, muerte y resurrección. En Cristo sus discípulos se convierten en una criatura nueva (2Cor 5, 17) y, por la acción del Espíritu Santo se van trasformando en imagen del mismo Cristo” (2Cor 3,18). Bendicional n. 1091.

A partir de lo que afirma la Sagrada escritura sobre la existencia de imágenes en el culto del Antiguo Testamento y sobre todo del misterio de Cristo hecho hombre que restaura la imagen del hombre, elevándola a una vida nueva, la Iglesia ha establecido que:

“Las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los Santos, deben conservarse principalmente en los templos y debe tributárseles el debido honor y veneración no porque se crea que en ellas resida alguna divinidad o poder, por lo cual debe dárseles culto, o que a ellas haya que pedirles algo, como hacían antiguamente los paganos, que ponían su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que a ellas se les rinde se refiere a las personas que ellas representan: de tal modo que a través de las imágenes que besamos, ante las cuales nos descubrimos la cabeza y nos inclinamos, es a Cristo a quien adoramos y a los santos, cuya representación que tienen ellas, veneramos” (Concilio Ecuménico de Trento: 3 de Diciembre de 1563).

Para los católicos las imágenes o estatuas de Cristo, los ángeles, los santos y ciertos personajes ilustres, sirven para honrar a las personas que representan y para acordarnos de ellas con el fin de imitar su ejemplo (2Cor 3, 18).a través de un acto de honor relativo que no es el acto de adoración debido solamente a Dios, sino de veneración, es decir, de respeto por lo que representan.

Veneración de las sagradas imágenes.

A partir de lo que afirma la Sagrada escritura sobre la existencia de imágenes en el culto antiguo y sobre todo del misterio de Cristo hecho hombre que restaura la imagen del hombre, elevándola a una vida nueva, los primeros cristianos desde los inicios de la Iglesia adornaron con frescos las catacumbas, los relieves de los sarcófagos, los lugares de reunión y luego más tarde también las basílicas. Donde: “La iconografía cristiana transcribe mediante la imagen el mensaje evangélico que la Sagrada Escritura transmite mediante la Palabra. Imagen y Palabra se esclarecen mutuamente:

“Para expresar brevemente nuestra profesión de fe, conservamos todas las tradiciones de la Iglesia, escritas o no escritas, que nos han sido transmitidas sin alteración. Una de ellas es la representación pictórica de las imágenes, que está de acuerdo con la predicación de la historia evangélica, creyendo que, verdaderamente y no en apariencia, el Dios Verbo se hizo carne, lo cual es tan útil y provechoso, porque las cosas que se esclarecen mutuamente tienen sin duda una significación reciproca. (Concilio de Nicea II: decreta, 111.) CEC cc. 1160.

Función de las imágenes dentro de la liturgia:

“Para que la liturgia no aparezca como algo árido y puramente conceptual; puede ser muy útil usar imágenes para ilustrar la homilía, para hacer visibles las intenciones de la oración universal, para inspirar la meditación.” (Directorio para la misa con niños n.36).

I. Catequética y homilética: Jesús en alguna ocasión utiliza la imagen como medio para transmitir su mensaje: “Tráiganme una moneda para verla. Le mostraron un denario, y Jesús le preguntó: “¿de quién es esta cara y lo que está escrito?”Ellos le respondieron: “del César” entones Jesús le dijo: “lo que es del César, devuélvanselo al César, y lo que es de Dios a Dios.” Mc 12, 15-17
Durante los primeros 1600 años de cristianismo, la mayor parte de la gente no podía leer ni escribir. Cada vitral, cada estatua en el templo contaba una historia. Los analfabetos podían mirar las escenas de los vitrales en las ventanas de las iglesias y comprender la historia. De modo que las estatuas y las imágenes no solamente estaban ahí por belleza y reverencia sino también porque eran muy funcionales. Los vitrales que cuentan historias bíblicas podían usarse como “soporte en imágenes” a los que el sacerdote apuntaba durante sus homilías.
Las estatuas y los vitrales eran para ellos herramientas de enseñanza para predicar el evangelio y contar la historia de salvación; anunciar la Buena Noticia y recordatorios. Aun así hasta la persona más docta entiende la imagen como un lenguaje visual escrito con colores y formas que habla y causa una impresión directa a nuestro espíritu acercándonos al contenido de la fe y al misterio de Cristo. “Imagen y Palabra se esclarecen mutuamente” CEC cc.1160.

II. En la oración comunitaria y la meditación: “La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el porqué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide. Hace falta una atención que a veces es difícil de encauzar. Habitualmente una de las ayudas con las que se logra es: las imágenes sagradas, CEC c.2705

III. En el ornato: “Estas imágenes, además, han sido realizadas a veces con gran arte y gozan de una religiosa nobleza, con lo que vienen a ser un resplandor de aquella belleza que procede de Dios y a Dios conduce” (Bendicional n.1092)
“La belleza y el color de las imágenes estimulan mi oración. Es una fiesta para mis ojos, del mismo modo que el espectáculo del campo estimula mi corazón para dar gloria a Dios.” (San Juan Damasceno, “De sacris imaginibus oraciones, 1,27: PG 94, 1268B.)”
Todas “las cosas destinadas al culto sagrado” deben ser: “dignas, decorosas, y bellas, signos y símbolos de las realidades celestiales… y que sirvan al esplendor del culto con dignidad y belleza” (SC 122). “búsquese mas una noble belleza que la mera suntuosidad.” (SC 124)

IV. Piedad popular: Entraña actitudes cristianas hondas manifestadas, entre otros, en un elemento significativo como el uso de la imagen sagrada. Y es un modo de prolongación de la vida litúrgica de la Iglesia. Cf. CEC 1674s.

Ambientes propicios para exposición y qué imágenes se pueden:

Teniendo así claro que veneramos a quienes en esas imágenes son representados y no a la imagen. (Cf. CEC 1192)

“Expónganse las venerables y santas imágenes, como también la imagen de la preciosa y vivificante cruz, tanto las pintadas como las de mosaico u otra materia conveniente, en las santas iglesias de Dios, en los vasos sagrados y ornamentos, en las paredes y en cuadros, en las casas y en los caminos: tanto las imágenes de nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo, como las de nuestra Señora inmaculada la Santa Madre de Dios, de los ángeles y de los santos y justos”. (Concilio de Nicea II: DS, 600.)

“Expónganse, sin embargo, con moderación en el numero siguiendo una colocación que establezca un justo y debido orden que respete la centralidad absoluta del misterio de Cristo y luego cumplido en sus santos. También hay que cuidar la gradualidad de importancia entre la totalidad de los signos litúrgicos: primero el pan y el vino eucarísticos, luego la palabra, la persona del presidente, la comunidad, el altar y luego las imágenes sagradas. Para que no causen extrañeza al pueblo cristiano ni induzcan a una devoción menos recta y no distraigan la atención de los fieles de la celebración comunitaria.” “Por tanto en las nuevas Iglesias no deben colocarse en exposición sobre el altar imágenes de Santos u reliquias para la veneración de los fieles”. (Ritual de dedicación de Iglesias y altares n.10; SC n.125 Cf. CIC 1186); No haya más de una imagen del mismo santo. En general, la ornamentación y disposición de la Iglesia en lo referente a las imágenes procure ayudar a la autentica piedad de toda la comunidad”. (Ordenación General del Misal Romano n.278).

Sólo es lícito venerar con culto público a aquellos siervos de Dios que hayan sido incluidos por la autoridad de la Iglesia en el catalogo de los santos y beatos. El Ordinario del lugar puede permitir que figuren pintadas en los muros de los edificios sagrados o en sus vidrieras imágenes de personas no canonizadas o beatificadas, con tal que no parezca en modo alguno que se les tributa alguna veneración religiosa.
Para evitar cualquier extremismo en el uso y desuso de las imágenes sagradas es necesario “observar religiosamente los antiguos decretos de la iglesia acerca del culto de las imágenes de Cristo, de la Santísima Virgen y de los santos”. (LG 67).

Consideraciones al contemplar imágenes.

La iglesia ha tenido conciencia que:

“El honor dado a las imágenes pasa a los que en ellas se representan.” (II Concilio de ecuménico de Nicea)

“Para que los fieles puedan contemplar más profundamente el misterio de la gloria de Dios, que fue reflejada en la faz de Jesucristo (Col 1,15) y que resplandece en sus santos, y para que estos mismos fieles sean “luz del Señor” (Ef 5,8), la madre iglesia los invita a venerar piadosamente las imágenes sagradas”. (Bendicional n.1092).

“Deben conservarse principalmente en los templos y debe tributárseles el debido honor y veneración no porque se crea que en ellas resida alguna divinidad o poder, por lo cual debe dárseles culto, o que a ellas haya que pedirles algo, como hacían antiguamente los paganos, que ponían su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que a ellas se les rinde se refiere a las personas que ellas representan: de tal modo que a través de las imágenes que besamos, ante las cuales nos descubrimos la cabeza y nos inclinamos, es a Cristo a quien adoramos y a los santos, cuya representación que tienen ellas, veneramos” (Concilio Ecuménico de Trento).

“Todos los signos de la celebración litúrgica hacen referencia a Cristo: también las imágenes sagradas de la Santísima Madre de Dios y de los santos. Significan, en efecto, a Cristo que es glorificado en ellos. Manifiestan “la nube de testigos” (Hb 12, 1; Rm 8, 29) que continúan participando en la salvación del mundo y a los que estamos unidos, sobre todo en la celebración sacramental. A través de sus iconos, es el hombre “a imagen de Dios”, finalmente transfigurado “a su semejanza”, quien se revela a nuestra fe, e incluso los ángeles, recapitulados también en Cristo”. CEC 1161.

La contemplación en la exposición de las sagradas imágenes debe ir “unida a la meditación de la Palabra de Dios y al canto de los himnos litúrgicos, formando así parte de la armonía de los signos de la celebración para que el misterio celebrado se grabe en la memoria del corazón y se exprese luego en la vida nueva de los fieles”. CEC cc.1162
En la Sagrada Escritura se prohíben ciertos gestos si son con el deseo de adorar: Hechos 10,25-26; Ap 22,9; pero no los prohíbe si solo es con intención de expresar una simple veneración y respeto: Gn 17, 3; Gn 42,6; Gn 43 26-28; Gn 44,14; Ex 18,7; Ex 25, 22; Ex 34,8; Jos 7,6; 1 Sam 24,8; 1Rey 2,19; 1Rey 18,7; 2Reyes 2,15; Daniel 8, 15-18; Mt 14,33; Mt 28,9; Lucas 24, 4-5. Teniendo en cuenta que El honor dado a las imágenes no es a la imagen en sí, sino que “pasa a los que en ellas se representan.” Por eso la Iglesia afirma que:

“…A través de las imágenes que besamos, ante las cuales nos descubrimos la cabeza y nos inclinamos, es a Cristo a quien adoramos y a los santos, cuya representación que tienen ellas, veneramos” (Concilio Ecuménico de Trento).

Beso: se acostumbra darlo como signo de saludo, respeto y aprecio o por devoción.

Descubrirse la cabeza: Cf. CEC 1159 “Con el rostro descubierto contemplamos la gloria del Señor”

Inclinarse: Hay muchas formas de inclinarse: Inclinación sencilla: de la cabeza hacia adelante a la manera oriental. Inclinación profunda del tronco del cuerpo hacia delante hasta formar ángulo recto.

Doblar rodillas: (Genuflexión): solo una rodilla (sencilla), doblando las dos rodillas (doble)

Inciensar: Se permite cuando es por rendir respeto y honor: 2 Cor 2,15; Ex 30, 1-10; Lv 2, 1. 15-16; 1 Rey 10; Is 60,6; Mt 2, 11; Lc 1, 8; no se permite cuando es por idolatría.

Conclusiones:

En la vida práctica tanto cristianos católicos como cristianos protestantes usamos de las imágenes para:

-La fotografía se usa en documentos de identidad ciudadana, películas. Una foto de un familiar que está lejos o ha muerto la usamos para adornar nuestras casas y mirarla recordando a nuestros seres queridos y se les trata con respeto por lo que representan: cuando yo contemplo la foto de mi abuela que ya ha muerto, no significa que amo el trozo de papel y los colores, sino que ese trozo de papel me la recuerda. Sé que no es la abuela, y sin embargo, me hace recordar su rostro, su modo de ser y hablar. Cuando un papá o mamá reciben una carta de su hijo o hija que está estudiando lejos en la universidad y se paralizan por la emoción, no propiamente el papel el que les causa emoción.

-En los lugares públicos hay estatuas a grandes héroes (Andrés Castro, Bolívar etc.) o algún símbolo patrio y les colocamos coronas de flores y exaltamos sus virtudes en los discursos.

-En los libros y revistas se grafican con imágenes de los personajes bíblicos, civiles para que el lector los aprecie y admire.

-Los medios de comunicación social electrónicos utilizan inmensamente la imagen

Está claro que la Sagrada Escritura no prohíbe propiamente la imagen sino la idolatría y que El honor dado a las imágenes no es a la imagen en sí, sino que “pasa a los que en ellas se representan.” ¿Por qué no podemos representar lo que nos recuerda a Cristo, a la Virgen, a los ángeles y a los santos? Viendo las sagradas imágenes, nos acordamos de las personas que representan; y tratamos de conformar nuestra conducta a sus enseñanzas y ejemplos.


R. P. Ramiro de Jesús Avendaño, From the desk of: Father Ramiro de Jesús Avedaño. Muchas gracias al Padre Avendaño por su aportación a B&T.
Edición digital de Biblia y Tradición.


Recomendamos leer algunos argumentos referidos a temas relacionados aquí:

Blaise Pascal y las aparentes contradicciones.


La Iglesia ha sido siempre atacada por errores contrarios…
La fe abraza muchas verdades aparentemente contradictorias, “un tiempo para llorar y un tiempo para reír”, etc., “no responda, responde”.
El origen de esto es la unión de dos naturalezas en Cristo.
Y también los dos mundos. La creación de un nuevo cielo y una nueva tierra. Nueva vida, nueva muerte…
Y finalmente los dos hombres que hay en el justo (Rom 6:7). Porque ellos son los dos mundos, y un miembro e imagen de Cristo. Así todos los hombres les convienen: pecadores; muertos vivientes; elegidos réprobos, etc…
La fuente de todas las herejías es la exclusión de alguna de estas verdades.
Y la fuente de todas las objeciones que nos levantan los herejes es su ignorancia de algunas de nuestras verdades.
Ocurre usualmente, siendo incapaces de imaginar la conexión entre dos verdades opuestas, y creyendo que el aceptar una entraña la exclusión de la otra, se aferran a una y excluyen la otra, y piensan que nosotros hacemos exactamente lo contrario. Ahora bien, esta exclusión es la causa de su herejía, y el ignorar el hecho de que nosotros sostenemos la otra motiva sus objeciones.

Primer ejemplo. Jesucristo es Dios y hombre. Los arrianos, incapaces de combinar dos cosas que creen incompatibles, dicen que es un hombre, y en esto son católicos, pero niegan que sea Dios, y en eso son herejes. Pretenden que nosotros negamos su humanidad, y en eso son ignorantes.

Segundo ejemplo. Sobre la cuestión del Santo Sacramento. Nosotros creemos que, siendo la substancia del pan cambiada y transubstanciada en el cuerpo de Nuestro Señor, Jesucristo está realmente presente en el Sacramento: esa es una de las verdades. Otra verdad es que el Sacramento es también figura de la cruz, y de la gloria, y es conmemoración de ambas. Tenemos aquí la fe católica abrazando dos verdades aparentemente opuestas.

Ellos se quedan en el solo punto de que el Sacramento es figurativo, y en esto no son herejes. Piensan que excluimos esta verdad, y de aquí levantan tantas objeciones sobre pasajes en los padres que lo atestiguan. Finalmente niegan la presencia real y en esto son herejes…
Por eso el camino más corto para prevenir la herejía es enseñar todas las verdades, y el modo más seguro de refutarla es proclamarlas todas.

Blaise Pascal, Pensamientos.

Cicerón y la voluntad popular.


“Si el derecho se fundara en la voluntad de los pueblos, en los decretos de los príncipes o en las sentencias de los jueces, entonces sería derecho el latrocinio, derecho el adulterio, derecho la confección de testamentos falsos, con tal que estos actos recibieran los sufragios o la aprobación de la masa. Pues si tanto poder tiene la opinión o la voluntad de los insensatos, como para poder, por sus votos, trastornar la naturaleza de las cosas ¿por qué no habrían de decidir que lo que es malo y dañino se tuviera por bueno y saludable? ¿O por qué aun, ya que la ley podría crear el derecho de la injusticia, no podría asimismo crear el bien con aquello que es mal? En cuanto a nosotros, nos es imposible distinguir la ley buena de la mala de otro modo que con la naturaleza como norma…
Pensar que todo se funda en la opinión y no en la naturaleza, es propio de un demente.”

Marco Tulio Cicerón, De Legibus, 16,44, Ed. Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1953, pág. 90.

Leído en Almena Blog.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Don Massimo Sbicego: Porqué me incorporo a la FSSPX.


“En las tres cartas reproducidas a continuación, Don Massimo Sbicego, 38 años, cura de la Parroquia de Pedemonte, en la Diócesis de Vicenza, (Italia) explica las razones que lo “obligaron” a incorporarse a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Carta del 11 de Enero del 2011 a sus antiguos feligreses:

Muy queridos fieles,

Me parece oportuno, pasados algunos días, salir de la reserva que caracterizó mi partida; sepan ante todo que me ha causado pena a mí también no haberlos saludado personalmente para testimoniarles la estima que les tengo.
Mi decisión de entrar en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y las motivaciones que la han determinado no son de ayer. Hace ya dos años que había hablado con Monseñor Nosiglia, por ese entonces arzobispo de Vincenza, para solicitarle un año “sabático” para ir a una casa  de la Fraternidad.
A mediados de diciembre hablé nuevamente con toda franqueza de mi decisión con Monseñor Furian, administrador diocesano, que me recibió y escuchó con extrema benevolencia, manifestándome su deseo de dejar a la autoridad diocesana  encargarse de dar las explicaciones correspondientes. Esta intención me fue igualmente manifestada por el Vicario del lugar. Este pedido me pareció razonable y pensé que aceptarlo era de mi parte, un signo de buena voluntad hacia mis superiores a los que quería dejar la libertad de manejar lo mejor posible la situación que se presentaba. Me fui entonces silenciosamente con el fin de, entre otros, evitar implicarlos  a ustedes directamente en esta delicada cuestión de conciencia. Eso es todo.
Encontrarán adjunta la misma carta y la misma esquela de acompañamiento que mandé a Monseñor Furian después de nuestra entrevista personal a mediados de Diciembre 2010; son textos  que expresan no sólo la conciencia  de una situación eclesial,  sino también lo que yo pienso en lo profundo de mi ser.
Agradezco a todos los que en el transcurso de los últimos días me expresaron su comprensión y su cercanía. Los saludo afectuosamente y pido al Señor que los bendiga.

Don Massimo

* * *

Carta del 21 de diciembre de 2010 a Don Ludovico Furian

Muy estimado Don Ludovico,

Te agradezco de todo corazón por la entrevista paternal del 14 de diciembre y por la carta que me has enviado seguidamente; he sentido en esta carta la estima, la comprensión y la humanidad que por otra parte, son recíprocas.
La elección de las Fraternidad San Pío X, aparte de ser una elección de conciencia, se basa en profundas convicciones doctrinales, en una búsqueda de la Verdad, que es Nuestro Señor, que me hicieron interrogarme y a veces inquietarme durante años, hasta llegar a poner en cuestión el ministerio que recibí. En la Fraternidad encontré el sentido profundo del Sacerdote Católico, a tal punto que podría osar decir: “la mayoría pensará que dejo la Diócesis; en realidad, en tanto que Católico, estoy volviendo a casa”.

Don Massimo

* * *

Carta del 14 de diciembre de 2010 a Monseñor Ludovico Furian, Administrador diocesano

Me apresto a escribir estas líneas para dar la razón de una elección que es una elección de conciencia, de Fe y sobretodo de coherencia con el llamado de Nuestro Señor al Sacerdocio y con el ideal sacerdotal.
A menudo nos preguntan a nosotros, sacerdotes si hemos encontrado a Jesús; hoy puedo decir: “Sí, lo he encontrado”. Lo he encontrado a los pies de una cruz sobre un viejo altar, mientras ofrecía la Víctima Santa e Inmaculada por mis pecados, por los que asistían a la Santa Misa, por todos los fieles cristianos vivos y difuntos. Lo he encontrado a través de un rito litúrgico, el de siempre, el que el Santo Padre quiere revalorizar a pesar de los millares de obstáculos y que significa mucho más que una ceremonia exterior: ese rito hace realmente presente el Calvario y el Sacrificio de la Cruz entre mis manos, de una manera misteriosa pero clara, me hace estar y sentirme unido al Cristo, sobre todo a través del deseo de imitarlo como sacerdote, pastor, y de cierta manera, como víctima, ofreciendo mis cruces cotidianas en unión con Él.
Mientras celebraba el Santo Sacrificio, el Señor mismo ha despertado en mí una semilla adormecida, casi sofocada por las pastorales que no llevan a nada y por “virajes antropológicos” poéticos, la semilla de Su llamado al Sacerdocio: “Te quiero para Mí, para la Salvación de las almas”. Esa es la idea que surge del Santo Sacrificio de la Misa, la única, la Santa Misa de siempre. Para mí es hoy increíble e insoportable que la Santa Misa, el corazón vivo y latiente de la Gracia en la Iglesia, sea sometida a la criba de aquellos que la encuentran “fastidiosa”, que haya necesidad de “reflexionar sobre como valorizar los signos” de manera creativa, con personas que de la vida y del Sacrificio de Nuestro Señor han comprendido poco y nada. Además me doy cuenta que ese problema está vinculado a la naturaleza convival del Novus Ordo: la comida si no es seductora, viviente, emocionante es una invitación inoportuna; pienso que el riesgo concreto es de construir una celebración y una iglesia adolescentes que buscan “seducir” más que “santificar”.
Una voz influyente ha hablado de “apostasía silenciosa”: la misma que he visto por experiencia extenderse en nuestros niños y jóvenes a través de la enseñanza en los colegios y los liceos, encontrándola en la parroquia más que en la calle; pienso que eso deriva de haber revestido inconcientemente la mentalidad del mundo contemporáneo con su egoísmo, la ausencia de espíritu de sacrificio, de la mortificación, de la negación o ignorancia de lo sobrenatural, del relativismo religioso y ético, etc. Por lo tanto el punto doloroso es que nuestros cursos de catecismo, los grupos, la Enseñanza de la Religión Católica, favorecen todo eso, mientras que la doctrina católica es olvidada, no enseñada, a veces hasta ridiculizada a favor de “dimensiones humanas” que no llegan nunca al hecho de madurar una elección e incondicional de Fe y de vida Católica.
Frente a eso, la Santa Misa Tridentina impone, con la fuerza de la Gracia y de la Tradición, una misa que cuestiona nuestra tibieza, una reforma personal de vida, al mismo tiempo que una eclesiología sensata en la que los fieles continúan su combate en el mundo, en el trabajo, en familia, en el deporte, descubriendo que el mundo no los ama porque son de Cristo y de la Iglesia Católica; los Sacerdotes se consagran a Dios en la oración y en el apostolado para sostener, exhortar, hacer madurar, dar la Gracia sacramental que es Cristo mismo.
Un combate pacífico y no irénico y ciertamente no con un “bajo perfil”; siento que no se puede aplazar una Iglesia que tenga el coraje de predicar la Verdad, el coraje de repetirla hoy día, porque la Doctrina no es su propiedad sino que representa el Buen Depósito que Cristo le ha dado: la  Unicidad de la Salvación de Nuestro Señor; el sentido de la vida orientada hacia los cuatro fines del hombre; el sentido del Sacrificio de Cristo del que cada uno puede recibir la Gracia que salva; el sentido de un compromiso serio hecho de ascesis y de caridad, que el Señor recompensará en el momento oportuno; el sentido de la Presencia Verdadera, Real, de Cristo en la Hostia; el sentido de la Esperanza para todos los crucificados de la historia, porque el Cristo ha sido el primero entre ellos y continua siéndolo cotidianamente en el Altar; el sentido de una Iglesia capaz todavía de enseñar a los jóvenes a ponerse de rodillas para recitar el Santo Rosario; el sentido de una Palabra al servicio del Santo Sacrificio; una Palabra iluminada por la Tradición constante más bien que abandonada a interpretaciones fuera del tiempo, efímeras, al “magisterio” subjetivo de cualquier ama de casa, más bien que el del improbable exégeta de turno, en oposición con el Magisterio de la Iglesia.
Cuánto me ha hecho reflexionar ese pasaje de San Pablo que dice: “En efecto, llegará un día en que no se soportará más la sana doctrina, pero, por el placer de oír algo, los hombres se rodearán de maestros según sus propios deseos, rehusando escuchar la verdad para volverse hacia las fábulas”… Y cuanta confusión oigo, cuántas banalidades, cuántas tonterías, cuántas “teologías” de moda.
Hoy estoy preparado para elegir a Nuestro Señor, quizás más aún que cuando fui ordenado hace diez años, porque veo la historia que ha escrito conmigo; aunque me siento triste por tantos colegas que, aún recientemente, han abandonado el ministerio, con un poco de nostalgia por la Diócesis que sigo queriendo y a la que quedo profundamente vinculado, hoy elijo continuar mi vida de consagración adonde El está presente con Verdad, Fe, Doctrina, Esperanza, para un futuro de reconstrucción de la Iglesia: elijo la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Solicito humildemente a un hombre simple, de sonrisa sincera, a un Obispo, de enorme dimensión, Monseñor Bernard Fellay, de recibirme en el combate contra la autodemolición de la Iglesia, a fin de que el Cristo resucite en los corazones y en las sociedades.

Por la presente entrego mi dimisión en tanto que sacerdote de la Unidad pastoral Alto Valdastico a partir del mediodía del 30 de diciembre, rogando por Usted, Monseñor Vicario, pidiéndole de velar por el cuidado pastoral de esos fieles que amo.
Mientras yo estuve les he dado mi corazón y me esforcé por transmitir un poco de Fe católica. Sin embargo sin la Santa Misa de siempre, la Misa Tridentina, el cielo permanece cerrado y la deriva es inevitable. (Michael Davies, “La reforma litúrgica anglicana”).
Convencido del respeto recíproco por esa elección de conciencia tan largamente preparada y de la oración recíproca que nos une a la Única Iglesia Católica, le suplico al Señor a fin de que: “Corpus Domini nostri Iesu Christi custodiat animan nostram in vitam æternam”.

Don Massimo, Traducción de La Porte Latine, sitio oficial del distrito de Francia de la FSSPX, Enero de 2011.

martes, 1 de febrero de 2011

5. Tenemos por qué sentirnos inquietos.


Terminamos el último capítulo con la idea de que en la ley moral algo o alguien de más allá del mundo material está lle­gando a nosotros. No dudo que al llegar a ese punto algunos de ustedes hayan sentido cierto desasosiego. Tal vez piensen que les he estado armando una trampa; que he envuelto cuidadosamente, para que tuviera la apariencia de filosofía, lo que no es más que una perorata religiosa. Puede que se hayan sentido dispuestos a prestarme atención mientras que tuviéramos algo nuevo que decir; pero si no es más que reli­gión, ya el mundo está cansado de eso y para qué volver a lo mismo. Si alguien siente en esta forma, me gustaría decirle tres cosas:
Primera, en cuanto a eso de volver a lo mismo. ¿Creerían que lo digo en broma si dijera que a veces cuando un reloj no está señalando la hora precisa lo más sensato es hacerlo volver atrás? Pero olvidémonos de una vez de los relojes. Todos deseamos el progreso. Pero progresar es acercamos al lugar al cual queremos llegar. Si hemos tomado un sendero extraviado, avanzar por él no nos lleva más cerca de la meta propuesta. Si estamos avanzando por el camino equivocado, progreso es dar media vuelta y regresar al camino correcto; en tal caso el hombre que más pronto lo haga es el más pro­gresista. Todos hemos experimentado esto cuando hemos estado sacando cuentas. Cuando se empieza mal una suma, mientras más pronto se reconozca esto y se empiece de nuevo la operación, más rápidamente se efectuará la suma. No hay progreso en estar equivocado y rehusar reconocerlo. Creo que si echamos una mirada al actual estado del mundo, queda bien claro que la humanidad ha estado cometiendo una grave equivocación. Nos hallamos en el sendero equivocado. Si es así, debemos regresar. Regresar es la forma más rápida de avanzar.
Lo segundo es que todavía esto no se ha convertido exactamente en una “perorata religiosa”. No hemos llegado hasta el Dios de ninguna de las religiones actuales, y todavía menos al Dios de esa religión particular que se llama cristianismo. Ape­nas hemos llegado hasta Alguien o Algo que está detrás de la ley moral. No estamos tomando nada de la Biblia o de las iglesias; estamos tratando de ver lo que podamos hallar el cuanto a ese Alguien por nuestros propios medios. Quiero que quede bien en claro que lo que hallamos por nuestros propios medios es algo que nos sacude. Tenemos dos evidencias de este Alguien. Una de ellas es el universo que El creó. Si sólo utilizamos ésta como nuestra única pista, creo que deberíamos llegar a la conclusión de que El es un gran artista (porque el universo es un lugar muy bello), pero que también es inmisericorde y poco amigo del hombre, porque también el universo es un lugar peligroso y aterrador. La otra evidencia es la ley moral que El ha puesto en nuestras mentes. Y esta es una evidencia mejor que la otra, porque es una información interna. Es más lo que se halla en cuanto a Dios por medio de la ley moral que por medio del universo en general, tal como se halla más en cuanto al hombre escu­chando su conversación que contemplando la casa que ha construido. Partiendo de esta segunda evidencia, concluimos que el Ser que se halla detrás del universo está intensamente interesado en la conducta recta: el juego limpio, la falta de egoísmo, el valor, la buena fe, la honradez y la veracidad. En este sentido podríamos estar de acuerdo con lo que dice el cristianismo y algunas otras de las religiones: que Dios es “bueno”. Pero no nos apresuremos aquí. La ley moral no nos da fundamento alguno para pensar que Dios es “bueno” en el sentido de que sea indulgente, suave o compasivo. No existe indulgencia alguna en cuanto a la ley moral. Es tan dura como clavos. Nos dice que hagamos lo recto sin que pa ­ rezca que le preocupe lo doloroso, peligroso o difícil que es. Si Dios es como la ley moral, no es un Dios suave. De nada vale ahora decir que eso de que Dios es “bueno” significa que El es un Dios que puede perdonar. Es ir muy rápido.. Sólo una Persona puede perdonar. Y todavía no hemos dicho que es un Dios personal, sino que es un poder detrás de la ley moral, y quizás más bien una mente que es como cualquiera otra. Pero todavía en nada se parece a una Persona. Si es una pura mente impersonal, puede que no tenga sentido pedirle que nos haga concesiones o que nos permita salir de ciertas trampas, como tampoco tendría sentido alguno que se le pi-diera a las tablas de multiplicación que nos sacaran del aprieto cuando hemos cometido una equivocación en una operación de suma. La respuesta que se reciba tiene que ser equivocada. Tampoco sirve de nada el decir que si hay un Dios así, de una bondad absoluta e impersonal, ese Dios no es de nuestro agrado y no vamos a preocuparnos más en cuanto a Él. Porque la dificultad está en que una parte de nuestro ser se halla del lado de ese Dios, y estamos de acuer­do con El en cuanto a la desaprobación suya de la avaricia, las triquiñuelas y la explotación de los humanos. Quisiéramos que El hiciera una excepción en el caso nuestro, que nos excuse esta vez; pero en lo profundo nos damos cuenta de que a menos que el poder que se halla detrás del mundo deteste en forma real e inalterable esa clase de conducta, no puede ser bueno. Por otra parte sabemos que si existe una bondad absoluta, debe odiar la mayor parte de lo que hace ­mos. Este es el terrible aprieto en que nos hallamos. Si el universo no se halla gobernado por una bondad absoluta, entonces, a la larga, todos nuestros esfuerzos resultarán vanos. Pero si lo está, nos estamos convirtiendo todos los días en enemigos de esa bondad, y no parece que salgamos mejor parados mañana, por lo que quedamos de nuevo sin esperanza alguna. “Ni contigo, ni sin ti”, Dios es nuestro único consuelo, pero al mismo tiempo es nuestro terror supremo; lo que más necesitamos y lo que más deseamos evadir. El es el único aliado que podíamos hallar, y nos hemos convertido en enemigos suyos. Algunos hablan como si el encuentro con la mirada de la bondad absoluta fuera divertido. Que lo piensen de nuevo. Todavía están apenas jugando con la religión. La bondad es o bien la gran seguri­dad o el gran peligro, de acuerdo a lo que sea nuestra reacción frente a ella. Y no hemos reaccionado bien.
Y ahora el punto tercero. Cuando escogí presentar el tema en esta forma casi de circunloquio, no estaba tratando de jugarle a mis lectores ninguna especie de triquiñuela. Tenía otro motivo: que el cristianismo simplemente no tiene sen­tido mientras no nos hayamos enfrentado con todas las verdades que he descrito. El cristianismo les dice a las gentes que se arrepientan y les promete el perdón. Por lo tanto, hasta donde lo sabemos, no tiene nada que decirles a las gentes que no saben que han hecho algo de lo cual dejan arrepentirse y que no sienten necesidad alguna de perdón. Sólo cuando nos hayamos dado cuenta de que existe una verdadera Ley Moral y un Poder que la respalda, y de que la hemos quebrantado, y de que estamos a mal con tal Poder, el cristianismo empieza a hablar. No antes. Cuando uno se da cuenta de que está enfermo hace caso a lo que el médico dice. Cuando nos damos cuenta de que nuestra situación ha llegado casi al extremo de la desesperación, empezamos a entender lo que los cristianos dicen.
Los cristianos ofrecen una explicación de cómo fue que nos llegamos a ver en nuestro estado presente de odiar la bondad al mismo tiempo que la amamos. También ofrecen la explicación de cómo Dios puede ser la mente impersonal que se halla detrás de la Ley Moral, y a la vez ser una Persona. Nos dicen cómo las demandas de esta Ley, que ninguno de nosotros puede cumplir, otro las satisfizo por nosotros; cómo Dios mismo vino a hacerse hombre para salvar al hombre de la condenación de Dios. Esta es una vieja historia, y si quieres conocer más en cuanto a sus detalles, no hay duda de que consultarás a personas con mayor autoridad que yo. Lo único que estoy haciendo es decirle a la gente que se enfrente a la realidad, para que entienda las preguntas para las cuales el cristianismo dice tener una respuesta. Son realidades verdade­ramente aterradoras. Ojalá me fuera posible decir algo más agradable, pero debo decir lo que creo cierto. Por supuesto, estoy muy de acuerdo en que el cristianismo ofrece, a la larga, un consuelo inenarrable. Pero no empieza con el consuelo: empieza con lo que ya hemos des­crito, y de nada vale el tratar de llegar al consuelo antes de haber pasado por esa consternación. En la religión, así como en la guerra y en todo lo demás, no se llega a la tranquilidad y el consuelo con sólo buscarlos. Si buscas la verdad, al final encontrarás consuelo; si buscas el consuelo, no encontrarás ni el consuelo ni la verdad, sino castillos en el aire al principio y desesperación al final. La mayoría de nosotros perdimos la costumbre de antes de la guerra de hacernos castillos en el aire en cuanto a la política internacional. Es tiempo que hagamos la misma cosa en cuanto a la religión.

C. S. Lewis., tomado del libro “Cristianismo... ¡y nada más!” (Mere Christianity).

Capítulo anterior: 3. La realidad de la ley.