1) Es el Estado quien debe defender el orden público. La
población acude en defensa de sus bienes cuando falta el Estado. Ocurre con la
seguridad, con el desorden económico, y también con la defensa de los bienes
fundamentales de una nación: la Fe y las familias.
2) La experiencia de la Catedral de Posadas nos dejó en
desamparo. Hasta el Clero abandonó su puesto. El Estado obedeció al Clero y no
apareció a poner orden. Sólo parte de la población defendió lo que había que
defender supliendo los poderes del Estado. Y los que atacaron, sabiendo que no
habría orden público, pasaron la raya. La de la decencia, la del orden, la de
la dignidad, la de lo humano. Actuaron como endemoniados.
3) Nos planteamos que eso no ocurriría en el ataque a la
Catedral. No manifestaron Las Rojas, el Mas y el PO a favor del aborto.
Manifestaron en contra de la Iglesia, en contra de la Fe y de la familia. Sus
lemas fueron públicos: “la Iglesia que más ilumina es la que arde”. Y sabemos
que son capaces, porque lo intentaron en Posadas.
4) Apareció el estado. Apareció el orden público. ¡Bien! La
brigada antimotines en canchas de fútbol se hizo presente. No como dice la
prensa. Digámoslo: de espaldas a nosotros, formando un cordón frente a las
hordas ululantes (había quienes ululaban). Nosotros hubiéramos podido pegarles,
degollarlos. No esperaban de nosotros un ataque. La Policía lo esperaba de Las
Rojas, del Mas y del PO. Recibieron insultos, escupidas, golpes, botellazos,
petardos, pintura. Todo lo que hubiéramos recibido nosotros, menos de lo que
hubiera recibido la Catedral.
5) Apareció la prensa. ¿Imparcial? No, sólo del lado de
ellos. La policía temía el ataque de ellos, la prensa no. Pasó un fotógrafo.
Foto y foto, con obsesión irritante al sacerdote y a nosotros. ¿Foto a la cara?
Sí, y al bajo vientre (¿?). Se llama mala leche. Si le avisás que se le puede
romper la cámara en el tumulto (el seguro no cubre esa rotura) te dice ¿me
amenazás? Pero se da vuelta y se va. Y publica todo lo que puede en contra
nuestro. ¿Fotografiaron el desastre que hicieron estos/as endemoniados con las
paredes del Cabildo y del palacio municipal? ¿Qué impuestos van a pagar esos
daños? Las bombas de pintura, las meadas, los graffitis insultando Iglesia y
policía, pidiendo muerte y fuego. Los mismos que acusan de eso a la
Inquisición. Santa Inquisición.
6) La resistencia. Hubo de todo. Quienes preferimos marcar
el límite y quienes prefieren resistir a pie firme sin responder. El enemigo
nos une por el espanto. No todos pensamos igual. Incluso sabemos que una
espiral de violencia no nos conduce. Ni a la Patria católica, ni al orden
deseado. ¿Qué camino queda? Que el buen Dios conduzca las acciones y nos
inspire la prudencia. Pero estos endemoniados no pueden avanzar más.
7) Volver al principio. El Estado debe poner orden. Los
católicos no dejaremos que estos pederastas, asesinos de niños, perversores de
jóvenes, odiadores de la Fe, travestidos monstruosos, sigan campeando por las
calles como si su delito fuera un derecho. El Estado debe castigar el delito.
Este, el de los ladrones y los asesinos. Si el Estado no lo hace la población
lo hará. Los católicos lo harán. Aún y a pesar de su clero.
8) Las gracias. A los mártires de La Vendeé. A los
Carlistas. A los mártires de la guerra civil argentina y al General Juan
Facundo Quiroga, que nos enseñó que cuando la revolución asalta las Iglesias,
mata los Sacerdotes y viola las mujeres o niños, la única bandera posible es
Religión o muerte (que es como decir Orden o muerte). Al general Rosas que
sacrificó su felicidad en defensa del Orden. A los Cristeros. A los mártires de
la guerra española del ´36. A los que vieron la revolución mundial y murieron
en defensa de un orden que dos Guerras mundiales arrebataron. A los mártires de
Rumania, Hungría, Polonia y los países de esa región. A los millones de
mártires rusos. A los mártires cubanos, víctimas de la pistola del Che. A los
mártires americanos que pararon la guerrilla. A Genta. A Sacheri. A tantos que
en la Patria murieron defendiendo la Fe y la familia. A la Iglesia que resiste
los cambios revolucionarios que anidan en su interior. A todos los anónimos que
nos marcaron el camino de la contrarrevolución desde la Rev. Francesa a nuestros
días. Y desde antes. Gracias. Recen por nuestro pueblo, por nuestros pueblos,
por la Cristiandad bendita.
Tomamos la precisa, breve y acertada crítica sobre
la película “Cristiada” que escribe el Dr. Antonio Caponnetto, dirigida
principalmente a sus errores y desaciertos históricos. Aunque, por supuesto, no
deja de ser una película altamente recomendable.
Cristiada
Hemos visto esta película que | tanto
deseábamos ver. Sobre todo —porque merced a la generosidad de algunos amigos
mexicanos— pudimos tener acceso al guión original, a principios del año 2010.
Sabíamos entonces,con bastantes detalles, de sus aciertos y
errores, pero no era lo mismo contemplar el fruto terminado. Al fin lo
hicimos.
Como el común de la gente, empezando por los
católicos, desconoce completamente la epopeya cristera, que una película les
permita anoticiarse de la misma, ya es todo un logro. Máxime si en ese
ano-ticiamiento, los combatientes de Cristo Rey quedan genéricamente exaltados,
y sus verdugos suscitan el desprecio por sus conductas homicidas. Si a esto se
le suma que el aludido público común podrá tomar conciencia, siquiera fugaz, de
que existieron sacerdotes como Cristóbal Magallanes, leales a la Cruz hasta
el derramamiento de la propia sangre, niños mártires como José Sánchez del Río,
generales valientes y aguerridos como Gorostieta, mujeres bravias como las
integrantes de las Brigadas Juana de Arco, y dirigentes católicos
abnegados como Anacleto Gpnzález Flores, todo es ganancia, y sólo restaría
decir que recomendamos el filme sin más rodeos. Que circule, que las almas se
entusiasmen ante el fulgor de los arquetipos, que le recen a los santos y
honren a los héroes, y que el buen Dios haga el resto.
Pero no es tan sencillo. Porque la película
tiene serios errores conceptuales, increíbles tergiversaciones históricas y
abundantes licencias cinematográficas, algunas legítimas o artísticamente
logradas y otras decididamente antojadizas o inverosímiles.
De los errores conceptuales el más
pernicioso es el de presentar a los Cristeros como una especie de avant garde
de la Dignitatis humanæ. Defensores de la libertad religiosa, de
los derechos humanos, de la sociedad abierta y plural, de los ideales
democráticos y de la convivencia pacífica. Es tan explícito el afán de
resultar eclesiológica y políticamente correctos, que a quienes estamos
medianamente imbuidos del espíritu de aquella gesta, no puede sino resultarnos
indignante. Los Cristeros batallaron por la Reyecía de Cristo en su amada y amable
patria mexicana, no por la libertad de culto. Eran soldados de la Virgen de
Guadalupe, no de las garantías democráticas para todos los creyentes. Su
guerra justísima se libraba por la majestad del Hijo, no por los derechos del
hombre.
De las tergiversaciones históricas, que son
muchas, nos preocupan dos en particular. La primera, el desdibujamiento
imperdonable de la personalidad y de la muerte de Anacleto. A instancias del
guión, Verástegui lo compone al modo ghandiano, con perfiles superficiales y
dubitativos, sin el fuego y el arrojo que le fueron tan característicos, sin
esa oratoria formidable que hacía estremecer los corazones y los puños; y sobre
todo, sin ese sacrificio postrero signado por su doble consigna dejada como
herencia a las Américas: Dios no muere y Viva Cristo Rey.
La segunda tercedura de la realidad pasada
se comete con Victoriano Ramírez, el legendario “Catorce”, así llamado por liquidarse él
solito ese número de federales. No fue ciertamente un glamoroso espadachín
egresado de academias castrenses, pero tampoco el marginal maleducado que
responde con escupitajos a sus superiores. Se lo muestra salvando su vida a
expensas de la de José Sánchez del Río, y objeto por eso de severos reproches
de parte del General Gorostieta. Invención pura que menoscaba su real dimensión
de hombre de bien.
Otrosí se diga del Padre Vega. No asaltó un
tren en la estación La Barca ocupado por inofensivos pasajeros, como se
lo pinta; y es contradictorio que la película lo inculpe de esta tropelía;
cuando en la película misma se lo muestra particularmente preocupado de
salvaguardar las vidas inocentes. Al igual que en el caso de Victoriano, no
diremos que el Padre Vega era un teólogo salmantino, pero ningún cura de
entonces, con su catecismo a cuestas, podía haber quedado sin respuesta
precisa cuando el General Gorostieta, ante la muerte cruel de José Sánchez del
Río, le pregunta escéptico: “¿qué clase deDios puede permitir esto?”
Un Dios que dio su
sangre inocente por nosotros, era la elementalísima y veraz respuesta.
En su lugar, el Padre Vega desbarra una
contestación absurda e imposible, en un diálogo que, por supuesto, tampoco
existió en la realidad. Apuntamos este detalle, porque por ser políticamente correcta,
la película no podía simpatizar con aquellos curas que combatieron arma al
brazo por la Princi-palía de Nuestro Señor. Luego, el Padre Vega, debía ser
mostrado más bien torpe, primitivo y algo adicto a la violencia.
Licencias cinematográficas, al fin, son casi
todas las secuencias de la película, que entrevera a piacere personajes,
lugares, tiempos, diálogos, hechos y anécdotas, sin tenerel más
mínimo cuidado de la realidad pasada. Que el General Gorostieta acuda a la
tumba fresca de Josecito, abrace su cadáver y mate a sus torturadores, forma
parte de la lógica del western. No sucedió, pero emociona y gratifica
verlo. El corazón del espectador disfruta con esta feliz invención. En cambio,
que se omita expresamente toda referencia a la masonería y a su diabólica
participación en el desenlace de los hechos, cubriendo de subterfugios los “arreglos”,
más que a licencia artística suena a escamoteo de una realidad crucial.
Nohacemos juiciostécnicos porque
no es nuestra competencia.
No abundamos en detalles (cabría hacerlo y
con especificidad de datos), porque el comentario sería inagotable. Sólo
escribimos estas líneas procurando dar algún criterio a quienes la vean.
Categóricamente afirmamos que es una película digna de ser vista más de una
vez; y si fuera posible, al lado de nuestras familias, amigos y alumnos. Con
las reservas y prevenciones del caso, ya quedó dicho. Pero también con el regocijo
espiritual de constatar que el cine ha servido, como en pocas ocasiones, para
dejar constancia gozosa del plebiscito de los mártires, como decía el
beato Anacleto González Flores.
Antonio Caponnetto, revista “Cabildo” nº99, año XIII, 3ª época.
(AA) En el marco de las
actividades acordadas durante el último Encuentro Nacional de Mujeres en
Posadas, organizaciones abortistas intentaron escrachar las catedrales de
Buenos Aires y de Paraná. Católicos bien parados lo impidieron.
La
manifestación abortista en Buenos Aires fue encabezada por Nora Cortiñas,
(Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), y por Vilma Ripoll, dirigente del
MST en Proyecto Sur. Diversas organizaciones de izquierda marcharon desde el
Congreso hasta Plaza de Mayo con motivo de cumplirse un año desde la última vez
que se trataron en comisiones de la Cámara de Diputados los proyectos de
aborto.
Al llegar
a Plaza de Mayo, el grupo denominado “Las Rojas” se dirigió directamente hacia
la Catedral Metropolitana para pintarla y agredir a los que allí estaban
presentes rezando el Rosario. Muchas de las abortistas venían con aerosol
en mano.
Sin
embargo, a diferencia del encuentro de mujeres en Posadas, se montó un cerco
policial en frente de la Catedral. Las abortistas intentaron romper este cerco
lo que generó momentos de tensión e insultos mutuos, pero la agresión fue
repelida por el eficiente accionar del personal de la policía federal, muchos
de cuyos miembros sufrieron contusiones por golpes y piedrazos. Los
tradicionales eslóganes de "Iglesia basura, vos sos la dictadura" se
escucharon una y otra vez.
El choque
frente a la catedral de Buenos Aires tuvo amplia repercusión en los medios de
comunicación nacional. Llamó la atención la versión sesgada lanzada por el
diario Clarín: “los
católicos estaban a salvo de cualquier agresión porque el vallado y el doble
cordón policial podía cuidarlos de cualquier agresión” como si ellos fueran los
agresores y las abortistas las pobres víctimas. Pareciera que la periodista
Victoria de Masi, autora de la nota, nunca vio las agresiones y obscenidades que
comenten las abortistas en este tipo de situaciones.
Custodia de la catedral
de Paraná.
El 1 de
Noviembre, distintas agrupaciones abortistas de izquierda a favor del supuesto
“derecho a decidir” sobre la vida de sus hijos, también llevaron a cabo una
manifestación en la ciudad de Paraná. Igualmente se encontraron con un grupo de
católicos en frente de la Catedral lo que impidió que fuera escrachada.
Sin embargo, el grupo de las que reclamaban por el aborto fue minúsculo, puesto
que solo participaron agrupaciones paranaenses. Por ello, las puertas de la
catedral que inicialmente habían permanecido cerradas, fueron abiertas
nuevamente. Felizmente, no se registraron incidentes.
Diego
Leiva, presente frente a la Catedral, expresó a LaVoz901:
“Las mujeres no vienen por los derechos en sí de las mujeres, sino por el
aborto: es un crimen, un derecho no puede ir contra otro derecho, que es el
derecho a la vida. Lo único que hacemos es venir a defender la Catedral",
dijo, y a la vez explicó que la defensa del edificio obedece a "una
defensa por las pintadas, de que quieran meterse, ha sucedido en otras
provincias que se han querido meter en la iglesia y han robado cosas. Todo lo
que hay dentro de la Iglesia es sagrado. Venimos y rezamos para que no suceda
nada malo”.
Estaba anunciado: el día 1 de noviembre de 2012 los grupos abortistas
(ser proabortista es hacer apología del delito según el Código Penal, y si lo
hacen grupalmente es una asociación ilícita), iban a ocasionar desmanes, justo
el Día de la Fiesta de Todos los Santos del Rito Latino de la Iglesia Católica.
Cruzados católicos.
Todo se produjo frente a la Catedral Metropolitana,
con graves desmanes que amenazan incluso la seguridad de la Casa Rosada, por su
cercanía. Los grupos abortistas exhibieron su agresividad incluso frente a las
fuerzas del orden, a las cuales buscaron desbordar. Son los mismos grupos izquierdistas
que se manifiestan contra el Gobierno, y que no tienen empacho en destrozar los
vallados e ingresar a edificios públicos. Así sucedió durante la crisis de
diciembre de 2001 tanto en el Congreso Nacional como en los vallados de la Casa
Rosada.
Simultáneamente, grupos católicos y provida se
congregaron frente a la Catedral para impedir los actos blasfemos y sacrílegos
de los manifestantes antivida. Así, se produjo lo anunciado, que era
previsible: los grupos abortistas agredieron y provocaron a los provida,
ocasionando el choque frontal.
La situación obligó tardíamente a la Policía Federal a
actuar para separar a las personas que protestaban. La función policial de
prevención no se cumplió, y ante los hechos concretos sólo cabe actuar.
Un militante católico de la causa provida expresó:
“Hay que orar mucho, con el Santo Rosario en una mano, y con la espada en la
otra. Dios bendiga abundantemente a todos los que heroicamente defendieron la
Catedral de la ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto Santa María de los
Buenos Ayres”.
No se trató de dos bandos iguales, en que de un lado
se encontraban quienes gustan saborear el helado de limón, y del otro los que
gustan saborear el helado de chocolate suizo, unos que adhieren a un punto de
vista y otros a uno alternativo y “distinto”. Se trató en realidad de los Dos
Bandos anunciados por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales: uno
es el de Cristo, Señor del Universo, que transita el camino de las Virtudes, y
el otro… va hacia la perdición, liderado por el mismísimo Lucifer, de quien sus
mismos militantes a veces hasta parecen descreer, a pesar de ser sus efectivos
instrumentos.
Quienes defendieron la Catedral, se ubicaron cerca de
la primer columna del Templo. Rezaron y aguardaron lo previsible: el inicio de
las agresiones de los manifestantes antivida.
Abortistas agresivos.
Es falsa completamente la versión de Pasquín 12 al
afirmar que se trataba de “mujeres agrupadas en la Campaña por el Derecho al
Aborto Legal, Seguro y Gratuito (les faltó decir “obligatorio”, cosa que se
dejen ellas de reproducir de forma completa). Efectivamente, había abortistas…
y abortistos. Más bien había un número considerable de varones
Si fuesen mujeres porque había putos entre ellas…
lamentamos informarles que los putos no tienen hijos, así que no habría
problema que el Congreso tratara una ley tan antinatural como sus mentes,
aprobando el aborto… siempre que se refiera a los putos (no a las mujeres,
claro está). ¿O acaso no son iguales los putos y las mujeres? Si son iguales,
si tienen los mismos derechos, y si se casan… bueno que los putos aborten lo
que haya en su vientre. Pero si eso lo hiciera una mujer, contra una persona
concebida en su vientre, eso es un asesinato, es un aborto, y es un delito.
De la movilización participaron organizaciones
sociales, estudiantiles, políticas y de derechos humanos. Es decir, se trata de
una imposición ideológica, no de una cuestión que es atinente a la naturaleza
humana, sino a la “antinaturaleza”, que por tanto es autodestructiva.
“Como se va avanzando en la comprensión de que la
mujer pobre es la que muere y la que tiene que decidir en un estado que es de
gravedad, yo creo que esto se tiene que tratar en el Congreso, para que sea una
voluntad de la mujer", sostuvo Nora Cortiñas, de Madres de
Plaza de Mayo Línea Fundadora, que encabezó la movilización, según informó el
Pasquín 12, reconocido medio que goza de los mismos capitales del Grupo Clarín,
pero en su versión ultraizquierdista. Nora Cortiñas reclama por algún familiar
desaparecido… pero no tiene empacho en avalar las miles de muertes de niños
concebidos en un acto netamente genocida. ¿Qué “derechos humanos” defiende?
Salta a la vista: los de sus propios intereses ideológicos y de su bolsillo.
Materialistas sordos.
¿Quiénes son los abortistas?
Los medios informan que “la convocatoria fue realizada
además por las agrupaciones de mujeres de Las Rojas-Nuevo Más, de Pan y Rosas,
Plenario de Trabajadoras; Agrupación Marrón Clasista ATE, CTA; Asociación
Gremial Docente UBA, Ademys, Cepa Capital Federal y Frente Popular Darío
Santillán. También se sumaron los profesionales de la salud de la provincia de
Buenos Aires, Comisión de Mujeres del Partido Comunista Revolucionario, Mujeres
de la Matria Latinoamericana, Partido Obrero, Movimiento Popular la Dignidad,
MST en Proyecto Sur y centros de estudiantes y federaciones estudiantiles,
entre muchas otras organizaciones”.
Entre los grupos manifestantes se encontraban la
Campaña por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, Mujeres de la Matria Latinoamericana,
Libres del Sur, Movimiento MuMaLá, la Central de Trabajadores de la Argentina y
dirigentes entre las que encontraba Vilma Ripoll (MST-Proyecto Sur).
Sin embargo, y a pesar de que alegan que la
convocatoria es de “agrupaciones de mujeres”, la manifestación estaba llena de
hombres (algunos de pelito largo, amanerados, de arito… y su gran etcétera).
Luego, la manifestación no fue de “mujeres”, tal como antes hemos referido. En
todo caso, habría sido un encuentro de mujeres y… mujeros.
Marcha infernal.
La concentración de los grupúsculos abortistas partió
desde Plaza Congreso, repudió frente a la Jefatura de Gobierno porteña el veto
de Mauricio Macri al protocolo para hospitales porteños sobre
aborto no punible que votó la Legislatura, debido a que el mismo era
intrínsecamente inconstitucional y por tanto nulo. Cabe destacar que Mauricio
Macri es progay y proabortista, pero vetó la Ley porque la misma
habría sido declarada inconstitucional en cualquier Tribunal del país.
Al llegar por Avenida de Mayo, la columna formada por
miles de personas rodeó la Plaza por Avenida Rivadavia, donde confrontó con más
de cien manifestantes católicos que defendieron la Catedral, rezaron el Rosario
y aclamaron con un "Viva María Reina" mientras portaban una imagen de
la Virgen María.
En un clima beligerante, los militantes “pro vida”,
como se identificaron a Télam, fueron controlados por un cordón de la
Infantería de la Policía Federal, que terminó quedando en medio de improvisados
“proyectiles” de botellas de plástico y algún que otro palazo, afirma el
Pasquín 12. Lo que omiten ambos medios, es consignar que los proyectiles, los
palazos y los insultos fueron recibidos por parte de los defensores de la
Catedral, y que los agresores eran los abortistas.
Incidentes.
Miembros de Infantería y efectivos de la Policía
Federal que estaban circulando entre los grupos separaron, tardíamente, a los
manifestantes quienes, entre insultos cruzados, quisieron tomarse a golpes.
Obviamente que la fuerza policial acabó controlando la situación. Pero
pudo haberse evitado: el choque se produjo cuando el grupo antiabortista que
marchaba desde el Congreso se encontró con militantes provida que rechazan el
aborto frente a la Catedral. El encontronazo era altamente previsible.
Cerca de las 20:00, los agentes lograron recuperar el
control de la situación. De a poco, ambas columnas comenzaron a desconcentrarse
minutos más tarde.
Al grito de "asesinos, asesinos" las
personas próvida increpaban a los que apoyan el aborto, que respondían con un
cántico: "Iglesia, basura, vos sos la dictadura"… como si la
imposición abortista que pretenden fuese “democrática”, y como si estos
abortistas fuesen los representantes del ciento por ciento de la población. No
se trata más que de una mera ilusión ficticia del ambiente de porquería en que
se desenvuelve permanentemente la ultraizquierda, adicta a lo feo, a lo banal y
a lo carente de sentido, materialista y sincretista… y por tanto anticatólicos
al mango.
“Sí señores, sí señores, prohíben el aborto, los curas
abusadores”, coreaban las manifestantes por altoparlante, y a voz en cuello la
marcha contestaba “de menores”, mientras circulaba la columna por el frente de
la Catedral, durante varios minutos ya que su composición era numerosa.
También en Paraná.
Grupos abortistas fueron a manifestarse también en la
misma jornada frente a la Catedral de Paraná. Los medios locales cubrieron la
noticia.
Efectivamente, organizaciones sociales de Paraná (es
decir, no fue una protesta de “mujeres”), realizaron una actividad para
manifestarse a favor “del derecho al aborto libre, seguro y gratuito”,
comentaron a AIM (un medio periodístico de Paraná) los organizadores y
destacaron que “no tenemos porqué vivir de acuerdo a lo que propone y opina
solo un sector de la sociedad”. Además, pidieron “justicia para los
seminaristas que denunciaron ser abusados por Justo Ilarraz cuando
eran adolescentes”.
Según explicaron a AIM, la actividad se llevó a cabo
ya que “en el último Encuentro Nacional de Mujeres se decidió realizar una jornada
de lucha por la despenalización del aborto en todas las provincias”. Asimismo
comentaron que en Paraná organizan y “queremos lanzar una campaña por el
derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, en el marco de esta campaña
nacional”.
Al respecto, indicaron que “la Iglesia y la derecha se
organizan para negarnos ese derecho, por lo que nosotros tenemos que
organizarnos y movilizarnos para conseguirlo”. De la misma manera detallaron
que durante la jornada levantaron la bandera de: “ni una mujer muerta
mas por abortos clandestinos”. Además pedirán por la “inmediata implementación
de educación sexual desde una perspectiva de género”, y “anticonceptivos en
todos los hospitales públicos”.
Por otra parte, aclararon que este reclamo “lo hacemos
frente a la iglesia católica por ser un sector que se opone a nuestro
objetivo”. “Queremos destacar que hay un problema objetivo de toda la sociedad
y es que hay abortos, esto es una realidad”.
Organizaron esta actividad en Paraná los grupos Pan y
Rosas independientes, Plenario de Trabajadoras, estudiantes independientes, La
Nueva Corriente, Movimiento de Autonomía Universitario.
Cruzados en Paraná.
En tanto, en la vereda de la Catedral de Paraná se
congregó un grupo de fieles para apoyar “el derecho a la vida” y decir “no al
aborto”.
Los Cruzados Católicos que defendieron la Catedral de
Paraná consideraron que “no es una cuestión religiosa tener esta postura, sino
social”.
La Policía custodió el lugar para evitar
confrontaciones entre los grupos.
Gipler la anticatólica.
Dicen que para muestra basta un botón, y para
abortista anticatólica es suficiente el testimonio de Noelia Gipler.
Noelia Gipler, de la
organización Pan y Rosas, aseveró a Elonce TV (otro medio periodístico de
Paraná) que la convocatoria dl 1 de noviembre de 2012, estuvo enmarcada en “una
jornada de lucha nacional por la despenalización del aborto, cuyas demandan
son: despenalización o legalización del aborto, además de una política de salud
que reparta anticonceptivos masivamente, para no llegar a esa instancia y una
educación sexual desde la primera edad, para que las mujeres sean capaces de
decidir libremente que hacer con sus vidas y sus cuerpos”
“Lo hacemos frente a la Iglesia Católica, porque
queremos señalar un aspecto de este problema que es muy complejo, es objetivo
de la totalidad de la población argentina: es una realidad que las clases
medias lo afrontan como pueden, en las clínicas, y las mujeres pobres dejan su
vida en los hospitales o en sus casas, por practicarse abortos clandestinos”
definió.
¿Por qué no van frente a una sinagoga o frente a una
mezquita, o frente a un templo evangélico? Simplemente porque son
anticatólicas: saben dónde está la Verdad que buscan destruir y a la cual
odian. Esta gente anticatólica vive más pendiente de Jesucristo, de la Iglesia
Católica, del Papa y de los Dogmas, que muchos católicos costumbristas y
pacifistas de corte “ghandiano”.
Desde la Iglesia Católica.
“Estamos aquí para defender la Iglesia Católica, para
que no sea dañado en su integridad”, comentó a Elonce TV, Mariano
Carpio. Asimismo dijo que sumado a esto, quieren “dar testimonio de que
estamos en contra del aborto”.
Darío Figueroa, otro de los
católicos que se sumó a custodiar la Catedral, aseveró: “No acabamos de
entender porqué se arremete contra la Iglesia Católica por el tema del aborto,
porque no es un tema religioso sino científico: cuando se une el espermatozoide
con el óvulo, hay un ser humano, no es algo que decimos los católicos. Nosotros
concordamos con esto, por eso defendemos la vida desde su gestación”.
Al mismo tiempo, Elonce TV les consultó respecto del
pedido de las organizaciones abortistas que también reclaman “justicia para los
seminaristas” en el marco de la causa en la que el cura Justo José
Ilarraz, está acusado de abuso sexual. Figueroa, aseguró que:
“Cualquier católico va a estar indignado ante un hecho de pedofilia, sea el
pedófilo un sacerdote, un rabino o el superior de los musulmanes. Creo que hay
una coincidencia en la grey católica de que si hubo un delito en ese sentido,
tiene que ser penado. En eso creo que no hay ningún tipo de diferencias de lo
que piensa cualquiera, sea o no católico”.
Como puede verse, los medios han estado también en la
orientación de sus preguntas y en el modo de la organización, en el lugar donde
fueron colocadas las cámaras televisivas (pegadas a los escudos policiales,
dando la sensación de que el televidente es agredido por los católicos y por la
Policía), el lugar desde donde fueron sacadas las fotos para causar idéntica
sensación, y la orientación de los comentarios.
¿Qué tiene que ver el aborto, con un cura y su
potencial actuación delictiva en el Seminario, con la educación sexual y el
hambre? ¿Acaso van a dar de comer a la gente anticonceptivos o van a ponerle
profilácticos en los platos a la hora del almuerzo o de la cena? (bueno, parece
que la TV cumple hoy esa función) ¿Acaso solucionarán el hambre dando a los
pobres de comer los fetos abortados? Como echa de verse, solo se trata de un
tema de fondo: la militancia anticatólica.
Lamentablemente, no hay calificativos para repudiar a
los antivida, estén donde estén, porque se llenan la boca hablando de “vida” y
de “amor”, identificados con la materia, perdiendo su sentido espiritual, y
banalizando lo sublime.
La lucha de los Católicos próvida no es por el Orden
Natural, sino por el Orden Sobrenatural, porque no ha de admitirse que una
persona humana concebida muera sin recibir al menos el Bautismo o el agua de
socorro, porque se aplica la pena de muerte a un ser inocente, porque se está cometiendo
un Genocidio contra los bebés por nacer, y porque la gente ha perdido ya el
sentido común.
El Católico, defendiendo la Vida, defiende a
Jesucristo mismo. Porque como El mismo enseñó: “Sin Mi nada podéis hacer”. Y
nada es nada. La lucha es Teológica, no “ecologista”, porque no hay salvación
Sobrenatural del alma por actos meramente naturales...
Emilio Nazar Kasbo, especialista en Derechos Humanos UNLZ. Tomado de Diario Pregón de La Plata. Agunas imágenes:
La
Iglesia, nuestra Madre, regida por el Espíritu Santo, no contenta con proponer
cada día en particular alguno o algunos de los que habitan la celestial
Jerusalén, junta hoy todos aquellos héroes por materia de su culto, porque
siendo nuestros poderosos intercesores y abogados, derrame Dios sobre nosotros
los tesoros de su misericordia y las gracias para imitarlos. Ellos
fueron lo que somos nosotros, y algún día podemos ser nosotros como fueron
ellos. La gloria que gozan merece nuestro culto y es un objeto digno de
nuestros deseos. Tributamos en este día veneración a aquellos santos, cuyos
nombres sólo están escritos en el libro de la vida, y aunque no los
conozcamos, no por eso son menos dignos de nuestra veneración y respeto.
Antiguamente se
solemnizaba esta fiesta entre las dos Pascuas de Resurrección y Pentecostés,
pero no comprendía más que a María Santísima, Reina de todos los Santos y
Apóstoles y Mártires, cuyo glorioso triunfo se celebraba en aquel tiempo con
alegría y regocijo. El famoso panteón de Roma, templo de todos los dioses, era
el edificio más suntuoso, reputado por maravilla del arte y el último esmero de
la arquitectura, al que se le dio el nombre de Panteónpara denotar
que en él se tributaban adoraciones a todos los dioses. Dió ocasión para la
grande fiesta Bonifacio IV, quién purificó y consagró este soberbio
edificio, que se conservó hasta su tiempo, el que dedicó a la Reina de los
Ángeles y a Todos los Santos, e hizo trasladar a él veintiocho carros de huesos
de santos mártires, sacándolos de las catacumbas.
La época
de esta festividad se debe colocar en el pontificado de Gregorio III,
quién por los años de 732 hizo erigir una capilla en la iglesia de San Pedro,
en honor del Salvador, de su Santísima Madre y de Todos los Santos que reinan
con Cristo en el Cielo, y fue colocada entre las fiestas de mayor solemnidad.
Habiendo pasado a Francia el papa Gregorio IV en el año de
835, mandó que se celebrase solemnemente la fiesta de Todos los Santos, para
que todos fuesen en un mismo día venerados, en oprobio de los gentiles que en
otro día igual tributaban veneraciones a todos los falsos dioses. En el reino
de Inglaterra era fiesta de precepto aun después del cisma y de la herejía que
desterraron casi todas las otras. El papa Sixto IV mandó que
se celebrase con octava, y que fuese una entre las más solemnes de la Iglesia
universal.
Grande es
el número de los santos cuya memoria celebra cada día la santa Iglesia; pero es
mucho mayor el nombre de aquellos cuyos nombres, virtudes y méritos se ocultan
a su noticia. Éstos los conoció Dios, los premió abundantemente y los hará
gloriosos a los ojos de los hombres en el gran día de los premios y de los
castigos. En esta festividad nos presenta la Iglesia a todos estos privados del
Altísimo, no sólo para que los veneremos con su culto, sino para que los
imitemos con el ejemplo; porque estos escogidos de Dios fueron de nuestro mismo
sexo, condición, estado, empleo y de nuestro nacimiento. Hoy tributamos honores
al pobre oficial, al humilde labrador, y al ínfimo criado, que en los penosos
ejercicios de su abatido ministerio supieron ser santos, haciendo una vida
inocente, devota y cristiana.
Honramos
a San Luis, a San Fernando, San Eduardo, Santa Clotilde, y a Santa Isabel, en
la elevación del trono por sus grandes virtudes. A San Isidro, labrador en el
campo; a San Homobono en su taller, y a Santa Blandina en su cocina. Tantos
santos como vivieron como nosotros dentro de una misma ciudad, de una misma
comunidad y de nuestra familia, son argumentos convincentes de que todos podemos
practicar las virtudes cristianas y ser santos.
Hoy en
los púlpitos se predican alabanzas a Todos los Santos; ¿llegará acaso el día en
que se prediquen las nuestras? Pero si no llega este día, ¿cuál será nuestra
desgraciada suerte?
San Beda:
«Ea pues, hermanos míos, -exclama el
venerable Beda-, emprendamos con esfuerzo y alegría el camino de la vida,
porque el Cielo es nuestra Patria, y estamos en él escritos como ciudadanos
suyos; suspiremos por aquella celestial mansión, y llevemos con paciencia las
amarguras de este destierro: somos en la tierra huéspedes, forasteros y
caminantes; y supuesto que todos los santos son realmente nuestros
compatriotas, algún día hemos de ser sus compañeros en la ciudad de Dios, sus
herederos y coherederos de Jesucristo, si tenemos parte en sus trabajos y queremos
participar de su gloria: ¿Cómo es posible que no se dirijan todos nuestros
suspiros y ansias hacia aquella dichosa ciudad?»
Dice San Cipriano:
«Ella nos está
esperando. Una multitud de parientes y amigos nuestros. Pongámonos los ojos en
aquella numerosa tropa de nuestros hermanos, conocidos y de nuestros hijos, que
asegurados de su dichosa suerte y solícitos de la nuestra, nos están convidando
sin cesar a participar de la misma corona. Sean, hermanos míos, todos nuestros
suspiros, todos nuestros deseos, ambición y anhelo, por merecer el mismo
premio. ¡Oh, grandes Apóstoles, Gloriosos Mártires, Confesores y Vírgenes,
mirad que nos hallamos luchando en el golfo peligroso de éste mundo;
socorrednos con vuestra poderosa intercesión; alcanzadnos del Señor aquella
gracia particular, para que imitando vuestros ejemplos, nos anime vuestra
gloria a vivir como debemos.»
El estado no me garantiza
a mí rezar en una Catedral sin graffitis injuriosos
Lunes 29
de octubre de 2012. Me enteré antes de acostarme anoche que no dejaron salir
las ediciones de “Clarín” y “La Nación”. ¿Freno a la tan mentada “libertad de
prensa”?: Castellani diría: “Libertad para prensarnos impunemente”.Tormenta
fuerte. ¿Será por todo lo malo que trajo aparejado el River-Boca de ayer (que
no dejó muertos porque Dios es grande)? ¿O por todo lo malo que trae aparejada
esa “libertad de prensa”? Quién sabe… Sí sé, porque todavía un poco de
razón me queda -a pesar de los antibióticos-, que ayer fue Cristo Rey, entre
los tradis. Aunque “pegué el faltazo” a Misa (tridentina y
bugniniana) por una neumonía que me impidió “por 48 horas entrar en contacto
cercano con personas”, siguiendo la estricta orden médica.
“Llueve como la última
vez”, dijo la señora mientras intentaba cruzar la calle, en este Sur porteño
que el alcalde Mauricio I° parece querer convertir en una suerte de Tribeca
argentino, esquivando esa molesta minicorriente de agua enroscada que se forma
contra los cordones cada vez que precipita como hoy. Capaz que quiso decir:
“Como si fuera la última vez”. Pero esa discusión ya la tuve con mis familiares
ahora difuntos, y ahí quedó. ¡Uy! Justamente entramos en la semana de los
difuntos… En todo caso, la gente -viva- acá hace lo mismo que en la desempleada
Madrid, lafragateada Accra o la vapuleada (por “Sandy”) Nueva York
(incluyendo a Tribeca): se moja, y listo.“Castigo del Cielo”, masculló un flaco
anciano que hacía malabarismos entre el paraguas, el paquete con facturas y la
correa de su terco perro PP (no “Puro de Pedigrí” sino “Puro Perro”), que el
can no dejaba de enredarle. Castigo del Cielo… mmm… no lo descarto. Porque lo
que es merecérnoslo, y sí, nos lo merecemos. Como Nueva York, tal vez. Entre la
mala prensa, los barrabravas y los pésimos funcionarios y
dirigentes de turno… ¿Cómo Sodoma y Gomorra? Quién sabe.
Vuelve la
luz al barrio, tras el aguacero. Pienso, luego camino. Al Centro; al medico
laboral, a metros de la Plaza de Mayo y de la Catedral. Si Dios quiere, porque
lo de mi neumonía es lo de menos, a esta altura. Aislado, en casa, con la más
chica de la prole internada, y su madre al lado. Con el resto en lo de unos
amigazos, por si las bacterias… Bueno: con la luz, volvieron ciertas conexiones
al mundo de las noticias (Maldita adicción a los mass-media: ¡Eso pasa por no
tener a mano una radio a pilas!)… y de las comunicaciones telefónicas. “¡Lo que
me perdí por no tener que madrugar!”, pensé, ya que lo peor ocurrióa la hora en
que miles empiezan su jornada. Por eso, pasan los minutos y a la parada no
llega ningún coche de las dos líneas de colectivo convenientes. ¿Qué por qué no
voy en auto si estoy enfermo y llueve?: 1-Porque se inventó el barbijo, y
2-Porque no me da el presupuesto, y menos un día como hoy, en que los vehículos
van despacio y los taxímetros, rápido.
Al cabo,
cuatro cuadras y la solución en otra línea, que sí está funcionando
regularmente. Hallo asiento: me viene bien, porque a la neumonía se ha sumado
una molesta lumbalgia. ¿Por toser mucho? No creo. Más bien ha de haberme dado
por no parar de cumplir años. Alcanzo a leer un par de páginas de “El libro
negro del periodismo”, de mi amigo Flavio Mateos: “El Estado garantiza a los
homosexuales disfrazarse y acudir, una vez al año, semidesnudos a nuestra plaza
histórica. Pero no me garantiza a mí rezar en una Catedral sin graffitis
injuriosos (dice Aníbal D´Angelo Rodríguez). De manera que resulta fundamental
el sistema democrático actual para garantizar… la “libertad de expresión” (en
la que se enmarca mostrar el trasero en público…) y la “libertad de prensa” (en
la que se enmarca mostrar uno en un diario, una revista o una película), para
afirmar que tales son los derechos que la democracia debe defender…”. Stop.
Timbre, y abajo. Esquivo baldosas rotas mientras reflexiono acerca de como yo
mismo soy victima de dichas “libertades”. Y de los medios que las fogonean.
Por el
camino, me dice un inspector que “muchos choferes no pudieron llegar a tomar
servicio en las cabeceras”. Sí: los del ambiente colectivero hablan
casi, casi, como los policías cuando uno pasa a ser un masculino y
los ladrones perpetran atracos. Lo cierto es que, puntualmente,
llego al lugar de la cita médica, dejando volar mi mente acerca de los días
como éstos que habrán tenido que soportar Don Bosco y el padre Rua, su fiel
mano derecha y sucesor al frente de los Salesianos. Hoy hace exactamente 40
años que fue beatificado por Pablo VI, casi al mismo tiempo que Bugnini se
convertía en arzobispo. A punto de entrar en el edificio municipal
metropolitano sede del consultorio, miro de reojo la Catedral Metropolitana: la
entrada por rua San Martín está cerrada, y un puñado de
personas sin techo se guarece junto al portón. El beato padre Rua,
probablemente, esté rezando por ellas: su gran pasión fue salvar las almas, “lo
más importante”. Dos años antes de morir, en 1908, fundaba la Sociedad
Internacional para la Difusión de la Buena Prensa, a pedido de su mentor.
Espero (poco) que me llame la doctora, y anhelo poder fundar una así acá.
Placa,
memorándum (médico, no “de entendimiento”), preguntas, licencia
ratificada. El primer lunes de noviembre, a lidiar con los alumnos (a-lumen,
“sin luz”) de dos escuelas públicas, nietos de las “libertades” citadas. Los
que, tal vez, hayan conocido la Catedral en alguna visita guiada en sus años de
educación Primaria. Educación en libertad. “Educación en la diversidad, para
crecer en igualdad”. Perdón… estoy leyendo un aviso: que el sábado 10 de
noviembre se hará la “marcha del orgullo” y que van a pedir también por el
aborto legal, seguro y gratuito. Frente a la Catedral. Como siempre. Como este
jueves, Día de Todos los Santos, van a marchar los grupos de la campaña por el
crimen legalizado de inocentes, a la hora de Vísperas. “¡Epa! ¿No será mucho
dos marchas afines en la misma quincena? ¿O será que arrecian los ataques a la
par de los “merecimientos”? Quién sabe.Genta decía que el periodismo tiene un
papel clave para ocultar hechos y difundir ideologías. Mientras me decido a
entrar en la Catedral, pienso en si sus responsables, con el arzobispo a la
cabeza, son conscientes de lo que viene. Anoticiados (o no) por los medios. Y
en que durante mis años de Primaria el 1 de Noviembre era Feriado Nacional.
No hay
agua bendita: ¿No hace falta? Paso. Intento acompañar la parte final del
Rosario: se complica un poco, por los movimientos y el cuchicheo. Casi no veo
hacer genuflexión a nadie: ¿Será que están de tour y no son
creyentes? Quién sabe. Es mediodía, y en minutos habrá Misa. Dos veteranas
angloparlantes no bajan el volumen. Los infaltables brasileños y las fotos de
San Martín; del General, claro; mejor dicho, de su mausoleo. Algunas asiáticas.
Uno, dos colegios, en grupos dinámicos, medianamente respetuosos los chicos. Y
argentinos. Solos, de a pares, ninguna familia. Sigo. Quiero encontrarme un
minuto con Dios. ¿Y el sagrario? Casi al fondo, a la derecha. No, no, no “al
fondo a la derecha”, donde suele haber otra cosa. Paso por delante de San
Martín, del Padre de la Patria. Y del padre San Martín, que está confesando,
camisa gris oscuro de manga corta y estola morada. Y, antes de llegar al altar
de San Martín… de Tours, por fin, el Santísimo. Detrás de gruesas cortinas
bordó. Sublime. Personas mayormente entradas en años oran, sentadas. Me echo,
ambas rodillas al piso. Pido por los pastores, los sacerdotes, mis benefactores,
la salud de mi familia. Y por los enemigos de Nuestro Señor. Por esos que van a
ofenderlo en horas más.
Me voy.
Mis respetos al Santo Patrono. Al de Tours. Y una última apuesta: encarar a la
secretaria y plantearle qué se va a hacer contra el odio que viene. Me dirijo
hacia San Martín, a la oficina. Detrás de una puerta de vidrio, la mujer cumple
con su deber. No me parece pueda hacerse eco de mi duda. Es que no sé si este
jueves los residentes en la Catedral y aledaños van a cumplir con el suyo. Para
frenar el tourde la agresión que desde los aledaños va a dirigir
sus lanzas contra el Amor. Llueve, y el colectivo tarda en llegar. Mucho más que lo que dura un tour por la Catedral.
Barraqueño, publicado en Panorama Católico Internacional.