martes, 26 de enero de 2016

El protestantismo no es católico.


“El protestantismo no es más que una forma distinta de la verdadera religión cristiana; y dentro de aquélla se puede agradar a Dios lo mismo que en la Iglesia católica”. 
Proposición 18° condenada por el Syllabus errorum de S.S. Pío IX.

lunes, 25 de enero de 2016

Los “católicos tradicionalistas”, tema recurrente para los medios.

Nuevamente, para los medios masivos de comunicación, los católicos “tradicionalistas” son un problema.


Captura de Reuters aún sin editar y subrayada por Secretum Meum Mihi, 25-Ene-2016.

Reuters, 25-Ene-2016.

Papa Francisco pide perdón a los protestantes por la persecución católica

Por Philip Pullella

ROMA (Reuters) - El Papa Francisco pidió perdón el lunes a los protestantes y a los fieles de otras iglesias cristianas por la persecución de los católicos, en una jornada en la que el Vaticano anunció que este año visitará Suecia para conmemorar el inicio del aniversario 500 de la Reforma impulsada por Martin Lutero.

En un servicio anual en la Basílica de San Pablo de Roma, en el que participaron representantes de otras religiones, el Sumo Pontífice pidió "perdón por el comportamiento poco evangélico de los católicos a los cristianos de otras iglesias". También pidió a los católicos que perdonen a quienes los persiguieron.

El Vaticano anunció que Francisco tiene previsto participar en un servicio conjunto católico-luterano el 31 de octubre en la ciudad de Lund, en el sur de Suecia. Lund es el lugar donde la Federación Luterana Mundial fue fundada en 1947.

Lutero, un alemán, comenzó la Reforma Protestante en 1517 con la escritura de 95 tesis criticando a la Iglesia Católica por la práctica de las indulgencias.

Esto llevó a un cisma violento, a veces político en todo Europa con el Cristianismo, desatando entre otras cosas la Guerra de los Treinta Años, la destrucción de monasterios ingleses y la quema de numerosos "herejes" de ambos lados.

Los católicos tradicionalistas ya han acusado a Francisco de hacer demasiadas concesiones con los luteranos, particularmente una "plegaria común" que ambas religiones realizarán durante las conmemoraciones del 2017. Dicen que elogia excesivamente a Lutero, quien fue condenado como un hereje y excomulgado.

Sin embargo, Francisco ha hecho del diálogo con otras religiones una de las marcas de su Papado y el anuncio coincidió con el fin de la Semana anual de Oración por la Unidad de los Cristianos.

El Papa ya ha visitado una iglesia luterana en Roma, la comunidad protestante Waldesiana en el norte de Italia, y la sinagoga de Roma. Este año tiene previsto convertirse en el primer Papa en visitar la mezquita de la capital italiana.

(Reporte adicional de Alistair Scrutton. Editado en español por Lucila Sigal y Javier Leira)

© Thomson Reuters 2016 All rights reserved.

Como suele ocurrir con los sitios de las agencias noticiosas, la información después fue editada, como vemos en la captura más arriba, pero la nota original se encuentra en El Periódico de México, 25-Ene-2016.

El Papa participará en servicio católico-luterano, arriesgándose a furia de tradicionalistas

Philip Pullella

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - Arriesgándose a soportar la ira de los tradicionalistas católicos, el Papa Francisco tiene previsto participar en un servicio conjunto católico-luterano en octubre en Suecia para conmemorar el inicio del aniversario 500 de la Reforma impulsada por Martin Lutero.

El servicio tendrá lugar en la ciudad de Lund, en el sur de Suecia, el 31 de octubre, informó el Vaticano. Lund es el lugar donde la Federación Luterana Mundial fue fundada en 1947.

Lutero, un alemán, comenzó la Reforma Protestante en 1517 con la escritura de 95 tesis criticando a la Iglesia Católica por la práctica de las indulgencias.

Esto llevó a un cisma violento, a veces político en todo Europa con el Cristianismo, desatando entre otras cosas la Guerra de los Treinta Años, la destrucción de monasterios ingleses y la quema de numerosos "herejes" de ambos lados.

Los católicos tradicionalistas ya han acusado a Francisco de hacer demasiadas concesiones con los luteranos, particularmente una "plegaria común" que ambas religiones realizarán durante las conmemoraciones del 2017.

Dicen que la plegaria elogia excesivamente a Lutero, quien fue condenado como un hereje y excomulgado.

Sin embargo, Francisco ha hecho del diálogo con otras religiones una de las marcas de su Papado y el anuncio coincidió con el fin de la Semana anual de Oración por la Unidad de los Cristianos.

El Papa ya ha visitado una iglesia luterana en Roma, la comunidad protestante Waldesiana en el norte de Italia, y la sinagoga de Roma. Este año tiene previsto convertirse en el primer Papa en visitar la mezquita de la capital italiana.


Conmemoración del 5° centenario del pecado de Lutero.


Informa el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Ene-25-2016.

El Santo Padre Francisco irá a Lund (Suecia) para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma

Su Santidad Francisco tiene la intención de participar en una ceremonia conjunta entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma, en programa en Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016.

[00110-ES.01] [Texto original: Italiano - Traducción no oficial]

El card. Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, quien en el pasado reciente calificaba la “Reforma Protestante” de “fracaso” y de “pecado”, explicaba ayer en una entrevista publicada en el periódico suizo Giornale del Popolo, que la conmemoración no se iba a realizar en 2017 sino en Octubre de 2016 porque “para entonces Lutero todavía era católico” (!).

Visto en Secretum Meum Mihi, 25-Ene-2016.

Las libertades modernas (IV).


Ya hemos publicado la tercera parte de Las libertades modernas, capítulo de la obra Soy yo, el acusado, quien tendría que juzgaros. Comentarios de los Documentos Pontificios que condenan los errores modernos de Mons. Marcel Lefebvre. Aquí la cuarta y última parte.

Cuarta libertad: la libertad de conciencia

Finalmente, León XIII trata de la libertad de conciencia procurando hacer las distinciones oportunas porque las palabras, si no se definen, son siempre ambiguas.

«…tomada en sentido de ser lícito a cada uno, según le agrade, dar o no dar culto a Dios, queda suficientemente refutada con lo ya dicho.
Pero puede también tomarse en sentido de ser lícito al hombre, según su conciencia, seguir en la sociedad la voluntad de Dios [ex conscientia officii] y cumplir sus mandatos sin el menor impedimento.
Esta libertad verdadera, digna de los hijos de Dios, y que ampara con el mayor decoro a la dignidad de la persona humana, está por encima de toda injusticia y violencia, y fue deseada siempre y singularmente amada por la Iglesia. Este género de libertad lo reivindicaron constantemente para sí los Apóstoles, lo confirmaron con sus escritos los apologistas, lo consagraron con su sangre los mártires en número crecidísimo».


Una ambigüedad culpable y fatal

Hoy en día se mezcla todo. Hace algunos años, en la canonización de los mártires irlandeses, el Papa Pablo VI pronunció un discurso lleno de ambigüedades, basado en la expresión “libertad de conciencia”, como si esos mártires hubieran manifestado la necesidad de esa libertad y hubieran muerto por ella. Esos mártires comprendieron la libertad de conciencia tal como la va a definir León XIII: libertad para afirmar la verdad y para adherirse a ella. Sería algo muy distinto si se tratara simplemente de defender la libertad de cualquier religión, culto o pensamiento. Ellos no fueron al martirio por defender eso. Se negaron a pasar al protestantismo, diciéndose: “Eso es el error”. Así que los mataron por la verdad y no por decir: “Todas las verdades son libres”. ¡Es algo inadmisible jugar con la sangre de esos mártires que manifestaron su adhesión a la verdadera fe, haciendo creer que querían defender la libertad de todas las religiones!
Hoy, cuando se pide la libertad religiosa, ya no se la define. Por eso hay que ser claros. Defender una cierta libertad, la libertad de las personas para que no haya investigaciones exageradas por parte del Estado para saber qué piensan y luego perseguirlas, es algo que está muy bien. Decir también que no se puede perseguir a las personas en sus casas y en su intimidad por profesar tal o cual religión, por ejemplo: musulmana o budista, está muy bien.
Pero no puede ser que se dé la impresión de que la Iglesia católica defiende la libertad de todas las religiones, pues no puede defender la libertad del error. Pedir para todas las religiones la libertad de poder, al igual que la Religión Católica, expresarse exteriormente, tener su prensa, instituciones, escuelas y templos, es jugar en un terreno peligroso. Si no, un día veremos templos y mezquitas por todas partes[1] y los católicos no podrán decir nada, por haber querido ellos mismos dar la libertad al error. Hay que saber qué es lo que se quiere.

La verdadera tolerancia

Precisamente León XIII habla un poco más adelante de la tolerancia. Entendemos que sea necesaria en los Estados, pero una cosa es tolerar y otra dar un derecho. El mal se tolera pero no se aprueba. Es algo que ya vemos en nosotros mismos: somos pecadores y tenemos tendencias malas ¡pero no vamos a suicidarnos porque no podemos tolerar nuestros vicios! En cierta medida, tenemos que soportarnos, sin aprobar por ello nuestros vicios. Los soportamos, intentando combatirlos y restablecer el orden en nuestra propia persona. Lo mismo vale para las sociedades: están enfermas. Querer suprimir todo mal, sería hacer que la vida social fuera imposible. ¡No vamos a matar a la sociedad! Los Estados se ven obligados a tolerar ciertas cosas.
Antes se llamaba “casas de tolerancia” a lo que eran casas de prostitución. El Estado juzgaba que tenía que tolerar eso porque si hubiera querido suprimirlas, la prostitución se hubiera extendido por todas partes y hubiera sido peor que reglamentarla. El Estado es el que tiene que decidir si hay que tolerar o no. El Estado y los príncipes católicos, que atacaban el vicio y los pecados públicos, toleraban esas casas, pero era una libertad muy limitada.
Veamos qué nos dice León XIII sobre la tolerancia:

«A pesar de todo, la Iglesia se hace cargo maternalmente del grave peso de la humana flaqueza, y no ignora el curso de los ánimos y de los sucesos por donde va pasando nuestro siglo. Por esta causa, y sin conceder el menor derecho sino sólo a lo verdadero y honesto, no rehuye que la autoridad pública tolere algunas cosas ajenas a la verdad y a la justicia, a fin de evitar un mal mayor o de adquirir o conservar un mayor bien».

El Papa recuerda que Dios mismo permite el mal, aunque Él no lo quiere; no puede quererlo pero lo permite en vista de un bien mayor o para evitar un mal mayor.

Tolerar no significa conceder un derecho

¿Tengo que recordar que antes del Concilio se habían redactado dos propuestas o esquemas, el del cardenal Bea —sobre la libertad religiosa— y el del cardenal Ottaviani —que hablaba de la “tolerancia religiosa”? Ambos se opusieron violentamente, y el cardenal Bea, levantando la voz en plena reunión dijo: “¡No estoy de acuerdo para nada con ese esquema!” Ahora bien: la tolerancia religiosa es realmente la doctrina tradicional de la Iglesia, según la cual no se puede hablar de libertad de las religiones. El error se tolera en ciertos casos, pero no se le reconoce un derecho natural.
Por ejemplo: en países como Alemania, donde hay la misma cantidad de católicos que de protestantes, no se puede suprimir el protestantismo. Pero en Estados tan católicos como España, donde había muy pocos protestantes, las leyes favorecían precisamente al catolicismo, impidiendo el desarrollo de instituciones protestantes. Eso fue así hasta que el Generalísimo Franco, por presión del Vaticano, acabó concediendo la libertad de cultos, y entonces los protestantes crecieron en número y luego llegaron los testigos de Jehová… Lo mismo sucedía en Hispanoamérica, donde los países eran católicos en un 95%; los jefes de Estado seguían los consejos de los Papas y consideraban un deber proteger a su pueblo católico contra los errores que hubieran destruido la fe. Esto es normal cuando se cree en Nuestro Señor Jesucristo.
Era algo hermoso ver la fe profesada oficialmente en esos países: en las procesiones y ceremonias oficiales religiosas siempre había una presencia de las autoridades civiles. Era un gran ejemplo para la población. Todo eso se ha suprimido. Estos Estados se han vuelto “laicos” y las sectas, como si fueran langostas, los han invadido. En Chile, en cada momento, se ve cómo se levantan templos: cómo aquí aparecen los mormones, allí los adventistas, en otro lugar el ejército de salvación… Cuando la Iglesia ya no es firme en sus principios o al clero le falta valor, la fe católica se ve corroída por todas partes, y los fieles la abandonan y se van a las sectas.
Es, pues, algo normal, que el Estado tolere un hecho que no puede impedir, como en un lugar cuya mayoría no es católica. Pero los jefes de Estado no pueden dar a los disidentes más que una tolerancia; no les pueden reconocer un derecho natural.

«Ha de confesarse —continúa el Papa—, si queremos juzgar rectamente, que cuanto mayor sea el mal que por fuerza haya de tolerar un Estado, tanto más lejano se halla él de la perfección; y asimismo que, por ser la tolerancia de los males un postulado de prudencia política, ha de circunscribirse absolutamente dentro de los límites del criterio que la hizo nacer, esto es, el supremo bienestar público. De modo que si daña a éste y ocasiona mayores males a la sociedad, es consiguiente que ya no es lícita, por faltar en tales circunstancias la razón de bien (…) Pero siempre es verdad que semejante libertad concedida indistintamente a todos y para todo, nunca, como hemos repetido varias veces, se ha de buscar por sí misma, pues repugna a la razón que la verdad y la falsedad tengan los mismos derechos. Y en lo tocante a la tolerancia, causa extrañeza cuánto distan de la prudencia y equidad de la Iglesia los que profesan el liberalismo».




[1] En 1993 había más de 1.000 mezquitas en Francia.

sábado, 23 de enero de 2016

El decreto que cambia el rito sobre el lavatorio de los pies.


Francisco le lava los pies al transexual, ver la noticia aquí.

El siguiente es el texto del decreto que se ha conocido el 21-Ene-2016, mediante el cual la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos hace oficial lo que ya de facto venía ocurriendo en el rito del Lavatorio de los Pies el Jueves Santo: Que se ignoraban las rúbricas a placer. Traducción de Lexicon Canonicum. Visto en Secretum Meum Mihi, 21-ene-2016.

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
DECRETO
IN MISSA IN CENA DOMINI

La reforma de la Semana Santa, con decreto Maxima Redemptionis nostra mysteria (30 de noviembre 1955), otorgó la facultad, allí donde lo aconsejase un motivo pastoral, de efectuar el lavatorio de los pies a doce hombres durante la Misa en la Cena del Señor, después de la lectura del Evangelio según san Juan, como para manifestar de forma representativa la humildad y el amor de Cristo hacia sus discípulos.

En la liturgia romana ese rito se transmitía con el nombre de Mandatum del Señor sobre la caridad fraterna según las palabras de Jesús (cfr. Jn 13,34) cantadas en la antífona durante la celebración.

Al cumplir ese rito, los obispos y sacerdotes están invitados a conformarse profundamente a Cristo que "no vino para ser servido, sino para servir" (Mt, 20,28) y empujado por un amor "hasta el final" (Jn 13,1), a dar su vida por la salvación de todo el género humano.

Para manifestar este significado pleno del rito a cuantos participan en él, el Sumo Pontífice Francisco ha considerado oportuno cambiar la norma que se lee en las rúbricas del Missale Romanum (p. 300 n. 11) “Los hombres elegidos son acompañados por los ministros…”, que debe variar como sigue: ”Los elegidos entre el Pueblo de Dios son acompañados por los ministros...” (y, en consecuencia, en el Caeremoniale Episcoporum n. 301 y n. 229 b: “las sillas para los designados”), de modo que los pastores puedan elegir a un grupo de fieles que represente la variedad y la unidad de cada porción del pueblo de Dios. Ese grupo puede estar formado por hombres y mujeres, y convenientemente por jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, clérigos, consagrados, laicos.

Esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a tenor de las facultades concedidas por el Sumo Pontífice, introduce tal innovación en los libros litúrgicos del Rito Romano, recordando a los pastores su tarea de instruir adecuadamente tanto a los fieles elegidos como a los demás, para que participen en el rito responsable, activa y fructuosamente.

No obstante cualquier disposición contraria.

En la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 6 de enero de 2016, solemnidad de la Epifanía del Señor.

Robert Card. Sarah
Prefecto

+ Arthur Roche
Arzobispo Secretario

“De modo que los pastores puedan elegir a un grupo de fieles que represente la variedad y la unidad de cada porción del pueblo de Dios”. ¿Eso querrá significar también musulmanes?

Francisco: “Yo se que hay muchos blogs en contra mía”.


Con relación a las recientes declaraciones del vaticanista Andrea Tornielli sobre los blogs que resisten a Francisco, traemos una vieja noticia para recordar. Visto en Secretum Meum Mihi, 27-Jun-2015.

Francisco: “Yo se que hay muchos blogs en contra mía”


¿No creen lo que dice el titular? En principio es difícil creerlo dado que en una de sus tantas entrevistas Mons. Guillermo Javier Karcher explicaba que el Papa no usa internet ni se sienta frente a una computadora (ver el video en esta entrada), y menos cuando el propio Francisco afirmó que sólo leía La Repubblica (ver aquí). Sin embargo, es de suponer que si él sabe y dice que hay muchos blogs que le son contrarios es porque alguien más se lo ha informado, ello basados en las afirmaciones que Mons. Karcher hacía en las arriba aludidas explicaciones.

En fin, interviniendo el pasado Martes en el Fórum Europa Tribuna Euskadi, en Bilbao, España, el Presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, Mons. Claudio María Celli, fue quién lo reveló al responder una de las preguntas formuladas por los periodistas (en el video se puede escuchar la afirmación al ir al minuto 37:48).

Hay ciertos malestares, Yo creo que...y el Papa está muy consciente de esto. Como yo lo ví hace unos días, el día 18 [de Junio] lo encontré, y el Papa lo dice claramente, lo reconoce, me decía sonriendo, decía: “Yo se que hay muchos blogs en contra mía”. Lo sabe perfectamente, y es indudable que hay un cierto malestar[...]

Las libertades modernas (III).


Ya hemos publicado la segunda parte de Las libertades modernas, capítulo de la obra Soy yo, el acusado, quien tendría que juzgaros. Comentarios de los Documentos Pontificios que condenan los errores modernos de Mons. Marcel Lefebvre. Aquí la tercera parte.

Tercera libertad: libertad de enseñanza

León XIII pasa luego a otra libertad más grave aún: la libertad de enseñanza, que afecta a toda la formación de la juventud:

«No de otra manera se ha de juzgar la llamada libertad de enseñanza. No puede, en efecto, caber duda que sólo la verdad debe llenar el entendimiento, porque en ella está el bien de las naturalezas inteligentes y su fin y perfección; de modo que la enseñanza no puede ser sino de verdades…»
Este es un principio evidente y una regla de oro para la enseñanza.

«Por esta causa, sin duda, es deber propio de los que enseñan librar del error a los entendimientos y cerrar con seguros obstáculos el camino que conduce a opiniones engañosas. Por donde se ve cuánto repugna a la razón esta libertad de que tratamos, y cómo ha nacido para pervertir radicalmente los entendimientos al pretender serle lícito enseñarlo todo según su capricho (…). Sobre todo porque puede mucho con los oyentes la autoridad del maestro (…) No ha de suceder impunemente que la facultad de enseñar se trueque en instrumento de corrupción».

Si abrimos los ojos a la enseñanza actual en las escuelas, incluso las supuestamente católicas, no podemos dejar de sentirnos aterrorizados por la evolución constante de una enseñanza que ya no es tal, ni en los seminarios. Los alumnos son los que expresan las ideas y discuten entre sí. Los profesores únicamente orientan la discusión, pero ya no enseñan nada. Así se llega a una falsificación de la enseñanza y vemos que el nivel baja cada año. Los medios audiovisuales son buenos en ciertos casos, pero cultivan la memoria visual más que la inteligencia; los niños acumulan, pero no asimilan, ni reflexionan, ni razonan: la inteligencia disminuye. Un Papa como León XIII habría hecho severa de la enseñanza de hoy.

«La verdad —que es el objeto de toda enseñanza, [escribe]— es de dos géneros: natural y sobrenatural...»
Es decir, la verdad conocida por la razón y la verdad conocida por la fe. Tienen que enseñarse estas dos ciencias.

«… en ellas se apoyan como en firmísimo fundamento las costumbres, la justicia, la religión, y la misma sociedad humana».

Los beneficios de la filosofía cristiana

El Papa prosigue, diciendo que la Iglesia ha recibido particularmente la misión de enseñar: «Id y enseñad a las naciones» (S. Mat. 28, 19). Los gobiernos deberían tener en cuenta —pues es algo admirable para gloria de la Iglesia y de la civilización cristiana— las universidades construidas en el transcurso de los siglos, en las que enseñaban profesores eminentes. Imaginemos lo que debía de ser la Sorbona en tiempos de santo Tomás de Aquino, de San Ignacio, de San Francisco Javier; y todos los santos que pasaron por ella, como San Buenaventura, y que se formaron en esas universidades, y estudiaron en ellas la verdadera filosofía y la verdadera fe. ¿Qué se enseña ahora en la Sorbona? Algunos amigos universitarios nos dicen que apenas hay en ellas dos o tres profesores que no sean comunistas, y eso en una universidad fundada por la Iglesia y santificada durante siglos por ella. Los comunistas se han establecido en ella como los cuclillos: los pájaros que ponen sus huevos en los nidos de los demás…
Los revolucionarios se han apoderado de todo: de las curias episcopales, de las escuelas, de los edificios, de los hospitales (como, por ejemplo, el antiguo Hospital mayor de París)… Están en hermosos edificios que ellos no han construido y después los han ampliado.
En una universidad católica libre y anticomunista como la de Guadalajara, en México, en donde hay más de 30.000 estudiantes (10.000 mejicanos y 20.000 extranjeros), no hay ninguna facultad de filosofía ni teología. ¿Qué anticomunismo se puede enseñar en esas condiciones? O en ese caso se hace un anticomunismo muy primario: información sobre el comunismo mundial, reuniones, congresos… pero falta el fundamento filosófico. Al no haber cátedras de filosofía ni teología, no se muestra el ideal que tendría que existir para reemplazar al comunismo y que es precisamente el reinado social de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Qué hacen si no presentan lo que da una vida normal a la sociedad: una verdadera ética, la moral natural y la moral social? Si no saben lo que es una sociedad cristiana e, incluso desde el punto de vista filosófico, lo que es sencillamente una sociedad, las leyes que tienen que regirla y el orden social natural, ¿con qué van a reemplazar a la sociedad totalitaria?
Se ha llegado hasta el punto del vacío en la enseñanza. De ahí la importancia de nuestros seminarios. Pronto, los sacerdotes que formamos serán las únicas personas en todo el mundo que conozcan los verdaderos principios filosóficos —que no son nuestros, ni los del Padre tal o cual, ni de tal o cual profesor, sino los de la Iglesia.

La filosofía tomista

Ya no se quiere hablar de la filosofía tomista, aunque los Papas no han dejado de recordar que la Iglesia se la ha apropiado hasta el punto de hablar de santo Tomás de Aquino como del Doctor común. Es la filosofía enfocada según el espíritu de la fe y de la verdad. La mayor parte de las encíclicas se refieren a esta doctrina. Si queremos conocer la realidad, el mundo, y la esencia de las cosas y de todo lo que Dios ha creado, tenemos que sumergirnos en la filosofía de santo Tomás, la del sentido común.
Esta filosofía es admirable aunque nadie la quiere en ningún lugar, ni siquiera en Roma —ni en la Gregoriana, ni en el Angélico, ni en el Letrán. ¿Qué sabrán, pues, realmente los futuros sacerdotes y obispos? Serán modernistas desde el seminario, en donde se les habla de Freud, del marxismo y de la relatividad, y ya no saben qué es la verdad. ¡Es espantoso!
De ahí la importancia de nuestros seminarios. Los sacerdotes que salgan de ellos tienen que ser columnas de la verdad. Se creará un rechazo contra ellos, por haber sido formados según la doctrina de santo Tomás, y al sentir en ellos una fuerza y una luz de verdad y de sentido común, se les atacará con más fuerza aun. No se les perdonará que tengan la verdad y estén en ella, pues los errores siempre protestarán contra ella.
De ahí igualmente la importancia de abrir universidades junto a nuestros seminarios. A mí me gustaría que se abrieran en cada país [1]. Aunque al principio sean lo más sencillas que se pueda, por lo menos los profesores impartirán la verdad no sólo a los futuros sacerdotes sino también a seglares destinados a ocupar puestos importantes en la sociedad que, así formados, tendrán una fuerza lógica, de raciocinio y de persuasión que hará doblegarse a los demás. Gracias a la claridad de sus ideas, podrán tener una influencia en la sociedad. Pero si ya no se enseña el tomismo en las universidades, ni la doctrina católica en los seminarios, ¿a dónde iremos a buscar la luz de la verdad?
Son incontables los documentos pontificios sobre la doctrina de santo Tomás. Es realmente la filosofía de la Iglesia y, por lo tanto, la filosofía de Dios, de cualquier hombre sensato, y de la que tiene que vivir cualquier cristiano.

«Cuantas verdades enseñó —prosigue León XIII— quedaron encomendadas a esta Sociedad, para que las guardase, las defendiese y con autoridad legítima las enseñase; y a la vez ordenó a todos los hombres que obedecieran a su Iglesia no menos que a El mismo, teniendo segura los que así no lo hicieran su perdición sempiterna. Consta, pues, claramente que el mejor y más seguro maestro del hombre es Dios, fuente y principio de toda verdad, y también el Unigénito, que está en el seno del Padre, y es camino, verdad, vida, luz verdadera que ilumina a todo hombre, y a cuya enseñanza han de prestarse todos dócilmente: Todos serán enseñados de Dios (Jn 6, 45)».

Por desgracia, los liberales, que reclaman la libertad de enseñanza al mismo tiempo que permiten que se desarrolle cualquier tipo de enseñanza, “le ponen a la Iglesia —dice el Papa— un obstáculo tras otro”.
Se puede decir que hoy es a nosotros a quienes ponen un obstáculo tras otro… Desde luego es algo inaudito pensar que ante los ojos del Papa y de los cardenales encargados de la enseñanza de la Iglesia se desarrolla una enseñanza que ya no es tal. No hay ni que pensar entonces en lo que pasa en las demás universidades: lo primero que habría que hacer para recuperar el control de esas universidades sería volver a darles profesores. ¿Cómo puede ser que en la universidad Gregoriana enseñen rabinos y profesores protestantes?…
Además, la enseñanza se ha vuelto ecléctica. Se quiere saber todo de todo y se redactan una especie de nomenclaturas de todo lo que piensan los hombres sobre cualquier cosa menos la verdad. He visto el programa de los seminarios de Francia. Sobre el tomismo, se decía que ya no era la doctrina principal en filosofía y que se lo estudiaba como un sistema entre los demás. ¿En qué se convertirán, pues, esos seminarios? Nos dicen que en algunos seminarios hay más seminaristas que en otros, pero ¿qué formación reciben? Serán sacerdotes para quienes se puede pensar lo que se quiera, y para quienes la verdad y el error serán cosas relativas. ¿Qué fuerza de convicción tendrán en su predicación?, pues la fuerza para hablar está en la verdad. Si ya no hay verdad y si la verdad es una opinión como las demás, ya no hay verdadera predicación. Así, van a hablar de acontecimientos sociales o de la revolución en tal o cual lugar, pero ya no tendrán el sentido de la vida sacerdotal.




[1] Actualmente existen el Instituto Universitario San Pío X (21 rue de Cherche-Midi, 75006 París) y el Instituto Universitario San Gregorio Magno (76 rue d’Inkermann, 69006 Lyon) en Francia.

viernes, 22 de enero de 2016

Andrea Tornielli: “Para un setor, el Papa no hace nada bien”.


Imagen tomada de Secretum Meum Mihi, 18-Ene-2016.

En una publicación anterior, 20-Ene-2016, hemos hablado de que ya no se puede ocultar la resistencia a las novedades que vienen de la mano de Francisco. También notamos que los defensores del Papa Francisco, tienen temor a este sector resistente. En el presente reportaje realizado por Elisabetta Piqué, el vaticanista Andrea Tornielli elude responder a las críticas, solamente defendiendo las maniobras del Papa. Entre algunas de las contradicciones en que incurre el Sr. Tornielli, un blog hace notar que no es claro al hablar de la organización de los que resisten a Francisco, preguntando: ¿al fin qué, es un “sector organizado” o son simple blogs?

Intercalamos algunos comentarios al artículo aparecido en La Nación, 17-Ene-2016.

Andrea Tornielli: "Para un sector organizado, el Papa no hace nada bien"

El prestigioso vaticanista italiano, autor de un libro-entrevista con Francisco, se mostró sorprendido por el ataque sistemático de un grupo conservador al pontífice argentino.

El diario La Nación no resistió la tentación y lo dijo: grupo conservador. Sabe que sus lectores están adiestrados para rechazar, sin tomarse la molestia de pensar, cualquier idea asociada a esa palabra.

ROMA.-No es cosa de todos los días escribir un libro-entrevista a un papa. Y ahora a Andrea Tornielli, prestigioso vaticanista italiano de 51 años y padre de tres hijos, no para de sonarle el teléfono: medios de todo el mundo quieren saber cómo fue eso.
El nombre de Dios es misericordia, su libro-entrevista con Francisco sobre un tema central de su pontificado, la misericordia, salió a la venta esta semana luego de ser presentado en Roma con la atípica presencia de Roberto Benigni, el director, actor y cómico italiano que saltó a la fama con La vida es bella.

El nombre de Dios es Amor y Verdad. La Escritura lo dice: “Dios es Amor” (I Carta de San Juan 4, 16). Pero el Amor de Dios es infinitamente más profundo que el amor humano, es amor de Caridad, Deus Caritas est traduce la Vulgata. Y “Yo soy… la Verdad” (Juan 14: 6). Ni el mismo diario puede evitar decir que la presencia de Benigni es “atípica”, en efecto, la farándula papal es algo novedoso.

En un lanzamiento mundial, el libro fue editado en 86 países. Director de Vatican Insider, sitio de información especializada de La Stampa y autor de unos 60 libros, en una entrevista con LA NACION Tornielli contó cómo se gestó lo que seguramente será un best seller mundial. Al ser consultado sobre las evidentes resistencias al pontificado reformista de Francisco, por otra parte, destacó la existencia de un movimiento organizado que lo ataca sistemáticamente. "Lo que a mí me sorprende es que todos los días encuentran algo para poder criticar. Para este movimiento el Papa no hace nada bien, cualquier cosa que diga o que haga", afirmó.

Lo que vemos en el comentario de Tornielli acerca de la resistencia al Papa es el principio polemista de que la mejor defensa es un buen ataque. ¿Acaso no sería para criticar que un católico dijese que la Santísima Virgen María quizás se sintió abandonada por Dios? ¡Lo dijo el Papa!

-¿Cómo nació la idea del libro?

-Cuando el Papa anunció que convocaba un Jubileo Extraordinario de la Misericordia pensé que sería bueno poder tener una conversación con él sólo acerca de este tema, haciéndolo hablar sobre su experiencia de misericordia, el porqué de la importancia de la misericordia en su vida y el rol que había tenido en su sacerdocio y episcopado. Entonces le escribí, le propuse un diálogo acerca de esto. Al principio no me dijo ni que sí ni que no, quería entender de qué se trataba y ver el resultado. Finalmente lo hicimos y debo decir que le gustó.

Al fin habla del libro. Parecía que el libro era sólo una excusa para defender al Papa.

-¿Cuánto duró la entrevista?

-No mucho, sólo una tarde, dos o tres horas. Fue en Santa Marta, al regresar del viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay, en julio pasado. Aunque después hubo mucho trabajo de intercambio de textos a través del correo electrónico y de algún llamado telefónico para ajustes y algunas correcciones.

-¿Qué es lo que más lo impactó de ese encuentro?

-Dos cosas. La primera es la delicadeza, la ternura, con la que el Papa habla de las personas, de las situaciones. Por ejemplo, cuando cuenta de la madre de familia que se prostituía, que una vez le dijo "gracias" porque siempre la había llamado "señora". La segunda es que de sus respuestas emerge el rostro de un Dios que hace de todo para salir al encuentro; un mensaje muy lindo, vibrante, positivo.

-¿Cree que el Papa logrará transmitir su mensaje de misericordia y su visión de Iglesia que no está para condenar, sino para curar heridas? Porque, más allá de su popularidad, enfrenta una fuerte resistencia interna...

La pregunta transpira malicia. Se está diciendo que “los que quieren una Iglesia que condene” son “los que no quieren una Iglesia capaz de curar heridas”. Son malos: esos son los críticos de Francisco. ¿Alguien se puede tragar esta caricaturización? Además, a veces, una curación, requiere extirpar y condenar aquellas partes que envenenan a las demás. 

-Creo que es muy necesario este mensaje de misericordia, que hace falta una Iglesia que sea próxima, que sepa abrazar. El Papa logrará transmitir su mensaje de misericordia si sacerdotes y obispos y los propios cristianos empiezan a tomar en serio sus palabras y a ponerlas en práctica. Porque las resistencias, en la curia y en la Iglesia, las tuvieron todos los papas de los últimos 70 años, por lo que no son una novedad.

-Pero en los últimos meses sucedieron cosas que nunca antes se habían visto, como la carta que durante el sínodo pasado le escribieron 13 cardenales al Papa, desafiando su autoridad y casi acusándolo de manipulación.

-Cuando Pablo VI publicó la encíclica Humanae Vitae también hubo cartas con críticas fuertísimas. Pero, es verdad, en el sínodo hubo un momento de tensión. Y me parece que también existe un movimiento organizado que usa todos los medios, incluso Internet, para divulgar disenso y críticas al Papa. Lo que a mí me sorprende es que todos los días encuentran algo para poder criticar. Para este movimiento el Papa no hace nada bien, cualquier cosa que diga o que haga. Me sorprende mucho y esta insistencia habla a las claras de un prejuicio, porque después no tiene en cuenta lo que realmente dice y hace, sino que lo cierra en un cliché.

Tornelli está nervioso y pretende contar la historia que le conviene creer: se trata de personas “prejuiciosas”, que “todo” lo ven mal, que cuestionan “cualquier cosa” que el Papa diga, etc. Evidentemente, es más fácil creer eso que admitir las novedades del Espíritu Santo, según la cual Cristo “se hace como Serpiente”. El Papa Francisco dice este tipo de cosas, alguien reacciona y el buenito de Tornielli dice “son prejuiciosos”. ¿Por quién nos toma el “prestigioso” vaticanista?
            Pero además, la comparación que Tornielli hace es, a todas luces, engañosa. Compara la resistencia actual a las maniobras del Papa Francisco con la resistencia dirigida a la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI. La semejanza es frágil e insostenible. Veamos: la resistencia a la doctrina de la Humanae Vitae provenía del sector progresista y era también apoyada por los medios de comunicación. Era el Mundo, en el sentido evangélico, el que daba alaridos contra la recta doctrina sobre la sexualidad y los hijos. Ahora es completamente distinto: los medios de comunicación y el progresismo eclesial son el principal apoyo a las novedades mundanas del Papa Francisco. Los que resisten las audacias del Papa son, precisamente, aquellos fieles católicos ortodoxos, con sentido común, comúnmente denominados “conservadores”.

-Estas críticas diarias a Francisco, sobre todo en blogs que lo acusan de ser populista, ambiguo en cuanto a la doctrina y de estar desacralizando el papado, ¿pueden llegar a dañarlo?

-Cuando las críticas no son sinceras, sino hechas sobre la base de prejuicios, cuando se convierten en sistemáticas, incluso ridículas, por su insistencia y por su inconsistencia, al final se vuelven en contra de quienes las hacen.

Parece que la sangre está llegando al río. ¿Cómo sabe Tornielli que las críticas no son sinceras? ¿Tiene el sincerómetro? Curioso: hemos escuchado cientos de veces, como defensa de los clérigos progresistas, que tienen “buena intención”. Sostenían cualquier cosa “pero con buena intención”. La misma buena intención que se les niega a los críticos del Papa Francisco, entre los que se cuenta, por ejemplo, el Prof. Roberto de Mattei, el cual ha llegado a  decir que “los dos motu propio del papa Francisco, Mitis iudex Domins Iesus para la Iglesia latina y Mitis et misericors Jesu para las iglesias orientales, publicados el 8 de septiembre de 2015, infligen una grave herida al matrimonio cristiano”. O en otro lugar: “En vísperas del Sínodo sobre la familia del próximo octubre, esta reforma del papa Francisco no apaga ninguna incendio. Al contrario, lo propaga y allana el camino para introducir innovaciones desastrosas. Ya no es posible callar.”

            Con los ojos y los oídos bien abiertos, prosigamos en este combate. Hasta que la verdad triunfe sobre todas las maniobras de quienes  no deberían ser los verdugos de la recta doctrina sino los testigos incansables de Cristo.

Las libertades modernas (II).


Ya hemos publicado la primera parte de Las libertades modernas, capítulo de la obra Soy yo, el acusado, quien tendría que juzgaros. Comentarios de los Documentos Pontificios que condenan los errores modernos de Mons. Marcel Lefebvre. Aquí la segunda entrega.


Segunda libertad: la libertad de palabra y de prensa

Después de haber tratado de la libertad de cultos, León XIII dice:

«Volvamos ahora algún tanto la atención hacia la libertad de hablar y de imprimir cuanto place».

Cuando tuve oportunidad de ver al Papa Pablo VI, le señalé que sobre este punto el Concilio contradice la enseñanza de León XIII: “No sabemos a quién obedecer. Vd. me dice: ‘Está desobedeciendo’. Pero si obedezco aquí a lo que dice el Concilio Vaticano II, desobedezco al Papa León XIII, a Pío IX, a Gregorio XVI, a San Pío X y a todos los Papas que han enseñado algo distinto: que el error no tiene derechos. Vd. me dice aquí: ‘Hay un derecho para el error, la gente es libre para tener su religión y expresar todo lo que quiera por medio de la prensa; pueden hacer libremente eso y el Estado no tiene derecho a impedírselo a los grupos religiosos —sean los que sean, poco importa su religión— según sus principios’. El Papa León XIII dice lo contrario: que no hay derecho para la libertad de prensa, ni tampoco para difundir el error por medio de la prensa; esa libertad no existe; no puede haber un derecho para esa libertad de palabra ni de prensa. ¿A quién hay, pues, que obedecer?”
Y le dije: “Yo obedezco a los Papas que tuvieron siempre el mismo lenguaje y que dijeron siempre lo mismo durante veinte siglos. Creo que tengo que obedecerlos a ellos y no al Concilio Vaticano II, que dice lo contrario”.
Entonces Pablo VI me dijo: “¡No hay tiempo para discutir cuestiones teológicas!”
Estoy de acuerdo en que se trata de una cuestión teológica. Sintió claramente que no sabía qué responder. ¿Qué queréis que responda a eso?
El cardenal Seper me dijo en su última carta: “Tiene Vd. que someterse al magisterio de la Iglesia y a todo el magisterio, incluso al actual, y por consiguiente, también al Vaticano II”. Ahora bien: al someterme precisamente al magisterio de la Iglesia, yo rechazo algunas partes del magisterio del Vaticano II. Al someterme al magisterio de la Iglesia no puedo admitir que un concilio “pastoral” contradiga lo que los Papas han anunciado oficialmente, porque entonces ya no habría razón para que mañana otro concilio no diga lo contrario de lo que dijo éste. En ese caso, ya no habría verdad. Si cada cincuenta años se cambian las verdades y dogmas, ya no hay dogmas ni magisterio. Por respeto a él, no aceptamos que se cambie y desprecie.
Cuando decimos esto a los que defienden el Vaticano II, no saben qué respondernos.

Así pues, León XIII trata aquí de la libertad de palabra y de prensa:

«Apenas es necesario negar el derecho a semejante libertad cuando se ejerce, no con alguna templanza, sino traspasando toda moderación y límite. El derecho es una facultad moral que, como hemos dicho y conviene repetir mucho, es absurdo suponer haya sido concedido por la naturaleza de igual modo a la verdad y al error, a la honestidad y a la torpeza».

¡Pues claro! Sólo la libertad y el bien tienen derechos, porque el derecho se funda en Dios mismo y El es la verdad y la virtud. Lo que se opone a Dios, es contrario a la verdad y al bien, y no puede tener ningún derecho.
Algunos pretenden que es ridículo decir que la verdad y el bien tienen derechos, y que el error y el vicio no los tienen, que sólo las personas tienen derechos y no las ideas… Pero cuando se habla de verdad y de derechos, se piensa en Dios, es decir, en sus Personas y en la Santísima Trinidad y, por supuesto, no en la abstracción de la verdad.
Cuando se derroca un gobierno, lo que reclama el pueblo supuestamente soberano es la libertad de prensa, y ya se sabe que muchas veces eso quiere decir que va a haber un modo único de hablar. En los países de “libertad”, supuestamente democráticos, es la tiranía de la democracia. Ya no es cuestión de verdad o error: en el poder, hay sencillamente una prensa y los que la deploran, protestan: “¡Hay que dar libertad, porque cuando todo el mundo tenga libertad, triunfará la verdad y perderá el error!”. La experiencia demuestra lo contrario: es más fácil hacer el mal que el bien, porque el mal es más conforme al desorden de la naturaleza humana. Por eso, cuando se permite la libertad, crece el error. Basta ver en algunos países el número tan reducido de impresos que aún son católicos. ¿En qué medios de prensa se puede aún confiar? Ya no pueden llamarse católicos los periódicos como L’Avvenire, o La Croix en Francia. Ya no hay prensa realmente católica. Eso es lo que sucede cuando se permite la libertad…
El error toma ventaja. Ahora bien, la prensa tiene una influencia considerable, y eso que León XIII no conoció la televisión.

«Las maldades de los ingenios licenciosos, que redundan en opresión de la multitud ignorante, no han de ser menos reprimidas por las leyes que cualquier injusticia cometida por la fuerza contra los débiles. Sobre todo porque la inmensa mayoría de los ciudadanos no puede en modo alguno, o pueden con suma dificultad, precaver esos engaños y sofismas, singularmente cuando halagan a las pasiones. Si a todos es permitida esa licencia ilimitada de hablar y escribir, nada será sagrado e inviolable, ni siquiera se reputarán tales aquellos grandes principios naturales tan llenos de verdad, y que han de considerarse como patrimonio común y nobilísimo del género humano. Oculta así la verdad en las tinieblas (…) fácilmente se enseñoreará de las opiniones humanas el error pernicioso y múltiple».

El Papa comprueba que las malas yerbas siempre abundan más que las buenas. Dejad un campo sin cultivar, dejad la libertad, y las zarzas y espinas acabarán por ahogar rápidamente todo lo que queda de buenas hierbas.

«Y con ello recoge tanta ventaja la licencia como detrimento la libertad, que será tanto mayor y más segura cuanto mayores fueren los frenos de la licencia.
En lo que se refiere a las cosas opinables, dejadas por Dios a las disputas de los hombres, es permitido, sin que a ello se oponga la naturaleza, sentir lo que acomoda y libremente hablar de lo que se siente».

Por supuesto, se puede dejar que los hombres sean libres para discutir materias que no se relacionan con la fe y la moral.

jueves, 21 de enero de 2016

Representante de la “economía que mata” en audiencia con Francisco.

Informa V.I.S., 18-Ene-2016.

Ciudad del Vaticano, 18 de enero 2016 (VIS).- El Santo Padre ha recibido hoy en audiencia:

-Christine Lagarde, Directora General del Fondo Monetario Internacional y séquito
[...]

Estas unas imágenes de L'Osservatore Romano vía AFP.







Visto en Secretum Meum Mihi, 18-Ene-2016.